Archivo por meses: julio 2009

Palacios: «La eutanasia aporta dignidad y elimina el sufrimiento psíquico»

El presidente de la Sociedad de Bioética urge a despenalizar el suicidio asistido

Marcelo Palacios. dani r. g.

Elías GALLEGO
«Hay una tendencia a considerar que la muerte no es parte de la vida, pero sí lo es. Todos tenemos derecho a tener una vida digna, y esto incluye también una muerte digna». El fundador y presidente de la Sociedad Internacional de Bioética (SIBI), Marcelo Palacios, se pronunció así de contundente, en un curso universitario, para defender la despenalización de la eutanasia y el suicidio asistido. Palacios explicó que lo que se intenta aliviar con la eutanasia no es sólo el dolor, sino también el sufrimiento psíquico, «el cual no puede ser eliminado».

«Algunos enfermos terminales me han preguntado si les iban a afeitar o a poner una camisa limpia antes de morir. La gente ve su propia muerte, se sitúa ante sí y quiere morir con dignidad», reveló. El presidente de la SIBI aclaró que cuando se ayuda a morir, «no se está matando, se está aportando dignidad, aliviando el dolor y el sufrimiento. Es la enfermedad la que mata».

El doctor Marcelo Palacios echó mano del caso de dos enfermeras de Nueva Orleans acusadas de homicidio por aplicar estos mismos criterios que él mismo explicó durante el curso. El 29 de agosto del año 2005, cuando el agua inundaba el hospital Memorial de Nueva Orleans tras el paso del devastador huracán «Katrina», dos enfermeras y una médica que estaban de guardia decidieron inyectar dosis letales de morfina y un sedante llamado Midazolam a cuatro pacientes que, debido a su grave situación, no podían ser evacuados del centro médico. Las virulentas embestidas del agua golpeaban sus camas contra las paredes y los enfermos no podían hacer nada por salvarse. Ante tal brutal escena, los sanitarios Anna Pou, Lori Budo y Chery Landry decidieron poner punto final a su sufrimiento aplicando la eutanasia. Dos años después fueron acusadas de homicidio en segundo grado.

Éste fue uno de los numerosos ejemplos con los que el doctor Palacios quiso ilustrar una elocuente exposición sobre la eutanasia y el suicidio asistido, en el último de los cursos de verano que la Universidad de Oviedo ha impartido esta semana en Gijón. Palacios habló durante más de hora y media sobre el «derecho a una muerte digna». Explicó la eutanasia y el suicidio asistido representan «el más elevado compromiso ético» y puso como ejemplo las leyes de Bélgica, Holanda y Luxemburgo, que no penalizan estos casos, y la de Suiza, que la permite, existiendo una clínica especializada en el país.

http://www.lne.es/secciones/noticia.jsp?pRef=2009072500_35_786677__Gijon-Palacios-eutanasia-aporta-dignidad-elimina-sufrimiento-psiquico

 

El Comité de Bioética de Catalunya avala el aborto de chicas de 16 a 18 años sin consentimiento paterno

Considera que a esa edad se tiene mayoría de edad para el ámbito sanitario
13/07/2009 | Actualizada a las 19:08h | Política

Barcelona (Europa Press).- El Comité de Bioética de Catalunya (CBC), órgano asesor de la Generalitat, avaló hoy el aborto en chicas de 16 a 18 años sin necesidad de que los padres conozcan la decisión, puesto que considera que con esta edad se tiene la “mayoría de edad en el ámbito sanitario” y, por tanto, se es sujeto autónomo capaz de decidir por sí mismo y asumir la responsabilidad de las decisiones.

En su 67 reunión plenaria, el CBC aprobó los informes ‘La persona menor de edad en el ámbito de la salud’ y una declaración titulada ‘Interrupción de la gestación en las chicas de 16 a 18 años’.

En el segundo, señala que el facultativo debe avisar a los padres en caso de peligro grave para la vida del menor en el caso de la interrupción de la gestación. Aún así, si el profesional considera que la paciente menor de edad tiene una falta de competencia para tomar una decisión desde un punto de vista clínico también estaría legitimado para romper con la confidencialidad después de haber intentado modificar su opinión.

