Archivo de la etiqueta: atención primaria

Violencia contra la mujer y AP

TRIBUNA. MARÍA CASTELLANO ARROYO

La autora reflexiona sobre el importante papel del médico de Familia ante la violencia contra la mujer, un problema que considera de salud pública y de máxima importancia.

María Castellano Arroyo. Catedrática de Medicina Legal y Forense. Académica de Número de la Real Academia Nacional de Medicina   |  28/05/2013 00:00

http://www.diariomedico.com/2013/05/28/area-cientifica/especialidades/medicina-de-familia/actualidad/violencia-contra-mujer-ap

El TSJA niega a los médicos de primaria la objeción a informar sobre abortos

Los jueces afirman que la invocación de motivos morales de los facultativos «no es un derecho fundamental»

La relación médico-paciente, eje de los errores diagnósticos en AP

EN LA ASISTENCIA AMBULATORIA ESTÁ POCO ESTUDIADO

Los errores de diagnóstico son relativamente frecuentes en atención primaria y son un aspecto de la seguridad del paciente en la asistencia ambulatoria que está poco estudidado.

Rosalía Sierra | rsierra@diariomedico.com   |  08/04/2013 00:00

http://www.diariomedico.com/2013/04/08/area-profesional/gestion/la-relacion-medico-paciente-eje-de-los-errores-diagnosticos-en-ap

La salud en tiempos de crisis

TRIBUNA. JOSÉ LUIS LLISTERRI

Primaria sigue estancada en la dotación de recursos a tenor de los datos de Sanidad. Medicina de Familia insiste en el papel protagonista que ha de tener el primer nivel asistencial para hacer posible la sostenibilidad del SNS.

José Luis Llisterri. Presidente de Semergen   |  26/11/2012 00:00

http://www.diariomedico.com/2012/11/26/area-profesional/sanidad/salud-tiempos-crisis

Un libro para aliviar la soledad ética del médico de primaria

El médico de atención primaria es el profesional con una relación más estrecha con el paciente, por lo que la ética debe ser un componente básico de su formación. Con esta idea se presentó ayer Ética y Atención Primaria, un libro que busca ayudar a resolver conflictos éticos.
Gonzalo de Santiago
19/09/2008
Un grupo de profesionales de distintos perfiles pertenecientes al mundo sanitario presentó ayer Ética y Atención primaria. La soledad del médico de primaria, una obra que, en palabras de uno de los coordinadores del manual, Luis Sanjuanbenito, «trata de ayudar al profesional a tomar decisiones prudentes en situaciones complicadas».

Se trata de una iniciativa de la Agencia Pedro Laín Entralgo y de la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (Semergen), con la colaboración de Pfizer. Sanjuanbenito, que también es máster en bioética, declaró que la obligación del profesional es la búsqueda de la excelencia, ya que ha adquirido una responsabilidad con la sociedad. Por eso, debe preocuparse «por las facetas éticas y humanas en el ejercicio de la medicina».

A la presentación también acudieron Fátima Bermejo, también coordinadora; Andrés Castro, director de la Agencia Pedro Laín Entralgo; Ana María Sanz Quintana, responsable de Relaciones con la Administración regional de Pfizer y Miguel Amengual, director gerente del Área 6 de Atención Primaria. El libro pretende ayudar a resolver los problemas de calado ético que pueden afectar a estos profesionales como la comunicación, la confidencialidad, el manejo de recursos, la anticoncepción, la atención a ancianos y cuestiones que tienen que ver con los hijos.

Secreto profesional
El manual, que se compone de 24 capítulos, aborda también la problemática relativa al secreto profesional y los conflictos derivados de la relación médico-paciente y la familia en el momento de dar información sobre el estado de salud. También tiene en cuenta los problemas generados ante la negativa del facultativo a prescribir algo no deseado por el paciente. Bermejo destacó que la idea del grupo de profesionales ha sido la de elaborar «un libro de consulta con unos contenidos rigurosos y exhaustivos con un enfoque eminentemente práctico» y que el manual tiene su sitio dentro del debate actual.

http://www.diariomedico.com/edicion/diario_medico/mi_dm/atencion_primaria/habilidades/es/desarrollo/1166326_01.html

La atención primaria es el eje de las estrategias de paliativos

Los planes de cuidados paliativos puestos en marcha en algunas comunidades autónomas se articulan desde el primer nivel asistencial y persiguen impulsar la coordinación y la investigación, según se ha expuesto en el VII Congreso Nacional de la Secpal.
Beatriz Peñalba. Salamanca
06/06/2008
Los principios de equidad, coordinación y continuidad son los pilares sobre los que se sustentan los planes regionales de Cuidados Paliativos impulsados en Madrid, Castilla y León, Murcia, Galicia, Andalucía y Cantabria. Todos han sido analizados en el VII Congreso Nacional de la Sociedad Española de Cuidados Paliativos (Secpal) celebrado en Salamanca.

