Archivo de la etiqueta: deontología

La industria refuerza su código deontológico ante médicos

FARMAINDUSTRIA

La patronal española de laboratorios innovadores Farmaindustria ha aprobado un cambio en su código de buenas prácticas de relación con los profesionales sanitarios.

Redacción. Madrid|dmredaccion@diariomedico.com | 23/12/2013 00:00

www.diariomedico.com/2013/12/23/area-profesional/sanidad/industria-refuerza-codigo-deontologico-medicos

La Universidad Carlos III y Unión Profesional colaboran en fomentar la ética y deontología

EN UN ACTO CON DANIEL PEÑA Y CARLOS CARNICER

La Universidad Carlos III y la Unión Profesional han firmado un convenio de colaboración, cuyo objetivo es el fomento de la deontología y la ética de las profesiones.

Redacción. Madrid   |  13/12/2013 00:00

http://www.diariomedico.com/2013/12/13/area-profesional/normativa/universidad-carlos-iii-union-profesional-fomentar-etica-deontologia

La ética insta a ‘confesar’ el error y el derecho pide prudencia

AUTOINCULPACIÓN

Desde la deontología médica, comunicar el efecto adverso es una obligación incuestionable. El mundo del Derecho advierte de los efectos legales que tiene autoinculparse de un daño.

Soledad Valle. Madrid | soledad.valle@unidadeditorial.es   |  02/12/2013 00:00

http://www.diariomedico.com/2013/12/02/area-profesional/normativa/etica-insta-confesar-error-derecho-prudencia

El Colegio de Vizcaya abre un blog de ética

PARA PROFESIONALES Y PACIENTES

El blog servirá como herramienta de consulta, consejo y debate en cuestiones relacionadas con la deontología médica.

Redacción   |  09/09/2013 00:00

“La pericial es susceptible de responsabilidad penal”

SE PUEDE SER UN BUEN MÉDICO Y UN MAL PERITO

La presidenta de la Deontológica del Colegio de Zaragoza, Begoña Martínez, cree que se debería incidir en una mayor formación del médico como perito.

Soledad Valle | soledad.valle@unidadeditorial.es   |  11/07/2013 00:00

http://www.diariomedico.com/2013/07/11/area-profesional/normativa/pericial-susceptible-esponsabilidad-penal-

Homenaje de la OMC a Gonzalo Herranz, un referente en Deontología

‘DESDE EL CORAZÓN DE LA MEDICINA’

El profesor honorario de la Universidad de Navarra ha dedicado más de veinte años a la Comisión Central de Deontología.

Redacción   |  08/07/2013 18:56

http://www.diariomedico.com/2013/07/08/area-profesional/normativa/homenaje-omc-gonzalo-herranz-referente-deontologia

Redes sociales, sí pero con privacidad y criterio deontológico

FOMENTO DE LA ‘MEDICINA 2.0’

El uso de las redes sociales en la profesión médica es una realidad que no se puede obviar: “Nuestro entorno ha cambiado y existen nuevas reglas del juego.

José Luis Labat. Zaragoza   |  24/06/2013 19:17

http://www.diariomedico.com/2013/06/24/area-profesional/profesion/redes-sociales-pero-con-privacidad-criterio-deontologico

La OMC y los decanos enseñarán la ética y deontología médica en las universidades

JANO.es · 02 Junio 2009 12:00

Tildan de “imprescindible” profundizar en la enseñanza de la ética y deontologías médicas como base de las conductas del médico

Las Comisiones de Deontología de los Colegios de Médicos de España y la Conferencia Nacional de Decanos de Facultades de Medicina de España se han comprometido a impulsar la enseñanza de la ética y la deontología desde las universidades como elementos que formen que caractericen y estén “en la base” de las conductas del médico.
 
La iniciativa se ha plasmado en el denominado Compromiso de Badajoz, un documento impulsado por el Colegio de Médicos de Badajoz en el marco de las ‘Jornadas de Ética y Deontología Médica’ y definido por sus autores como “una vía de colaboración leal” que debe servir de ejemplo para el trabajo conjunto de todas las organizaciones para la mejora del ejercicio profesional.
 
Más concretamente, el acuerdo califica de “imprescindible” dar a conocer y profundizar en la enseñanza de la ética y deontologías médicas como base de las conductas del médico, por lo que apuestan por la colaboración para que sean “partes relevantes” del programa del grado de Medicina. Así, “los contenidos de ética médica y deontología deben incorporarse en los planes de estudios del grado de Medicina, como lo recoge el libro blanco de la titulación y la Orden ECI/332/2008 que establece los requisitos para la verificación de los títulos”.
 
