Archivo de la etiqueta: eutanasia

“La eutanasia se lleva a cabo en muchos casos por incompetencia”

CONSECUENCIAS DE LA EUTANASIA

Etienne Montero, presidente del Instituto Europeo de Bioética, analiza los once años de la Ley de Eutanasia de Bélgica y critica su laxitud y la complicidad creciente de los médicos.

Álvaro Sánchez León. Madrid | alvaro.sanchez@colaboradoresunidadeditorial.es | 23/12/2013 00:00

http://www.diariomedico.com/2013/12/23/area-profesional/normativa/eutanasia-se-lleva-a-cabo-casos-incompetencia

Propuesta de crear un tribunal de eutanasia en UK

CONFERENCIA GLOBAL SOBRE SUICIDIO ASISTIDO

Piden una legalización de la eutanasia respetando los derechos de los más débiles, según recoge el portal Science News.

Redacción. Madrid | 12/11/2013 00:00

http://www.diariomedico.com/2013/11/12/area-profesional/normativa/crear-tribunal-eutanasia-uk

Fuertes críticas al fallo sobre suicidio asistido

VOCES EN CONTRA DE LA SENTENCIA DEL TEDH

Expertos en Bioética y Derecho alertan del camino que abre la sentencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos que resuelve el caso ‘Gross v. Suiza’.

S.valle | soledad.valle@unidadeditorial.es   |  15/05/2013 16:38

http://www.diariomedico.com/2013/05/15/area-profesional/normativa/fuertes-criticas-fallo-sobre-suicidio-asistido-

El Tribunal de Estrasburgo abre la puerta al suicidio asistido

CASO DE ALDA GROSS

El Tribunal Europeo de Derechos Humanos con sede en Estrasburgo ha dado un giro radical a su jurisprudencia sobre la eutanasia.

G.E. | dmredaccion@diariomedico.com   |  14/05/2013 18:13

http://www.diariomedico.com/2013/05/14/area-profesional/normativa/tribunal-estrasburgo-abre-puerta-suicidio-asistido

Première en Belgique: un détenu condamné à une lourde peine euthanasié

Pour la première fois en Belgique, un prisonnier a recouru à un acte d’euthanasie. Le cas s’est présenté il y a plusieurs mois mais l’information vient à peine d’être divulguée, a indiqué jeudi la chaîne de télévision flamande VTM dans son journal de 13h.

13 Septembre 2012 19h59
http://www.rtl.be/info/belgique/societe/906708/premiere-en-belgique-un-detenu-condamne-a-une-lourde-peine-de-prison-euthanasie

Clausura del I Simposio europeo sobre eutanasia

EDIMBURGO HA SIDO LA SEDE

Edimburgo ha sido la sede del I Simposio europeo sobre eutanasia y sucidio asistido, celebrado del 6 al 8 de septiembre, impulsado por la organización Care not Killing (Cuidar, no matar).

http://www.diariomedico.com/2012/09/10/area-profesional/normativa/clausura-i-simposio-europeo-eutanasia

La Comunidad actuó de forma correcta en el caso de las sedaciones de Leganés

La Sala de lo Contencioso-administrativo del Tribunal Superior de Justicia (TSJ) de Madrid ha desestimado la reclamación de Luis Montes, ex coordinador de Urgencias del Hospital Severo Ochoa de Leganés, y de 4o profesionales sanitarios más contra la Consejería de Sanidad de Madrid con motivo de las supuestas sedaciones irregulares en el hospital.

G.S.S. – Viernes, 5 de Junio de 2009 – Actualizado a las 00:00h.

Los demandantes consideraban que la actuación de la Consejería produjo “no sólo una sensación de enorme miedo, desconfianza y alarma social en los ciudadanos, sino también un daño en la dignidad, honor y buen nombre de los médicos involucrados”.

Los trabajadores del Severo Ochoa alegaban que ello les había generado un daño moral y en su honor, buen nombre y dignidad profesional. Por ello, reclamaban una indemnización total de más de 7,5 millones de euros. En concreto, Montes pedía 300.500 euros, el resto de médicos 150.253 cada uno y la Asociación para la Defensa del Hospital Severo Ochoa, 1.202.024 euros.

En cualquier lugar
Según la resolución judicial, “no ha existido por parte de la Administración autonómica ninguna actuación atentatoria al honor, buen nombre y prestigio del Hospital Severo Ochoa, ni de sus profesionales sanitarios y trabajadores, sino el ejercicio obligado de sus potestades y responsabilidades encaminadas a esclarecer unos hechos de extrema gravedad”.

El tribunal madrileño argumenta que estos profesionales “tenían el deber jurídico de soportar tales investigaciones, sus resultados y consecuencias, sin que la sobreactuación mediática sea (de haber existido) imputable a la Comunidad de Madrid”.

El tribunal señala que existieron indicios suficientes para abrir el caso y destaca el informe de la Comisión de Evaluación, que concluyó que de las 169 HC analizadas, “en 73 casos la sedación fue realizada fuera de la lex artis”. Por todo ello, el TSJ de la Comunidad de Madrid rechaza el recurso de los demandantes y avala la actuación de la Administración regional.

http://www.diariomedico.com/2009/06/05/area-profesional/normativa/comunidad-actuo-forma-correcta-caso-sedaciones-leganes

 

Palacios propone reformar el Código Penal para regular la eutanasia y ve “insuficiente” el avance del Testamento Vital

GIJÓN, 29 Abr. (EUROPA PRESS) –

El presidente de la Sociedad Internacional de Bioética (SIBI), el médico asturiano Marcelo Palacios, destacó hoy que la puesta en marcha del Testamento Vital ha supuesto un avance para garantizar la dignidad de los pacientes y el derecho a decidir sobre su enfermedad, aunque entiende que es “insuficiente” ya que la toma de decisión está limitada por el ordenamiento jurídico. Por ello, reiteró su propuesta de reformar el Código Penal para regular la eutanasia y el suicidio asistido.

Palacios presentó hoy en Gijón su libro ‘Soy mi dignidad. Eutanasia y suicidio asistido’, editado en papel y en formato digital, en el que aborda la normativa de diversos países sobre estas actuaciones, analiza más de 50 casos acontecidos en España y otros países, y aborda unas siete encuestas realizadas a distintos colectivos de la sociedad española.

Así, ante la pregunta de si está preparada la sociedad española para reformar el Código Penal y abordar la eutanasia, Palacios afirmó, en declaraciones a Europa Press, que “la sociedad está absolutamente preparada”.

Para el científico es fundamental que la reforma incluya una definición fundamentada de la eutanasia y el suicidio asistido, y se ofrezcan garantías para que no se comentan abusos; se realicen estudios psicológicos a los pacientes ‘terminales’ o ‘terminados’ para garantizar que existe consentimiento; se establezcan los cooperantes y su papel, para despenalizar su actuación; se defina el lugar donde se realizarían; y se desarrollen comités de seguimiento y control de estos servicios asistenciales.

También aboga por que se ofrezca asistencia psicológica o religiosa a quienes lo soliciten y el Estado disponga de facultativos que lleven a cabo esta labor cuando otros profesionales se declaren objetores.

Respecto a las críticas y confrontaciones que este tema suscita en determinados colectivos sociales, Palacios incidió en que España es un “Estado democrático y de derecho y las personas y grupos tienen derecho a opinar, pero siempre respetando la libertad personal y los derechos individuales”. Por ello, remarcó que la reforma del Código Penal implicará reforzar la libertad y dignidad humana para decidir sobre la propia vida.

Asimismo, remarcó que es necesario concretar las circunstancias en que estas actuaciones estarían indicadas, apuntando a enfermos con invalidez y dependencia total, estados vegetativos persistentes, lesiones medulares graves o demencias. “Siempre con el consentimiento y total información para los pacientes y sus tutores legales”, remarcó.

