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Bruselas dice que no habrá ayudas europeas para investigaciones que destruyan embriones

A PARTIR DE 2014

BRUSELAS, 11 Dic. (EUROPA PRESS) –

   La comisaria de Investigación, Máire Geoghegan-Quinn, ha asegurado este miércoles que no habrá ayudas europeas para proyectos de investigación que destruyan embriones en el nuevo periodo presupuestario a partir de 2014 pero ha dejado claro que no suspenderán las subvenciones para investigar con células madre.

http://www.europapress.es/salud/politica-sanitaria/noticia-bruselas-dice-no-habra-ayudas-europeas-investigaciones-destruyan-embriones-20131211191410.html

“La Ley de Protección de Datos no ayuda a la innovación del SNS”

HISTORIAS ANÓNIMAS

Joan Guanyabens, de PwC, cree que las historias deben anonimizarse para investigar. La privacidad y la pobre implementación de las TIC, escollos para compartir la información.

Nuria Monsó. Madrid | dmredaccion@diariomedico.com   |  11/11/2013 00:00

http://www.diariomedico.com/2013/11/11/area-profesional/gestion/ley-proteccion-datos-no-ayuda–innovacion-sns

Detectan fallos en el CI de biobancos pediátricos para investigación genética

PUBLICADO EN ‘GENETICS IN MEDICINE’

Los progenitores sobreestiman el beneficio directo que los estudios pueden proporcionar a sus hijos, algo que resulta poco probable, según los investigadores.

G.E   |  19/08/2013 00:00

http://www.diariomedico.com/2013/08/19/area-profesional/normativa/detectan-fallos-ci-biobancos-pediatricos-investigacion-genetica

Transforman CM de ratón en germinales que dan lugar a óvulos en ratones vivos

LOS ÓVOCITOS PRODUJERON CRÍAS VIABLES

Investigadores japoneses coordinados por Katsuhito Hayashi, del Departamento de Anatomía y Biología Celular de la Universidad de Kioto, han transformado células madre de ratón en células germinales que dan lugar a óvulos en ratones vivos.

Redacción   |  05/10/2012 00:00

http://biotecnologia.diariomedico.com/2012/10/05/area-cientifica/especialidades/biotecnologia/investigacion/transforman-cm-raton-germinales-dan-lugar-ovulos-ratones-vivos

La mitad de las parejas andaluzas sometidas a fecundación ‘in vitro’ donan los embriones sobrantes a la investigación, según la UGR

este porcentaje es 16 veces mayor que el de Estados Unidos

jueves, 28/05/2009 10:42

 Enviar Imprimir  Redacción GD

Un trabajo realizado en la Universidad de Granada revela que este porcentaje es 16 veces mayor que el de Estados Unidos, donde sólo el 3% de las parejas optan por esta opción. Esta investigación ha demostrado que una entrevista personal con las parejas para preguntarles por el destino final de sus embriones congelados es mucho más efectiva que el envío de un cuestionario, técnica que se emplea habitualmente

El 50% de las parejas andaluzas sometidas a un ciclo de fecundación in vitro  deciden donar los embriones sobrantes de este proceso a la investigación, un porcentaje 16 veces mayor que el de Estados Unidos, donde sólo el 3% de las parejas optan por esta opción. Ésta es una de las conclusiones fundamentales de una investigación realizada en la Universidad de Granada, que ha demostrado que una entrevista personal con las parejas resulta mucho más efectiva que el envío de un cuestionario (la técnica que se emplea habitualmente), ya que a través de ellas se pueden resolver las dudas tanto éticas como científicas que las parejas pudieran tener.

Este trabajo también ha puesto de manifiesto “la necesidad de modificar la legislación vigente para establecer distintos niveles de regulación respecto al tipo de manipulación embrionaria realizada, ya que la legislación actual española debería ser más estricta cuando el objetivo perseguido sea la terapia celular”, explica la institución académica en una nota.

La investigación ha sido realizada por José Luis Cortés Romero, y  dirigida por Pablo Menéndez Buján, director del Banco Andaluz de Células Madre, y los profesores de la Universidad de Granada Antonia Aránega Jiménez y Juan Antonio Marchal Corrales.
        
La entrevista personal funciona

Los autores de este trabajo han analizado la predisposición de las parejas andaluzas, que se sometieron a un ciclo de fecundación in vitro en dos hospitales públicos de Andalucía, a donar sus embriones a la investigación, mediante la realización de una entrevista personal, comparando los resultados obtenidos con los que se presentaron en Estados Unidos. Además, han estudiado las controversias legales que existen en España en la barrera entre la medicina reproductiva y la investigación con células madre embrionarias humanas (hESCs).

“Y es que la obtención de las primeras líneas de células madre embrionarias murinas (procedentes de ratones) en 1981 abrió un campo sin precedentes en la biomedicina. En 1998 se derivaron las primeras células madre embrionarias humanas (hESCs) a partir de embriones sobrantes de procesos de fecundación in vitro. En la actualidad, las hESCs se han convertido en un campo de investigación biomédica emergente con grandes expectativas en embriología, modelos de enfermedad, screening de fármacos y tóxicos,  oncología y terapia celular y medicina regenerativa”.

Desde el punto de vista ético-legal, en España, actualmente, existen dos leyes que regulan la investigación con células madre para la derivación de hESCs: la Ley sobre Técnicas de Reproducción Asistida, y la Ley de Investigación biomédica.

“El punto más importante de estas leyes –afirman los investigadores- es la firma de un consentimiento informado por parte de los progenitores,  donde indican el destino final que quieren para sus embriones congelados sobrantes de un ciclo de fecundación in vitro, entre el que se encuentra la investigación con células madre”. Además, existe una Directiva Europea que regula la manipulación de células humanas en todos los países de la Unión Europea.

Algunas de las conclusiones de esta tesis doctoral han sido publicadas en las revistas Cytotechnology, Biotechnology & Applied Biochemistry, Cell Stem Cell y Stem Cells and Development, entre otras.

http://granadadigital.com/index.php/universidad_gr/52-granada/152362-redaccion-gd

 

Problemas de la nueva Ley de Investigación Biomédica

La Ley de Investigación Biomédica que entró en vigor en julio de 2007 tiene graves problemas jurídicos según un estudio realizado por la Universidad Carlos III de Madrid. Las complicaciones se refieren a los diversos comités éticos que impone la norma pero que, en unos casos no se han constituido y, en otros, su actuación es irrisoria. También hay un conflicto cercano a la discriminación con la valoración de las discapacidades o el trabajo con menores.

16/12/2008

El profesor Miguel Ángel Ramiro, del departamento de Derecho Internacional, Eclesiástico y Filosofía del Derecho de la Universidad Carlos III de Madrid ha realizado un estudio sobre la nueva Ley de Investigación Biomédica que entró en vigor en julio de 2007, y ha descubierto varias lagunas dentro de la norma que afectan a los comités de bioética que impone.

En primer lugar, el profesor Ramiro se detiene en los Comités Éticos de Investigación (CEI), que supuestamente sustituyen a los Comités Éticos de Investigación Clínica (CEIC) pero que aún no se han creado. Además de su inexistencia, el estudio destaca que estos órganos -encargados de velar por la protección de los derechos seguridad y bienestar de los sujetos que participaran en un ensayo y de ofrecer garantía pública al respecto- que no está claro que asumirán las mismas competencias que los CEIC.

Es más, el vacío respecto a los ensayos clínicos con medicamentos sobre los que deben velar los nuevos comités, no hay ni fecha para que se realice el cambio entre CEI y CEIC. Estos errores en el procedimiento se extienden a todo el desmantelamiento de los CEIC.

