Archivo por meses: agosto 2008

ADIÓS AL HOMBRE BIÓNICO

REPORTAJE: reportaje Viaje a las fronteras de la ciencia

En pocos años se están haciendo realidad quimeras que se consideraban irrealizables. Esta serie explora algunas de las investigaciones que cambiarán el futuro del mundo
MILAGROS PÉREZ OLIVA 25/08/2008

Todos lo tienen ya muy claro: este siglo que acaba de comenzar será sin duda el de las ciencias de la vida. La revolución de la biología nos va a dar por primera vez la posibilidad de crear nuevos seres en el laboratorio que trabajen para nosotros y hasta de rediseñar nuestro propio cuerpo. El que vamos a emprender ahora es un viaje por las fronteras de la ciencia, allá donde la ola del futuro rompe con el presente y la ciencia-ficción se convierte en realidad. Será también un viaje al interior de nuestro cuerpo y de nuestro cerebro. Vamos a ver cómo la ingeniería de tejidos prepara las herramientas para crear y reparar órganos, cómo los biólogos crean animales capaces de producir energía y medicamentos para nosotros y cómo los neurocientíficos no sólo son capaces de leer lo que ocurre en nuestro cerebro, sino de modificar nuestro pensamiento. Y vamos a hacerles preguntas de largo alcance: ¿cómo será nuestro cuerpo dentro de 200 años? ¿Es inevitable que envejezcamos? ¿Hasta cuánto podemos vivir?

La imagen de J. F. Sebastian removiendo ojos fabricados en laboratorio ya no es sólo una de las más memorables escenas de ‘blade runner’. Es una posibilidad cierta, aunque seguramente aún lejana
Va a ser un viaje intenso, a veces inquietante, pero no teman. Será soportable. Vamos a viajar por las fronteras de las ciencias de la vida por el puro placer de saber y para conocer qué se cuece en los laboratorios que están diseñando nuestro futuro. Empezando por el lugar que acumula la mayor concentración de excelencia, talento, materia gris y conocimiento científico de todo el mundo. Cuatro paradas de metro: en apenas cuatro paradas de la línea roja del metro que une Boston y Cambridge podemos recorrer el hospital general de Massachusetts, el mítico Instituto Tecnológico de Massachusetts y la prestigiosa Universidad de Harvard. ¿Por qué se concentra en ellos tanta excelencia? Lean y verán.

Pero antes de comenzar el recorrido y coger velocidad, miremos un momento por el retrovisor. El pasado 25 de julio, Louise Brown, el primer bebé probeta del mundo, cumplió 30 años. ¿Recuerdan aquella noticia? Fue una bomba que abrió un intenso debate. Sólo unos años antes, la posibilidad de concebir fuera del útero era ciencia-ficción. Y, sin embargo, desde entonces no sólo ha sido posible crear embriones en la probeta, sino congelarlos y descongelarlos, y cosas tan impensables como que una abuela dé a luz a su nieta, una mujer pueda alquilar su útero al hijo de otra, o que cualquiera pueda recurrir a un banco de semen para ser madre. Más de tres millones de niños han nacido ya gracias a unas técnicas que hoy nos parecen de lo más normal.

Ninguna tecnología que haya sido inventada se ha dejado de utilizar. Hasta hace muy poco, en la frontera de la medicina con la ciencia-ficción aparecía un humano recompuesto con metales y tornillos. Humanos como los de Star Wars. Pero la medicina regenerativa puede dejar en la cuneta al hombre biónico. Adiós a los órganos metálicos que tan difícil ensamblaje tienen con la viscosa, caliente y misteriosa estructura de nuestros tejidos blandos. Ni de titanio ni de poliuretano. La ingeniería de tejidos promete construirnos corazones, hígados, páncreas, cualquier órgano, a partir de las células de nuestro propio cuerpo. ¿Ciencia-ficción? Hace sólo 10 años hubiéramos dicho que sí; ahora, no.

En los laboratorios del Center for Cardiovascular Repair de Massachusetts laten corazones totalmente construidos en el laboratorio. Podríamos decir que son todavía sólo un prototipo, pero ahí están. Este que vemos es un corazón pequeño, rosáceo y húmedo, como si acabara de salir del pecho. Sobrecoge ver la fragilidad de sus tejidos nuevos, recién formados, pegados al frío metal de los tubos. Pero late. Regular y rítmicamente. Sólo 24 horas antes de empezar a latir apenas era una blanquecina bolsa arrugada, inerte, lo que quedaba de un corazón extraído de una rata. Lo habían sumergido en una solución química que había disuelto todas las células del tejido cardiaco. Parecía una vejiga seca. Sobre esa estructura depositaron los científicos células madre cardiacas cultivadas en el laboratorio. Y esas células crecieron, se agruparon y ¡oh, sorpresa! comenzaron a latir juntas, acompasadamente.

