Archivo de la etiqueta: muerte

El teólogo de Alguazas Fernando Bermúdez aborda la enfermedad, el sufrimiento y la muerte desde la entereza de una visión ética y espiritual

10/10/2012
Fuente: Ayuntamiento de Alguazas

Unas claves que contiene su nuevo libro que será presentado este próximo Miércoles, 17 de Octubre, en la Casa de la Cultura de su localidad natal

http://www.murcia.com/alguazas/noticias/2012/10/10-el-teologo-de-alguazas-fernando-bermudez.asp

La muerte es erróneamente considerada como una equivocación de la Medicina

ANTONIO HIDALGO CARBALLAL, MÉDICO FORENSE

Antonio Hidalgo Carballal, médico forense y responsable del grupo de trabajo de Bioética y Humanidades Médicas de la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (Semergen), habla de la muerte con una normalidad poco habitual y quiere desterrar de la cabeza del facultativo asistencial la idea de que cuando un paciente fallece es por un error de la medicina.

S.Valle   |  08/10/2012 00:00

http://www.diariomedico.com/2012/10/08/area-profesional/normativa/muerte-es-erroneamente-considerada-como-equivocacion-medicina

¿Se debe permitir que los muertos tengan hijos?

ENCUESTA | Sólo en EEUU

Ainhoa Iriberri | Madrid

Actualizado miércoles 26/09/2012

Un teólogo afirma en Tenerife que «morir dignamente no es sinónimo de eutanasia» y plantea otras 4 vías de fallecer

   SANTA CRUZ DE TENERIFE, 30 May. (EUROPA PRESS) –

   «La posibilidad de morir dignamente no es equiparable a la aplicación de la eutanasia, puesto que existen otras cuatro posibilidades para acceder a una muerte digna sobre las que, además, hay un consenso social que no existe para el caso de la eutanasia». Esta idea es la conclusión de la conferencia ‘Cuestiones bioéticas vinculadas al final de la vida humana’ con la que se clausuró el curso de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP) en Tenerife ‘La bioética: ciencia y conciencia en la sociedad plural’, organizado en colaboración con el Instituto Superior de Teología de las Islas Canarias (ISTIC).

   La conferencia estuvo a cargo del teólogo Francisco José Alarcos Martínez, director de la Cátedra Andaluza de Bioética y del Máster de Bioética de la Universidad de Granada. El ponente aseguró que existen otras cuatro fórmulas que permiten a los enfermos terminales contar con una muerte digna: el suicidio médicamente asistido, el rechazo de tratamiento, la limitación del esfuerzo terapéutico y la sedación terminal o paliativa. «Desde el punto de vista moral, tanto con enfoque civil o religioso, no hay problema en aceptar los cuatro últimos casos de muerte digna», aseguró Alarcos.

   El teólogo, según informó la UIMP en un comunicado, indicó que existe una confusión con el término eutanasia producto de su aplicación a circunstancias distintas y propuso un concepto de eutanasia que se da en el caso de que concurran las circunstancias de que se produzca la muerte de los pacientes mediante una relación causa-efecto «única e inmediata» entre la actuación médica y dicha muerte; que se realice a petición expresa del enfermo y que esta petición sea reiterada en el tiempo, que se dé en un contexto de sufrimiento entendido como «dolor total» no mitigado por otros medios –de forma que la eutanasia sería consecuencia de un comportamiento compasivo– y que sea aplicada por profesionales sanitarios que mantienen con los pacientes una relación clínica significativa.

   Entendiendo la eutanasia de esta manera, muchos sectores sociales rechazan su aplicación y obtienen con ello a su vez la reacción contraria de los colectivos que defienden el derecho a morir dignamente. Sin embargo, el teólogo defendió que la única forma de muerte digna no es la eutanasia y que existen otras posibilidades para ello que tienen mayor aceptación social.

SUPUESTOS

   El caso del suicidio médicamente asistido, en el que el equipo sanitario facilita al paciente las posibilidades de suicidio, no cuenta con suficiente acuerdo socialmente, pero sí la limitación del esfuerzo terapéutico, caso en el que el equipo médico es el que toma la decisión de detener el tratamiento cuando éste no conduce a una solución de la situación del paciente y su persistencia significaría llegar al «encarnizamiento terapéutico».

   El rechazo del tratamiento tiene el mismo sentido que el anterior, pero en él quien toma la decisión es el paciente o de sus representantes, una vez que la voluntad del enfermo haya quedado expresada por escrito en un testamento vital. «Es ético y moral rechazarlo, incluso aunque sólo sea por motivos económicos, además de que el paciente observe que el tratamiento sea fútil para su vida». La sedación terminal o paliativa consiste en la administración de calmantes a pacientes terminales para evitar el dolor. Aunque la sedación acelera el proceso de la muerte, está aceptada moralmente, incluso por la Iglesia, que admite su empleo desde el Papado de Pío XII.

http://www.europapress.es/islas-canarias/noticia-teologo-afirma-tenerife-morir-dignamente-no-sinonimo-eutanasia-plantea-otras-vias-fallecer-20090530180952.html

 

Mare De Hennezel: «Acompañar hacia la muerte es un privilegio»

Esta especialista en cuidados paliativos asesoró al Gobierno de Mitterrand y ha escrito varios tratados ministeriales y libros. El último, La suerte de envejecer bien (Plataforma).

Loreto Mármol – Martes, 12 de Mayo de 2009 – Actualizado a las 00:00h.

A la típica frase que se dice en Francia para consolar a alguien -C’est la vie (así es la vida)-, Marie de Hennezel añadiría «y así es la muerte». Como si se tratara de Caronte -en mitología griega, el barquero que guiaba a los difuntos hacia el Hades-, esta psicóloga clínica trabajó en la primera unidad de cuidados paliativos de su país (en París, 1987), y desde entonces forma parte del equipo. Junto a médicos y enfermeros, ha vivido experiencias que ha plasmado en varios libros. Las páginas de La suerte de envejecer bien (Plataforma) desprenden toda una lección: para aliviar a los enfermos terminales sólo hacen falta medios y coraje para acompañarles.