“Dolor y sufrimiento no son lo mismo, el dolor se puede paliar, pero el sufrimiento es más íntimo y cuenta con factores psicológicos”, resaltó el doctor, quien recordó que en sus años de profesión ha asistido a muchos pacientes y “aunque se intente entender su sufrimiento, es algo que solo conoce y padece el propio individuo”. Por ello, abogó por el respeto a las decisiones individuales de quienes deciden seguir viviendo y quienes quieren morir “con dignidad”.

http://www.europapress.es/asturias/noticia-palacios-propone-reformar-codigo-penal-regular-eutanasia-ve-insuficiente-avance-testamento-vital-20090429192503.html

Diego Gracia Guillén: ”No se puede decir que la ciencia demuestra que el embrión es un ser humano desde el inicio”

18/04/2009 – Texto: Mar M. Louzao – Fotos: J. Vázquez / El Progreso (Lugo)

Tomó el relevo de Pedro Laín Entralgo al frente de la cátedra de Historia de la Medicina en la Universidad Complutense de Madrid y hoy en día Diego Gracia Guillén (Madrid 1941) es un referente en bioética a nivel internacional. Este viernes participó en el Curso de Especialista en Bioética que organiza el Colegio Médico de Lugo.

En medio de la polémica sobre la reforma de la Ley del Aborto, Diego Gracia Guillén habló en Lugo este viernes sobre el origen de la vida y el estatuto del embrión, dentro del curso de especialista en bioética que organiza el Colegio Médico de Lugo. Denosta el uso de la ciencia en la defensa de las creencias personales y confía más en la formación que en la legislación para afrontar el aborto, como confiesa en esta entrevista, cuya versión abreviada se publica este sábado en El Progreso.

¿Cómo puede ayudar la bioética al debate sobre el proyecto de la Ley del Aborto?
La función de la bioética es promover la responsabilidad y la promoción de los valores, entre los cuales, uno fundamental es el valor de la vida en general. El problema del aborto generalmente se discute a nivel jurídico. Se trata de saber si hay que ponerlo en el Código Penal de una manera o de otra. Es un problema más jurídico que ético. Cómo debe estar formulada la ley, en ética no es un tema que interese mucho, porque la función de la ética es promover el respeto, los valores y la formación de los valores. Yo no sé si va a variar mucho la situación por el hecho de que se penalice o no, o se pongan unos plazos u otros. Parece más fundamental, y creo que es lo que no se hace, es la promoción de la madurez y la responsabilidad de las personas en el manejo de la sexualidad. Las leyes penales contra el aborto no dejan de ser peculiares. ¿Cuántos abortos se hacen en España al año?. Más de 100.000 ¿Cuántos procesos penales hay por incumplimiento de la ley? Muy pocos. ¿Y en quién recaen? En las personas más débiles. Yo no creo que se vaya a arreglar con una ley. Creo que hay que arreglarlo mediante la promoción de la responsabilidad. Y ésa es la función de la ética. Los juristas, que discutan de Derecho, pero creo que hay una labor educativa distinta y necesaria, y si no, la ley va a servir de poco.

Pero, ¿qué implica esa responsabilidad?
Mayor formación, mayor madurez y que las personas sepan lo que se juegan cuando están ejerciendo la sexualidad. Uno debe ser responsable de sus actos.

¿Está la sexualidad frivolizada?
Puede estarlo. Desde luego un uso responsable de la sexualidad debería tener muy en cuenta los medios a fin de saber si quieren o no tener descendencia y si no, deberían poner los medios adecuados. Hay que ser más responsable en todas las cuestiones relacionadas con la procreación.

¿Que una persona de 16 años pueda abortar sin conocimiento de sus padres va en contra de esa responsabilidad?
Fíjese usted que los estudios que se han hecho sobre la evolución de la madurez moral en los adolescentes, la conclusión que han sacado es que la madurez moral se para en épocas muy tempranas, en torno a los 14 o 15 años. La mayor parte de las personas, no todas —las hay que siguen evolucionando—, pero una gran parte de las personas no van mucho más allá, siguen teniendo a lo largo de su vida los mismos criterios morales que cuando tenían 14 o 15 años. Yo no sé si es un problema de edad o de permitir y promoverla maduración moral de las personas. La mayor parte de las personas adultas no tienen una moralidad distinta a la que tienen muchos adolescentes de 16 años. Eso está comprobado. Tampoco sé por qué hay que exigir a las adolescentes de 16 años más de lo que se les exige a los adultos. El problema no está ahí, el problema está en la promoción de la responsabilidad, en la educación, en la maduración psicológica, que es lo que creo que no se hace.

¿Pero cómo se llega a esa maduración? ¿Desde la familia, la escuela?
Tiene que participar todo el mundo. Nosotros lo hacemos aquí, con los médicos, para que luego los médicos en su consulta hagan esa labor. Yo doy en Madrid un curso de Ética para la ciudadanía para profesores de enseñanza media, parar que luego ellos puedan enseñar esto.

En el debate del aborto han entrado científicos apoyando posturas a favor y en contra…
Yo creo que a veces los científicos se pasan. Cuando se dice que la ciencia demuestra que desde el primer momento un embrión es un ser humano, yo creo que eso no es verdad y la ciencia no puede decir nada ni a favor ni en contra. La ciencia sabe lo que sabe, utiliza las técnicas que tiene y nada más. Y la cuestión no es una cuestión científica, es ética. Lo que me parece absolutamente incorrecto es que unos señores se atribuyan unas prerrogativas que no tienen y que digan “nosotros como científicos”. Eso es incorrecto y no se puede decir y esos señores están utilizando la ciencia de un modo que no es correcto. Están manipulando a la gente.

Hay un trasfondo religioso en esos casos..
Están al servicio de creencias, que a mí las creencias me parecen muy respetables, pero no se puede parapetarte detrás de la ciencia para defender esas creencias, y decir a la gente que esas creencias son las que tienen que generalizarse. Eso es una manipulación de la opinión pública absolutamente incorrecta.

Esas creencias se filtran también en las opiniones de científicos que mantienen que la homosexualidad es una enfermedad…
Eso se mantuvo, pero le puedo asegurar que cada vez es más minoritaria la parte de la medicina que lo considera así. En general, en medicina nadie acepta ya que la homosexualidad es una enfermedad. De hecho no está en los catálogos de enfermedades. Hay gente que lo piensa, y alude a razones que no son científicias ni médicas, pero es claro que esa opinión es muy minoritaria.

Otro de los grandes temas para la bioética es la eutanasia ¿Cuál es su postura al respecto?
La bioética tiene como fin madurar las decisiones, deliberar para tomar decisiones prudentes. La bioética no quiere imponer nada, sólo quiere ayudar a reflexionar y que la gente sea responsable de las decisiones que toma. La eutanasia siempre será un curso extremo y antes de ese curso siempre hay que poner otros cursos que son menos lesivos, como la promoción del trato más adecuado a las personas que están en la fase terminal de la vida, un mejor control de síntomas, porque la medicina el síntoma dolor no lo ha manejado muy bien. La frase que dicen tanto los paliativistas “cuando una persona dice que quiere morir lo que está diciendo es que quiere vivir de otra manera” es importante. La eutanasia, se vea como se vea, siempre tendrá que convertirse en la máxima excepción, y la excepción nunca debe ser convertida en regla. La regla tiene que ser intentar dignificar la situación terminal de los pacientes, controlar bien los síntomas y ayudarles a que esas fases finales de la vida las vivan del modo más digno posible. Esto arreglaría la mayor parte de las situaciones y ésa es nuestra obligación primera.

Cuando dice que la medicina no ha manejado bien el síntoma dolor, ¿a qué se refiere?
Quiere decir que la medicina clásica ha considerado que el dolor es un síntoma de que algo no va bien en el organismo del paciente; que, por lo tanto, si siegas el dolor ese síntoma de aviso no lo tienes. Y los médicos siempre han tenido una gran prevención a anular el síntoma dolor porque luego les puede despistar. Les puede hacer no ver cosas que están pasando. Si a eso añade usted que el tratamiento de ciertos dolores exige la utilización de fármacos que pueden crear hábito o toxicomanía, la prevención por parte de los médicos ha sido todavía mayor. Y si a eso añade usted que hemos estado viviendo en una cultura con unas creencias en las cuales el dolor para mucha gente tiene un componente religioso, redentor o positivo, tiene usted tres factores que han hecho que el dolor se haya tratado mal. Esto está cambiando. El cambio que se ha estado produciendo en las últimas décadas es muy importante. Pero hay que partir del hecho de que el dolor se ha tratado muy mal y a las personas que han estado en situación terminal se les ha hecho vivir en un puro ¡ay! Eso no es correcto. Está claro que si colocamos a estas personas en unas situaciones muy complicadas es lógico que digan que quieren que las ayuden a morir. Porque realmente lo que están diciendo es «no quiero vivir así». Esto está cambiando de tal manera que este tema está promoviendo poner en práctica medidas que están haciendo mucho más humano el paso por esas fases terminales y está teniendo un efecto positivo. La situación ideal sería aquella que los pacientse estuvieran tan bien tratados que la eutanasia no fuera necesaria. Y ésa es la obligación nuestra.

