Archivo de la etiqueta: suicidio asistido

El 65% de los médicos es contrario al suicidio médicamente asistido

SEGÚN UNA ENCUESTA

Se registraron 2.356 votos de 74 países, entre los cuales, 11 presentaban una mayoría favorable al suicidio asistido por médicos.

G.E. Madrid | dmredaccion@diariomedico.com   |  23/09/2013 00:00

http://www.diariomedico.com/2013/09/23/area-profesional/normativa/65-medicos-es-contrario-suicidio-medicamente-asistido

El Tribunal de Apelación británico dice ‘no’ al suicidio asistido

REMITE A SU REGULACIÓN POR LEY

El Tribunal de Apelación de Inglaterra y Gales ha declarado que corresponde al Parlamento y no a los tribunales de justicia decidir, llegado el caso, si y en qué condiciones es legal el suicidio asistido. De esta forma, ha rechazado dos reclamaciones presentadas simultáneamente para obtener ayuda médica con este fin.

G.E.   |  01/08/2013 12:33

http://www.diariomedico.com/2013/08/01/area-profesional/normativa/tribunal-apelacion-britanico-dice-no-suicidio-asistido

Suiza planea apelar a Estrasburgo el fallo de Alda Gross

SUICIDIO ASISTIDO

El gobierno suizo considera que atenta contra el derecho a la vida, expresado en el Convenio Europeo de Derechos Humanos.

Redacción   |  11/07/2013 00:00

http://www.diariomedico.com/2013/07/11/area-profesional/normativa/suiza-planea-apelar-estrasburgo-fallo-alda-gross

Paliativos, en vez de asistir suicidios

TRIBUNA

Las instituciones públicas en sociedades cada vez más longevas deben de promover la mejora de la calidad de vida, un papel que está lejos del recogido por el Tribunal de Estrasburgo en su fallo sobre suicidio asistido.

Yolanda Zuriarrain Reyna. Médico de Cuidados Paliativos del Hospital Centro de Cuidados LAGUNA   |  17/05/2013 16:02

http://www.diariomedico.com/2013/05/20/area-profesional/normativa/paliativos-vez-asistir-suicidios

Fuertes críticas al fallo sobre suicidio asistido

VOCES EN CONTRA DE LA SENTENCIA DEL TEDH

Expertos en Bioética y Derecho alertan del camino que abre la sentencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos que resuelve el caso ‘Gross v. Suiza’.

S.valle | soledad.valle@unidadeditorial.es   |  15/05/2013 16:38

http://www.diariomedico.com/2013/05/15/area-profesional/normativa/fuertes-criticas-fallo-sobre-suicidio-asistido-

El Tribunal de Estrasburgo abre la puerta al suicidio asistido

CASO DE ALDA GROSS

El Tribunal Europeo de Derechos Humanos con sede en Estrasburgo ha dado un giro radical a su jurisprudencia sobre la eutanasia.

G.E. | dmredaccion@diariomedico.com   |  14/05/2013 18:13

http://www.diariomedico.com/2013/05/14/area-profesional/normativa/tribunal-estrasburgo-abre-puerta-suicidio-asistido

Palacios: «La eutanasia aporta dignidad y elimina el sufrimiento psíquico»

El presidente de la Sociedad de Bioética urge a despenalizar el suicidio asistido

Marcelo Palacios. dani r. g.

Elías GALLEGO
«Hay una tendencia a considerar que la muerte no es parte de la vida, pero sí lo es. Todos tenemos derecho a tener una vida digna, y esto incluye también una muerte digna». El fundador y presidente de la Sociedad Internacional de Bioética (SIBI), Marcelo Palacios, se pronunció así de contundente, en un curso universitario, para defender la despenalización de la eutanasia y el suicidio asistido. Palacios explicó que lo que se intenta aliviar con la eutanasia no es sólo el dolor, sino también el sufrimiento psíquico, «el cual no puede ser eliminado».

«Algunos enfermos terminales me han preguntado si les iban a afeitar o a poner una camisa limpia antes de morir. La gente ve su propia muerte, se sitúa ante sí y quiere morir con dignidad», reveló. El presidente de la SIBI aclaró que cuando se ayuda a morir, «no se está matando, se está aportando dignidad, aliviando el dolor y el sufrimiento. Es la enfermedad la que mata».

El doctor Marcelo Palacios echó mano del caso de dos enfermeras de Nueva Orleans acusadas de homicidio por aplicar estos mismos criterios que él mismo explicó durante el curso. El 29 de agosto del año 2005, cuando el agua inundaba el hospital Memorial de Nueva Orleans tras el paso del devastador huracán «Katrina», dos enfermeras y una médica que estaban de guardia decidieron inyectar dosis letales de morfina y un sedante llamado Midazolam a cuatro pacientes que, debido a su grave situación, no podían ser evacuados del centro médico. Las virulentas embestidas del agua golpeaban sus camas contra las paredes y los enfermos no podían hacer nada por salvarse. Ante tal brutal escena, los sanitarios Anna Pou, Lori Budo y Chery Landry decidieron poner punto final a su sufrimiento aplicando la eutanasia. Dos años después fueron acusadas de homicidio en segundo grado.

Éste fue uno de los numerosos ejemplos con los que el doctor Palacios quiso ilustrar una elocuente exposición sobre la eutanasia y el suicidio asistido, en el último de los cursos de verano que la Universidad de Oviedo ha impartido esta semana en Gijón. Palacios habló durante más de hora y media sobre el «derecho a una muerte digna». Explicó la eutanasia y el suicidio asistido representan «el más elevado compromiso ético» y puso como ejemplo las leyes de Bélgica, Holanda y Luxemburgo, que no penalizan estos casos, y la de Suiza, que la permite, existiendo una clínica especializada en el país.

http://www.lne.es/secciones/noticia.jsp?pRef=2009072500_35_786677__Gijon-Palacios-eutanasia-aporta-dignidad-elimina-sufrimiento-psiquico

 

Un matrimonio británico con cáncer se quita la vida en una clínica suiza

Es el primer caso en Reino Unido desde que ese país anunció que no se perseguiría a quienes asistieran en el suicidio
EFE – Londres – 06/03/2009

Un matrimonio británico cuyos dos miembros sufrían cáncer se ha quitado la vida en una clínica suiza especializada en suicidios asistidos, según informó la propia hija de la pareja. Peter y Penny Duff son los primeros británicos que se suicidan en la clínica Dignitas desde que el Juez Presidente inglés (Lord Chief Justice) dio a entender que no se procesaría a quienes ayudasen a una persona con una enfermedad terminal a viajar al extranjero para suicidarse.

Duff, de 80 años, presidente ejecutivo del Concurso Internacional de Vinos y Espirituosos, y su esposa, de 70, se quitaron la vida, al parecer con ayuda ajena, el viernes pasado tras ingerir sendas sobredosis de barbitúricos. La hija del matrimonio, Helena Conibear, citada hoy por el diario The Times, elogió a sus padres y dijo que de momento no podía tratar de lo sucedido por “problemas legales”.

Conibear no quiso revelar si la pareja había sido acompañada a la clínica de Zúrich por algún familiar. Edward Leigh, ex secretario de Estado con los conservadores, criticó el hecho de que por un lado las leyes británicas prohibieran colaborar en un suicidio y por otro el tribunal de apelaciones dictaminara que no se perseguiría judicialmente a una persona si prestaba ese tipo de ayuda en un país extranjero.

Según la legislación suiza, quien colabora en un suicidio sólo puede ser interrogado por las autoridades a fin de determinarse si hubo o no delito. Sin embargo, en Inglaterra y Gales, prestar asistencia a un suicida es un crimen punible con un máximo de catorce años de cárcel. Pero hasta ahora ningún británico que ha acompañado a algún pariente a la clínica de Zúrich ha sido procesado.

En 2003, otra pareja británica se quitó la vida en esa clínica suiza aunque no se trataba de enfermos terminales. Ambos tenían más de cincuenta años, el marido sufría epilepsia y su esposa, esclerosis múltiple. Mientras tanto, según The Times, el Consejo General Médico ha advertido que se puede suspender a cualquier miembro de la profesión que se niegue a atender el deseo de un paciente de no ver prolongada artificialmente su vida.

Según sus nuevas recomendaciones, si un paciente ha expresado de modo explícito el deseo de que se le retire el equipo correspondiente, el médico debe actuar en consecuencia.

http://www.elpais.com/articulo/sociedad/matrimonio/britanico/cancer/quita/vida/clinica/suiza/elpepusoc/20090306elpepusoc_4/Tes

José Carlos Abellán Salort: “El auxilio al suicidio y la eutanasia constituyen formas de homicidio que son reprobables éticamente”

El auxilio al suicidio y la eutanasia son formas de homicidio reprobables éticamente”. Así lo ha manifestado José Carlos Abellán Salort, de la cátedra de la Unesco de Bioética y Biojurídica, en la jornada sobre Bioética y Riesgo Eugenésico organizado por Fisalud.
Redacción 28/11/2008
Abellán ha señalado que “también es totalmente rechazable el encarnizamiento terapéutico prolongando en cualquier modo la agonía de un enfermo o privando a cualquier persona del derecho a asumir lo más serenamente posible su proceso de muerte. Por ello, ante situaciones de terminalidad física, con dolor físico o sufrimiento moral, lo más justo y humano es acompañar, aportar tratamientos proporcionados, paliar el dolor, respetando siempre la vida, pero también respetando la muerte”.

Además, el también profesor de Bioética y Filosofía del Derecho de la Universidad Francisco de Vitoria, ha explicado que “tan imperativo es el rechazo de la eutanasia (…) como el del encarnizamiento terapéutico en donde pueda pervivir. Partiendo de la convicción de que matar o ayudar a matarse no es lo mismo éticamente que dejar morir cuando no hay terapia y la situación es irreversible, ha insistido en que “el principio básico debe ser el de la indisponibilidad de la vida humana. En el contexto del individualismo hedonista en que nos movemos, el derecho a una muerte digna es un eufemismo para decir, en realidad, derecho a matarse, en sintonía con una inaceptable concepción de la autonomía, la libertad y la vida humanas.”