  • Para tener una muerte digna hace falta vivir el proceso con conciencia y rodeado de los tuyos. La dignidad y la humanidad son una sola y misma cosa

¿Qué es envejecer bien?
-Es aceptar hacerse mayor, algo que no es fácil en un mundo que valora tanto ser joven. Una vez que se acepta el proceso, tienes capacidad para adaptarte y abrirte a todo lo nuevo que la edad puede aportar. Así se consigue envejecer conservando un espíritu joven.

Sin duda, una suerte…
-Woody Allen decía: «No tengo nada en contra de envejecer, ya que no hemos encontrado nada para no morir joven». Es una manera de expresar que tenemos suerte de estar vivos, siendo tantas las personas que mueren en la flor de la vida por una grave enfermedad.

¿Morir asusta?
-La gente tiene menos miedo de la muerte que de las condiciones en las que puede morir: miedo de sufrir, miedo de terapias muy agresivas, miedo de morir sola, abandonada.

  • La Medicina no es tan poderosa y los médicos lo saben; necesitan que se les acompañe en su confrontación con el sentimiento de fracaso y de impotencia

¿Hay que saber morir?
-Las personas que sienten que van a morir preparan su viaje, dicen adiós a sus familiares y ponen sus cosas en orden. Entonces decimos que ha sido una buena muerte. Para tener una muerte digna hace falta vivir el proceso con lucidez y conciencia y rodeado de los tuyos. La dignidad y la humanidad son una sola y misma cosa.

¿Qué hay que tener en cuenta para dar atención a enfermos terminales?
-Establecer una relación personal, escuchar, estar disponible. La persona que va a morir necesita sentir que no será abandonada, que puede expresar sus miedos y sus deseos. El equipo médico y asistencial que la acompaña debe estar atento a estas demandas, además de tomar las decisiones éticas que impone este contrato de no abandono.

¿Qué le ha demostrado la experiencia?
-He comprendido que el duelo es peor para quienes no han hecho ese acompañamiento. Pretendo ayudar a todo aquél que tenga que acompañar a un ser querido hacia la muerte, porque creo que es una experiencia esencial y un privilegio.

Para un médico debe ser difícil resignarse cuando ya no hay cura posible…
-La Medicina no es tan poderosa y los médicos lo saben, pero necesitan que se les acompañe en su confrontación con el sentimiento de impotencia y de fracaso. Esto implica formación en varios frentes: tratamiento del dolor, asistencia psicológica y apoyo a la familia.

En 2005 el Gobierno de su país le encargó un cometido: recorrer Francia para evaluar los avances en la cultura paliativa. Acaban de cumplirse dos años de la llegada de Nicolas Sarkozy al Palacio del Elíseo. ¿Qué ha cambiado?
-He advertido irregularidad en el acceso a los cuidados paliativos, falta de información y de apoyo a equipos e incluso mala imagen.

No obstante, se está intentando difundir la conducta paliativa en todas las unidades. Entre 1999 y 2005 hubo grandes progresos, pero luego han disminuido. Sarkozy ha anunciado un plan para 2008-2011 que por el momento es sólo una declaración de intenciones.

 http://www.diariomedico.com/2009/05/12/area-profesional/entorno/acompanar-muerte-privilegio

 

Palacios propone reformar el Código Penal para regular la eutanasia y ve «insuficiente» el avance del Testamento Vital

GIJÓN, 29 Abr. (EUROPA PRESS) –

El presidente de la Sociedad Internacional de Bioética (SIBI), el médico asturiano Marcelo Palacios, destacó hoy que la puesta en marcha del Testamento Vital ha supuesto un avance para garantizar la dignidad de los pacientes y el derecho a decidir sobre su enfermedad, aunque entiende que es «insuficiente» ya que la toma de decisión está limitada por el ordenamiento jurídico. Por ello, reiteró su propuesta de reformar el Código Penal para regular la eutanasia y el suicidio asistido.

Palacios presentó hoy en Gijón su libro ‘Soy mi dignidad. Eutanasia y suicidio asistido’, editado en papel y en formato digital, en el que aborda la normativa de diversos países sobre estas actuaciones, analiza más de 50 casos acontecidos en España y otros países, y aborda unas siete encuestas realizadas a distintos colectivos de la sociedad española.

Así, ante la pregunta de si está preparada la sociedad española para reformar el Código Penal y abordar la eutanasia, Palacios afirmó, en declaraciones a Europa Press, que «la sociedad está absolutamente preparada».

Para el científico es fundamental que la reforma incluya una definición fundamentada de la eutanasia y el suicidio asistido, y se ofrezcan garantías para que no se comentan abusos; se realicen estudios psicológicos a los pacientes ‘terminales’ o ‘terminados’ para garantizar que existe consentimiento; se establezcan los cooperantes y su papel, para despenalizar su actuación; se defina el lugar donde se realizarían; y se desarrollen comités de seguimiento y control de estos servicios asistenciales.

También aboga por que se ofrezca asistencia psicológica o religiosa a quienes lo soliciten y el Estado disponga de facultativos que lleven a cabo esta labor cuando otros profesionales se declaren objetores.

Respecto a las críticas y confrontaciones que este tema suscita en determinados colectivos sociales, Palacios incidió en que España es un «Estado democrático y de derecho y las personas y grupos tienen derecho a opinar, pero siempre respetando la libertad personal y los derechos individuales». Por ello, remarcó que la reforma del Código Penal implicará reforzar la libertad y dignidad humana para decidir sobre la propia vida.

Asimismo, remarcó que es necesario concretar las circunstancias en que estas actuaciones estarían indicadas, apuntando a enfermos con invalidez y dependencia total, estados vegetativos persistentes, lesiones medulares graves o demencias. «Siempre con el consentimiento y total información para los pacientes y sus tutores legales», remarcó.