¿Será verdad que la forma crea el órgano? En biología del desarrollo parece claro que la forma y función están vinculadas por reglas que los científicos tratan aún de descifrar. En el torreón de esta nueva frontera de la ciencia vemos a una mujer enérgica, Doris Taylor, acompañada de un entusiasta equipo en el que sobresale un joven clínico, Herald Hott. De hablar pausado, parece un MIR en plena guardia de 24 horas. Desde que hace unos meses comunicaron en Nature este gran avance; todos los ojos están puestos en su trabajo.

No es todavía un corazón completo, pero el primer paso está dado. Construir órganos humanos a partir de células humanas no parece ya una quimera. Es sólo cuestión de tiempo y supone un cambio de paradigma, algo que en ciencia ocurre con cierta frecuencia. Diferentes equipos avanzan por diferentes vías hacia un mismo objetivo, pero, de repente, uno de ellos encuentra un atajo. Atrás quedan los ingentes esfuerzos para conseguir un corazón artificial mecánico. Cuando en 1982 se habló del primer implante de corazón artificial, mucha gente se estremeció. La expresión, entre esperanzada y perpleja, del dentista Barney Clark en su cama de resucitado indicaba que se había conseguido un hito, pero aquello no era un corazón artificial, era un complejo entramado de máquinas y cables que ocupaba toda una habitación.

Desde aquel Jarvik 7, sin embargo, se ha trabajado mucho. El Jarvik 2.000 desarrollado por el Texas Heart Institute apenas pesa 85 gramos y mide 2,5 – 5,5 centímetros. Es un pequeño artilugio que se implanta en el ventrículo izquierdo y bombea sangre a razón de cinco litros por minuto. Sigue necesitando una fuente externa de energía y hace un ruido bastante desagradable, pero el corazón mecánico está salvando vidas y salvará todavía muchas antes de que el corazón bioartificial, construido con células del propio organismo, pueda hacerlo. Sin embargo, la ingeniería de tejidos emerge ahora como la gran alternativa. La imagen del entrañable J. F. Sebastian removiendo ojos fabricados en el laboratorio y conservados en un líquido de cultivo no es ya sólo una de las más memorables escenas de la película Blade runner. Es una posibilidad cierta, aunque seguramente aún lejana.

-Aquí tocas el futuro con la mano. En realidad, es el futuro el que te viene a buscar.

Quien así habla es una mujer de 35 años llena de pasión por la ciencia. Mercè Balcells trabaja en el programa Health Sciences and Tecnology que desarrollan la Facultad de Medicina de Harvard y el MIT. Nos encontramos en la cafetería del edificio Stata y nos cuenta que llegó en 1999 para un año, y ahí sigue. Trabaja en ingeniería de tejidos. Lo más curioso es que cuando llegó no había visto nunca una célula humana. Se había licenciado en Química Orgánica en el Instituto Químico de Sarrià en Barcelona y se había doctorado en Biomateriales en Alemania.

-¿En qué trabaja exactamente?

-Intentamos crear estructuras y materiales de soporte para construir órganos. Tratamos de averiguar cómo la forma influye en la función celular. Las células de nuestro cuerpo “sienten” a través de receptores o señales aún desconocidas, estímulos mecánicos que traducen en funciones químicas y biológicas. Hemos visto que si cambias los parámetros físicos, el soporte, las células se comportan de forma diferente.

-¿Por ejemplo?

-Por ejemplo, si ponemos células endoteliales en una placa de cultivo y las observamos al microscopio, vemos que forman un adoquinado. Si variamos las condiciones y hacemos pasar un fluido por encima en una dirección, cambian la forma y la disposición: se alinean en la dirección del fluido, como para evitar el rozamiento. ¿Quién les ha dicho que tienen que alinearse?

Quedo con mi compañera Ester Riu, colaboradora de EL PAÍS en Boston, en la Harvard Library Co. Está en plena Harvard Square, que viene a ser el centro vital de Cambridge porque desde ella se accede al campus de la vetusta universidad. Nada más entrar encontramos el primer indicador de por qué esta universidad es tan importante. Una gran estantería muestra las últimas novedades producidas en el campus, los libros que han editado sus profesores e investigadores. Títulos interesantes como para llenar un carrito de la compra. Un poco más allá, otra estantería no menos interesante muestra los best seller, los libros más leídos en Harvard. Y entre ellos sobresale uno de edición sumamente cuidada. Se titula The Last Lecture, lleva vendidos más de tres millones de ejemplares y está escrito por Randy Pausch, un profesor de ciencias computacionales de la Universidad Carnegie Mellow, de 47 años.

