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Expedientan a 23 universidades de EEUU por un CI inadecuado

ESTUDIO REALIZADO ENTRE 2004 Y 2009

La Oficina de Garantías en Investigación Humana del Departamento de Salud de Estados Unidos ha abierto expediente a 23 hospitales universitarios que entre 2004 y 2009 llevaron a cabo un estudio con prematuros, pues el documento de consentimiento informado entregado a los padres omitió información relevante sobre los riesgos.

G.E.   |  24/04/2013 00:00

http://www.diariomedico.com/2013/04/24/area-profesional/normativa/expedientan-23-universidades-eeuu-ci-inadecuado

El Observatorio de Bioética de Barcelona no quiere «bebés milagro»

La institución ha pedido que se considere una «buena práctica» médica limitar los tratamientos de los grandes prematuros

El Observatorio de Bioética de Barcelona no quiere «bebés milagro»

Amilia Taylor nació a las 21 semanas con 280 gramos y 24 centímetros. Es el prematuro más pequeño que sobrevive sin secuelas / REUTERS
¿Es ético utilizar todos los avances que la ciencia brinda para intentar salvar a un bebé prematuro? ¿Se debe optar por la vida, aunque el precio sea vivir con grandes secuelas? A éstos y otros dilemas similares se enfrentan casi a diario los pediatras que atienden a los grandes prematuros, esos seres diminutos de menos de 1.500 gramos. Cada médico actúa en conciencia apoyado en la decisión de los padres. Pero no hay ninguna legislación ni ningún protocolo que explique cómo actuar. Quizá por lo difícil que resulta establecer la viabilidad de un recién nacido.
El Observatorio de Bioética y Derecho, una institución ligada a la Universidad de Barcelona, ha decidido ponerle el cascabel al gato y lanzar una propuesta por escrito. En un documento pide que se considere una «buena práctica» limitar los esfuerzos terapéuticos en grandes prematuros (niños de menos de 28 semanas de gestación) o en bebés nacidos con enfermedades muy graves sin posibilidad de sobrevivir o de hacerlo con graves problemas de saludo. Se trataría «de no prolongar una situación sin salida. «Lo contrario, supondría caer en la obstinación terapéutica», reza el documento.
Los expertos en bioética que han elaborado el texto recuerdan que con los avances médicos actuales estos niños pueden tener una oportunidad de sobrevivir, aunque con riesgo de sufrir secuelas importantes que «pueden significar una condena de por vida». «Son niños que, si sobreviven, serán una plantita, que lo único que harán será sufrir y hacer sufrir», se atrevió a decir a modo de ejemplo en la presentación del documento, Frederic Raspall, uno de los coordinadores del trabajo.
La directora del Observatorio de Bioética, María Casado,reconoce que es una cuestión «conflictiva», pero opina que debería haber un protocolo de actuación para evitar decisiones discrecionales que se «toman en caliente».

La cuestión es dónde se poner el límite de viabilidad de un prematuro. La franja que separa lo científicamente posible del milagro hoy está en los 500 gramos de peso y las 24 semanas de gestación, un margen mayor de la propuesta que hace el Observatorio de Bioética. Pero las matemáticas a veces fallan y aparecen casos excepcionales, los llamados «bebés milagro» que sobreviven sin secuelas.
Ese es el caso de Amilia Taylor, una niña que nació hace tres años en Miami a las 21 semanas de gestación y con sólo 280 gramos de peso. Medía 24 centímetros, pero lo peor no era su tamaño sino su inmadurez. La pequeña había permanecido en el útero de su madre poco más de cinco meses, cuando el cerebro y los pulmones aún no habían tenido tiempo de completar su desarrollo. Cuatro meses después de su nacimiento, no había secuelas visibles.
Burlar las estadísticas
Como Amilia otros niños se han empeñado en burlar las estadísticas y vivir. Reciente también es el caso de Maria, una niña alemana que sobrevivió sin discapacidades tras nacer con 360 gramos.
La evolución en cada niño es diferente. Cuentan los gramos y, sobre todo, cada día de más que han permanecido dentro del útero materno. Si atendemos a las estadísticas, el 10% de los grandes prematuros sufrirá parálisis cerebral, el 3% quedará sordo y el 6% de los menores de 1.000 gramos padecerá ceguera.
En la mayoría de las unidades de cuidado neonatal de España en situaciones alrededor del límite de la viabilidad se se toma con los padres una decisión, asumiendo que ellos son los que mejor defenderán los intereses de sus hijos.