La OMC y los decanos consideran que ambos contenidos deberían impartirse “en un proceso longitudinal que abarque tanto los cursos iniciales como la fase clínica de la enseñanza”. Además, estos contenidos pueden ser transversales a varios programas docentes, quedando siempre “bien definidos” en las guías docentes e incluyendo “referencias suficientes” al Código de Ética y Deontología Médica de la Organización Médica Colegial (OMC).
 
La enseñanza de los deberes que competen al médico en el ejercicio de su profesión estará inspirada en el Código de Ética y Deontología elaborado por la OMC, debiendo garantizarse esta formación “con actualización permanentemente” de sus contenidos.

Marcos Gómez Sancho: “No se deben politizar casos como el de Eluana Englaro”

El uso político de casos como el de Eluana Englaro o Inmaculada Echevarría incrementan la confusión social, según Marcos Gómez Sancho, presidente de la Comisión Central de Deontología de la OMC. El bioético considera que hay que fomentar un diálogo desapasionado y sereno.

José Luis Labat Zaragoza 03/03/2009
Marcos Gómez Sancho, presidente de la Comisión Central de Deontología de la Organización Médica Colegial (OMC) ha analizado para  DIARIO MÉDICO el dilema ético que, ha salpicado la actualidad y el debate social en el caso de Eluana Englaro, la joven italiana que falleció tras serle suspendida la alimentación que le mantenía con vida.

Ante un caso que ha dado lugar a todo tipo de discusiones, Gómez Sancho ha declarado que “está muy bien que la gente opine de este asunto, pero no que se politice, ya que se hace mucho daño”. La intervención del presidente italiano Silvio Berlusconi ha recordado a lo que en su momento hizo el expresidente de Estados Unidos, George Bush, con el caso Terry Schiavo. Bush suspendió sus vacaciones en el rancho y reunió al Senado un domingo para hacer una ley específica para Schiavo. “Esto es precisamente lo que ha hecho Berlusconi, siguiendo directrices de otro tipo de estructuras afines: hacer urgentemente una ley con una precipitación no deseable”.

Aportan desconfianza
En su opinión, el uso político de estos casos o de otros como el de las sedaciones en el Servicio de Urgencias del Hospital madrileño de Leganés “lo único que hacen es confundir más, despertar más resistencia y desconfianza a las decisiones que se toman porque se sospecha, y muchas veces con razón, que están influidas por ideologías políticas sobre asuntos que ya de por sí son extraordinariamente difíciles. Son situaciones que se pueden mirar desde muchos prismas y que nunca son blancas o negras”.

Gómez Sancho se ha referido también al caso de Inmaculada Echevarría. “En aquel momento se consideró que retirar un respirador era adecuado porque se trata de un tratamiento y la enferma expresó claramente su deseo de rechazarlo. Todos los enfermos en España tienen derecho a rechazar un determinado tratamiento, incluido un respirador, siempre y cuando sepan perfectamente las consecuencias de la suspensión”.

El caso de Englaro no es tan claro “porque se compara un respirador con una sonda nasogástrica. Se dice que una cosa esencial es la comida y la bebida, y yo me pregunto ¿y el aire que se quitó a Inmaculada Echeverría? La gente tiene derecho a comer y a beber, pero ¿y a respirar?” Además, existen otros matices, ya que en el caso de Echeverría el respirador era una máquina. ¿Qué pasa si damos la ventilación a mano? ¿Hubiera sido distinto?

Por otra parte, ha aclarado que “en el caso de Eluana Englaro no está tan claro que la enferma hubiera expresado el deseo de no ser sometida a este tipo de tratamientos llegado el caso, aunque es verdad que si el enfermo está incapacitado para tomar una decisión la pueden tomar sus familiares”. Por lo tanto, hay que tener serenidad y fomentar un diálogo “que sea desapasionado y que no se contamine con la política ni la religión. Asimismo, es necesaria una ética independiente para poder ir poco a poco arrojando algo de luz en supuestos tan tremendos que van apareciendo en el mundo entero”.

Medicina paliativa
Casi veinte años después de comenzar, prácticamente como pionero en España, con su unidad de cuidados paliativos en Las Palmas, Gómez Sancho se siente satisfecho: “Hemos luchado mucho en nuestras universidades para conseguir lo que ya es una realidad: que en las nuevas directrices de Bolonia la Medicina Paliativa sea una asignatura troncal y obligatoria en todas las universidades de Europa. Esta excelente noticia va a ser una pieza clave para que los futuros médicos tengan capacitación para atender a estos enfermos y a sus familiares muchísimo mejor de la que tenemos los facultativos actuales”.

En España tan sólo en cuatro universidades existe la asignatura de Medicina Paliativa (Las Palmas, Barcelona, Lérida y Navarra). No obstante, el presidente de la Comisión Deontológica de la OMC, ha declarado que el mensaje de los cuidados paliativos “cala muy hondo en los estudiantes, porque resulta difícil no tener sensibilidad para percibir que los enfermos están necesitados de ese tipo de atención. Este es el trabajo que hay que hacer: trabajar en las facultades y con los alumnos desde el primer momento para imbuirles en estos principios tan esenciales”.