Asimismo, ha advertido que a veces se manipula el lenguaje y se confunde términos, hablando de eutanasia cuando no lo es. A su juicio, “la legalización de la eutanasia supondría un retroceso notable, desde el punto de vista jurídico-moral, porque tendría un efecto validante sobre una conducta gravemente inmoral. El efecto moralizante de la permisión jurídica contribuiría a acentuar la banalización de un bien jurídico básico como la vida física.

http://www.diariomedico.com/edicion/diario_medico/especialidades/psiquiatria/es/desarrollo/1187805.html

La voluntad inequívoca de querer morir

TRIBUNA: LUIS MONTES MIEZA Y FERNANDO SOLER GRANDE

El ordenamiento jurídico sobre eutanasia y suicidio asistido provoca situaciones contradictorias. Urge saber si el derecho de autonomía personal significa realmente decidir por uno mismo hasta dónde quiere llegar

LUIS MONTES MIEZA Y FERNANDO SOLER GRANDE 30/09/2008 Imprimir   Enviar

La obsesión que muestra la derecha ideológica en nuestro país por calificar públicamente de asesinatos a la eutanasia y el suicidio asistido, o su insistencia en denominar eutanásico al genocidio nazi, no parecen responder a otra cosa que a una premeditada intención de ofuscar, obstaculizar y, finalmente, impedir el debate racional y sosegado sobre la eutanasia y el derecho ciudadano a una vida y una muerte dignas. Sería necesario admitir un enorme grado de estulticia entre sus filas para considerar como de buena fe ignorar que la voluntad de morir separa radicalmente la eutanasia y el suicidio asistido del asesinato o el genocidio. Es ciertamente deprimente para quienes gozamos aún de cierta capacidad de raciocinio el modo en que el vicesecretario de Comunicación y portavoz del PP, González Pons, presentaba a su parroquia el valiente pronunciamiento del ministro Soria a favor del suicidio asistido achacándole la intención de “liquidar al personal con cargo a la Seguridad Social”. Pensábamos inocentemente que semejantes ocurrencias tabernarias eran privativas de los sectores más cavernarios de la sociedad. Oírlas en boca de este conspicuo representante, que parecía querer encarnar la cara amable y educada del principal partido de la oposición, nos hace albergar muy pocas esperanzas de que el debate en que nos encontramos pueda desarrollarse en términos civilizados y de racionalidad.

Las disfunciones legales se deben a que no se ha abordado el problema de fondo de esta cuestión

La ley debe reconocer el derecho a poner fin a la propia vida, por sí mismo o ayudado por otros

Por nosotros no ha de quedar, sin embargo; seguimos dispuestos a aportar serenamente a la opinión pública los argumentos que, a nuestro juicio, sustentan la pretensión de que nuestras leyes reconozcan el derecho al suicidio asistido -médicamente asistido- y la eutanasia activa voluntaria (tales adjetivaciones son precisas para evitar el interesado totum revolutum terminológico que algunos tienen interés en mantener).

En primer lugar, y para clarificar el debate, digamos que tanto el suicidio asistido como la eutanasia voluntaria son acciones muy similares. Ambas consisten en la muerte de una persona que no desea seguir viviendo por razón de una enfermedad terminal o por una situación de sufrimiento intolerable, aun no mortal a corto plazo. En ambos casos existe la voluntad inequívoca y libremente expresada de morir. La diferencia reside en que en el suicidio asistido la muerte es auto-administrada por quien desea morir, con la ayuda de otra persona, médico en el caso del suicidio médicamente asistido, que le facilita los fármacos o medios para producirse la muerte. El término eutanasia se emplea cuando, bajo las mismas condiciones, es otra persona, sanitario o no, quien produce directamente la muerte deseada. El adjetivo “voluntaria” sirve para distinguirla de la llamada eutanasia involuntaria en la que alguien administra la muerte a otro por razones altruistas pero sin que exista la expresa voluntad de morir por el interesado.

En nuestra opinión no tiene sentido seguir hablando de eutanasia indirecta ni de eutanasia por omisión o pasiva porque sólo complican el debate y porque, además, ambas conductas están ya despenalizadas en el vigente Código Penal de 1995. Digamos de paso que, aunque algunos se empeñen en presentar como especialmente rechazable el homicidio eutanásico, hasta asimilarlo al genocidio, el Código Penal les desmiente al establecer el carácter eutanásico de un homicidio, como atenuante, sin duda en atención a su carácter altruista.

Clarificados los conceptos, analizaremos algunas contradicciones que se dan en nuestro ordenamiento jurídico actual. Es cierto que el Tribunal Constitucional (STC 120/90, de 27 de junio) negó la existencia de un derecho fundamental al suicidio pero, dado que este pronunciamiento se enmarcó en el ámbito de una huelga de hambre penitenciaria, nada autoriza a pensar que esta negativa sea extensible al derecho de un paciente a terminar con sus sufrimientos por sí mismo o con la ayuda de terceros. Una cosa es el suicidio como único medio para terminar con un sufrimiento, intolerable a juicio de quien lo experimenta y otra el suicidio mediante una huelga de hambre con el fin de extorsionar al Estado.

Desde luego es muy difícil compatibilizar coherentemente la negación del derecho general al suicidio con el derecho concreto del paciente a rechazar la aplicación de un tratamiento, aun cuando ello dé lugar a la muerte, derecho que nos reconoce la Ley 41/2002, conocida como Ley Básica de Autonomía del Paciente. Es muy difícilmente comprensible que se tenga el derecho a decidir la propia muerte mediante la desconexión por un tercero de un respirador (el caso de Inmaculada Echevarría) y no se tenga el de pedir que se le administre a uno un fármaco letal al que tampoco se puede acceder sin ayuda (como Ramón Sampedro). Se podrán emplear cuantos tecnicismos legales se quieran, pero los ciudadanos de a pie no entendemos cómo es posible que en iguales circunstancias de rechazo de la vida, que ambos consideraban como una condena, sólo uno tuviera el derecho legal de conseguirlo. ¿Terminaremos deseando estar atados a una máquina de soporte vital porque será la única forma de poder decidir nuestro final?

La desigualdad con que la actual legislación trata a personas en la misma situación de rechazo vital se amplía en el Código Penal que, en su artículo 143.4, penaliza a quien “causare o cooperare activamente con actos necesarios y directos a la muerte de otro”. Esta delimitación de los hechos punibles a actos necesarios y directos ha despenalizado de hecho, como hemos dicho, la eutanasia en sus modalidades pasiva e indirecta, protegiendo jurídicamente prácticas de buen hacer médico como la limitación del esfuerzo terapéutico o la sedación del paciente terminal (la protección es, en todo caso, muy relativa: aquí estamos los médicos del Severo Ochoa como prueba) pero al limitarse a los actos necesarios, deja fuera del tipo penal el facilitar un veneno letal a una persona que hubiera podido conseguirlo sin ayuda, mientras que penaliza a quien se lo facilita a un paciente impedido para conseguirlo por sus medios, como Ramón Sampedro. ¿Hay discriminación más injusta e injustificable, precisamente con el más indefenso?

A nuestro juicio, estas disfunciones legales se deben a que no se ha abordado directamente el problema que late en el fondo de esta cuestión trascendental. Hay que definir de una vez por todas si el derecho de autonomía personal significa realmente la capacidad de decidir por uno mismo hasta dónde quiere o no quiere llegar. O si se trata de un derecho tutelado. Si, como ha dicho el ministro Bernat Soria, sólo uno mismo -ni una iglesia ni un partido político- puede decidir sobre su cuerpo y ésta es la opinión de su partido en el poder, el tema se aproxima a su resolución: la ley debe reconocer el derecho a poner fin a la propia vida, por sí mismo o ayudado por otros, cuando estime que lo que resta de ella no merece ser vivida.

Quienes, legítimamente por supuesto, se consideran a sí mismos como meros administradores de la vida, no deben tener temor a ser desalojados de ella contra su voluntad. Para ellos, como para nosotros mismos, exigimos la real universalización de los cuidados paliativos y de la sedación terminal como un derecho cívico que ayude a sobrellevar el final de la vida, pero rechazamos, con igual firmeza, la indecente utilización de los cuidados paliativos como coartada para oponerse a la eutanasia y suicidio asistido. Ni los mejores cuidados paliativos, que desde luego no son los que tenemos, podrán impedir el ejercicio de nuestro derecho a decidir, con absoluta autonomía, el momento desde el cual nuestra vida no es digna de ser vivida.

Para ese trascendental momento, esperamos poder contar con la ayuda de compañeros médicos que, protegidos por la ley, no se pongan por ello en riesgo de persecución.

Luis Montes Mieza y Fernando Soler Grande son médicos del hospital Severo Ochoa de Leganés.

Manuel Gómez Tomillo: “Hay soluciones intermedias que permitirían llegar a un consenso en la eutanasia”

“En una materia tan delicada como la eutanasia no es deseable que un determinado sector de la población imponga su criterio sobre otro. Existen soluciones intermedias que permitirían llegar a un consenso que aúne las distintas sensibilidades”. En estos términos se pronunció ayer Manuel Gómez Tomillo, titular de Derecho Penal de la Universidad de Valladolid, en la presentación del libro Aspectos Médicos y Jurídicos del dolor, la enfermedad terminal y la eutanasia en la sede de la Fundación Lilly, que ha editado el manual.
Gonzalo de Santiago 30/09/2008
Estas soluciones pasarían por atenuar la pena en ciertas hipótesis que no están captadas satisfactoriamente por el Código Penal y que deberían tener cabida de forma privilegiada. Gómez Tomillo señaló que existe voluntad política de despenalizar “la eutanasia activa directa en España” y destacó que sólo Holanda, Bélgica y Oregón (Estados Unidos) lo han hecho hasta ahora. Además, cree que sería deseable introducir el principio de oportunidad en este contexto, es decir, “la posibilidad de que, aun siendo punible dar muerte a un enfermo terminal, el Ministerio Fiscal, dadas las circunstancias, ponderase si este comportamiento merece ser sancionado”.