Los ginecólogos, en contra del término ‘aborto’ a partir de la semana 22 de gestación

VIABILIDAD FETAL

La sociedad quiere cambiar el término porque ‘un feto de 22 semanas es viable’
Según su presidente, ‘ha llegado el momento de acompasar la legislación a la medicina’
A partir del tercer trimestre del embarazo, defienden el parto del feto, vaya a vivir o no
Otros entes defienden el límite de la viabilidad pero no a cualquier precio

(Video: EFE)
Actualizado jueves 03/07/2008 14:56 (CET)
CRISTINA DE MARTOS
MADRID.- El presidente de la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO), José Manuel Bajo Arenas, sostiene que a partir de la semana 22 de gestación las interrupciones del embarazo no deberían llamarse aborto sino «destrucción de un feto viable». Estas declaraciones se han producido durante la presentación de un documento que recoge la postura de esta organización médica frente al aborto.

La SEGO se basa en el límite fijado por la Organización Mundial de la Salud, que establece la viabilidad fetal en las 22 semanas de gestación -o 24 desde la última regla-, a pesar de que si el bebé naciera en este tiempo tendría más de un 74% de posibilidades de fallecer y muchas opciones de tener un desarrollo neurológico anormal.

Esta sociedad ha presentado un documento elaborado por su comisión de bioética para mostrar su postura frente al aborto, «ante la alarma social manifestada en los últimos meses». La declaración gira en torno al eje de la viabilidad fetal.

Sin embargo, el concepto jurídico de aborto «es más amplio». Para Bajo Arenas, «ha llegado el momento de acompasar la legislación a la medicina» y de emplear «correctamente» el término aborto, que no se debe utilizar al hablar de interrupciones que superan la semana 22.

‘Pocos casos en los que sobrepasar ese límite’
Han añadido que para ellos existen muy pocos casos en los que se deba interrumpir una gestación más allá del límite de la viabilidad fetal. El primero, en caso de peligro para salud física y psíquica de la madre, se solucionaría induciendo el parto. Según cifras aportadas por el propio presidente de la sociedad, un niño nacido en la semana 24 tiene un 26% de posibilidades de vivir.

En cuanto a las malformaciones graves del feto, supuesto contemplado en la ley actual que permite la interrupción del embarazo hasta la semana 22, la SEGO asegura que, «hoy en día se detectan dos tercios de los casos incompatibles con la vida antes de ese límite». Para evitar abortos ‘tardíos’ en estos casos, proponen mejorar el disgnóstico prenatal, especialmente «la ecografía de la semana 20» (en la que se han de detectar), según ha explicado Rosa Savater, especialista de la sociedad.

«Nosotros también estamos de acuerdo con ese límite, pero no a toda costa».

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«Con los esfuerzos adecuados -apunta el presidente- se podría mejorar [el diagnóstico prenatal], así que no habría tantos casos [en los que realizar un aborto]». Para Bajo Arenas, a partir de la semana 22, habría que hablar de «destrucción de un feto viable o cualquier otro término, no de aborto».

Este especialista ha insistido en la necesidad de sustituir los abortos de tercer trimestre, que implican segmentar el feto dentro del útero materno para facilitar su extracción, por la inducción del parto.

«Triturar un feto con una túrmix hasta hacerlo papilla no se puede considerar aborto», afirma. En el caso de un feto con malformación incompatible con la vida detectada tras la semana 22, desde la SEGO defienden que la madre lo para y que el feto muera.

