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Científicos españoles desarrollan una técnica para identificar las anomalías de embriones preimplantacionales



Se detectan así las posibles enfermedades que pueda desarrollar


Madrid (15-5-09).- Científicos del Instituto Valenciano de Infertilidad (IVI) están ultimando una nueva técnica de diagnóstico preimplantacional, conocida como metabolómica, mediante la cual consiguen estudiar in vitro el grado de normalidad del embrión «sin tocarle», analizando lo que consume y expulsa en su medio de cultivo y detectando así posibles enfermedades que pueda desarrollar.

Según explicó el presidente del IVI, Antonio Pellicer, en el marco del III Congreso Internacional IVI sobre Medicina Reproductiva que ha comenzado hoy en Madrid, los ensayos todavía están en estadios iniciales pero los resultados están siendo prometedores a la hora de comprobar si el embrión está sano y, por tanto, apto para su implantación en el útero.

En concreto, se trata de comprobar el índice de viabilidad del embrión a través de sus metabolitos, es decir, «lo que consume y excreta» durante su estancia en el líquido de cultivo. Es preferible hacerlo a partir de su tercer día de desarrollo y, de este modo, se comprueba el estado de sus cromosomas y se analiza su grado de normalidad, que influye en el desarrollo de alteraciones genéticas como el síndrome de Down o el de Turner.

La metabolómica tan sólo permite detectar enfermedades «más obvias» como las derivadas de anomalías cromosómicas -como las dos citadas- aunque en el futuro se podrán ir analizando nuevos marcadores genéticos en los metabolitos, para diagnosticar con esta técnica enfermedades hereditarias, como la fibrosis quística, o las distrofias musculares.

Además, y a diferencia de las biopsias embrionarias, al analizar los metabolitos en el líquido y no a través del contacto directo con el embrión se evita la posibilidad de dañarlo y, por tanto, de reducir las tasas de embarazo.
Por el momento, el IVI y la Universidad de Yale (Estados Unidos) son los dos únicos centros en todo el mundo que están evaluando la viabilidad de esta técnica que, de ser finalmente eficaz, sustituiría los métodos de selección actuales basados en las características morfológicas del embrión al observarlo bajo el microscopio, algo «intuitivo y subjetivo» que provoca que los finalmente seleccionados no siempre cumplen las expectativas.

Por otro lado, en el marco de este Congreso Internacional de Reproducción Asistida, su presidente, Antonio Requena, destacó el aumento de la demanda de crioconservación de óvulos que se está produciendo en España en los últimos años, advirtiendo que se trata de una práctica que «cada vez se da más entre mujeres jóvenes».

De hecho, la edad más recomendable para iniciar esta técnica es sobre los 23-25 años, que es cuando la mujer es más fértil, aunque la mayoría de peticiones procede de pacientes de una media de 35 años que quieren preservar sus ovocitos para poder tener un hijo unos años más tarde.

Con la congelación, los ovocitos mantienen todas sus cualidades y consiguen sobrevivir incluso más de 20 años. Además, es más recomendable ya que, en el caso del óvulo, cuando éste se congela se forman cristales que pueden acabar dañando el tejido cromosómico.

Según añadió el profesor Pellicer, se trata de una técnica que tras la ley de Reproducción Asistida se va a ir extendiendo poco a poco ya que es un proceso inocuo y barato -no llega a los mil euros- que facilita que muchas mujeres «puedan preservar su fertilidad».

http://www.azprensa.com/noticias_ext.php?idreg=41725

Engendrar vida después de la muerte

La procreación post mortem permite a la mujer o compañera de un hombre fallecido usar el semen de éste o los embriones originados in vitro con los gametos de ambos (o procedentes de donantes).

Nuria Siles – Viernes, 15 de Mayo de 2009 – Actualizado a las 00:00h.

Es una técnica que está admitida expresamente en la vigente Ley de Reproducción Asistida de 2006. Para ello es necesario contar con la voluntad del varón y se ha de realizar en un plazo máximo de 12 meses. En torno a esta cuestión se suscita un debate ético y jurídico, en el que se presentan argumentos a favor y en contra.