«Dolor y sufrimiento no son lo mismo, el dolor se puede paliar, pero el sufrimiento es más íntimo y cuenta con factores psicológicos», resaltó el doctor, quien recordó que en sus años de profesión ha asistido a muchos pacientes y «aunque se intente entender su sufrimiento, es algo que solo conoce y padece el propio individuo». Por ello, abogó por el respeto a las decisiones individuales de quienes deciden seguir viviendo y quienes quieren morir «con dignidad».

http://www.europapress.es/asturias/noticia-palacios-propone-reformar-codigo-penal-regular-eutanasia-ve-insuficiente-avance-testamento-vital-20090429192503.html

La muerte con dignidad

 

Tras un repaso a los deberes éticos del médico ante pacientes terminales, el autor recuerda que aún hay mucho por hacer.
Ismael Sánchez 25/03/2009
¿Cómo debemos atender a los pacientes con un pronóstico de vida limitado e irreversible? ¿Qué papel debe jugar una buena medicina paliativa?. A estas y a muchas otras preguntas dio respuesta la conferencia organizada por el Colegio de Médicos de Teruel bajo el título Los últimos días de vida: morir con dignidad. El éxito de público y el animado debate que siguió a la excelente ponencia de Marcos Gómez Sancho, presidente de la Comisión Central de Deontología de la OMC, nos ratifica en el interés y la utilidad de esta fórmula que aúna divulgación y formación en torno a un tema de gran calado profesional y social.  

También de actualidad y de notorio interés en esta materia es la reciente declaración elaborada por el Consejo General de Colegios de Médicos sobre Ética de la sedación en la agonía. Es un documento de notable utilidad orientadora para la correcta praxis de la sedación en esa etapa en la que el enfermo se encuentra con un pronóstico de vida reducido a semanas o meses y en un contexto de fragilidad progresiva. Los médicos turolenses tenemos la suerte además de contar con la presencia activa de nuestro compañero Luis Ciprés en el comité permanente de la citada Comisión Central de Deontología .

Si queremos respetar la vida y la dignidad de los enfermos terminales los médicos debemos esforzarnos en prestarles una asistencia de calidad, tanto a nivel profesional como humano. Y ello implica atender su voluntad, expresada verbalmente o por escrito, que deberá constar siempre en su historia clínica. Es decir, nuestra responsabilidad ética y deontológica es mitigar su dolor y otros síntomas con la prudencia y energía necesarias.

Frontera clara desde la ética
Como nos indica la declaración, es muy importante tener claro que «la frontera entre lo que es una sedación en la agonía y la eutanasia activa se encuentra entre los fines primarios de una y otra. En la sedación se busca conseguir, con la dosis mínima necesaria de fármacos, un nivel de conciencia en el que el paciente no sufra, ni física ni emocionalmente, aunque de forma indirecta pudiera acortar la vida. En la eutanasia se busca deliberadamente la muerte inmediata. La diferencia es clara si se observa desde la ética y la deontología médica».

En síntesis, cabe concluir subrayando la trascendencia de lo que afirma la OMC en dicho texto: «la sedación en la agonía no es un tratamiento excepcional; el incremento de personas que precisan cuidados paliativos constituye actualmente un paradigma que debe estar presente en la enseñanza de las facultades de Medicina y en los programas de formación continuada y en la conciencia de todos los médicos». En Aragón, por desgracia, nuestro sistema sanitario se encuentra todavía en pañales por lo que se refiere al nivel de desarrollo de la medicina paliativa.

Es justo reconocer la meritoria labor que desarrolla en Teruel el ESAD (Equipos de Soporte de Atención a Domicilio), pero a día de hoy faltan todavía muchos recursos hospitalarios, sensibilidad colectiva y medidas que permitan a una mayoría de los enfermos irreversibles que atendemos tener acceso a una muerte digna. Confiamos en que las cosas cambien y sabemos que ya se está trabajando para que así ocurra.

El reto es trabajar con eficacia para que, cuanto antes, nuestros centros cuenten con unas unidades del dolor tan bien dotadas como precisan los aragoneses en general y los turolenses en particular. Los colegios de médicos no vamos a ahorrar esfuerzos de todo tipo, tanto reivindicando lo que creemos justo para una buena sanidad pública como contribuyendo a la mejor formación permanente de nuestros profesionales en un ámbito tan trascendente para la dignificación de la vida del enfermo en fase terminal como para el ejercicio de una medicina verdaderamente humana.