Todos ellos están articulados en torno a la atención primaria y pretenden mejorar la organización y adecuar la dotación de recursos específicos de cuidados paliativos, así como asegurar la calidad de la atención, proporcionar información y apoyo, impulsar la coordinación entre los diferentes sectores implicados, estimular la formación y promover la investigación. Además, como se puso de manifiesto, cada uno de estos planes persigue mejorar la atención del paciente y de sus familiares, atendiendo sus necesidades físicas, psíquicas, espirituales y sociales».

Madrid
Según expuso Ana Sánchez, viceconsejera de Asistencia Sanitaria de Madrid, el programa de la comunidad desarrollado para los años comprendidos entre 2005 y 2008 «se ha completado en un 90 por ciento». Aún falta su evaluación y elaborar un nuevo documento para el periodo 2009 y 2011, que incluirá «la constitución de las comisiones sociosanitarias de área, contará con un coordinador especializado y especificará medidas para integrar de forma masiva otras especialidades».

Castilla y León
Ana Álvarez Requejo, de la Consejería de Sanidad y Bienestar Social de Castilla y León, fue la encargada de dar a conocer el plan elaborado por esta región y que estará listo a mediados de 2009, según comentó a DM el consejero regional, Francisco Javier Álvarez Guisasola (ver DM del 6-VI-2008).

El planteamiento del futuro pretende mejorar la equidad de los servicios, creando recursos en todas las áreas de salud y facilitando el acceso a los cuidados paliativos a la población rural, muy importante en esta región.

Galicia
El programa presentado por Francisco Barón Duarte, coordinador del Plan Gallego de Cuidados Paliativos, está regido por diez puntos, entre los que destaca la orientación a la atención en el domicilio, equidad, producción de la dignidad y la autonomía del paciente y los familiares.

Una de las diferencias de este plan con respecto a los otros presentados es que «los equipos de soporte de cuidados paliativos no son dispositivos domiciliarios sino mixtos».

Murcia
La Comunidad Autónoma de Murcia «realiza una apuesta firme centrada en la equidad, con una provisión de servicios que llegue a toda la región». Así lo ha destacado Peligros Larrosa Sánchez, del programa de Cuidados Paliativos para Murcia.

La estrategia de implantación se basa en etapas programadas a lo largo de tres fases. La primera de ellas concluyó en 2007 y ponía el acento en todo lo relacionado con la atención domiciliaria y en la creación de equipos de soporte. La fase de este año hace hincapié en la atención hospitalaria y se encuentra en proceso de identificación de pacientes y ampliación de personal.

Las nuevas tecnologías juegan un papel fundamental, ya que están al servicio de la coordinación entre profesionales, uno de los puntos básicos del programa de Murcia.

Andalucía
Según ha señalado Rafael Cía Ramos, presidente de la Sociedad Andaluza de Cuidados Paliativos, el proyecto regional persigue, entre otros objetivos, definir competencias y asegurar conocimientos, habilidades y aptitudes. En este sentido, el plan quiere formar a las personas atendidas y a sus cuidadores para desarrollar la capacidad de autocuidados y desarrollar un catálogo de información y comunicación. También se quiere crear un órgano coordinador autonómico y potenciar la participación multidisciplinar en los órganos de coordinación y gestión.

Cantabria
Según María Luisa Valiente, de la estrategia de paliativos de la región, la propuesta de Cantabria para lograr una asistencia eficaz se basa en una asistencia coordinada entre primaria y especializada y con equipos interdisciplinares compuestos por médicos, enfermeros y trabajadores sociales. La atención continuada es clave y en ella participan los servicios de urgencia de primaria y hospitalaria.

Políticas para la equidad
Xabier Gómez-Batiste, jefe del Servicio de Cuidados Paliativos del Hospital Universitario de Bellvitge, en Barcelona, y presidente de la Secpal, ha comentado durante su intervención en el VII Congreso Nacional de la Sociedad Española de Cuidados Paliativos, que «es necesario promover políticas públicas y grupos de trabajo con los que identificar referentes y alcanzar la equidad total y una mayor calidad de la asistencia».

