Archivo de la etiqueta: relación médico-paciente

Los recortes dañan la relación médico-paciente

PUEDEN DESENCADENAR UN AUMENTO DE AGRESIONES
Urgencias y Atención Primaria aglutinan el grueso de ataques físicos y verbales
Domingo, 12 de enero de 2014, a las 13:31

“El médico especialista moderno no ve pacientes, aplica protocolos”

POLÍTICA / ENTREVISTA/ Cambios en la percepción social de la enfermedad

J.P.R. / MADRID

@GacetaMedicaCom

viernes, 26 de julio de 2013 / 16:00
Alejandro Navas
Profesor de Sociología de la Universidad de Navarra
El profesor de Sociología de la Universidad de Navarra, Alejandro Navas, explica que en el siglo XX se ha producido un cambio en la percepción de la enfermedad por parte de la sociedad que ha influido en el funcionamiento del sistema sanitario y en la relación médico-paciente.

Los médicos ignoran frecuentemente las preferencias de los pacientes sobre el tratamiento

EVALUACIÓN DE PRÁCTICA MÉDICA

Las preferencias de los pacientes sobre las decisiones de su tratamiento se malinterpretan o ignoran con frecuencia, llevando al denominado “diagnóstico erróneo silencioso”, según la edición online de BMJ.

Redacción   |  09/11/2012 00:30

http://www.diariomedico.com/2012/11/09/area-profesional/entorno/medicos-ignoran-frecuentemente-preferencias-pacientes-sobre-tratamiento

Segovia de Arana: “Grado y MIR deben mejorar la comunicación”

PREPARACIÓN CONSTANTE

La formación y la labor de los médicos en España ha evolucionado de forma importante en las últimas décadas.

Enrique Mezquita. Valencia   |  06/11/2012 00:00

http://www.diariomedico.com/2012/11/06/area-profesional/profesion/segovia-de-arana-grado-mir-deben-mejorar-comunicacion

Los padres minimizan la gravedad de sus hijos

COMUNICACIÓN | Niños en estado crítico

  • Cuando la situación del hijo es muy grave, los padres suelen restar importancia
  • Un estudio analiza las charlas entre especialistas de la UCI y progenitores
  • Aunque hay comunicación, no suelen coincidir en la gravedad del diagnóstico

Silvia R. Taberné | Madrid

Actualizado lunes 20/08/2012

Comunicar malas noticias, reto pendiente del médico

La dificultad del médico para transmitir malas noticias perjudica al paciente, que se puede sentir solo en ese trance doloroso. Una buena conversación puede ser el mejor antídoto para luchar contra la enfermedad.
G.S.S. 18/03/2009
Un médico que comunica a un paciente que se acaba de recuperar de una operación que le ha encontrado un cáncer y enseguida le dice que le excuse pero que tiene otra intervención no es un hecho aislado. Muchos pacientes se muestran descontentos con la manera en que los médicos les relatan las malas noticias. A menudo, estas conversaciones les dejan hundidos moralmente por lo que han oído y por la insensibilidad mostrada por los profesionales.

Según informa Bioethics, en cierto modo esta actitud se podría justificar por la alta exigencia del trabajo en los hospitales, que les hace a veces ignorar las emociones de los enfermos. “Los médicos han sido formados para curar. Sin embargo, los pacientes son algo más que su condición médica; existe una persona que necesita ser tratada de forma adecuada también”, ha señalado Robert Buckman, oncólogo y autor del libro Cómo revelar las malas noticias.

Procesar la información
La empatía no sólo hace que los pacientes se sientan en buenas manos; también les ayuda a procesar la información. Por lo tanto, necesitan que los facultativos sean comprensivos. “Quieren que sus médicos se preocupen por ellos. Este sentimiento por parte de un médico puede cimentar la confianza necesaria para una buena atención sanitaria”, ha señalado Anthony Back, profesor de la división de Oncología de la Universidad de Washington.

Hasta ahora las habilidades comunicativas no han sido una cuestión demasiado importante en la formación, y a muchos facultativos no se les enseña adecuadamente a transmitir este tipo de información, aunque se trate de una parte muy importante de su trabajo. Sin embargo, algunos profesionales no lo hacen simplemente porque no se sienten cómodos. Pueden tratar de suavizar el golpe siendo menos directos, intentando evitar una conversación larga o incluso ofreciendo un diagnóstico irreal por optimista. En un reciente estudio, sólo el 16 por ciento de los médicos que hablaba con sus pacientes usaba la palabra cáncer en sus conversaciones.

“Algunas veces los médicos ignoran cualquier emoción que sus pacientes pueden expresar en respuesta a estas malas noticias. Cuando las emociones de los pacientes emergen, los médicos no saben qué hacer. Aunque la mayoría ofrecería un pañuelo a un paciente que llora, muchos se encuentran demasiado incómodos en una situación así para admitir abiertamente esta angustia”, según Buchman. Este comportamiento es un error y los especialistas en la comunicación médico-paciente recalcan la importancia de admitir la respuesta emocional del paciente: “Hazlo y nunca lo olvidarán. No lo hagas y nunca te perdonarán”.

Por lo tanto, es importante que los profesionales reconozcan que aprender a comunicar malas noticias de forma adecuada redunda en el bienestar físico y mental del enfermo. Existen ejemplos de pacientes que han mejorado su condición por una buena conversación, que les ha hecho tomar una posición más activa en defensa de su salud.

http://www.diariomedico.com/edicion/diario_medico/normativa/es/desarrollo/1201003.html

Cuando el médico no puede actuar éticamente

El síndrome del distrés moral se origina cuando el profesional no puede hacer lo que cree que es éticamente correcto por presiones del entorno en el que trabaja. Se trata de un creciente problema en el ámbito sanitario y para solucionarlo es necesario reconocerlo y hablar de ello y aumentar la formación en bioética.
G.S.S.
20/02/2009

El síndrome del distrés moral se origina por no poder actuar de acuerdo con lo que una persona cree que es éticamente apropiado

Maite Delgado, del Grupo de Bioética de la Semfyc, cree que parte del problema es que hemos pasado del paternalismo médico-paciente al paternalismo de la familia del enfermo, que a veces ponen al profesional entre la espada y la pared.

El síndrome del distrés moral se origina por no poder actuar de acuerdo con lo que una persona cree que es éticamente apropiado por obstáculos inherentes al supuesto que contempla. Esta patología fue descrita por primera vez en 1984 en un libro de ética para enfermeras. Posteriores investigadores focalizaron el problema en las experiencias de los profesionales sanitarios y concluyeron que los que sufrían distrés moral son los más reacios a interactuar con pacientes.

Según informa The New York Times, un reciente estudio muestra que el 15 por ciento de los profesionales sanitarios dejó su trabajo por sufrir este desorden psicológico, que puede surgir por la dificultad de adecuarse a los intereses de los pacientes debido a rígidas normas institucionales o a los familiares del enfermo.

Normalmente es más frecuente en las etapas terminales de los pacientes; en estos casos se crean situaciones en las que los profesionales deben optar por lo que creen que deberían hacer y lo que les piden los familiares. También es frecuente en la atención neonatal y se da entre los profesionales que atienden al bebé prematuro no viable. Otra fuente de distrés moral surge cuando la familia decide continuar con tratamientos fútiles para prolongar al máximo la vida del paciente.

Formación insuficiente
En ocasiones surge en el enfrentamiento de los profesionales sanitarios con situaciones límite, sobre todo cuando los recursos cognitivos aprendidos durante su formación profesional -con un fuerte énfasis en el razonamiento científico- no bastan para una correcta toma de decisiones, lo cual afecta a su desempeño como profesionales y puede provocar que se asuman posiciones defensivas.

Además de su aspecto profesional, los médicos tienen un lado humano, y las decisiones que toman en el trabajo pueden incidir en su vida privada.

Los dilemas éticos presentes en el trabajo pueden persistir de manera continua y reiterada y las exigencias pueden rebasar la capacidad del sujeto y éste puede verse incapaz de afrontarlas.

Entre los indicadores de este tipo de estrés están las emociones negativas (irritación, preocupación, tensión y depresión), los trastornos cognitivos reflejados en una disminución del rendimiento y los signos físicos a largo plazo, con afecciones psicosomáticas.

se trata de un creciente problema en los hospitales y los médicos y enfermeras se sienten atrapados por las demandas de administradores, compañías de seguros, abogados y familiares

Según The New York Times, se trata de un creciente problema en los hospitales y los médicos y enfermeras se sienten atrapados por las demandas de administradores, compañías de seguros, abogados y familiares de pacientes y “se ven forzados a adquirir compromisos acerca de lo que éstos creen que es mejor para los pacientes”.

¿Qué pueden hacer estos profesionales? “Existen diferentes razones por las que un médico puede sentir que no es capaz de hacer lo que es éticamente apropiado”, ha afirmado Ann Hamric, profesora de la Universidad de Virginia y que ha realizado un estudio sobre el distrés moral.

En su opinión, muchas de las causas que provocan el distrés moral provienen del entorno del trabajo donde se desenvuelven los profesionales.  “Los médicos sienten que los gestores de riesgos o los abogados les dicen qué es lo que deben y no deben hacer en la atención a sus pacientes y eso les afecta”.

¿Cómo cambiar esto? “Para empezar, es necesario reconocer que se padece distrés moral y hablar de ello deliberadamente. De otro modo, no podremos reconocer el daño que produce. No podemos esperar que la gente trabaje en este tipo de escenario con tanta carga emocional y esperar que toleren amenazas a su integridad profesional”.