Imagínese a un hombre enfermo de cáncer que tiene que someterse a quimioterapia. En un momento dado decide dejar una muestra de semen congelada en una clínica de reproducción para utilizarla cuando acabe el tratamiento. Además de su autorización para la congelación, el paciente firma un apartado donde manifiesta su deseo de que dicha muestra pueda ser usada por su pareja en el caso de que él falleciera y dentro de los plazos permitidos por la ley. Un año después el hombre muere y sus padres se personan en el centro exigiendo que el material biológico de su hijo no se utilice por la mujer, «que no es su pareja ni nada».

¿Puede la compañera del fallecido usar el semen de éste para engendrar un bebé? ¿Existe un plazo legal para hacerlo? ¿Debe prevalecer la postura de los padres del varón? Estas son algunas de las interrogantes que se suscitan en relación con la procreación post mortem, que consiste en la posibilidad de que la esposa o pareja de hecho de un hombre muerto pueda utilizar su semen o los embriones originados in vitro con los gametos de ambos (o procedentes total o parcialmente de donantes).

  • Es necesario que el fallecido dé su consentimiento en vida para que su material reproductor pueda ser utilizado y que se realice en los doce meses siguientes al óbito

Para que este tipo de fecundación se pueda llevar a cabo es necesario que se cumplan dos requisitos legales: que el fallecido dé su consentimiento en vida para que su material reproductor pueda ser utilizado cuando muera y que se realice en los doce meses siguientes al óbito. Por lo tanto, en el supuesto planteado la mujer podría usar la muestra congelada de su pareja dentro de dicho plazo al haber dejado constancia explícita de su voluntad para ello.

No obstante, hay que tener en cuenta que existe un caso controvertido que contempla la Ley de Reproducción Humana Asistida en virtud del cual aun sin el consentimiento del varón fallecido, la mujer puede decidir transferirse los embriones comunes. Si, por ejemplo, la pareja tenía embriones congelados y en mitad del ciclo el hombre muere se entiende que el consentimiento que ha dado para las técnicas también lo ha otorgado para tener un hijo póstumo.

Esta presunción ha recibido críticas como las de los autores del libro Bioética y Ley de Reproducción Humana Asistida, Fernando Abellán y Javier Sánchez Caro, que consideran que «no es razonable pensar que un hombre que desea tener un hijo con su pareja en vida quiera necesariamente que lo tenga su mujer si muere y no se va a poder ocupar de él».

Defensores y detractores
Se trata de un tema que tiene implicaciones jurídicas y plantea reparos éticos por parte de aquéllos que consideran que con esta técnica se condena al hijo a una orfandad deliberada, pues se sabe a ciencia cierta que nacerá sin padre.

  • No es razonable pensar que un hombre que desea tener un hijo con su pareja en vida quiera necesariamente que lo tenga su mujer si muere

Otro de los argumentos que utilizan los detractores de este tipo de procreación es que en estos supuestos la fecundación in vitro no tiene un carácter terapéutico porque con el fallecimiento del varón desaparece la esterilidad que se quería reparar. Además, aducen intereses económicos por parte de la mujer para administrar los bienes que el fallecido dejaría a su hijo y los problemas jurídicos de filiación y sucesorios que surgen.

Los defensores de este modo de proceder aportan argumentos como el hecho de facilitar a la viuda su deseo de prolongar de alguna manera la vida de su marido o pareja y la carencia de preceptos constitucionales que prohiban esta forma de procreación. Además, señalan que resulta incongruente que una mujer pueda ser fecundada con semen de un donante anónimo y no con el de su marido fallecido.

La filiación de la descendencia que se puede establecer por esta práctica tiene una gran trascendencia. No es un tema menor si el bebé será hijo también del padre difunto o sólo de la mujer que usa el material genético de éste último.

Esta cuestión incidirá en la conformación de la identidad del propio menor y en los intereses de terceros, ya que el nacimiento puede condicionar repartos hereditarios, establecimiento de cargas familiares, etc. Si ambos estaban unidos en matrimonio, el consentimiento del marido es obligatorio, y si se trataba de una pareja de hecho es optativo, pero hay que tener en cuenta que si el hombre no lo presta la mujer sólo puede ser madre a título personal.