La primera frase es demoledora: “Tengo un problema de ingeniería. A pesar de que la mayor parte de mí está en excelente forma física, tengo 10 tumores en mi hígado y sólo me quedan unos meses de vida”. Como ustedes saben, muchas universidades americanas cierran el curso con una last lecture, una última lección reflexiva que suele impartir algún eminente profesor. Cuando su universidad le encargó a Randy Pausch esta conferencia, no sabía que iba a ser, realmente, la última. Poco antes, en 2006, le habían diagnosticado un cáncer de páncreas que creía estar superando, pero después del encargo supo que se había extendido. Iba a morir, pero Randy Pausch no quiso hablar de la muerte y convirtió su last lecture en un alegato a favor de la vida. Anoten este título. Acaba de editarse en castellano.

Cuando ya llevaba varios capítulos, pensaba, la biomedicina avanza, ciertamente, pero para muchos llega demasiado tarde. Un día se inventa la penicilina y la gente deja de morir de infecciones comunes, pero ¿cuánta gente murió de pulmonía el día antes de que la penicilina salvara la primera vida? ¿Y cuántas al día siguiente? ¿Y al año siguiente? Por si el MIT se nos había subido a la cabeza, ahí estaba Randy Pausch, despidiéndose de la ciencia con esta frase: “No podemos cambiar las cartas que nos han sido dadas, pero sí podemos jugar la partida”.

http://www.elpais.com/articulo/Revista/Verano/ADIOS/HOMBRE/BIONICO/elpepusoc/20080825elprdv_8/Tes

Escándalo de bebés cobayas en India destapa el drama de la deslocalización

NUEVA DELHI (AFP) — La muerte de 49 bebés en el mayor hospital de India destapó un drama oculto, el de las deslocalizaciones de ensayos clínicos de medicamentos de la industria farmacéutica mundial.

La muerte de esos bebés, ocurridas en los últimos dos años y medio, fue denunciada esta semana por el diario Times of India.

El administrador del Instituto de Ciencias Médicas (AIIMS por sus siglas en inglés) en Nueva Delhi, Shakti Kumar Gupta, dijo a la AFP que se ha ordenado una “investigación interna” sobre esas pruebas clínicas de productos comercializados por los laboratorios suizos Roche y Novartis y el japonés Sankyo Pharma.

En junio, la Fundación Uday dedicada a estudiar los defectos congénitos y los grupos sanguíneos poco frecuentes, se hizo cargo del caso gracias a una ley sobre el derecho a la información pública.

El presidente de esa asociación, Rahul Verma, interrogó al hospital público AIIMS que le respondió este mismo mes, según copias de documentos transmitidos a la AFP.

Desde el 1 de enero de 2006, 4.142 bebés, de los cuales 2.728 tenían menos de un año, fueron admitidos en la AIIMS para pasar 42 tests.

El hospital reconoce que “se registraron 49 muertes, es decir una tasa de mortalidad de 1,18% entre los pacientes registrados”.

Según Gupta, esas pruebas clínicas fueron convalidadas por un comité de ética interna y son conformes a las directivas del gobierno indio.

“Todos esos niños (muertos) estaba gravemente enfermos”, afirmó, sin explicar cuáles eran sus dolencias.

La Fundación Uday también solicitó a la AIIMS qué medicamentos eran administrados a los bebés.

El hospital citó la molécula “rituximab” (medicamento Rituxan) comercializada en Europa por Roche, el “olmesartan” para tratar la hipertensión arterial, comercializado por Sankyo Pharma y el “valsartan” vendido por Novartis, también contra la hipertensión arterial.

“No hemos realizado ningún ensayo clínico con productos de Roche en India”, aseguró a la AFP Claudia Schmitt, portavoz del grupo, desde Basilea.

Sin excluir que “la gente pueda utilizar en el mundo ese medicamento rituximab” durante ensayos clínicos, la portavoz de Roche Francia, Déborah Szafir, aseguró también a la AFP que “Roche ni lo autorizó, ni dio, ni apoyó, ni lo ensayó (…) con los bebés en India”.

La deslocalización de ensayos clínicos es, sin embargo, una actividad lucrativa en India.

Según la Fundación Uday, esa deslocalización de la investigación médica representó 120 millones de dólares en 2007, un crecimiento del 25% anual. El gabinete Ernst and Young evalúa el mercado indio en 2.000 millones de dólares de aquí a 2010.