Frecuentes en España
Según Maite Delgado, del Grupo de Bioética de la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (Semfyc), los casos de distrés moral son muy frecuentes en España, sobre todo con médicos residentes, a pesar de que normalmente cuesta hablar de ellos. ¿Cuáles son los supuestos más típicos de distrés moral? “Por ejemplo, a pesar de que la Ley de Autonomía del Paciente deja claro que el paciente tiene derecho a recibir información veraz, a veces el médico no puede dar toda la información, sobre todo cuando hay malas noticias, porque lo quieren así los familiares del enfermo”.

A su juicio, esto sucede en parte porque hemos pasado del paternalismo médico-paciente al paternalismo de la familia. “A veces se protege demasiado al enfermo para que no se enfrente a situaciones desagradables y eso dificulta las decisiones éticas de calado”.
Además, se refirió a la ley de cuidados inversos, cuando el paciente recibe cuidados en proporción inversa a su necesidad. “Esa es una fuente clarísima de distrés emocional, ya que si no haces una visita domiciliaria porque crees que tu presencia es más necesaria en tu consulta te enfrentas a una reclamación. En esos casos no se atiende a quien más lo necesita”. Estos supuestos pueden llevar al abandono del trabajo, ya que una de las consecuencias más típicas es el burnout. “No es fácil pensar en una solución porque cada caso es distinto, pero una mayor formación en bioética ayudaría bastante”.

Un estudio realizado por la Facultad de Enfermería de la Universidad de Pennsylvania (Estados Unidos) concluyó que el 25 por ciento de las enfermeras de ese país experimentaron distrés moral, lo que les hizo querer abandonar su trabajo. Además, el 41 por ciento afirmaron no estar seguras de que volverían a elegir su profesión.

Fue uno de los primeros trabajos en investigar la relación entre la ética y el abandono del trabajo. Connie Ulrich, profesor de esa universidad, afirmó que el distrés moral derivaba en sentimientos de debilidad (32,5 por ciento), sensación de abrumación (34,7 por ciento), frustración (52,8 por ciento) y fatiga (40 por ciento).

Sentimientos de frustración, debilidad, abrumación y fatiga
El estudio mostró que cuando los profesionales sanitarios deseaban abandonar el trabajo era en gran parte por experimentar la citada patología y por no sentirse apoyados institucionalmente para lidiar con los problemas éticos de la profesión. Además, todo esto derivaba en una baja percepción de su profesión.

Los problemas relacionados con el distrés moral a los que se enfrentan los profesionales están relacionados con la protección de los derechos de los pacientes, el apoyo en la toma de decisiones en el final de su vida y una justa distribución de los recursos.

Según Ulrich, “los profesionales muchas veces sienten que no pueden proteger de forma adecuada los derechos de los pacientes y deben hacer un ejercicio de ponderación entre esta y otras cuestiones conflictivas”.

La falta de respeto entre los compañeros de trabajo y de confianza ejerce también una fuerte influencia en la decisión de abandonar un trabajo. “Sólo el 58,3 por ciento de los encuestados consideraba que los profesionales sanitarios se respetaban mutuamente y únicamente el 55.4 por ciento cree que existe confianza entre los médicos y las enfermeras o trabajadores sociales”, afirmó Ulrich.

Por otra parte, cerca de dos tercios de los profesionales encuestados afirmaron enfrentarse a conflictos éticos que escapaban de su control y cerca del 25 por ciento manifestaron que no habían recibido formación ética. El estudió concluyó que es muy difícil encontrar un clima de trabajo positivo y que se deberían invertir más fondos para la formación.

La Fundación de Ciencias de la Salud formará sobre comunicación de malas noticias y entrevistas con adolescentes en AP

14:06 – 18/02/2009

La Fundación Ciencias para la Salud incluirá en su área de formación de 2009 los cursos ‘La Entrevista con Adolescentes en Atención Primaria’, ‘Entrevista Clínica para Residentes de Medicina Familiar y Comunitaria’ y ‘Comunicación y Salud. Comunicar Malas Noticias’, según informó hoy la entidad en un comunicado.

MADRID, 18 (EUROPA PRESS)

La fundación señaló que la comunicación del profesional sanitario con su equipo, con el paciente y con el entorno familiar de éste, es uno de los temas hacia los que se orientan los proyectos formativos, que han buscado cubrir aquellas áreas de conocimiento que, por diferentes razones y motivos, no están del todo cubiertas en el pre y en el postgrado y son ampliamente demandadas por los profesionales sanitarios.

Por otro lado, indicaron que, aunque la mayoría de los cursos se imparten de manera presencial, cada vez más se están planteando sus versiones a través de internet, como es el caso del titulado “Comunicación y Salud. Comunicar Malas Noticias”.

En este sentido, el programa del curso ‘La Entrevista con Adolescentes en Atención Primaria’ se plantea como principal objetivo la actualización de los conocimientos que tienen los médicos del primer nivel asistencial en torno al mundo de la adolescencia, y la sensibilización de los mismos sobre las barreras que dificultan el trabajo preventivo con este subgrupo de población. Con una metodología eminentemente práctica, el curso se impartirá, por primera vez, en Lugo, los días 23 y 24 de marzo, y en Pontevedra, los días 30 y 31 del mismo mes.

El magíster en Bioética y miembro del Grupo de Comunicación de la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (SemFYC), la doctora Yolanda Jarabo, señaló que “es muy importante que el médico de Atención Primaria (AP) tenga una visión amplia de los problemas éticos que pueden surgir al abordar las situaciones conflictivas de la adolescencia”

Asimismo, señalaron que la bioética es una de las áreas más fuertes de la actividad docente de la Fundación de Ciencias de la Salud, y el curso más destacado de todos ellos es el ya tradicional curso de formación de formadores ‘Bioética 4×4’, que ya está preparando su sexta edición. A su vez, ‘Bioética: origen, fundamentación y método’ e ‘Introducción a la Bioética’ son otros títulos destacados.

http://ecodiario.eleconomista.es/salud/noticias/1043482/02/09/La-Fundacion-de-Ciencias-de-la-Salud-formara-sobre-comunicacion-de-malas-noticias-y-entrevistas-con-adolescentes-en-AP.html

Demanda, queja y sentimiento en la relación clínica

Andrés Pandiella

Fundación Iatrós y Cátedra Wyeth-UAM de Teoría de la Medicina. Departamento de Psiquiatría. Universidad Autónoma de Madrid.

13 Febrero 2009

Analizar el papel del sentimiento favorece el encuentro entre las demandas del paciente y la respuesta del profesional


El doctor Baselga, un firme defensor de la empatía en el trato con los pacientes, en el transcurso de una consulta en el Servicio de Oncología de Vall d’Hebron en Barcelona.

Es necesario profundizar en el estudio de la demanda y la queja, así como en el análisis del papel del sentimiento como elemento complementario de los aspectos éticos y técnicos en la relación clínica.

 

 

Referentes 
Valores, hechos y razones en el ámbito sanitario 
Este texto está basado en una de las sesiones del Simposio Internacional “Valores, hechos y razones en el ámbito sanitario: la racionalidad acotada”, celebrado los días 26-27 de junio de 2008 en la Universidad Autónoma de Madrid. Participaron en el debate, Enrique Baca, Francesc Borrell, Antonio Colodrón, José Luis González Quirós, Blanca Gutiérrez Parres, José Lázaro, Ramiro López Menchaca, Armando Menéndez Viso, Andrés Pandiella y Carlos Pose. 

Este simposio se inscribe en las actividades del proyecto de investigación HUM2005-02105/FISO. 

 

La relación clínica entre la persona enferma que pide ayuda y el profesional de la salud (que posee los conocimientos y habilidades necesarios para cuidar, proteger y curar la salud de los otros) se gesta a través de un proceso complejo que da lugar a una relación multidimensional. Esta relación se inicia con la demanda sanitaria, que se concreta en el momento en que un paciente se presenta ante el clínico para solicitar cierta clase de cuidados. Tras la demanda se produce la entrevista clínica. Es allí donde se encuentran las expectativas del médico y las del enfermo respecto de lo que es apropiado demandar. 

El clínico tiene siempre una teoría personal sobre la demanda y la queja que determina lo que debe responder en calidad de médico; el paciente trae también una teoría personal, no reflexiva, sobre lo que puede o no puede pedir a los profesionales de la salud y la forma de hacerlo (Borrell, F, 2008). En el mejor de los casos (que se produce con frecuencia si en las consultas predomina el interés mutuo: vocación de ayudar y necesidad/deseo de ser ayudado), se produce una interacción satisfactoria que atenúa el malestar del paciente y satisface la profesionalidad del médico. 

Sin embargo, no siempre tiene este desenlace idóneo, pues factores como la falta de tiempo, la imprecisión y ambigüedad con la que se expresa algunas veces el paciente o los prejuicios del médico, entre otros problemas, pueden dar al traste con la posibilidad de respuesta satisfactoria a las demandas realizadas. 

Y por pocos que sean los casos en que la relación se vuelve áspera e improductiva, parece conveniente tenerlos en cuenta y analizarlos con vistas al incremento de la calidad de la atención sanitaria. Este incremento habrá de afectar tanto a la calidad laboral del médico como a la respuesta adecuada a la demanda del paciente. Por ello hay que profundizar en el estudio de la demanda y la queja, así como en el análisis del papel del sentimiento como elemento complementario de los aspectos éticos y técnicos en la relación clínica. 

Creación de la demanda 

El profesor Enrique Baca señala que la demanda sanitaria se produce no solo cuando se percibe una necesidad (en el caso de la medicina, cuando se siente el dolor, el malestar o la disfunción, o cuando se vislumbra un peligro para la vida debido a la enfermedad), sino también cuando los mecanismos de autoayuda han fracasado, momento en el que da comienzo la ayuda profesional, es decir, el cuidado médico. 