El estudio también encuentra fallos en el nuevo Comité de Bioética de España, cuyos miembros se designaron hace un año para que las implicaciones éticas y sociales de la biomedicina y ciencias de la salud tengan un órgano consultivo en el que resolver sus cuestiones. Sin embargo, pese a que debates como la nueva ley del aborto y la eutanasia se han impuesto en los últimos meses en la sociedad española y, evidentemente, forman parte de las atribuciones de este comité, no ha habido pronunciación alguna al respecto de ningún tema.

Ramiro denuncia también que no ha habido cuidado alguno en la redacción de la ley lo que, en algunos casos, supone una confusión o, cuanto menos, una discriminación. Así, hace referencia a un tipo de comité ético que no se desarrolla por la ley y la regulación de algunas de las situaciones especiales (niños y personas con discapacidad), en el que se obvia que las discapacidades son muy diferentes dependiendo de cada persona.

“Todo parece indicar que la redacción de esta ley responde más bien a la necesidad de dar cobertura legal a un determinado tipo de investigación con células embrionarias que se estaba haciendo en España o por científicos españoles en otros países, que fue objeto de mucha polémica moralista durante la penúltima legislatura y que por el camino se han ido recogiendo cosas vinculadas pero sin darle la profundidad necesaria”, concluye Miguel Ángel Ramiro.

http://www.aprendemas.com/Noticias/DetalleNoticia.asp?Noticia=4457

Carlos María Romeo Casabona: “Con sentido común el límite a la investigación debe ser mínimo”

Si se lleva a cabo una investigación responsable los límites que el derecho debe poner a la investigación biomédica deben ser mínimos. Así lo piensan Carlos María Romeo, director de la Cátedra Derecho y Genoma Humano y Javier Sánchez Caro, de la Real Academia de Medicina.

Santiago Rego. Santander 20/06/2008

Los límites en la investigación están en tener bien claro el concepto de la dignidad humana, los derechos y libertades fundamentales y el respeto a los valores constitucionales, además “de aplicar convenientemente el sentido común y el equilibrio, y muy especialmente ahora, cuando la flamante Ley de Biomedicina ha dejado las cosas claras y ha acabado con una dispersión legal nada beneficiosa”.

Así lo han argumentado Carlos María Romeo, director de la cátedra Derecho y Genoma Humano, para quien la clave está en la “investigación responsable”, y Javier Sánchez-Caro, académico correspondiente honorario de la Real Academia Nacional de Medicina, respectivamente.

Ambos especialistas han protagonizado un intenso debate con los alumnos del seminario Las fronteras de la investigación médica: aspectos bioéticos, jurídicos y científicos, que se celebra en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP), de Santander.

Los ponentes han puesto de relieve que los posibles inconvenientes han de ser abordados -en una sociedad democrática- sobre la base del debate y la reflexión conjunta y restringiendo el papel del Derecho sancionador a sus mínimos imprescindibles.

Con el título de Límites a la investigación, los dos especialistas se han enzarzado en un vivo debate a propósito de los límites y valores que imponen determinadas limitaciones a los investigadores, caso de la intimidad o la integridad física, entre otros.

“Se trata de aspectos que están recogidos en la Constitución, pero que no sólo requieren un abordaje legal, sino también bioético, porque entramos, a modo de ejemplo, en un terreno tan delicado como la confidencialidad y protección de datos en el curso de investigaciones médicas”, ha argumentado Sánchez-Caro.

Límites necesarios
En similares términos se ha expresado Carlos María Romeo Casabona. En su opinión, como no todos los investigadores van a actuar con “sentido común, no le queda más remedio al legislador que poner algunos límites en asuntos siempre delicados y de materia viva. Nunca se va a legislar a gusto de todos los ciudadanos, pero la reciente Ley de Biomedicina de 2007 ha dejado un panorama moderno y completo, sin dispersión normativa, ya que sólo han quedado fuera los ensayos con medicamentos y la reproducción asistida”.

Aunque todo es mejorable, este miembro del Comité de Bioética de España ha subrayado que “con este buen panorama normativo, el reto actual de la Bioética es observar todo lo que pasa en el mundo y ver de qué manera puede afectar al ser humano y a su entorno, y cómo actuar en esas situaciones. Hay que estar alertas desde el observatorio de la Bioética para tener capacidad de reflexión y reflejos más rápidos ante las nuevas situaciones que llegan”.

Los dos ponentes han puesto de manifiesto que el enfoque ha de ser multidisciplinar -desde la perspectiva científica, jurídica y ética-, y sin descartar las aportaciones que puedan proceder de los avances tecnológicos en esta materia, que cada vez son más importantes.

http://www.diariomedico.com/edicion/diario_medico/normativa/es/desarrollo/1136959.html

El presidente de la SIBI apunta que los principales retos de la bioética son la lucha contra “la pobreza y la violencia”

Grisolía sostiene que España vive “la época de la investigación y la ciencia más importante desde Santiago Ramón y Cajal”.
– 13/06/2008 19:08
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El presidente de la Sociedad Internacional de Bioética (SIBI), Marcelo Palacios, apuntó hoy en Gijón que los principales retos de la bioética son la lucha contra “la pobreza y la violencia”. “Hasta qué punto tiene que ver la pobreza con la bioética que si la bioética no tuviera cuestiones sociales no merecería la pena”, dijo.

“La bioética o es social o no es nada”, aseveró, al tiempo que dijo que la reproducción asistida, el cambio de sexo o la investigación con células madre, son aspectos importantes pero “concretos y puntuales”.

Así lo indicó en declaraciones a los medios de comunicación durante la recepción ofrecida por el Ayuntamiento de Gijón al comité de la SIBI. La Sociedad celebra estos días en la ciudad su comité científico. Al evento consistorial asistieron junto a la alcaldesa, Paz Fernández Felgueroso, y miembros de la corporación; la Procuradora General del Principado, María Antonia Fernández Felgueroso; y el consejero de Salud y Servicios Sanitarios, José Ramón Quirós.

El presidente de la SIBI recordó las cuatro tareas fundamentales de la organización: la medicina, la biología, el medio ambiente y la alimentación. Por eso, reiteró la trascendencia que para la bioética tiene la lucha contra la pobreza.

Palacios apuntó, además, la relevancia de la intervención del bioquímico Santiago Grisolía, Premio Príncipe de Asturias de Investigación en 1990, sobre la situación de la ciencia en España. Grisolía señaló hoy en la sesión del comité científico de la SIBI, que España se encuentra en “la época de la investigación y la ciencia más importante desde Santiago Ramón y Cajal”.

Su argumentación se basa en que hay una legislación muy avanzada, presupuestos que van aumentando y el país se sitúa en el entorno europeo. “Hay algunos problemas como los investigadores que están fuera y habría que captar para aquí”, explicó Palacios, quien se mostró en total consonancia con las afirmaciones de Grisolía.

http://www.elimpulso.es/?cmd=displaystory&story_id=2628&format=html

Bacterias, antibióticos y ética

MIGUEL VICENTE 11/06/2008

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Hace un par de años unos colegas me hicieron el favor de preguntar a médicos de hospitales si creían necesario investigar para combatir a las bacterias resistentes con nuevos antibióticos. Lo más sorprendente no es que dos tercios dijesen que no, sino que la razón esgrimida era que los antibióticos ya existentes, o una combinación de ellos, resuelven en los hospitales el 80% de las infecciones. Quedaba implícito que un 20% de los casos no se resolvían; en otras palabras, que el enfermo no sobrevivía. Preguntados por si esos casos tenían algo en común, la respuesta era que son enfermos con uno de tres problemas: están inmunodeprimidos, han sufrido una cirugía mayor o son viejos.