El plan aragonés, a punto
Coincidiendo con la estancia en Zaragoza de Marcos Gómez Sancho, uno de los pioneros en cuidados paliativos en España, Diario Médico ha podido saber que el Gobierno de Aragón está dando los últimos retoques a su Plan Autonómico de Cuidados Paliativos. Este plan se presentó al Departamento de Salud el pasado 16 de febrero y ahora la Consejería de Salud aragonesa quiere informar a los ocho sectores que componen el mapa de salud de esta comunidad. Para ello, el plan se colgará en la intranet y se realizarán ocho jornadas, una por sector, para darlo a conocer.

Este Plan de Cuidados Paliativos tiene una estructura que alcanza a toda la comunidad aragonesa y descansa en la atención primaria. Además, cuando el caso lo requiera, contará con la intervención de los equipos soporte de atención domiciliaria (ESAD). Asimismo, contempla y modula la intervención de la red de hospitales en un segundo nivel y del hospital de agudos en un tercer nivel de actuación.

Rogelio Altisent: “Aplicar terapias paliativas a un SNS en crisis es un error ético”

Rogelio Altisent ha finalizado su mandato como presidente de la Comisión Central de Deontología de la Organización Médica Colegial tras diez años luchando por el papel primordial de la deontología en la Medicina. El testigo ha pasado a otro de los grandes: Marcos Gómez Sancho.
Marta Esteban 27/01/2009
Han pasado diez años desde que Rogelio Altisent, médico de familia y experto en bioética, entrara en la Comisión de Deontología de la OMC. Una década dedicado a reivindicar una actuación profesional impregnada de criterios éticos y a pedir una mayor formación deontológica para los facultativos. Su labor en la OMC culminó con su elección como presidente de la Comisión Central de Deontología en junio de 2006. Altisent ha pasado el relevo a otro bioético de primera línea, Marcos Gómez Sancho, elegido presidente de la comisión en la asamblea general del pasado sábado. Tras el paso de Altisent por la OMC, Diario Médico ha querido hacer con él un balance de estos años y del futuro de la deontología y de la profesión.

En los últimos años, y especialmente como presidente, la Comisión Central de Deontología ha tenido más presencia pública en temas de relevancia social ¿A qué se debe el cambio?
-Una de las funciones principales de la comisión es dar apoyo y asesoramiento en materia deontológica al Consejo General de Colegios de Médicos, lo cual tiene una proyección externa limitada pero fundamental para dar constancia a uno de los pilares que dan razón de ser a la OMC. Hemos intervenido en algunos temas con bastante relevancia social y es lógico que siga siendo así, pues la sociedad tiene derecho a escuchar el criterio de la institución que aglutina a los médicos.

¿Algún tema abierto..?
-Uno de los documentos más importantes de la comisión ha sido la declaración sobre tiempos mínimos en la consulta, que una vez aprobado por la asamblea del consejo, ha adquirido el mismo rango normativo que el Código de Ética y Deontología. Esta declaración tiene una trascendencia y un alcance que creo que no ha sido suficientemente valorado por los médicos y que puede influir de forma determinante en la organización sanitaria en España.

Las comisiones provinciales siguen pasando, al menos en el plano público, bastante inadvertidas…
-En estos años he percibido un impulso considerable en la mayoría de las comisiones provinciales, que espero se consolide.

Ha sido el primer presidente de la Deontológica que procede de la bioética. ¿Cómo ve la relación entre ambas disciplinas?
-Soy un converso a la deontología médica. Cuando empecé a trabajar en la OMC tenía una imagen rígida y oxidada del Código de Ética. Ahora estoy convencido de que la deontología es el compromiso profesional de los médicos ante la sociedad. Es un bien social porque significa asumir un nivel de exigencia profesional superior a la ley. Por lo tanto, serán los ciudadanos los principales beneficiarios de que existan unos colegios de médicos que promueven una práctica médica de calidad, no sólo técnica sino también impregnada de ética y delicadeza humana.

¿Qué se le ha quedado en el tintero?
-La batalla de la formación en deontología que las comisiones de los colegios provinciales vienen reclamando desde hace años. Me encantaría que la OMC tuviera una unidad de investigación en deontología médica, que supondría un espaldarazo a la credibilidad de la ética médica que se debe cultivar en los colegios en sintonía con las facultades de Medicina.

¿Algún comentario sobre el futuro de la sanidad desde el privilegiado observatorio de la comisión?
-La sanidad está en crisis. En primer lugar, porque el SNS se está resquebrajando y, en segundo término, porque los médicos están desalentados por una política de recursos humanos verdaderamente triste y anticuada. La clase política lo sabe, pero parece paralizada y perpleja. Es necesario un tratamiento curativo y se limitan a adoptar terapias paliativas, lo cual en el campo de la gestión como en el de la medicina es un error garrafal, técnica y éticamente.