Tras fallar los procesos fisiológicos de defensa del individuo y una vez percibida la necesidad, el enfermo trata de poner remedio por sí mismo a su mal e intenta autosatisfacer su necesidad. Si dichas acciones de autoayuda resultan ineficaces, buscará el consejo o apoyo laico (no médico), recurriendo a algún familiar, amigo o conocido, y una vez superada esta fase es cuando se produce la demanda expresa hacia aquel sujeto al cual la comunidad en la que vive el demandante identifica como poseedor de la capacitación o conocimientos necesarios para prestar dicha ayuda (Baca, E. 2006; 2007). En este momento, aparece la clínica, con el encuentro del que demanda y el que presta ayuda. 

Sin embargo, esta descripción sólo tiene en cuenta un modelo sanitario simple, constituido por dos agentes: médico y paciente. Más adelante, en formas más complejas de asistencia, como son las disponibles en países desarrollados, aparece un modelo que desborda a estos protagonistas primigenios y en el que intervendrán, como mínimo, según el planteamiento de Baca (2006), dos nuevos agentes fundamentales: el complejo industrial sanitario y el tercer pagador. Se introduce así un nuevo juego de relaciones en el sistema sanitario que da pleno sentido a la noción de asistencia. 

La demanda sanitaria da pie a la clínica, al encuentro entre médico y paciente, y constituye un proceso previo a la relación clínica que determinará de manera trascendental dicha relación. 

La entrevista clínica “sagrada” 

Todo encuentro entre el profesional de la salud y el demandante de ayuda requiere un entorno de confidencia (en el que el paciente revela intimidades personales, familiares y laborales que puedan afectar a su enfermedad y el clínico escucha pacientemente e indaga aplicando su ciencia con voluntad de ayuda). Pero algunas consultas (en opinión de Juan Gervás y colaboradores –2008–), por el grado de intimidad, la intensa carga emocional o el carácter “sensible” de los problemas que el paciente expone, deben considerarse “sagradas”, ya que en ellas el paciente expone su piel y su alma en unos minutos de entrevista (el término “sagrado”, para no inducir a equívoco, debe entenderse en un sentido metafórico, que da cuenta del clima de respeto e intimidad que es particularmente necesario en esas consultas). Estos autores reivindican la necesidad de que tales consultas se planteen como un paréntesis en la prisas cotidianas, un remanso de calma en la tempestad, de serenidad en el apresuramiento, de modo que, sin durar más que una consulta normal, estén libre del ajetreo diario. 

La entrevista problemática 

Sin embargo, como suele ocurrir en las relaciones humanas, el encuentro clínico no siempre se corresponde con la situación ideal. Muchos factores interfieren diariamente en las consultas y, por extensión, en la relación clínica; por un lado, elementos materiales como la masificación, la falta de recursos, la limitación del tiempo de consulta debido a la demanda, etc.; por otro, factores subjetivos como la ambigüedad, la mala expresión de la demanda, la falta de sinceridad de algunos pacientes y, por parte del médico, los prejuicios personales, la equivocación en la interpretación del sentido de la demanda, etc. 

Así pues, la consulta en que se da una relación médicopaciente ideal (o simplemente adecuada) no siempre se produce, aunque sí en muchos casos, gracias al mutuo interés en que así sea. 

El surgimiento de la queja 

Según una útil precisión de Francec Borell (2008), la queja se caracteriza por la falta de expectativa de respuesta que un paciente tiene al expresar un malestar corporal a un profesional de la salud; la demanda, por el contrario, incluye de manera explícita esta expectativa, es decir, solicita de forma abierta un diagnóstico o tratamiento de un mal que sufre el paciente. 

La distinción entre ambas permite una mejor ordenación de los materiales de la anamnesis, y cuanto antes se produzca en el contexto de la entrevista tanto mejor (Borrell, 2008). De este modo, el clínico puede elaborar un “mapa de demandas y de quejas” (formado por los síntomas que el paciente refiere de manera consistente en un momento temporal “t” y que le suponen un disconfort, con o sin expectativa de ser resuelto por el profesional). 

Así, el médico (consciente de que lo que primero aparece como queja después quizá aparezca como demanda) puede aprovechar como dato de gran importancia una queja del paciente y actuar como si éste hubiera expresado una demanda, anticipándola y previéndola, con las importantes consecuencias que esto conlleva para la satisfacción del paciente y el ahorro de tiempo para el clínico. Por otro lado, la distinción entre queja y demanda no sólo favorece un mejor diagnóstico y mejora la comunicación en la relación clínica, sino que, además, permite, si se presta atención a la expresión misma de la queja y la demanda, analizar los componentes verbales y no verbales que ayudan a enjuiciar la verosimilitud y la consistencia de los síntomas del paciente. 

Este último aspecto nos conduce, finalmente, al papel del sentimiento como una de las dimensiones a tener en cuenta en el análisis de la relación clínica (Pose, 2008). 

La importancia del sentimiento en la clínica 

Tradicionalmente, los profesionales de la salud han considerado que su actividad consistía en ayudar a las personas ante los problemas de salud y enfermedad, manejando conocimientos técnicos y atendiendo a ciertos criterios morales. El desarrollo en los últimos años de la llamada narrative based medicine, que aspira a recuperar las dimensiones menos objetivables de los pacientes (como complemento a la medicina basada en pruebas: evidence based medicine, que pretende una clínica basada en el método científico experimental), ha puesto de manifiesto la importancia de atender también a la naturaleza narrativa de la experiencia de enfermar y a los elementos subjetivos e intuitivos de la enfermedad (Lázaro, 2003). 

En este contexto, se ha propuesto analizar el papel del sentimiento en la relación clínica (Pose, 2008) como herramienta que favorezca la articulación satisfactoria entre las demandas del paciente y la respuesta del clínico. En esta línea, la distinción entre las nociones de emoción, actitud y sentimiento puede ser un buen punto de partida que se desarrolla con el estudio de la noción de sentimiento a lo largo de la historia del pensamiento y de la clínica, estudio que nos muestra que la polaridad entre la búsqueda de objetividad y la valoración de la subjetividad del paciente no es nueva en la medicina.

“La demanda sanitaria da pie a la clínica, al encuentro entre médico y paciente, y constituye un proceso previo a la relación clínica que determinará de manera trascendental dicha relación”.

Bibliografía 
-Baca, E. (2006): “Las cuatro ‘lógicas’ del sistema sanitario: médico, enfermo, tercer pagador e industria”. Claves de Razón Práctica, nº 165, septiembre, pp. 42-47. 
-Baca, E. (2007): “Biografía y narrativas”, en: Teoría del síntoma mental, Madrid. Triacastela, pp. 194-216. 
-Borrell, F. (2004): Entrevista Clínica. Manual de estrategias prácticas. Barcelona. SEMFYC.
-Borrell, F. (2008): “Demanda y queja en la entrevista clínica”, en: Simposio Internacional: Valores, hechos y razones en el ámbito sanitario: la racionalidad acotada. Madrid, 26-27 de junio de 2008 (en prensa). 
-Gérvas J, Pérez Fernández M, Gutiérrez Pares B. (2008): “Consultas sagradas: serenidad en el apresuramiento”, Atención Primaria, vol 41 (en prensa). 
-Lázaro, J (2003): “Entre pruebas y narraciones: objetividad y subjetividad en psiquiatría”, en: Hechos y valores en psiquiatría, Madrid. Triacastela, pp. 117- 142. 
-Pose, C (2009): Lo bueno y lo mejor. Madrid. Triacastela.

http://www.jano.es/jano/humanidades/medicas/humanidades/medicas/andres/pandiella/demanda/queja/sentimiento/relacion/clinica/_f-303+iditem-3474+idtabla-4+tipo-10

La bata blanca, ¿barrera en la relación médico-paciente?

La relación entre médico y paciente se ve afectada por el uso de la bata blanca. Así lo han entendido las autoridades sanitarias de Escocia, que han prohibido su uso por esta razón y por higiene. En Inglaterra se ha desaconsejado su empleo cuando se atiende a los pacientes.
G.S.S.
18/12/2008
La tradicional bata blanca que ha distinguido a la profesión médica en el Reino Unido desde hace más de un siglo puede tener sus días contados. Al menos en Escocia, donde un nuevo código de vestimenta para todo el personal sanitario prohíbe su uso. La bata blanca se adoptó originariamente para dotar de autoridad a los médicos y dar una sensación de limpieza, pero el caso es que los profesionales escoceses se despojan de ella en nombre de la salud y la seguridad, según informa The Guardian. El motivo es frenar el esparcimiento de infecciones; por eso se ordena a los médicos que se quiten esta legendaria vestimenta en favor de unos uniformes con mangas cortas y más colorido, que permitirán el lavado de manos con más facilidad y que cogerán menos suciedad.

Además, se prohibirán las corbatas, los relojes de correa, los bolígrafos y las tijeras que se suelen llevar en los bolsillos, con la misma intención. Pero este cambio tiene otra lectura, ya que, según informa Bioethics, algunos piensan que la bata blanca crea una especie de barrera entre el médico y el paciente que impide la comunicación y la información en común, y que crea dificultad para generar confianza.

Esta tesis sostiene que quizás un look más casual y más acorde con el siglo XXI y con lo que los pacientes esperan favorezca esta relación. La bata blanca fue introducida en el Reino Unido como un intento de la época victoriana por controlar las infecciones en los hospitales, pero es un hábito que ha ido muriendo poco a poco en los hospitales británicos y los médicos han optado por una manera menos formal de vestimenta.