El centro del debate
El 90% de las interrupciones del embarazo que se hacen España se practica dentro de las primeras 12 semanas. Los abortos que se produjeron en la semana 21 o después en 2005 representaron el 2% del total de los registrados, según un informe presentado por la Asociación de Clínicas Acreditadas para la Interrupción del Embarazo (ACAI).

Para Francisca García Gallego, vicepresidenta y portavoz de esta asociación, la cuestión está clara: «Han abierto el debate de la viabilidad fetal», que es donde está el quid de la cuestión. «Nosotros también estamos de acuerdo con ese límite, pero no a toda costa».

García Gallego apunta al caso de Reino Unido, donde especialistas en la materia debatieron recientemente recortar el tiempo legal en el que parcticar un aborto (de 24 a 22 semanas), propuesta que fue rechazada.

«No se trata de que el feto tenga latido cardiaco, sino de que pueda tener un desarrollo neurológico compatible con una calidad de vida buena», cosa que a las 22 semanas de gestación es difícil.

Educación y objeción
En lo que todas las partes de debate coinciden es en la necesidad de reducir lo máximo posible el número de embarazos no deseados, drama que afecta principalmente a las jóvenes. El 98% de las chicas entre 15 y 19 años no buscaban la gestación y más de la mitad la interrumpen. «El aborto no se puede considerar un procedimiento contraceptivo más y hay que hacer un esfuerzo por evitar los embarazos no deseados», según el presidente.

José Manuel Bajo Arenas ha aclarado que la intención de la sociedad que él preside no es «cambiar la ley», a pesar de la disparidad de conceptos que denuncia y la necesidad de «acompasarlos». «Sólo hablamos a partir de la semana 22 [supuesto despenalizado en nuestro país en caso de peligro de la salud de la madre]. Antes de eso, creemos que está fuera de nuestro papel». El presidente no ha querido entrar en valoraciones de la propuesta de varias organizaciones y sociedades de crear una ‘ley de plazos’. Asimismo, ha restado importancia a la cuestión de los diagnósticos tardíos de las malformaciones. «Sólo pretendemos unificar los criterios de lo que es un aborto», ha afirmado.

Desde esta sociedad científica se ha defendido, además, el derecho «inalienable» e «insoslayable» de los médicos a la objeción de conciencia y la necesidad de que las pacientes que se acojan a la ley «tengan todas las garantías».

http://www.elmundo.es/elmundosalud/2008/07/03/mujer/1215080479.html

Cinco factores determinan el pronóstico de los prematuros

La edad gestacional era un factor importante para conocer el pronóstico de los prematuros de muy bajo peso al nacer. Ahora se han establecido cuatro nuevos factores que ayudarán a mejorar su manejo.
DM. Nueva York 17/04/2008
Las posibilidades de una evolución favorable de los grandes prematuros en las unidades de cuidados intensivos pueden mejorar si se consideran cuatro nuevos factores -sexo, exposición o no a corticosteroides antes de nacer, gestación única o múltiple y peso al nacer-, además de la edad gestacional, según las conclusiones de un estudio que se publica hoy en The New England Journal of Medicine.

El equipo de Jon E. Tyson, de la Universidad de Texas, en Houston, ha coordinado un trabajo en el que se han incluido 4.446 niños de la Red de Investigación Neonatal de Estados Unidos nacidos entre las semanas de gestación 22 y 25 en los que se analizaron los daños en el desarrollo neurológico y la supervivencia a la edad de entre 18 y 22 meses. El 83 por ciento de los pretérmino recibieron ventilación mecánica en la unidad de cuidados intensivos.

Una semana más
En un análisis multivariable se determinó que los que recibieron cuidados intensivos, corticoides antes de nacer, eran mujeres, de gestación única y con mayor peso tenían más probabilidades de sobrevivir y menos riesgo de presentar problemas en el desarrollo neurológico. Además, esas reducciones eran similares a las que se asociaban con un aumento de una semana en la edad gestacional.