A pesar de este margen de mejora en el Sistema Nacional de Salud, Gómez-Batiste ha destacado la valoración positiva que la Organización Mundial de la Salud hace de los servicios de paliativos en los hospitales españoles y ha planteado que «tenemos capacidad para ser un referente internacional en este tipo de asistencia».

La insatisfacción de la atención primaria

ANDREU SEGURA Y A. MARTÍN ZURRO 13/05/2008

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Los profesionales sanitarios de la primera línea del sistema público manifiestan un profundo malestar. Consideran que sus condiciones de trabajo no son dignas, y que la dignidad es imprescindible para mejorar y aliviar la salud de sus pacientes. Exigen limitar el número de visitas diarias, es decir, más recursos para atender la creciente demanda del cada vez mayor número de usuarios. Pero la mayoría reconocen que buena parte de la demanda que atienden no es pertinente. En bastantes casos, porque las razones que llevan a la gente a la consulta tienen que ver con el malestar, pocas veces patológico, que resulta de los conflictos domésticos y familiares, laborales y sociales, es decir, situaciones que provocan ansiedad.

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Aumentar el número de profesionales puede acelerar la medicalización y crear falsas expectativas
Se trata de una señal de alarma que estimula a enfrentarse con los problemas y tratar de solucionarlos. Los ansiolíticos actúan como anestésico más que como bálsamo, de manera que el conflicto persiste a la vez que se incrementa la dependencia, se provocan adicciones y se expone uno a los efectos adversos de los medicamentos. Lo mismo se puede decir para la tristeza, una reacción normal que facilita la adaptación frente a los infortunios de la vida cotidiana. Las sociedades humanas han afrontado la ansiedad y la tristeza mediante el recurso a los amigos y familiares, las redes de apoyo social que la atención sanitaria no puede sustituir, aunque sea de agradecer el apoyo profesional.

Aumentar el número de profesionales no parece, pues, que pueda solucionar una insatisfacción provocada por la impertinencia. Más bien se corre el riesgo de acelerar la medicalización y fomentar expectativas irreales. Desde el sistema sanitario se debe poner de manifiesto esta limitación y, en sintonía con la comunidad, contribuir a buscar una alternativa mejor.

El acelerado incremento de la demanda de atención sanitaria no se corresponde con un aumento de las necesidades susceptibles de satisfacerse mediante asistencia médica. Luego se necesitan cambios profundos en la orientación, los propósitos y la organización del sistema sanitario en su conjunto y del papel que debe desempeñar en la sociedad actual. Cambios más radicales que la limitación del número de visitas diarias, el establecimiento de un tiempo mínimo para cada visita o incluso el recurso a poner barreras a la accesibilidad como los tickets moderadores del consumo, medidas que, si se permite la analogía, son sólo un tratamiento sintomático que no modifica las causas del problema.

Aun cuando mejorara la comodidad laboral -a costa de un esfuerzo económico notable-, difícilmente aumentaría la pertinencia, la efectividad, la eficiencia y la equidad de la asistencia. Parece conveniente, pues, que más allá de acogernos a lemas contundentes de gran efectismo, analicemos la responsabilidad del propio sistema sanitario como generador de demandas de efectividad incierta. Porque directa o indirectamente inducimos muchas de las actividades que se llevan a cabo, en gran parte mediante la promoción de la prevención individual. Por ejemplo, los programas del niño sano, que prescriben un considerable número de consultas de incierto beneficio; o el control de factores de riesgo como la hipertensión arterial, las dislipemias, la osteoporosis y tantos otros que generan una carga de trabajo desproporcionada si tenemos en cuenta que contribuyen muy poco a disminuir la frecuencia de los comportamientos poco saludables entre la población.

Muchas de ellas son actividades ineficientes que consumen muchos recursos en términos de esfuerzo asistencial, de análisis de control y de fármacos. Y eso que muchas de las medicaciones profilácticas se adquieren pero no se toman, como puede comprobarse al analizar los envases que se depositan sin abrir en los contenedores de las farmacias y los centros de salud. Son además actividades poco equitativas, porque los que más las consumen no son quienes más las necesitan.

No es que haya que renunciar a la prevención, sino que se debería plantear de otra forma. Las actividades clínicas preventivas deberían formar parte de programas comunitarios más amplios en los que se adoptaran iniciativas destinadas a modificar los estilos de vida de las personas mediante intervenciones políticas y sociales, puesto que las conductas no sólo vienen determinadas por la información y el consejo, sino que dependen de las condiciones de vida, de cómo y dónde se trabaja y se reside, de dónde se come, etcétera.