La secretaria de Salud escocesa, Nicola Sturgeon, ha explicado el propósito de la medida: “Sabemos cuan importante es la confianza en la salud pública. No deberíamos descuidar el papel que un uniforme puede jugar en establecer esa confianza con el paciente. El nuevo código de vestimenta minimiza el riesgo de infección y de contaminación, además de aumentar la confianza del paciente”.

Esta prohibición va más allá de la ordenada en Inglaterra, en donde se ha aconsejado que no se lleve la bata. El nuevo código escocés también prohíbe que el personal sanitario abandone el trabajo con sus uniformes para evitar la contaminación, salvo si la salida forma parte de trabajo en la comunidad o de una emergencia.

Las autoridades sanitarias escocesas han anunciado que se proporcionarán nuevos uniformes el próximo año a todo el personal sanitario, excepto los médicos. A enfermeras, fisioterapeutas y matronas se les permitirá escoger un vestido de manga corta o blusa en cuatro tonos de azul. Los gestores deben aún decidir si los facultativos tienen que alcanzar un acuerdo sobre la vestimenta que deben llevar en las salas del hospital.

Los médicos han estado divididos; algunos dicen que las batas blancas son pesadas e innecesarias y que crean un falso sentido de superioridad. Otros argumentan que la verdadera cuestión reside en mantenerlas limpias y que los recortes presupuestarios en lavandería son el verdadero problema, no las batas en sí mismas.

“Soy partidaria de la jerarquía entre el médico y el paciente”
María Dolores Vila-Coro, directora de la Cátedra de Bioética y Biojurídica de la Unesco, es partidaria de la relación de jerarquía entre el médico y el paciente. Por ello, cree que no es una buena idea eliminar la bata blanca. La bioética considera que la bata es un signo de identificación del facultativo y una manera de diferenciar los puestos y las funciones. De todas formas, Vila-Coro señala que existen aspectos más importantes en los que centrar la reflexión en estos momentos como el aborto, la eutanasia o la investigación con embriones humanos.

“No se puede justificar su supresión en la comunicación”
Jacinto Bátiz, jefe de la Unidad de Cuidados Paliativos del Hospital San Juan de Dios de Santurce (Vizcaya), cree que se puede justificar la supresión de la bata por cuestiones de higiene y salud, pero no por significar un problema de comunicación. “Lo importante son las habilidades del profesional para comunicarse y relacionarse con el paciente, no la vestimenta que utilice”. Bátiz pone el ejemplo de las visitas a domicilio, en las que los profesionales no llevan bata y donde la comunicación con el enfermo es adecuada. “Sí se debe exigir uniformidad e higiene personal”.

http://www.diariomedico.com/edicion/diario_medico/mi_dm/atencion_nuevo/habilidades/es/desarrollo/1193257_01.html

La relación con el paciente, clave de una óptima asistencia

La tecnificación de la medicina parece olvidarse de la vertiente personal del paciente. Para María Jesús Mardomingo, psiquiatra y pediatra del Hospital Gregorio Marañón, es necesario que la relación que se establezca entre profesionales y pacientes sea estrecha, recíproca y personal.
Isabel Gallardo Ponce 28/11/2008
La medicina actual se ha desarrollado mucho desde el punto de vista técnico y científico en las últimas décadas, pero tal vez se está perdiendo la relación directa entre el médico y el paciente de forma personal y continuada. “Este vínculo es una de las claves de la buena medicina y de la curación. El médico tiene que conocer las causas, los mecanismos de las enfermedades, los tratamientos adecuados, y establecer una relación personal y un compromiso.

Junto a la ciencia y la técnica está también el arte de curar, que implica una relación de compromiso personal”, según ha explicado a Diario Médico María Jesús Mardomingo Sanz, jefe del Servicio de Psiquiatría Infanto-Juvenil, del Hospital Gregorio Marañón, de Madrid, sobre el seminario El vínculo con el paciente como clave del arte de curar. La relación médico-paciente en pediatría, que ha impartido en Fisalud. Además debe existir reciprocidad, “el paciente ha de tener confianza y lealtad en su médico. Les une la enfermedad, y el deseo del facultativo de curar. Se establece, por tanto, un compromiso personal y ético”. Todo ello es inherente al acto médico. Según explica Mardomingo, asistencia proviene del latín ad sistere, que significa detenerse junto a otro. El médico debe observar los síntomas, “escuchar el relato del paciente, contemplar su realidad, y analizar para llegar al diagnóstico y ser empático. “Todo esto requiere tiempo y reposo”. En el caso de la pediatría, se trata de un reto mayor, porque la relación de confianza debe abarcar también a los padres. “Cuando el vínculo con éstos no es estrecho la actividad terapéutica es dificilísima”, y la adherencia casi inexistente.

Peligros en la práctica
Para Mardomingo, los peligros que acechan a la buena medicina son la excesiva tecnificación, que se aleja de la realidad del paciente, además del concepto de la medicina como un negocio sujeto a intereses personales. Se tiende a una concepción mágica de la medicina “con nuevos brujos y chamanes. En la sociedad actual se busca la eficacia aparente y rápida. Cuando el paciente pierde la perspectiva de la relación con el paciente -lo que Laín Entralgo llamaba la amistad médica-, acude al facultativo para que le resuelva de forma inmediata el problema. El paciente le convierte en un ser mágico que tiene que procurar la solución para todo y con gran eficacia”.

“La relación entre médico y paciente está afectada por las leyes de mercado”

Por Martín Gagliano*

Un especialista en bioética cuestiona la mercantilización de la medicina y sostiene que en la actualidad “el paciente ya no es paciente sino cliente”. Entrevistado por AUNO, médico Miguel Chaves Zambrano defiende la coparticipación entre médico y paciente en la toma de decisiones y sostiene que debe respetarse incluso el rechazo al tratamiento.

Miguel Angel Chaves Zambrano, médico de terapia intensiva del Hospital de Clínicas y especialista en Bioética, sostiene que la relación entre médicos y pacientes sigue siendo asimétrica, ya que “está afectada por las leyes de mercado”.
El experto, en una entevista con AUNO, sostuco que los profesionales deben “propiciar decisiones compartidas (con los pacientes) y no consentidas . “Se debe respetar al individuo como persona a la hora de permitir que sea él quien tome una decisión”, afirmó.
El médico afirmó que se debe contemplar “la voluntad del paciente”, lo que implica “aceptar o rechazar el tratamiento”. Pero aclaró que “cuando se decide no hacer un tratamiento no significa que el médico se deshace del paciente. No implica el abandono”.

–¿Cuál es el estado actual de la relación médico-paciente?
–Al principio, la relación entre médico y paciente estaba teñida de una visión paternalista de la medicina, donde el médico era el que tenía el conocimiento y era el que decidía. Lamentablemente en la actualidad la relación médico-paciente continúa siendo asimétrica, pero en otros términos. El poder en las decisiones no está hoy ni del lado del paciente, ni del lado del médico.

–¿Quién tiene ese poder?
–Está sin dudas en las condiciones económicas y el acceso a la salud. Esto gobierna el accionar del médico y condiciona al paciente a la hora de ser atendido. No todas las personas tienen las mismas condiciones de igualdad, no todas cuentan con los mismos recursos ante la enfermedad.

–¿Cómo influye esta problemática a la hora de atender enfermedades?
–El núcleo de relación médico-paciente se ve atravesado hoy por las leyes del mercado. La medicina moderna participa en el juego de oferta y demanda. La enfermedad se convirtió en un objeto de ganancia. El paciente ya no es paciente sino cliente y las reglas que definen la práctica médica son reglas de mercado, destinadas a generar bienes materiales, resultados cuantificables.

–¿Cómo repercute esto en la salud de las personas?
–El proceso de curación se burocratiza. Las lógicas de mercado atacan directamente a la profesión, que es un arte. Al entrar en juego estos intereses mercantilistas, tanto médico como paciente pierden su lugar, se desvirtúan en un nefasto proceso administrativo-legal.

–¿De qué se trata este proceso?
–Paulatinamente, se ha ido equiparando la consulta con un médico con un trámite. Un entrar y salir de un consultorio donde no entran en juego factores como el tiempo y la correcta dedicación. ¿Usted sabe cuál es su médico de cabecera? ¿Lo vio usted alguna vez? Probablemente si, pero seguramente usted tenga más claro cuál es su obra social; e incluso lleve consigo a todas partes el carnet que lo identifica como usuario. De eso se trata la mercantilización. De la toma de poder por parte de empresas dedicadas a la salud.

–Ante esta situación ¿Cuál es el camino al momento de tomar decisiones? ¿Cómo se protege a las personas enfermas?
–Uno tiene la obligación moral de que los individuos coparticipen de la toma de decisiones en la medicina. Hay que dar la oportunidad. No está en nuestras manos sanear las condiciones desiguales de salud del país.

–¿Se puede superar esta desigualdad?
–Sí. Se logra diciendo la verdad. El mejor camino para resolver este problema es la información. Hacer partícipes de la realidad y de la verdad a cada individuo a través de la información. Lo que no se debe hacer es resguardarse en las condiciones de inequidad que existen para hacer un ejercicio inadecuado del poder.

–Entonces, ¿Cuál sería el estado ideal de la relación médico-paciente a la hora de tomar una decisión de tratamiento?
–Se trata de propiciar decisiones compartidas y no consentidas. El médico debe ser un profesional preparado, adecuado, informado, que sepa depurar la información del paciente con respecto a su estado de salud y que logre hacer confluir en tomas de decisiones que sean las mejores para el paciente. Es necesario respetar al individuo como persona a la hora de permitir que sea él quien tome una decisión.

–Entonces, ¿Se deja la decisión en sus manos?
–Sí. Para ello, primero hay que hacer es asegurarse que una persona sea competente para tomar decisiones. Esto significa que el paciente en cuestión, decidiría, con una información garantizada, lo que normalmente decidirían todos.