¿Y las situaciones en las que no se trata de una fase terminal?
Hay casos en los que no se trata de una enfermedad terminal. Por ejemplo, el caso de Sampedro. Pero estamos en lo mismo, el objetivo es tratar todos los síntomas. No sólo se trata del dolor físico. En cuidados paliativos se habla de una cosa que es el dolor total, que no es sólo físico: es psicológico, es familiar, es social, es espiritual. Y frente al dolor total la estrategia es el control total, de tal modo que en los equipos de cuidados paliativos no hay sólo médicos, sino que hay pastores, está la familia…. Se intenta que por todos los medios, la situación del paciente sea la más confortable, la más digna. Probablemente con esto no se van a resolver todos lo problemas y habrá gente que seguirá pidiendo la eutanasia, casos como los de Sampedro. Pero si esto fuera así, quedaría reducida a lo que tiene que quedar reducida, a una cosa marginal.

http://elprogreso.galiciae.com/nova/29386.html

Reino Unido anticipa la muerte de un niño de nueve meses con daño cerebral

Los médicos creen que sufre dolores intolerables, mientras los padres defienden que se prolongue su vida
AGENCIAS – Londres – 21/03/2009

Los padres de un niño de nueve meses con un raro trastorno metabólico que le ha afectado gravemente al cerebro han perdido en los tribunales la batalla para prolongar su vida. El matrimonio británico perdió el recurso contra el veredicto pronunciado el jueves por un juez que dictaminó que lo mejor que se podía hacer en favor de la criatura era retirarle el sistema que le mantenía artificialmente con vida, según informa hoy la BBC.

La pareja ha señalado sus diferencias con los médicos que atienden al niño: “Ellos creen que su vida es insoportable y que su incapacidad es tal que no tiene sentido que siga vivo, pero nosotros, y algunas de las enfermeras, creemos que es capaz de experimentar placer y que hay momentos prolongados en los que está relajado y no sufre dolor”.

El hospital donde es tratado llegó a la conclusión de que el niño, que padece fallos respiratorios, sufre dolores intolerables por culpa del tratamiento al que está sometido y que no tiene posibilidad de recuperación.

“Seguiremos convencidos de que, a pesar de los gravísimos problemas que sufre, su vida es valiosa y merece la pena conservarse mientras sea posible y siempre que no le cause dolor indebido”, afirmaron los padres en un comunicado. Los médicos pondrán fin al tratamiento hoy. No hay posibilidad de un nuevo recurso.

http://www.elpais.com/articulo/sociedad/Reino/Unido/anticipa/muerte/nino/meses/dano/cerebral/elpepusoc/20090321elpepusoc_1/Tes

Eutanasia: poder incontrolable para el médico

Herbert Hendin es psiquiatra del New York Medical College y director médico del Suicide Prevencion International. En una entrevista con Diario Médico, Hendin advierte de las fatales consecuencias de la legalización de la eutanasia y del suicidio asistido. Su primera obra traducida al castellano, Seducidos por la muerte, relata cómo esta práctica se ha convertido en algo incontrolable en Holanda, primer país que la despenalizó.
M. Esteban/G. De Santiago 18/03/2009
Hace siete años Holanda se convertía en el primer país del mundo en legalizar la eutanasia. Desde el 1 de enero de 2002, en ese país los médicos podían aplicar a los pacientes terminales el suicidio asistido siempre que se cumplieran unos requisitos estrictos. Desde entonces la despenalización de la eutanasia se ha extendido a Bélgica y a estados norteamericanos como Oregón, Washington.

Uno de los mayores expertos del mundo en esta materia es Herbert Hendin, catedrático de Psiquiatría del New York Medical College y consejero delegado y director médico de Suicide Prevencion International. En una entrevista concedida a Diario Médico, Hendin habla de los peligros de abrir la puerta legal a la eutanasia, del papel de los médicos en los momentos finales de la vida del enfermo y de casos reales en los que la muerte de un paciente se ha encubierto como un suicidio asistido justificado. El estudio de Hendin sobre los efectos de la despenalización de la eutanasia en Holanda se recoge en su libro Seducidos por la muerte, traducido ahora al castellano.

Quienes apoyan la eutanasia y el suicidio asistido apelan al derecho de autodeterminación del paciente. ¿Por qué considera este planteamiento erróneo?
-Hoy en día en algunos países de Asia como Pakistan y la India los que intentan suicidarse van a la cárcel. En occidente no existe prohibición legal, pero tampoco un derecho a morir que insinúe que la sociedad tiene obligación de ayudar a la gente a cometer un acto así, y si hubiera un derecho debería serlo para todo el mundo y no sólo para los pacientes terminales. Por ejemplo, los enfermos crónicos pueden sufrir muchos más años. Además, los que no tienen acceso a una buena atención médica paliativa y no tienen alivio para el dolor agudo no pueden elegir, porque sus únicas opciones son el sufrimiento o una muerte adelantada.
La Corte Suprema de Estados Unidos ha dictaminado que los pacientes no tienen derecho a morir, pero sí a esperar una buena atención al final de la vida, algo con lo que estoy de acuerdo.

En su libro hace un simil entre el estado anímico de los paciente con antecedentes suicidas y los que por enfermedades graves, degenerativas o estados psicológicos piden a los médicos ayuda para acabar con su vida. ¿En qué medida la actuación del médico sobre ese estado anímico puede ayudar a reducir las peticiones?
-En la práctica los pacientes que piden a los médicos terminar con su vida les están diciendo básicamente que se sienten desesperados por su sufrimiento físico y psicológico. Si tienen un médico que sabe cómo tratar esos sufrimientos los pacientes ya no quieren morir. El problema es que la mayoría de los médicos no saben cómo tratar a los pacientes terminales desde el punto de vista psicológico y médico; no han sido formados para saber hacerlo.

¿Por qué la legalización de la eutanasia puede hacer esta práctica incontrolable?
-Una manera por la que lo sabemos es por la experiencia en Holanda, donde es legal si se siguen los protocolos. The Royal Dutch Medical Association (la Real Asociación Médica de Holanda) entrevista y encuesta a sus médicos cada cinco años sobre su experiencia con el suicidio asistido y la eutanasia. De ahí hemos aprendido que los protocolos creados para proteger a los pacientes son violados frecuentemente. Los protocolos que exigen recabar el consentimiento voluntario del paciente cuyo sufrimiento no puede ser aliviado no están siendo seguidos. La violación más inquietante concierne a los médicos que acaban con la vida de pacientes terminales que no han sido preguntados. Uno de los casos que lo ilustra fue el de una monja cuyo médico terminó con su vida cinco días antes de que ella fuera a morir naturalmente porque estaba pasando por un dolor espantoso. Al parecer sus convicciones religiosas no le permitían pedir que se adelantara su muerte. En otro caso una paciente con un cáncer de mama muy extendido y que rechazó la eutanasia vio cómo terminaban con su vida porque, en palabras de su médico, “podría haber pasado otra semana antes de que muriera y necesitaba su cama”. Legalizar la eutanasia hace que los médicos se animen a sentir que saben mejor que nadie quién debe vivir y quién debe morir.

¿La legalización ha variado los principios básicos de la Medicina?
-En Holanda y en el estado de Oregón, sí. La mayoría de médicos, tanto en Estados Unidos como en Europa, no saben como aliviar el sufrimiento de los pacientes terminales. No se sienten cómodos con pacientes que están muriendo y a los que no pueden curar y no saben cómo ayudarles. El ser capaces de acabar con el sufrimiento con el suicidio asistido y la eutanasia les hace sentirse menos impotentes.

