Archivo de la etiqueta: Iglesia Católica

Resti Moreno: «En la fase terminal, lo fundamental es un acompañamiento exquisito»

El religioso pasionista es autor de «Voces de Bioética y Excelencia» (San Pablo)

«Romero merece ser santo rápido; El pueblo, el pueblo ya lo ha proclamado»

Jesús Bastante, 15 de octubre de 2013 a las 09:11

Investigadores de la CEU-UCH reúnen en un libro el pensamiento sobre bioética y ecología del Papa emérito Benedicto

RECOPILA MÁS DE 20 TEXTOS

Los autores Alfonso Martínez Carbonell y Emilio García Sánchez

Foto: CEU-UCH

VALENCIA, 18 Abr. (EUROPA PRESS) –

   Ediciones Palabra acaba de publicar el libro ‘Benedicto XVI habla sobre vida humana y ecología’, en el que han participado los investigadores de la CEU-UCH Emilio García Sánchez y Alfonso Martínez Carbonell, informa la institución académica en un comunicado.

http://www.europapress.es/sociedad/noticia-investigadores-ceu-uch-reunen-libro-pensamiento-bioetica-ecologia-papa-emerito-benedicto-20130418180456.html

La Santa Sede aboga por una investigación bioética a largo plazo

“Medicina regeneradora: cambio fundamental en la ciencia y la cultura”

Simposio en el Aula Nueva del Sínodo en el Vaticano del 11 al 13 de abril

VIS, 09 de abril de 2013 a las 16:14

La reforma de Obama no convence a los obispos

ANTICONCEPTIVOS

La última propuesta de la administración de Barack Obama, por la que los obligados a contratar seguro de salud para sus empleados o estudiantes cubran los métodos anticonceptivos, ha sido rechazada por los obispos católicos del país.

Redacción | dmredaccion@diariomedico.com   |  20/02/2013 17:57

http://www.diariomedico.com/2013/02/20/area-profesional/normativa/reforma-de-obama-no-convence-a-obispos

«El aborto es una solución anticuada, la Historia nos juzgará por esta barbarie»

l «Nuestra sociedad tiene recursos suficientes para tutelar los dos bienes: la mujer embarazada y al ser que viene»
l «Me parece muy bien que cofradías y hermandades expresen su apoyo a la vida durante la Semana Santa»

Mario Iceta, obispo auxiliar de Bilbao. jesús farpón

MARIO ICETA GAVICAGOGEASCOA Obispo auxiliar de Bilbao

Oviedo, J. MORÁN

Mario Iceta Gavicagogeascoa, obispo auxiliar de Bilbao desde hace un año, es el mitrado más joven de España: 44 años. Médico, experto en Bioética, disertó en Oviedo sobre el aborto.

-Ley del Aborto: estado de la cuestión.

-Hay que acoger la vida de toda persona humana, que es un gran don. En las mujeres embarazadas siempre hay que tutelar los dos bienes: la mujer, sus necesidades, dificultades, alegrías…; sus angustias, en el caso de un embarazo no deseado o en situación dolorosa. Pero hay que tutelar también al nuevo ser que viene. Nuestra sociedad tiene recursos suficientes, humanos, económicos, institucionales, para poder tutelar los dos bienes. La tentación del aborto aparece en la mujer que ha quedado embarazada y no desea ese hijo. Pero se pueden proponer caminos para acompañarla. Existen entidades como la Red Madre que pueden dar una solución buena a esos casos. El aborto nunca es la solución, primero porque consiste en la eliminación deliberada de una vida humana, y segundo, porque deja secuelas en la mujer. Poco se habla hoy del síndrome postaborto. Es una decisión dolorosa y comprendo que ninguna mujer toma esta decisión a la ligera, pero a esa mujer, la práctica del aborto le deja un secuela, difícil de tratar en algunos casos.

-¿Qué ley quiere la Iglesia?

-La iniciativa legislativa del Gobierno parte de la base de que hay que ampliar el aborto, pero quizá sería el momento de proponer otras soluciones legislativas que me parecen más avanzadas. Serían iniciativas pioneras: hoy no existe una protección jurídica del nascituro. O legislación sobre las mujeres con carencias de recursos o en exclusión social. El aborto es una solución anticuada. A la altura del siglo XXI tiene que estar superada. Dentro de unos años, cuando la historia nos juzgue, se dirá que «hay que ver qué barbaridad suponía eliminar un nuevo ser concebido».

-¿Semana Santa y expresiones contra la ley del aborto?

-Las Hermandades y Cofradías no son asociaciones culturales, sino asociaciones públicas de la Iglesia, que se rigen por el Derecho Canónico y son erigidas por el obispo diocesano. Evidentemente, están en sintonía con lo que la Iglesia piensa. Me parece muy bien que puedan expresar el apoyo a la vida. A los políticos quizá les pueda molestar que se pronuncien, pero no captan lo que es una cofradía. No es una cuestión política. Las hermandades y cofradías, con autonomía y libertad, verán cómo expresan ese apoyo y defensa de la vida. Una parroquia, ¿puede expresar su apoyo a la vida? Por supuesto. ¿Y una Cofradía? Por supuesto.

-¿Se introducen elementos inusuales en los ritos de Semana Santa?

-Eso dependerá de la prudencia de cada cofradía. Los obispos no vamos a hablar ni a favor ni en contra. Tienen su autonomía y en ocasiones se han puesto un lazo negro porque ha muerto un hermano de la cofradía, Yo he sido vicario en Córdoba. Allí hay 550 cofradías y he visto en varias ocasiones expresiones de algún tipo, siempre con mucha discreción.

-El Papa en África: el preservativo y el sida.

-La primera causa de mortalidad en África no es el sida, sino la malaria. Me parece hipócrita hablar del sida y no de la malaria. Primera pregunta para el mundo occidental: ¿por qué no se cura la malaria? Se puede controlar y curar con mucha más facilidad que el sida. En cuanto al sida, hay que distinguir la cuestión moral de la técnica. La moralidad del acto conyugal es su expresión del amor conyugal y la Iglesia dice que el acto conyugal se realiza dentro del matrimonio. El primer medio de evitar el sida es evitar la promiscuidad. Si uno es fiel a su pareja, el sida no entra. Por eso se ha hablado -muchas veces entre los mismos médicos- del «ABC» del sida: «Abstinence, Be faithful, Condom use» (abstinencia, fidelidad, condón).

-Es decir, condón.

-Para la Iglesia es clave educar a las personas a vivir en la fidelidad matrimonial. Eso está reconocido por la OMS, y el «ABC» no es una doctrina de la Iglesia. En cuanto al preservativo, reduce el contagio, pero no lo anula. Hay que subrayarlo. No previene un cien por ciento el contagio. ¿Reduce? Sí, en un 95 por ciento, pero queda ese segmento de riesgo de contagio. Si se dice que es plenamente seguro, puede aumentar la promiscuidad, pero no atajar el problema. Decir que la solución para el sida es únicamente el preservativo no es una expresión feliz, ciertamente.

-Autobiografía rápida.

-Nací en Guernica en 1965. Soy el menor de dos hermanos. Estudio con los Capuchinos, interno, y Medicina en Navarra, donde me planteo la vocación sacerdotal. Ejercí como médico. Me ordené sacerdote en Córdoba, en 1994. Ejercí de sacerdote y estudié en Roma cinco años. Volví en 2002 a Córdoba y pasé a ser vicario episcopal de la Campiña, y después vicario general. Me doctoré en Medicina, en cuestiones de Bioética, sobre todo en pacientes terminales, y me doctoré en Teología Moral, en el Instituto Juan Pablo II de Matrimonio y Familia, de Roma. Me gusta la música y toco el órgano; me gusta el senderismo y la conversación con los amigos.

-¿Usted es euskaldun?

-Al haber estado 30 años fuera del País Vasco, mi euskera se ha oxidado mucho y estoy teniendo clases semanales para recuperar el euskera vizcaíno, que es el que he hablado de pequeño.

-A usted le recibieron de uñas en Bilbao, pero parece haberse suavizado el problema.

-Comprendo que cuando hay una elección de obispo siempre hay personas a las que les puede parecer mejor o peor o que prefieren a uno o a otro. Pero hay que juzgar cuando se conoce a las personas. Estoy muy contento de estar en Vizcaya y veo grandísimas cualidades en muchas personas de la Iglesia de Bilbao.

-Ricardo Blázquez, obispo residencial de Bilbao, figura en todas las quinielas para cambiar de destino, incluida la sede ovetense. ¿Está haciendo las maletas?

-Viéndole trabajar día a día, sé que él no se plantea hacer la maleta. Pero es un hombre plenamente disponible, y si tuviera que hacer la maleta, la haría en cinco minutos. Me daría mucha pena que nos dejara; es muy querido en Bilbao.

-Estudió usted en Navarra. ¿Le ha vinculado ello al Opus Dei?

-Hay un vínculo de amistad con muchas personas del Opus. He estudiado siete años con los Capuchinos, una formación franciscana, y después, en una Universidad del Opus Dei. De unos y de otros he recibido mucho.

http://www.lne.es/secciones/noticia.jsp?pRef=2009032800_46_740312__Sociedad-y-Cultura-aborto-solucion-anticuada-Historia-juzgara-esta-barbarie

El arzobispo de Pamplona pide el respeto de la vida «desde su inicio hasta el momento final»

Agencias | 10:40 – 8/03/20090

El arzobispo de Pamplona y obispo de Tudela, Francisco Pérez, trasladó hoy a los peregrinos que participaron en la primera Javierada de 2009 que deben ser «defensores de la vida, de una cultura que la respete desde su inicio hasta el momento final de la existencia», y advirtió de que «por malos caminos puede ir el ser humano si no respeta la vida».