–¿Cómo funciona la toma de decisiones en la medicina?
–No debe ser el paciente acatando la voluntad del médico sino participando conjuntamente de la decisión. Los médicos deberíamos tener la capacidad de garantizar que se realicen los estudios para que el paciente decida de la manera en que nosotros deseamos que lo haga, teniendo la claridad de ideas suficiente para respetar si el paciente dice que no.

–¿Puede un paciente rechazar el tratamiento?
–Por supuesto. La voluntad del paciente implica aceptar o rechazar el tratamiento. El rechazo contiene una serie de probabilidades que incluso pueden llevar a la muerte, pero que no incluyen que al paciente se lo debe desproteger. Cuando se decide no hacer un tratamiento no significa que el médico se deshace del paciente. Es el rechazo a un tratamiento, no al cuidado integral de la persona. No implica el abandono. Hay que seguir cuidándolo.

“Yo hubiera querido tener ese bebé”

Una mujer denuncia al hospital por perder un feto cuando le ligaron las trompas
 

ELENA G. SEVILLANO – Madrid – 20/10/2008

“No sabía que estaba embarazada”, repite una y otra vez G. F., una mujer de 38 años que ha denunciado al hospital Príncipe de Asturias de Alcalá por una posible mala praxis médica que acabó con la muerte del feto de cinco meses que esperaba. Con dos hijos, de 16 y 1 año, G. había decidido someterse a una ligadura de trompas. No quería más niños. La operación se programó para el 19 de septiembre. G. asegura que ese día no le hicieron ninguna prueba, ni una simple ecografía. No se dieron cuenta de que estaba embarazada. El feto tenía casi 20 semanas. Ella dice que no lo sabía: “Me venía el periodo con normalidad y estaba más gorda porque tenía el último embarazo muy reciente”.

Una operación que tenía que durar 20 minutos se prolongó casi cuatro horas. “Imagínese la angustia”, recuerda el marido de G. Cuando les dijeron que había un feto vivo de casi cinco meses no podían creérselo. “Le dije a la enfermera que no podía ser, que se estaba equivocando de paciente”, relata G. Pero era ella. Iba a ser madre otra vez. Se hicieron a la idea. “Era mi hijo. Hubiera querido tener ese bebé. La decisión de seguir adelante era mía”, se lamenta.

Parto en la habitación

Al día siguiente de la operación, los padres, preocupados porque G. sangraba por la vagina y nadie parecía ocuparse del feto, pidieron una ecografía. El resultado: no había latido. Le administraron medicación para provocar un parto y expulsar el feto, según recoge la denuncia que la pareja presentó en el Juzgado de Instrucción número 5 de Alcalá. Aseguran que el parto se produjo en la habitación.

“Mi vida corrió peligro porque perdí mucha sangre. Ahora tengo 22 grapas desde el ombligo hasta el pubis”, detalla G. Asegura que no pasa ni un día en que no piense en lo que sucedió. Ella y su marido están decididos a seguir adelante. “Ha sido muy doloroso. Lo denuncio para que ninguna mujer pase por esto”. Su caso está en manos de uno de los abogados de la asociación El Defensor del Paciente, que ha remitido una carta a la Consejería de Sanidad para pedir una investigación.

Este periódico intentó sin éxito obtener la versión del hospital Príncipe de Asturias, que se enfrenta a otra denuncia, la de un joven de 33 años que murió la semana pasada al perforarle un pulmón durante una operación.

http://www.elpais.com/articulo/madrid/hubiera/querido/tener/bebe/elpepusoc/20081020elpmad_4/Tes

 

“Introducir los ordenadores en las consultas ha deteriorado la relación médico-paciente”

La informatización de las consultas reduce la burocracia y la variabilidad, disminuye los errores e incrementa la eficiencia. Pero no todo son ventajas, a juzgar por la comunicación Opinión de los pacientes respecto a los ordenadores en nuestras consultas, presentada por su autor principal, Sergio Giménez, vicepresidente económico de Semergen en Andalucía.

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Rosalía Sierra
20/10/2008
“La relación entre pacientes y médicos se ha deteriorado claramente a raíz de la introducción de los ordenadores”, afirma Giménez, apoyándose en los resultados de una encuesta realizada a 144 pacientes de dos centros de salud diferentes. “Un 52 por ciento de los usuarios opina que la relación médico-paciente ha pasado a ser una relación médico-ordenador, y un 27,7 por ciento considera que la relación ha empeorado”.

Los resultados han sorprendido a Giménez, que “pensaba que iban a ser mucho más negativos”. No obstante, llama la atención la diferencia que existe entre ambos centros de salud: “Es curioso hasta qué punto son dispares los resultados, ya que en el centro de nivel sociocultural alto -situado en el centro de Málaga- la opinión es muy favorable con respecto al uso de los ordenadores, todo lo contrario que en el otro centro, ubicado en un área de perfil sociocultural medio-bajo”.

A juicio de Giménez, los habitantes que por su situación económica están más acostumbrados a manejar ordenadores tienen una opinión mucho más favorable sobre ellos.

Sin embargo, a pesar del deterioro de las relaciones entre profesionales y usuarios, el 84 por ciento de los encuestados considera muy útil el empleo de la informática y el 74,3 por ciento no los suprimiría. Otro resultado contradictorio es el que respecta al tiempo: un 53,4 por ciento de los pacientes piensa que usar un PC acelera las consultas, algo que los médicos perciben al revés.
“Nos quejamos mucho, solemos estar enfadados con los ordenadores porque, aunque el sistema es muy bueno, el ancho de banda lo hace ir demasiado lento, con lo que podemos tardar hasta cinco minutos en hacer una derivación, tiempo máximo que teóricamente tenemos por paciente”.

Los médicos, de acuerdo
Con este aspecto coincide otra comunicación presentada en el congreso por Enrique Sánchez Casado y su equipo del Centro de Salud San Juan, de Salamanca, que, bajo el título ¿Qué piensan los sanitarios de la presencia del ordenador en la consulta de atención primaria?, refleja cómo el 62,7 por ciento de los profesionales cree que el uso de sistemas informáticos facilita su tarea pero que no se adecúa a sus necesidades (74,5 por ciento de las opiniones) ni al tiempo real de las consultas (78 por ciento).  

http://www.diariomedico.com/edicion/diario_medico/mi_dm/atencion_primaria/profesion/es/desarrollo/1176313_01.html

Los sanitarios deben ayudar al enfermo a afrontar la muerte

Jaime Zabala, antropólogo y máster en bioética, cree que los profesionales sanitarios tienen la obligación de ayudar al enfermo a enfrentarse a su propia muerte, por lo que apostó por abordarla como “una cuestión natural, ya que forma parte de la vida”.
Redacción 03/07/2008
Así lo ha manifestado en un seminario sobre el cáncer que se celebra en los XXIV Cursos de Verano de la Universidad de Cantabria, en Laredo. Además, ha señalado que, “la sanidad tiene que lograr que la atención sea personalizada, única y de acuerdo al proyecto de vida del paciente”.

Zabala ha explicado que “no puede haber una distorsión entre la biografía previa del enfermo y la de la muerte. Debe ser una línea continua donde se respeten los valores de la persona y el apoyo del entorno sea el mismo”.

Varias formas
Durante su ponencia sobre la situación que vive un enfermo terminal, el especialista manifestó que no existe una sola manera de enfrentarse a la muerte, puesto que “cada ser humano es único” y los profesionales sanitarios tienen “la obligación de ayudarle en ese proceso”.

Según Zabala, ellos no pueden tratar a todos los enfermos igual porque “cada persona es única y requiere unos niveles de información y de atención diferenciados”. Asimismo, argumentó que se debe recuperar la muerte como “algo humano” que “a todos nos va a suceder”.

El objetivo del curso celebrado en la Universidad de Laredo es ofrecer una visión integral del tratamiento de la enfermedad terminal, contemplando los aspectos clínicos, sociales, familiares y psicológicos e incorporando una vertiente bioética que cada vez debe de tener más peso en todas las actuaciones de los profesionales sanitarios.

http://www.diariomedico.com/edicion/diario_medico/normativa/es/desarrollo/1141564.html

La ética clínica, otra víctima de la crisis en AP

Falta de tiempo en primaria. El déficit de médicos en atención primaria no es el único problema que requiere soluciones inmediatas. La falta de tiempo del facultativo de primaria para atender a sus pacientes afecta a una parte de la asistencia que a veces se olvida: la ética.
Marta Esteban02/07/2008
La masificación del primer nivel asistencial y el actual modelo de gestión colocan al médico ante una situación que no sólo le afecta profesional y personalmente sino que le hace tomar decisiones que en ocasiones son precipitadas. El médico se siente olvidado y exige una reforma urgente.

La crisis en atención primaria es una realidad. La preocupación de la profesión es palpable y afecta a cuestiones de diversa índole como la escasez de facultativos y la falta de tiempo para la asistencia. La situación es crítica y aún lo será más ante la inminencia del periodo vacacional y el hecho de que los servicios de salud deberán hacer frente a una bolsa de sustitutos que están bajo mínimos.

El médico es consciente de ello y así se ha puesto de manifiesto en el estudio del Observatorio de Medicina de Familia de Semfyc, donde el 57 por ciento de los encuestados cree que su situación se ha deteriorado desde 2006 y un 56 por ciento piensa que irá a peor (ver noticia).

Pero la crisis de primaria no sólo incide en el aspecto puramente asistencial, sino que afecta a un ámbito muy importante de la actuación sanitaria: la ética. Atención primaria es la puerta de entrada del paciente en el sistema sanitario y el médico que le asiste debe enfrentarse día a día a decisiones de carácter ético que a veces necesitan de reflexión meditada.