En la misma estimación de pronóstico favorable, las niñas necesitaban recibir cuidados intensivos en menor proporción que los niños. El pronóstico para los prematuros que requirieron ventilación se predijo con mayor exactitud que si se empleaban factores como la edad gestacional considerada por sí misma.

Los resultados del estudio servirán para tomar decisiones terapéuticas más adecuadas en el manejo de los grandes prematuros, en los que la tasa de mortalidad es elevada. Estos parámetros servirán para evitar que los recién nacidos que sobrevivan lleguen a la edad adulta con secuelas neurológicas importantes.

(N Engl J Med 2008; 2008; 358: 1.672-1.681).

Fuente: Diario Médico

Sobrevive un bebé en Alemania que nació con 360 gramos de peso

Sobrevive un bebé en Alemania que nació con 360 gramos de peso
EPA
Esta pequeña que mira fijamente a su madre es una prueba más de lo que llaman bebés «milagro», los niños que sobreviven pese a nacer por debajo de los 500 gramos. María vino al mundo de forma prematura el 13 de diciembre de 2007, con un peso de 360 gramos. Ayer en el Hospital de Rostock (Alemania), donde nació, se celebraron los primeros cuatro meses de vida de María, los cuatro meses de un bebé saludable.
Fuente: ABC

Los niños prematuros se salvan, pero hay secuelas

REPORTAJE

Los avances médicos aseguran la supervivencia de miles de niños nacidos antes de tiempo – Lo que aún no logran es que sus órganos queden inmaduros – El reto es darles más calidad de vida

MÓNICA L. FERRADO 15/04/2008

El nacimiento en 2006 de Amillia Taylor en Miami
España ha duplicado en una década el número de bebés que nacen antes de la semana 37 de gestación. El tiempo que debería permanecer en el vientre de la madre para que todos sus órganos, como el corazón, los pulmones, el intestino o el cerebro alcancen la madurez necesaria. En 2006 nacieron más de 33.000 niños prematuros, mientras que en 1997 fueron 17.000, según datos del Instituto Nacional de Estadística. Mirando aún más atrás, si hace 20 años los prematuros apenas suponían un 5% de los nacimientos, ahora ya son un 10%. De éstos, se estima que entre un 1% y un 2% son grandes prematuros, es decir, bebés nacidos antes de la semana 29 de gestación.

Son criaturas muy frágiles, pero la medicina ha logrado salvar sus vidas en situaciones límite. Tanto que ya sobrevive un 90% de los nacidos en la semana 29, según la Sociedad Española de Neonatología. Es tal el avance que cada vez se salva un mayor número de prematuros que nacen con un peso inferior a los 500 gramos, los llamados bebés milagro. En España nacieron 36 niños con esas características en 2006, de los que se logró que sobreviviesen seis. Una cifra también diminuta pero impensable hace dos décadas, cuando los bebés por debajo del kilo morían. Y es que la vigilancia y cuidados antes del parto, y las atenciones en las unidades de neonatos son cada vez más exquisitos. La supervivencia es un gran logro de la medicina, pero ¿qué hay sobre la calidad de vida que les espera en un futuro a estos bebés?

Con dichos avances el objetivo ya no es la supervivencia de estos niños, sino asegurarles el menor número de secuelas posible. Sin embargo, según diferentes estudios publicados este año, un porcentaje considerable de grandes prematuros no escapa a las consecuencias de haber abandonado el vientre materno mucho antes de tiempo. El más reciente, liderado por el centro de investigación francés INSERM y publicado en marzo en la revista médica The Lancet, indica que el 40% de los grandes prematuros presentan problemas cognitivos en diferentes grados a la edad de 5 años. En el estudio han participado 2.901 bebés nacidos entre las semanas 22 y 32 de embarazo durante el año 1997 en diferentes regiones de Francia, y otro grupo de control de 667 bebés de la misma zona nacidos a término del embarazo. Existe una fuerte relación entre la edad gestacional y la importancia de las deficiencias. Cuanto más prematuros, más problemas.