El Código Penal sanciona en el artículo 143 como delictivas las hipótesis de cooperación al suicidio ajeno, aunque de forma privilegiada, y lo que se conoce como eutanasia. “Ese precepto, de enorme carga emocional, nunca ha sido aplicado por un tribunal español”. De todas formas, la muerte se trata de forma muy atenuada desde el punto de vista penal en las hipótesis en las que existe una enfermedad grave, con padecimientos difíciles de soportar por el paciente, y cuando esta enfermedad conduzca irremisiblemente a la muerte. Para aplicarse esta rebaja penal es imprescindible una petición expresa del paciente. “La atenuación es de tal índole que existe acuerdo para que si la norma se llega a aplicar, prácticamente en ningún caso ingresaría en prisión quien cause la muerte”.

Despenaliza dos casos
El jurista explicó que la intención del artículo 143 del Código Penal es despenalizar dos hipótesis: la eutanasia omisiva (dejar de aplicar un determinado tratamiento) y la activa indirecta (proporcionar fármacos paliativos para atenuar el sufrimiento y, al mismo tiempo, acortar la vida). Asimismo, explicó que por pura estadística lo normal es que no se llegue a la eutanasia. Por su parte, José Antonio Gutiérrez, director de la Fundación Lilly, destacó que el médico está para pelear por la vida, aunque tenga conciencia de que es una batalla perdida.

El derecho a ‘dimitir’ de la vida

TRIBUNA: SALVADOR PÁNIKER

Ha llegado la hora de levantar el tabú de la muerte y afrontar con lucidez la finitud humana. Un Estado laico y secularizado ha de respetar la libertad de conciencia de cada cual y la libre voluntad del enfermo

SALVADOR PÁNIKER 17/09/2008

 La polémica desatada por las muy sensatas declaraciones del ministro Bernat Soria a propósito del suicidio asistido, bien merece un nuevo comentario sobre el debate de la muerte digna en general. Lo recomendable es que ese debate sea sosegado y racional, sin concesiones a la demagogia y atendiendo a toda la complejidad del problema. No tiene demasiada gracia, por ejemplo, declarar que el suicidio asistido equivale a liquidar a la gente con fondos públicos.

El 59% de los médicos españoles apoyaba la legalización de la eutanasia

Después de 200 años de luchas sociales, el tema de la muerte digna permanece congelado

Veamos. Como he expuesto en anteriores ocasiones, suicidio asistido y eutanasia son temas interdisciplinarios, donde concurren aspectos médicos, jurídicos, filosóficos, éticos, incluso estéticos. El debate, a menudo, más que ideológico es de enfrentamiento de sensibilidades. La empatía por el sufrimiento ajeno es variable. Hay quien percibe, y hay quien no, el carácter intolerable de un ser humano reducido a la condición de piltrafa vegetativa en contra de su voluntad. Pregonan algunos declamadores que la vida “siempre es maravillosa”. Bien; a veces lo es, a veces no. A veces -con sida, con cáncer, con tetraplejia, con demencia senil y otras mil posibles degradaciones- la vida resulta, como mínimo, muy oscura. Absolutizar la vida, absolutizar lo que sea, conduce irremisiblemente al totalitarismo. La vida puede ser maravillosa y puede ser espantosa. Depende. Y la única manera de conseguir que, al menos, sea digna es reservándose uno el derecho a abandonar el mundo cuando comience el horror. El derecho a dimitir.

Alegan algunos detractores del derecho a la eutanasia voluntaria que con los adelantos de la medicina paliativa y del tratamiento del dolor el tema ya está resuelto. A esto hay que contestar que, en primer lugar, bienvenida sea la medicina paliativa y el tratamiento del dolor, pero que, desgraciadamente, la citada medicina y el citado tratamiento están todavía en pañales y que, en todo caso, la última palabra y la última voluntad le corresponden siempre al enfermo. Además, la experiencia y las estadísticas confirman que, en las peticiones de autoliberación, tanto o más que el dolor físico cuenta el sentimiento de que uno ha perdido la dignidad humana. En rigor, como lo tengo expuesto repetidamente, cuidados paliativos y eutanasia no sólo no se oponen sino que son complementarios. No debe haber eutanasia sin previos cuidados paliativos, ni cuidados paliativos sin posibilidad de eutanasia. Más aún, si el enfermo supiese que tiene siempre abierta la posibilidad de salirse voluntariamente de la vida, las peticiones de eutanasia disminuirían. Porque esta “puerta abierta” produciría un paradójico efecto tranquilizador: uno sabría que, al llegar a ciertos extremos, el horror puede detenerse.

Debo añadir que en este tema es crucial la actitud de la clase médica. Porque la cuestión no puede, ni debe, desmedicalizarse. Precisamente, los médicos han de ser la garantía de que no se produzcan abusos. No es recomendable legislar sin contar con el asentimiento de los sanitarios. En Suiza y Oregón los médicos suministran la prescripción de fármacos para morir, es decir, intervienen indirectamente (suicidio asistido); en Holanda y Bélgica actúan directamente (eutanasia), si bien existe una cláusula de conciencia. En España, el último estudio publicado sobre la actitud de los médicos ante la eutanasia (encuesta CIS de abril-mayo de 2002) dio como resultado que un 59% de los consultados apoyaban su legalización. Tocante a los facultativos contrarios a la eutanasia, lo que deberían hacer es contribuir a un clima médico/social para que nadie la reclamara. En eso estaríamos de acuerdo: no deseamos que haya peticiones de eutanasia. Pero tampoco es ético -ni decente- oponerse a quienes, razonable e insistentemente, reclamen el respeto al derecho humano de salirse de la vida. Todo el mundo dice querer respetar la dignidad del paciente. Pero ¿cómo puede obligarse a un paciente a vivir en contra de su voluntad? ¿Qué hacen con la dignidad esos mandatarios de la lucha ideológica contra la eutanasia? Suelen ser, esos mandatarios, gente de la Iglesia o del Estado, herederos de quienes, durante siglos, han sofocado la libertad individual en nombre de alguna coartada colectiva. Claman demagógicamente que la eutanasia es un asesinato. Pero, díganme: ¿es lo mismo un acto de amor que una violación? Puede que biológicamente tengan un factor común, pero nadie discutirá la diferencia. En el asesinato, el que muere lo hace en contra de su voluntad; en la eutanasia y el suicidio asistido, el que es ayudado a morir recibe la ayuda como un acto de amor.

Un ejemplo del grado de desvergonzada desfachatez a que pueden llegar los integristas lo tenemos en el caso no tan lejano de la norteamericana Terri Schiavo, que llevaba 15 años en coma, viviendo como un vegetal humano, en tanto que su antiguo marido pedía que se le retirasen todos los tubos que la mantenían artificialmente con vida. Los políticos americanos de la ultraderecha conservadora, con intervención explícita de los hermanos Jeb y George Bush, se opusieron a ello. Hubo procesos judiciales hasta que el Tribunal Supremo de Florida dio la razón al ex marido. Pues bien, en España, un conocido periodista católico, llevado de su fanatismo, llegó a escribir que Terri Schiavo “no estaba enferma, sino sólo aquejada de una profunda minusvalía” y que ahora, por orden del juez, la iban a matar de hambre y sed al retirarle la alimentación por sonda, y que no había ninguna diferencia entre esto y lo que solía hacer Hitler. Y el día que se consumó la agonía de la enferma, el presidente George W. Bush, el hombre responsable de más de 100.000 muertos en Irak, el hombre que se ha hartado de firmar sentencias de pena capital, declaró que se sentía triste y desolado, puesto que él reiteraba su posición “en favor de la vida”.

Otro argumento esgrimido, aparentemente más neutro, es el de la llamada “pendiente deslizante”, la posible proliferación de homicidios sin consentimiento del enfermo, en el caso de que se despenalice la eutanasia. Ahora bien, ningún dato empírico confirma este temor. No hay ninguna evidencia de que en Holanda -país pionero en la despenalización de la eutanasia voluntaria- hayan aumentado las eutanasias involuntarias, más bien al contrario. Lo que sí existe en Holanda es una total transparencia informativa, y muchísimos más controles legales que en otros países -donde sí es habitual la eutanasia clandestina-. Y hablo especialmente de Holanda porque este país ha sido objeto de una campaña de desprestigio tan grosera como inútil. Los críticos plantean que la legalización de la eutanasia voluntaria ha producido allí una degradación de la profesión médica y todo tipo de males. Sin embargo, los holandeses no se han dado por enterados. Los holandeses saben que la eutanasia legal ha mejorado incluso la atención médica en lugar de dañarla. Prueba de ello es que a ninguno de los Gobiernos posteriores a la legalización de la eutanasia se le ha ocurrido revertir esta medida.

En fin, quienes defendemos el derecho a morir con dignidad pensamos que el debate sobre la eutanasia y el suicidio asistido ha alcanzado ya un punto irreversible de esclarecimiento y madurez. Pensamos que es hora de abordar este problema, ya que resulta notoria la pasividad social que ha habido en torno al mismo. Ello es que al cabo de 200 años de luchas sociales, luchas por la emancipación de las clases trabajadoras, derechos de la mujer, Tercer Mundo, pueblos de color, niños, homosexuales, etcétera, el tema de la muerte digna permanece inauditamente congelado. Entre otras razones porque la muerte ha sido un tema tabú. Y porque los moribundos no van a votar. Pero ha llegado la hora de levantar el tabú de la muerte y afrontar con lucidez la finitud humana. Un Estado laico y secularizado ha de respetar la libertad de conciencia de cada cual, y ser neutral frente a las distintas creencias religiosas. El respeto a la libre voluntad del enfermo es así primordial. Se trata de una aplicación de la idea general de autonomía (autos nomos, la ley que cada cual se da a sí mismo, la soberanía del ciudadano), que es uno de los legados más firmes de la modernidad.

Salvador Pániker es filósofo y presidente de la Asociación Derecho a Morir Dignamente.

http://www.elpais.com/articulo/opinion/derecho/dimitir/vida/elpepuopi/20080917elpepiopi_11/Tes

Experto en Bioética pide a los médicos que “se hagan fuertes” en el debate del suicidio asistido y defiendan la objeción

19:08 – 8/09/2008 Puntúa la noticia :

El experto en Bioética Manuel de Santiago Corchado, secretario general de la Fundación World Wide Bioethics, ha pedido hoy a todos los médicos españoles y a las sociedades que los representan, como la Organización Médica Colegial (OMC), que “se hagan fuertes” desde el principio en el debate que podría legalizar el suicidio asistido, para defender “su derecho a la objeción de conciencia”.