Rogelio Altisent, presidente de la Comisión Central de Deontología de la Organización Médica Colegial, Mercedes Losilla y Yolanda Jarabo, miembros del Grupo de Ética de la Semfyc, y Pablo Simón Lorda, de la Escuela Andaluza de Salud Pública, han analizado cómo la falta de tiempo del médico de familia afecta a la toma de decisiones éticas.

“El problema grave se plantea porque la falta de tiempo se convierte en lo habitual y el médico empieza la consulta con una lista de pacientes citados cada cinco minutos y pudiendo llegarle una urgencia en cualquier momento”. Con este telón de fondo uno de los primeros afectados es “la relación médico-paciente y los enfermos lo verbalizan cuando dicen que su médico ya sólo tiene tiempo para mirar el ordenador”, aclara Rogelio Altisent. Pero el mayor problema es que “nos hemos acostumbrado a esta situación, que ya se acepta como normal”.

Según Mercedes Losilla, la falta de tiempo atañe directamente a la “calidad de los procesos clínicos, pues la toma de decisiones se realiza de forma precipitada, se producen errores administrativos por la abundante burocracia. Además, el escaso tiempo para cada paciente dificulta la posibilidad de acceder a fuentes de información para resolver dudas clínicas durante la consulta”.

La misma opinión es compartida por Yolanda Jarabo, que subraya que la indisponibilidad de tiempo “hace que intentemos sobrevivir siendo no maleficentes, es decir, intentando no dañar al otro, y obviando principios éticos como los de justicia, autonomía y beneficencia. Esta situación nos impide tomar decisiones prudentes que suelen coincidir con la actividad ética más acertada”.

El primer perjudicado es el paciente, pero el profesional es otro gran afectado. “La situación en la que estamos incide directamente en el futuro de la Medicina en España. Es necesario un debate público para determinar las responsabilidades de cómo hemos podido llegar a que las plazas de MIR para Medicina de Familia queden desiertas de manera masiva”, explica Altisent.

La vinculación entre la falta de tiempo en la consulta y el desaliento que se observa entre los médicos “es evidente, pues la sobrecarga asistencial impide desarrollar una práctica global del paciente, repercute en la forma de ver la Medicina y produce cansancio intelectual y físico”, dice Jarabo.

Según Losilla, la escasez de tiempo es “consecuencia de los verdaderos problemas, pero no es el problema. La modificación de la relación con especializada y de la gestión de las consultas haría que los facultativos se dedicaran a tareas verdaderamente profesionales”.

Para otros el problema no es la falta de tiempo, sino en cómo el médico lo gestiona. Pablo Simón Lorda aclara que “la primera obligación ética del médico es gestionar bien el tiempo de que dispone. Algunos dicen no tener tiempo para informar al paciente y sí para otras cosas que no son necesidades asistenciales. La falta de tiempo no es excusa para dejar de hacer lo que ética y jurídicamente es una obligación”.

La OMC apoya la necesidad de un “tiempo mínimo decente”
La Organización Médica Colegial, en su afán por recuperar los valores de la Medicina humanizando más el ejercicio de la profesión, también ha respaldado la necesidad de exigir un “tiempo mínimo decente” para la consulta. Nada más humano que tratar a los pacientes sin mirar el reloj.

El pasado mes de febrero la Comisión Deontológica de la corporación presentó un documento en el que se exigía una respuesta política a la falta de tiempo con la que cuentan los médicos (ver información), sobre todo en atención primaria, ante el aumento de la demanda y la masificación del primer nivel asistencial.

Este informe era la respuesta de la institución a un problema que afrontan cada jornada los facultativos, un mal endémico que va in crescendo y que está favoreciendo el crecimiento de los índices de estrés y de burnout entre los profesionales.

Este documento no entró en los temas de la campaña electoral, como pretendía la OMC, porque ni siquiera entraron en serio los temas sanitarios. Sin embargo, la vigencia de su doctrina seguirá viva para siempre. Aunque todavía el texto no ha sido ratificado por los miembros de la Asamblea General -seguramente se incluirá en el orden del día de una de las próximas reuniones-, está claro que luchar por conseguir un sistema sanitario de primera requiere cuidar la calidad laboral de los médicos.

La Administración sabe que no puede contar con un personal con jornadas abusivas, bajas retribuciones, pocas posibilidades de desarrollo profesional, limitaciones para la investigación y para la docencia, y además sin tiempo suficiente para atender a los enfermos como los facultativos querrían.

Unas reformas en el modelo de gestión para un nivel asistencial que fue olvidado

La atención primaria se siente olvidada y obviada. Así lo ponen de manifiesto los tres expertos del Grupo de Ética de la Semfyc, Rogelio Altisent, Yolanda Jarabo y Mercedes Losilla.

“Los servicios de salud han priorizado durante los últimos años la adjudicación de recursos al segundo nivel, olvidando en parte las necesidades reales de la atención primaria. Aunque somos los más interesados en colaborar en la mejora organizativa, rara vez se cuenta con nuestra opinión”, explica Losilla.

Altisent aclara que “no hace falta ser un experto en gestión para darse cuenta de que la situación no se resuelve sólo con más recursos; es decir, bajar los cupos es necesario, pero no suficiente. Hay que realizar cambios cualitativos en el modelo de gestión, de tal forma que se estimule la iniciativa y la excelencia”.

Es más, “se ha descuidado a los profesionales y la sociedad pagará caro el déficit de médicos de familia y haber permitido el desprestigio de primaria. En los últimos diez años los políticos de la sanidad no han sabido estar a la altura de las circunstancias y ahora tenemos los resultados”. La misma opinión es compartida por Yolanda Jarabo, que sostiene que “el modelo de gestión es uno de los grandes pilares responsables de esta situación. Se ha dejado el barco de primaria a la deriva”.

Pablo Simón Lorda aclara que si “el profesional entiende que el tiempo del que dispone es claramente insuficiente para satisfacer los estándares adecuados de calidad científica, técnica y ética, tiene que decirlo y exigir de las organizaciones medidas de apoyo”.

http://www.diariomedico.com/edicion/diario_medico/mi_dm/atencion_primaria/profesion/es/desarrollo/1141132_01.html

El Colegio de Médicos de La Coruña apuesta por el humanismo, la ética profesional, la fraternidad y la solidaridad en el ejercicio de la Medicina

El Plan Estratégico desarrollado por el COMC plantea que “la entidad colegial sea reconocida como la institución que vela por el buen ejercicio de la Medicina y que, a la vez, forme parte activa de los procesos de toma de decisiones del sistema sanitario”, según su presidente

La Coruña (1-7-2008).- El presidente del Colegio Oficial de Médicos de la Coruña (COMC), Luciano Vidán, en su discurso del Encuentro Médico organizado por la propia entidad, ha apostado por el humanismo, la ética profesional, la fraternidad, y la solidaridad en el ejercicio de la Medicina. El presidente ha planteado el papel del médico y del Colegio en la actualidad y en el futuro, para lo que se promovió la realización de un Plan Estratégico en el que participaron 1.500 personas. “Este Plan define como visión que el COMC sea reconocido como la institución que vela por el buen ejercicio de la Medicina y que, a la vez, forme parte activa de los procesos de toma de decisiones del sistema sanitario”.

En relación a los médicos jubilados que han recibido el título de colegiados honoríficos y de colegiado de honor, el médico más veterano, el doctor Ojea Rabasa, Luciano Vidán ha comentado que “pertenecen a una generación en donde los valores del humanismo en el trato a los pacientes, la fraternidad y la ética en el ejercicio de la profesión y el respeto y el compañerismo con sus colegas, han sido las guías constantes de su ejercicio profesional”.

Dirigiéndose de manera específica a los nuevos colegiados que han recibido el carnet colegial, el presidente les ha recordado que la clave del éxito profesional está “en la formación y la actuación de acuerdo con unos valores” y citando a Laín Entralgo, ha señalado que “la relación médico-paciente es un acto de amor y amistad entre dos semejante: uno, el enfermo que pide ayuda, y otro, el médico que está dispuesto a prestársela”.

Por otra parte, se ha impuesto la medalla de oro y brillantes a Luis Concheiro Carro, al que el doctor Vidán ha definido como “un médico excepcional”del que ha destacado su “rigor científico, honestidad, humildad y humanismo”. “Su departamento de Anatomía, Patología y Ciencias Forenses es un referente a nivel mundial y una marca de prestigio y de credibilidad técnica y científica. Algo de lo que todos los gallegos nos debemos sentir orgullosos”.

http://www.azprensa.com/noticias_ext.php?idreg=37160

Si nos deja ‘colgar’ su operación, le hacemos un buen descuento

¿Es ético ofrecer descuentos a pacientes que se someten a operaciones a cambio de grabarlas para publicitarlas en internet? Existe división de opiniones, aunque se trata ya de una práctica extendida. En páginas como Youtube se pueden ver multitud de ejemplos.
G.S.S. 01/07/2008
Un paciente que se acaba de operar de miopía con la técnica lasik sale del hospital con el preceptivo bote de gotas para los ojos, unas gafas de sol y un par de lentes de contacto y, a partir de ahora, también puede llevar consigo un DVD de su operación para contar su experiencia a otros interesados colgando su operación en internet. Según informa The New York Times, esto es lo que desean muchos médicos, que conminan a los pacientes satisfechos con el resultado de su operación a que cuelguen un vídeo en páginas web como Youtube, junto con sus credenciales, un link que remita al profesional y una crítica entusiasta de la cirugía.