¿Alguna salida?
-Las cosas no se arreglan con palabras bonitas políticamente correctas. Sólo veo salida si a los médicos se les reconoce un protagonismo proporcional a la responsabilidad que asumen. Tengo la esperanza de que en los próximos años la OMC asuma el liderazgo que le corresponde participando en una reforma en profundidad del SNS, para lo que es imprescindible que los colegios tengan el apoyo de los colegiados.

¿Qué hará con el tiempo que le ocupaba la presidencia?
– LLevo meses sin jugar al mus (risas…).

¿Qué hay de la colegiación?
Puede que el futuro de los colegios profesionales dependa en parte de que la colegiación sea o no obligatoria para los médicos. Altisent cree que desde la comisión “ha faltado capacidad de convicción para explicar el significado de la colegiación obligatoria”.
Denuncia el error que cometen los gobiernos autonómicos que se oponen a la colegiación obligatoria, pues “no se dan cuenta de que en el fondo están perjudicando a los pacientes”. Altisent se despide no sin antes agradecer “la fortuna de haber trabajado con un grupo de compañeros humanamente entrañables, contando con un secretario excepcional en la persona de Antonio Galbis”.

http://www.diariomedico.com/edicion/diario_medico/normativa/es/desarrollo/1198600.html

Es necesaria una adecuada formación para poder identificar, afrontar y resolver los dilemas éticos con los que se encuentra el médico en el ejercicio de su profesión



Así lo ha asegurado el presidente del Consejo General de Colegios de Médicos, el doctor Isacio Siguero, en la clausura de las VII Jornadas de Comisiones Deontológicas celebradas del 14 al 16 de enero en Madrid


Madrid (20-1-09).- En la clausura de las VII Jornadas de Comisiones Deontológicas que se han celebrado en la sede del Colegio de Médicos de Madrid, el presidente del Consejo General de Colegios de Médicos (CGCOM), Isacio Siguero, ha destacado la labor de los Comités de Ética y Deontología como una “pieza imprescindible para resolver los dilemas éticos con los que puede encontrase el médico durante el ejercicio de su profesión, ya que no basta con la intuición ni con las buenas intenciones, sino que es necesaria una adecuada formación que permita identificar, afrontar y resolver estos dilemas”.

Tal y como se recoge en la página “Médicos y Pacientes”, Siguero ha asegurado que a lo largo de estas jornadas se ha profundizado en algunos de los temas de mayor interés en el campo de la deontología médica. “Aspectos como la objeción de conciencia o la necesidad de dotar a los profesionales de la Medicina de los suficientes recursos técnicos y humanos, a fin de que puedan desarrollar su labor con la calidad que merece el paciente, son a modo de ejemplo, aspectos que están permanentemente en el punto de mira de este Consejo General para lograr que sean respetados”.

La Organización Médica Colegial (OMC), como representante de todos los médicos colegiados, asume como uno de sus objetivos prioritarios “la promoción y desarrollo de la deontología profesional y, de hecho, no sólo contempla en sus estatutos un Código de Etica y Deontología médica, sino que trabaja por conseguir que las normas de este Código sean respetadas y protegidas por la Ley”, ha asegurado Siguero en su discurso.

Es por ello que, como se ha expuesto en una de las mesas redondas integradas en el programa estas jornadas, es muy importante facilitar la formación ética y deontológica de los médicos, haciéndoles ver que estudiar y conocer estos temas va a ayudar al incremento de la dignidad de la profesión y a la recuperación de la consideración social que el facultativo siempre ha tenido a lo largo de la historia, además de contribuir al descenso de conflictos entre colegas y entre médicos y pacientes.

En este sentido, el doctor Emilio Ibeas, secretario de la Comisión Deontológica del Colegio de Médicos de Burgos, ha comentado que “una de las herramientas más idóneas para este impulso parte de las comisiones deontológicas de los colegios de médicos, cuya existencia es incuestionable y, además, obligatoria, al tiempo que la considera un motivo más que justifica la existencia de los colegios de médicos ante la sociedad. Son estas Comisiones, en parte, las promotoras de acciones encaminadas a la difusión, docencia y formación de la ética, deontología y su aplicación en el ejercicio profesional”.

Por su parte, el secretario del CGCOM, el doctor Juan José Rodríguez Sendín, moderador de esta mesa redonda, “parece cierto que el saber de deontología se considera un lugar reservado a cierto tipo de compañeros profesionales y no una obligación de todos los colegiados”. El doctor Rafael Tejería, vocal de la Comisión Deontológica del Colegio de Médicos de Navarra, ha asegurado que, “en muchos casos se accede a las Comisiones Deontológicas sin la debida formación específica”. De tal forma que ha lanzado la sugerencia de que “sería conveniente o casi necesario exigir a los miembros que integren estas Comisiones una formación básica y liderada por la Comisión Central de Deontología”.