Comparados con los bebés nacidos en su plazo, de los que sólo un 16% presenta alguna alteración cognitiva a los 5 años, un 42% de los nacidos entre las semanas 24 y 28 requieren a esta edad cuidados especiales. También los requiere un 31% de los nacidos entre las semanas 29 y 32.

La parálisis cerebral afecta a un 9% de los grandes prematuros. Son los casos más extremos, apreciables prácticamente desde el principio de la vida del bebé. Pero los datos también revelan que los retrasos cognitivos menores afectan a una cuarta parte de los grandes prematuros. Son problemas que pueden pasar desapercibidos hasta que van a la escuela, y que afectan al aprendizaje, a la memoria a corto plazo y a aspectos sociales. Puede ser que al niño le cueste más aprender, concentrarse o atender. Son cada vez más los estudios que relacionan los trastornos de déficit de atención (TDA) y de hiperactividad (TDH) a la prematuridad.

«Son problemas que si no los buscas activamente no los ves hasta que el niño tiene alrededor de 5 años, cuando empieza la escuela, con lo que se pierde la oportunidad de aprovechar la plasticidad del cerebro del bebé para corregirlos», explica Eduard Gratacós, jefe de medicina maternofetal del hospital Clínic de Barcelona. El estudio del INSERM muestra que un 45% de los grandes prematuros presenta un cociente de desarrollo inferior a 85 (cuando la media es 100), frente a los nacidos a término, que presentan resultados inferiores tan sólo en un 15 %.

El origen de estos problemas se encuentra en la inmadurez de sus órganos, que al nacer todavía no se han desarrollado del todo. Tendrán que madurar fuera del útero de la madre. La mayoría requiere respiración asistida, alimentación vía parenteral y toda una serie de intervenciones, hasta que su organismo pueda funcionar por sí solo. Aún así, la maduración extrauterina provoca, en mayor o en menor medida, restricciones nutricionales y de aportación de oxígeno. El recién nacido puede sufrir también hemorragias cerebrales.

Si además hubo restricción del crecimiento durante el embarazo, algo que ocurre con el 20% de los prematuros, es decir, que hubo anomalías relacionadas con la placenta que hicieron que el feto recibiese menos nutrientes y oxígeno, puede haberse alterado el desarrollo de funciones básicas. «Si el cerebro detecta que hay una restricción, redistribuye su sangre, priorizando el riego de las áreas que controlan los automatismos fisiológicos, como la respiración, y restringe los aportes a otras áreas superiores relacionadas con tareas cognitivas y emociones», explica Gratacós. Esta situación repercute en la configuración del cerebro del bebé. «No hay una verdadera lesión, pero sí una reprogramación que influye en las áreas relacionadas con las funciones cognitivas. Si se detecta entre los 6 meses de gestación y los 2 años, como el cerebro del bebé es extraordinariamente plástico, se puede estimular y corregir. Pero muchas veces se detecta a partir de los 5 años, cuando el niño ya va al colegio», concluye.

La estimulación cognitiva desde edades tempranas tiene un importante papel para evitar retrasos posteriores. En las unidades de neonatos ya se están aplicando medidas, como asegurar el contacto con los progenitores. «La estancia hospitalaria es un estrés para el prematuro y también para la familia. Nuestra misión es intentar reducirlo con la humanización en los cuidados, reduciendo la estimulación lumínica excesiva, la manipulación innecesaria y estimulando la relación de los padres con su bebé y su implicación en los cuidados» afirma Félix Castillo, Jefe de Sección de Neonatología del Hospital Vall d’Hebrón.