Francisco Pérez presidió esta mañana la misa de la primera Javierada de 2009, que en sus primeros días ha estado marcada por el mal tiempo, aunque los actos de esta mañana pudieron celebrarse bajo cielo soleado.

El arzobispo de Pamplona señaló a los peregrinos que «el seguimiento a Cristo nos lleva a ser mensajeros de una paz auténtica eliminando cualquier atisbo de violencia; nos hace sentirnos responsables ante la falta de solidaridad como atestiguan miles y miles de misioneros que están en primera línea luchando por la dignidad humana con el arma del Evangelio; o como demuestran con obras tantas comunidades cristianas que ejercitan la caridad en momentos de crisis y que, todas a una, se adhieren como una piña a Cáritas».

http://ecodiario.eleconomista.es/flash/noticias/1084584/03/09/El-arzobispo-de-Pamplona-pide-el-respeto-de-la-vida-desde-su-inicio-hasta-el-momento-final.html

Los obispos critican que no se respete el derecho a la vida del no nacido

El secretario general de la Conferencia Episcopal Española (CEE), monseñor Juan Antonio Martínez Camino, afirmó que la aceptación social del aborto «es uno de los dramas mayores del siglo XX».
Europa Press Madrid 23/02/2009
Tras la reunión de la Comisión Permanente de la CEE, se preguntó «cómo es posible que no se le reconozca el derecho a la vida si se reconocen derechos patrimoniales al que va a nacer. Cuanto la ley menos protege este derecho, más injusta será y menos carácter de ley tendrá».

Asimismo calificó el aborto como un «acto intrínsicamente malo que viola muy gravemente la dignidad de un ser humano inocente, quitándole la vida. Una sociedad que no asegura la vida de los no nacidos es una sociedad que vive en una seria violencia interna».

El portavoz de los obispos abogó «por reaccionar ante la propaganda que presenta el aborto engañosamente como una intervención quirúrgica o farmacológica más, higiénica y segura» y afirmó que el aborto «hiere gravemente la dignidad de quienes lo cometen, dejando profundos traumas psicológicos y morales».

Excomunión
Martínez Camino señaló que «la Iglesia alerta ante la gravedad del aborto determinando la excomunión para todos aquéllos que colaboren como cómplices necesarios en su realización efectiva».

Además, pidió apoyo personal, económico y social a la mujer «que merece la maternidad como valiosísima aportación al bien común.

Por desgracia, las mujeres gestantes, abandonadas a su propia suerte o incluso presionadas para eliminar a su hijo, acuden al aborto como autoras y víctimas a la vez de esta violencia».

El Vaticano alerta sobre el riesgo de eugenesia

La Academia Pontificia para la Vida del Vaticano ha alertado sobre los riesgos de eugenesia en que podría derivar la experimentación genética si se pierde de vista el valor esencial de la dignidad humana, según ha señalado el presidente de este organismo, monseñor Rino Fisichella.
E.P. Roma 20/02/2009
El arzobispo hizo estas declaraciones durante la presentación del congreso Las nuevas fronteras de la genética y el riesgo de la eugenesia, que se celebra estos días en el Vaticano con ocasión de la XV asamblea general de la Academia Pontificia para la Vida.

Según Fisichella, este tipo de experimentaciones se suelen presentar bajo el «rostro consolador de quien querría mejorar físicamente la especie humana», tal y como demuestran diversos proyectos de orden científico, biológico, médico, social y político. Sin embargo, dichos proyectos acaban practicando la eugenesia «en nombre de un cierto concepto de la normalidad».

Mentalidad reductiva
Esta mentalidad reductiva tiende a considerar «que hay personas que tienen menos valor que otras, ya sea a causa de sus condiciones de vida, tales como la pobreza o la falta de educación, como a causa de sus condiciones físicas, como por ejemplo los discapacitados, los enfermos psíquicos, las personas en estado vegetativo o las personas ancianas con graves patologías».

Según Fisichella, el riesgo de que, poco a poco, la experimentación genética vaya tomando esta deriva no es «sólo teórico sino un hecho» y se corresponde con una mentalidad «que tiende lentamente pero inexorablemente a difundirse cada vez más».

Además, ha señalado que la Iglesia está «llamada a expresarse» en todas las cuestiones relacionadas con el inicio, el desarrollo y el final de la vida.

Tribuna. Reproducción asistida e Iglesia Católica: la instrucción ‘Dignitas personae’

El autor analiza el contenido de la nueva instrucción de la Iglesia CatólicaDignitas personae en lo que se refiere, sobre todo a las técnicas de reproducción humana asistida. Considera que la doctrina católica puede suscitar desacuerdo en un amplio sector de la sociedad, pero facilita una prospección crítica necesaria sobre los avances científicos.
Fernando Abellán 23/12/2008
La doctrina de la Iglesia Católica sobre la reproducción humana asistida se halla contenida fundamentalmente en dos instrucciones vaticanas de la Congregación para la Doctrina de la Fe, en concreto en la Instrucción Donum vitae, de 1987, y en la recién publicada instrucción Dignitas personae, de diciembre de 2008, que, como dice en su introducción, es una puesta al día de la anterior.

No obstante, en ambas se mantiene como criterio ético fundamental que el «ser humano debe ser respetado y tratado como persona desde el instante de su concepción y, por eso, a partir de ese mismo momento se le deben reconocer los derechos de la persona, principalmente el derecho inviolable de todo ser humano inocente a la vida».

Como se recuerda en la instrucción Dignitas personae, la Iglesia no rechaza las técnicas procreativas por el hecho de ser artificiales, sino que aboga porque sean valoradas moralmente por su relación con la dignidad de la vida humana. En este sentido, no acepta moralmente aquellas técnicas que reemplazan el acto conyugal disociándolo de la procreación, y adopta al respecto la máxima de que «la procreación humana es un acto personal de la pareja hombre-mujer, que no admite ningún tipo de delegación sustitutiva», en nuestro caso la que resultaría de confiarla a los profesionales sanitarios de la reproducción asistida.

De lo anterior se desprende una aceptación parcial y limitada de las técnicas, en concreto sólo de aquellas que tienen por finalidad remover obstáculos que impiden la fertilidad natural (tratamientos hormonales, intervenciones quirúrgicas para endometriosis, para desobstrucción de las trompas), y que por ello se configuran como una facilitación o ayuda -no una sustitución- al acto conyugal y a su fecundidad.

Rechazo justificado en la dignidad
La instrucción no cambia realmente los criterios ya asentados en la precedente de 1987, sino que los matiza haciendo un análisis pormenorizado de las diferentes técnicas, y razonando el porqué de su rechazo moral en cuanto prácticas que, según la doctrina que proclama, son contrarias a la dignidad humana.

Es cierto que la postura de la Iglesia Católica sigue siendo netamente contraria a la realización de la mayor parte de las técnicas de reproducción humana asistida (la inseminación artificial, la fecundación in vitro, la inyección intracitoplásmica de esperma, el diagnóstico genético preimplantacional), lo que resulta una consecuencia de la dimensión y de la preponderancia que concede al valor de la dignidad humana desde el instante de la fecundación con respecto a los deseos de las parejas con problemas de fertilidad, que siendo legítimos y comprensibles, deben ceder a su juicio en esta pugna.

De este posicionamiento resulta lógico que se derive un descontento de los profesionales de las técnicas, así como de los pacientes que recurren a ellas para solucionar sus problemas de infertilidad, cuyo comportamiento no cabe duda que es objeto de una recriminación moral. Ahora bien, siendo así lo anterior, y condicionando esa circunstancia una posición enfrentada y difícilmente reconciliable, hay aspectos que emanan de la instrucción comentada que constituyen elementos importantes de reflexión en esta materia, ciertamente aprovechables desde el punto de vista del estudio bioético.

Por lo demás, no cabe duda de que los postulados de la Iglesia Católica suponen un claro contrapeso a las posturas más aperturistas y liberales en este campo médico y que por esa razón ayudan a detener nuestra atención -aunque sea para discrepar- sobre el rumbo al que nos lleva la tecnología médica.

Visión crítica, pero necesaria
En otras palabras, más allá del desacuerdo que evidentemente puedan suscitar en un sector amplio de la sociedad, más allá de las siempre respetables convicciones religiosas, facilitan una prospección crítica y necesaria sobre los avances científicos, de los que el campo de la reproducción asistida es un claro exponente.

Yendo al contenido concreto de la instrucción Dignitas personae, hay que decir que se reprueba moralmente tanto la fecundación artificial heteróloga (con contribución de donante de gametos) como la homóloga (con gametos propios de la pareja), así como la fecundación in vitro. Respecto de esta última, llama la atención sobre el número muy alto de embriones que hay que sacrificar para la realización de las técnicas, denunciando que la investigación en este campo médico no parece muy interesada en el derecho a la vida de cada embrión, sino tan solo en conseguir los mejores resultados posibles de niños nacidos.

El documento acepta sin embargo que no todas las pérdidas de embriones son deseadas -algunas lo son contra la voluntad de los médicos y progenitores-, pero recalca que en muchos casos el abandono, la destrucción o las pérdidas de embriones sí son previstas e intencionales.

En cuanto a la inyección intracitoplásmica de esperma, que también reprueba moralmente, la instrucción recuerda el poder decisorio que las técnicas reproductivas atribuyen a los profesionales sanitarios, afirmando que «confía la vida y la identidad del embrión al poder de los médicos y de los biólogos, e instaura un dominio de la técnica sobre el origen y sobre el destino de la persona humana».

La responsabilidad del profesional
De igual forma, el documento se muestra contrario al diagnóstico genético preimplantacional, alertando en este caso del riesgo de incurrir en «la mentalidad eugenésica», de la mano de la selección embrionaria que mide el valor de la vida humana siguiendo parámetros de «normalidad» biológica. En este aspecto, debe reconocerse que esta especialidad médica está impregnada de un componente ético muy acusado con evidentes repercusiones sociales, lo que debe constituir una llamada a la responsabilidad de todos los profesionales de la reproducción.