MADRID, 08 (EUROPA PRESS)

De Santiago advierte de que la intención del ministro de Sanidad, Bernat Soria, es crear una ley nacional “sobre la base de los criterios que emplea el proyecto andaluz de Ley de Derechos y Garantías de la Dignidad de las Personas en el Proceso de la Muerte”, que establece criterios para definir la eutanasia y también sanciones para los médicos que incumplan la norma “sin derecho a la objeción”.

“La norma andaluza está bien calculada y en ella han participado personas cuyo conocimiento técnico en la materia es indudable y que podrían también estar participando en el debate para la creación de una norma nacional”, declaró a Europa Press De Santiago, para quienel Gobierno está “ensayando primero en Andalucía lo que quiere hacer a nivel nacional para ver la respuesta social y de los médicos”.

A su juicio, “lo más preocupante” de esta situación es que la futura norma andaluza “obliga a los médicos a matar a sus pacientes si ellos se lo piden y no concede al profesional sanitario su derecho constitucional a negarse a hacerlo alegando objeción de conciencia o de ciencia, si piensa que su obligación como médicos no es matar, sino luchar por la vida”.

“Se trata de la más grave agresión a la libertad de conciencia de los médicos en toda la historia de la legislación sanitaria española”, aseveró el experto, quien defiende que son los médicos, a través de organizaciones como la OMC, quienes deben “hacerse fuertes desde el primer momento en el debate sobre el suicidio asistido”.

http://ecodiario.eleconomista.es/salud/noticias/740479/09/08/Experto-en-Bioetica-pide-a-los-medicos-que-se-hagan-fuertes-en-el-debate-del-suicidio-asistido-y-defiendan-la-objecion.html

Una victoria póstuma

E. B. – Madrid – 08/09/2008

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Ellos fueron la avanzadilla, los abanderados de una lucha por el derecho a una muerte digna. Desde que en la década pasada iniciara su particular cruzada -voluntariamente publicitada-, el tetrapléjico Ramón Sampedro, película incluida, se ha convertido en el símbolo de esta reclamación. Su caso sería ejemplo de lo que se podría regular: la posibilidad de que alguien ayude a una persona impedida físicamente a poner fin a su vida. En el caso de Sampedro, tras numerosas negativas de la Justicia, esto se concretó en que una mano anónima (o varias, actuando cada una por separado y coordinadas por el tetrapléjico desde su cama) le facilitara el veneno -cianuro- y se lo pusiera al alcance de la boca para que se suicidara.

La muerte de Sampedro, hablando técnicamente, fue un suicidio asistido, pero sin participación médica (en 1998, ningún facultativo quiso ayudarle o aconsejarle recetándole el cóctel de medicamentos que hubiera hecho de su tránsito final un momento más apacible, menos doloroso que el recurso al cianuro).

En Suiza, un agujero legal permite que se haga algo similar, pero con una ventaja: las recetas e incluso la última manipulación de los fármacos necesarios las hacen profesionales sanitarios. El resultado es un cóctel que combina antiheméticos (para que no vomite la mezcla), somníferos (para que se pierda la consciencia y no haya ningún sufrimiento), y neurodepresores (para que se detenga el sistema nervioso que regula la respiración). Tiene la ventaja de que no hay que hacerlo en secreto, y que las dosis, estudiadas, facilitan un tránsito sereno, voluntario y seguro (no hay marcha atrás).

Acompañamiento
En España, donde el Código Penal no permite esta ayuda por parte de los médicos, lo más cerca de esta situación que se puede estar es al asesoramiento y el acompañamiento que realiza la Asociación Derecho a Morir Dignamente. A ellos acudió Madeleine Z, la francesa afincada en Alicante que, aquejada de una dolencia degenerativa, no quería depender de una mano amiga para poner fin a su sufrimiento. Madeleine recibió consejo sobre qué debía tomar, pero, según los testimonios de quienes la acompañaron, mezcló con un helado los fármacos, se acostó -se movía en silla de ruedas-, se despidió y se fue en 2007.

Inmaculada Echevarría (que murió en marzo de 2007) y Jorge León (en 2006) no hubieran necesitado una ley nueva. A ellos les habría bastado con que los médicos -y sus jefes- aplicaran la ley de autonomía del paciente de 2002, aprobada cuando gobernaba el PP, que estipula que un enfermo puede decidir cuándo quiere renunciar a un tratamiento, incluido un respirador. León lo resolvió gracias a un amigo anónimo. Echevarría se enfrentó a los recelos, en forma de burocracia, que llevó su caso desde un hospital religioso hasta un comité de ética de la Junta de Andalucía.

El ministro de Sanidad, Bernat Soria, que formó parte de esa comisión, dijo a EL PAÍS que más que discutir el derecho de la enferma, que ya estaba en la ley, se trataba era de dar seguridad jurídica a los médicos para que le retiraran el respirador sin miedo a una denuncia.

http://www.elpais.com/articulo/sociedad/victoria/postuma/elpepisoc/20080908elpepisoc_2/Tes

El debate sobre cuidados paliativos ha de preceder al de suicidio asistido,según el Centro de Humanización de la Salud

17:29 – 8/09/2008

El debate sobre cuidados paliativos ha de preceder al de suicidio asistido, según manifestó el coordinador de formación del Centro de Humanización de la Salud y especialista en bioética, Francisco Prat, en declaraciones a Europa Press.

MADRID, 08 (EUROPA PRESS)

El debate sobre cuidados paliativos ha de preceder al de suicidio asistido, según manifestó el coordinador de formación del Centro de Humanización de la Salud y especialista en bioética, Francisco Prat, en declaraciones a Europa Press.

Prat afirmó que “antes de llegar al ‘suicidio sí’ hay un debate previo: cómo extender los cuidados paliativos”, es decir, cómo se trata a los enfermos que se acercan a la muerte. “La medicina tradicional no ha manejado los cuidados paliativos”, señaló. En este sentido, el experto indicó que el verdadero derecho debería ser garantizar que el paciente no va a padecer dolor físico y psicológico.

En cuanto al suicidio asistido, el coordinador de formación del centro indicó que “legalizar el suicidio es complicado desde el punto de vista ético” aunque apuntó que hay casos en los que sí se puede hablar de despenalización. “Otra cosa es que en algunos casos extremos, en los que se verifique con garantías el estado del paciente (enfermedad incurable, autonomía de la persona, etc.) pudiera estar justificado.

http://ecodiario.eleconomista.es/salud/noticias/740221/09/08/El-debate-sobre-cuidados-paliativos-ha-de-preceder-al-de-suicidio-asistidosegun-el-Centro-de-Humanizacion-de-la-Salud.html

“Tu cuerpo es tuyo, eso es socialista”

ENTREVISTA: BERNAT SORIA Ministro de Sanidad y Consumo

07/09/2008

Se define como un “político atípico”, listo para volver al laboratorio y a su cátedra en cualquier momento. Pero Soria (Carlet, Valencia, 1952) se sitúa en esta legislatura en primera línea de los asuntos más delicados: aborto y muerte digna

Pregunta. Esta legislatura va a abordar cambios en las leyes sobre aborto y muerte digna. ¿Le presiona la idea de encontrarse otra vez a los obispos encabezando manifestaciones?

El Gobierno planea regular el suicidio asistido esta legislatura
Bernat Soria Escoms

Respuesta. No, en absoluto. Como ministro de un Gobierno y diputado socialista, el único mandato que tengo es el de los ciudadanos. No sé qué estrategia pueden tener la Conferencia Episcopal, el Partido Popular y otros grupos, pero no tiene nada que ver.

P. ¿Qué modificaciones prevé en relación con la muerte digna?

R. Que el derecho del paciente sea un derecho real. Ésa es la primera. Porque si uno coge las leyes tal y como están, posiblemente no hay que hacer ninguna otra para que la gente muera sin dolor. Y lo que sabemos es que la gente muere sufriendo. Eso no puede ser. La batalla contra la muerte no la vamos a ganar, pero la batalla contra el dolor, sí.

P. ¿La ley actual del PP no garantiza que se muera sin dolor?

R. Las leyes actuales, sí; las normativas actuales, posiblemente no. Por eso hemos trabajado en una Estrategia Nacional de Cuidados Paliativos, en la cual estamos de acuerdo todas las comunidades, que incluye la formación de los profesionales, facilitar la asistencia domiciliaria, regular los momentos terminales, la muerte digna y el derecho que tiene cualquier ciudadano a decir, cuando llegue ese momento: “No quiero ser sometido a una tortura”. Para que todo eso sea un derecho real, el testamento vital tiene que ser accesible desde cualquier punto de España. Porque una persona puede depositar uno en Navarra, y acabar muriendo en Murcia. Eso es lo que dice la Ley de Autonomía del Paciente: que el ciudadano decide. Hay un principio básico que separa dos formas de pensar: quien piensa que el propietario del cuerpo es uno mismo, y quien piensa que es alguien, una iglesia, una institución o un partido político. El Partido Socialista dice: el propietario de tu cuerpo eres tú. Tú eres quien toma decisiones.

P. Ese principio implicaría mucho más que regular los cuidados paliativos.

R. Eso es ideología socialista. Nosotros respetamos la opción del ciudadano, que puede decir que no quiere ser sometido a la tortura que significa muchas veces el esfuerzo terapéutico, que a veces atenta contra su deseo. Traducir eso en un derecho significa hacer una serie de actuaciones.

P. ¿Hasta dónde va a llegar?

R. Es el paciente el que decide si desea o no recibir un tratamiento. Por tanto, en primer lugar, hay que asegurarle que muere -o vive- sin dolor. Muchas veces la sedación terminal significa la pérdida de la vida, pero eso lo sabe el paciente convenientemente informado. Y cuando se hace bien, permite que tome la decisión. Hay que decirle que cuando empiece el proceso puede haber un momento en que no recupere la consciencia. Y se le da la oportunidad para que se despida de su familia, para que arregle sus asuntos y para que no sufra.