Emil Chynn, médico de Nueva York, da a elegir a sus pacientes entre una inyección gratis de Botox o descuentos en las operaciones con láser. “Creía que era un poco extraño y me preguntaba quién querría ver mi operación”, ha afirmado Michel Wilder, paciente de 25 años. “Pero luego pensé que se trataba simplemente de mi ojo y que no se revelaría ninguna otra parte de mi cuerpo, por lo que me decidí a colgar el vídeo. ¿Por qué no hacerlo si supone un descuento?”. Hasta ahora muchos médicos han reclutado a pacientes para ayudarles a promocionar sus servicios en conversaciones públicas o anuncios comerciales. En este contexto surge la pregunta de si los facultativos deben remunerar a estos sonrientes pacientes violando así las normas de muchas asociaciones médicas. Ahora dan un paso más y ofrecen descuentos a pacientes que se someten a operaciones de aumento de pecho o a rinoplastias y que están dispuestos a ser grabados para promocionar las virtudes de su médico.

Muchos de estos descuentos no son muy altos y sólo suponen unos cientos de dólares. Sin embargo, ya han generado dudas entre los bioéticos y abogados de consumidores, debido, en parte, a que médicos y enfermos le han cogido el gusto a colgar vídeos en internet. Si se escribe la palabra Botox en Youtube aparecen cerca de 2.400 vídeos. La cifra alcanza los 2.000 cuando hablamos de aumentos de pecho y operaciones con lásik.

Por empresas
Algunos de estos vídeos han sido producidos por compañías expertas en marketing como Spore Medical o SalemGlobal Internet. Ambas empezaron a ofrecer estos servicios el año pasado. Otros, en cambio, han sido grabados y editados por miembros de los equipos médicos. En el caso de Chynn, la cámara se unió directamente con el láser.

Todos los médicos entrevistados por The New York Times no creen que remunerar a los pacientes por estas promociones suponga un ataque a la ética. “Los descuentos o reembolsos no son muy altos”, afirma Chynn. “Yo estoy cobrando 5.000 dólares por la cirugía y si devolviera 1.000 sí vería un problema”. Además, afirma que sólo el 10 por ciento de los pacientes a los que pregunta están dispuestos a hacerlo. “Si de verdad existiera un conflicto de intereses el resto lo haría porque les valdría la pena”.

No obstante, algunos bioéticos no están tan seguros. “Es desalentador ver que el afán comercial está creciendo en la que debería seguir siendo una profesión altruista”, ha afirmado Ruth Fischbach, profesor de Bioética y director del Centro de Bioética de la Universidad de Columbia. “Si una persona está de acuerdo en dar su testimonio en Youtube, ¿será tratada mejor por su médico que alguien que ha rechazado hacerlo?”. Además, “se pone mucha presión en los pacientes. Si uno es multimillonario probablemente se reiría de la idea pero si alguien necesita dinero puede tener otra opinión”.

“La propaganda la hace el paciente con el boca a boca”
Jacinto Bátiz, miembro de la Comisión Deontológica de la Organización Médica Colegial, cree que lo que pretenden los médicos que quieren que sus pacientes les promocionen en internet “es hacer propaganda de su trabajo, pero la publicidad la tiene que hacer el propio paciente con el boca a boca y no se tiene que ver inducido por el médico”.

En su opinión, el objetivo de las grabaciones de las operaciones debe ser poder estudiar mejor las técnicas y mejorarlas y no publicitar a un médico determinado. “Se puede grabar una intervención para someterla a la crítica de los profesionales, como se hace en algunos congresos”.

Asimismo, afirma que si lo que se busca es conocer cómo se desarrolla una determinada operación existen otros caminos. “Si un paciente quiere someterse a una intervención quirúrgica con la técnica lásik puede dirigirse a la Sociedad Española de Oftalmología para que le oriente”.

http://www.diariomedico.com/edicion/diario_medico/normativa/es/desarrollo/1140704.html

Debe recuperarse la dimensión humana de la relación clínica

El grupo de expertos de la comisión Los Valores de la Medicina del Siglo XXI, de la Organización Médica Colegial (OMC), ha abordado en tres documentos los principios éticos y deontológicos que deben primar en la asistencia sanitaria, en la formación universitaria y en la investigación.
Marta Esteban 30/06/2008
“Recuperar la dimensión humana de la relación médico-paciente es un elemento decisivo en la calidad asistencial”. Esta es una de las reflexiones del documento que ha presentado la Comisión Los Valores de la Medicina del Siglo XXI de la Organización Médica Colegial (OMC). El grupo de expertos, coordinados por Marcos Gómez Sancho, miembro de la Comisión Central de Deontología de la OMC, ha elaborado una declaración de principios para la asistencia sanitaria, que fue presentado el pasado viernes en la sede de la institución.

Los expertos reconocen el derecho de autonomía del paciente, que debe ser respetado por el profesional de la medicina, pero también advierten que “evitar el paternalismo tradicional no debe conducir al abandono del enfermo en la toma de decisiones”, que deben tomarse bajo el escenario de “una relación clínica cooperativa”. Según Rogelio Altisent, presidente de la Comisión Central de Deontología de la OMC y otro de los autores del documento, “una interpretación rigorista del principio de autonomía puede traducirse en un abandono del enfermo”.

Al ritmo de la ética
Los miembros de la comisión también han tenido palabras para uno de los grandes enemigos de la calidad asistencial: la medicina defensiva. La consideran como una actividad “contraria a la ética médica” al suponer un “perjuicio para el enfermo, para la sociedad y para el propio médico”, pues frena su “desarrollo en los valores profesionales”.

“Nos preocupa la judicialización de la Medicina porque es la antesala a una medicina defensiva en la que la prioridad para el médico deja de ser el paciente. La buena Medicina no se puede hacer al ritmo de la legislación, sino al de ética y la deontología, que son más exigentes que las leyes”, ha declarado Altisent. La comisión también analiza el compromiso que debe adquirir el profesional con la mejora continua de la calidad y reivindica la necesidad de que el médico complemente su tareas asistenciales con la formación continuada para lo que exige que se le dote de “tiempo de su jornada laboral para la adquisición de nuevos conocimientos y habilidades, así como para la docencia e investigación”.

Defiende la “libertad de prescripción y de las condiciones de trabajo que le permitan actuar con independencia” y, si no se cumplieran, compele al médico a “informar al gestor” e incluso al “colegio profesional correspondiente”. Por último, y además del compromiso social que debe adquirir el médico y de su responsabilidad ante la sociedad, la comisión hace hincapié en los deberes de las instituciones sanitarias. Apela a las “reformas del modelo de gestión para dar protagonismo al médico de familia”, así como para “facilitar la coordinación entre niveles asistenciales”.

http://www.diariomedico.com/edicion/diario_medico/normativa/es/desarrollo/1140013.html

Las disculpas del médico benefician al paciente

Un editorial del periódico The New York Times señala que las disculpas de los médicos sobre un error cometido benefician a los pacientes. Esta nueva política de revelar rápidamente los errores, ofreciendo explicaciones serias y facilitando una compensación justa al perjudicado, ha sido adoptada por un puñado de prominentes centros médicos en Estados Unidos.

DM. Nueva York 28/05/2008

Según el artículo, las explicaciones de los profesionales parecen satisfacer a muchos pacientes y reducen los costes legales y los agobios que suponen los procedimientos judiciales. Además, “disminuyen las primas que hay que pagar por los seguros de responsabilidad en algunos casos”.

Menos enfadados
El editorial del periódico norteamericano aduce además que los pacientes parecen mucho menos enfadados cuando reciben una explicación honesta o una rápida disculpa por el perjuicio sufrido. “Admitir los errores es sólo el primer paso hacia la reforma del sistema de atención sanitaria”, señala el artículo, que añade que las reformas pueden ser más efectivas si los médicos son sinceros sobre cómo se han equivocado en su actuación.

http://www.diariomedico.com/edicion/diario_medico/normativa/es/desarrollo/1128194.html

El paciente tiene que ser el centro de la calidad terapéutica

El cambio de modelo del sistema sanitario español, en el que cada vez tiene más importancia el paciente, llevó a Sanofi-aventis a plantearse una reforma en la calidad terapéutica que se ha plasmado en un libro con el que buscan que las medidas no farmacológicas ganen presencia.
David Rodríguez Carenas 14/05/2008
De la práctica paternalista de la medicina en la que se basaba el sistema sanitario español, o “modelo de decisiones con el paciente como sujeto pasivo, se ha pasado a otro en el que las decisiones están compartidas”. Éste es, según Susana Lorenzo, responsable de la Unidad de Calidad del Hospital Universitario Fundación Alcorcón, en Madrid, uno de los motivos por los que Sanofi-aventis inició en 2007 el proyecto Calidad Terapéutica.

El trabajo, realizado junto a expertos en calidad, economía, planificación y clínica, tuvo ayer uno de sus hitos con la presentación en Madrid del libro Calidad Terapéutica: cómo entenderla y aplicarla.

El libro tiene “una visión muy integradora de la calidad terapéutica, e incluye un diagnóstico adecuado, medidas farmacológicas y no farmacológicas efectivas y adaptación del tratamiento a las necesidades clínicas y sociales del paciente”, explicó Fernando Palacio, del Servicio Vasco de Salud-Osakidetza (SVS-O). “Hay que trabajar con el riesgo mínimo y adecuar la ciencia fría con el contacto cálido entre médico y paciente”.

Si las búsquedas bibliográficas han sido el núcleo del trabajo, la gestión por procesos será el de la futura prescripción, cuyo desarrollo se analiza, punto por punto, en este libro de consulta, puesto que “no se trata de un ensayo”, aclaró Palacio.

En el desglose de procesos también hay que reservar su parte a los actores implicados en la prescripción, que han de cumplir su papel “siguiendo las bases de la filosofía de la mejora continua”, en palabras de la ex presidenta de la Sociedad Española de Calidad Asistencial (SECA).