Sin embargo, la medicina supone ayudar a la gente a la que no puedes curar a sentirse confortable. No curamos diabetes, pero posibilitamos que la gente viva con ella. Los pacientes necesitan que sus médicos les alivien el sufrimiento y que estén con ellos hasta el final, pero no muchos facultativos tienen capacidad emocional o formación médica para eso.

¿Hay médicos que piensan como usted y no se atreven a decirlo?
-La mayoría de los países son opuestos a la legalización y los médicos hablan de ello abiertamente. En Holanda era políticamente incorrecto hablar de la eutanasia y varios médicos me dijeron cómo su carrera se había resentido cuando lo hicieron. La educación en cómo aliviar el sufrimiento emocional y físico es lo que está empezando a cambiar. Un número de médicos holandeses ha manifestado públicamente su arrepentimiento por haber aplicado la eutanasia a pacientes antes de haber sabido lo que saben ahora sobre atención paliativa. Reconocen que muchas peticiones para la eutanasia son para aliviar la angustia.

Del caso aislado al presente en Holanda
Cuando casos aislados como los de Eulana Englaro, Ramón Sampedro, Inmaculada Echevarría o Terry Schiavo saltan a la luz pública, el debate sobre la legalización de la eutanasia vuelve a cobrar protagonismo. En el caso de Anglaro, Herbert Hendin, opina que “un paciente tiene derecho a rechazar la hidratación y la alimentación a no ser que tenga una grave enfermedad mental. Si el paciente no puede decidir, normalmente lo hace el familiar más cercano”. Uno de los casos analizados por Hedin es el de Christopher Reeves. “El paciente tetrapléjico que se mantiene vivo por medio del respirador tiene derecho a que sea apagado y el que puede pasar parte del día sin el aparato quiere vivir”. Cuando Reeves quedó conectado a un respirador quiso que se le retirara. “Estaba capacitado para insistir en ello, pero sus médicos fueron suficientemente prudentes como para persuadirle de que esperara unos meses a que pudiera estar sin respirador. Vivió y trabajó para encontrar una cura a su problema. Encontró sentido a su vida”.

Hace ya diez años desde la publicación de Seducidos por la muerte, pero ¿ha cambiado la práctica del suicidio asistido en Holanda? Hendin se muestra esperanzado de que sus trabajos y los de otros investigadores “sean una contribución para cambiar la situación”. La atención paliativa está teniendo un papel importante, pues según cuenta Hendin, se han abierto centros de atención paliativa. “La educación en la atención paliativa en Holanda parece contribuir al hecho de que la eutanasia está decreciendo”. Sin embargo, advierte que “el porcentaje de casos en los que la vida de los pacientes están acabando sin haber sido preguntados permanece inalterable y los especialistas en paliativos en Holanda lo reconocen como un problema en curso”.

http://www.diariomedico.com/edicion/diario_medico/normativa/es/desarrollo/1200966.html

Propuesta para legislar la eutanasia en Reino Unido

JANO.es · 20 Marzo 2009 13:00

Patricia Hewitt, ex ministra de Sanidad británica, propone amparar la ayuda al suicidio asistido para impedir imputar a sus promotores

Patricia Hewitt, ex ministra de Sanidad de Reino Unido, ha propuesto legislar la ayuda al suicidio asistido con el objetivo de amparar legalmente a quienes ayuden a sus seres queridos a quitarse la vida en casos terminales y, en consecuencia, poner fin a una contradicción legal que ya había llevado a una enferma de esclerosis múltiple a reclamar a la Justicia que se posicionase.

Por ello, la ex responsable de Sanidad, ha presentado en el día de hoy una enmienda que ya ha recabado el apoyo de 100 diputados de los tres principales partidos que están de acuerdo en que se reconozca definitivamente que los adultos mentalmente competentes pueden ayudar a morir a los seres queridos en estado terminal que así lo requieran, sin riesgo de afrontar un proceso legal.

De hecho, y aunque la asistencia al suicidio es un delito que puede acarrear hasta 14 años de prisión en Inglaterra y Gales, existe constancia de que más de cien británicos se han trasladado acompañados de familiares a países donde la práctica legal. Sin embargo, ningún caso ha sido imputado hasta el momento, todo ello a pesar de las investigaciones promovidas por la Policía en algunos casos específicos.

La decisión de Hewitt toma el testigo de Debbie Purdy, una enferma de esclerosis múltiple conocida en Reino Unido por haber instado a la Dirección General de Delitos Públicos a clarificar su posición. La mujer, a la que se le diagnosticó la enfermedad en 1995, perdió la batalla legal debido a que la Justicia consideró que cualquier pronunciamiento implica un cambio legislativo que competería al Parlamento.

Debbie Purdy

La iniciativa de Purdy, de 45 años, había supuesto un hito en la historia judicial británica, ya que fue la primera acción formal presentada en relación a la asistencia a la eutanasia. Su objetivo era determinar si su marido podría ser imputado en caso de ayudarla a viajar a alguno de los países en los que esta práctica está autorizada, como Suiza, donde la clínica Dignitas cuenta con 694 socios de Reino Unido, entre ellos la propia Purdy.

La enmienda de Hewitt recoge esta demanda en el ámbito institucional en que la propia Justicia la situó, ya que pretende obligar al Parlamento a debatir la “necesidad de cambiar la ley para permitir a enfermos terminales y mentalmente competentes que sufren al final de sus vidas tener a opción de una muerte asistida, con salvaguardas, en este país”.

La ex ministra ha considerado que el cambio legal significaría tan sólo elevar a rango normativo lo que ha venido constituyendo de hecho la práctica de la Dirección General de Delitos Públicos. Según las palabras de Hewitt, “a largo plazo, necesitamos una ley para cambiar la normativa actual, pero mientras, espero que esta enmienda promueva el retrasado debate parlamentario que hace falta para situar la ley en línea con la práctica de la dirección general y de los tribunales”, declaró.

Retomar el debate

En este sentido, el texto recoge que cualquier acción adoptada “única o principalmente con el objetivo de capacitar o ayudar –a un individuo– a viajar a un país en el que la asistencia sea legal” no será tratada como “incentivar a la asistencia” al suicidio. Con todo, no se espera que la propuesta llegue a votarse, si bien reabrirá de nuevo el debate sobre la eutanasia en Reino Unido, donde los grupos que se oponen han alertado ya de que la medida llevaría a “abrir las compuertas”.

El caso más reciente de suicidio asistido conocido en las islas lo protagonizó en octubre la promesa del rugby Daniel James, de 23 años, quien fue ayudado por sus padres a viajar a Suiza para acabar con su vida tras sufrir una parálisis a raíz de un incidente durante un partido de marzo del pasado año.

James acudió a la clínica helvética Dignitas, pero el director de Delitos Públicos, Keir Starmer, resolvió en diciembre que no se abrirían diligencias contra sus progenitores, incluso pese a las “pruebas evidentes” para imputar cargos que conllevarían cárcel. La decisión se basó en el interés general y supuso la primera de Starmer desde que asumió el cargo.

http://www.jano.es/jano/actualidad/ultimas/noticias/janoes/propuesta/legislar/eutanasia/reino/unido/_f-11+iditem-5967+idtabla-1

La objeción de conciencia en casos de aborto y eutanasia necesita ser regulada

JANO.es · 02 Marzo 2009 16:45

El Comité de Bioética de España recuerda que no ha recibido ninguna petición concreta para abrir un debate sobre la eutanasia
El Comité de Bioética de España ha incluido en su plan de trabajo para 2009 la objeción de conciencia de los profesionales sanitarios al considerar que es un tema que debe regularse “de forma urgente” ante los problemas que ocasiona en la práctica clínica y, en concreto, en casos de aborto y eutanasia, según lo anunció hoy la presidenta de este organismo, Victoria Camps, tras su primera reunión mantenida hoy en Madrid.
 
Concretamente, Camps ha asegurado que “la objeción de conciencia está creando problemas, sobre todo a propósito de la interrupción voluntaria del embarazo en los centros públicos”, por lo que se hace necesario alcanzar un consenso y regular esta práctica en el ámbito sanitario. Es más; como ha apuntado Antonio Martín Pallín, magistrado emérito del Tribunal Supremo, “en la actualidad falta una legislación homogénea sobre objeción de conciencia y sólo existen reacciones a casos concretos dependientes del ordenamiento jurídico”, pues la Constitución sólo la contempla en casos relacionados con el servicio militar y en el ámbito de los medios de comunicación.
 