Presidente del Colegio de Médicos de Teruel

La muerte más clara

Expertos en Bioética abogan por clarificar conceptos en torno a la eutanasia para evitar la confusión, facilitar el debate social y alcanzar un consenso ético
Hace diez días Eluana Englaro. Hace dos años, Inmaculada Echevarría. Hace diez, Ramón Sampedro… Parece una ley natural: cada cierto tiempo, la eutanasia regresa a las portadas de los periódicos y los telediarios. Partidarios y detractores de la ‘buena muerte’ -ese es el significado etimológico de eutanasia- se enzarzan en largas e inútiles discusiones. A veces, los dos bandos llegan a las manos, como ocurrió hace unos días a las puertas de la clínica de Udine donde, por fin, murió Eluana…
El médico Pablo Simón, profesor de la Escuela Andaluza de Salud Pública y experto en Bioética, cree que el problema es que «la palabra eutanasia significa para cada persona una cosa diferente. Para unos es sedación paliativa, para otros, rechazo al tratamiento; para un tercero, causar la muerte de una persona…». A unos, destaca el vocal del Comité de Bioética de España, «les recuerda a los nazis» y otros lo consideran un avance «progresista y liberal».
Quizá porque toca de cerca a la muerte y porque implica las creencias más íntimas sobre la vida humana, eutanasia es «una palabra contaminada emocionalmente». Simón está convencido de que, si la gente llegase a un acuerdo sobre las palabras antes de empezar a discutir, sería mucho más fácil llegar también a un consenso ético.
En un artículo publicado en la ‘Revista de Calidad Asistencial’ en 2008, Simón y otros cuatro expertos en Bioética aclaraban muchos de los conceptos relacionados con la muerte digna. También recordaban que el apoyo a la eutanasia y el suicidio asistido en España oscila -según las encuestas- entre el 41% en la población general, el 51% de los médicos de cuidados paliativos y el 76% de los jóvenes.
Considera que España debería aprender de otras tradiciones democráticas en que los ciudadanos no se limitan a serlo una vez cada cuatro años, cuando son llamados a las urnas. A su juicio, la regulación de la eutanasia y el suicidio asistido -anunciada por el Gobierno para esta legislatura y después congelada por el propio Zapatero- debería ser consultada en referéndum. Así es como la han aprobado los estados norteamericanos de Oregón y, hace pocas semanas, Washington.
Simón, que también pertenece a la Comisión Andaluza de Bioética, ha preparado el siguiente glosario de términos.
CUIDADOS PALIATIVOS
«Conjunto coordinado de intervenciones sanitarias dirigidas, desde un enfoque integral, a la mejora de la calidad de vida de los pacientes y de sus familias, afrontando los problemas asociados con una enfermedad terminal mediante la prevención y el alivio del sufrimiento así como la identificación, valoración y tratamiento del dolor, y otros síntomas físicos, psíquicos, sociales espirituales o relacionados con los valores individuales o creencias de la persona».
EUTANASIA
«Actuación en la que un profesional sanitario produce la muerte de un paciente, inyectándole una medicación que acaba con su vida, porque se lo pide de manera expresa, informada y reiterada, ya que experimenta un sufrimiento que no ha podido ser mitigado por otros medios, por ejemplo mediante cuidados paliativos».
En España es un delito. Está despenalizada en Holanda, Bélgica y Luxemburgo.
Los expertos en Bioética prefieren desterrar todos los adjetivos que suelen acompañar a la palabra eutanasia, porque confunden a los ciudadanos. Por ejemplo, señalan, la eutanasia no puede ser ‘involuntaria’, por definición; si se hace contra la voluntad del paciente, es simplemente ‘homicidio’. Tampoco puede ser ‘pasiva’; es decir, causar la muerte mediante la retirada de un tratamiento a petición expresa del afectado es ‘rechazo al tratamiento’.
LIMITACIÓN DEL ESFUERZO TERAPÉUTICO
«Retirada, o no instauración, de una medida de soporte vital o de cualquier otra intervención que, dado el mal pronóstico del paciente en términos de cantidad y calidad de vida futuras, constituye, a juicio de los profesionales sanitarios implicados, algo inútil que sólo contribuye a prolongar en el tiempo una situación clínica carente de expectativas razonables de mejoría».
Se trata de una medida «habitualmente practicada en las Unidades de Cuidados Intensivos de todo el mundo» y «perfectamente legal».
OBSTINACIÓN TERAPÉUTICA:
«Situación en la que a una persona que se encuentra en estado terminal se le inician o mantienen medidas de soporte vital carentes de utilidad clínica y que únicamente prolongan su vida biológica, sin posibilidades reales de mejora o recuperación, siendo en consecuencia susceptibles de limitación».
Antes se denominaba a esta práctica ‘ensañamiento’ o ‘encarnizamiento’ terapéutico.
RECHAZO DE TRATAMIENTO:
«Situación en la que un paciente solicita que se retire o no se le inicie un tratamiento indicado por los médicos porque en opinión del propio paciente no mejorará su calidad de vida o no aliviará su sufrimiento». «El Testamento Vital es la mejor forma de expresar de manera anticipada un rechazo de tratamiento». «Si el paciente no puede decidir por sí mismo su representante o su familia pueden decidir en su lugar».
Hay casos muy conocidos de rechazo al tratamiento: el de Inmaculada Echevarría, que pidió la retirada del respirador que la mantenía con vida; o el de la propia Eluana, cuyo padre logró tras años de lucha suspender su alimentación artificial.
Esta práctica legal da lugar a situaciones controvertidas, como la negativa de los Testigos de Jehová a recibir transfusiones sanguíneas, que debe ser respetada. Sin embargo, cuando un miembro de esa confesión pide que no se aplique una transfusión a un hijo menor, la legislación española da prioridad al derecho del niño a la vida, por encima del derecho de sus progenitores al respeto a sus creencias: los médicos deben aplicar el tratamiento adecuado y pueden comunicar su decisión al juez.
SEDACIÓN PALIATIVA:
«Administración de fármacos, en las dosis y combinaciones requeridas, para reducir la conciencia de un paciente en situación terminal o de agonía, para aliviar adecuadamente uno o más síntomas refractarios, previo consentimiento informado explícito en los términos establecidos en la ley. Uno de los posibles efectos de esta sedación es el acortamiento de la vida».
Pertenecen a esta categoría los casos del Hospital Severo Ochoa de Leganés. Es una práctica habitual en las UCI y no es delito.
SUICIDIO ASISTIDO
«Actuación en la que un profesional sanitario proporciona a un paciente que experimenta un sufrimiento insoportable y que se lo pide de forma expresa, reiterada e informada los medios necesarios para que pueda acabar él mismo con su vida cuando lo desee. Por ejemplo, le receta la medicación y le explica cómo tiene que tomarla para suicidarse».
En España es delito. Está regulado en Holanda, Bélgica, Luxemburgo, Suiza y en los Estados norteamericanos de Oregón, Washington y California.

La atención al final de la vida requiere una mayor formación de los profesionales en cuidados paliativos

La presidenta de la Sociedad Valenciana de Medicina Paliativa, Victoria Espinar Cid, ha reclamado una mayor integración de los cuidados paliativos dentro de la medicina general para conseguir mayor eficacia en el tratamiento de pacientes antes de su fallecimiento. A su juicio, los retos futuros pasan por un cambio de actitud y más formación de los profesionales en este ámbito.

Europa Press Valencia 28/11/2008

Espinar ha hecho estas declaraciones antes de participar en las jornadas Acompañando a las personas al final de la vida, que ha organizado la Universidad Internacional Menéndez Pelayo, para tratar la atención específica que necesitan los pacientes que padecen una enfermedad incurable.

La facultativa ha señalado que «falta organización de recursos» para dar continuidad a los cuidados paliativos. Además, ha añadido que es preciso «concienciar a la sociedad» de que los pacientes y los familiares en estas fases finales «tienen unas necesidades y derecho a que dichas necesidades sean atendidas con calidad».