Como explica Fernando Abellán, «el consentimiento del varón dado antes de realizar las técnicas de fecundación in vitro, esté casado o no, le vincula a los embriones y a los hijos que nazcan de ellos como un padre natural con todas las obligaciones». Estos casos en los que consta expresamente la voluntad del esposo o pareja a la procreación post mortem dan lugar a una filiación paterna. Es como si el padre estuviera vivo y, por lo tanto, el niño participará de la herencia, del apellido y de los derechos que su progenitor hubiera tenido, es decir, le convierte en hijo de ese varón con todos los efectos de una procreación natural.

  • En estos supuestos la fecundación in vitro no tiene un carácter terapéutico porque con el fallecimiento del varón desaparece la esterilidad

Amparo legal
La procreación post mortem está admitida en nuestro ordenamiento jurídico. España tiene un régimen muy permisivo. A diferencia de lo que ocurre en otros países del entorno europeo como Francia, Italia o Alemania, donde esta técnica esta prohibida, u otros como Portugal y Reino Unido, en los que la práctica está sujeta a limitaciones, la Ley 14/2006, de 26 de mayo, Sobre Técnicas de Reproducción Humana Asistida, la recoge expresamente.

De hecho, en la anterior ley del 1988 también aparecía, aunque con unos requisitos más rígidos. Se exigía que la voluntad del marido o pareja de hecho constara en escritura pública o en testamento y que el semen o los embriones congelados se usaran en los nueve meses siguientes al fallecimiento del varón.

Con la vigente ley de 2006 el interesado podrá además prestar su conformidad en el documento de consentimiento informado de las técnicas y en el de instrucciones previas o testamento vital. Asimismo, el plazo de utilización del material biológico se amplió a 12 meses.

http://www.diariomedico.com/2009/05/15/area-profesional/normativa/engendrar-vida-despues-muerte

La inducción de ovulación se asocia con mayor riesgo de cáncer

Los tratamientos inductores de la ovulación aumentan el riesgo de cáncer, según los resultados de un estudio que se publica en American Journal of Epidemiology.
Redacción05/03/2009
El uso de los fármacos inductores de la ovulación para estimular la producción de folículos ováricos está muy extendido como terapia independiente y también dentro de los ciclos de fecundación in vitro, ha expuesto Ronit Calderon- Margalit, de la Universidad de Hadassah-Hebrew, de Jerusalén (Israel), que ha dirigido el análisis. Hasta ahora, la literatura médica no había aportado información consistente respecto a una posible asociación entre cáncer y estimulación ovárica.

Por esta razón, los investigadores han examinado los datos de 15.030 mujeres reclutadas en el Estudio Perinatal de Jerusalén, tras haber dado a luz entre 1974 y 1976 y después de haber participado en una encuesta posparto. Además, sus datos se incluyeron en el Registro de Cáncer de Israel para obtener información sobre los tumores diagnosticados a lo largo de 2004.

Resultados
De todas ellas, 1.215 desarrollaron cáncer. Y, de éstas, 567, que habían recibido un tratamiento inductor de la ovulación, presentaron un riesgo un 36 por ciento mayor de sufrir cáncer en cualquier localización. Este tratamiento no se asoció con cáncer ovárico, pero sí con un riesgo aumentado en un 42 por ciento de desarrollar cáncer de mama, una tasa tres veces mayor de cáncer uterino y entre dos y cinco veces más de linfoma no-Hodgkin. Asimismo, el tratamiento específico con clomifeno se asoció a entre cuatro y seis veces más riesgo de cáncer uterino y a entre dos y seis veces más riesgo de melanoma maligno.

http://www.diariomedico.com/edicion/diario_medico/mi_dm/oncologia_nuevo/prevencion/es/desarrollo/1200451_05.html

La Administración debe cubrir todos los ciclos de fecundación ‘in vitro’

La Administración cubre los ciclos de fecundación in vitro autorizados, aunque la paciente haya recibido alguno en un centro privado.
Marta Esteban 05/05/2008
Las largas listas de espera que existen en la sanidad pública de pacientes que quieren someterse a fecundación in vitro hacen que el recurso a los centros privados sea una alternativa. Sin embargo, los ciclos a los se sometan las pacientes en la sanidad privada no computan ni son obstáculo a la obligación de la Administración de sufragar la totalidad de la prestación que haya pactado con las beneficiarias de la Seguridad Social. Así se desprende de una sentencia dictada por el Juzgado de lo Social número 2 de Ciudad Real.