No obstante, el Comité establece que el profesional sanitario debería aconsejar un plazo de reflexión y proponer informar a los padres por la “dificultad” de la situación, y en caso que no quiera respetar su decisión sin que el resultado de la negativa de la menor comporte una objeción de conciencia suplementaria por parte del profesional.

Asimismo, constata la necesidad de una “atención personalizada” de la mujer por parte del profesional sanitario, con el objetivo de asegurar su madurez para tomar la decisión.

El Observatori de Bioètica pide una ley de aborto libre

El Observatori de Bioètica i Dret del Parc Científic de Barcelona (ligado a la Universitat de Barcelona) va por delante del comité asesor de la Generalitat y propone reformar la ley del Aborto en España para adoptar una norma de plazos, como en la mayoría de países europeos.
Un grupo de 44 expertos (universitarios y de organismos como el Col·legi de Metges) ha elaborado un documento para orientar a los políticos. Propone que la sanidad pública asuma el aborto y que sea libre (sin justificaciones) hasta la semana 14 de gestación. A partir de tal plazo, se plantea que sea legal el aborto “por circunstancias socioeconómicas desfavorables” hasta la semana 22 y, sin límite de plazo, en casos de riesgo para la salud de la madre o malformación fetal. En estos casos, pasada la semana 14 debería decidir un comité de expertos.
Los expertos que han redactado el documento dicen que la práctica de la ley es “distorsionada” (en el 97% de abortos se alega riesgo para la salud de la madre), en palabras de la catedrática de Derecho Mirentxu Corcoy. Todos lo sabían pero “se miraba para otro lado” y los gobiernos no tocaron la ley. Ahora, ha aflorado ese “vacío legal” y se da un “problema gravísimo”: urge adecuar la ley a la realidad, señaló María Casado, directora del observatorio. Opinó que depende de la “voluntad política”. Corcoy recordó que el Consejo de Europa ha recomendado las leyes de plazos. El observatorio también cree que las menores de edad pueden decidir sobre su aborto. Y pidió que se regulara la objeción de conciencia.

http://www.lavanguardia.es/politica/noticias/20090713/53743902037/el-comite-de-bioetica-de-catalunya-avala-el-aborto-de-chicas-de-16-a-18-anos-sin-consentimiento-pate.html

 

Las muestras genéticas pueden ser usadas sin el consentimiento del paciente

HACE FALTA REGULACIÓN

Un hombre que dona una muestra de su ADN para ayudar a los investigadores a estudiar el nivel genético de la diabetes, enfermedad que puede ser común entre sus familiares y amigos, puede luego llevarse una desagradable sorpresa.

G.S.S. – Lunes, 13 de Julio de 2009 – Actualizado a las 00:00h.

Según un artículo publicado en Medical News Today, existe el riesgo de que tiempo después el paciente se entere de que su ADN ha sido usado para otras investigaciones con el objeto de estudiar la esquizofrenia, la migración humana o la reproducción. Aunque la muestra se anonimice y el nombre no se pueda relacionar con ella, los científicos estarían utilizando el ADN del paciente sin su permiso para sacar conclusiones sobre su familia y antepasados. Además, algunos de estos estudios pueden violar las creencias culturales del afectado.

  • La proliferación de compañías privadas que prometen el conocimiento del código genético hace necesaria una legislación urgente

Esto es lo que ha pasado a la tribu Havasupai de Arizona, que en 2004 demandó a la Universidad Estatal de Arizona, la institución que originariamente recogió las muestras de ADN, por no mostrar cuidado en su utilización. El caso está aún pendiente de resolución judicial.

La falta de regulación federal en éste y otros temas que afectan al uso del ADN de las personas es una de las cuestiones pendientes en Estados Unidos. “La necesidad de una legislación que regule los test genéticos es urgente, dada la proliferación de compañías privadas que prometen a los consumidores el conocimiento de su código genético”, según Sandra Soo-Jin Lee, del Centro Stanford de Ética Biomédica. “Bastaría con un poco de cuidado y unas pautas que aseguren la calidad, validez e interpretación de la información suministrada”.

http://www.diariomedico.com/2009/07/13/area-profesional/normativa/muestras-geneticas-usadas-consentimiento-paciente

El catedrático Diego Gracia advierte de la reducción de la bioética al derecho y reivindica la autonomía real de las personas

El catedrático de Historia de la Medicina de la Universidad Complutense de Madrid Diego Gracia considera que “uno de los mayores problemas de la bioética actual es su reducción al derecho, por lo que trata de solucionar los problemas ajustándose a la normativa en lugar de recurrir la moral”. Así lo ha indicado en la primera jornada del curso de verano de la Universitat Jaume I “Bioética: de la práctica clínica a la estructura organizativa” que se celebrará hasta el 10 de julio de 2009 en el Hotel El Palasiet de Benicàssim.