Intento reflexionar sobre el porqué a determinados enfermos se les considera casos perdidos. ¿Se aplican criterios muy economicistas al derecho de los enfermos? Para explicarme, ¿si el enfermo con pulmonía tiene 40 años, un individuo productivo, hay que curarle, pero si tiene 80 no? Seguramente si lo preguntamos así nadie admitirá que uno y otro tengan derechos diferentes, pero no considerar importante encontrar curas para uno de ellos tiene ese significado. Además, es que el riesgo de contraer la pulmonía aumenta significativamente con la edad.

Tampoco es hoy frecuente que personas sanas enfermen de tuberculosis, pero la incidencia de esta enfermedad entre los enfermos de sida no es despreciable, y el bacilo de Koch es cada día más resistente a los antibióticos que le combaten. ¿Tienen estos enfermos menos derecho a que se trabaje para encontrar una cura para una de las enfermedades que puede llevarles a la muerte? Una vez más, preguntado así nadie se atrevería a decirlo.

Y raro es quien, con una vida normal, pesca una infección por bacterias como, por poner un ejemplo de actualidad, acinetobacter, u otra de las que producen enfermedades nosocomiales, las que ocurren en los hospitales. Pero esto sí es un riesgo para quienes han sufrido operaciones quirúrgicas de envergadura. Una vez más diríamos que estos pacientes debieran tener el mismo derecho que cualquier ciudadano a que se busquen medios para curarle. Ni el viejo ni el inmunodeprimido ni el paciente quirúrgico merecen morir con una infección por mucha edad que tengan o graves que sean sus otras enfermedades. Aunque no sea la causa fundamental de su muerte, una infección no es nada agradable de tener.

Pero estos principios elementales de ética parecen estar en segundo plano, casi diríamos escondidos por el inconsciente colectivo, cosa que contrasta con la exquisita actitud empleada para otros casos, en que no se trata ya de vivir o morir, sino de aminorar el sufrimiento que inevitablemente acompaña al dejar de existir.

No intento culpabilizar a nadie, y menos por su trabajo: los médicos tratan a los enfermos con su mejor ciencia para curarles, las farmacéuticas desarrollan las mejores medicinas que pueden y los investigadores perseguimos ideas que lleven a encontrarlas, hasta los políticos distribuyen los limitados fondos disponibles para así mejorar nuestras vidas. ¿Dependen nuestros derechos de según sea de lo que enfermamos? Nadie en sus cabales responderá afirmativamente, pero un conjunto de circunstancias contribuye a que al final exista un problema. Para resolverlo, debemos saber que existe. Si todos tenemos derecho a que se traten nuestras enfermedades, debemos demandar, desde todos los foros y a todas las instancias, que se pongan medios para conseguirlo. Urge encontrar nuevos compuestos que frenen las infecciones, en especial las causadas por microbios resistentes, y eso no es sencillo, los antibióticos fáciles de encontrar ya se llevan usando más de medio siglo. Queda una labor difícil y costosa, tanto en imaginación como en recursos. Si no la hacemos seguiremos haciéndonos preguntas éticamente incómodas.

Miguel Vicente es profesor de investigación del CSIC en el Centro Nacional de Biotecnología.

http://www.elpais.com/articulo/futuro/Bacterias/antibioticos/etica/elpepifut/20080611elpepifut_4/Tes/

La investigación con embriones gana partidarios en España

Un estudio en 15 países muestra que los creyentes son los más contrarios

EMILIO DE BENITO – Madrid – 14/05/2008

Los españoles están en los primeros puestos de aceptación del uso de embriones de pocos días para investigar con sus células madre: son los quintos de un estudio con 15 países, tras Dinamarca, Suecia, la República Checa y Holanda, cuando se les pregunta por la posibilidad de utilizar los embriones sobrantes de los procesos de fecundación asistida.
Pero aún van más allá. En la encuesta, que ha hecho la Fundación BBVA en 12 países europeos (los otros son Italia, Reino Unido, Francia, Polonia, Alemania, Irlanda y Austria) y tres potencias biotecnológicas no europeas (Estados Unidos, Japón e Israel), los españoles ocupan la segunda plaza entre quienes aceptarían que se crearan embriones sólo para investigar, una práctica que ley de investigación biomédica que hicieron los socialistas en 2006 permite (sí autoriza la llamada transferencia nuclear, pero en esta técnica no se usan embriones propiamente dichos, porque no son fruto de la unión de un óvulo y un espermatozoide).

Lo mismo ocurre con otra técnica que en España no está permitida: la creación de embriones híbridos, mezcla de material genético animal y de humano. Aunque el rechazo a esta técnica es mayoritario, España es el tercer país más permisivo, por detrás de Israel y la República Checa.

El trabajo, que se ha hecho mediante 1.500 encuestas en cada uno de los países, tiene un nivel de confianza del 95,5%. Es la segunda parte, ampliada, de otro similar de hace cinco años. Entonces sólo participaron ocho países europeos, y España ya era de los más proclives a aceptar las nuevas biotecnologías (por ejemplo, los transgénicos). Los españoles ya aprobaban la técnica (le daban un 5,6 en una escala en la que 0 significaba rechazo total y 10 una completa aceptación), por detrás de Francia y Holanda. Ahora son los segundos, con un 6,1, por detrás de Holanda. Y se mantienen los primeros de aquellos ocho (España más Italia, Reino Unido, Holanda, Francia, Polonia, Austria y Alemania) entre los que creen que se pueden crear embriones para investigar.

“Los españoles siempre han tenido actitudes muy favorables frente a los avances”, quizá por el rápido desarrollo, el “crecimiento y los cambios” experimentados en los últimos años. “La ciencia es recibida muy positivamente”, dijo ayer la coordinadora del trabajo, Mariana Szmulewicz. Esta actitud se demuestra en una pregunta clave: son quienes más de acuerdo están en que los beneficios médicos que pueden obtenerse de las células madre embrionarias son mucho más importantes que los derechos de los embriones.

El estudio hace hincapié en los aspectos morales de esta investigación, y llega a la conclusión de que las religiones mayoritarias en cada país desempeñan un papel fundamental para su aceptación. En todos se da una brecha entre los no creyentes, que opinan mayoritariamente que un embrión de pocos días no es más que un conjunto de células y que no tiene sentido hablar de su condición moral (en España lo dice el 40,8% de quienes no son religiosos) y los creyentes, que creen que tiene una condición moral muy parecida o igual que la de un ser humano.

Esta dicotomía se da en todos los países, independientemente de cuáles sean las creencias, menos en Japón, donde tanto budistas como no creyentes confieren mayoritariamente al embrión la condición de ser humano.

La ‘pendiente resbaladiza’

– La investigación con embriones tiene en el miedo al futuro uno de sus grandes frenos: es la idea de que no importa lo que se haga ahora, sino lo que se hará en el futuro. Es lo que se denomina la pendiente resbaladiza. La preocupación ante estos posibles malos usos es mayoritaria.

– Falta información. La mayoría de los encuestados ha oído hablar de células madre, pero muchos no saben para qué sirven ni que, en la mayoría de los casos el embrión debe destruirse para obtenerlas.

– Percepción de utilidad. Cuando se pregunta a las personas sobre el uso de células madre en enfermedades concretas (párkinson, alzhéimer, diabetes), la aceptación aumenta.