Por último, la instrucción se refiere también a la criopreservación de embriones, de la que critica, además de la producción in vitro de estos últimos, los riesgos a su integridad que conlleva su congelación y descongelación, el hecho de que al final la mayor parte de ellos queden «huérfanos» y el que puedan utilizarse para la investigación como simple «material biológico», lo que comporta además su destrucción. También alude, para rechazarlas, a la congelación de ovocitos, a la denominada adopción de embriones y a la reducción embrionaria, que equipara moralmente al aborto.

Fuera ya de lo que son las técnicas de reproducción humana asistida propiamente dichas, la instrucción valora también negativamente las técnicas de intercepción y contragestación (píldora del día después), la terapia génica germinal (la somática sí la considera moralmente lícita cuando es con finalidad estrictamente terapéutica), la clonación humana, tanto reproductiva como terapéutica, la utilización de células troncales (aceptando sólo las extraídas de un organismo adulto, o de sangre del cordón umbilical, o de los tejidos de fetos muertos de muerte natural), la hibridación y el uso de material biológico de origen ilícito.

A modo de conclusión, puede afirmarse que se trata de un documento muy crítico con las técnicas reproductivas, y con quienes las practican y utilizan, cuyo desarrollo está condicionado por la visión ontológica particular que tiene la Iglesia Católica de la dignidad de la vida embrionaria y del sentido de la procreación humana, pero que al mismo tiempo ofrece consideraciones éticas relevantes para el debate bioético en unos tiempos marcados por un gran relativismo moral.

Profesor doctor de Derecho Sanitario de la Universidad Europea de Madrid

Tribuna. El Vaticano y la donación de órganos

El autor subraya las buenas relaciones con la Iglesia católica en relación a la donación de órganos. Sostiene que incluso el papa Benedicto XVI se posicionó a favor insistiendo en su carácter altruista y gratuito.
Rafael Matesanz 01/12/2008
No puede decirse que la Iglesia católica haya puesto obstáculos a la donación de órganos en España. Más bien lo contrario, pese a que en los años setenta y ochenta era lugar común decir que no teníamos más donantes en parte por las creencias religiosas sobre la vida y la muerte, sobre todo en el sur. Sin embargo, al menos desde la creación de la Organización Nacional de Trasplantes (ONT) en 1989, las relaciones han sido exquisitas y los representantes eclesiásticos han llevado a cabo bastantes manifestaciones positivas.

Por este motivo, sorprendió la polémica surgida hace unos meses, a raíz de un artículo aparecido en l’Osservatore Romano, en el que se cuestionaba desde un punto de vista filosófico el concepto de muerte encefálica. Se montó un gran revuelo mediático internacional sobre todo en Italia (en España pasó afortunadamente desapercibido), con intervención de todas las sociedades científicas, dada la gravedad del tema y lo anacrónico de poner en duda gratuitamente un concepto arraigado en la comunidad médica desde hace 40 años.

El propio Vaticano, a la vista de la polémica suscitada, tuvo que desautorizar el escrito y posicionarse inequívocamente por la donación y el trasplante de órganos. La corroboración de esta postura, de una gran importancia en amplias zonas del mundo por razones obvias, ha llegado en el transcurso del importante Congreso A gift for life [un regalo de por vida], organizado en el Estado Vaticano y por la Academia Pontificia, con la colaboración del Centro Nazionale di Trapianti (la ONT italiana).

El hilo conductor fue la lucha contra el turismo de trasplantes en un mundo globalizado en el que la demanda de trasplantes para salvar vidas es diez veces superior a la oferta, donde un 10 por ciento de los trasplantes se hace bajo alguna forma de comercialización, y donde la ley de la selva en este y otros campos amenaza a multitud de países emergentes en los que todo se compra y se vende.

Allí estaban los máximos dirigentes de las sociedades de trasplantes europea, latinoamericana e internacional, junto con los delegados de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la ONT, como organismo colaborador de la institución internacional y su máximo apoyo en la lucha mundial por la donación de órganos y contra la comercialización. También estaban presentes los responsables de trasplantes de bastantes países y numerosas autoridades eclesiásticas de alto nivel.

Altruista y gratuito
El Papa Benedicto XVI, en el transcurso de una recepción a los asistentes al congreso, pronunció un importante discurso, llamado a ser un referente para el mundo católico en materia de trasplantes.

Repitió varias veces el concepto de altruismo y gratuidad en las donaciones, lo que en el contexto de comercialización al que aludíamos y junto a las voces procedentes sobre todo de Estados Unidos, que abogan por la donación retribuida, representa un posicionamiento sin duda importante. A ello se unió un clamor en contra de cualquier tipo de abuso que pudiera producirse en aras del trasplante, sobre todo entre la población infantil.

La polémica sobre la muerte encefálica quedó definitivamente zanjada, aludiendo al necesario consenso científico en cuanto a los criterios adoptados y la necesidad de unos protocolos diagnósticos claros y sin atisbo de duda. En ningún momento se volvió a la filosofía inspiradora del escrito polémico.

Como no podía ser menos, hubo una referencia explícitamente condenatoria a la utilización terapéutica de material embrionario. Fue una lástima por reiterativa, e innecesaria porque tampoco venía a cuento. Ello no desluce sin embargo un hecho muy importante para todos los que trabajamos en este campo: el apoyo de la Iglesia católica que, en este tema puede ayudar a salvar muchas vidas.

Mons. Elio Sgreccia en la Universidad Católica de Ávila

MaloBueno 
Escrito por Ecclesia Digital   
lunes, 17 de noviembre de 2008

Bioética: en el pórtico del misterio de la vida humana

Todos los bienes de la tierra deben servir al hombre y ordenarse en función del hombre. Generalmente esta afirmación es aceptada por la mayoría. Sin embargo, la respuesta a la pregunta crucial “qué es el hombre” es múltiple, como afirma la Gaudium et spes, y de ella depende no sólo la manera en que le quepa hacer uso de esos bienes, sino más aún, el modo de vida que el hombre mismo pueda o se le permita llevar. Mons. Elio Sgreccia, hasta hace sólo algunos meses presidente de la Pontificia Academia para la Vida, puede ser considerado el primer gran referente de la escuela bioética personalista que, desde una sana filosofía cristiana, se ha abierto paso entre bioéticas llamadas ‘laicas’, desarrolladas en estas últimas décadas. Inspirado en la filosofía de Hildebrand, Wojtyla, Maritain y otros, ha desbrozado el camino para la elaboración de una respuesta católica sistemática a la pregunta sobre la verdad del hombre en este ámbito que a todos afecta.

Esta vez en el marco de la inauguración de un nuevo máster en bioética, la obra presentada por Mons. Sgreccia ofrece una magistral guía introductoria para abordar con criterio las principales cuestiones de la bioética. Sin olvidar las raíces remotas de la misma en el “corpus hippocraticum” y su juramento, queda en primer plano la herencia cristiana de la noción de persona, el significado teológico de la asistencia médica (Cristo médico) y la institución gratuita de hospitales, que deben su invención a la caridad cristiana. Pero los desencadenantes inmediatos de la bioética como tal han aparecido precisamente tras los abusos en la experimentación sobre el hombre (primero durante el nacismo, pero también en ciertas experiencias en Estados Unidos ya durante la década de los 30 y posteriormente). ¿Cuál es el papel de la bioética? ¿Cómo se pueden justificar sus conocimientos? Y, por otra parte, ¿en qué se basa para juzgar éticamente realidades que parecen, en principio, ajenas porque pertenecen al mundo científico? Es legítimo cuestionarse el lugar de la pregunta ética: ¿debe plantearse en el momento de aplicar los resultados obtenidos en la investigación? ¿O en los procedimientos? ¿En la comunicación trasparente y sincera de los resultados? ¿En la intención del investigador? ¿O más bien en los medios y métodos utilizados para la investigación? La ética “integrativa” exige que todos esos aspectos estén integrados y se traten en conexión. Sgreccia aboga por una integración en sentido justificativo, es decir, que partiendo del dato científico, debe hacerse primero una lectura antropológico-valorativa, y sólo después de este paso cabe ya una elaboración ético-normativa. Muchas veces puede parecernos que basta con recabar los datos para examinar cuál debe ser la norma ética, saltándonos el paso a su juicio más decisivo y fundamental: la consideración del modelo antropológico con el que la respuesta ético-normativa ha de concordar. Sin este punto, el juicio ético, incluso el acertado, carece de justificación firme o suficiente y no es capaz de mantenerse quizá ante los ataques.

 

En este sentido, el creyente juega con una ventaja increíble a la hora de enjuiciar situaciones, ya que su modelo filosófico-antropológico de referencia es tan firme como la roca: la naturaleza humana es y permanece siempre la misma, constante como la misma Voluntad de Dios al crearla. El cristiano sabe que puede conocer desde lo que el hombre es lo que está llamado a ser, lo que debe ser, pero sin duda el conocimiento de lo que el hombre es debe ir a lo profundo de la misma naturaleza humana. Lo que debe ser, lo que debe hacer el hombre, encuentra su fundamento – y su sentido justificativo – en lo que él de suyo es por ser hombre. No nos dejemos despistar: para descubrir esto es preciso zambullirse en el gran misterio del hombre, su naturaleza, su dignidad, a la luz de la fe. El asombro ante su grandeza parece haberlo perdido el hombre actual, pero sigue siendo posible asomarse al misterio, precisamente desde el camino de la razón iluminada por la Revelación. Hoy día vivimos de muchos modelos antropológicos distintos, que asumimos según las circunstancias o a veces el interés particular. Pero ni el modelo socio-biologista – cuya máxima podría resumirse en “si se hace generalizadamente, se debe hacer” – es aceptable, como vemos claro por ejemplo en el caso de que, por muy general que sea el conducir con exceso de velocidad, eso no lo hace bueno ni debido. “No todo lo que es técnicamente posible es de igual modo éticamente lícito”. (D. Callahan)

Tampoco es suficiente el modelo del radicalismo liberal, que considera que no podemos saber qué es bueno o malo en sí, sino que es nuestra libertad, al decidir, la que hacer ser bueno aquello que decide. Aun cuando esto no fuera, como es, una absolutización del valor libertad, está claro que tal modelo es incapaz de asegurar siquiera todas las libertades, ya que favorecería en última instancia la ley del más fuerte. Si sólo vale en primer lugar la libertad, quien aún no pueda usar de ella no cuenta ni será valorado.