No obstante, los miembros del Comité han precisado que la objeción de conciencia afecta a otros aspectos de la profesión médica y no debe vincularse sólo a estos dos temas, ya que también está generando problemas en temas vinculados a la anticoncepción postcoital –“donde muchos médicos se acogen a la objeción de conciencia para no administrarla”, explicó Pablo Simón, miembro del Comité– o el cumplimiento de los testamentos vitales. 
 
Eutanasia y aborto
 
El Comité de Bioética, constituido formalmente en noviembre de 2008, se ha propuesto ocho líneas de trabajo entre las que, sin embargo, no se incluye explícitamente el debate de la eutanasia como tal, al no considerarse ‘un tema primordial’ para el organismo, al que tampoco no ha llegado ninguna petición concreta para abrirlo.
 
En este contexto, Camps entre los casos relacionados con los cuidados paliativos y el tratamiento de los enfermos terminales, considerada como “eutanasia pasiva”, y el suicidio asistido, que “en ningún momento salió como tema a debatir” por este comité. “Si ahora tratáramos este tema, probablemente lo estropeáramos –añade Camps a título personal–, dado que la sociedad no está en condiciones de abordar la eutanasia como suicidio asistido”. Por el contrario, Marcelo Palacios, miembro del Comité español y presidente de la Sociedad Internacional de Bioética, aboga por que “la sociedad aborde este tema pronto”.
 
Por lo que respecta al aborto, la presidenta del Comité de Bioética lamentó que, al haber “tardado tanto en constituirse”, el tema del aborto estaba ya debatiéndose en el Congreso de los Diputados, mientras que el Ministerio de Igualdad decidió crear otro órgano consultivo paralelo.
 
 
Conciliación con el Comité de Ética de la Investigación
 
Por último, Camps también ha informado del inicio de las conversaciones con el Ministerio de Ciencia e Innovación (MICINN) para conocer cómo quedará constituido el Comité de Ética de la Investigación que aparece en el borrador de la Ley de Ciencia, para así “llegar a un acuerdo sobre la conciliación” de ambos organismos.
 
Y es que, como ha precisado la presidenta del Comité de Bioética, ”se trata tan sólo de un borrador de expertos, por lo que estamos en espera para ver cómo va a funcionar este nuevo organismo y las funciones que desempeñará. Estamos hablando para llegar a un acuerdo para que, si tienen que subsistir, que lo hagan de una forma pacífica”. Todo ello sin olvidar, como recordó Camps a modo de conclusión, que el Comité de Bioética abarca un ámbito más amplio”.

“Si defendemos una vida digna, por qué no la muerte digna”

27.01.2009 El doctor Palacios asegura que la mayoría de la sociedad “está preparada para aceptar la eutanasia”
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M.M. • SANTIAGO

Marcelo Palacios, segundo por la derecha, con García-Bodaño, Evaristo Nogueira y Pancho Candela
FOTO: Antonio Hernández
“Si defendemos y postulamos por un nacimiento y una vida digna, por qué no por una muerte digna, sobre todo teniendo en cuenta que la muerte forma parte de la vida; no es algo distinto de ésta, sino parte de ella”, declaró ayer a EL CORREO GALLEGO el doctor Marcelo Palacios, fundador de la Sociedad Internacional de Bioética y una de las figuras más relevantes en este campo a nivel estatal.
El experto, uno de los doce miembros del Comité de Bioética de España creado por el Gobierno en 2007 para reforzar las garantías éticas y sociales de los ciudadanos en las actividades ligadas a la Biomedicina y las Ciencias de la Salud, ofreció ayer una conferencia sobre Eutanasia, suicidio asistido y testamento vital, en un acto organizado por el Ateneo Compostelano, que tuvo lugar en la Fundación Caixa Galicia de Santiago.

Consciente de que el tema de la eutanasia y del suicidio asistido siempre son objeto de polémica, el doctor Palacios subrayó la necesidad de no confundir la terminología, “porque no estamos hablando de quitar la vida a alguien, porque lo que mata a un enfermo terminal es precisamente su enfermedad”.

Aunque quería presentarse a la conferencia con su nuevo libro bajo el brazo, titulado Soy mi dignidad, eutanasia y suicidio asistido, un problema de imprenta se lo impidió. Sin embargo, explicó que “de lo que tratamos es de eso, de la dignidad. ¿Por qué no tiene derecho una persona a morir dignamente, y no en unas circunstancias penosas no sólo para él, sino también para su familia?”, interrogó a los presentes.

El doctor Palacios, que fue presentado por Evaristo Nogueira, decano del Colegio de Abogados de Santiago, aseguró que en España “la sociedad está preparada para aceptar la eutanasia, eso sí, con las garantías precisas”.

Así, echó mano de diversas encuestas que indican que “a pesar de que hay que respetar la ideología individual, un 76% de jóvenes encuestados estaban a favor de ayudar a morir a los enfermos terminales si lo solicitasen, y un 51% de los profesionales de Cuidados Paliativos apoyaría una ley que despenalizase la eutanasia”.

http://www.elcorreogallego.es/santiago/ecg/defendemos-vida-digna-no-muerte-digna/idNoticia-389088/

El TEDH rechaza una demanda para evitar la desconexión de una mujer en coma

El Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH) ha desestimado la demanda de varias asociaciones italianas que pedían evitar que se suspenda la alimentación y que se desconecte a Eluana Englaro, una mujer italiana en estado vegetativo desde hace 17 años.
Redacción 24/12/2008
El motivo en el que el tribunal europeo basa su sentencia es que los recurrentes -asociaciones de familiares de personas con graves minusvalías, médicos, abogados y expertos en bioéticano tienen vínculo directo con Englaro. Por ello, según la sentencia, “no se les puede considerar víctimas directas de las violaciones” que habían denunciado.

Además, los jueces europeos recordaron que no se puede utilizar el recurso ante las instancias judiciales de Estrasburgo para prevenir una supuesta infracción al Convenio Europeo de los Derechos Humanos salvo “en circunstancias completamente excepcionales en que el riesgo de una violación futura puede conferir al recurrente la calidad de víctima”.

Medidas provisionales
Los demandantes habían instado en primer lugar a la corte de Estrasburgo que dictaran medidas provisionales destinadas a suspender la desconexión de Eluana Englaro, en espera de un pronunciamiento sobre el fondo que finalmente no se producirá. Para justificar la demanda se invocaron tres artículos del Convenio Europeo de Derechos Humanos que, a su juicio, podrían violarse: el derecho a la vida, la prohibición del trato inhumano y degradante, y el derecho a que se respete la vida privada y familiar.

El origen de este contencioso es el dictamen del 13 de noviembre pasado del Tribunal Supremo de Italia, que puso fin a una larga lucha judicial del padre de Eluana, Giuseppe Englaro, al autorizar que se suprima la alimentación y la hidratación asistida que mantiene con vida a la mujer, de 37 años y en estado de coma irreversible desde 1992 debido a un accidente de tráfico. Los médicos calculan que, si se le retirara la sonda a Eluana, tardaría unos quince días en fallecer.

José Carlos Abellán Salort: “El auxilio al suicidio y la eutanasia constituyen formas de homicidio que son reprobables éticamente”

El auxilio al suicidio y la eutanasia son formas de homicidio reprobables éticamente”. Así lo ha manifestado José Carlos Abellán Salort, de la cátedra de la Unesco de Bioética y Biojurídica, en la jornada sobre Bioética y Riesgo Eugenésico organizado por Fisalud.
Redacción 28/11/2008
Abellán ha señalado que “también es totalmente rechazable el encarnizamiento terapéutico prolongando en cualquier modo la agonía de un enfermo o privando a cualquier persona del derecho a asumir lo más serenamente posible su proceso de muerte. Por ello, ante situaciones de terminalidad física, con dolor físico o sufrimiento moral, lo más justo y humano es acompañar, aportar tratamientos proporcionados, paliar el dolor, respetando siempre la vida, pero también respetando la muerte”.