Como ha precisado el doctor Ibeas, en este sentido, “los colegiados que acepten estas responsabilidades deberán tener la capacidad de analizar los aspectos éticos y actuaciones clínicas determinadas; estar preparados para identificar las diferentes opciones morales aceptables y para la realización de actos para aclarar dudas; saber prever para planificar; y tener compatibilidad en las relaciones interpersonales y en la resolución de conflictos”. Igualmente, “los miembros que integren la Comisión Central de Deontología deberán tener una sólida formación en ética, deontología y derecho médico. Tienen la obligación y el deber moral de actualizarse continuamente y responder a la hora de desarrollar documentos sobre todas estas cuestiones que afectan a la ética y deontología médica”.

http://www.azprensa.com/noticias_ext.php?idreg=39875

 

Tribuna. Deontología colegial obligatoria

Proponer a los colegios como garantes de la deontología profesional de sus inscritos es el último argumento para sentar doctrina sobre la colegiación obligatoria, que tal y como están estructuradas ahora las corporaciones, no atiende, por desgracia, a razones de eficacia.
ASER GARCÍA RADA 02/12/2008
En el contexto del debate abierto por la Comisión Nacional de la Competencia para eliminar la obligatoriedad de la colegiación profesional (ver DM del 18-IX-2008), la mayoría de los representantes de los colegios de médicos, así como la Organización Médica Colegial (OMC) defienden dicha obligatoriedad sustentándose fundamentalmente en la vaga argumentación de su labor irreemplazable en el control deontológico de los profesionales.

Llama la atención esta razón de peso porque no parece que los profesionales de las cuatro comunidades en las que la colegiación es voluntaria (Andalucía, Extremadura, Asturias y Canarias) tengan más carencias deontológicas que los de las regiones en las que los profesionales nos vemos obligados a colegiarnos. Y, por otro lado, desconozco cómo el colegio al que estoy obligatoriamente colegiado, el de Madrid, controla mi actitud deontológica más allá de la que garantizan en conjunto mi titulación, mi ética y experiencia personales y la entidad en la que en cada momento trabajo. Desconozco igualmente por qué no podría seguir controlándola, si es que alguna vez lo ha hecho, aunque la colegiación no fuera obligatoria. Porque si de lo que se trata es de validar titulaciones, en mi caso eso ya lo hizo en su día el Ministerio de Educación.

Parece que el argumento de la protección deontológica es lo poco que les queda a muchas de estas instituciones que, más interesadas en la mayoría de los casos en arcaicas luchas de poder, han perdido el norte que debería guiar sus actuaciones: el de contribuir desde el ámbito profesional a la mejora de la sanidad en su conjunto: algo tan obvio como ser útiles a la sociedad de la que forman parte y que los sustenta. Aunque en este caso la obviedad cae en el vacío.

Así, habiendo abandonado flagrantemente desde hace tiempo esa función, muchas corporaciones y la propia OMC deben hacer ahora esfuerzos titánicos para justificar no ya la necesidad de una colegiación obligatoria que vulnera la libertad individual de asociación, sino incluso su propia existencia como organismos supuestamente necesarios. De hecho, la inutilidad y vaguedad actual de su labor es la que hace que la mayoría de los profesionales nos preguntemos el porqué de la necesidad de colegiarse.

El caso del Colegio de Madrid
En el caso concreto del colegio madrileño, el interés suscitado por su actividad quedó patente en las últimas elecciones a la Presidencia en las que fue reelegida Juliana Fariña con una participación electoral de menos del 20 por ciento. Este es sólo el ejemplo que me es más cercano, pero imagino panoramas similares en otras autonomías. En el caso de Fariña, para predicar con la deontología bastaría con que cumpliese las promesas que hizo cuando resultó elegida, al menos alguna de ellas. Sería suficiente con que lo intentase.

La cuestión es que no ha movido un solo dedo para eliminar la precariedad laboral de los médicos en la comunidad; ni siquiera se ha hecho nada desde la institución que preside para, en el peor de los casos, mantener la situación de precariedad actual, evitando, por ejemplo, que el gobierno madrileño se niegue a renovar los contratos temporales. Parece que la concesión de la medalla de la comunidad por parte de Esperanza Aguirre ha cumplido su labor silenciadora. Por otra parte nada ha hecho para que los MIR no tengan que pagar por su colegiación: otro de sus compromisos adquiridos. Nada ha dicho cuando desde diferentes medios de comunicación se ha puesto en duda casi a diario la presunción de inocencia de los profesionales que atendieron al profesor Jesús Neira. Nada cuando se ha desmantelado el servicio de ginecología del hospital de Arganda. Nada para detener las intolerables presiones que han tenido que sufrir diversos ginecólogos de nuestra región para cubrir esas bajas, las mismas que se ejercen día sí y día no en el hospital de turno para que, por ejemplo, se aceleren las altas médicas o los ingresos siguiendo criterios de imagen más que criterios de interés por la mejora de la atención al ciudadano.