P. Si el propietario del cuerpo es uno mismo, ¿tendría sentido abordar el suicidio asistido?

R. La reflexión está abierta. El suicidio asistido no es legal en este país. Pero el Código Penal se ha cambiado ya muchas veces. Es un tema que pertenece más al Ministerio de Justicia. Vamos a iniciar con Justicia una reflexión confidencial con un equipo de expertos sobre suicidio asistido. Lo que no me gustaría es que esa reflexión impida que el resto de las actuaciones las hagamos ya. La impresión que tengo es que esa reflexión va a necesitar más tiempo que las otras actuaciones en las que ya estamos.

P. Entonces ¿va a cambiar el Código Penal sobre este asunto?

R. No vamos a decir a la comisión cómo debe acabar, pero sí creo que ofrecerá elementos suficientes para una decisión política.

P. ¿En esta legislatura?

R. Por lo que es mi experiencia, la reflexión nos puede llevar un año o un año y medio. Por tanto, yo no excluyo que sea en esta legislatura. Además, eso sigue la reflexión que hizo el Congreso Federal [del PSOE], que no es un mandato, pero es el partido que soporta al Gobierno.

P. Por tanto, no es disparatado pensar que España pueda llegar a un marco como el de Suiza o de Holanda.

R. No [es disparatado] que se pueda llegar. Pero todo no se puede hacer el primer día.

P. ¿Está preparada la sociedad para hablar de esto?

R. Nuestra sociedad ha demostrado ya en varias ocasiones que es una sociedad moderna, que es madura y que está preparada para cualquier tipo de debate.

P. ¿En este tema quiere el consenso del PP?

R. El consenso existe en torno a la Estrategia Nacional de Cuidados Paliativos, que se aprueba por unanimidad en el Consejo Interterritorial. La mayor parte de las cosas que estamos discutiendo son más operativas que ideológicas. Es poner los medios para que esto realmente llegue a un ciudadano de un pueblo de Segovia. Lo que ocurre es que el término eutanasia se utiliza para nombrar cosas muy distintas, y, por tanto, el que haya un grupo de reflexión viene bien para, en primer lugar, ponerse de acuerdo en los términos y en hasta dónde se puede llegar sin cambiar la norma. Y, si hay que cambiar la norma, en cómo habría que cambiarla.

P. ¿Va a haber una ley de plazos para el aborto?

R. No quiero adelantar el trabajo del comité de expertos. Yo he manifestado que es bueno mirarse en el espejo de Europa. Es probable que la solución más adecuada, viéndonos en ese espejo europeo, sea una combinación de una ley de plazos -que no lo garantiza todo-, y unos supuestos que permitan garantizar el derecho. Y, al mismo tiempo, incorporar los conocimientos técnicos que se tienen, que en este momento son superiores a hace 20 años, sobre la viabilidad del feto. Ese comité es el que nos tiene que decir la propuesta que garantice todo esto.

P. ¿Será necesario un amplio consenso?

R. Me parece que es lo mejor. Y estoy seguro de que un sector amplio de votantes del PP piensa lo que yo pienso, pero lo que no voy a garantizar es qué va a votar el PP.

P. La cifra de 100.000 abortos al año ¿no revela graves deficiencias en educación sexual, en prevención?

R. Revelan deficiencias, pero creo que la palabra “graves” es demasiado fuerte.

P. ¿Se está relajando el uso de anticonceptivos, el sexo seguro?

R. Hay que hacer un esfuerzo en educación sexual y reproductiva que debe de estar dentro de la campaña del trabajo del ministerio, y también dentro del Ministerio de Educación. Y creo recordar que Educación para la Ciudadanía incluye también varios capítulos de salud sexual y reproductiva. Y lo digo como padre.

P. En el último Consejo Interterritorial acordaron hacer una propuesta sobre financiación sanitaria. ¿En qué situación se encuentra?

R. Está hecha. He mandado el primer borrador a [el vicepresidente económico, Pedro] Solbes. Lo asumo con sus pros y sus contras. Los principios generales que tiene son los siguientes: en primer lugar, la suficiencia financiera del sistema; en segundo lugar, los criterios tienen que incorporar qué condiciona el gasto (población, envejecimiento, dispersión, insularidad, incorporación de tecnologías); en tercer lugar, la cohesión.

P. ¿Va a afectar la crisis al sostenimiento del sistema de salud?

R. Lo que busca el Pacto por la Sanidad, igual que el Pacto de Toledo garantizó las pensiones, es que nuestro sistema nacional de salud sea algo incorporado a los genes del Estado. La situación económica es mala, pero no tan mala. Si lo que me está preguntando es si este sistema será viable dentro de 20 años, el Pacto por la Sanidad busca eso.

P. Ese pacto ya se le ofreció por la oposición a su antecesora, Elena Salgado, y no se hizo. ¿Qué ha cambiado?

R. No sé en aquel momento por qué no entró. Pero en este momento hay unanimidad en los consejeros y consejeras, que es el primer paso. Los partidos políticos están de acuerdo, y los sindicatos quieren incorporarse. Se dan las condiciones para un pacto que garantice que este sistema es viable y que lo heredarán nuestros hijos.

P. Muchos ciudadanos sufren las urgencias colapsadas, largas listas de espera… Envejece la población, y han llegado millones de inmigrantes, pero los recursos no han aumentado tanto.

R. La inmigración nos ayuda. Si miramos la pirámide de población española, niños tenemos pocos, de edad intermedia tenemos más y está aumentado una población envejecida. ¿Qué ha hecho la inmigración? Dos efectos positivos: aumenta el segmento que paga impuestos, y crece la base, que será al final quienes mantengan la sanidad.

P. ¿Plantea algún copago por el usuario para frenar la demanda de servicios sanitarios?

R. Algunas autonomías lo han planteado. Cataluña ha hecho algunos gestos. De hecho, en la compra de un medicamento hay un copago. Son gratis para los jubilados y los que no estamos jubilados pagamos un porcentaje. Y no nos estamos planteando cambiar el sistema, porque cuando se estudia vemos que no supone un gran ahorro: son 1.000 millones de euros, y eso, para un gasto sanitario de 82.000 millones, no significa un cambio que haga el sistema sostenible.

P. ¿Qué le parece el modelo de gestión privada de la sanidad de Madrid o Valencia?

R. Eso merece una reflexión más detallada. Gestión privada es la interrupción del embarazo o la diálisis que se hacen de forma concertada en una clínica privada. Otro nivel es la gestión privada de una determinada institución. Eso tampoco supone una dificultad mayor para un sistema público, pero hay que diferenciar cuando lo gestiona una fundación y cuando lo hace una empresa. Una empresa tiene que generar beneficios, y parece más razonable que esos beneficios, en vez de ir a un bolsillo privado, vuelvan al sistema. Y el tercer nivel, que es el más preocupante, es cuando las decisiones sobre la salud las toma una entidad privada, como las compañías de seguros en Estados Unidos. Ahí es donde no estoy de acuerdo. ¿Eso está pasando en España? Aún no.

P. ¿Cuándo tendremos listas de espera transparentes?

R. Las listas sí que las sabemos, excepto las de Madrid.

P. El detalle lo saben ustedes, no el ciudadano.

R. Lo que se ha conseguido, con la excepción de Madrid, es un acuerdo con las comunidades de que comunicaremos un dato global. ¿Es ocultismo? Yo creo que la transparencia tiene también sus límites. A mí me ha preocupado cómo se han comunicado los datos médicos de los heridos en el accidente de Barajas. El ejercicio de transparencia es cada vez mayor. A mí me gustaría llegar a regular por decreto las garantías en tiempos máximos de espera.

P. ¿Esta legislatura?

R. Sí.

P. ¿Sabe ya cuánto personal sanitario hace falta?

R. Tenemos ya los datos para hacer la predicción para los próximos 25 años. Espero tener este otoño el registro. Eso permitirá que tengamos una planificación. Y, a corto plazo, hemos desarrollado un decreto que nos permite incorporar a profesionales extracomunitarios, que espero que salga en los próximos meses. No hay una solución mágica para un problema que se tenía que haber previsto hace 10 años.

P. Haciendo autocrítica, ¿admite que se gestionó mal la crisis del aceite de girasol?

R. A mí me gusta ser crítico conmigo mismo, sobre todo para no volver a caer en el mismo error. Hubo casi unanimidad en todos los medios criticando al ministro. Por tanto, tengo que reflexionar mucho sobre ese momento. Pero recuerdo perfectamente la secuencia, y asumo la decisión: está entrando aceite de girasol contaminado. Cuando me lo dicen, están hablando de 120 o 125 toneladas. Los datos que tengo ahora son 30.000 toneladas. La toxicidad aguda por hidrocarburos es nula, pero la crónica puede ser preocupante. Lo normal en cualquier Gobierno es decir que aquí no pasa nada. Y ésa no fue mi actitud. Es cierto que en la nota primera que sacamos -que yo sostengo- aparecía una disparidad: usted me dice que lo está retirando, y al mismo tiempo me dice que si tengo una botella, que no me preocupe. Eso parece una contradicción. Y la contradicción era entre toxicidad aguda y toxicidad crónica. Al final de la historia, ¿qué pasó? Que yo asumí el chaparrón, pero hay varias cosas que tengo en el haber: ni un solo caso de intoxicación, el sistema económico no se ha resentido en nada, y he garantizado que ni una sola de esas 30.000 toneladas están ahí. Por último, la Comisión Europea nos dio la razón, y acabó recomendando a los demás países que hicieran lo mismo.

http://www.elpais.com/articulo/sociedad/cuerpo/socialista/elpepusoc/20080907elpepisoc_2/Tes

«No has pedido nacer y no te dejan morir como tú quieres»

«Pido que se autorice la eutanasia y el suicidio asistido, pero con controles y requisitos muy concretos»

Marcelo Palacios.

Emma BERNARDO
El médico Marcelo Palacios Alonso clausuró el viernes un curso de verano de la Universidad de Oviedo titulado «Bioética, razón y acción: instrumentos para un nuevo siglo». Nacido en 1934, Palacios fue el fundador de la clínica deportiva del Grupo Covadonga, dirigió la Policlínica de la Casa del Mar de Gijón y ahora preside la Sociedad Internacional de Bioética (Sibi).

-¿Qué pasa con la eutanasia?