– Interferencia con la naturaleza. Sólo en España y Dinamarca son mayoría quienes creen que no hay una interferencia con la naturaleza.

http://www.elpais.com/articulo/futuro/investigacion/embriones/gana/partidarios/Espana/elpepufut/20080514elpepifut_3/Tes

Investigación: ‘JAMA’ critica las interferencias de la industria en algunos estudios clínicos

Investigación: ‘JAMA’ critica las interferencias de la industria en algunos estudios clínicos
Hace tiempo que empezaron a salir a la luz ciertas sugerencias que hacían algunas compañías farmacéuticas sobre los resultados de ensayos clínicos que se publican en las revistas científicas más relevantes. JAMA publica hoy un comentario de su equipo directivo en el que propone algunos consejos para evitar las interferencias.
Redacción 16/04/2008
Catherine DeAngelis y Phil Fontanarosa, directora y subdirector de The Journal of the American Medical Association, comentan hoy en su revista el excesivo intervencionismo de algunas compañías farmacéuticas en los ensayos clínicos que se publican en revistas especializadas y la distorsión de algunos resultados. “Son conclusiones derivadas de los datos de dos artículos que se publican hoy en JAMA y en otras revistas y de nuestra experiencia sobre cómo la industria puede manipular la investigación clínica”, escriben los dos representantes de una de las revistas científicas más destacadas.

Lo primero que quieren aclarar DeAngelis y Fontanarosa es que la manipulación de los estudios y la distorsión de los resultados no puede darse sin la cooperación (activa y tácita) de los investigadores, de otros autores, de los directores de revistas, de los revisores y hasta de la Food and Drug Administration.

En segundo lugar, la confianza pública en la investigación clínica puede deteriorarse, sobre todo cuando se desconoce la extensión de este tipo de prácticas. “Aunque realmente pensamos que la gran mayoría de los investigadores y de los autores científicos son honestos y con una gran integridad científica, la manipulación de algunos estudios por parte de la industria farmacéutica y de tecnologías sanitarias está aumentando y más expuesta a prácticas inadecuadas”.

Formación
En tercer lugar, la práctica clínica y la formación están asimismo influidas por la industria. Por eso, es necesario tomar medidas drásticas en lo esencial y que se produzca un cambio en las partes implicadas en la investigación médica, en su publicación, en la formación y en la práctica clínica.

Cuando la integridad de la ciencia y del ejercicio médico se ha empezado a cuestionar o sentirse amenazada, los pacientes, los médicos y los investigadores podrían verse perjudicados.

Por eso, los directores de JAMA insisten en la necesidad de garantizar, mantener y reforzar la integridad de la ciencia médica.

(JAMA 2008; 299: 1.833-1.835).

Once propuestas para garantizar la independencia
1- Todos los ensayos clínicos deben figurar en un registro aceptado por el Comité Internacional de Editores de Revistas Médicas antes de la selección de los pacientes. El nombre del investigador principal también debe incluirse en dicho registro.

2- Es necesario que aparezca el nombre de todos los autores y sus contribuciones específicas en el estudio. Se debería considerar publicar esa colaboración.

3- Todas las revistas deben revelar las relaciones de los autores con las compañías que subvencionan los ensayos y todas las fuentes de financiación.

4- Los editores deben analizar esas financiaciones y destacar si existen conflictos de interés o relaciones económicas en la valoración del estudio.

5- Las compañías que financien los estudios no deben estar implicadas en el reclutamiento de pacientes ni en la monitorización de los datos; tampoco en su análisis y en la elaboración del informe final.

6-Todos las revistas deben pedir un análisis estadístico de los datos efectuado por un estadístico que no trabaje en la compañía patrocinadora.

7- La información de cualquier autor que no revele las relaciones financieras u otros conflictos de interés, o no acepte que su nombre esté en el estudio, debe remitirse a la autoridad académica correspondiente.

8- Si un revisor proporciona información confidencial, como un manuscrito bajo revisión, a terceras partes, como la compañía patrocinadora, debe conocerlo su superior. Si viola la confidencialidad se le debería prohibir revisar y publicar artículos.

9- Cualquier editor que conozca que alguna compañía manipula datos en su publicación debe ponerlo en conocimiento del consejo editorial.

10- Para mantener una distancia saludable de la influencia de la industria, las organizaciones profesionales y los encargados de la formación médica continuada no deberían permitir que se incluyan en los contenidos educativos aspectos de las compañías que subvencionan los cursos.

11- Los médicos deben mantenerse al margen de las influencias financieras de las compañías farmacéuticas, entre los que se incluye la aceptación de regalos.

Fuente: Diario Médico

La “línea y mentalidad de trabajo de Garmendia pueden ser extraordinariamente útiles para la investigación española”, en opinión de la AEBI

“La nueva ministra de Ciencia e Innovación una mujer sensata, nada ideologizada, y que no vende humo como algún otro ministro del Gobierno”, tal como ha expresado su presidente


E.P.,Madrid (15-4-08).- La Asociación Española de Bioética y Ética Médica (AEBI) considera “un acierto” el nombramiento de Cristina Garmendia como titular del nuevo Ministerio de Ciencia e Innovación, y destacó su “sensatez” en el terreno de la investigación con células madre.

El portavoz de AEBI, Manuel de Santiago, ha asegurado que la nueva ministra es “una mujer sensata, nada ideologizada, y que no vende humo como algún otro ministro del Gobierno”.

Así, ha apuntado que la posición “sensata” de Garmendia, que, a su juicio, “se atiene a los criterios científicos”, servirá de contraste frente a “otras ideas un poco diferentes” del ministro de Sanidad en el campo de la investigación con células madre.

“Es una científica muy seria en el campo de la biotecnología, que aúna el entusiasmo científico, la inquietud por el conocimiento y al mismo tiempo, el dinamismo empresarial”, opinó el doctor De Santiago, quien se mostró convencido de que la “línea y mentalidad de trabajo” de Garmendia “pueden ser extraordinariamente útiles para la investigación española”.

Finalmente, y en relación al cargo de presidenta que ostenta Garmendia en la Fundación Biomed -la cual posee el primer banco de células madre de España-, consideró que podría suponer “una aportación sensiblemente positiva para España que ella dé el paso del mundo de la ciencia y de las empresas al de la política”.

Fuente: AZPrensa

La investigación debe respetar la dignidad del ser humano

El presidente de La Rioja, Pedro Sanz, ha afirmado que “es necesario promover la investigación biomédica y biotecnológica, porque es la base del avance de la medicina”, pero ha matizado que “garantizando el pleno respeto a la dignidad humana”. Con esta doble visión expresó su postura ante la investigación con células madres, tema central del II Congreso de Bioética de la Universidad de La Rioja.
Europa Press Logroño 14/04/2008
José Ignacio Nieto, rector de la Universidad de La Rioja, se refirió a este tipo de investigación como “una de las cuestiones científicas más controvertidas” en la actualidad. Además, citó a Bertrand Russell para destacar la importancia de hacer un “uso prudente” de los conocimientos científicos. El II Congreso de Bioética de la Universidad de La Rioja toma el testigo de las Jornadas de Bioética Retos de la reproducción asistida (ART): Aspectos médicos, éticos y jurídicos celebradas en marzo de 2007.

Tribuna. Limitaciones del uso de los análisis genéticos

El tratamiento inadecuado de la información genética puede generar multitud de problemas sociales y personales. El autor desgrana la regulación de la normativa sobre los test genéticos, que los remite al ámbito médico o de investigación. La indicación médica que justifique la prueba es indispensable. Además, se deben observar una serie de garantías al afectado, como el requisito del consejo genético.
Fernando Abellán
04/04/2008

La información genética no puede ser considerada una información sanitaria más. Su obtención y tratamiento incontrolado puede generar importantes repercusiones en la esfera personal y social de los ciudadanos: impacto psicológico ante el descubrimiento de una enfermedad incurable, pérdida de intimidad, discriminación para acceder a un puesto de trabajo o para contratar un seguro de vida, etc.