El titular del juzgado ha estudiado la demanda de una paciente contra una resolución de la Oficina Provincial de Prestaciones del Servicio de Salud de Castilla-La Mancha (Sescam) por el que se le autorizó un solo ciclo de fecundación. La Administración autonómica denegó la petición de la paciente, que pedía someterse a más ciclos de los autorizados, alegando que el servicio público sólo le había concedido uno argumentando que ella ya había estado sometida a un tratamiento en una clínica privada. La sentencia analiza la normativa vigente sobre técnicas de fertilidad asistida establecidas en la Ley 14/2006. En concreto, el fallo hace mención de los requisitos de los centros y servicios de fecundación, la clasificación y autorización de los centros y sus condiciones de funcionamiento, tales como la obligación de que el personal sanitario esté «especialmente cualificado para realizar las técnicas de reproducción asistida, sus aplicaciones complementarias o sus derivaciones científicas». La sentencia declara que de la normativa «no se deduce la existencia de límite o tope alguno sobre los ciclos de implantación ni que a éstos haya de computarse los seguidos en el ámbito de la sanidad privada».

En consecuencia, el juzgado, que admite las argumentaciones del abogado Emiliano Rubio, afirma que la paciente «sigue siendo beneficiaria de la prestación sanitaria del Sescam», que consiste en el «tratamiento completo», del que sólo se ha dado un ciclo.

El derecho a la prestación se debe ejercer «sin que hayan de computarse los ciclos que la paciente haya seguido de forma privada», reconociéndole los tres ciclos que la comisión le había aprobado.

Protección laboral
Las técnicas de fecundación in vitro no sólo son una prestación pública reconocida por ley, sino que la paciente que se somete a estos procedimientos adquiere cierta protección laboral, al menos a juicio del Tribunal de Justicia de las Comunidades Europeas.

A finales del mes de febrero este tribunal declaró que el despido de una mujer trabajadora que se somete a la fecundación es discriminatorio si se produce entre la punción folicular y la transferencia de óvulos. Los jueces llegan a esta conclusión aplicando la directiva sobre igualdad de sexos.

La píldora anticonceptiva facilita el proceso de fecundación in vitro

La administración de la píldora reduce el tiempo de recolección de óvulos.


Madrid, 29 marzo 2008 (mpg/azprensa.com)
Según un equipo de investigadores dirigido por el doctor Haim Pinkas, médico en el Rabin Medical Center y académico de la Escuela de Medicina Sackler de la Universidad de Tel Aviv, la píldora contraceptiva puede ayudar al proceso de recolección de óvulos en las pacientes sometidas al tratamiento de fertilización in vitro.

La fecundación in vitro realiza el proceso de fecundación fuera del útero de la madre, e implanta el embrión en ella una vez que la fertilización se haya llevado a cabo con éxito. Cuando los óvulos están maduros se recogen por medio de una punción realizada con anestesia local. De ahí que el objetivo del tratamiento sea obtener el mayor número de óvulos maduros posible.

El problema de las mujeres sometidas a tratamiento de infertilidad es la dificultad para coordinar la programación clínica con su ciclo ovárico. La administración de la píldora anticonceptiva durante un período de 10 a 14 días, permite ajustar el tratamiento sin comprometer la respuesta ovárica a la estimulación, reduciendo el tiempo para la obtención de los óvulos.

El estudio ha sido publicado en el Journal of Assisted Reproduction & Genetics. En él participaron 1800 mujeres procedentes de distintas unidades de infertilidad de hospitales israelíes.

Fuente: AZPRensa