Asimismo, ha destacado que «en la medida en que los ciudadanos sepan qué problemas se pueden plantear en este periodo, se puede reivindicar ese derecho de asistencia». Los dificultades que surgen son muy variadas: físicas, de discapacidad, de falta de apoyo social a las familias o de equidad, pues los cuidados paliativos «están más desarrollados en unas comunidades que en otras».

Respecto a la eutanasia, ha declarado que cada paciente tiene «capacidad para decidir; otra cosa es que encuentre respuesta a esa demanda». No obstante, Espinar ha argumentado que es «una cosa muy particular de cada persona», por lo que resulta muy complicado de legislar.

http://www.diariomedico.com/edicion/diario_medico/normativa/es/desarrollo/1187745.html

El proceso de la muerte

Ante las legislaciones que pretenden garantizar «la dignidad de la persona en el proceso de muerte», el autor cree que hay que ser cautos y aceptar que el dolor y la muerte son consustanciales al ser humano.

José Antonio Gutiérrez Fuentes. Director de la Fundación Lilly 07/10/2008
Los médicos tenemos presente que la vida es finita y que la muerte es inevitable, pero también sabemos que nuestro papel está del lado de la vida y nuestra misión es procurar que ésta sea lo más larga y saludable, luchando por alejar en lo posible la enfermedad y el dolor. Con esta premisa, los avances tecnológicos actuales permiten curar o al menos aliviar las enfermedades y limitar los efectos del dolor haciendo más tolerable la última etapa de la vida. En el paciente y su entorno familiar, con el apoyo y asesoramiento médico, estará el hacer un juicioso uso de estos recursos, sin renunciar a ninguna posibilidad, pero sin caer en lo que algunos han dado en llamar ensañamiento terapéutico.

Cuando existe un dilema entre la libertad del paciente y la libertad del médico, debemos tener presente que las libertades son individuales en cada caso, son independientes, debiendo primar la del enfermo que padece la enfermedad y el dolor, y es dueño de su vida. Ahora bien, no podemos olvidar que el individuo es libre en tanto en cuanto conozca el objeto sobre el que debe decidir; en el caso del paciente, su enfermedad y las posibilidades de aliviarla, o no. Lo frecuente es que el enfermo quiera saber qué le sucede, pero confíe al médico lo que debe hacerse y sea mejor para él.

Los aspectos afectivos en el entorno del paciente, del que participan la familia, los amigos, las enfermeras y médicos, deben ser cuidados siempre, máxime en las situaciones terminales, siendo la confianza -casi la comunión- establecida entre aquél y el médico, un incalculable valor que siempre deberemos procurar. Dilemas como el de la objeción de conciencia aparecen sólo cuando a través de la norma se intenta regular situaciones que quizás deberían asumirse como simplemente naturales. La libertad del paciente no puede invadir la del médico, ni los médicos entendimos nunca nuestra actuación ante el paciente, y menos ante el final de la vida, como un enfrentamiento que precisara ser regulado. Los objetivos del médico de intentar curar y de aliviar los sufrimientos del paciente terminal con las posibilidades que ofrecen hoy las modernas tecnologías y los avances científicos, pueden y deben confluir positivamente.

Hoy disponemos de más y mejores medios para luchar contra la enfermedad y el dolor, pero debemos tener presente que el sufrimiento es un hecho particular y único en cada individuo. Es entonces cuando debemos casar los beneficios objetivos que nos brinda la ciencia con la individualidad y la forma de afrontar la enfermedad, el sufrimiento y el final de la vida, siendo éste un momento de especial trascendencia en la práctica del arte médico. Pero, aunque siempre situemos en primer plano los intereses del paciente, el médico debe plantearse otros aspectos como el de la aplicabilidad y utilidad real de los tratamientos, su coste/eficacia, sus efectos secundarios, etc. Para ello, deberá estar informado y disponer de los elementos de juicio que le permitan decidir hasta dónde llevar el esfuerzo terapéutico o cuándo considerar agotadas sus posibilidades. En cualquier caso, es importante destacar el avance y concienciación sobre la utilidad reconocida de los cuidados paliativos.

Nuevas legislaciones
Ante la inminente promulgación de nuevas legislaciones pretendidamente orientadas a garantizar la «dignidad de la persona en el proceso de muerte», podría resultar de utilidad su existencia en determinadas y muy concretas situaciones, como sucede en algunos de los aspectos que nos ocupan, con el objeto de delimitar y facilitar normativamente la toma de decisiones. Pero se debe ser muy cauto ante epígrafes como el de «dignidad de la persona en el proceso de la muerte».

Ya que, si definimos como digno a quien es «merecedor de algo», y como dignidad, la «cualidad de digno», ¿va una norma a establecer que somos dignos o sujetos de dignidad en el «proceso de la muerte»? ¿No es más sencillo y real admitir que la enfermedad, el dolor y la muerte son consustanciales con nuestra propia existencia y dejar el tema en manos de sus protagonistas?: el paciente que sufre, el médico que intenta aliviarle y la familia que le acompaña, además de la mínima, aunque en alguna situación conveniente, injerencia normativa?

Igualmente cabe preguntarnos ¿qué se entiende por proceso de muerte y cuándo comienza?; ¿quizás en el preciso instante en que se crea la vida? Y entonces, ¿a partir de qué momento intentaremos regularlo? Son muchas e importantes cuestiones que a todos nos afectan o lo harán indefectiblemente, con o sin el legislador, como para tratar de solventarlas y resumirlas en frases grandilocuentes y demagógicas. Por nuestra parte, los médicos deberíamos profundizar al máximo en estos aspectos trascendentales para el ser humano, al que nos debemos.

http://www.diariomedico.com/edicion/diario_medico/normativa/es/desarrollo/1172690.html

Los trasplantes y las formas de morir

Rafael Matesanz

05 Septiembre 2008

Hace unos años comenzó a emerger una modalidad de trasplante distinta: los DCD controlados. Personas con procesos cerebrales irreversibles, mantenidas con ventilación asistida pero que no están en muerte encefálica. Esta modalidad, excluida específicamente en España, representa un tercio de las donaciones en Holanda y alrededor de un 10% en EE.UU.