La falta de responsabilidad del médico
Tenemos lo que nos merecemos. A fin de cuentas, este es el resultado de nuestra propia falta de responsabilidad. Porque todo esto y mucho más únicamente suscita indignados comentarios entre colegas. Los propios médicos y nuestro desinterés casi absoluto por todo aquello que rebase los límites de la consulta no hacen más que contribuir a esa futilidad. Parece que necesitamos la presión para actuar y, además, si los problemas sólo afectan a compañeros ajenos a nuestra especialidad, a nuestro centro sanitario, o a nuestro nivel asistencial, todo nos resulta lejano. ¡Para que luego nos tachen de corporativistas! Sólo así se explica que Fariña, que no ha sido precisamente modelo de efectividad en el desarrollo de su labor, haya conseguido revalidar nuevamente su puesto.

Es evidente el temor de los colegios por la pérdida económica y de poder que podría suponer la adscripción voluntaria. Pero, poder ¿para qué?. Porque si fuera para contribuir a mejorar las cosas, bienvenidos fueran los que quieren ostentarlo, pero el poder es inútil como fin en sí mismo. Es inútil para la sociedad, que está cansada de ineficiencia. Tenemos dos opciones: soltar lastres e incendiar metafóricamente los colegios, o cambiar la orientación con la que funcionan. Está bien hacer política (no partidismo) desde los colegios; es lo deseable incluso, pero política responsable de la que aporta prestigio a una institución.

Es decir, de la que hace que la institución sea estimada e influyente. De la que verdaderamente participa en el ciclo que devuelve a la sociedad los recursos invertidos en forma de propuestas, iniciativas, respaldo y formación de sus facultativos y, por qué no, de verdadero control deontológico, iniciado esta vez con el de la propia institución.

Los colegios no tendrían que temer nada si demostraran su competencia, si realmente resultaran útiles a sus profesionales y, en definitiva, al conjunto de la ciudadanía. Si los profesionales nos sintiéramos representados, protegidos y formados por nuestros colegios, no sólo no nos importaría pagar una cuota de forma voluntaria, sino que quizás incluso nos interesaría participar activamente en una institución que sabemos que puede mejorar la sociedad en la que vivimos.

Cómo organizar un curso privado de medicina en un hospital público

Los problemas de la sanidad pública

La empresa de un médico de La Paz ingresa 40.000 euros por unas clases dadas en el centro – La industria farmacéutica paga inscripciones irregulares

ORIOL GÜELL – Madrid – 31/03/2008

 

¿Debe un hospital público ceder instalaciones, empleados y pacientes para que la empresa de uno de sus médicos ofrezca un curso de formación? ¿Es inocente que la industria farmacéutica pague miles de euros por la inscripción, en algunos casos irregular, de alumnos? ¿Es lícito que empleados del hospital se ganen un sobresueldo en horas de trabajo gracias a las clases? ¿Justifica el prestigio del curso y del médico esta confusa mezcla entre lo público y lo privado? Y los pacientes, ¿qué saben y qué deben saber?

El centro alaba el prestigio del curso y dice que no puede organizarlo

Muchos trabajadores del hospital La Paz y otros responsables sanitarios de la región llevan tres semanas dándole vueltas a estas preguntas. Y sus respuestas, según lo constatado por este periódico, se mueven en una escala de valoraciones que van del blanco al negro y pasan por una amplia escala de grises.

Los hechos son los siguientes: José María Segura Cabral, jefe del servicio de Aparato Digestivo de La Paz y director del curso, organiza desde hace 22 años en el hospital uno de los cursos más prestigiosos de España sobre ecografía digestiva. Un total de 91 alumnos, médicos de toda España, participaron en las clases, entre el 10 y el 14 de marzo. La inscripción cuesta 450 euros. La Paz puso a disposición del curso, sin recibir nada a cambio, cuatro salas de ecografía con sus respectivos equipos, aulas, trabajadores -tres médicos, tres enfermeros, varios auxiliares y administrativos- e incluso a decenas de pacientes para que los médicos inscritos aprendan técnicas en ecografía. Otros tres hospitales públicos -Ramón y Cajal, La Princesa y el de Getafe- también cedieron instalaciones para las sesiones prácticas.