Además, es una información que no sólo afecta al que se somete a una prueba genética, sino también a su familia consanguínea. Para abordar estos problemas disponemos, desde que en el año 2000 entrara en vigor en España el Convenio de Oviedo, de un instrumento normativo que contextualiza debidamente la realización de análisis genéticos circunscribiéndola de forma exclusiva a un ámbito médico o de investigación médica.

De esta manera se descarta que puedan llevarse a cabo con otras finalidades distintas, ya sean de mero capricho del interesado o con intereses comerciales de por medio. No es suficiente aquí, por tanto, apelar exclusivamente al principio de autonomía de la voluntad, a la mera decisión de los afectados, sino que existen limitaciones de actuación que no son disponibles.

La situación regulatoria ha quedado completada con la Ley de Investigación Biomédica de 2006, que ha reiterado y desarrollado los criterios generales del Convenio (fines médicos o de investigación médica), matizándolos y distinguiendo el plano asistencial del investigador.

En el primero de ellos -esto es, cuando hablamos de la práctica clínica- se establecen unos requisitos de obligado cumplimiento, que comienzan lógicamente por el consentimiento informado del afectado, pero que abarcan también los dos siguientes aspectos: en primer lugar, debe existir una indicación médica que justifique la realización del análisis genético.

Se trata, en definitiva, de proceder a una evaluación de la pertinencia, idoneidad y proporcionalidad de la prueba genética en función del problema de salud que se desea estudiar y combatir.

Seguidamente, es preciso un asesoramiento genético adecuado al afectado, donde se le prevenga de lo que conlleva realizarse una prueba de este tipo, de las consecuencias de la información que se obtenga, de las posibles implicaciones para su familia y de las posibilidades terapéuticas reales.

Estamos hablando del requisito del consejo genético que también recoge el Convenio de Oviedo y que en esencia es un acto médico de gran trascendencia que debe darse lugar dentro de una relación médico-paciente.

El consejo genético, obligado
Y si nos referimos al ámbito de la investigación, será obligado igualmente el consejo genético cuando se trate de una investigación terapéutica de la que se puedan desprender ventajas médicas para el paciente, y que el proyecto pase por el comité de ética de la investigación del centro.

Asimismo, será necesario informar previamente al afectado en relación con lo que se pretende hacer con sus datos genéticos, quién los va a utilizar, quiénes van a tener acceso a ellos, qué pasará con su muestra biológica cuando concluya la investigación, etc.

En este terreno, que la Ley de Investigación Biomédica desarrolla con profusión, confluyen además exigencias propias del derecho a la protección de datos personales, lo que conforma un panorama muy garantista para los pacientes.

Por otro lado, la Ley de Investigación Biomédica proclama el principio de gratuidad en la cesión de datos genéticos personales, prohibiendo expresamente su utilización con fines comerciales. En otras palabras, no se puede hacer negocio con los datos genéticos.

Ni siquiera el propio paciente puede vender su información genética a un laboratorio que quiera adquirirla por interesarle la patología para sus investigaciones; podrá cederla gratuitamente para esa finalidad, pero cumpliendo la ley.

Pues bien, si sumamos lo anterior a la prohibición de emplear los datos genéticos para otras finalidades distintas a las autorizadas por la propia Ley de Investigación Biomédica (fines médicos o de investigación médica), se dibuja un escenario legal que no debiera dejar espacio alguno para aquéllos que pretendan lucrarse jugando con falsas expectativas médicas sobre la importancia de hacerse análisis genéticos sistemáticos o a la carta.

Por la misma razón, tampoco debieran aceptarse en nuestros días reclamos publicitarios de ciertos centros que tratan de captar clientes sobre la base de ofrecerles de entrada un análisis genético, que supuestamente va a arrojar las claves de una terapia a la medida del paciente.

En última instancia, los ciudadanos necesitamos que la Administración sanitaria nos proteja de los posibles abusos en esta materia y ahora contamos desde luego con un cuerpo legal para esa tarea. Pero hace falta que se active y se aplique con rigor por la inspección sanitaria de las comunidades autónomas. Está en juego nuestra intimidad genética y con ella una parte importante de nuestra dignidad personal.

Fuente: Diario Médico

Los embriones híbridos, útiles en medicina sin la parte animal, según expertos

03.04.08 –
del Comité Científico de la Sociedad Internacional de Bioética, Marcelo Palacios, aseguró ayer que la aplicación médica de células con «carga proteínica animal» no podría llevarse a cabo salvo que «se anulara la parte de origen no humano», en referencia al anuncio realizado por científicos británicos de que han creado un embrión híbrido de humano y vaca.

Palacios señaló que «en España esa práctica estaría totalmente prohibida» por la Ley de Reproducción Asistida, y pidió utilizar para la investigación «los embriones sobrantes de la fecundación in vitro», que, según aseguró, se cuentan por miles y no tienen posibilidad de ser adoptados. «La ley española permite el uso de embriones sobrantes en la investigación», por lo que no sería necesario acudir a óvulos humanos o animales. Respecto a si las células madre adultas pueden obtener mejores resultados en los ensayos clínicos que las células madre embrionarias, aseguró que «lo ético es que se abran a la investigación todos los procedimientos». A esta voz se suma la de la catedrática de Bioquímica y Biología Molecular de la Universidad de Navarra, Natalia López Moratalla, que señaló que el anuncio «es una falsedad», ya que «no se trata de embriones ni de híbridos sino de un conjunto celular».

Fuente: LaRioja.com

El nuevo Plan Nacional de I+D+i y la biomedicina

Miguel A. Quintanilla

Secretario de Estado de Universidades e Investigación (en funciones). Ministerio de Educación y Ciencia.

21 Marzo 2008

Dos de sus 5 acciones estratégicas –salud y biotecnología– tienen una implicación directa con la medicina

La Agenda de Lisboa, aprobada por el Consejo Europeo en 2000, estableció como objetivo convertir la Unión en la economía del conocimiento más competitiva y dinámica del mundo antes de 2010. España es, sin duda, uno de los países que más empeño está poniendo por cumplir los objetivos trazados aquel marzo de 2000 en la capital lusa. El esfuerzo inversor de esta legislatura, materializado en el hecho de que los presupuestos 2007 en I+D han doblado a los de 2004, se produce en un entorno en el que otros países de referencia no están aumentando su inversión en esta materia, lo que contribuye a acercarnos a la media europea. España se encuentra en pleno período de transición, que nos llevará a lograr unos resultados en innovación al mismo nivel que el resto de nuestros logros económicos.

En otras palabras, tenemos que trabajar mirando hacia adelante, como lo hace patente el programa de I+D+i INGENIO 2010, lanzado en junio de 2005. INGENIO incluye medidas como el aumento de la inversión pública en I+D+i hasta 2010, a razón de más de un 25% anual, y la mejora de los instrumentos políticos y nuevas acciones estratégicas para complementar las iniciativas existentes. El objetivo es alcanzar el 2% del PIB de inversión en I+D+i en 2010, con un 55% de contribución por parte del sector privado. Con vistas a un marco temporal más amplio, el Gobierno ha redactado la Estrategia Nacional de Ciencia y Tecnología 2008-2015, profundamente consensuada por el Estado y las comunidades autónomas.