-La ley 143 del Código Penal que dice que se condena a la persona que ayude a morir a un enfermo terminal, aunque éste se lo haya pedido reiteradamente. En su momento era parlamentario y contribuí a aprobarla, pero por aquellos tiempos tampoco tenía mucho relieve. Es ley, creo que no puede seguir más tiempo ahí. Uno de cada tres enfermos terminales puede solicitar la eutanasia. Es en función del dolor. Y eso no es verdad. La gente empieza a teorizar, y alguien en un despacho diseña cómo se mueren los demás. Me he pasado 45 años en los hospitales viendo morir a la gente, cada uno se muere de manera diferente. El morir es un hecho tan personal… hay gente que muere feliz, que muere contenta, otros tienen unas ganas locas de morirse… La eutanasia no tiene que ir conforme al dolor, que básicamente se puede quitar a casi todo el mundo… ¡es la autoestima, la dignidad personal! El solicitar la eutanasia es querer vencer a la muerte, cuando la muerte le va a vencer a él. Adelantar la muerte me parece algo razonable. ¿Por qué vamos a estar 4 años con alzheimer, delirando, sufriendo y haciendo sufrir a los demás si se puede evitar? En vez de coger el tren de las ocho, coges el de las siete y media.

-¿Cómo tiene que ser el estado del paciente para pedir la eutanasia?

-La gente no entiende lo que puede machacar la dignidad de una persona al encontrarte ante una situación en la que tienes que lavarle todos los días sus genitales, darle la vuelta, meterle una sonda por la uretra, por el ano… No saben lo que es tener esta dependencia. Yo pido que se autorice la eutanasia y el suicidio asistido con controles y requisitos muy concretos, para que se acabe con injusticias. Hoy en España si no tienes antecedentes y cooperamos en una eutanasia, no vamos a la cárcel. No conozco ningún hecho bioético ni moral tan importante como el que se establece entre un moribundo y el médico que le ayuda a morir. Es curioso, tú no has pedido nacer, pero tampoco te dejan morir como tú quieres.

-Hay decisiones que no están en nuestras manos…

-Pero para las que sí lo están, en el plano de las decisiones personales, tenemos que mantener una integridad personal. Es una forma de expresar que en la vida, en la toma de decisiones, puedes estar condicionado. Vivimos en un mundo científico y tecnológico en el cual la toma de decisiones tiene que ser muy argumentada y cuando uno está en la idea que le asiste la razón no debe guardar silencio. Cuanto más difícil lo consideremos, más vamos cayendo en una maraña de pérdida de valores personales. El actuar coherentemente y en concordancia con nuestros propios criterios no significa que tengamos que contentar a todos. En tu ámbito de actuación: la línea editorial de tu periódico, de tu partido político… tú actúas, pero eso no quiere decir que tengas discrepancias, y en este caso debemos manifestarlas y actuar.

Médico, presidente de la Sociedad de Bioética (Sibi)

http://www.lne.es/secciones/noticia.jsp?pRef=2008072800_35_660470__Gijon-pedido-nacer-dejan-morir-como-quieres

El suicidio de un joven minusválido reabre el debate sobre la eutanasia en Francia

 El joven pidió a Nicolas Sarkozy un cambio en la legislación que despenalizase el suicidio asistido

AGENCIAS – París – 14/08/2008

Rémy Salvat tenía 23 años y estaba enfermo desde los 6 años de una rara enfermedad degenerativa que le estaba conduciendo a la incapacidad total. El pasado domingo Salvat se encerró en su habitación y tomó una sobredosis de medicamentos que acabó con su vida. Este caso ha vuelto a abrir en Francia de forma dramática el debate sobre la eutanasia. Todos los medios del país se hacen hoy eco de esta muerte después de conocerse que el joven pidió al presidente de la República, Nicolas Sarkozy, un cambio en la legislación que despenalizase el suicidio asistido.

“Por razones filosóficas personales”, le contestó el presidente, “creo que no nos corresponde, que no tenemos derecho, a interrumpir voluntariamente la vida”. Después de recibir esta respuesta el 6 de agosto, el domingo pasado Salvat decidió llevar adelante su voluntad. “Quisiera que se privilegie el diálogo en la cabecera de la cama del enfermo entre él, el médico y la familia para que se encuentre la solución más adaptada a cada situación”, escribía Sarkozy haciendo alusión “al proyecto de desarrollo de cuidados paliativos”, según interpreta las palabras del presidente el diario francés Le Figaro. El cuerpo lo encontraron sus padres, que desde hacía tiempo apoyaban el combate del hijo en favor de la eutanasia.

El joven, que sufría una minusvalía severa progresiva que le impedía ya andar, dejó un mensaje grabado a sus padres en el que les comunicaba que pretendía que “hubiese un verdadero debate sobre la eutanasia y el suicidio”. Antes de este mensaje había escrito una carta a Sarkozy. “Como Vincent Humbert, pido que se me permita morir para liberarme de mis sufrimientos”, escribía recordando el caso del tetrapléjico que en 2003 conmocionó a la opinión pública francesa. “Sé que en Francia”, continuaba Rémy en su carta, “no hay ley que permita a los equipos médicos practicar la eutanasia. Esto me impide vivir en paz… es necesario que la ley cambie”.

“No haga oídos sordos”

Su ruego al presidente terminaba: “El problema es que usted, señor Nicolas Sarkozy no quiere oír hablar del asunto. Yo, Rémy Salvat, le pido que deje de lado su convicción personal y no haga oídos sordos. Usted puede, si es usted el presidente de todos los franceses”. La posición del presidente quedó clara en otro caso similar reciente, el de Chantal Sébire, que pedecía un tumor incurable que le deformaba el rostro y le causaba dolores atroces. Falleció en marzo por una sobredosis de barbitúricos después de pedir sin éxito a la justicia el derecho a morir dignamente. Un caso que llevó al Gobierno a realizar una reevaluación de la “ley sobre el final de la vida” que debe publicarse antes de 2009.

Según amigos de la familia, Rémy no quería recurrir a los cuidados paliativos, se sabía condenado y había manifestado conscietemente su deseo de no acabar como “un vegetal”. “Rémy nos decía: mientras que pueda andar viviré. Pero desde hacía varios meses ya no podía utilizar sus piernas y sufría terribemente”, ha contado su padre, Jean-Pierre, según publica Le Figaro. Hace nueve años, la madre, Régine, en un momento de “hundimiento total” según explicó ella misma a la Justicia, intentó acabar con los padecimientos de su hijo, lo que le valió ser imputada de intento de asesinato, causa que fue sobreseída.

http://www.elpais.com/articulo/sociedad/suicidio/joven/minusvalido/reabre/debate/eutanasia/Francia/elpepusoc/20080814elpepusoc_4/Tes

El suicidio asistido de una mujer sana desata el escándalo en Alemania

Bettina Schardt, de 79 años, tenía miedo a terminar sus días sola en un asilo
ELPAÍS.com – Madrid – 03/07/2008

El abogado Roger Kusch, activista por el derecho a una muerte digna, se presentó en casa de Bettina Schardt en en la ciudad bávara de Wurzburgo el domingo pasado. Schardt, de 79 años quería poner fin a su vida y Kusch le había explicado cómo podía hacerlo. Eran las 11:00 de la mañana y ambos habían mantenido ya una serie de encuentros para discutir acerca de las razones de la mujer para desear la muerte que Kusch había grabado para cubrirse las espaldas en caso de tener problemas legales.

La anciana, técnico de rayos-X jubilada, había contactado meses antes con el activista por el derecho a morir con dignidad para que le ayudara a llevar a cabo un suicido asistido. Ese mismo día, llevaría a cabo su último deseo gracias a las explicaciones del abogado. La rueda de prensa que Kusch, ex ministro de Justicia del estado de Hamburgo, dio el pasado lunes ha reavivado el debate sobre los límites de la eutanasia en Alemania.

A las 11:30 del domingo, la anciana, soltera, sin hijos y con pocos amigos según había relatado a Kusch, comenzó a preparar la mezcla de fármacos contra la malaria, sedantes y un sirope para endulzar el trago con que iba a suicidarse. Poco después ingirió los líquidos, dijo “auf Wiedersehen” (“hasta la vista” en alemán) y el activista dejó la habitación. Regresó tres horas más tarde para encontrarla muerta. Kusch actuó así para evitar cualquier represalia legal, ya que en Alemania es delito la asistencia activa al suicidio. No así el propio suicidio ni la asesoría sobre cómo llevarlo a cabo.

El lunes pasado dio una rueda de prensa para explicar lo ocurrido. Schardt se había puesto en contacto con él el pasado abril, al oir a través de la prensa acerca de la máquina para asistir al suicidio que Kusch había diseñado. Los fragmentos de vídeo grabados por el abogado mostraron a la anciana explicando sus razones para morir. Relataba lo dura que se había vuelto la vida para ella, que no tenía familia y que rara vez abandonaba su apartamento. Añadía que incluso le costaba trabajo levantarse de la cama para hacerse algo de comer. Aunque, a pesar de todo, “no puedo decir que esté sufriendo”, contaba Schardt en las imágenes. Según explicó Kusch, su mayor miedo era terminar sola en un asilo.

El hecho de que la anciana no padeciera ninguna enfermedad terminal ni sufriera ningún tipo de dolor insoportable ha desatado la polémica en Alemania. “Lo que el señor Kusch ha hecho resulta particularmente horrible”, ha declarado Beate Merk, la ministra de Justicia del estado de Baviera. “Esta mujer no tenía nada más que miedo y él ni siquiera le ha ofrecido otras opciones”, ha agregado. La propia canciller, Angela Merkel, se ha declarado contraria a cualquier forma de suicidio asistido. Kusch ha aprovechado para ofrecer su consejo y apoyo a todo aquel que quiera poner fin a su vida. Como su papel se ha limitado a explicar cómo llevar a cabo el suicidio y tiene la grabación de los últimos momentos de vida de la anciana para probar su no intervención en el acto final, no se han presentado cargos en su contra.