Quizá sea el utilitarismo en modelo que más crudas consecuencias está teniendo en nuestras sociedades contemporáneas. El comunismo soviético utilizó un criterio así cuando introdujo el aborto por ley en los años 20: la mujer que trabajaba en la fábrica no era rentable si se quedaba embarazada y se veía obligada a abortar. El utilitarismo aparentemente menos craso que se plantea hoy con frecuencia es: ¿nos compensan estos gastos los beneficios que se puedan obtener a cambio? Sgreccia llama la atención acerca de la proliferación de centros que se dedican a la cirujía estética – que da dinero a bajo coste – frente al declive de los servicios sanitarios para pacientes graves o terminales con poca esperanza de curación. El error fundamental se halla en la medida, la comparación de valores: costo-beneficio, o costo-eficacia. Indudablemente el hombre es visto desde un punto de vista meramente cuantitativo, que reduce su ser sólo a lo contable. La razón se rebela contra una comprensión humillante del hombre, que jamás es negociable en base a cálculo ninguno.

Ninguno de estos modelos ofrece una visión integral del hombre sino reducida, parcial. La bioética personalista en cambio, al asumir una visión completa, se hace capaz de dialogar con esas posiciones y de orientarlas a un humanismo pleno.

La verdad central de la antropología personalista es que el hombre, cumbre de la creación, es esencialmente siempre hombre, porque el fundamento de su ser es una esencia permanente y un acto de existencia. La persona tiene un status por existir como persona humana, de lo cual emana su dignidad. ¿Y cómo se define a la persona? Es la estructura de su ser la que la define: un ser espiritual y corporal, que la revelación nos descubre como hijo de Dios. Sólo dejándose envolver en el misterio de valor inconmensurable de cada ser humano puede comprenderse en profundidad lo reduccionista de los modelos antropológicos que justifican la manipulación del hombre, las decisiones sobre su vida o su muerte, etc. La misma corporeidad se descubre entonces como templo del espíritu humano, llena de dignidad y signo, lenguaje del alma.

La visión integral del hombre, de la persona humana, lleva infaliblemente a una comprensión de la bioética que es también integradora de todos los aspectos a veces tratados por separado: la investigación, la asistencia médica, las intenciones del médico, las repercusiones sociales, la técnica, etc. Un principio general de la bioética de la totalidad, fundada en esta integración, es que la acción moral, la decisión, la conducta debe corresponder al ser de la persona humana, estar en armonía, en coherencia con el ser y la dignidad del hombre. Y esto, hoy más que nunca, necesita el cristiano redescubrirlo desde la experiencia de lo que él es y cuenta ante los ojos de su Dios.

 

En castellano saldrá pronto a la luz en la BAC la 4ª edición de su Manual de bioética.

http://www.revistaecclesia.com/index.php?option=com_content&task=view&id=6986&Itemid=83M

Monseñor Sgreccia califica la selección embrionaria y la eutanasia como la «legitimación de un abuso»

    ÁVILA, 15 Nov. (EUROPA PRESS) –

   El presidente de la Pontificia Academia para la Vida de Roma, monseñor Elia Sgreccia, criticó hoy en Ávila la selección embrionaria, que calificó como «legitimación de un abuso», al igual que la eutanasia, contra la que advirtió que la Iglesia va a luchar «con medios pacíficos» para «educar a la sociedad» y que «no se permita que los políticos se arroguen el derecho a la vida y la muerte».

   Tras su intervención en la inauguración del Máster en Bioética, que organiza la Universidad Católica de Ávila, monseñor Sgreccia criticó la decisión del Tribunal Supremo de Italia de autorizar un caso de eutanasia en una joven de 37 años que se encuentra en estado vegetativo y para la que la familia ha pedido que sea desconectada de la máquina de alimentación e hidratación que la mantiene con vida.

   En su opinión, el tribunal «no tiene autoridad» para permitir la muerte de Eluana Englaro porque «la vida no es del paciente, del médico, de la sociedad, ni del tribunal».

   También hizo referencia al caso de una pareja española que ha concebido un hijo para curar a otro enfermo y dijo que «no es un derecho», sino una «legitimación de un abuso» seleccionar embriones y criar a un hijo «como medicamento para otro».

http://www.europapress.es/castilla-y-leon/avila-00367/noticia-monsenor-sgreccia-califica-seleccion-embrionaria-eutanasia-legitimacion-abuso-20081115172438.html

 

La medicina tecnológica podría alienar al paciente, según el Papa

El Papa Benedicto XVI advierte de que «una medicina altamente tecnológica» podría provocar la alienación del paciente, según ha declarado a los participantes del 110 Congreso nacional de la Sociedad italiana de Cirugía
Redacción 22/10/2008
.»En los contextos altamente tecnológicos de la sociedad de hoy en día, el paciente corre el riesgo de ser cosificado en medio de las exigencias de la ciencia, de la técnica y de la organización de la asistencia sanitaria». De por sí, éstas trastornan su habitual estilo de vida, por lo que es muy importante favorecer la cercanía de la familia y hacer que la ruptura con su contexto existencial sea lo menos brusca posible.

Paciente incurable
Asimismo, ha alertado sobre el riesgo que corren los médicos de abandonar al enfermo cuando detectan que es imposible curarlo o mejorar sus condiciones. «Cada paciente, también el incurable, alberga dentro de sí un valor incondicionado, una dignidad que debe ser honrada y que constituye el fundamento ineludible de cualquier actuación médica». De hecho, son precisamente «estas cualidades humanas, además de la competencia profesional en sentido estricto, las que el paciente aprecia en el médico. El quiere ser mirado con benevolencia, no sólo examinado; quiere ser escuchado, no sólo sometido a diagnósticos sofisticados».

Benedicto XVI también ha subrayado la necesidad de «respetar la autodeterminación del paciente pero sin olvidar que la exaltación individualista de la autonomía conduce a una lectura no realista y ciertamente empobrecida de la realidad humana».

Por su parte, el médico «debe proponer un tratamiento que mire al verdadero bien del paciente».

Tribuna. De comités de ética asistencial y capellanes

El autor defiende la presencia de capellanes en los comités de ética asistencial de los hospitales, dada su formación ética, bioética y filosófica y el pluralismo que su participación añade a estos órganos. Llevo años colaborando con miembros de comités de ética asistencial.

Vicente Bellver. Profesor de Filosofía del Derecho de la Facultad de Derecho de la Universidad de Valencia 06/05/2008

Procedentes de la sanidad, del derecho, de la filosofía, sus puntos de vista en cuestiones éticas son plurales. A pesar de tanta diversidad, consiguen trabajar en equipo porque suelen coincidir en aspectos básicos: que la ética no es cuestión de voluntarismo y que exige formación; que el respeto por las opiniones de los demás es imprescindible para el buen funcionamiento del comité, y que la pluralidad profesional e ideológica enriquece las deliberaciones.

Aunque en España surgieron hace más de treinta años, los comités han encontrado dificultades para su desarrollo, y en muchos sitios no están consolidados. Que ahora los comités de ética ocupen titulares destacados de la prensa tendría que ser un motivo de satisfacción por lo que supone de reconocimiento a unos órganos que aspiran a la defensa de los derechos de los pacientes y a la mejora ética de la asistencia sanitaria.

Lástima que esa repentina notoriedad no se haya debido al desinteresado trabajo que hacen, sino por unas informaciones en las que se da por supuesto que los comités deciden por los médicos, que sus decisiones las toman los curas, y que éstos son unos masoquistas que disfrutan haciendo sufrir a los enfermos. Si cualquiera de estos extremos fuera cierto sería para asustarse, pero afortunadamente sólo lo son en la imaginación de sus autores.

Los términos de la discusión no deberían ser presencia sí o no de sacerdotes, sino presencia preceptiva o voluntaria. No hay país en el mundo en el que funcionen los comités de ética y se haya excluido a los capellanes. La laica Francia prevé la presencia de representantes de las cuatro principales confesiones religiosas y filosóficas del país en su comité nacional de ética, y la religión católica es una de las representadas.

Si en España se prohibiese la presencia de capellanes en los comités, más que facilitar la independencia de juicio de esos órganos, se incurriría en una discriminación hacia ese colectivo y en un ataque contra el pluralismo ideológico difíciles de justificar ante la Constitución y ante la propia esencia de los comités de ética. Los capellanes son expertos en la atención religiosa de las personas.

En principio, prestan sus servicios a los cristianos que los solicitan, pero es frecuente que sean requeridos por gentes con otras concepciones de la vida. Con el incremento del pluralismo religioso en España, muchos capellanes se han preparado para colaborar con otras religiones en la asistencia de las personas hospitalizadas y para ofrecer asistencia espiritual a personas no católicas que no tengan quién les atienda. La formación de los capellanes suele abarcar la filosofía y, concretamente, la ética y la moral, y muchos han adquirido una formación en bioética.