Este compromiso con el futuro se ha concretado esta legislatura con el principal instrumento de impulso a la investigación en España, el Plan Nacional de I+D+i 2008- 2011, que incluye los objetivos de INGENIO y la Estrategia Nacional de Ciencia y Tecnología. Este nuevo Plan Nacional, con sus 47.754 millones de presupuesto, es el fruto de un compromiso presupuestario sin precedentes, que supone casi doblar los 24.101 millones del anterior plan.

Su elaboración responde a la filosofía de dotar de mayor autonomía a los actores del sistema. Está diseñado para ajustarse al escenario actual de la I+D+i, y por eso hemos consultado e implicado desde el primer momento a los agentes y actores clave en estas actividades. Se trata de aunar esfuerzos para responder a las necesidades y demandas de la comunidad científica y empresarial.

Tres principios fundamentales rigen este Plan: primero, poner las actividades de I+D+i al servicio de la ciudadanía, del bienestar social y de un desarrollo sostenible, con plena e igual incorporación de la mujer; segundo, hacer de la I+D+i un factor de mejora de la competitividad empresarial; y, tercero, ser un elemento esencial para la generación de nuevos conocimientos.

Pensando en sus beneficiarios y usuarios, se presentan una serie de novedades, como su claridad estructural, con la desaparición de las líneas temáticas para dar paso a las líneas instrumentales: recursos humanos, proyectos de I+D+i, fortalecimiento institucional, infraestructuras, utilización del conocimiento y articulación e internacionalización del sistema. Ahora se crea una ‘ventanilla única’, se homologan los procesos de evaluación y se reducen las más de 100 convocatorias anuales de 2007 a sólo 18 –una por programa– a partir de 2008. También incluye un compromiso presupuestario plurianual, con crecimientos anuales del 16%, y se apuesta por la vertebración territorial. Los programas están abiertos a la participación de las comunidades autónomas, algo imprescindible, junto con la implicación del sector privado, para alcanzar los objetivos de los que hablábamos antes.

Cuatro áreas principales

El Plan se estructura en 4 áreas principales: la generación de conocimientos y de capacidades científicas y tecnológicas, el fomento de la cooperación en investigación y desarrollo, el desarrollo e innovación tecnológica sectorial y las acciones estratégicas. En este sentido, si bien el área de generación de conocimientos no se prioriza por campos académicos (química, biología, etc.), sí se han identificado 5 “acciones estratégicas”: salud; biotecnología; energía y cambio climático; telecomunicaciones y sociedad de la información; y nanociencias, nanotecnologías, nuevos materiales y nuevos procesos industriales. Se trata de sectores en los que España presenta un gran potencial científico y tecnológico y que, al mismo tiempo, representan objetivos socioeconómicos de su política de Estado.

Como vemos, 2 de las 5 acciones estratégicas –salud y biotecnología– tienen una implicación directa con la biomedicina. La investigación en salud supone un instrumento clave para aumentar el bienestar y la calidad y expectativa de vida de los ciudadanos, y el nuevo Plan no ha permanecido ajeno a ello.

La acción estratégica de Salud tiene por objetivo generar conocimiento para preservar la salud y el bienestar de la ciudadanía y fomentar la actividad científica y tecnológica por parte de todos los actores implicados: el Sistema Nacional de Salud (SNS), las universidades, los centros de investigación y los centros tecnológicos, y, por supuesto, el sector privado. Esta área incluye a la Biomedicina, las Tecnologías Farmacéuticas, Tecnologías y Ciencias de la Salud, así como a las interfases con las áreas de Biotecnología, de Química y Materiales o de Tecnologías de la Información y la Comunicación. El futuro y la posición de España en esta área dependerá de su capacidad para ofrecer líneas de investigación biomédica de alta calidad, orientadas a problemas, inscritas en planteamientos globales y que presenten un enfoque multidisciplinar.

“Dos de sus 5 acciones estratégicas –salud y biotecnología– tienen una implicación directa con la biomedicina. La investigación en salud supone un instrumento clave para aumentar el bienestar y la calidad y expectativa de vida de los ciudadanos, y el nuevo Plan no ha permanecido ajeno a ello.”

Esta acción estratégica está compuesta de una serie de líneas temáticas: Tecnologías moleculares y celulares de aplicación a la salud humana, que contempla el proceso desde la investigación biológica al desarrollo de nuevos fármacos y terapias; la investigación traslacional sobre la salud humana, que se centra en el análisis de los mecanismos que rigen las enfermedades y en el desarrollo de aplicaciones clínicas derivado de ese análisis; fomento de la investigación en Salud Pública, Salud Ambiental y Salud Laboral y Dependencia y Servicios de Salud para la mejor calidad de vida funcional de la población española, que incide en la necesidad de generar nuevos métodos de investigación y bases científicas que sustenten las políticas del SNS; fomento de la investigación farmacéutica en medicamentos y desarrollo de tecnologías farmacéuticas, priorizando la innovación en nuevos fármacos para las enfermedades más relevantes; y el SNS como plataforma de desarrollo de investigación científica y técnica con el entorno industrial y tecnológico, que potencia el encuentro entre el SNS y la industria para ofrecer respuestas tecnológicas a los problemas que se planteen.

Evaluación previa

Los objetivos de esta área estratégica son aumentar la inversión, tanto pública como privada, el número y calidad de los recursos humanos y la producción científica y la dimensión internacional en I+D+i en salud. Más concretamente, en cuanto a recursos humanos, el Plan Nacional recoge la creación de ayudas predoctorales en investigación en salud y en gestión de la investigación, contratos en investigación para profesionales sanitarios que hayan finalizado el período de formación sanitaria especializada Río Hortega. En cuanto al fomento de la movilidad, se crean bolsas de Ampliación de Estudios y se aumenta la flexibilidad. También se impulsa la incorporación de recursos humanos por medio de los contratos postdoctorales de perfeccionamiento en investigación en salud Sara Borrell, o los Miguel Servet, para la contratación de investigadores en el SNS, entre otros.

Parte destacada del nuevo Plan es el llamado fortalecimiento institucional sobre hospitales universitarios, que se concreta en la creación de institutos de investigación sanitaria. Estos centros se unen a las grandes infraestructuras dedicadas a la salud. Entre ellas, las Instalaciones Científico Técnicas Singulares (ICTS), infraestructuras únicas en su género que requieren de una inversión relativamente elevada y que constituyen un elemento relevante para el progreso de la ciencia experimental y el desarrollo tecnológico.

Es el caso de la nueva Instalación de Biología Estructural Proteómica conectada al Sincrotón ALBA, en Cataluña, que impulsará la biología estructural y mejorará el conocimiento sobre las biomoléculas implicadas en enfermedades. La Plataforma ‘Mouse Clinics’, también en Cataluña, tiene por objeto desarrollar una plataforma de fenotipado del ratón de alto rendimiento, fundamental para avanzar en el conocimiento de la fisiología, la bioquímica y la organogénesis humana. Madrid albergará una Instalación de Tratamiento de Imagen Médica, que desarrollará investigación básica, preclínica, clínica y traslacional en imagen molecular y funcional. Acogerá varias líneas de investigación, como el desarrollo de nuevos radiofármacos y marcadores magnéticos y la visualización no invasiva de los fundamentos moleculares y celulares de la fisiología y patología cerebral. Parecidos desarrollos permitirán, en Navarra, su nueva Instalación de Imagen Médica y Diagnóstica, y, en el País Vasco, la Instalación de Imagen Molecular. En la Comunidad Valenciana, la Instalación de Investigación en Física Médica aplicará técnicas de física de partículas y nuclear a la terapia y el diagnóstico de enfermedades oncológicas y neurodegenerativas, y permitirá la terapia del cáncer a enfermos de toda España, en especial en aquellas terapias en las que la radioterapia convencional supone un riesgo inaceptable para el paciente, como el cáncer ocular, de cerebro y de próstata.