Gracia también ha advertido de otros tipos frecuentes de reduccionismo de la bioética, que trata las relaciones entre ética y salud, como es el tecnocrático o el que la limita a la religión. Se trata de reduccionismos que llevan a tomar decisiones de forma heterónoma, condicionadas por agentes externos, y no de forma autónoma. En este sentido, el catedrático ha revindicado la formación de ciudadanos realmente autónomos, algo que considera extremadamente difícil e inusual, capaces de resolver las cuestiones desde la moral. A la hora de tomar decisiones relacionadas con la bioética médica, ve fundamental “partir de los hechos, que son una buena historia clínica, y que llevan a los valores ya que todo el mundo valora y, a partir de ahí, tomar decisiones”. El concepto de decisiones autónomas va así más allá del simplemente normativo al que alude el consentimiento informado. Diego Gracia ha mostrado su preocupación por la educación y la actual sociedad “que quiere súbditos, no ciudadanos autónomos”, añadiendo que “lo convencional es la banalización de la moral”.

La primera jornada también ha contado con la presencia de la catedrática de Ética de la Universitat de València y doctora honoris causa de la UJI, Adela Cortina, quien ha defendido, frente a otras corrientes, la necesidad de “una bioética cívica trasnacional” que partiría de tomar el pulso a la bioética cívica existente, a partir de los documentos elaborados hasta la fecha, y corregirla y mejorarla a través del diálogo en condiciones de igualdad entre todos los afectados por las normas. En todo caso, según ha destacado la catedrática, estos principios deberían “tener en cuenta que satisfagan intereses universalizables, con el fin de no discriminar a los peor situados”.

Cortina ha lamentado que “las consecuencias de la economía, la ciencia y la tecnología son globales, mientras que la política y la ética no”. La globalización ha llevado a que todos los lugares del mundo estén interconectados y a que haya “bienes y males comunes sobre los que hay que tomar decisiones, y el problemas es dónde se toman”. El gran reto por tanto es, para la catedrática, “construir esta ética universal, una ética de la responsabilidad planetaria”. En el campo concreto de la bioética, ha resaltado la evolución de la bioética médica, surgida sobre los años 60, al concepto de bioética global impulsado a partir de los años 90 del pasado siglo.

El curso de verano ha sido inaugurado por el vicerrector de Postgrado, Antonio Barba, quien ha destacado la oportunidad de realizar un curso sobre bioética ante la próxima implantación de Ciencias de la Salud en la Jaume I.

http://www.elperiodic.com/pcastellon/noticias/41646_catedratico-diego-gracia-advierte-reduccion-bioetica-derecho-reivindica-autonomia-real-personas.html

Hacia una medicina con nombre y apellidos

MEDICINA PERSONALIZADA

La medicina evoluciona y los tipos de medicina también. Poco a poco la personalizada va ganando su sitio y los expertos esperan que el genotipado se vaya haciendo su hueco en la sanidad pública.

Pero para aprovechar todo el potencial de la medicina personalizada es necesario que los actores implicados en el sistema sanitario se sepan adaptar al nuevo escenario, en el que España podría tener un papel clave si aprovecha la coyuntura. Para eso son positivos los estudios de prospección, que aportan pistas sobre lo que se nos viene encima.

DAVID RODRÍGUEZ CARENAS – Martes, 7 de Julio de 2009 – Actualizado a las 00:00h.

“Estamos dando medicamentos equivocados a nuestros pacientes”. Diego Tejedor, director técnico de Progénika Biopharma, ha podido decirlo más alto, pero difícilmente más claro.

