“Puede parecer magia, pero hay experimentos con clonación que dan resultados positivos”

 

Dr. Nicolás Jouve de la Barreda
Última actualización 18/04/2008@13:13:20 GMT+1
Llevamos casi 10 años investigando con embriones y no se han obtenido buenos resultados con estas células. Es cierto que los embriones tienen células totipotentes –con capacidad para generar un organismo completo–, pero existe un problema de rechazo inmunológico y por otro lado tienen un crecimiento muy dinámico que tras el transplante, al tratar de restaurar los tejidos deteriorados pueden causar tumores, y esto no ayuda al enfermo a que van destinadas.
Nicolás Jouve de la Barreda es Catedrático de Genética y Director del Departamento de Biología Celular y Genética de la Universidad de Alcalá de Henares, UAH. Además, es Doctor en Ciencias Biológicas. En la actualidad, imparte cursos de Genética en la Facultad de Medicina y de Genética Evolutiva en la Facultad de Biología de la UAH. Fue Director de la Unidad de Biología Molecular de la UAH. Premio de Investigación del Consejo Social de la UAH en 1991 y Premio de Docencia del Consejo Social de la UAH en 1996. Fue Presidente electo de la Sociedad Española de Genética (SEG) desde 1990 a 1994 (600 socios) y cofundador y signatario de la Federación Europea de las Sociedades de Genética en Birmingham (Inglaterra) en 1984 (más de 20.000 federados). Tiene cerca de 200 publicaciones en revistas de su especialidad. Hablar con él es un auténtico placer, puesto que trata de explicar la complejidad de la genética y la clonación de forma sencilla. En Guadalajara, habló ante un atento auditorio que llenó el salón de actos de la Casa Diocesana.

Pregunta: Dr. Nicolás Jouve de la Barreda ha acudido a Guadalajara para pronunciar una de las conferencias programadas dentro de la IV Semana de la Familia titulada “Todos fuimos embriones. Clonación humana y manipulación de la vida”. Muy relacionada con este tema es su colaboración con la cátedra UNESCO de Bioética y Biojurídica, ¿tienen mucho trabajo en este ámbito?
Respuesta: Mi participación en el curso de Doctorado de Bioética y Biojurídica que dirige la Dra. Vila-Coro se ciñe a los temas científicos y va dirigido a profesionales de todos los campos (científicos, humanistas, periodistas, juristas, etc.) que desean aclarar las dudas que hay en relación con la vida humana, sobre todo las surgen como fruto de una mala información sobre los avances de la ciencia. La información ofrecida por la ciencia respecto a la vida humana en su primera etapa no llega bien al público. Mi trabajo es coordinar el módulo de ciencia, donde un conjunto de profesores tratamos de resolver las dudas sobre los temas más básicos respecto a el inicio de la vida, qué es la clonación, qué es un embrión, la utilización de los embriones para otros fines que no son la propia vida, También, hablamos sobre temas de terapia génica, ensayos clínicos, transplantes de tejidos y órganos, bancos de cordón umbilical, fecundación in vitro, diagnóstico genético preimplantatorio, etc.
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Cuando dice usar embriones para otros medios que no son la propia vida, ¿se refiere a investigación con embriones?
Efectivamente. El uso más peliagudo es el de la investigación con embriones, porque se ha hecho una campaña precipitada diciendo que los embriones son muy útiles para curar enfermedades degenerativas y, aparte de carecer de fundamento, supone la destrucción de los mismos. Se trata de extraer sus células madre para crear a partir de ellas líneas celulares por cultivo in vitro que en principio se pensó serían útiles para curar enfermedades como el Parkinson, el Alzheimer, la diabetes o el infarto de miocardio. Lo cierto es que llevamos casi 10 años investigando con embriones y no se han obtenido buenos resultados con estas células. Es cierto que los embriones tienen células totipotentes –con capacidad para generar un organismo completo–, pero existe un problema de rechazo inmunológico y por otro lado tienen un crecimiento muy dinámico que tras el transplante, al tratar de restaurar los tejidos deteriorados pueden causar tumores, y esto no ayuda al enfermo a que van destinadas.

