Antoine de Saint-Exupéry

Antoine de Saint-ExupéryParece extraño que la primera intervención en este blog de bioética gire en torno a un escritor, Antoine de Saint-Exupéry. Bueno de lo que conozco sobre su biografía parece que el se sentía en primer lugar persona, luego aviador, luego periodista y en última instancia escritor.

Su nombre ha salido en las discusiones del máster del que  nace este blog.

Su obra más conocida es, sin duda, El principito y quizá ha eclipsado otras del propio autor. Hoy aquí, quisiera mencionar la recomendada por nuestro profesor Andrés García Costoya, “Tierra de los hombres”, del que de momento solo he podido recabar algunos textos por internet, (dado que mi francés no está a la altura de la calidad narrativa que intuyo desde las primeras palabras del original en francés ).

Hay en esta intervención una razón de actualidad. Desaparecido en una misión de reconocimiento próximo a Marsella durante la II Guerra Mundial permanecían en el misterio la razones de su desaparición. Hace unos años se habían encontrado restos que le vinculaban, pero fue ayer cuando un viejo piloto alemán confesó haber sido el quien había abatido, al avión del escritor al que en su juventud, por las lecturas de sus libros, adoraba.

(La noticia vista por ABC, El Mundo, El País.)

Traigo aquí, en su homenaje, un párrafo que encuentro en otro blog, junto con algunos más, vinculada a la terrible circusntancia que demuestra la noticia.

“En un mundo que se ha convertido en desierto, tenemos sed de encontrar compañeros; el gusto del pan partido entre compañeros nos ha hecho aceptar los valores de la guerra. Pero no tenemos necesidad de la guerra para encontrar el calor de los hombres vecinos en una marcha hacia el mismo fin. La guerra nos engaña, el odio no agrega nada a la exaltación de la marcha.”

Saludos.

Un pensamiento en “Antoine de Saint-Exupéry

  1. janavgon Autor

    El secreto del último vuelo de Saint-Exupéry permanece en el aire

    EPA Antoine de Saint-Exupéry posa junto a su avión en una imagen sin datar ABC Cachao, en una imagen tomada en Miami en septiembre del año pasadoJUAN PEDRO QUIÑONERO, CORRESPONSAL. PARÍS.
    Un ahijado de Antoine Saint-Exupéry, un ex responsable del servicio histórico del Ejército del Aire francés, el semanario de extrema derecha «Minute» y el diario online «Crítica» afirman que Horst Rippert «miente y es un falsario» cuando afirma haber sido el piloto alemán que abatió el avión pilotado por el autor de «El Principito».
    Tras haber guardado silencio durante más de sesenta años, Horst Rippert declaró el invierno pasado ser el piloto de caza alemán que derribó el avión de St. Exupéry, entrevistado por un periodista francés, Jacaques Pradel, y a un buzo profesional, Luc Vanrell, que descubrió en su día los restos del avión del autor de «El Principito». El periodista, el buzo francés y el antiguo piloto de caza alemán decidieron guardar temporalmente silencio. Y escribieron un libro a seis manos, publicado en las circunstancias más favorables para los tres autores.
    El libro se publica cuando Horst Rippert también dice ser el «hermano oculto» de un cantante alemán, fallecido hace días, Ivan Rebroff, cuando Pradel y Vanrell inician una operación lanzamiento a la que se han negado a participar los historiadores del arma aérea francesa que han trabajado en la misteriosa desaparición de Antoine Saint-Exupéry, autor de «El Principito».
    El semanario «Minute», de extrema derecha, ha sido el primero en denunciar la posible falsedad del testimonio de Horst Rippert. «Minute» es una publicación extremista, de una credibilidad relativa, quizá en cuarentena. El semanario extremista dice haber consultado los archivos alemanes y descubierto que el hombre que afirma haber abatido el avión de Saint-Exupéry ha mentido en numerosas ocasiones sobre su carrera militar.
    Los testimonios de Hervé Brun, ex responsable del servicio histórico del Ejército del Aire francés, y de Christian-Antoine Gavoille, hijo del general Gavoille y ahijado de Saint-Exupéry, avanzan datos concretos y opiniones autorizadas en la historia militar.
    Historiador él mismo, Hervé Brun declara: «Las acciones de las patrullas aéreas alemanas, en Provenza, estaban anotadas muy meticulosamente, y consignadas oficialmente en los registros de acciones de los pilotos. Hechas las consultas pertinentes, no hay ningún rastro concreto de ninguna acción de ningún tipo de ningún caza alemán, en la fecha de la desaparición del avión de St-Exupéry».
    A juicio de Brun, se trata de un dato capital. Si fuese cierta la reivindicación de Horst Rippert, su acción, su derribo del avión pilotado por Saint-Exupéry, debía estar anotada, como tantas otras acciones. Ese rastro, esa huella concreta, no existe, según el historiador del arma aérea francesa.
    Antiguo piloto de caza, él mismo, Christian-Antoine Gavoielle, ahijado de Saint-Exupéry, comparte las mismas reservas. El padre de Gavoielle, general del Ejército del Aire, fue instructor, patrón y amigo personal de Saint-Exupéry. Gavoielle hijo ha seguido, desde hace más de medio siglo, todas las peripecias e investigaciones en torno a la misteriosa desaparición del autor de «El Principito». Y sigue teniendo muchas dudas, que resume de este modo: «La historia de Horst Rippert me parece un nuevo episodio de «tele realidad». Su testimonio y el libro que se ha montado con sus declaraciones no aportan ninguna prueba. Los autores se autocongratulan de sus presuntas revelaciones. Pero sólo queda la palabra de un hombre del que sólo se sabe que ha mentido sobre su historial y sus acciones militares. En los archivos históricos, bien conocidos y estudiados por los historiadores, no hay ningún rastro de esa acción reivindicada sin pruebas sesenta años más tarde. Rippert afirma que abatió el avión de Saint-Exupéry, pero, en verdad, todo el mundo sabe que no hay ningún impacto de bala en los restos del avión del autor de «El Principito».

    Fuente:ABC [http://www.abc.es/20080323/cultura-cultura/secreto-ultimo-vuelo-saint_200803230246.html]

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