Además, el también profesor de Bioética y Filosofía del Derecho de la Universidad Francisco de Vitoria, ha explicado que “tan imperativo es el rechazo de la eutanasia (…) como el del encarnizamiento terapéutico en donde pueda pervivir. Partiendo de la convicción de que matar o ayudar a matarse no es lo mismo éticamente que dejar morir cuando no hay terapia y la situación es irreversible, ha insistido en que “el principio básico debe ser el de la indisponibilidad de la vida humana. En el contexto del individualismo hedonista en que nos movemos, el derecho a una muerte digna es un eufemismo para decir, en realidad, derecho a matarse, en sintonía con una inaceptable concepción de la autonomía, la libertad y la vida humanas.”

Asimismo, ha advertido que a veces se manipula el lenguaje y se confunde términos, hablando de eutanasia cuando no lo es. A su juicio, “la legalización de la eutanasia supondría un retroceso notable, desde el punto de vista jurídico-moral, porque tendría un efecto validante sobre una conducta gravemente inmoral. El efecto moralizante de la permisión jurídica contribuiría a acentuar la banalización de un bien jurídico básico como la vida física.

http://www.diariomedico.com/edicion/diario_medico/especialidades/psiquiatria/es/desarrollo/1187805.html

Franco Cuccurullo: “Interrumpir la hidratación y alimentación a la mujer que se encuentra en coma vegetativo es eutanasia”

El presidente del Consejo Superior de la Sanidad de Italia, Franco Cuccurullo, considera que interrumpir la alimentación e hidratación de Eluana Englaro, la mujer italiana que lleva casi 17 años en coma vegetativo, no es otra cosa que eutanasia, según ha declarado en una entrevista al diario italiano Avvenire.
Europa Press Roma 24/11/2008
“Eluana no muere de la patología que sufre, sino de hambre y sed. Es más, se la hace morir; por lo tanto, se trata de eutanasia”, ha señalado Cuccurullo, que actualmente preside el Consejo Superior de la Sanidad, el órgano técnico-consultivo del Ministerio de la Sanidad italiano.

Aunque respeta la sentencia del Tribunal Supremo que ha autorizado dejar morir a Eluana, Cuccurullo no la comparte: “Creo que de este modo se está abriendo una deriva muy peligrosa para las personas incapacitadas”.

Según Cuccurullo, en Eluana hay todavía “un fuerte impulso de vida, hasta el punto de que, para pararlo, es necesario suspender la hidratación y la alimentación. Creo que la muerte será provocada por una insuficiencia renal debida a la deshidratación, y ésa no es su patología”.

La voluntad inequívoca de querer morir

TRIBUNA: LUIS MONTES MIEZA Y FERNANDO SOLER GRANDE

El ordenamiento jurídico sobre eutanasia y suicidio asistido provoca situaciones contradictorias. Urge saber si el derecho de autonomía personal significa realmente decidir por uno mismo hasta dónde quiere llegar

LUIS MONTES MIEZA Y FERNANDO SOLER GRANDE 30/09/2008 Imprimir   Enviar

La obsesión que muestra la derecha ideológica en nuestro país por calificar públicamente de asesinatos a la eutanasia y el suicidio asistido, o su insistencia en denominar eutanásico al genocidio nazi, no parecen responder a otra cosa que a una premeditada intención de ofuscar, obstaculizar y, finalmente, impedir el debate racional y sosegado sobre la eutanasia y el derecho ciudadano a una vida y una muerte dignas. Sería necesario admitir un enorme grado de estulticia entre sus filas para considerar como de buena fe ignorar que la voluntad de morir separa radicalmente la eutanasia y el suicidio asistido del asesinato o el genocidio. Es ciertamente deprimente para quienes gozamos aún de cierta capacidad de raciocinio el modo en que el vicesecretario de Comunicación y portavoz del PP, González Pons, presentaba a su parroquia el valiente pronunciamiento del ministro Soria a favor del suicidio asistido achacándole la intención de “liquidar al personal con cargo a la Seguridad Social”. Pensábamos inocentemente que semejantes ocurrencias tabernarias eran privativas de los sectores más cavernarios de la sociedad. Oírlas en boca de este conspicuo representante, que parecía querer encarnar la cara amable y educada del principal partido de la oposición, nos hace albergar muy pocas esperanzas de que el debate en que nos encontramos pueda desarrollarse en términos civilizados y de racionalidad.

Las disfunciones legales se deben a que no se ha abordado el problema de fondo de esta cuestión

La ley debe reconocer el derecho a poner fin a la propia vida, por sí mismo o ayudado por otros

Por nosotros no ha de quedar, sin embargo; seguimos dispuestos a aportar serenamente a la opinión pública los argumentos que, a nuestro juicio, sustentan la pretensión de que nuestras leyes reconozcan el derecho al suicidio asistido -médicamente asistido- y la eutanasia activa voluntaria (tales adjetivaciones son precisas para evitar el interesado totum revolutum terminológico que algunos tienen interés en mantener).

En primer lugar, y para clarificar el debate, digamos que tanto el suicidio asistido como la eutanasia voluntaria son acciones muy similares. Ambas consisten en la muerte de una persona que no desea seguir viviendo por razón de una enfermedad terminal o por una situación de sufrimiento intolerable, aun no mortal a corto plazo. En ambos casos existe la voluntad inequívoca y libremente expresada de morir. La diferencia reside en que en el suicidio asistido la muerte es auto-administrada por quien desea morir, con la ayuda de otra persona, médico en el caso del suicidio médicamente asistido, que le facilita los fármacos o medios para producirse la muerte. El término eutanasia se emplea cuando, bajo las mismas condiciones, es otra persona, sanitario o no, quien produce directamente la muerte deseada. El adjetivo “voluntaria” sirve para distinguirla de la llamada eutanasia involuntaria en la que alguien administra la muerte a otro por razones altruistas pero sin que exista la expresa voluntad de morir por el interesado.

En nuestra opinión no tiene sentido seguir hablando de eutanasia indirecta ni de eutanasia por omisión o pasiva porque sólo complican el debate y porque, además, ambas conductas están ya despenalizadas en el vigente Código Penal de 1995. Digamos de paso que, aunque algunos se empeñen en presentar como especialmente rechazable el homicidio eutanásico, hasta asimilarlo al genocidio, el Código Penal les desmiente al establecer el carácter eutanásico de un homicidio, como atenuante, sin duda en atención a su carácter altruista.

Clarificados los conceptos, analizaremos algunas contradicciones que se dan en nuestro ordenamiento jurídico actual. Es cierto que el Tribunal Constitucional (STC 120/90, de 27 de junio) negó la existencia de un derecho fundamental al suicidio pero, dado que este pronunciamiento se enmarcó en el ámbito de una huelga de hambre penitenciaria, nada autoriza a pensar que esta negativa sea extensible al derecho de un paciente a terminar con sus sufrimientos por sí mismo o con la ayuda de terceros. Una cosa es el suicidio como único medio para terminar con un sufrimiento, intolerable a juicio de quien lo experimenta y otra el suicidio mediante una huelga de hambre con el fin de extorsionar al Estado.

Desde luego es muy difícil compatibilizar coherentemente la negación del derecho general al suicidio con el derecho concreto del paciente a rechazar la aplicación de un tratamiento, aun cuando ello dé lugar a la muerte, derecho que nos reconoce la Ley 41/2002, conocida como Ley Básica de Autonomía del Paciente. Es muy difícilmente comprensible que se tenga el derecho a decidir la propia muerte mediante la desconexión por un tercero de un respirador (el caso de Inmaculada Echevarría) y no se tenga el de pedir que se le administre a uno un fármaco letal al que tampoco se puede acceder sin ayuda (como Ramón Sampedro). Se podrán emplear cuantos tecnicismos legales se quieran, pero los ciudadanos de a pie no entendemos cómo es posible que en iguales circunstancias de rechazo de la vida, que ambos consideraban como una condena, sólo uno tuviera el derecho legal de conseguirlo. ¿Terminaremos deseando estar atados a una máquina de soporte vital porque será la única forma de poder decidir nuestro final?

