Los CI de reproducción asistida, unificados según la normativa

La Sociedad Española de Fertilidad, en concreto su Grupo de Interés de Ética y Buena Práctica Clínica, ha unificado la información que se debe dar a los pacientes que se someten a un tratamiento de fertilidad, teniendo en cuenta las novedades legislativas en la materia.

Redacción 27/06/2008

El Grupo de Interés de Ética y Buena Práctica Clínica de la Sociedad Española de Fertilidad (SEF), que preside Buenaventura Coroleu, ha unificado y actualizado toda la información que los profesionales de la reproducción asistida deben dar a conocer a los pacientes que van a someterse a un tratamiento de fertilidad a través de un documento de consentimiento informado (CI) acorde con los nuevos requerimientos legales.

«Los CI previos a las técnicas de reproducción asistida presentan algunas peculiaridades importantes que se han de tener en cuenta. Entre otros, el hecho de que se trata de actuaciones muy sofisticadas, altamente tecnificadas y que es un campo en el que los pacientes se enfrentan a decisiones de gran calado ético y con repercusiones muy relevantes en la esfera psicológica del individuo: en el plano afectivo de la pareja, familiar o social», ha explicado Alfonso de la Fuente, coordinador del Grupo de Interés de Ética y Buena Práctica Clínica de la sociedad.

El desarrollo de nuevas leyes como la de Reproducción Humana Asistida y la de Investigación Biomédica, la regularización de nuevos modelos familiares y la aparición de nuevos procedimientos terapéuticos han hecho necesaria la actualización de los contenidos de los documentos. Mediante la homogeneización y actualización la SEF se asegura que pueda haber un documento común en todos los centros. Ahora hay 25 modelos que cubren todas las novedades derivadas de los cambios legislativos.

Margen a la discusión
Los nuevos modelos son más detallados y exhaustivos que los creados en 2002. De esta manera, el médico dispone de un documento en el que se recoge la información y el consentimiento informado que le permite discutir con el paciente el diagnóstico, si es conocido, y la naturaleza, propósito, riesgos y beneficios del tratamiento propuesto. También debe analizar las alternativas al tratamiento, los riesgos y beneficios de no recibirlo. Además, incluirá los aspectos legales relacionados con el tratamiento y las alternativas al fracaso de la técnica.

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