Desde que nuestra sociedad ha asumido la importancia de la prevención del tabaquismo y ha aceptado regulaciones que limitan su consumo, ha disminuido la proporción de fumadores. La contribución asistencial debe verse, pues, como un elemento más, pero no el único, de una política preventiva. Lo cual valdría seguramente para controlar el consumo peligroso de bebidas alcohólicas, conseguir una alimentación más saludable o mantener una actividad física suficiente.

Claro que hay otras cuestiones que agravan la presión. Por ejemplo, el hecho de que los equipos sean más bien un conjunto de profesionales que un grupo con objetivos, intereses, estrategias y actividades compartidas; o las dificultades para simplificar las tareas administrativas y burocráticas que, según la percepción de muchos profesionales, resultan demasiado engorrosas y no siempre está claro que sean útiles. Y la relación, a menudo subordinada, con la atención especializada. Son situaciones que sólo se pueden solucionar si se mejora la organización.

Estos aspectos de la práctica asistencial requieren una reorientación profunda de las actividades sanitarias, que, en cierta forma, promueven iniciativas como el Programa de Actividades Comunitarias en Atención Primaria (PACAP) o el proyecto Actuando Unidos para la Salud (AUPA). Cualquier incremento de los recursos sin acometer una drástica transformación será como aumentar el caudal de agua en un recipiente agujereado.

Andreu Segura es profesor de Salud Pública de la UB (asegurabene@ub.edu ) y Amando Martín Zurro es doctor en Medicina y especialista en Medicina Familiar y Comunitaria.

http://www.elpais.com/articulo/salud/insatisfaccion/atencion/primaria/elpepisal/20080513elpepisal_4/Tes/

El Plan de Paliativos busca que AP atienda el 60% de los casos

Uno de los objetivos del Plan de Cuidados Paliativos de Galicia es atender desde primaria a los pacientes clínicamente estables, que suponen el 60 por ciento del total. Su coordinador, Francisco Javier Barón, cree que no elevará la carga asistencial para el profesional del primer nivel.
María R. Lagoa. Vigo
07/04/2008

La IV Reunión de la Sociedad Gallega de Cuidados Paliativos ha dedicado gran parte de su programa a analizar la marcha del plan presentado en Galicia hace casi dos años (ver noticia).

Su coordinador, Francisco Javier Barón, ha explicado a DM que el grupo de trabajo encargado de la redacción y la Consejería de Sanidad apostaron por involucrar a todo el sistema sanitario en los cuidados paliativos básicos porque sólo el 40 por ciento de los casos, los más difíciles, tienen que ser atendidos en dispositivos específicos. Por tanto, el proyecto gallego ha de desarrollarse a la vez en especializada y primaria, que tiene que responsabilizarse de los pacientes clínicamente estables que suponen el 60 por ciento restante.

A pesar de a las reticencias de algunos facultativos del primer nivel por las consecuencias en su trabajo, Barón ha descartado que implique un aumento de la actividad asistencial de estos profesionales: «No están teniendo más pacientes porque ya los veían antes, pero ahora se intenta que lo hagan con más medios, más formación y en coordinación con el hospital».

La consejera de Sanidad, María José Rubio, que ha participado en la reunión, ha coincidido en con esta visión: «El plan ayuda en las primeras fases del sufrimiento, acercando la asistencia a los domicilios y reservando las unidades especiales para las situaciones más complejas».

El presidente del comité organizador, Álvaro Fernández Rial, ha asegurado que Galicia es una de las regiones que más ha desarrollado los paliativos en los últimos tres años porque partía de una situación negativa con sólo unidades de paliativos en La Coruña y Orense.

Además, la estrategia recoge puntos incluidos en el Plan Nacional, que vio la luz con posterioridad. La consejera de Sanidad no ha destacado además que Galicia está en la vanguardia: «Podemos decir que el esfuerzo realizado no ha sido en vano, ya que estamos situados en un lugar de privilegio con relación al resto del Estado».

Falta de tiempo
Fernández Rial ha señalado que, dado el papel protagonista de primaria, la falta de tiempo de los médicos de este nivel asistencial constituye el principal obstáculo. También ha manifestado la necesidad de mejorar la dotación de fármacos e instrumental precisos, aunque hoy la mayoría de los centros de salud ya disponen de este material.