La clave está en la detección precoz. Los pediatras siguen al gran prematuro en ocasiones hasta los 2 o 5 años. Si detectan alguna anomalía pueden derivarlo a un Centro de Desarrollo Infantil y Atención Precoz (CDIAP). Tanto el médico como los padres han de estar atentos. «Los signos de alarma de posibles alteraciones no son una patología en sí, pero pueden llegar a comprometer el desarrollo del niño. Una atención terapeútica precoz, con la participación activa de la familia, puede mejorar el pronóstico», dice Gloria Ruiz, psicóloga del CDIAP Parc Taulí, en Sabadell.

Los padres suelen comenzar a preocuparse cuando observan que su hijo aprende a caminar o hablar con retraso. Pero un retraso no es sinónimo de problema, porque cada niño es un mundo. «Es importante tener en cuenta la variabilidad dentro de la normalidad para detectar cualquier signo de alarma», explica Ruiz. Ese intervalo de normalidad en que los bebés adquieren algunas conductas es amplio. «Hay niños que a los 11 meses ya dicen sus primeras palabras. Otros lo hacen a los dos. Algunos dan sus primeros pasos a los 9 meses y otros a los 17», dice Ruiz. La valoración del desarrollo del prematuro, hasta los 2 años, siempre debe basarse en su edad corregida, descontando de su edad cronológica el tiempo que faltaba para su nacimiento a término.

Pero antes de que empiecen a hablar o caminar, hay problemas relacionados con la cognición que ya se pueden observar. Como las alteraciones en la comprensión del lenguaje o el déficit de atención. El bebé ya puede entender alguna cosa, pero no escucha, lo que puede traducirse en un TDA que en un futuro interfiera en su vida escolar y social. «Estas alteraciones pueden ser transitorias, y si se tratan mejoran», afirma Ruiz. Para estimularlos, los profesionales utilizan herramientas que les permiten introducirse en el mundo del bebé, como el juego o actividades de la vida diaria, en las que la participación activa de los padres es fundamental.

Los grandes prematuros también pueden ser adultos con un corazón frágil, sobre todo aquellos que durante el embarazo han sufrido además insuficiencia placentaria. «Tienen un riesgo entre cuatro y cinco veces superior a sufrir problemas cardiovasculares en la edad adulta», afirma Gratacós. «Si hay una restricción de oxígeno y glucosa también se altera el mecanismo de contracción de las células cardiacas. Si éstas trabajan con estrés y el ritmo del latido no es suficientemente relajado, instauran un patrón de funcionamiento que predispone a sufrir insuficiencia cardiaca o hipertensión», explica.

El número de prematuros seguramente aumentará, por lo que los neonatólogos creen que es importante actuar. «La investigación va por detrás de la realidad social», afirma Elena Carreras, jefa de obstetricia del Vall d’Hebrón. Esta tendencia va íntimamente ligada a fenómenos tan contemporáneos como el incremento de la maternidad por encima de los 35 años, que en la última década se ha doblado y supone ya una quinta parte de los nacimientos; también los embarazos de menores y el impacto de la reproducción asistida que ha aumentado el número de embarazos múltiples, aunque ya se han empezado a tomar medidas para reducirlos.

La clave está en evitar la prematuridad. Carreras reconoce que aún queda mucho por saber sobre las causas y cómo evitarla. «En la mujer que se queda embarazada con mayor edad la probabilidad de prematuridad es mayor, ya que son más frecuentes los problemas asociados, como la diabetes o la hipertensión del embarazo», explica José Figueras, director del informe SEN 1500 de la Sociedad Española de Neonatología. Un tercio de los casos de prematuridad se debe a una rotura prematura de membranas, un 20% a insuficiencia placentaria, un 10% a gestaciones múltiples y otro 5% a una combinación de causas. Queda otro tercio de origen idiopático, lo que significa, explica Carreras «que no se sabe realmente por qué ocurre».