Dejarles fuera de los comités empobrecería la calidad de las deliberaciones porque, entre otras cosas, aportan un punto de vista interesante para comprender la dimensión espiritual de la persona. Pueden hacer mal su trabajo y ser un desastre en su participación, pero no sucede con más frecuencia, quizá con menos, que con otros profesionales.

Su papel real
Desde los comités se ha insistido en que asesoran, no deciden. Las decisiones las toman, y las han de tomar los sanitarios con el concurso de los pacientes. Así lo quieren los comités y los profesionales, y así lo consagran las normas. Insinuar que los comités pueden determinar las decisiones clínicas es hacerles el más flaco de los servicios, y pedir que los capellanes estén excluidos, además de discriminatorio y empobrecedor, atenta contra el derecho de los pacientes a que la perspectiva religiosa y el pluralismo estén presentes en estos foros.

En lugar de promover la autocrítica y el pluralismo para conjurar los riesgos de manipulación en bioética, algunos proponen excluir de los foros de reflexión y deliberación a los que manifiestan públicamente tener una concepción católica de la vida. Así, quien no hace pública manifestación de sus convicciones más íntimas, e incluso quien las hace con tal de que no sean católicas, puede participar en los foros bioéticos.

Esta suerte de exclusión ha sido calificada por Philip Jenkins (que no es católico) como el último prejuicio socialmente aceptable. ¿Se excluiría a una persona por ser miembro de la liga para la liberación animal, el colectivo Lambda, Greenpeace o cualquier otra organización porque su presencia pudiera dar un sesgo de parcialidad a los dictámenes? ¿Por qué, entonces, excluir por razón del credo?

http://www.diariomedico.com/edicion/diario_medico/normativa/es/desarrollo/1119585.html

¿Por qué quieren expulsar a los capellanes de los hospitales?

NUEVA CAMPAÑA POR UNA CULTURA DE LA MUERTE

Por José Francisco Serrano Oceja

Zapatero
Mucho se han desgañitado los defensores de tender puentes entre el cristianismo y el socialismo hispánico en intentar explicarnos el concepto, y sus efectos, de una laicidad integradora. Y ahora viene el socialismo de Zapatero y decreta la exclusión desintegradora de los capellanes en los hospitales.

Destacados dirigentes de ese partido han elevado el tono, con este caso, hasta límites insospechados. Sirva le ejemplo de Álvaro Cuesta quien dijo sentir «repugnancia» frente a un acuerdo que tachó de «inquisitorial, fundamentalista e inconstitucional», y que achaca a «mentes podridas por el dogmatismo». Un buen inicio de legislatura que, sin duda, va a marcar el futuro, máxime si nos encontramos con un partido de la oposición que más que tener un deber con las ideas lo tiene con los cargos y las prebendas.

Una vez más, se han desgañitado los responsables del PP madrileño, pero sin el obligado coro de los líderes nacionales de su partido que han guardado, digámoslo así, un socialdemócrata silencio, no vaya a ser que nos salga algún joven cerebrito y diga que hay que abrir las ventanas contra el humo clerical.

Mucho nos cuesta despertar del sueño de una razón utópica para darnos cuenta de que lo que le molesta al Gobierno socialista no es la presencia de la Iglesia en la sociedad, es la capacidad que la virtud ha tenido de conformar al hombre libre. Mientras el Gobierno envía al Fiscal General del Estado el convenio entre el arzobispado de Madrid y la Comunidad sobre la presencia de los sacerdotes en los hospitales y la posibilidad de su pertenencia a los comités de Ética en las unidades de cuidados paliativos, el doctor Montes lanza la soflama de la revolución y pide a los enfermos que salgan a la calle para pedir la expulsión de los sacerdotes de los centros de salud. El mundo al revés.

Richard CabotUn Gobierno avanzado en políticas sociales de verdad debiera dedicarse a favorecer, por ejemplo, el modelo integral de asistencia sanitaria que hace 65 años Richard Cabot, médico de Boston y profesor de Teología en la Universidad de Harvard, puso en marcha sobre la ayuda pastoral clínica. Proyecto que desarrolló años después Antón Boisen, pastor protestante, creador en el Worcester State Hospital de Massachussets del más avanzado método de ayuda clínica pastoral. Ésa sí que es una política social de primera y no la expulsión de quienes representan la más alta humanización de la salud y del hombre desde su naturaleza trascendente.

Cada día que pasa, el Gobierno socialista se acerca al límite que marcan los Acuerdos entre la Iglesia y el Estado. El convenio con la Comunidad de Madrid no ha tenido otro referente que el firmado por los ministros de Justicia y Sanidad y Consumo y el presidente de la Conferencia Episcopal Española el 24 de julio de 1985, en época de Felipe González; un acuerdo sobre asistencia religiosa católica en los centros hospitalarios públicos publicado en el BOE el 21 de diciembre de 1985. En la capital de España quien ratificó el primer texto sobre asistencia religiosa en los hospitales fue el presidente socialista Joaquín Leguina, dato que la SER parece que ha olvidado, a no ser que la tercera generación de socialistas españoles quieran freudianamente acabar con sus padres, al menos en estas materias.

La historia de los sacerdotes y los comités de Ética, y todo lo que en conjunto arrastra, amén de ser una campaña teledirigida por las terminales propagandísticas del gobierno, de sexta generación, ha permitido que suenen los primeros compases del vals de la muerte legal que se avecina: la eutanasia. Si se consuma la sentencia pública de la muerte civil y de la expulsión de los hospitales de los sacerdotes, el terreno queda expedito a la actuación sin freno de la cultura de la muerte. Los hermanos mayores del cristianismo, los judíos, conocen a la perfección qué ocurre el día después de que la eutanasia se convierta en práctica social común.

Hay, en esta invectiva del socialismo más radical, dos aspectos que no deben olvidarse: uno, la radical negación a que la creencia contribuya a conformar los criterios de actuación de una ética pública compartida por todos. Una vez más, con este caso, el socialismo ha demostrado que no va a permitir la carta de ciudadanía a ninguna convicción con pretensiones de decir una palabra de verdad y bondad en el foro público. Y el otro aspecto es el del anuncio de la claudicación de la ética de la medicina frente al pragmatismo y al utilitarismo de las políticas de salud gubernamentales. Edmund Pellegrino y David Thomasma, en su libro The Virtues in Medical Practice, lo anunciaron hace algún tiempo: «Lo más angustioso es la convicción que va abriéndose paso de que le baluarte de la ética ha caído ya, de que ya no es posible ser un médico que se comporta éticamente, y de que las únicas posibilidades son la capitulación, la acomodación o la jubilación anticipada. Con la advertencia a los propios hijos de que no entren en la ciudad derrotada.»

http://iglesia.libertaddigital.com/articulo.php/1276234655

 

Iceta cree «vital» incluir a sacerdotes en el comité de ética de los hospitales

El obispo auxiliar de Bilbao ha dado cursos y conferencias sobre Bioética
30.04.08 –
 

Iceta cree «vital» incluir a sacerdotes en el comité de ética de los hospitales

El nuevo obispo auxiliar de Bilbao, en Begoña. / I. PÉREZ
Mario Iceta, metido ya de lleno en sus tareas como nuevo auxiliar de la diócesis de Bilbao desde su toma de posesión, el pasado 12 de abril, no se explica la «sorpresa» que ha generado el convenio firmado por la comunidad de Madrid para regular la presencia de religiosos en los Comités de Ética Asistencial (CEA) de los hospitales públicos. Opina el prelado que «todos los que participan en la vida hospitalaria, ya sean médicos, enfermeras, auxiliares, trabajadores sociales y representantes de asociaciones de enfermos, que son los que habitualmente componen estos órganos, pueden aportar algo». Y entre ellos también, razona Iceta, el sacerdote vinculado al hospital. «Al pasar ocho horas allí, el capellán conoce al paciente y su familia. ¿Por qué no escucharle?», plantea.

«Su presencia es vital porque para el enfermo la dimensión espiritual es fundamental y necesaria. Y no se trata de que el ‘asistente espiritual’ vaya a imponer su moral en el informe que redacte el comité, sino que puede «arrojar luz» al dar una opinión no científica, sino más humanista en momentos delicados en los que pueden entrar en conflicto los deseos del paciente con los de su equipo médico. El dictamen que alcancen los miembros de este grupo no se alcanza con votos individuales. Tampoco es vinculante, sólo consultivo. «Por tanto, el sacerdote no tendría capacidad de decisión», subraya.

Voz reconocida

Además de auxiliar de Bilbao, Mario Iceta es doctor en Medicina y, durante su estancia en Córdoba, ciudad en la que se ordenó sacerdote hace catorce años, fundó la Sociedad Andaluza de Investigación Bioética y Ciencias de la Salud. Además, como voz reconocida en la materia, ha impartido varios cursos y ponencias sobre estos temas y ha publicado el libro ‘Futilidad y toma de decisiones en medicina paliativa’.

Entre las cuestiones morales que pueden abordarse en los CEA, legislados de forma paulatina desde 1973 en España -el Decreto 143/1995 de 7 de febrero regula su creación y acreditación en el País Vasco desde 1995-, no se habla sólo de cuidados paliativos, que más bien suelen acordarse en la práctica diaria entre el equipo médico y las familias. Se tratan otras situaciones críticas que conllevan decisiones difíciles: reanimación de neonatos, sedación terminal, asuntos relacionados con enfermos psiquiátricos, la actuación con pacientes testigos de Jehová en el caso de transfusiones y trasplantes… Se establecen líneas generales de actuación que a los facultativos les sirven para saber cómo llevar a cabo ciertos cuidados. «Sus conclusiones no son una obligación, sino una orientación, y no sustituyen nunca al facultativo», explica el auxiliar de Bilbao, que dedicó tiempo a estudiar la Bioética en los años noventa, cuando preparaba su tesis doctoral.