Por si acaso: “En muchas ocasiones, los principales fármacos no son tan eficaces y a veces incluso son perjudiciales: un 6,7 por ciento de los ingresos hospitalarios es de pacientes que sufren severas reacciones adversas a los medicamentos”.

Aquí es donde entra, como agua de mayo, la medicina personalizada, porque, como nos hemos cansado de escuchar, no hay enfermedades sino enfermos o, como ha dicho Ana Morato, directora general de la Fundación Observatorio de Prospectiva Tecnológica Industrial (OPTI), “no hay medicamentos sino genes implicados en los distintos fármacos”, durante la presentación en Madrid del estudio de prospectiva sobre farmacogenómica y medicina personalizada en la sanidad española, realizado por la Fundación OPTI y Genoma España.

  • Hay que romper el esquema clínico en el que la ciencia es para los investigadores y la innovación para las empresas, según Miguel Vega

Con este cambio de concepto, el paciente se convertirá en gestor de los riesgos de su salud, según Morato. Si echamos un vistazo a la Historia, Pitágoras y su recomendación en el 510 a.C. de que algunas personas no tomaran habas porque les provocaban malas reacciones ya podrían considerarse medicina personalizada, pero estrictamente “estamos ante el nacimiento de una nueva medicina que ya tiene importancia en el diagnóstico y que se basa en datos genéticos y moleculares”, ha añadido el director del estudio, Miguel Vega, director de Estudios Estratégicos e Innovación de la Fundación Genoma España.

Y como en todo nacimiento, habrá que saber adaptarse a los cambios. Así lo cree Vega, que ha señalado la importancia de que España se convierta en uno de los faros internacionales en la materia: “Hay que preparar el escenario, en el que los competidores tampoco van muy avanzados”. Para ello marca cinco áreas de evaluación.

Nuevos escenarios
La primera es la de ciencia y tecnología: “Aquí hay mucho trabajo que hacer, como identificar y validar biomarcadores, realizar el análisis bioinformático de los marcadores genéticos y universalizar la secuenciación y el genotipado.

Hay que fomentar la investigación, ya sea básica o clínica, rompiendo el esquema clínico en el que la ciencia es para los investigadores y la innovación para las empresas”.

En lo que se refiere a los profesionales y las autoridades sanitarias, hay que centrarse, entre otros temas, en análisis coste-beneficio y en la formación de profesionales sanitarios o, en su defecto, “introducción de genetistas en los hospitales”.

La tercera área es la de reglamentación y explotación comercial, y exigirá entrar en aspectos como la autorización de comercialización y publicidad, y el acceso a las muestras en biobancos. También habrá que centrarse en pacientes y educación de la sociedad en genética.

Por último, serán importantes los aspectos éticos, legales y sociales, de forma que se protejan los datos genéticos y la intimidad del usuario final, según Vega.Tejedor se ha apuntado a la teoría de los cambios y ha aportado que “la industria farmacéutica tendrá que cambiar de una enfermedad-un fármaco a la medicina personalizada, con una comunidad científica y médica que colaboren”.

Con 2020 en el horizonte, el estudio de prospectiva y Tejedor se plantean la llegada de la democracia al genotipado: “Ya hay varias empresas, con buenas y malas acciones, trabajando en este tema”.

Sin embargo, Rafael Camacho, nuevo director general de Genoma España, cree que el traslado de la medicina personalizada a la sanidad pública se producirá antes, “igual que ha pasado con el Proyecto Genoma Humano.

El diagnóstigo genético podrá ser una prueba más del Sistema Nacional de Salud dentro de no muchos años”.

http://www.diariomedico.com/2009/07/07/area-profesional/gestion/hacia-una-medicina-con-nombre-y-apellidos

 

Consejo genético: los retos de un área en alza

Cada vez es mayor la demanda social de técnicas como el diagnóstico prenatal y las pruebas para la detección precoz de las enfermedades. La genética está en alza, pero aún falta mucho camino por recorrer para que tenga el reconocimiento que es necesario. Es una rama de la medicina que no escapa a los dilemas éticos, pero el consejero genético es figura clave en el asesoramiento de pacientes y familiares. La formación en esta materia en las universidades, la creación de más unidades y su implantación como especialidad, son algunos retos del futuro.

Marta Esteban – Viernes, 3 de Julio de 2009 – Actualizado a las 00:00h.