Internacionalización

El Plan Nacional también contempla medidas para fomentar la articulación e internacionalización del sistema, como las redes CIBER y RETICS, y la cooperación público-privada, apoyando la creación de proyectos conjuntos entre empresas del sector industrial e instituciones del SNS y las ayudas para el desarrollo de empresas de biotecnología, e-salud, e-inclusión, y otras tecnologías biomédicas y en ciencias de la salud. Por último, contempla el desarrollo de la investigación en el marco del Espacio Europeo de Investigación y el entorno internacional.

Por su lado, el área estratégica de biotecnología dedica su primera línea temática a la biotecnología aplicada a la salud. Esta área pretende apoyar el crecimiento y consolidación del sector empresarial, impulsar la innovación en el sector privado, reforzar la necesaria cooperación público-privada y la excelencia científica, aumentar el porcentaje de los fondos del VII Programa Marco de la UE en biotecnología y fortalecer el impacto social de esta área de conocimiento.

Con este nuevo Plan, España pretende ganar la batalla de la competitividad y la productividad. Con un crecimiento del PIB por encima de la media europea en las 2 últimas décadas, nuestro país presenta sin embargo una productividad menor. En lo que respecta a la I+D privada, el número de empresas españolas que basan su competitividad en innovación y tecnología es todavía bajo. La presencia de I+D en las PYMES, que configuran la mayor parte de nuestro tejido empresarial, es también insuficiente. Y, sin embargo, España cuenta con un potencial investigador creciente. El porcentaje de licenciados universitarios ha crecido de un 11% de la población en 1995 a un 38% en 2005, uno de los mayores de Europa. Y el papel y la implicación en nuestro sistema de I+D de la industria es creciente. Hoy, más que nunca, existe un consenso en el sector privado de que la investigación y la innovación son herramientas imprescindibles para impulsar la competitividad y la productividad.

Hay signos recientes positivos para nuestra economía, como el incremento de las exportaciones y de las inversiones en bienes de equipo, así como un aumento del peso de la participación privada en el gasto de I+D. Se trata de una tendencia que el nuevo Plan Nacional de I+D, sin duda, potenciará, en beneficio directo del sector biomédico.

“El futuro y la posición de España en biomedicina dependerá de su capacidad para ofrecer líneas de investigación de alta calidad, orientadas a problemas, inscritas en planteamientos globales y que presenten un enfoque multidisciplinar.”

Fuente: Jano

Ciencia democrática, política responsable

Josep M. Casacuberta 26/03/2008

Últimamente se oyen voces, como la del filósofo Daniel Innerarity en este mismo periódico, que reclaman que la ciencia se democratice. La ciencia es demasiado importante, dicen, para dejarla sólo en manos de los científicos. ¿Qué estaremos haciendo mal para que propuestas como ésta nos parezcan casi lógicas? A mi modo de ver, dos son las causas principales, y las dos tienen que ver con la correcta definición de las funciones de la ciencia y de los límites de cada una de ellas.

Del cambio climático a la clonación, de la terapia génica a los transgénicos, existen muchas cuestiones que preocupan a la sociedad que tienen un componente científico esencial. La sociedad pide a los científicos que analicen estos problemas y le aconsejen sobre las posibles soluciones; que desarrollen nuevas técnicas, nuevas terapias, que busquen soluciones; y también, cada vez más, que se decidan a dejar el laboratorio y creen pequeñas empresas de base tecnológica. Que sean realmente útiles y colaboren en dinamizar la nueva economía del conocimiento. Así las cosas, acabamos viendo al científico en un doble o a veces triple papel de experto, empresario e, incluso, político, y es comprensible que esto resulte inquietante. ¿Por qué tendríamos que creer a un científico, por eminente que sea, cuando nos asesora sobre una tecnología prometedora si él mismo ha creado una empresa para explotarla?

Éste es ciertamente un problema que se ha acentuado en los últimos años. El indudable éxito de la ciencia en producir conocimiento que puede ser aplicable al desarrollo tecnológico, y por lo tanto tener un valor mercantil, hace que ésta se esté convirtiendo en su función principal. En una sociedad en la que la utilidad y el rendimiento alcanzan las más altas cotas de prestigio no es extraño que la ciencia no rentable se vaya relegando a los márgenes del sistema. Cada vez es más difícil conseguir dinero para investigar si no se orienta la investigación hacia objetivos aplicados y se valora, y a menudo se exige, la participación directa de las empresas en la investigación.

En los últimos años la presión sobre los científicos para que se conviertan ellos mismos en empresarios ha aumentado considerablemente. Y aunque la existencia de científicos-empresarios sea beneficiosa para la economía y nuestro tejido industrial, corremos el riesgo de identificar a esta ciencia con la ciencia misma, con toda la ciencia. Más que nunca necesitamos ciencia no directamente productiva, y no sólo porque es la fuente de la ciencia rentable del futuro, sino porque necesitamos científicos independientes que puedan asesorarnos en problemas complejos de base científica.

La segunda razón que podría explicar el recelo creciente que genera la ciencia y los científicos podría buscarse en el uso y el abuso político de la ciencia. Existen distintas organizaciones y agencias de análisis y asesoría científica a las que nuestra sociedad puede acudir, y de hecho acude. Sin embargo, para que el sistema funcione correctamente, no sólo es indispensable que el trabajo de estas agencias se base en el rigor y la independencia de sus científicos, también es esencial que la sociedad utilice correctamente la información que le proporcionan. Es decir, que una vez asesorados en sus aspectos científicos, los políticos, teniendo en cuenta las otras muchas caras que los problemas complejos tienen, tomen una decisión política y, sobre todo, la justifiquen como tal.

Demasiado a menudo se busca una ciencia a medida que justifique determinadas decisiones políticas o se opta por desprestigiar a quienes no asesoran en una determinada dirección. No se puede negar el calentamiento global para justificar el no tomar medidas de ahorro energético con un coste evidente para la economía o el nivel de vida de los ciudadanos, de la misma forma que no se puede bloquear el cultivo de transgénicos parapetándose en unos supuestos problemas ambientales o para la salud que ningún estudio científico riguroso avala.

Si cuando hablamos de democratizar la ciencia estamos hablando de introducir criterios políticos en el diseño, el análisis y la interpretación de los resultados experimentales, estamos pidiendo el fin de la ciencia como tal. Permitamos que los científicos hagan su trabajo, preservemos una ciencia no rentable y responsabilicémonos todos de nuestras decisiones políticas. La democracia saldrá ganado.

Josep M. Casacuberta es Investigador Científico del CSIC y miembro del Panel de Organismos Modificados Genéticamente (OGM) de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA).

Fuente: El País

Reino Unido. Organizaciones médicas instan a apoyar el proyecto de ley que permite la creación de embriones híbridos

El debate sobre la polémica ley británica de investigación con embriones híbridos (ver información) se ha reavivado con una carta enviada por más de 350 organizaciones médicas a los parlamentarios del Reino Unido en la que les instan a votar a favor de la legislación, según informa EFE.

Redacción

26/03/2008

La Asociación de Organizaciones de Investigación Médica, que agrupa a 223 entidades sin ánimo de lucro, y el Grupo de Interés Genético, que reúne a 130 organizaciones de apoyo a personas con trastornos genéticos, suscriben un documento con el que pretenden rebatir los argumentos de los críticos de la iniciativa.