Fuente: El País

Sobrevive una niña que nació con medio kilo de peso en Nicaragua


Madrid, 29 marzo 2008 (mpg/azprensa.com)

En un hospital de Managua nació hace dos meses una niña por cesárea, con un peso de 560 gr. La niña ha sido dada de alta con un kilo y medio de peso.La madre de la niña tiene problemas de hipertensión lo que provocó que el parto tuviese lugar a los seis meses de gestación. Tras su nacimiento, la niña ha permanecido en Cuidados Intensivos, y gracias a los esfuerzos de los especialistas, ha conseguido ser dada de alta. Su madre la ha llamado «Milagro de los Ángeles», dadas las complicaciones que mostró su parto. Se trata del caso de bebé prematuro más pequeño nacido en el país que esté documentado. Su nacimiento se produjo el día 4 de enero, pero no se dio a conocer hasta el día de hoy, en el que la pequeña ha sido dada de alta.
Este nacimiento supone un éxito dentro del sistema sanitario de Nicaragua: como ejemplo, uno de cada 10 niños que nacen en el Hospital Bertha Calderón es prematuro. Sólo el 24% de ellos sobrevive.

Fuente: Azprensa

Nacimiento prematuro y problemas de salud a largo plazo

JANO.es · 26 Marzo 2008 10:28

Investigadores estadounidenses y noruegos han examinado en más de un millón de personas las complicaciones asociadas a la edad gestacional

Según científicos estadounidenses y noruegos, las implicaciones de haber nacido prematuramente pueden ser mucho más importantes de lo que se pensaba. Los resultados de su investigación, realizada a partir de datos de más de un millón de personas, se publican en el último número de "JAMA".

Los autores señalan que el nacimiento prematuro contribuye a múltiples problemas relacionados con la salud a largo plazo, desde educativos hasta reproductivos. Añaden que las personas que nacieron prematuramente tienen más probabilidades de que sus hijos también sean prematuros y con más complicaciones.

Recuerdan que el nacimiento antes cumplir las 37 semanas de gestación constituye la principal causa de mortalidad infantil, un dato que se conoce desde hace tiempo, igual que otros muchos sobre las implicaciones del nacimiento pretérmino a corto plazo. Pero las consecuencias a largo plazo se han estudiado mucho menos. «Está claro que el riesgo de complicaciones es mucho más elevado en el período inmediato al nacimiento», comentan los investigadores, pero añaden que «aquellas personas nacidas muy prematuramente tienen más probabilidades de complicaciones a lo largo de toda su vida».

El equipo de la Universidad de Duke, junto con investigadores del Instituto Noruego de Salud Pública, analizó datos de un registro de ámbito nacional para observar en qué medida haber nacido prematuramente afecta a la supervivencia a largo plazo, a la subsiguiente reproducción y a la siguiente generación de nacidos pretérmino. Los datos abarcan a personas nacidas entre 1967 y 1988.

Entre los hallazgos más importantes, los autores citan que los niños nacidos entre las semanas 22 y 37 de la testación tienen la tasa más elevada de mortalidad en la primera infancia.

Las tasas de reproducción fueron considerablemente más bajas para los hombres y mujeres nacidos prematuramente en comparación que las personas nacidas a término.

Señalan también que las mujeres nacidas prematuramente tuvieron más probabilidades de experimentar nacimientos pretérmino recurrente y un riesgo incrementado de complicaciones de sus hijos. Un patrón similar se observó en relación con la muerte fetal y la mortalidad infantil.

Asimismo, cuando menor es la edad gestacional, menor es el nivel educativo que alcanza la persona.

En conclusión, los autores señalan que la edad gestacional desempeña un papel importante sobre la salud global, tal vez en mayor medida que el peso al nacer, parámetro que se utilizado tradicionalmente como indicador de la salud del niño.

JAMA. 2008;299(12):1429-1436

Fuente: Jano

Cuando la vida empieza a las 28 semanas

Las madres de hijos prematuros piden al Gobierno que no considere residuos a los fetos de menos de siete meses  – «¿Quién se habría atrevido a decirme que ese día nació un resto orgánico?» Héctor pesó al nacer 620 gramos. Ahora tiene 19 meses. «Peleó mucho», dice su madre. La vida no se paró en sus kilos.