No obstante, hay otras alternativas como las células madre no embrionarias, que se extraen del propio organismo adulto. Son muy parecidas a las embrionarias, pero más difíciles de obtener, aunque no crean problemas de rechazo inmunológico ya que se pueden extraer de un tejido sano del propio paciente. Incluso, hay investigaciones más actuales como es el uso de células diferenciadas que son reprogramadas genéticamente para que se conviertan en células jóvenes con capacidad de diferenciarse en cualquier tipo de tejido. Estas investigaciones consisten en obtener células diferenciadas de organismos adultos, como de la piel, por ejemplo, y reprogramarlas para que puedan ser transplantadas en tejidos enfermos para sanarlos. Se han llevado a cabo investigaciones con éxito en este sentido. Esto ha hecho que muchos investigadores hayan dejado de trabajar con embriones y hayan empezado a desarrollar otras alternativas, con lo que, afortunadamente, está perdiendo el interés por trabajar con embriones.

Por otra parte, hay otros frentes negativos que afectan a los embriones. Por ejemplo, los embriones producidos in vitro en los laboratorios de las clínicas de fertilización pueden ser objeto de selección. Esto obedece al llamado diagnóstico genético preimplantatorio, una tecnología destinada a elegir los embriones que estén exentos de genes defectuosos, pero que supone una puerta abierta a la elección de sexo o a la elección de niños a la carta, con determinados genes. De hecho, en los embriones, se puede ver el sexo antes de la implantación. Esta selección surgió, en principio, como una idea destinada a evitar enfermedades ligadas al varón como la hemofilia, pero que ahora, se puede aplicar para casi cualquier fin. Una cosa es que se use para liberar de enfermedades, que fue su origen y otra muy distinta, desde el punto de vista ético, es que aprovechando la falta de legislación se practique para llevar a cabo una selección de embriones. Esto no deja de ser una eugenesia –filosofía social que defiende la mejora de los rasgos hereditarios humanos mediante varias formas de intervención–.
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¿Pero con esta selección no estaríamos derivando en una sociedad que llegase a convertirse en lo que nos mostraba la película futurista “Gattaca” donde sólo los válidos genéticamente podían alcanzar los mejores trabajos?
Ese es el riesgo. Si tenemos en nuestras manos la posibilidad de hacer selección de los embriones que hayamos producido antes de implantarlos, podemos elegir los que más nos interesen y ahí es donde está el grave riesgo: ¿Qué es lo que más nos interesa? Puede ser una cuestión médica, es decir, tener un hijo sin una determinada enfermedad. La cuestión ética que se plantea es la selección de unos embriones y el rechazo de otros en función de una enfermedad o de una cualidad menos deseada. Porque no deja de ser un hijo igual que otro, incluso si tuviese la enfermedad, hay muchas patologías que tienen curación. Se trata de un paso más en una sociedad que está dejando de lado la dignidad de la vida humana.
?¿Por qué dice que se está dejando de lado la dignidad de la vida?
Porque estamos en una cultura más bien ajena al carácter personal del individuo humano. El ser humano es una persona y se diferencia del resto de seres vivos de la naturaleza por nuestra superioridad intelectual y autoconciencia, unas cualidades muy especiales y únicas entre las especies de la naturaleza, que nos confieren un grado superior de dignidad. Desgraciadamente, con el uso de los embriones como si fueran objetos, no como vidas humanas en desarrollo, sino como si fueran cosas, esto tiende a olvidarse. Decimos elijo éste y dejo el otro, aunque cuando digo ‘dejo’ lo que haga sea congelarlo, –triste destino sin saber lo que va a ser de él–, o destruirlo, que es destruir una vida humana.
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Habrá quién se plantee cuándo comienza la vida…

La ciencia nos lo dice muy claro. Los estudios recientes de la Biología señalan que en el cigoto está todo el programa genético nuevo, inédito, diferente al padre y a la madre de esa nueva vida que acaba de configurarse. En el momento de la fecundación, queda establecido el genoma individual, que es del que va a depender el desarrollo de esa persona, de esa vida. Al fecundarse el óvulo, se pone en marcha el reloj biológico de esa vida, que es un continuo y que si se implanta en el útero materno dará lugar a un niño. Por el contrario si se destruye, lo que hacemos es cercenar el desarrollo de una vida. La genética dice que la información que hay en el ADN del cigoto es vida. La biología celular dice que una célula procede de otras células, nosotros somos un clon enorme de células: provenimos de una sola que es el cigoto. Y desde el punto de vista de la embriología, se explican las fases por las que transcurre la vida, que es un continuo, no hay una etapa y luego otra.