Andalucía se ha convertido en la autonomía pionera en la regulación del consejo genético con la puesta en marcha de un plan de genética y la aprobación de la Ley de Genética de Andalucía que sienta las bases legales de los análisis genéticos, los bancos de ADN (biobancos) y el consejo genético. Pero aún queda mucho camino por recorrer en este campo, barreras que solventar y retos que alcanzar, pues los casos clínicos (ver cuadro) son una realidad en la sanidad pública.

José Francisco García, de la Escuela Andaluza de Salud Pública, y Josefa Cabrero y Esther Viseras, ambas del Departamento de Genética de la Facultad de Ciencias de la Universidad de Granada, han sido los organizadores de un encuentro para intercambiar conocimientos e información sobre el asesoramiento genético.

El consejo genético es la entrevista mediante la cual un profesional especializado informa a los individuos y las familias que tengan una enfermedad genética, o que tengan riesgo de padecerla, de todo lo relativo a una patología, los riesgos de recurrencia y los tratamientos para que puedan tomar decisiones reproductivas con suficiente conocimiento de causa.

  • ¿Tiene el profesional la responsabilidad y el derecho de decidir si una pareja accede al diagnóstico prenatal y al aborto si el trastorno no es grave?

Esta es la definición que proponen los tres expertos, que recomiendan la sustitución del término consejo por asesoramiento por ser “más neutral al tomar decisiones”.

Pieza clave del consejo genético es el consejero, que deberá seguir el principio de “no intromisión, lo que supone que las familias deben tomar sus decisiones libremente, según sus convicciones éticas y religiosas”. Por tanto, su función es la de “ayudar a los pacientes y a sus familias a comprender y afrontar la enfermedad”.

Los avances en la genética han aumentado los dilemas y problemas éticos en este ámbito, donde rigen los tres principios básicos de la ética médica: el de beneficencia (hacer bien al paciente), respeto por la autonomía personal (salvaguardar los derechos del individuo para que pueda controlar el manejo de la enfermedad sin ser presionado) y el de justicia, es decir, asegurar que los individuos son tratados de forma justa y equitativa. García, Cabrero y Viseras aclaran que los problemas éticos “surgen cuando los tres principios entran en conflicto”.

El diagnóstico prenatal
En cuanto a los dilemas éticos, los expertos aseguran que “para algunos trastornos hereditarios, el diagnóstico prenatal es controvertido, especialmente cuando ese diagnóstico propicia la decisión de abortar una gestación con una enfermedad que no es intratable o fatal”. Es más, este problema se incrementa cuando la pareja solicita el diagnóstico prenatal en una gestación que no tiene un riesgo elevado para una enfermedad.

En estos supuestos, “¿tiene el profesional sanitario la responsabilidad y el derecho de decidir si la pareja accede al diagnóstico prenatal y al aborto si el trastorno no es lo suficientemente grave?”.

Cuestiones como ésta hacen que “aún esté vivo el debate sobre dónde colocar la línea que decide cuándo aplicar las técnicas de diagnóstico prenatal”. Otros problemas hacen referencia a las enfermedades de detección tardía como el Huntington y el cáncer de mama. El dilema es claro: “Que un individuo presintomático conozca el resultado de la prueba, ¿es más beneficio que perjudicial, o viceversa?”.

Son muchos los retos en la medicina genética, entre ellos la implantación de equipos multidisciplinares, pues “alguien que trabaja en un laboratorio de citogenética no necesariamente tiene habilidades de comunicación y quien tiene estas habilidades puede ser ineficaz para diseñar un plan de cuidados”.

Una labor que completar
Los expertos alaban el papel que realizan las asociaciones de enfermedades raras, “que ayudan al ciudadano a obtener información de alta calidad sobre estas patologías”. Sin embargo, estas entidades, por ejemplo “no resuelven el problema de la accesibilidad a los test genéticos, pues muchos ciudadanos están desorientados y no conocen el procedimiento para acceder a la posibilidad del asesoramiento genético”. A esto se une la falta de “unidades de diagnóstico genético y el hecho de que las pocas que hay están desigualmente repartidas, lo que contrasta con el hecho de que la ciudadanía cada vez pide más asesoramiento”.