La desigualdad con que la actual legislación trata a personas en la misma situación de rechazo vital se amplía en el Código Penal que, en su artículo 143.4, penaliza a quien “causare o cooperare activamente con actos necesarios y directos a la muerte de otro”. Esta delimitación de los hechos punibles a actos necesarios y directos ha despenalizado de hecho, como hemos dicho, la eutanasia en sus modalidades pasiva e indirecta, protegiendo jurídicamente prácticas de buen hacer médico como la limitación del esfuerzo terapéutico o la sedación del paciente terminal (la protección es, en todo caso, muy relativa: aquí estamos los médicos del Severo Ochoa como prueba) pero al limitarse a los actos necesarios, deja fuera del tipo penal el facilitar un veneno letal a una persona que hubiera podido conseguirlo sin ayuda, mientras que penaliza a quien se lo facilita a un paciente impedido para conseguirlo por sus medios, como Ramón Sampedro. ¿Hay discriminación más injusta e injustificable, precisamente con el más indefenso?

A nuestro juicio, estas disfunciones legales se deben a que no se ha abordado directamente el problema que late en el fondo de esta cuestión trascendental. Hay que definir de una vez por todas si el derecho de autonomía personal significa realmente la capacidad de decidir por uno mismo hasta dónde quiere o no quiere llegar. O si se trata de un derecho tutelado. Si, como ha dicho el ministro Bernat Soria, sólo uno mismo -ni una iglesia ni un partido político- puede decidir sobre su cuerpo y ésta es la opinión de su partido en el poder, el tema se aproxima a su resolución: la ley debe reconocer el derecho a poner fin a la propia vida, por sí mismo o ayudado por otros, cuando estime que lo que resta de ella no merece ser vivida.

Quienes, legítimamente por supuesto, se consideran a sí mismos como meros administradores de la vida, no deben tener temor a ser desalojados de ella contra su voluntad. Para ellos, como para nosotros mismos, exigimos la real universalización de los cuidados paliativos y de la sedación terminal como un derecho cívico que ayude a sobrellevar el final de la vida, pero rechazamos, con igual firmeza, la indecente utilización de los cuidados paliativos como coartada para oponerse a la eutanasia y suicidio asistido. Ni los mejores cuidados paliativos, que desde luego no son los que tenemos, podrán impedir el ejercicio de nuestro derecho a decidir, con absoluta autonomía, el momento desde el cual nuestra vida no es digna de ser vivida.

Para ese trascendental momento, esperamos poder contar con la ayuda de compañeros médicos que, protegidos por la ley, no se pongan por ello en riesgo de persecución.

Luis Montes Mieza y Fernando Soler Grande son médicos del hospital Severo Ochoa de Leganés.

Manuel Gómez Tomillo: “Hay soluciones intermedias que permitirían llegar a un consenso en la eutanasia”

“En una materia tan delicada como la eutanasia no es deseable que un determinado sector de la población imponga su criterio sobre otro. Existen soluciones intermedias que permitirían llegar a un consenso que aúne las distintas sensibilidades”. En estos términos se pronunció ayer Manuel Gómez Tomillo, titular de Derecho Penal de la Universidad de Valladolid, en la presentación del libro Aspectos Médicos y Jurídicos del dolor, la enfermedad terminal y la eutanasia en la sede de la Fundación Lilly, que ha editado el manual.
Gonzalo de Santiago 30/09/2008
Estas soluciones pasarían por atenuar la pena en ciertas hipótesis que no están captadas satisfactoriamente por el Código Penal y que deberían tener cabida de forma privilegiada. Gómez Tomillo señaló que existe voluntad política de despenalizar “la eutanasia activa directa en España” y destacó que sólo Holanda, Bélgica y Oregón (Estados Unidos) lo han hecho hasta ahora. Además, cree que sería deseable introducir el principio de oportunidad en este contexto, es decir, “la posibilidad de que, aun siendo punible dar muerte a un enfermo terminal, el Ministerio Fiscal, dadas las circunstancias, ponderase si este comportamiento merece ser sancionado”.

El Código Penal sanciona en el artículo 143 como delictivas las hipótesis de cooperación al suicidio ajeno, aunque de forma privilegiada, y lo que se conoce como eutanasia. “Ese precepto, de enorme carga emocional, nunca ha sido aplicado por un tribunal español”. De todas formas, la muerte se trata de forma muy atenuada desde el punto de vista penal en las hipótesis en las que existe una enfermedad grave, con padecimientos difíciles de soportar por el paciente, y cuando esta enfermedad conduzca irremisiblemente a la muerte. Para aplicarse esta rebaja penal es imprescindible una petición expresa del paciente. “La atenuación es de tal índole que existe acuerdo para que si la norma se llega a aplicar, prácticamente en ningún caso ingresaría en prisión quien cause la muerte”.

Despenaliza dos casos
El jurista explicó que la intención del artículo 143 del Código Penal es despenalizar dos hipótesis: la eutanasia omisiva (dejar de aplicar un determinado tratamiento) y la activa indirecta (proporcionar fármacos paliativos para atenuar el sufrimiento y, al mismo tiempo, acortar la vida). Asimismo, explicó que por pura estadística lo normal es que no se llegue a la eutanasia. Por su parte, José Antonio Gutiérrez, director de la Fundación Lilly, destacó que el médico está para pelear por la vida, aunque tenga conciencia de que es una batalla perdida.

El anteproyecto andaluz de muerte digna pretende abrir la puerta a la eutanasia

La Asociación Profesionales por la Ética alerta sobre la intencionalidad del Anteproyecto de Ley de Derechos y Garantías de la Dignidad de la Persona en el Proceso de la Muerte andaluz como legislación experimental que pretende abrir la puerta a la eutanasia.
Redacción 19/09/2008
La asociación recuerda a la Consejería de Salud de Andalucía la obligación de respetar el ordenamiento constitucional y europeo para cualquier desarrollo normativo autonómico y la necesidad de contar con los profesionales sanitarios y las comisiones deontológicas para cualquier propuesta de modificación del actual ordenamiento. A su juicio, el anteproyecto legaliza, bajo determinadas condiciones, la eutanasia solicitada por un paciente, por lo que vulnera las exigencias del artículo 15 de la Constitución, al generar un supuesto derecho a la muerte que el Tribunal Constitucional y el Tribunal Europeo de Derechos Humanos han negado reiteradamente.

Además, el texto es contrario al Convenio Internacional de Oviedo al no subordinar las intervenciones sanitarias al interés, beneficio o salud del paciente. Asimismo, la asociación entiende que vulnera las exigencias de la Ley de Autonomía del Paciente, que obliga a no seguir las instrucciones previas del enfermo que sean contrarias al ordenamiento jurídico y a la lex artis.

Contraría también las normas deontológicas de los profesionales sanitarios, obligándoles indebidamente a respetar las preferencias del paciente y omitiendo el derecho constitucional a la objeción de conciencia. La asociación sostiene además que el objetivo de la ley es la modificación del régimen jurídico actual en materia de eutanasia, introduciendo una norma-cuña que pretende consagrar un pretendido derecho territorial que haría de Andalucía un referente en la regulación de la muerte.

Sanciones previstas
La introducción del difuso y subjetivo concepto de calidad de vida es un cheque en blanco para otorgar al paciente la posibilidad (no reconocida en nuestro Derecho) de exigir a terceros la cooperación al suicidio. Llama la atención el catálogo de sanciones por incumplimientos que prevé el anteproyecto (hasta un millón de euros) en un tema de gran sensibilidad, sobre el que no hay consenso social y donde cabe prever graves conflictos de conciencia, concluye Profesionales por la Ética.

http://www.diariomedico.com/edicion/diario_medico/normativa/es/desarrollo/1166323.html

El derecho a ‘dimitir’ de la vida

TRIBUNA: SALVADOR PÁNIKER

Ha llegado la hora de levantar el tabú de la muerte y afrontar con lucidez la finitud humana. Un Estado laico y secularizado ha de respetar la libertad de conciencia de cada cual y la libre voluntad del enfermo

SALVADOR PÁNIKER 17/09/2008

 La polémica desatada por las muy sensatas declaraciones del ministro Bernat Soria a propósito del suicidio asistido, bien merece un nuevo comentario sobre el debate de la muerte digna en general. Lo recomendable es que ese debate sea sosegado y racional, sin concesiones a la demagogia y atendiendo a toda la complejidad del problema. No tiene demasiada gracia, por ejemplo, declarar que el suicidio asistido equivale a liquidar a la gente con fondos públicos.