Desde que nacemos hasta que morimos mantenemos la misma información genética del cigoto (ADN), que es singular y distinta en cada persona y a lo que obedece la identidad biológica de cada ser humano. Estas áreas: Biología, genética, biología celular y embriología explican todo muy claro. Además, la genética del desarrollo, que es una ciencia muy moderna, explica cómo van produciéndose las distintas fases del desarrollo embrionario, mediante el cumplimiento de un programa de las actividades de nuestros genes en el espacio (cuerpo) y en el tiempo. Nuestras características personales son el fruto del genoma individual que ya estaba presente en el cigoto y que es el centro coordinador del desarrollo.

Todo esto está en vías de conocimiento porque es una rama muy atractiva y está dando lugar a muchas investigaciones.
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Hay nuevas investigaciones en muchos sentidos, como la nueva ley inglesa que permite experimentar con embriones híbridos de células humanas y animales, ¿Qué opina de esto?
Es una cuestión que ha surgido hace unos meses y que se basa en el método Dolly, que consiste en hacer el trasplante de un núcleo procedente de una célula adulta en una ovocélula (gameto femenino) de una especie animal. En este caso, en lugar de fecundarla se trasplanta el núcleo de una célula humana (ADN humano) en una ovocélula de otra especie (al que se elimina el ADN). Se pretende transplantar un núcleo de célula humana a una célula animal de vaca, oveja u otra especie. La finalidad que persigue con estas investigaciones es tratar de crear células que proliferen del núcleo trasplantado para conseguir linajes de células que sean fundamentalmente humanas, para su utilización en la curación de enfermedades degenerativas.

En realidad son investigaciones enormemente arriesgas porque hay un ambiente citoplásmico de células animales alrededor de un ADN humano. No sabemos qué efectos pudiera tener el ambiente celular sobre la programación genética, ignoramos la posible incidencia de transmisión de zoonosis, etc. A parte de ser una aberración, porque nadie sabe qué se va a obtener, está siendo abandonada por muchos investigadores. Creo que va a ser un fracaso. Los investigadores, a pesar de que eso parece muy nuevo, ya lo estaban probando y han decidido dejarlo de lado y dedicarse a investigaciones más prometedoras, como la reprogramación de células de piel u otras procedencias a las que aludíamos antes con fines de transplante para regenerar tejidos deteriorados.?

Pero resulta sorprendente que sin ser útil esta línea de investigación hayan aprobado una ley, que es el resultado de que muchos lo hayan solicitado.

Estamos hablando de Gran Bretaña y en España no vamos a la zaga, porque con la Reforma de la Ley de Reproducción Asistida de hace un par de años, y la Ley de Investigación Biomédica aprobada nos colocan en una situación muy similar a la británica. Lo que ocurre casi siempre es que la legislación va por detrás de la investigación, es decir, que cuando las leyes son aprobadas, los investigadores pueden haber abandonado esas líneas de experimentación. Los investigadores, aunque se diga que no están pendientes de asuntos éticos, sino del resultado de sus investigaciones y de que éstas sean útiles, también piensan en la ética de lo que hacen. En general, prefieren investigaciones más directas para sus objetivos, pero también menos arriesgadas y más éticas. En conclusión, lo que ocurre es que cuando por fin se aprueban las leyes, pueden estar desfasadas con respecto a las nuevas líneas de experimentación, porque la investigación va por delante. Lo que se ha decidido en Gran Bretaña no tendrá ninguna utilidad, puesto que ya se está realizando una investigación más útil con la reprogramación de células diferenciadas.
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Para los científicos todas estas diferenciaciones están claras, pero para el conjunto de sociedad es incompresible la distinción entre una línea de investigación y otra…

Sí, es verdad, nosotros lo vemos claro y nos gustaría poder hacérselo comprensible a la sociedad. La divulgación científica es difícil. En la Cátedra de Bioética de la UNESCO, tratamos de aclarar las dudas que puedan surgir a los profesionales que se han de enfrentar con los problemas éticos de que hemos estado hablando
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Dentro de estas dudas, ¿Le han preguntado en alguna ocasión si hay alguna línea en la investigación genética y en la clonación que sea positiva y no vaya ligada a la polémica?
Si hablamos de clonación con embriones, debe quedar claro que hay polémica por razones éticas y técnicas y que no se han obtenido los resultados esperados. No obstante, hay investigaciones con células madre somáticas que no están sujetas a ninguna polémica. Estos experimentos clínicos consisten en clonar células somáticas de la misma persona enferma. Se extraen de partes sanas de la persona y se clonan para implantarlas en la zona enferma o dañada.