El proyecto de ley de investigación embrionaria y fertilidad, que se someterá a votación en la Cámara de los Comunes en las próximas semanas, contempla la creación de embriones híbridos, que combinan ADN de animales y seres humanos, destinados a la investigación con fines terapéuticos. El pasado fin de semana, el ministro de Sanidad, Alan Johnson, se vio obligado a defender el proyecto del Gobierno laborista frente a las duras críticas de, entre otros, la Iglesia católica.

El arzobispo de Westminster, Cormac Murphy-O’Connor, primado católico de Inglaterra y Gales, pidió al primer ministro, Gordon Brown, que permita a los diputados de su partido votar acorde con sus conciencias.

Tras asegurar que la medida es imprescindible para avanzar en enfermedades como Parkinson o Alzheimer, Johnson concedió que, para evitar un cisma en el propio Ejecutivo, en el que hay tres ministros católicos, es posible que excepcionalmente se permita a los diputados laboristas abstenerse en los puntos más polémicos de la ley. Los partidos conservador y liberal demócrata han anunciado que darán libertad de voto a sus parlamentarios.

Fuente: Diario Médico

“La incertidumbre respecto al futuro es cada vez mayor”

ENTREVISTA: ANA MORATO Directora del Observatorio de Prospectiva Tecnológica Industrial

MÓNICA SALOMONE – Madrid – 19/03/2008

¿Cómo será el transporte urbano dentro de una o dos décadas? ¿Cómo serán los móviles? ¿Seguiremos una dieta determinada por nuestro perfil genético? Los estudios de prospectiva pretenden responder a cuestiones así y para hacerlo se esfuerzan por leer la realidad entre líneas. Buscan desde cambios sociales en los blogs hasta tendencias tecnológicas. Ana Morato, directora general del Observatorio de Prospectiva Tecnológica Industrial (OPTI) desde el año pasado, dice que cada vez más compañías recurren a estos estudios. OPTI, una fundación vinculada al Ministerio de Industria, Turismo y Comercio, ha elaborado más de 60 estudios desde su creación en 1997. Uno de ellos sirvió el año pasado, por primera vez, como base para diseñar el Plan Nacional de I+D+i.

Pregunta. ¿Por qué son necesarios los estudios de prospectiva?

Respuesta. La prospectiva empezó en los países de nuestro entorno en los noventa. En Japón antes, en los setenta. Es necesaria porque ahora la incertidumbre respecto al futuro es cada vez mayor. La tecnología cada vez evoluciona más rápidamente, los ciclos de desarrollo de un producto cada vez son más cortos. Para saber dónde invertir hay que conocer las fuerzas del entorno.

P. ¿Por qué se da esa situación ahora?

R. En los noventa es el despliegue de Internet, que ha cambiado totalmente la manera de relacionarnos con el entorno. Se producen también importantes cambios sociales, como la llegada de la mujer al mundo laboral. Aparece el teletrabajo, el concepto de empresa global… Además, está el cada vez más complejo entorno geopolítico, la cuestión de la energía, del agua… Es un momento muy convulso. Y la prospectiva nos aporta procedimientos sistematizados para reducir la incertidumbre. No es la bola de cristal, pero sí proporciona información inteligente, reflexiva y consensuada sobre el largo plazo.

P. ¿Trabaja la Fundación OPTI para las empresas, o sólo para el sector público?

R. Al principio actuábamos sólo asesorando al ministerio para elaborar políticas tecnológicas. Hemos hecho más de 60 estudios sectoriales en ámbitos como calzado, transporte, tecnologías de producción, sector metal-mecánico, nanotecnología, biotecnología en sus distintas aplicaciones, tecnologías de automatización y robótica, nuevos materiales, energía… Ahora nos abrimos también a las comunidades autónomas y el sector privado.

P. Para la empresa la prospectiva será algo indispensable.

R. Hace 10 años no había demanda, ahora sí. De empresas grandes y pequeñas, que miran cada vez más al largo plazo. Nokia sabe que dentro de 10 o 15 años ya no llevaremos el móvil como ahora, sino que será otra cosa, tal vez estará embebido en la ropa… En este mundo tan convulso sobrevivirán las empresas que se adapten más ágilmente a los cambios. Y para eso hace falta información.

P. ¿Cómo se hace un estudio de prospectiva?

R. Un estudio de prospectiva es una aproximación al futuro fruto de una reflexión colectiva. Trabajamos con paneles de expertos, los que más saben en el tema, y además construimos escenarios de futuro, elaboramos hojas de ruta y empleamos cuestionarios diseñados específicamente a los que nos responden más de un centenar de personas, como media. Recurrimos a gente de distintas procedencias: la empresa, la ciencia, la universidad, la tecnología, la Administración…

P. ¿Qué tipo de temas abordan?

R. Cuando empezamos hacíamos estudios muy sectoriales. Ahora son mucho más horizontales. Identificamos las fuerzas motrices que marcan el futuro y, en función de eso, las tecnologías necesarias. Por ejemplo, este año tenemos uno sobre movilidad en grandes ciudades, y hay aspectos del vehículo, de infraestructuras inteligentes que intercambien información con el vehículo, de regulación, sociales… Otro estudio es sobre nutrigenómica, cómo el conocimiento del genoma humano se puede aplicar al desarrollo de dietas a la medida de nuestras características genéticas.

P. ¿Han acertado sus estudios de años pasados?

R. Mucho de lo que han dicho se ha ido cumpliendo, no todo. Hicimos uno en 1999 sobre tecnologías limpias de combustión de carbón que incluía almacenamiento de CO2, calderas menos contaminantes… Y es ahora cuando se habla de eso. No se ha cumplido en plazos, sí en contenidos.

P. ¿Cuántas personas estuvieron implicadas en el estudio que sirvió de base para elaborar el Plan Nacional de I+D+i?

R. Recibimos unas 2.700 encuestas, la mayoría, el 65%, de expertos de la universidad. Se les preguntaba entre otras cosas por las líneas más prometedoras en su ámbito y en qué situación estaba España. Así, determinamos que hay áreas a consolidar, porque tendrán un alto impacto y España está ahora en una buena posición, como la investigación en superficies, o la bioinformática. Hay otras áreas de alto impacto, pero en las que nuestra posición no es tan buena y que se consideran estratégicas, como la nanobiomedicina o los nanosensores. Esto da mucha información a la hora de tomar decisiones.

P. ¿Hay sorpresas, cosas que no prevén los estudios de prospectiva?

R. Sí, un ejemplo claro son los mensajes SMS de los móviles. Nadie predijo su éxito. También por eso ha cambiado el enfoque de los estudios, ahora la idea es más identificar las fuerzas que determinarán el futuro.

P. ¿Cuáles son? ¿Puede poner ejemplos?

R. Una es la personalización: la alimentación, la medicina, los fármacos, la ropa, el coche… cada vez más, serán a medida. Otra es la conectividad: la necesidad de estar conectados desde cualquier parte. Luego están la seguridad y la privacidad, que se contraponen a lo anterior. Y la simplicidad para entenderse con la tecnología, cada vez será más intuitivo usar un ordenador, por ejemplo. Está también la movilidad de bienes y personas, y la combinación de los conceptos global, como los mercados, y local, como los consumidores. Otros temas clave son agua para todos y energía, desde luego.

P. ¿En estos estudios más amplios, no sectoriales, es distinta la metodología?

R. Los métodos varían mucho. En estos estudios se trata de ver señales de futuro muy débiles, que están en fuentes muy diversas de información, desde las patentes a los blogs, por ejemplo. Cada vez hay más gente que analiza los blogs.

Fuente: El País