María Poveda
Madrid- No entran ni en el «aborto sí», ni en el «aborto no», pero quieren que el Gobierno hable de cuerpos, de bebés, y no de restos no humanos en el futuro Real Decreto de Sanidad Mortuoria. Son las madres de niños prematuros que, en los próximos días, leerán un manifiesto firmado por sus propios hijos ante el Ministerio de Sanidad. También pedirán que la madre pueda decidir qué hacer con el cuerpo de su hijo si éste no sobrevive. «El proyecto de decreto nos produce indignación», señala Gema Ibáñez, artífice de la web prematuros.info, un foro de ayuda mutua para madres de prematuros.
¿Mi hija no era un ser humano?
Eva Sánchez, madre de Emma, una niña de un año que nació en la semana 25 de gestación con 770 gramos, se pregunta: «Durante las primeras horas de vida, ¿mi hija no era un ser humano? ¿Por qué?». Y el caso es que los bebés que nacen antes de tiempo son muchos. En España, en 2006, hubo 465.616 nacimientos. De ellos,alrededor de 10 por ciento lo hicieron antes de que su gestación llegara a término.
En este 10 por ciento, un alto porcentaje fueron grandes prematuros, es decir nacidos entre la semana 24 y la 32 de gestación. La deontología médica señala que la semana 24 es la primera a partir de la cual el niño es viable fuera del útero materno.
Los avances en la neonatología de los últimos años han mejorado muchísimo su pronóstico. «Una niña nacida a las 24 semanas ¡es una persona!» ¿El aborto? «No sé. Cada uno que haga lo que quiera, pero que todo el mundo sepa que son seres humanos», explica Cristina Prieto, madre de prematuro. La niña a la que se refiere ya tiene 4 meses y medio, pesa 2 kilos 200 gramos, y, como la describe Prieto, «es una personita con sus risas y sus llantos».
El hermano gemelo de esta niña, de nombre Cristina, no corrió la misma suerte que ella y falleció en el útero. Su madre, lamenta no haber podido ver y despedirse de su hijo: ?No me dijeron nada en anatomia patológica y no pudimos enterrarlo ni nada y no veas lo que me pesa?.
Más llamativo si cabe es el caso de Esther Álvarez, madre de trillizos (dos niñas y un niño) que nacieron en la semana 27 de gestación: «El niño, Federico, rompió su bolsa cuando yo estaba de tan sólo 23 semanas de gestación. El diagnóstico no pudo ser mas claro: el niño no iba a sobrevivir. Milagrosamente los tres salieron adelante, eso sí, con muchos sustos. «Mis hijos son bebés desde siempre. ¿Quién se hubiera atrevido a decirme que ese día habían nacido dos niñas y un residuo orgánico?».
Además, las madres hablan de la fuerza de estos bebés. «Los niños prematuros nos dan mil vueltas a cualquier adulto. Las ganas de vivir que tienen se contagian y nos hacen más fuertes», opina Miriam Bustos, madre de Héctor, que nació en la semana 27 de gestación, aunque había dejado de crecer en la 24.
Luto por un hijo fallecido
Héctor pesó al nacer 620 gramos y midió 29 cm. Estuvo más de cinco meses ingresado en la unidad de neonatología y «ha pasado por muchas peleas», explica su madre. Ahora está a punto de cumplir 19 meses y «está hecho un campeón».
Sin embargo, no todos los niños nacidos antes del fin de la gestación sobreviven, pero las madres exigen el derecho de decidir qué hacer con ellos. «Hay niños que nacieron muertos y sus madres nunca supieron qué hicieron con ellos. Leer que sus cuerpos pudieron ser usados con fines comerciales les duele», ahonda Ibáñez.
Las madres exigen el derecho de decidir qué hacer con el cuerpo de su hijo fallecido y, en ningún término, que algún texto legal se refiera a él como «desecho».

Fuente: La Razón