El 59% de los médicos españoles apoyaba la legalización de la eutanasia

Después de 200 años de luchas sociales, el tema de la muerte digna permanece congelado

Veamos. Como he expuesto en anteriores ocasiones, suicidio asistido y eutanasia son temas interdisciplinarios, donde concurren aspectos médicos, jurídicos, filosóficos, éticos, incluso estéticos. El debate, a menudo, más que ideológico es de enfrentamiento de sensibilidades. La empatía por el sufrimiento ajeno es variable. Hay quien percibe, y hay quien no, el carácter intolerable de un ser humano reducido a la condición de piltrafa vegetativa en contra de su voluntad. Pregonan algunos declamadores que la vida “siempre es maravillosa”. Bien; a veces lo es, a veces no. A veces -con sida, con cáncer, con tetraplejia, con demencia senil y otras mil posibles degradaciones- la vida resulta, como mínimo, muy oscura. Absolutizar la vida, absolutizar lo que sea, conduce irremisiblemente al totalitarismo. La vida puede ser maravillosa y puede ser espantosa. Depende. Y la única manera de conseguir que, al menos, sea digna es reservándose uno el derecho a abandonar el mundo cuando comience el horror. El derecho a dimitir.

Alegan algunos detractores del derecho a la eutanasia voluntaria que con los adelantos de la medicina paliativa y del tratamiento del dolor el tema ya está resuelto. A esto hay que contestar que, en primer lugar, bienvenida sea la medicina paliativa y el tratamiento del dolor, pero que, desgraciadamente, la citada medicina y el citado tratamiento están todavía en pañales y que, en todo caso, la última palabra y la última voluntad le corresponden siempre al enfermo. Además, la experiencia y las estadísticas confirman que, en las peticiones de autoliberación, tanto o más que el dolor físico cuenta el sentimiento de que uno ha perdido la dignidad humana. En rigor, como lo tengo expuesto repetidamente, cuidados paliativos y eutanasia no sólo no se oponen sino que son complementarios. No debe haber eutanasia sin previos cuidados paliativos, ni cuidados paliativos sin posibilidad de eutanasia. Más aún, si el enfermo supiese que tiene siempre abierta la posibilidad de salirse voluntariamente de la vida, las peticiones de eutanasia disminuirían. Porque esta “puerta abierta” produciría un paradójico efecto tranquilizador: uno sabría que, al llegar a ciertos extremos, el horror puede detenerse.

Debo añadir que en este tema es crucial la actitud de la clase médica. Porque la cuestión no puede, ni debe, desmedicalizarse. Precisamente, los médicos han de ser la garantía de que no se produzcan abusos. No es recomendable legislar sin contar con el asentimiento de los sanitarios. En Suiza y Oregón los médicos suministran la prescripción de fármacos para morir, es decir, intervienen indirectamente (suicidio asistido); en Holanda y Bélgica actúan directamente (eutanasia), si bien existe una cláusula de conciencia. En España, el último estudio publicado sobre la actitud de los médicos ante la eutanasia (encuesta CIS de abril-mayo de 2002) dio como resultado que un 59% de los consultados apoyaban su legalización. Tocante a los facultativos contrarios a la eutanasia, lo que deberían hacer es contribuir a un clima médico/social para que nadie la reclamara. En eso estaríamos de acuerdo: no deseamos que haya peticiones de eutanasia. Pero tampoco es ético -ni decente- oponerse a quienes, razonable e insistentemente, reclamen el respeto al derecho humano de salirse de la vida. Todo el mundo dice querer respetar la dignidad del paciente. Pero ¿cómo puede obligarse a un paciente a vivir en contra de su voluntad? ¿Qué hacen con la dignidad esos mandatarios de la lucha ideológica contra la eutanasia? Suelen ser, esos mandatarios, gente de la Iglesia o del Estado, herederos de quienes, durante siglos, han sofocado la libertad individual en nombre de alguna coartada colectiva. Claman demagógicamente que la eutanasia es un asesinato. Pero, díganme: ¿es lo mismo un acto de amor que una violación? Puede que biológicamente tengan un factor común, pero nadie discutirá la diferencia. En el asesinato, el que muere lo hace en contra de su voluntad; en la eutanasia y el suicidio asistido, el que es ayudado a morir recibe la ayuda como un acto de amor.

Un ejemplo del grado de desvergonzada desfachatez a que pueden llegar los integristas lo tenemos en el caso no tan lejano de la norteamericana Terri Schiavo, que llevaba 15 años en coma, viviendo como un vegetal humano, en tanto que su antiguo marido pedía que se le retirasen todos los tubos que la mantenían artificialmente con vida. Los políticos americanos de la ultraderecha conservadora, con intervención explícita de los hermanos Jeb y George Bush, se opusieron a ello. Hubo procesos judiciales hasta que el Tribunal Supremo de Florida dio la razón al ex marido. Pues bien, en España, un conocido periodista católico, llevado de su fanatismo, llegó a escribir que Terri Schiavo “no estaba enferma, sino sólo aquejada de una profunda minusvalía” y que ahora, por orden del juez, la iban a matar de hambre y sed al retirarle la alimentación por sonda, y que no había ninguna diferencia entre esto y lo que solía hacer Hitler. Y el día que se consumó la agonía de la enferma, el presidente George W. Bush, el hombre responsable de más de 100.000 muertos en Irak, el hombre que se ha hartado de firmar sentencias de pena capital, declaró que se sentía triste y desolado, puesto que él reiteraba su posición “en favor de la vida”.

Otro argumento esgrimido, aparentemente más neutro, es el de la llamada “pendiente deslizante”, la posible proliferación de homicidios sin consentimiento del enfermo, en el caso de que se despenalice la eutanasia. Ahora bien, ningún dato empírico confirma este temor. No hay ninguna evidencia de que en Holanda -país pionero en la despenalización de la eutanasia voluntaria- hayan aumentado las eutanasias involuntarias, más bien al contrario. Lo que sí existe en Holanda es una total transparencia informativa, y muchísimos más controles legales que en otros países -donde sí es habitual la eutanasia clandestina-. Y hablo especialmente de Holanda porque este país ha sido objeto de una campaña de desprestigio tan grosera como inútil. Los críticos plantean que la legalización de la eutanasia voluntaria ha producido allí una degradación de la profesión médica y todo tipo de males. Sin embargo, los holandeses no se han dado por enterados. Los holandeses saben que la eutanasia legal ha mejorado incluso la atención médica en lugar de dañarla. Prueba de ello es que a ninguno de los Gobiernos posteriores a la legalización de la eutanasia se le ha ocurrido revertir esta medida.

En fin, quienes defendemos el derecho a morir con dignidad pensamos que el debate sobre la eutanasia y el suicidio asistido ha alcanzado ya un punto irreversible de esclarecimiento y madurez. Pensamos que es hora de abordar este problema, ya que resulta notoria la pasividad social que ha habido en torno al mismo. Ello es que al cabo de 200 años de luchas sociales, luchas por la emancipación de las clases trabajadoras, derechos de la mujer, Tercer Mundo, pueblos de color, niños, homosexuales, etcétera, el tema de la muerte digna permanece inauditamente congelado. Entre otras razones porque la muerte ha sido un tema tabú. Y porque los moribundos no van a votar. Pero ha llegado la hora de levantar el tabú de la muerte y afrontar con lucidez la finitud humana. Un Estado laico y secularizado ha de respetar la libertad de conciencia de cada cual, y ser neutral frente a las distintas creencias religiosas. El respeto a la libre voluntad del enfermo es así primordial. Se trata de una aplicación de la idea general de autonomía (autos nomos, la ley que cada cual se da a sí mismo, la soberanía del ciudadano), que es uno de los legados más firmes de la modernidad.

Salvador Pániker es filósofo y presidente de la Asociación Derecho a Morir Dignamente.

http://www.elpais.com/articulo/opinion/derecho/dimitir/vida/elpepuopi/20080917elpepiopi_11/Tes