Esto es clonación y está teniendo éxito. Los investigadores que comenzaron con embriones casi todos se están pasando a otras estrategias de investigación que persiguen el mismo fin pero eluden la utilización de los embriones. Se obtienen líneas celulares de procedencia somática que no plantean problemas éticos. Son muchos los investigadores que confiesan que no les gusta trabajar con embriones y prefieren trabajar con otras células madre, con las que están alcanzando resultados positivos.

¿Quizá no quieren tener el complejo de Dr. Moreau y optan por otras líneas de investigación menos polémicas?
Sí… Hay investigaciones bonitas y atractivas para los investigadores que pretenden encontrar solución a enfermedades degenerativas, que se están llevando a cabo con ensayos clínicos con células somáticas y que han obtenido resultados, mientras que en las investigaciones con células embrionarias no ha habido resultados útiles. En definitiva, lo que el investigador busca es obtener resultados útiles para las personas, para la sociedad. Hay algunos investigadores, incluso el mismo ministro de Sanidad, Bernat Soria, que han confesado que los trabajos con células adultas son útiles, al tiempo que van trabajando, ven que en las investigaciones con células embrionarias no están obteniendo nada de lo que pretendían o buscaban.
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La mayoría de las investigaciones, como usted ha dicho, parece que están enfocadas a buscar la cura de enfermedades degenerativas, ¿es la genética la panacea?
Hay que desmitificarlo. La genética es preciosa y tiene unas perspectivas muy positivas, pero otras que no lo son. La terapia génica, por ejemplo, es muy positiva. Consiste en corregir in situ un defecto genético (en el ADN) causante de una enfermedad. Se reemplaza un gen defectuoso o se añade una pieza de ADN que restaure la función genética alterada. El proceso consiste en detectar dónde se encuentra el error del ADN y tratar de corregirlo introduciendo un gen corrector. Es una terapia que se está abriendo paso y con unas perspectivas enormes en los próximos años, aunque de momento solo para determinadas enfermedades causadas por un solo gen.?

¿En un individuo adulto?
Puede ser en un embrión o en un niño. Ya se han hecho algunos protocolos con ‘niños burbuja’, que no cuentan con sistema inmunitario porque les falta la enzima adenosina desaminasa, ADA. Esto les deja absolutamente indefensos contra cualquier agente patógeno y tienen que vivir en un ambiente absolutamente estéril. En estos casos, se conoce y se ha clonado el gen implicado que se inserta en células de la médula ósea, con una curación efectiva en la práctica totalidad de los casos.

Los experimentos indican que el tratamiento génico de algunas células extraídas a los enfermos y su posterior reinserción, una vez introducido el gen corrector, está siendo eficaz, ya que, los niños así tratados adquieren defensas de las que carecían, al poseer la enzima de les faltaba.

Eso es casi magia….

Puede sonar a magia, pero se ha hecho. Es verdad que ha habido casos con muchas complicaciones, incluso un niño falleció. Todas estas investigaciones hay que hacerlas con mucho cuidado y siguiendo unos protocolos de investigación, llamados ensayos clínicos. Primero se hace con modelos animales y cuando se ha visto que funciona en el laboratorio, se piden voluntarios que quieran probar la nueva técnica, lo que supone muchos años de trabajo. Es decir, estamos hablando de un futuro, pero no muy inmediato, sino más bien a medio y largo plazo.?

¿Quiere añadir o destacar algo más?
Simplemente, me gustaría hacer hincapié en que protejamos un poco más la vida. Que entendamos que los embriones son vidas y que respetemos su dignidad. El embrión tiene un genoma que contiene toda la información para el desarrollo de una vida que empieza a funcionar en ese momento y que si la cortamos, estamos cercenando una vida humana que tiene el mismo derecho a vivir que cualquiera otra.
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En cierto modo, ¿es como un aborto?
Sí, es equivalente, pero antes de la implantación del óvulo fecundado en el útero. Estamos hablando de terminar con la vida en sus primeras fases, antes del 14º día que es cuando se culmina la implantación del embrión en el útero. A efectos de la vida es lo mismo, porque la vida es un continuo. El ciclo vital tiene un inicio y un final. Creo que nadie duda del final, pero debería estar igual de claro el inicio, lamentablemente parece que nos olvidamos del dato biológico, que está claramente explicado, y me interesa resaltarlo, el programa genético de la nueva persona existe desde el principio de la fecundación (todos fuimos al principio un cigoto y durante unos días fuimos embriones).

http://www.guadalajaradosmil.es/noticia.asp?ref=26674