En general, esta sociedad científica está satisfecha con la marcha del plan, aunque aboga porque se imprima mayor celeridad. «Las gerencias de primaria están colaborando mucho y se han creado seis comités técnicos de cuidados paliativos con profesionales de primaria y del hospital. Además, el año pasado se ofreció formación específica a 500 profesionales de este nivel en cuidados paliativos».

Fuente: Diario Médico

La AP puede detectar al anciano frágil y derivarlo

La detección de la fragilidad o del riesgo es el objetivo principal de la atención al anciano en primaria. Para ello, se requiere una anamnesis exhaustiva y encuestas sociosanitarias estructuradas de fácil manejo.

Santiago Rego Santander

24/03/2008

Ana Aguilera, especialista en Geriatría de la Unidad de Hospitalización Domiciliaria del Hospital Universitario Marqués de Valdecilla, de Santander, ha recordado a los médicos de familia la necesidad de una «mínima anamnesis y exploración física encaminada a detectar fragilidad, factores de riesgo y patologías prevalentes en el anciano», con motivo del Curso de Geriatría para Atención Primaria, que ha dirigido en el Colegio Oficial de Médicos de Cantabria.

Aguilera, que considera que Cantabria tiene un déficit en la atención geriátrica, al no haber ninguna unidad especializada en los hospitales de la red pública, ha incidido en que la atención primaria (AP) debe controlar a los ancianos sanos, sin patología crónica ni problemas de salud importantes, así como a los que tienen patología no invalidante y que requieren la misma actuación que un adulto. Pero los ancianos «frágiles o de alto riesgo» necesitan una valoración y atención especializada al margen de primaria.

Los exámenes periódicos de salud detectan patologías prevalentes y discapacitantes susceptibles de tratamiento por parte del médico de familia: HTA, incontinencia urinaria, deterioro cognitivo, caídas de repetición, déficit de visión y audición, Parkinson y alteraciones del movimiento, entre otras.

El problema viene cuando el médico de cabecera tiene en su consulta a los llamados «ancianos de riesgo o frágiles», o lo que es lo mismo, aquellos mayores que por su situación física, psíquica, funcional o social, se encuentran en un equilibrio inestable, y cuentan con posibilidades de acceder a una situación de dependencia o institucionalización. En estos casos el profesional de primaria ha de pedir ayuda al especialista en geriatría, ha precisado Aguilera.

Pluripatología
Y aunque es frecuente en este tipo de pacientes la pluripatología, lo cierto es que no deben abordarse los síntomas de forma asilada, sino en el contexto de la situación familiar, social y funcional del anciano, extremo que requerirá la realización de escalas de ayuda, a fin de conocer y cuantificar el grado y tipo de dependencia.

«La valoración mental incluye el estado afectivo y la evaluación del estado cognitivo, y la social está directamente ligada a la evaluación de la situación familiar, económica, ayudas sociales, vivienda, relaciones y amistades», ha resaltado Aguilera, para quien el paciente geriátrico es aquel que cumple dos o más de los siguientes criterios: tener más de 70 años, padecer una enfermedad física o mental de carácter invalidante, presentar pluripatología, y convivir con problemas sociales que afecten a su salud.

La directora del curso ha insistido en que el médico de familia junto con el personal de enfermería y el trabajador social forman un equipo multidisciplinar suficientemente capaz de diseñar un plan de actuación individualizado, que permitirá desde primaria el establecimiento de un tratamiento farmacológico, un programa de cuidados específicos y una indicación en cada caso de los recursos sociales de apoyo más adecuados.

Riesgo yatrogénico
El riesgo que existe de yatrogenia en el paciente anciano deriva, fundamentalmente, de la polifarmacia, pues los efectos secundarios de los fármacos son potencialmente más graves y más frecuentes en estos pacientes. «Es un riesgo real cuando está presente la polifarmacia a propósito de interacciones entre fármacos o efectos indeseados.

No obstante, la yatrogenia en el anciano también puede hacese presente a lo largo del proceso diagnóstico o con otras modalidades terapéuticas diferentes de los fármacos», ha añadido Ana Aguilera, que entre las recomendaciones a los médicos de familia se ha referido a tratar de restablecer la función perdida (física y mental) para retrasar la dependencia, tener en cuenta la figura del cuidador primario -para informar y formar de la situación del paciente-, y estar al tanto de los recursos sociosanitarios de apoyo.

Fuente: Diario Médico