Los al menos 40.950 euros obtenidos por las inscripciones, sin embargo, fueron directos a las cuentas de la empresa Centro de Diagnóstico Ecográfico, propiedad de Segura Cabral. De este dinero, según el médico, “sólo el 10% se queda en la empresa”, y el resto “sirve para pagar a todos los que han colaborado en hacerlo posible”. Esto es, médicos, enfermeros, auxiliares y secretarias que dedican parte de su jornada laboral en un hospital público en organizar este curso privado.

Más controvertido es el origen del dinero, porque en muchos casos son empresas farmacéuticas las que pagan la inscripción de alumnos a los que ni siquiera conocen, limitándose a seguir las instrucciones del propio Segura Cabral, según los correos electrónicos a los que ha tenido acceso EL PAÍS.

Los mensajes también revelan casos en los que la empresa organizadora cobra dos o incluso tres inscripciones a otras tantas empresas farmacéuticas por la inscripción de un mismo médico. O el pago de cuotas para facultativos que nunca acudieron a las clases.

Tampoco está claro cómo afectan a los pacientes los entresijos de la organización del curso. Los pacientes de los hospitales públicos universitarios se benefician de la asistencia médica que necesitan, a la vez que sirven con sus casos para que los futuros médicos aprendan a cuidar a futuros enfermos.

Pero la situación es ligeramente distinta con este curso, ya que los pacientes están en el centro de una confusa estructura, que sirve para que una empresa privada haga un curso financiado por empresas farmacéuticas que permite a empleados públicos obtener un sobresueldo en su trabajo.

Además, la celebración del curso ha tenido su impacto en la asistencia en La Paz, ya que decenas de consultas de los médicos que participaron en el curso han sido suspendidas al estar los facultativos ocupados.

La valoración de estos hechos es dispar según a quién se pregunte. Trabajadores de La Paz se muestran indignados con que “se ponga un hospital público a disposición de los intereses privados de un médico”. “Da igual que gane 4.000 o 40.000 euros. Él obtiene dinero y prestigio aprovechándose de una estructura pública”. Estos trabajadores también dudan de que todos los empleados de La Paz cobren por colaborar con el curso, pese a lo dicho por Segura Cabral. “No nos consta. Además, aunque algunos lo hagan, hay que ver si es porque quieren, porque cobran o porque se ven obligados a hacerlo”.

Un alto cargo en otro hospital público de la región califica como “prácticas muy poco recomendables” este curso. “No es un caso de enriquecimiento o corrupción, pero sí un foco de problemas y prácticas dudosas. El hospital no tiene control sobre lo que pasa en sus instalaciones. Al llevar el curso una empresa, ¿quién controla los sobresueldos a los empleados del hospital? ¿En base a qué criterio y con qué prioridades? ¿Cómo afecta esto a la asistencia de los pacientes? ¿Qué pasa con los chanchullos con las empresas farmacéuticas?”, reflexiona.

Para la dirección de La Paz, sin embargo, no hay ningún problema con el curso, del que destaca su prestigio y “transparencia”, y asegura que no afecta “a la asistencia del hospital”. “Nosotros no podemos cobrar por el curso por razones administrativas y la fórmula utilizada en este caso nos parece la adecuada”, afirmó un portavoz.

El médico José María Segura Cabral, por su parte, destaca que “el dinero del curso sólo sirve para pagar a quienes lo hacen posible y cubrir los costes del material utilizado”. “Mi empresa sólo se queda el 10%, que es mucho menos de lo que cobraría una compañía de organización de congresos”, afirma. “Mi objetivo y mi orgullo es seguir realizando un curso en el que se han formado los mejores especialistas de España en esta materia”, concluye.

Amistades peligrosas

Las decenas de correos electrónicos que se han enviado en los días previos al curso, su director y la industria farmacéutica dejan claro dos cosas: el interés de Segura Cabral por contar con cuantos más alumnos mejor en sus clases y la disposición de las empresas a satisfacer los deseos del médico sin hacer preguntas. Sólo así se entiende el correo fechado el 25 de febrero de Segura Cabral al comercial de una empresa: “Prefiero que me hagas dos inscripciones al curso, ya que yo me haré cargo de comprar los DVD. Las personas son…”. Días más tarde, la empresa manda la inscripción de los dos médicos, a quienes ni siquiera conoce.

Sorprendentemente, los mismos médicos se repiten en las órdenes de pago de otros laboratorios, con la clara intención además de colgarse la medalla: “Si es posible, especifiquen en la documentación que se le entrega al doctor que quien invita son los laboratorios…”.