El caso llega en el momento en que el parlamento alemán debate una propuesta de ley para legalizar la conocida como “voluntad vital”. De ser aprobada, los médicos quedarían obligados a obedecer los deseos de sus pacientes, siempre que hubieran comprendido plenamente su estado actual de salud y las consecuencias que del tratamiento. Los conservadores del CDU, el partido de Merkel, han paralizado la aprobación de la ley, alegando que la complejidad de los tratamientos hacen imposible este requisito.

http://www.elpais.com/articulo/sociedad/suicidio/asistido/mujer/sana/desata/escandalo/Alemania/elpepusoc/20080703elpepusoc_2/Tes

Suiza reabre el debate sobre la muerte digna

R. CARRIZO COUTO – Ginebra – 02/05/2008

Un grupo de políticos liderado por el diputado Didier Berberat y el senador Luc Recordon, en representación de una amplia coalición de socialistas, ecologistas y liberales, ha presentado una moción con el fin de que la asistencia al suicidio forme parte del programa oficial de estudios de las escuelas de medicina y enfermería de Suiza.

Según dicho texto, los partidos solicitan al Consejo Federal (Ejecutivo) que “la problemática de la asistencia al derecho a la muerte digna sea introducida en los programas de estudios de las facultades de Medicina y en las escuelas profesionales de enfermería, en cuanto objeto de estudio complementario al de los cuidados paliativos”.

A pesar de la conocida tolerancia suiza respecto a la muerte digna, la cuestión del fin de vida dista mucho de estar cerrada. En particular, debido a una serie de suicidios asistidos muy polémicos protagonizados recientemente por la sociedad Dignitas.

La ministra del Interior, la derechista Eveline Widmer-Schlumpf, dijo que “se buscarán soluciones con un espíritu abierto y liberal” para regular la práctica del suicidio asistido. En declaraciones al diario Le Temps, la ministra se declaró “fuertemente impresionada” por los recientes suicidios mediante asfixia con sacos de helio llevados a cabo por Dignitas. En su opinión, no puede aceptarse que la muerte llegue en condiciones tan indignas. Igualmente se declaró contraria al turismo de la muerte.

http://www.elpais.com/articulo/sociedad/Suiza/reabre/debate/muerte/digna/elpepusoc/20080502elpepisoc_5/Tes

Legislación permisiva

En Suiza, al contrario que en España, la asistencia al suicidio no está perseguida por la ley, pero tampoco está permitida formalmente, lo que crea no pocos quebraderos de cabeza a las autoridades.

“Si lo que busca el Gobierno es que haya más transparencia, estamos de acuerdo, pero si se buscan establecer más trabas, nos opondremos”, dijo a este diario Jerôme Sobel, presidente de Exit. Esta asociación practica el suicidio asistido con ciudadanos suizos y residentes, a diferencia de Dignitas, que recibe pacientes de toda Europa a cambio de sumas de dinero.

La existencia de estos pagos, que pueden superar los 4.000 euros, no es ajena a la polémica. Sobel aboga por “una formación reglada de los acompañantes que asisten al suicidio”, y que se les otorgue “un reconocimiento profesional, equivalente al de las parteras”.

 

Una francesa pide ayuda para morir y reclama un referéndum sobre la eutanasia

HA ESCRITO UNA CARTA A SARKOZY
  • Clara Blanc no dispone de 6.000 euros para que le practiquen un suicidio asistido en Suiza
Actualizado martes 08/04/2008 11:10 (CET)
ELMUNDO.ES

MADRID.- Clara Blanc tiene 31 años y una rara enfermedad degenerativa que se llama síndrome de Ehlers-Danlos. Su historia protagoniza estos días en la prensa gala un nuevo debate sobre el derecho a la eutanasia activa y el suicidio asistido. Porque Clara, igual que hace poco Chantal Sébire, reclama su derecho a morir dignamente y así se lo ha hecho saber por carta al presidente de la República, Nicolas Sarkozy, y a su ministra de Sanidad, Roselyn Bachelot.

“En algún momento tendré que estar encamada, completamente dependiente (…). ¿Cuál es el sentido de todo esto? Yo no quiero ser un vegetal”, asegura Clara en su misiva, de la que se hizo eco el pasado 1 de abril el diario ‘Midi libre’. “Ésta no es mi idea de dignidad. Yo no soy una suicida, no sé cuándo ni cómo querré morir, porque no sé hasta cuándo podré aguantar (…)”, añade, “pero quiero que dejen mi muerte a mi propio arbitrio”.

El mal que padece Clara es un raro trastorno genético que afecta a su tejido conectivo, y que le ocasiona contusiones frecuentes, hemorragias múltiples y dificultades para moverse. En la consulta de un especialista, hace ahora seis años, conoció el diagnóstico al que se enfrentaba: “‘Usted tiene 25 años, su vida se detiene ahí’, me dijo. ‘No podrá tener hijos, no podrá tener un porvenir’“, explica esta francesa. “Y parece que dentro de cinco años tendré que estar en silla de ruedas”.

En su carta al presidente Sarkozy, Clara Blanc reclama su derecho al suicido asistido cuando llegue el momento, pero también exige al ejecutivo francés que organice un referéndum nacional sobre esta cuestión. En su documento, Clara no olvida a la otra mujer que, antes que ella, planteó esta misma petición al gobierno, y que permitió abrir un debate nacional sobre la actual legislación, Chantal Sébire.

Esta maestra de 52 años padecía un tumor incurable que le deformaba completamente la cara y le producía dolores insoportables. A pesar de pedir por la vía legal que se le practicara la eutanasia activa, el Gobierno únicamente le ofreció la posibilidad de inducirle un coma hasta esperar el momento de su muerte. Días después de que su petición fuese denegada, Sébire apareció muerta en su casa de Dijou, al oeste del país, por una sobredosis de medicamentos de uso veterinario y tranquilizantes.

“Yo sé que, como Chantal, encontraré una salida”, apunta, después de explicar que carece de los 6.000 euros que le costaría practicar un suicidio asistido con la asociación suiza Dignitas, que facilita este trámite a las personas que lo desean. Actualmente, Clara vive con una pensión mensual de 620 euros que aporta el gobierno a los adultos con discapacidad.

“Ese miedo a no tener elección de parar me atormenta”, confiesa, “no es algo morboso, es un himno a la vida. Sólo depende de lo que cada uno ponga detrás de esa palabra”.

Fuente: El Mundo

Un ex político alemán idea una “máquina para el suicidio” de enfermos terminales

El ‘invento’ indigna a políticos, religiosos y a la comunidad médica de Alemania

ELPAÍS.com – Madrid – 04/04/2008

Roger Kusch, un ex alto cargo político de Alemania, ha ideado lo que él llama “la máquina del suicidio” para enfermos terminales que deseen morir. Se trata de un artilugio usado habitualmente para pinchar a pacientes durante un largo periodo de tiempo y al que Kusch ha añadido un botón que permite a los enfermos terminales activar el mecanismo de inyección para poner fin a su vida, informa la cadena estadounidense CNN. Según este ciudadano alemán, técnicamente el paciente se suicida, protegiendo a los médicos que habrían de mezclar las sustancias que provocarían el fallecimiento de cualquier medida legal.

De acuerdo con el método del antiguo político alemán, la “máquina del suicidio” administraría un anestésico y una dosis letal de cloruro de potasio al paciente, que moriría en unos minutos.

Políticos, la comunidad médica y sobre todo la iglesia de Alemania han mostrado su indignación por el ‘invento’. “Es contrario a nuestra ética, a nuestra tradición, al espíritu cristiano y a nuestras leyes”, ha señalado Wolfgang Huber, líder de la iglesia luterana alemana. A juicio de Huber, la sociedad debe ayudar a los pacientes terminales a sufrir lo menos posible, pero nunca admitiendo el suicidio como una opción.

“A los que me critican, les digo: no es vuestro asunto”, ha respondido Kusch al ser preguntado por las críticas que está recibiendo. Según Kusch, la mayoría de los alemanes ya ha aceptado el suicidio asistido como una forma de poner fin a su vida si ésta se les hiciera insoportable.

La muerte de Chantal Sébire, la mujer francesa que supuestamente se suicidó en marzo pasado tras sufrir un extraño tumor incurable en el rostro, ha reabierto en Europa el debate sobre la eutanasia.

La asistencia al suicidio a pacientes terminales no está ni permitida ni perseguida por la ley en Suiza, si bien la eutanasia activa (suministrar fármacos letales desde el sistema sanitario) sigue estando prohibida. Este vacío legal ha convertido a Suiza en el paraíso soñado por quienes persiguen una muerte digna y ha introducido formas de suicidio muy polémicas. Tal es el caso del método del helio. La fiscalía de Zúrich investiga varios vídeos en los que puede verse a personas que introducen la cabeza por su propia voluntad en un saco lleno de gas helio hasta que les sobreviene la muerte.

Fuente: El País

Francia se replantea la eutanasia conmocionada por el caso de Chantal Sébire.

PADECÍA UN TUMOR DEGENERATIVO E INCURABLE

Actualizado jueves 20/03/2008 14:51 (CET)

AGENCIAS

PARÍS.- El Gobierno francés ha abierto la puerta a una modificación de la ley sobre cuidados paliativos en medio de la gran emoción que sacude al país por la muerte de Chantal Sébire. La mujer apareció muerta este miércoles, dos días después de que la justicia le denegara la eutanasia activa que había solicitado.

Chantal Sébire. (Foto: AFP)Chantal Sébire. (Foto: AFP)

La imagen de su rostro desfigurado por un tumor en las fosas nasales, su relato sobre los “atroces” dolores que le provocaba la enfermedad, poco común, degenerativa e incurable, y su muerte, en circunstancias que todavía están por esclarecer, han conmocionado al país y relanzado el debate sobre la eutanasia.

Una vez más, ha sido un caso extremo el que ha reabierto en Francia la cuestión de la eutanasia activa, que ya se practica en los Países Bajos, Bélgica, Luxemburgo y Suiza. En 2003, el país galo ya se vio conmocionado por el caso Humbert, una madre que trató de provocar la muerte de su hijo tetrapléjico que había pedido en muchas ocasiones un final digno a su vida.

En medio de aquel debate, se aprobó una ley que permitía ‘dejar morir’, pero no la eutanasia activa que ahora reclamaba Chantal. Sólo dos días antes de su muerte, la Justicia había negado a Sébire su petición de “morir con dignidad” para poner fin a los “intensos sufrimientos” que le causaba su tumor.

Investigación

El miércoles por la noche, Sébire era hallada sin vida en su casa, cerca de Dijon. La investigación todavía no ha podido determinar cómo se produjo la muerte de esta maestra de 52 años, madre de tres hijos.