Los trasplantes de cadáver son posibles porque existe la ventilación mecánica y ésta, a su vez, permitió definir la llamada “muerte encefálica”: una situación descrita hace más de medio siglo que conlleva la destrucción del SNC -donde radica la vida- y que equivale a la muerte del individuo desde el punto de vista legal, ético y científico. Los órganos permanecen oxigenados gracias al respirador, por una parte, y a que el corazón sigue latiendo durante unas horas. Éstos son los donantes típicos, que hacen posible todo tipo de trasplantes y que, como es lógico, van íntimamente ligados a las unidades de cuidados intensivos. No representan más allá del 2-3% de los fallecidos en un hospital y de ahí la eterna desproporción oferta/demanda en estas terapéuticas.

Pero hay otro grupo minoritario: las donaciones a corazón parado o, de forma más descriptiva, “en muerte cardíaca” (DCD en siglas inglesas: donation alter cardiac death). Son aquellos pacientes que sufren una parada cardíaca del origen que sea, no recuperada tras las maniobras habituales, lo que conlleva una falta de oxígeno en el SNC y su consiguiente daño irreversible. A fin de cuentas ésta ha sido y sigue siendo la forma habitual de morir desde el inicio de los tiempos. Sólo si en ese momento se llevan a cabo unas maniobras muy rápidas de canulación y perfusión de determinados órganos se puede proceder a la donación y su posterior trasplante.

Estos DCD, conocidos como “no controlados” porque no se sabe cuándo se van a producir, requieren una organización muy ágil y eficiente y representan algo más del 5% de nuestros donantes, aunque en Barcelona, y sobre todo en Madrid, este porcentaje es sensiblemente superior. El proceso liderado por la ONT, que permitió su regulación en 1999, fue modélico por el amplio consenso alcanzado entre todos los implicados, a lo largo de los cinco años previos a la promulgación del real decreto actualmente en vigor. Las cosas se hicieron bien y también en esto hemos sido modelo a seguir para otros países. Francia ha iniciado hace poco programas similares siguiendo el ejemplo español, aunque por ahora no con mucho éxito.

Sin embargo, hace unos años comenzó a emerger con fuerza en la comunidad trasplantadora mundial una modalidad distinta. Son los DCD controlados o tipo 3 de Maastricht: se trata de personas con procesos cerebrales irreversibles, mantenidas con ventilación asistida pero que no están en muerte encefálica. En esta situación, previa información de la situación a la familia y acuerdo de ésta, se retira la ventilación hasta que se produce la parada cardíaca, la muerte del individuo y la donación de órganos. Algo que podría calificarse de limitación de esfuerzo terapéutico, pero que evidentemente adelanta el momento de la muerte.

Esta modalidad, excluida específicamente en España en la Conferencia de Consenso que en 1995 abrió la puerta a los otros DCD, no se realiza en ningún país del sur de Europa ni de Iberoamérica. Sin embargo, representa un tercio de las donaciones en Holanda y alrededor de un 10% en EE.UU., donde constituye su mayor vía de crecimiento, con una evolución paralela en países como el Reino Unido y Australia. Alemania simplemente prohibió todos en su legislación.

¿Por qué esta diferencia de actitud? Recientemente he tenido la ocasión de discutir este tema con australianos y estadounidenses y necesariamente hay que concluir que no se trata en absoluto de un problema de trasplantes sino de algo de mucho más calado: la forma de morir. Cómo distintas sociedades afrontan de distinta forma el momento de la muerte y cómo cosas que son tabú entre nosotros forman parte de costumbres arraigadas en otros países donde la retirada de la ventilación es algo perfectamente admitido desde hace mucho tiempo con independencia de que haya o no donación de órganos. Es posible que estas diferencias tengan un origen religioso, pero lo cierto es que las comunidades católicas en estos países lo admiten sin problemas.

Está claro que las palabras las carga el diablo y no es lo mismo hablar de limitación de esfuerzo terapéutico que de eutanasia pasiva, aunque la frontera a veces sea tenue. Lo último que necesita el sistema español de trasplantes es mezclarse en este tipo de discusiones que, sin duda, se van a dar entre nosotros (ya se están dando) en los próximos años. Sólo cuando nuestra sociedad esté madura en estos aspectos será cuestión de valorar si se mete por medio el tema de la donación. Nunca antes, por un mero sentido de la prudencia.

http://www.jano.es/jano/opinion/voz/expertos/rafael/matesanz/trasplantes/formas/morir/_f-303+iditem-3027+idtabla-4+tipo-7

Los sanitarios deben ayudar al enfermo a afrontar la muerte

Jaime Zabala, antropólogo y máster en bioética, cree que los profesionales sanitarios tienen la obligación de ayudar al enfermo a enfrentarse a su propia muerte, por lo que apostó por abordarla como «una cuestión natural, ya que forma parte de la vida».
Redacción 03/07/2008
Así lo ha manifestado en un seminario sobre el cáncer que se celebra en los XXIV Cursos de Verano de la Universidad de Cantabria, en Laredo. Además, ha señalado que, «la sanidad tiene que lograr que la atención sea personalizada, única y de acuerdo al proyecto de vida del paciente».

Zabala ha explicado que «no puede haber una distorsión entre la biografía previa del enfermo y la de la muerte. Debe ser una línea continua donde se respeten los valores de la persona y el apoyo del entorno sea el mismo».

Varias formas
Durante su ponencia sobre la situación que vive un enfermo terminal, el especialista manifestó que no existe una sola manera de enfrentarse a la muerte, puesto que «cada ser humano es único» y los profesionales sanitarios tienen «la obligación de ayudarle en ese proceso».

Según Zabala, ellos no pueden tratar a todos los enfermos igual porque «cada persona es única y requiere unos niveles de información y de atención diferenciados». Asimismo, argumentó que se debe recuperar la muerte como «algo humano» que «a todos nos va a suceder».