«Este tipo de comités tienen raíz anglosajona. Se desarrollaron sobre todo en EE UU y, como allí hay pluralidad de religiones, el agente espiritual en cuestión puede ser un rabino, un sacerdote católico, un pastor…», explica Iceta. «Lo sorprendente sería no contar con ellos», incide el prelado. Lo cierto es que en la mayoría de los grandes hospitales públicos españoles, así como en las áreas de atención primaria, existe un CEA. Lo que no es mayoritario es que intervengan religiosos en ellos.

LA PRESENCIA DE SACERDOTES EN LOS COMITÉS ÉTICOS DE LOS HOSPITALES DE MADRID // REYES MATE

 

El lenguaje laico del Estado

El sueño laicista no se ha cumplido: ni la religión es un asunto privado ni la razón ha sido capaz de organizar el mundo

  1. • Hay que repensar la relación entre religión y política, porque la democracia necesita aliados morales
 MIQUEL ZUERAS
MIQUEL ZUERAS
REYES Mate* (30/4/2008)

Alarma social causó por unas horas la noticia de que Rouco Varela y Esperanza Aguirre, cardenal y presidenta de Madrid, respectivamente, habían firmado un acuerdo que permitía la presencia de un representante eclesiástico en el comité de ética y de cuidados paliativos de los hospitales públicos. La alarma se desinfló cuando se supo que el tal acuerdo reproducía otro, firmado hace 11 años, que había pasado desapercibido porque nada raro había ocurrido por la sencilla razón de que no se había puesto en práctica. Ni un cura en comité alguno de ética.
La falta de novedad puede quitar importancia a la noticia, pero no al hecho del convenio. Estos comités no toman efectivamente decisiones, sino que «asesoran a la dirección de un hospital» cuando los deseos del paciente no coinciden con los del médico en asuntos tales como la sedación terminal de un enfermo o la reanimación o no de un bebé con malformaciones letales. El comité no decide, pero quien tome la decisión tendrá que contar con su informe. Estamos, pues, ante un organismo que tiene un gran papel en asuntos del mayor interés, porque tocan la vida y la muerte.

¿CUÁL ES EL problema? Hay un aspecto coyuntural, a todas luces secundario, que explica el morbo informativo de la noticia. Se llama Esperanza Aguirre. En la osada lideresa del Partido Popular, que pide un debate de ideas para tapar sus ambiciones políticas, el citado acuerdo es como la negación práctica de sus ideales liberales. ¿Acaso no forma parte del liberalismo la neutralidad ideológica del Estado, la libertad de conciencia, es decir, la separación entre Iglesia y Estado? Este apaño con la Iglesia católica pone de manifiesto que, cuando ella levanta la bandera liberal, no es la del liberalismo progresista, sino la del neoliberalismo reaccionario. Ya que estamos asistiendo al duelo Rajoy-Aguirre, como si de un espectá- culo nacional se tratara, la complicidad del cardenal de Madrid con la presidenta era un combustible periodístico que no se podía desaprovechar. Esto es lo anecdótico.
Lo significativo e importante, sin embargo, es el lugar que ocupa la religión en una democracia moderna. Lo que nos enseña la tradición liberal es que el lenguaje del Estado es laico. Los criterios morales y políticos tienen que ser racionales, accesibles a todos, explicables con las luces de la razón. A la hora de hacer leyes o de desarrollarlas –como hace este Convenio para la asistencia en los hospitales–, hay que considerar a cada miembro de la sociedad como un ciudadano, aunque sea creyente. Quien represente a ese Estado, aunque sea en un modesto, pero oficial comité de ética de un hospital, tiene que hacerlo como ciudadano y no como delegado de una confesión religiosa. Esto es el abecé del liberalismo, de ahí el desasosiego de la noticia. El hecho de que el convenio firmado entre Alberto Ruiz-Gallardón y Rouco Varela en 1997 haya pasado desapercibido porque nunca fue activado no le quita gravedad.
Pero con esto no está todo dicho. La lógica liberal condenaba la religión a «asunto privado», es decir, consideraba que el lugar de la religión era la conciencia del individuo o la sacristía. Y eso es lo que no ha ocurrido. La religión está en la calle porque es un asunto público. Basta pensar en el islam o en el catolicismo en América Latina o en el budismo en el Tíbet. El sueño laicista de la modernidad no se ha cumplido: ni la religión es un asunto privado ni la razón secularizada ha sido capaz de organizar racionalmente el mundo. No se trata de renunciar al Estado laico ni a la secularización de la política y de la ética. Pero sí que hay que repensar la relación entre religión y política, partiendo del supuesto de que la política democrática necesita aliados morales y de que la religión es, queramos o no, un asunto público. Por eso se habla ahora de que estamos en una sociedad «postsecular». Esto es lo que le cuesta entender al PSOE.

EN ESTA sociedad postsecular hay que escuchar a la religión y conocer lo que tengan que decir las confesiones sobre el sentido del sufrimiento, la eutanasia o los cuidados paliativos. Más allá de las voces reaccionarias de algunos de sus representantes, estas tradiciones han reflexionado mucho sobre la vida y la muerte, sobre el sentido de lo sinsentido o sobre la esperanza de los desesperados, y no hay razón para desaprovechar esas reservas de sentido. Cuando en la Europa hitleriana todo el mundo callaba, fueron algunos pocos obispos católicos los que protestaron contra los planes eugenésicos nazis. Esas voces deben ser escuchadas. El problema es saber dónde y cuándo. Su lugar no es el Estado o las instancias oficiales, sino la plaza pública o, dicho de otra manera, tienen que dejar oír su voz cuando la sociedad debate esos asuntos, para formarse una opinión fundada, antes de que se formalice la decisión en leyes. A partir de ese momento, el único lenguaje posible es laico. Por eso no es de recibo la presencia de un representante del Servicio de Asistencia Religiosa en las comisiones de ética.
Si resulta contradictorio que la liberal Aguirre estampe su firma al pie de este convenio con la Iglesia, no lo es que lo haga el otro firmante, Rouco Varela, porque este está convencido de que en asuntos de moral, el lenguaje del Estado no debe ser laico. El cardenal le ha metido un gol a la lideresa por toda la escuadra.

*Filósofo e investigador del CSIC

http://www.elperiodico.com/default.asp?idpublicacio_PK=46&idioma=CAS&idnoticia_PK=505094&idseccio_PK=1006

La Secpal, preocupada por la inclusión de capellanes en los comités de ética de Madrid

La Sociedad Española de Cuidados Paliativos (Secpal) ha reaccionado con preocupación ante el convenio que determina la inclusión de capellanes en los comités de ética de los hospitales regionales.

Acceda al comunicado.

Redacción 25/04/2008
La Secpal reconoce que la asistencia religiosa es parte de una atención integral al enfermo terminal, pero cree preocupante que el convenio autonómico (ver noticia) opte por una sola confesión y, además, señala que «los profesionales de equipos de cuidados paliativos deben seleccionarse con criterios de capacitación profesional, y no otros, y estar sujetos a las directrices y jerarquía internas que se decidan en cada centro y no por una determinada autoridad religiosa».

http://www.diariomedico.com/edicion/diario_medico/normativa/es/desarrollo/1116351.html

Hospitales para ateos

BEATRIZ GIMENO REINOSO – Madrid – 27/04/2008

Ante mi estupor y horror, me encuentro esta mañana con la noticia de que Esperanza Aguirre ha firmado un convenio con Rouco Varela, para que la Iglesia tenga voz y voto en cosas como la sedación de enfermos terminales. Resulta que yo soy atea, y mi familia, mis amigos y casi toda la gente que quiero lo es también.

De repente ya no tengo que temer únicamente la posibilidad, gracias a esta misma Aguirre, de una muerte lenta y agónica, contra mi propia voluntad y la de mi familia, sino que ahora me amenaza además la posibilidad de que un cura tenga algo que opinar sobre mi propio final. Las peores pesadillas se van haciendo realidad.

Todo esto nos está pasando por no librarnos a tiempo de los crucifijos en las juras de los ministros, en las escuelas o en los hospitales. La Iglesia lleva siglos organizando nuestros cuerpos, nuestra sexualidad, nuestros placeres, nuestras familias, nuestras políticas y nuestras vidas. ¿Es que ni en la hora de la muerte podremos librarnos de ellos?

Exijo, en mi derecho de ciudadana atea militante, que el ministro de Sanidad comience a pensar en hospitales para ateos o por lo menos, hospitales libres de curas.

El Gobierno pide a la Fiscalía que estudie el convenio entre Aguirre y Rouco sobre los comités de ética

«No se puede imponer a los pacientes criterios basados en creencias religiosas», afirma la vicepresidenta De la Vega

EFE – Madrid – 25/04/2008

El Gobierno ha pedido a la Fiscalía y a la Agencia de Protección de Datos que estudien si procede emprender acciones legales contra el convenio suscrito entre la Consejería de Sanidad de la Comunidad de Madrid y el Arzobispado, que permite la presencia de sacerdotes en los comités de ética de los hospitales públicos. Así lo ha anunciado hoy la vicepresidenta primera del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros, en la que ha indicado que, de acuerdo con la Constitución, «los servicios públicos de salud no pueden imponer a los pacientes criterios basados en creencias religiosas».

Por esa razón, el Ejecutivo, a través del Ministerio de Justicia, se ha dirigido al Ministerio Fiscal y al director de la Agencia de Protección de Datos para que analicen el contenido del convenio y estudien si vulnera derechos fundamentales, como los derechos a la intimidad, la autonomía personal, la salud y la libertad religiosa.

En tal caso, el Gobierno solicita que se proceda a «ejercitar las acciones que consideren oportunas en defensa de los derechos fundamentales de los ciudadanos».