Pero quizá uno de los primeros campos en los que se deberían encontrar soluciones es en el de la formación. “España es un país con relativamente poca tradición en genética”. García, Cabrero y Viseras explican que “algunas universidades no tienen asignatura de genética en la licenciatura de Medicina y, por supuesto, no existe una especialidad de Genética”.

A pesar de estas dificultades, los expertos creen que en nuestro país “existen grupos de investigación y diagnóstico muy potentes y el consejo genético ha logrado despegar en los últimos años”. Con todo, a su juicio, es necesario “promover la formación en genética en los profesionales de la salud debido al gran potencial de expansión de la genética, que ha pasado a formar parte de todos los campos de la medicina”.

 

Perfil del asesor

Una de las piedras angulares del consejo genético es el consejero, cuya misión es ayudar a las familias en la relación con las enfermedades genéticas. José Francisco García, Josefa Cabrera y Esther Viseras sostienen que el asesor genético debe tener un alto nivel en conocimientos de Genética Médica, estar informado en las técnicas de análisis genéticos, bioquímicos, un adiestramiento en conductas psicosociales y facilidad para el trabajo en equipo. Los expertos aclaran que la labor de estos profesionales se desarrolla en un ámbito multidisciplinar, siendo el consejero el nexo de unión entre los profesionales y entre estos y el paciente. Los equipos lo forman, generalmente, especialistas en análisis clínicos, ginecólogos, matronas, pediatras, enfermeros neurólogos y enfermeros, entre otros.

http://www.diariomedico.com/2009/07/03/area-profesional/normativa/consejo-genetico-retos-area-alza

 

El hospital debe permitir a la familia del fallecido el acceso a la historia clínica, salvo prohibición expresa

La Agencia Española de Protección de Datos ha admitido la reclamación de la hermana de un paciente fallecido a la que se le denegó el acceso al historial clínico de su familiar.

Redacción – Lunes, 6 de Julio de 2009 – Actualizado a las 00:00h.

La resolución recuerda que, según la Ley 41/2002, de Autonomía del Paciente, “los centros sanitarios y los facultativos de ejercicio individual sólo facilitarán el acceso a la historia clínica de los pacientes fallecidos a las personas vinculadas a él por razones familiares o de hecho, salvo que el fallecido lo hubiese prohibido expresamente y así se acredite”.

En el caso estudiado, la agencia sostiene que la denunciante solicitó “en tiempo y forma su derecho de acceso al historial de su hermano fallecido ante el hospital y que éste no contestó en el plazo marcado legalmente”.

En efecto, la resolución aclara que el artículo 29 del reglamento que desarrolla la Ley Orgánica de Protección de Datos establece que el responsable del fichero resolverá la solicitud de acceso “en el plazo máximo de un mes a contar desde la recepción de la solicitud”.

El centro sanitario no contestó a la petición de la hermana del fallecido, pese a que aportaba “copia del testamento abierto donde se acreditaba de forma fehaciente su condición de familiar, tal y como requiere la ley de autonomía”. En consecuencia, insta al hospital a acceder a la petición de la denunciante.

http://www.diariomedico.com/2009/07/06/area-profesional/normativa/hospital-debe-permitir-familia-fallecido-acceso-historia-clinica-salvo-prohibicion-expresa

 

Participar en un ensayo clínico: ¿una obligación moral?

Un provocador artículo considera un deber ciudadano colaborar en los estudios que propician el avance de la ciencia y aboga por un cambio cultural que incite a implicarse en esta actividad
ISABEL PERANCHO
La ciencia te necesita. Es tu turno. Colabora». Es el tipo de mensaje que debería diseminarse entre la ciudadanía para propiciar un cambio cultural a favor de participar activamente en la investigación biomédica. Porque el avance científico necesita pacientes. Un ejemplo: si la proporción de los enfermos de cáncer que participan en los ensayos clínicos se incrementase del vigente 5% a un 10%, la duración de estos estudios podría reducirse de los cuatro años actuales a uno.