El objetivo del curso celebrado en la Universidad de Laredo es ofrecer una visión integral del tratamiento de la enfermedad terminal, contemplando los aspectos clínicos, sociales, familiares y psicológicos e incorporando una vertiente bioética que cada vez debe de tener más peso en todas las actuaciones de los profesionales sanitarios.

http://www.diariomedico.com/edicion/diario_medico/normativa/es/desarrollo/1141564.html

Andalucía anuncia una ley de dignidad ante la muerte

María Jesús Montero, consejera de Salud de la Junta de Andalucía, anunció hoy que su departamento impulsará a lo largo de esta nueva legislatura la tramitación de una ley reguladora de la dignidad de las personas ante el proceso de la muerte, así como un plazo máximo de 180 días para técnicas de reproducción humana.
Europa Press 21/05/2008

Durante su comparecencia en la Comisión de Salud del Parlamento andaluz, María Jesús Montero, desgranó las cinco grandes líneas de acción que llevará a cabo para los próximos cuatro años. Entre estos ejes estratégicos se encuentra el impulso de una ley reguladora de la dignidad de las personas antes de la muerte»garantizando los cuidados paliativos y tratando de evitar el sufrimiento de las personas en el tramo final de su vida». La consejería potenciará la atención sanitaria en el domicilio de estos pacientes o el refuerzo del testamento vital.

 

 

 

Igualmente, aludió al compromiso del Gobierno andaluz para  establecer un «sistema de garantía» que permita extender las técnicas  de reproducción humana asistida a todas las mujeres que lo precisen, «independientemente de su situación personal o de que tengan o no  pareja masculina». Según adelantó, el establecimiento de la técnica de reproducción asistida comenzará antes de los 180 días, de su indicación por un profesional, si bien reconoció que aún no puede concretar cuando se hará efectivo este nuevo.

 

 

 

Además, indicó que establecerá un programa de sexualidad y fertilidad para lesionados medulares, al objeto de que se les ayude a concebir si así lo desean. Montero avanzó también su intención de incluir en todas las  áreas de maternidad planes de parto personalizados, que recogerán  las preferencias de cada mujer para la atención en el parto y el  puerperio, “así como el acompañamiento por sus parejas».

 

 

 

En este capítulo, recalcó el compromiso de su departamento para habilitar en los hospitales con atención perinatal un Hotel de  Madres, «que permita fomentar la lactancia materna y reforzar el vínculo materno-infantil». Dentro de este mismo ámbito, afirmó que se seguirá ampliando el número de patologías susceptibles de evitarse mediante el Diagnóstico  Genético Preimplantatorio, así como la extensión del derecho al consejo y asesoramiento genético.

http://www.diariomedico.com/edicion/diario_medico/politica_sanitaria/es/desarrollo/1125980.html

Educar sobre la muerte desde la infancia

La educación se centra en enseñar a vivir a los niños; sin embargo, poco o nada se les habla de la muerte. Esta forma de proceder plantea muchos problemas en el momento en el que tienen que enfrentarse a la muerte de un familiar o a la inminencia de la propia muerte. Los expertos proponen fomentar una cultura de la muerte desde edades muy tempranas.
Karla Islas Pieck Barcelona 08/05/2008
La muerte es la única certeza que tenemos todos los seres vivos desde el momento de nacer. Esta cuestión ha preocupado al humano desde que tiene conciencia de su propia existencia. Las diferentes culturas han rodeado a la culminación de la vida de todo tipo de creencias y rituales, pero las dudas que rodean a este hecho biológico no son fáciles de resolver. Tampoco para la Medicina.

Durante el coloquio La muerte: ¿fracaso de la medicina o culminación del ciclo biológico? celebrado en la Real Academia de Medicina de Cataluña (RAMC) se puso de manifiesto la importancia de fomentar una cultura y educación de la muerte, desde las primeras etapas de la vida.

Manuel Cruz, académico y profesor emérito de la Universidad de Barcelona, aseguró que «para un pediatra, la muerte es un fracaso médico», puesto que el fallecimiento de un menor «es inolvidable y deja una impronta muy profunda».

Los niños viven la inminencia de su propia muerte de una forma indirecta. Aunque los más pequeños aún no pueden comprender el concepto del fin de su vida, perciben que «algo muy malo les está pasando».

El pediatra defendió el derecho de los niños a conocer su diagnóstico, pronóstico y tratamiento, pero ha recordado que la última palabra al respecto la tienen los padres.

Los menores rara vez preguntan a su médico si van a morir. No obstante, no sucede lo mismo con los auxiliares y el personal de enfermería, a quienes sienten más próximos, y quizá no asocian tanto a una figura de autoridad. Cruz recomendó abordar esta difícil temática por medio de fábulas, parábolas y cuentos. «Es importante mantener la ilusión en todo momento, pero sin dar falsas esperanzas».

El deceso de las personas queridas es otro de los tragos amargos por los que en ocasiones tienen que pasar los niños. En la práctica, se considera que los niños deben vivir de espaldas a la muerte; sin embargo, varios estudios sostienen que las familias en las que se habla sobre este tema con los más pequeños los resultados son positivos.

A los nueve años es cuando los niños comienzan a comprender que la muerte es algo irreversible y universal. A esa edad se toma conciencia de que los padres y familiares dejarán de existir algún día. Más tarde, entre los 12 y los 14 años, los preadolescentes adquieren un concepto más definido de la muerte y es en este momento cuando asumen que a ellos también les sucederá. Según Cruz, es necesario fomentar la educación sobre la muerte para que los niños estén preparados para la muerte de los seres que estiman.

El duelo infantil
Los niños que se enfrentan a un proceso de duelo por la pérdida de un familiar suelen presentar síntomas depresivos, psicosomáticos e incluso pueden sufrir una regresión neuropsíquica. Esta etapa puede durar un año y está considerada «de alto riesgo para el menor».

Por eso es necesario que los niños estén preparados para esta situación y que, en la medida de lo posible, puedan despedirse de la persona allegada en sus últimos días de vida.