El fiscal de Dijon, Jean-Pierre Alacchi, ha señalado que estudia los análisis de las pruebas recogidas y de los testimonios recolectados por los gendarmes, sin querer pronunciarse sobre una eventual autopsia. El cuerpo de Sébire fue encontrado por su hija mayor, aunque el fiscal no desveló si ésta se encontraba con su madre en el momento del deceso.

La investigación deberá determinar si falleció de muerte natural, fruto de un empeoramiento de su mal, si se suicidó o si alguien le ayudó a morir. Ninguna de las hipótesis puede descartarse, aunque la de la muerte natural parece menos probable, dado que el cadáver no presentaba signos externos de haber sufrido una hemorragia.

En medio del trabajo de los investigadores, clama la voz de los defensores de la eutanasia en Francia, tristes porque Sébire no pudo terminar sus días como le hubiera gustado, pero aliviados de que haya terminado su calvario.

Deseoso de ver a la paciente descansar en la paz que buscó durante tanto tiempo, su abogado, Gilles Antonowicz, aseguró que sería “vergonzoso” que se practicara la autopsia en busca de elementos que pudieran mancillar su final.

Reforma de la ley

Pero el mediático combate de Sébire, pionera en acudir a los tribunales en busca de una “muerte digna”, la negativa de la justicia a autorizarla basándose en la ley de cuidados paliativos de 2005, y su muerte pueden forzar la puerta de un cambio de la legislación.

El Gobierno conservador francés, que inicialmente pareció hermético a la demanda de la enferma, ha terminado por reconocer que quizá la ley deba admitir excepciones.

Ésta era la primera ocasión en la que la justicia francesa se enfrentaba a una demanda de este tipo desde que se aprobara esta legislación en 2005. Si la semana pasada el primer ministro, François Fillon, se mostraba escéptico sobre las posibilidades de que la ley pueda regular cada caso particular, el miércoles, horas antes de que se descubriera el cuerpo sin vida de Sébire, el Ejecutivo encargó un estudio que abre la puerta a una revisión legislativa.

El relator de la legislación vigente, el diputado Jean Leonetti, ha sido de nuevo encargado de estudiar si es preciso revisar la ley y solucionar su deficiente aplicación o “eventuales insuficiencias”.

Desde el Ejecutivo se insiste en que la ley sirve en el 99% de los casos y que toda reforma debe hacerse de manera sosegada, lejos de la emoción que provoca el caso de la mujer.

Varios miembros del Ejecutivo, entre ellos los ministros de Exteriores, Bernard Kouchner, y la secretaria de Estado de la Familia, Nadine Morano, han apuntado que el cambio debe abrir la puerta al estudio de casos particulares, bajo la autoridad de una comisión ética que autorice a los médicos a aplicar la eutanasia.

La ley actual sólo permite a los doctores medicar a los pacientes que lo soliciten hasta que entren en coma y, en ese estado, aguardar la muerte.

Una solución que Sébire consideraba indigna y que rechazaba con contundencia, deseosa de ver su final de una forma más rápida y rodeada de sus allegados.

“Quiero terminar la fiesta rodeada de mis hijos, amigos y médicos antes de dormirme definitivamente al amanecer”, había dicho la paciente.

Fuente: El Mundo

Chantal Sébire gana en casa la batalla de la muerte (El País 20-3-2008)

Chantal Sébire gana en casa la batalla de la muerte

La enferma terminal francesa fue hallada muerta en su domicilio de Dijon

OCTAVI MARTÍ – París – 20/03/2008

 

Chantal Sébire, la francesa de 52 años víctima de un tumor en la cara no operable y que la deformaba al tiempo que le causaba grandes dolores, apareció muerta ayer tarde en su casa, vecina a la ciudad de Dijon (Francia). Las causas del fallecimiento aún no han podido ser determinadas. La edición electrónica del diario regional Le Bien public fue el primer medio de comunicación en revelar el desenlace. Chantal Sébire había pedido a los médicos y a la justicia que le suministrasen una inyección letal -de penthotal- que la liberase del dolor y la degradación física, demanda a la que no habían podido acceder dado que la actual legislación francesa no contempla en ningún caso la posibilidad de laeutanasia activa.

 

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La mujer había pedido a la justicia autorización para morir dignamente

Ella había decidido airear su caso en la prensa para impulsar el debate

Ayer mismo el presidente Nicolas Sarkozy había recibido al doctor Emmanuel Dubost, que se ocupaba de la señora Sébire, así como a un especialista del hospital Pompidou del raro esthesioneuroblastoma, el tumor que desfiguraba y torturaba a la mujer desde hacía ocho años. La conversación con el presidente había sido precedida de declaraciones de dos ministros, la responsable de asuntos familiares, Nadine Morano, partidaria de la eutanasia activa” y de modificar la ley de 2005 que ya autoriza laeutanasia pasiva -a dejar morir- a los enfermos incurables y en fase terminal, y del ministro de Exteriores, Bernard Kouchner, médico en otra época, también favorable a hacer una excepción respecto a la ley.

El diputado Jean Leonetti, que había dirigido la redacción de dicha ley de 2005, hecha para afrontar casos como el de un joven tetraplégico, Vincent Humbert, al que su madre provocó la muerte, no se manifestó en cambio partidario de ninguna modificación: “La demanda de Chantal Sébire es humanamente comprensible pero inaceptable desde un plano jurídico”. Esa respuesta también es la que había sido pronunciado un juez de Dijon el pasado jueves.

El caso de Chantal Sébire ha ocupado la actualidad informativa francesa desde que el rostro tremendamente deformado de esta mujer, madre de tres hijos, se asomó a las páginas de los periódicos o a las pantallas de televisión. Ella había decidido mediatizarsu drama para así poder acceder a un suicidio médicamente asistido al tiempo que planteaba una situación que también tienen que afrontar otros enfermos.

El sentimiento general era de que había que acabar con lo que el abogado de Chantal Sébire ha calificado de una “situación hipócrita” puesto que la ley permite dejar que el enfermo agonice durante quince días, en un coma provocado, pero no acortar su sufrimiento y el de las personas de su entorno.

El actual Gobierno conservador había encargado de inmediato que una comisión estudiase las “eventuales insuficiencias de la legislación” pero todo parece indicar que Chantal Sébire no ha querido esperar los dictámenes jurídicos al respecto.

Un diputado socialista, Gaëtan Gorce, que participó también en la elaboración de la citada ley de 2005, también había manifestado su piedad ante la situación de Chantal Sébire y reclamado una excepción para ella. No ha hecho falta que ese derecho a la excepcionalidad fuese pronunciado, pues la muerte ha alcanzado a la enferma. ¿Voluntaria o involuntariamente? De momento nada se sabe, pero nadie ha olvidado que Marie Humbert salió exculpada del proceso que tuvo que afrontar en su día.

Fuente: El País 

Aparece muerta la mujer francesa que había solicitado la eutanasia

  • Según la Fiscalía, las causas del deceso son ‘desconocidas’ por el momento

Actualizado miércoles 19/03/2008 21:40 (CET)

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ELMUNDO.ES | AGENCIAS

MADRID | PARÍS.- Chantal Sébire, la mujer que hace unos días vio rechazada por la Justicia su petición de que se le aplicara la eutanasia, ha sido hallada muerta en su domicilio en las cercanías de Dijon, informó la cadena televisiva LCI. El Ministerio del Interior lo ha confirmado.

Chantal Sébire. (Foto: AFP)

Chantal Sébire. (Foto: AFP)

Todavía se ignoran las causas de la muerte, según fuentes ministeriales.

Sébire, una maestra de 52 años y madre de tres hijos, había acudido ante la justicia ante los fuertes dolores que le provoca su enfermedad, un tumor nasal poco común que además le ha desfigurado el rostro.

Este lunes el tribunal seguía la petición de la Fiscalía, que había solicitado que no se admitiera la demanda de la enferma por considerar que no podía ser tenida en cuenta “en el estado actual de la ley”.

El fiscal de Dijon, Jean-Pierre Allachi, se personó en el domicilio de la difunta y a la salida dijo a la prensa que las causas del deceso “son desconocidas”.

La hora de la muerte se sitúa en torno a las 19,30 hora local (18.30 GMT), según el fiscal, quien apuntó que “vamos a tomar muestras y a hacer análisis y sabremos más este jueves”, y agregó que “no hay elementos patentes de signos de hemorragia“, un problema que Sébire padecía con frecuencia con motivo de su enfermedad.

Debate abierto

El caso de Chantal había reabierto en Francia el debate sobre la eutanasia e, incluso, ha motivado que este mismo miércoles el Gobierno haya encargado al diputado Jean Leonetti (ponente de la legislación de 2005 sobre el tema) un estudio sobre las eventuales lagunas de la legislación.

Ésta era la primera ocasión en la que la justicia francesa se enfrentaba a una demanda de este tipo desde la ley de 2005 sobre el derecho de los enfermos.

Esa legislación contemplaba, en ciertos casos, el derecho a “dejar morir”, dejando de administrar tratamiento, pero no permite a los médicos practicar la eutanasia activa.

De acuerdo con esa normativa, a la enferma se le había propuesto la posibilidad de un coma inducido que pudiera aplacar su dolor hasta el momento de la muerte natural.

Pero el deseo de Sébire era morir. Antes de conocer la sentencia del tribunal de Dijon, había declarado estar dispuesta a cumplir con su deseo de morir dignamente e incluso apuntó la posibilidad de desplazarse a Suiza, uno de los países europeos que autoriza la eutanasia activa junto con Holanda y Bélgica

Precisamente, el ministro de asuntos exteriores galo, Bernard Kouchner, se había pronunciado en la mañana del miércoles a favor de su deseo: “Yo tengo mucha admiración y amor por Chantal Sébire”, declaró, deseando que se hiciese “una excepción a la ley”, que le impedía acceder a la eutanasia. “Sería humano, necesario“. Sin embargo, la postura del gobierno francés ha sido opuesta. La ministra de Justicia, por el contrario, había señalado que “la medicina no está para administrar sustancias letales”, mientras la ministra de Sanidad Roselyne Bachelot señaló que “ni el mundo médico ni ños poderes públicos saben promover la eutanasia activa”. 

Fuente: El Mundo