Actores y sus papeles
Fernando Ramos, jefe de Proyectos y Relaciones Institucionales de Sanofi-aventis, fue el encargado de precisar el papel de los iniciadores del trabajo: “La industria cumple perfectamente la normativa en cuanto a calidad. Pero debemos ir un paso más allá.

La idea es no trabajar sólo con el fármaco sino también en medidas en las que tiene más participación el paciente, como los cambios en su estilo de vida. Tenemos que adaptarnos al nuevo modelo de salud”.

En todo caso, “no ha habido injerencia de la industria en ningún momento; todos los participantes hemos gozado de plena libertad intelectual”, quiso dejar claro Lorenzo, que explicó que en el libro se exponen “trajes a medida con la visión de las diferentes comunidades autónomas”. Por su parte, Ramos añadió que “esperamos que los diferentes agentes de cada región definan en qué puntos van a trabajar para diseñar esquemas sobre cómo avanzar”, y así darle un sentido práctico al libro, de forma que no se quede en una mera declaración de intenciones. Se van a repartir mil ejemplares de la obra “a los facultativos y los gestores que antes se impliquen en la calidad”. Además, se prevé que el libro esté pronto en formato electrónico.

Claves del éxito
Según los ponentes, las claves para que la implantación de la calidad terapéutica sea un éxito en el sistema sanitario español son:

– Asegurar la ética de todos los agentes implicados.

– Hacer de la consulta el lugar donde se da la indicación terapéutica involucrando e informando al paciente en la toma de decisiones, considerando las mejores opciones coste-efectivas y haciendo énfasis en los tratamientos no farmacológicos.

– Garantizar la disposición de las herramientas necesarias para tomar la mejor decisión terapéutica con formación continuada, información actualizada, contrastada y de calidad.

– Apoyar las decisiones terapéuticas con una dispensación de medicamentos accesibles e informada en la que se garantice su uso correcto y se vele por la seguridad del paciente.

– Integrar en los procesos de calidad a todos los proveedores del sistema sanitario.

El libro, de cualquier forma, “no es un hito final sino el inicio de un proyecto”, precisó Ramos. Entre los siguientes trabajos en los que se quiere trabajar desde Sanofi-aventis está el desarrollo de las decisiones basándose en la evidencia, “cuya parte logística vamos a realizar en los próximos meses, dejando el núcleo duro en otoño. El objetivo es una visión más práctica de la calidad terapéutica”.

Entre las medidas que se quieren adoptar también se encuentra una mayor inclusión del paciente en el trabajo. El jefe de Proyectos y Relaciones Institucionales de Sanofi-aventis reconoció que “aún no nos hemos planteado un portal de consultas, pero sí el mantener un contacto con los usuarios”. Se quiere integrar a la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU), porque “incluye a individuos sanos y pacientes”.

http://www.diariomedico.com/edicion/diario_medico/gestion/es/desarrollo/1122893.html

La comunicación con el paciente es clave para disponer de una pauta de actuación

Sin querer entrar en el caso estudiado por el tribunal balear, Luis Aguilera, presidente de la Sociedad Española de Medicina Familiar y Comunitaria (Semfyc), ha afirmado que aunque la historia clínica es un instrumento clave para la relación entre el médico y el paciente, más allá de este documento cobra una especial importancia “la comunicación con el paciente, que es lo que llamamos la anámnesis o los antecedentes clínicos.
G.S.S. 02/05/2008
La comunicación con el paciente es capital, se le debe hacer una entrevista clínica y en ella hay una serie de cuestiones como son los antecedentes personales y familiares que permiten obtener información para tener una pauta de actuación”.

En su opinión, “cuando un médico tiene delante un paciente dispone de una serie de instrumentos, entre los que la historia clínica es clave”.

No obstante, “en caso de no disponer de ella o ser la primera vez que te encuentras con el enfermo hay una serie de elementos previos, como la entrevista clínica, en los que se fija la información para conocer sus antecedentes personales o familiares, que son imprescindibles. Ese es el marco en el que se debe mover el profesional clínico con cualquier paciente que trate”.

Cambio de médicos
José Luis Celemín, abogado del Colegio de Médicos de León, afirma que es peligroso que se cambie de médicos a los pacientes, ya sea en el mismo centro o en otro, y si no se dispone de historia clínica “es conveniente que se pida si se puede. Si no se consigue se debe reabrir otro documento por el nuevo facultativo”.

Celemín cree que lo lógico es empezar a preguntar al paciente sus antecedentes médicos. Así, “el profesional se cubre las espaldas ante una posible reclamación, siempre que quede constancia de que lo ha preguntado en la historia clínica”.

http://www.diariomedico.com/edicion/diario_medico/normativa/es/desarrollo/1118110.html

Una visión contemporánea de la discusión sobre bioética

 
 

 

 

Mora Cordeu

Temas como el aborto, el suicidio asistido o la relación médico paciente reflejan su complejidad y son analizados desde un discurso situado en la realidad latinoamericana en el libro «Bioética: Nuevas reflexiones sobre debates clásicos», de las investigadoras Florencia Luna y Arleen L. F. Salles.
En una entrevista con Télam, ambas autoras -doctoras en Filosofía- coincidieron en afirmar la necesidad de analizar los problemas en el contexto de la Argentina y del continente y de generar una discusión que cruce la tradición bioética con una visión más contemporánea, atravesada por consideraciones culturales y económicas.
«Una de las cosas interesantes de la bioética es cuan viva es como disciplina, y como se va adaptando, tomando en cuenta críticas y mejorando sobre la marcha. No es una disciplina estática, de manera constante recibe el flujo de diferentes corrientes», dijo Salles.
En el primer capítulo del libro, recién publicado por el Fondo de Cultura Económica, «Florencia se ocupa de la teoría de los principios que a esta altura es la bioética clásica y yo me dedico a estas corrientes nuevas que toman como blanco los principios y proponen enfoques a veces complementarios o alternativos».
Hay varios textos de bioética que no incorporan las nuevas corrientes, apuntó Luna, «y nosotras a partir de la parte teórica (desarrollada en los dos primeros capítulos) tratamos de hacerlo y mostrar como estos discursos entran en juego en la práctica».
«En el área de la bioética no hay una receta. Lo que hay es un pensamiento bastante complejo que hay que aprender a manejar. Y otro punto es que la bioética así como ha ido evolucionando teóricamente también se ha ido globalizando», resaltó.
Los primeros enfoques de la bioética surgieron básicamente en el mundo anglosajón y tuvieron respuestas clásicas. «Nosotras quisimos ilustrar como esos debates se insertan en una sociedad latina, con ciertas ideologías, diversos tipos de vínculos y ciertas religiones prevalentes», subrayó Salles.
«Hay una tendencia a transplantar los problemas -intervino Luna-, como el caso de la clonación: en Europa o en Estados Unidos parece que todo está resuelto. Y es lo que queremos evitar».
«La clonación para países en desarrollo presenta desafíos diferentes -mencionó-. No es uno de los grandes puntos de investigación, aunque puede serlo una línea; en la Argentina tenemos terneros clonados».
¿Qué es lo relevante? ¿De qué manera juega el contexto? Este y otros interrogantes delinearon los ejes de la investigación centrada en colaborar a una discusión más enraizada en lo nuestro.

EUTANASIA. Con respecto a la eutanasia voluntaria: «¿qué pasa en nuestros países?, ¿cómo se puede pensar a la luz de lo que son nuestras políticas públicas? ¿Es válido cuando en muchos centros médicos no aparece una eutanasia clara y definida pero hay prácticas eutanásicas?», inquirió Luna.
«Uno puede dar una respuesta individual o solicitar un suicidio asistido pero en el libro tratamos de analizar cómo una política pública tiene que pensarse en función de ese contexto. Lo que uno nota en la sociedad -agregó la experta- es que para evitar la discusión se hace como si no pasara nada, la realidad se soslaya».
En el capítulo acerca del suicidio asistido, «cito trabajos de médicos jóvenes que hablan de un porcentaje alto de prácticas eutanásicas. Estamos escondiendo prácticas informales en lugar de tener una discusión seria, a nivel social sobre el tema».
La relación médico-paciente, que parece a simple vista un tema anodino frente a otros como el aborto que tiene un mayor impacto, atraviesa toda la problemática, indicaron las investigadoras.
Este tema se trató mucho en los años ´70 y ´80, señaló Salles, «y ahora hay movimientos muy interesantes que plantean todo un espectro de consideraciones de cómo formar profesionales que sean emocionalmente capaces de dar al paciente la contención necesaria y establecer con éste una relación de empatía».

EVOLUCIÓN. En los últimos años, puntualizó la investigadora, «se ha avanzado en lo que es ética de la investigación, los comités de ética; hay una parte de los staff médicos que han sido más sensibles a este tipo de problemáticas».
Lo importante, «es cómo se va generando una práctica que sea más humana, más ética, que permita esta interacción médico-paciente de la mejor manera posible, donde siempre va a haber asimetrías, porque el médico tiene el conocimiento y el paciente está en una situación de vulnerabilidad».
Adelantando el abordaje en el libro de algunos de los temas más conflictivos, Salles dijo sobre el aborto que «toda discusión que gira alrededor de los derechos (derechos del feto, contrapuestos a los derechos de la mujer) tiende al antagonismo».
«Si hay un consenso sobre el aborto es que no va a haber consenso. Pero por lo menos se puede dar una discusión que sea más inclusiva. Porque el tema es mucho más complejo de lo que refleja la discusión. Si la movemos un poco puede ser que lleguemos a un desacuerdo más respetuoso», opinó.

Fuente: El Diario de Paraná