Fernández de la Vega ha subrayado que la voluntad de los pacientes sobre su salud no puede tener otros límites que los previstos en el ordenamiento jurídico y los que se derivan de los criterios profesionales.

http://www.elpais.com/articulo/sociedad/Gobierno/pide/Fiscalia/estudie/convenio/Aguirre/Rouco/comites/etica/elpepusoc/20080425elpepusoc_6/Tes

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Un cura en el comité de ética

Polémica por la presencia de sacerdotes en órganos consultivos de los hospitales

EL PAÍS – Madrid – 25/04/2008

La presencia de sacerdotes católicos en los comités de ética asistencial de los hospitales públicos, que asesoran sobre cualquier actuación que pueda suponer un conflicto moral o ético, ha levantado una gran polémica por el convenio que el Gobierno de la Comunidad de Madrid firmó el 2 de enero con el Arzobispado de la región, que así lo contempla.

Estos organismos proponen protocolos en casos de abortos o cuidados paliativos

El PSOE ha puesto su servicio jurídico a disposición de enfermos y médicos

Este hecho ha levantado una gran polvareda y ha llevado incluso al PSOE a pedir «la inmediata retirada» del convenio, y a poner sus servicios jurídicos a disposición de médicos, familiares y enfermos que puedan sentirse afectados o, directamente, «perseguidos» por esta medida, según el responsable de Libertades y Justicia de este partido, Álvaro Cuesta.

Sin embargo, se trata de una posibilidad que ya establecía la Comunidad de Madrid en el anterior convenio, de 1997, sobre la asistencia religiosa católica en los hospitales. Y aún antes, en 1995 (con el PSOE en el Gobierno), el antiguo Insalud recomendaba que entre los médicos, enfermeros, juristas y expertos en ética que formasen los «multidisciplinares» comités, hubiera «profesionales no sanitarios de la Institución que, con preferencia, desarrollen su actividad en los servicios de Trabajo Social, de Atención al Paciente/Usuario y de Asistencia Religiosa». Es decir, que se incluyera a unos sacerdotes que ya trabajaban para los hospitales (546 en toda España) y cuyos sueldos suponen sólo a las arcas de la Comunidad de Madrid 766.000 euros en 2008.

La tarea de los comités de ética suele ser la de proponer protocolos de actuación en casos que puedan plantear cualquier tipo de conflicto ético (abortos en avanzado estado de gestación, cuidados paliativos, etcétera) y, en el caso de que algún profesional lo pida, valorar situaciones concretas en informes no vinculantes. A pesar de que existe la posibilidad de incluir a los sacerdotes, lo cierto es que no suelen estar a no ser que sean expertos por su labor médica o su experiencia en filosofía o bioéticas.

De hecho, «en no más de dos o tres hay un religioso entre sus miembros» en la Comunidad de Madrid, que cuenta con un comité en la mitad de sus 32 hospitales, según una portavoz de la Consejería de Sanidad. Entre ellos, el Hospital de La Paz y el Gregorio Marañón.

En la regulación de la mayoría de las comunidades no existe referencia expresa a que haya un representante religioso en los comités, salvo en la Comunidad Valenciana. Lo mismo que dice la regulación madrileña, aunque en el convenio firmado con la Iglesia católica se dice expresamente que el capellán «formará parte del comité de ética».

Algo con lo que no están de acuerdo, por ejemplo, en Andalucía. «La Administración pública no es confesional y los hospitales participan de ella», indica el secretario general de Calidad y Modernización de la Consejería de Salud, José Luis Rocha. Tanto las autoridades gallegas como las de Castilla y León insisten en que no existe en sus autonomías acuerdos con los obispos y en Cataluña recuerdan que los profesionales sanitarios y sus familias siempre tienen la última palabra.

Sin embargo, en el País Vasco sí hay algún sacerdote en el comité del Hospital de Basurto, en Bilbao: «Se le aceptó como persona, no por su condición de religioso. Además tiene una formación en Filosofía», asegura Elena Gutiérrez, la presidenta del comité. El presidente del comité de ética del Hospital de Txagorritxu, en Vitoria, Sebastián Iribarren, resalta que la presencia en el comité es voluntaria y que, de entrada, no diría que no a la presencia de un sacerdote en el mismo. «Se estudia su perfil. Lo que se trata es de evitar a los dogmáticos, sean religiosos o no».

 

Religiosos que asisten a los enfermos pero sin opinar

– Reino Unido. En el Reino Unido no hay ninguna normativa que permita expresamente la participación de sacerdotes en el asesoramiento a los médicos sobre el tratamiento a dar a un paciente, según portavoces de la Iglesia de Inglaterra y de la Asociación Médica Británica (BMA en sus siglas en inglés). Tanto la Iglesia como la organización médica suelen participar en las consultas que abre el Gobierno antes de legislar sobre temas médicos o sociales, pero los sacerdotes no opinan directamente sobre qué tratamiento es el más adecuado en casos concretos.

– Francia. La separación radical entre las Iglesias (en plural) y el Estado es una de las características de la República francesa. Las cuestiones que pueden presentar problemas éticos, como las relativas a los casos de eutanasia pasiva, son responsabilidad única de las familias de los enfermos y de los médicos.

– Holanda. Este país fue pionero en aceptar la eutanasia (la ley en vigor desde 2002 goza de una aceptación social cercana al 90% de la población) y en los últimos años ha desarrollado unidades de cuidados paliativos en todos los hospitales, una red nacional de residencias y un servicio de cuidados a domicilio. En cualquier caso, cada una de las cinco comisiones regionales facultadas por el Gobierno para revisar los expedientes de eutanasia cuenta con un jurista, un médico y un experto en ética, todos aconfesionales.

– Italia. Los curas son una presencia constante en los hospitales italianos. Tienen incluso libre acceso para asistir a los enfermos terminales (Lazio y Toscana lo han santificado por ley), pero no participan en las decisiones médicas. Cada hospital y cada zona sanitaria local (ASL) tiene un comité ético, formados por un médico legal, un anestesista y un patólogo, que ejecutan, cuando se produce la muerte cerebral, la decisión del paciente sobre la donación de órganos; si el fallecido no la hubiera tomado antes, se consulta a la familia. «La ley obliga a los médicos a curar hasta que no haya posibilidad de vida, pero también a administrar cuidados paliativos a los pacientes terminales que sufren», señala Aldebrando Bossi, dirigente médico de la ASL.

Con información de Walter Oppenheimer (Londres), Octavi Martí (París), Miguel Mora (Roma) e Isabel Ferrer (La Haya).Con información de O. Güell, A. Díez, E. G. Sevillano y R. Carranco (Madrid), T. Constella (Sevilla), S. Rodríguez (Santiago de Compostela), F. Ballsells (Barcelona), E. Azumendi (Bilbao) y F. Simón (Valencia).

http://www.elpais.com/articulo/sociedad/cura/comite/etica/elpepusoc/20080425elpepisoc_8/Tes

 

 

 

 

 

 

Aguirre y Rouco pactan la entrada de los curas en los comités éticos de los hospitales

Estos comités éticos son los que deciden sobre los cuidados paliativos en enfermos terminales

ELPAIS.com – Madrid – 24/04/2008

El Gobierno de Madrid, que preside Esperanza Aguirre (PP), y el cardenal arzobispo de la capital, Antonio María Rouco Varela, han acordado que el Servicio de Asistencia Religiosa Católica forme parte del comité de ética de los hospitales públicos de la Comunidad que decide sobre los cuidados paliativos en efermos terminales, según informa Teresa Rubio en la Cadena SER.

Este acuerdo, traducido en una cláusula del convenio firmado desde abril de 1997 entre la Comunidad de Madrid, entonces presidida por Alberto Ruiz Gallardón, y la Provincia Eclesiástica de Madrid, amplía las funciones de los curas que asisten a los hospitales, hasta ahora limitadas a la asesoría religiosa. En concreto, la cláusula tercera dice que «el Servicio de Asistencia Religiosa Católica (…) formará parte del Comité de Ética y del Eqiupo Interdisciplinar de cuidados paliativos».

A partir de ahora, capellanes o «personas idóneas» formarán parte de este comité reunido para tomar decisiones como la sedación de enfermos terminales, la práctica de un aborto o la reanimación de un bebé en determinados casos. Estos comités están formados por médicos, profesores de ética y personal especializado. Hasta ellos llegan aquellos asuntos delicados y antes los que un médico puede tener dudas como cuidados paliativos, reanimación, abortos, etc. Sin embargo, este comité sólo asesora al médico responsable y, por tanto, no tiene carácter vinculante sino consultivo. El médico puede tomar una decisión contraria.

La «Asistencia Religiosa Católica» en centros hospitalarios públicos fue acordada entre los Ministerios de Justicia y de Sanidad y Consumo y la Conferencia Episcopal en 1985. A partir de este acuerdo, las Comunidades Autónomas desarrollan el cumplimiento del acuerdo, en el caso de Madrid, con los convenio de 1997, que lleva esta asistencia a los centros dependientes de la Comunidad Autónoma, y del 17 de octubre de 2001, por el que se asume también la de centros del Estado.