Fuente: El País

Emilio Sanz: “Es necesaria una selección específica para cursar Medicina”

Entrar en Medicina no puede ser sólo cuestión de nota de corte. Así piensa al menos Emilio Sanz, nuevo decano de la facultad de La Laguna. Según él, “hace falta una selección específica, aunque no sé cuál es la forma ideal de hacerla con criterios de igualdad y transparencia”.
Álvaro Sánchez León 31/03/2008

Más de 20.000 estudiantes españoles se quedan sin poder estudiar Medicina por la elevada nota de corte que exigen todas las facultades. Y entre esos aspirantes a los que se les cierran las puertas habrá grandes vocaciones profesionales: algunos, incluso más válidos que los que consiguen plaza universitaria. Sobre el proceso de selección, los nuevos planes de estudio y la realidad del pregrado español habla el nuevo decano de la Facultad de Medicina de la Universidad de La Laguna, Emilio Sanz, director del Máster Interuniversitario de Bioética desde 2003 y ex presidente de la Comisión Deontológica del Colegio de Médicos de Tenerife.

¿Cree que la nota de corte es suficiente para controlar el acceso al pregrado?
-En Medicina no hay nota de corte, sino un máximo de alumnos que caben en las aulas universitarias. Creo que este sistema es el menos malo hoy por hoy, pero tengo mis dudas de que sea el mejor. Medicina necesita una selección específica donde se incluya una entrevista personal con los candidatos, aunque reconozco que no sé cuál es la forma ideal de desarollar esta prueba con criterios de transparencia e igualdad. Lo que está claro es que los alumnos que entran en las facultades no siempre son los más aptos.

¿Está de acuerdo con la Administración en que hace falta aumentar considerablemente el número de plazas universitarias?
-No estoy a favor del aumento indiscriminado: es una irresponsabilidad utilizar a las facultades para formar a médicos que luego van al paro. Quizás la Administración deba saber que los centros académicos están al máximo de sus capacidades y que los hospitales universitarios son los que son.

Y, además, no sobran profesores.
-En mi facultad, cerca del 90 por ciento de los docentes tiene más de 50 años, y el caso de La Laguna no es una excepción. Todos los decanos estamos preocupados porque tenemos un profesorado excelente, pero envejecido. Necesitamos renovar la estructura docente y propiciar medidas que aseguren el reemplazo generacional.

El problema que tenemos es que hay pocos médicos que quieran dedicarse a disciplinas básicas, y los que ejercen en el ámbito clínico tienen poco tiempo para la docencia y hay muchas dificultades para que pasen de ser profesores asociados a titulares y catedráticos.

¿Falta coordinación entre Sanidad y Educación?
-Sí.

¿Y hasta qué punto esa descordinación repercute en la calidad de la formación de pregrado?
-Las universidades y los hospitales universitarios están relacionados por un decreto que requiere actualizarse, y este retraso es por falta de diálogo entre ambos ministerios.

Como especialista en bioética, ¿sabe ya qué papel tendrá la disciplina en los nuevos planes de estudio?
-No está definido si será una asignatura troncal o no, pero sí queda claro que ninguna facultad podrá saltarse la obligación de incluir formación especializada sobre ética médica y bioética en su curriculum. Creo que el médico que queremos no es tanto un facultativo general sino algo así como una célula madre pluripotencial no diferencial dirigida a la especialización. Por eso, durante la carrera debemos centrarnos más en formar a buenos médicos y buenas personas que a saturar a los alumnos sólo con conocimientos técnicos que en poco tiempo se quedan obsoletos. Le especialización la adquirirán durante la residencia.

¿Habrá curriculum longitudinal de bioética?
-Es difícil, pero hay que intentarlo. Sería bueno que, al menos, la bioética estuviera presente al principio y al final de la carrera.

¿Cuál es el déficit más acentuado del estudiante de Medicina?
-Para ser experto en humanidad debe estar más implicado en actividades culturales y sociales.

Máster en deontología colegial aplicada
Emilio Sanz ha sido miembro de la Comisión de Deontología, Derecho Médico y Visado del Colegio de Médicos de Tenerife durante 22 años. De ellos, los últimos 20 ha ocupado la presidencia del órgano asesor de la corporación insular. Tras acceder al decanato de la Facultad de Medicina de La Laguna no ha tenido más remedio que cortar el cordón umbilical que le mantenía atado a la deontología profesional, aunque sigue dirigiendo el Máster Interuniversitario de Bioética y sigue participando en varias asociaciones especializadas.

Según él, el problema que tienen las comisiones deontológicas de los colegios de médicos es que “se mezclan temas civiles, éticos y deontológicos”. Con dos décadas de experiencia a sus espaldas, cree que la importancia de estos órganos no requiere que tengan más poder ejecutivo: “Son asesoras y no deben tener más responsabilidades de las estrictamente consultivas. El aparato sancionador depende de las juntas directivas de las corporaciones.

Lo importante es que los dirigentes de los colegios se tomen muy en serio los informes que redacta y acate medidas, evitando que interfieran otros intereses personales que frenen su aplicación”.

Fuente: Diario Médico