¿Fracaso de la medicina?
Así como el pediatra sostuvo que la muerte de un niño es, en muchos casos, un fracaso médico al no obtener los resultados deseados de la profilaxis, el diagnóstico o el tratamiento, en el caso de las personas mayores esta afirmación no está tan clara.

Durante su intervención, Miguel Ángel Nalda, académico y catedrático de anestesiología y reanimación planteó que contraponer la muerte a la medicina es una falacia y «no puede considerarse correcto», ya que «contra el último latido del corazón no podemos hacer nada».

En su opinión, más que fracaso se trata de «impotencia, incapacidad o frustración», pero no de la medicina, sino en todo caso «del profesional que la ejerce, como ser humano que es». A su juicio, «el encarnizamiento terapéutico no se puede permitir».

Francesc Solé, académico y miembro del Instituto de Urología, Nefrología y Andrología de la Fundación Puigvert, de Barcelona, puso sobre la mesa el tema del envejecimiento. Los intentos de retrasar la muerte implican también que previamente se busque detener el proceso degenerativo, para conseguir calidad de vida en la vejez.

Hay tres procesos que intervienen en el envejecimiento: la acción de los radicales libres, la pérdida de los telómeros y las dietas hipocalóricas. Y trabajando en estas líneas «seguramente en los próximos años se conseguirá retrasar la vejez y aumentar la esperanza de vida».

El límite de la vida
¿Se llegará a conseguir la inmortalidad?, ¿se podrá alargar la vida gracias a la hibernación?, ¿cuál es el límite de la existencia?. Solé lanzó las preguntas durante el coloquio y reflexionó sobre la actual frontera de la vida de nuestra especie. La persona más longeva registrada hasta ahora cumplió 122 años. Se trata de un francés que cuando alcanzaba su centenario aún iba en bicicleta.

Por otro lado, no hay que olvidar que lo que se conoce como el patrimonio vital de los mamíferos, que son 800.000.000 de latidos y 200.000.000 respiraciones a lo largo de la vida, en el caso de los humanos está casi triplicado.

El último paso
En la sesión, que fue moderada por Josep Mascaró, académico numerario de la RAMC, se abordó también el tema de la muerte desde el punto de visa de un internista. Francesc Cardellach, académico y vicedecano de la facultad de Medicina de la Universidad de Barcelona, admitió que los internistas viven muy de cerca la muerte de sus pacientes, por lo que llegan a acostumbrarse a ella y a conseguir que no les afecte mucho emocionalmente.

En el caso de los pacientes ancianos, afirmó que la muerte debe asumirse «como la culminación del ciclo biológico». Aún así, Cardellach confesó que, en lo personal, no entiende la muerte y que, si fuera él quien debiera enfrentarse a ella, no lo aceptaría fácilmente.

A su juicio, uno de los momentos más difíciles para un médico se presenta cuando los hijos se niegan a aceptar el diagnóstico terminal de sus progenitores. «Nos falta mucha cultura de la muerte. Debemos enseñar a nuestros hijos que, por lógica, debemos marchar nosotros antes que ellos».

Muchas veces «nos enseñan a vivir, pero no a afrontar la muerte», añadió. Los menores rara vez preguntan a su médico si van a morir. No obstante, no sucede lo mismo con los auxiliares, a quienes sienten más próximos

Carlos Cristos, médico e inspirador de ‘Las alas de la vida’

Carlos Cristos, en un fotograma de 'Las alas de la vida'.Carlos Cristos, en un fotograma de ‘Las alas de la vida’.

Actualizado domingo 27/04/2008 20:32 (CET)
EFE

MADRID.- Carlos Cristos, el médico protagonista e inspirador del documental ‘Las alas de la vida’, falleció el 26 de abril a los 51 años en su domicilio de Sa Cabaneta (Mallorca).

Médico de familia comprometido con la sanidad pública, su visión humanista de la medicina le llevó a realizar también tareas de divulgación, con un espacio de salud en Radio Nacional que estuvo en emisión muchos años, hasta que el avance de la enfermedad que padecía, atrofia sistémica múltiple, le hizo muy difícil la locución.

Carlos Cristos contribuyó a la formación de diversas asociaciones profesionales de medicina familiar, participó como médico voluntario en Ruanda, fue miembro de la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (semFYC) y elaboró diversos artilugios para ayudar en su vida cotidiana a las víctimas de su enfermedad.

Sus manos y su paciencia le hicieron también experto en la recuperación de instrumentos de música tradicionales. Fue miembro de grupos de música popular gallega, tocó diversos instrumentos y compuso varias piezas, una de las cuales, «Chegando a mil», es el leitmotiv de la banda sonora de «Las alas de la vida».

Cuando fue diagnosticado de atrofia sistémica múltiple, rara enfermedad neurodegenerativa irreversible, se enfrentó a su situación con decisión y entereza. Mantuvo su actividad física e intelectual, investigó su propio padecimiento y se convirtió, por Internet, en consejero de enfermos de la afección de todo el mundo.

Carlos Cristos ideó y animó el largometraje «Las alas de la vida«, dirigido por su amigo Antoni P.Canet. El documental acompaña a Carlos Cristos durante sus últimos años, y da cuenta «no sólo de la experiencia humana» de la muerte, sino también «del estado de la investigación científica, de las esperanzas de los seres humanos, de su coraje, de sus preocupaciones, de sus éxitos y fracasos, de las reflexiones sobre la vida y su valor».

Realizarlo supuso tres años de rodaje, de 2003 a 2006, con un reducido equipo que se trasladaba a la casa del matrimonio formado por Carlos Cristo y Carmen Font, una semana al mes, para grabar un testimonio cargado de «sinceridad, transparencia y dignidad», como explicó el director durante la presentación del documental, al principio del cual Cristo «prometía al espectador que iba a hablar de la vida y de la muerte con una sonrisa».

La película, que se utilizará como material escolar en Francia durante el curso 2008-2009, obtuvo el premio al mejor documental de la Seminci de Valladolid (2007).