El acuerdo fue firmado el pasado 2 de enero por el consejero de sanidad Juan José Güemes y el obispo auxiliar de Madrid, Fidel Herráez Vegas.

http://www.elpais.com/articulo/sociedad/Aguirre/Rouco/pactan/curas/tengan/voto/trato/enfermos/terminales/elpepusoc/20080424elpepusoc_3/Tes

Rouco advierte de que la cultura de la muerte triunfa en España

LAURA DANIELE
MADRID. A un día de que el presidente electo, José Luis Rodríguez Zapatero, ofrezca en el Congreso su discurso de investidura, el presidente de la Conferencia Episcopal Española (CEE) y cardenal arzobispo de Madrid, Antonio María Rouco Varela, aseguró ayer que «la cultura de la muerte» reina en nuestra sociedad y advirtió al Gobierno de que «nadie puede reprimir la vida».
Con este aviso, el prelado, quien tendió un puente al Ejecutivo en su primer mensaje como presidente de la CEE, dejó claro al Gobierno que las propuestas laicistas que Zapatero pretende llevar adelante en esta legislatura, entre ellas la posible modificación de la ley del aborto, encontrarán un serio obstáculo en la Iglesia.
En su homilía, en una misa «Por la Vida» celebrada en la Almudena, el prelado hizo un llamamiento a defender el valor sagrado de la vida en contra de la cultura de la muerte que sucumbe en nuestros días, informa Análisis Digital.
Asimismo, insistió en que hay que respetar el don de la vida desde que nace en el seno materno y señaló que «nadie tiene derecho a atacarla, sobre todo, cuando se muestra en cualquiera de sus estados más indefensos, como la enfermedad o la vejez».
Al igual que hiciera el pasado viernes en la Eucaristía dedicada a monseñor Sebastián Gayá, el arzobispo de Madrid recordó que la cultura de la muerte triunfa en nuestra sociedad, ya que muchas de los vidas de los no nacidos dependen de otros; otros deciden por ellos si han de nacer o han de morir. «Hemos de reconocer justamente el don de la vida de los más indefensos porque la cultura de la muerte no sabemos dónde va a terminar», alertó el prelado. Con este mensaje, el cardenal Rouco Varela se sumó a la defensa que el cardenal arzobispo de Toledo, Antonio Cañizares, punta de lanza de la Iglesia contra el aborto, viene haciendo desde que se hizo público el programa electoral de los socialistas.
Ayer, en su homilía, el cardenal Primado avisó al Gobierno de que la Iglesia «no callará ante la cultura de la muerte legalmente establecida» en España, cuya máxima expresión se ve en el «escolfriante» número de abortos. «La injusticia y opresión más grave que corroe el momento presente es esa gran multitud de seres humanos débiles e indefensos que están siendo aplastados en su derecho fundamental a la vida», apuntó.
Asimismo, advirtió de que «el mundo actual trata de apagar o poner sordina» al mensaje de la Iglesia a través de «las campañas y la trompetería de los embajadores y servidores de la cultura de lamuerte», que «se cierne amenazadora sobre los hombres y los pueblos, sumidos en un invierno demográfico». Ante esta amenza, el cardenal insistió en que la Iglesia no cejará «en la defensa del hombre amenazado».
Las propuestas socialistas
Con estos mensajes, la Conferencia Episcopal marca el terreno donde se dirimirá el mayor conflicto de la próxima legislatura, de cumplir el Gobierno socialista su actual programa electoral. Sin embargo, los planes del Gobierno son más amplios de miras y pretenden relegar a la Iglesia al espacio privado. Prueba de ello es su proyecto de modificar algunos aspectos de la Ley de Libertad Religiosa para ofrecer «una mayor garantía de la aconfesionalidad y laicidad del Estado». Si bien hasta el momento Zapatero se ha mostrado contrario a denunciar los acuerdos con la Santa Sede, habrá que ver hasta dónde se propone llegar con su «promoción activa» de la neutralidad del Estado y, sobre todo, si tocará cuestiones como la presencia de símbolos religiosos en los espacios públicos, la asistencia religiosa en cárceles y hospitales y el Arzobispado castrense.
Fuente: ABC

Los buenos resultados de la colaboración entre ciencia y bioética: Jornada de Estudio en el Hospital «Niño Jesús».

EUROPA/ITALIA –

Roma (Agencia Fides) – El martes primero de abril el mundo de la investigación genética se ha reunido en el Hospital pediátrico Niño Jesús de Roma para presentar y discutir algunos casos que han puesto en evidencia los buenos resultados de la estrecha colaboración entre ciencia y bioética. El encuentro, organizado en colaboración con la Asociación de Médicos Católicos Italianos, ha tocado seguramente un tema de gran actualidad: la genética en su relación con la ciencia y la esperanza.
La sesión de estudio se abrió con el saludo del Prof. Giuseppe Profiti, Presidente del Hospital Niño Jesús, que resalto la importancia de una aproximación no sólo ética al paciente sino sobre todo psíquica: en la atención a un paciente no se puede descuidar el aspecto personal e interior. “Es necesario que en un hospital del tercer milenio, como quiere ser el Niño Jesús, la investigación se desarrollé continuamente” agrego el Presidente, “y se convierta en patrimonio del hospital y de cada paciente en particular”. La estrecha relación entre el Hospital más prestigioso en la atención de niños y adolescentes y la Asociación de Médicos Católicos tiene como objetivo individuar un modelo de profesional de la salud “laico, pero humanizador”.
La esperanza, palabra clave del encuentro, apareció en la intervención de la Doctora Paola Rosati, del Departamento de Medicina Pediátrica, Vicepresidente del AMCI de Roma, y organizadora del evento. El texto de referencia fue la encíclica del Papa Benedicto XVI, Spe Salvi. La relatora presentó la genética como esperanza de algo que se puede plasmar o trabajar, y resaltó la importancia de la educación en la necesaria y fundamental relación de participación que debe se debe establecer entre médicos y pacientes. La investigación genética se vale del trabajo del investigador y del público involucrado, todos alimentados por un mismo pan.
Entre citaciones bíblicas y literarias, desde Manzoni a Ratzinger pasando por Peguey y “El Principito”, se desarrolló la intervención de Mons. Fortunato Frezza, Biblista, Subsecretario del Sínodo de los Obispos y Asistente del AMCI de Roma, que dividió la salud de los niños en un mosaico de cinco partes: esperanza de la vida, esperanza de vida, esperanza de la ciencia, ciencia y esperanza, crecer en la esperanza; el niño es el núcleo del hombre, en el recién nacido se encuentra ya todo el hombre. Y sobre un tema de actualidad muy discutido, como es la reanimación de los niños prematuros, Mons. Frezza subrayó como “no se le puede negar la esperanza a quién la pide desesperadamente”.
Después de las reflexiones sobre genética y hombre del XXI siglo, a cargo del Prof. Bruno Dallapiccola, experto genetista, la mesa redonda se concluyó con la narración de cuatro ejemplo de patologías que sin la ayuda de la genética no sería posible curar en la actualidad. (P.C.) (Agencia Fides 2/4/2008; líneas 35, palabras 481)

Pastoral sobre el aumento de los abortos / Los obispos españoles piden la abolición de la «ley del aborto»

L. R. R
Madrid- El obispo de Almería, Adolfo González Montes, ha atribuido al plan laico de educación sexual a adolescentes y jóvenes, lo que califica como «brutal plaga de abortos» en nuestro país que, según él, ha generado «la escalofriante cifra de tres millones de víctimas en poco más de una docena de años», informa Europa Press.
En una carta pastoral titulada «Se hizo carne», el prelado culpa al citado plan de la «trivialización de la sexualidad y el aumento de la gravedad moral del estado en que se encuentra la juventud y del aborto» . Por ello, González Montes incluye en su carta un llamamiento a los legisladores católicos para ser fieles a su conciencia moral, que les exige «el deber de hacer cuanto esté a su alcance para garantizar la protección del embrión humano».

Fuente: La Razón

Los obispos españoles piden la abolición de la «ley del aborto»
L. R. R 
Madrid- Los obispos españoles han manifestado una vez más su postura clara y firme ante las práctica abortivas y piden la abolición de la «ley del aborto, que es una ley injusta», en una nota que ha publicado la Subcomisión Episcopal para la Familia y Defensa de la Vida con el título «La Vida es siempre un bien». 
Con motivo de la solemnidad de la Encarnación del Señor, la Iglesia española celebra hoy la VII Jornada por la Vida, una invitación a «proclamar el valor sagrado de toda vida humana desde su comienzo en la fecundación hasta su fin natural», subrayan los obispos en la nota, en la que invitan a los fieles a orar para que el Señor «ilumine la conciencia de nuestros conciudadanos, especialmente la de los políticos». 
«Ningún católico puede admitir en ningún caso prácticas como el aborto, la eutanasia o la producción, congelación y manipulación de embriones humanos», afirman los obispos, que lamentan que «miles de esposos tengan que acudir a largos y gravosos procesos de adopción mientras que en España más de cien mil niños murieron por el aborto durante el año 2006». 

Fuente: La Razón

Sistach alerta sobre una legislación «cada vez más alejada del cristianismo»

L. D.

MADRID. El cardenal arzobispo de Barcelona, Lluis Martínez Sistach, lamentó que la legislación civil esté «cada vez más alejada del humanismo cristiano», durante su discurso inaugural de la III Convención de Católicos y Vida Pública, que se celebra desde ayer en la Universitad Abat Oliba en la capital catalana.

Para Sistach es necesario «intensificar los esfuerzos» en la educación católica de los jóvenes para formar «auténticos cristianos», lo que debe suponer «un enriquecimiento espiritual de la sociedad», ya que éstos harán que las comunidades se configuren «más de acuerdo con sus raíces cristianas» y las instituciones estén «impregnadas de valores evangélicos». El encuentro, centrado en las raíces cristianas de Cataluña, contará hoy con tres mesas redondas en las que se debatirán cuestiones como «la aportación del cristianismo en la cultura catalana y la transmisión de la cultura en la enseñanza». Asimismo, el presidente de la Asociación Católica de Propagandistas (ACdP) y gran canciller de esta universidad, Alfredo Dagnino, impartirá esta tarde una conferencia titulada «Educación para la Ciudadanía. Retos y desafíos».

Entre los asistentes, también figuran el presidente de E-cristians, Josep Miró i Ard_vol, y el rector de la universidad, Josep María Alsina. El encuentro será clausurado con una misa presidida por el obispo auxiliar de Barcelona, Joan Carrera.

Fuente: ABC