Hasta ahora, cooperar en los ensayos necesarios para desarrollar nuevos tratamientos se plantea como algo voluntario. No es reprochable que un paciente rechace que se ensaye en su organismo un medicamento cuyos efecto final se desconoce. Pero la provocativa tesis que defienden los autores de un artículo publicado en ‘The Journal of the American Medical Association’ (‘JAMA’) es que este tipo de trabajos resultan claves para el avance científico y que, como sus resultados benefician a toda la sociedad, deben ser considerados como un bien público, igual que «la seguridad nacional o la limpieza del aire».

Así, entre las ventajas sociales que han reportado los conocimientos científicos en el último siglo citan la erradicación de la polio, el desarrollo de la penicilina o la incorporación de nuevas técnicas quirúrgicas, como la lumpectomía, la extirpación mínimamente invasiva de los tumores mamarios que resulta tan eficaz como la mastectomía.

UN BIEN ESCASO

Para llevar a efecto estos estudios son indispensables los investigadores, las instituciones y las agencias que los promueven. También una financiación adecuada. Pero igualmente importantes son los millones de personas, sanas y enfermas, que acceden a implicarse en los trabajos que demuestran tanto la eficacia como la falta de utilidad de las intervenciones. «La carencia de participantes dificulta más que la escasez de fondos el desarrollo de ensayos clínicos», recuerdan los autores, expertos del departamento de Bioética de los Institutos Nacionales de la Salud de Estados Unidos.

Es el motivo por el que apelan a la «obligación moral» de los ciudadanos de apoyar este sistema de generar conocimiento a través de su implicación en los ensayos, siempre que «el coste y los riesgos» de intervenir «no excedan los beneficios» de la investigación. «Si el riesgo es significativo, la obligación se debilita», puntualizan.

Sin embargo, esta incitación a cumplir con el deber, que se llega a equiparar en el citado artículo con el llamamiento a filas de la sociedad civil en tiempo de guerra, tiene sus limitaciones. Si bien señalan que es un «deber» participar en este tipo de estudios y que, para negarse, se «debería aducir un buen motivo», esto «no significa que el paciente deba ser legalmente conminado a colaborar», ni que se puedan reducir las exigencias del consentimiento informado ni, tampoco, eliminar el derecho a retirarse de la investigación.

«Abogamos por un cambio cultural y moral, no legal», matizan los autores, que solicitan a los profesionales sanitarios «mayor disposición para reclutar activamente pacientes para los ensayos clínicos importantes».

«Es un planteamiento muy teórico», opina Albert Jovell, presidente del Foro Español de Pacientes, paraguas que representa a más de un centenar de asociaciones nacionales de enfermos. Sin embargo, reconoce la necesidad de cierta «pedagogía» sobre lo que supone un ensayo clínico, ya que la cultura al respecto es «minoritaria». El paciente «necesita saber qué es y por qué es importante participar», agrega.

Sin embargo, Jovell destaca la «generosidad» de los enfermos que colaboran con estas investigaciones: «Es cierto que están más vigilados y reciben mejor asistencia, pero se exponen a incertidumbres respecto a los efectos secundarios de los fármacos y a más pruebas diagnósticas de lo habitual».

Jesús San Miguel, jefe de Servicio y Catedrático de Hematología del Hospital Clínico Universitario de Salamanca, comparte la filosofía de un mayor «compromiso» de médicos y pacientes con los ensayos clínicos. «Hacen posible que se aprueben fármacos de los que luego se benefician otros que no han colaborado en ellos», dice. Coincide en la necesidad de un cambio de cultura «en la que se insista en el gran beneficio de esta actividad, que no tiene nada que ver con ‘conejillos de indias’, ya que se trata de una labor rigurosa y de calidad que ofrece el mejor cuidado a los pacientes».

San Miguel lamenta la insuficiente implicación de algunos médicos a la hora de reclutar enfermos. «Es necesaria una mayor concienciación para remitir pacientes a los ensayos. Deberían ver el hecho de promover esta actividad como clave en su práctica, ya que se trata de algo esencial para el avance científico».

Sin embargo, reconoce que España se enfrenta, adicionalmente, a otro problema: el de la ingente burocracia que exige realizar ensayos clínicos en varias autonomías a la vez. El último realizado por el Grupo Español de Mieloma requirió hacer cerca de tres millones de fotocopias para los diferentes comités que valoraron el mismo proyecto.

http://www.elmundo.es/suplementos/salud/2009/811/1246485616.html