India es, además de un mercado barato para las pruebas, un laboratorio especialmente rico en diversidad, con una población de 1.100 millones de habitantes y batallones de “pacientes con patologías, por ejemplo del corazón o del hígado, más fáciles de hallar que en Occidente para servir como cobayas”, según un experto del sector.

http://afp.google.com/article/ALeqM5h79zswcDEvdVMXx2lsd2bK_eqi6w

«Cobayas», un papel irreemplazable

Disminuir tamaño del textoAumentar tamaño del texto POR N. RAMÍREZ DE CASTRO I MADRID. Domingo, 24-08-08
Conocido es que «cobaya», en un sentido amplio, es todo aquel animal dedicado a la experimentación científica. Esto se sabe, pero ¿se ha preguntado alguna vez cuántos animales sirven a la Ciencia? Un informe británico acaba de aportar el dato: 115 millones en todo el mundo. Esa es la cifra de cobayas, perros, conejos, monos y sobre todo ratones, que se utilizan en experimentos de laboratorio. Aunque la cifra parezca exagerada, las organizaciones pro derechos de los animales que han realizado el informe, están convencidas de que el número es aún mayor.
El estudio es una estimación a partir de las comunicaciones publicadas en las revistas científicas. Dos organizaciones de activistas -Union for the Abolition of Vivisection y el Trust for Human Research- anotaron todos los trabajos en los que había animales involucrados y llegaron a más del millón de ejemplares. Es la primera vez que alguien realiza una estimación de este tipo.
EE.UU. y Japón, a la cabeza
Estados Unidos y Japón aparecen como los países que más animales utilizan (17 y 11 millones, respectivamente), seguidos del Reino Unido con 3,1 millones, y de Canadá, Francia y Australia con 2,3 millones. En declaraciones a la cadena BBC, Barbara Davies, directora de comunicación de la Sociedad en Defensa de la Investigación, se ha apresurado a rechazar los datos y asegura que, al contrario de lo que creen los activistas, la cifra no está sobreestimada sino «inflada». «El informe se basa en demasiadas especulaciones y extrapolaciones como para confiar en su fiabilidad».
El dato no ha caído bien entre el nutrido grupo de científicos que defiende la experimentación animal. Y más cuando son muchos los que se esfuerzan por buscar otros caminos para reducir al máximo la utilización de seres vivos.
Puede que al amparo de la ciencia se hayan ocasionado sufrimientos innecesarios. Pero eso ha cambiado, asegura Pere Puigdomenech, presidente de la comisión de bioética del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). «En la década de los 80 Europa adoptó un compromiso por el que se evita su utilización sistemática. Los investigadores deben justificar su uso y garantizar su bienestar en el laboratorio».
La presencia de cobayas, primates, cerdos y otros animales ha disminuido, poco a poco, en los centros de investigación. No así los ratones. Desde que se aprendió a manipular los genes de estos roedores para reproducir enfermedades humanas, los ratones transgénicos tienen cada vez más peso en la ciencia. Se pueden crear ratones «a la carta», con trastornos cardiovasculares, cáncer, diabetes y otra multitud de patologías complejas. Incluso las enfermedades infecciosas humanas se estudian en ratones que han sido alterados para ser susceptibles, por ejemplo, al virus del sida. Aunque un ratón nunca se infectaría con este virus.
El mejor banco de pruebas
Los ratones transgénicos son hoy el mejor modelo para entender patologías como el párkinson o el síndrome de Down, de las que aún sabemos muy poco. Y el banco de pruebas ideal, el organismo más «humano» en el que probar fármacos antes de intentarlo con el paciente. Son útiles en todos los campos de la biomedicina, desde la investigación básica más incipiente, hasta el desarrollo de nuevas terapias. Por eso, la experimentación con estos roedores tan especiales ha crecido «espectacularmente», reconoce Domenech. El uso de animales genéticamente modificados , sobre todo ratones, se ha cuadruplicado desde 1995.
Se utilizan más ratones, aunque no sin control. Su uso está regulado por la legislación y los comités de ética de los centros de investigación. El cuidado es esmerado. Cualquier manipulación que se les realice, por insignificante que parezca, debe justificarse y autorizarse previamente. «Hasta para cambiarle la dieta a un ratón debemos escribir un informe en el que debemos aportar precedentes en la literatura científica», señala Manuel Serrano, jefe del grupo de Supresión Tumoral del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO).
La investigación del cáncer no se entiende sin estos pequeños roedores. Se cuenta con ratones especialmente diseñados para desarrollar casi cualquier tipo de cáncer humano. La fidelidad con la que lo reproducen al detalle es cada vez más asombrosa, asegura Serrano. «Ni siquiera los patólogos son capaces de distinguir entre un cáncer humano y uno de ratón transgénico. Gracias a estos animales podemos encontrar genes responsables de la enfermedad oncológica y diseñar terapias que más tarde se trasladan a los pacientes».
Sin ellos no se hubiera llegado tan lejos. Pero, ¿podría prescindirse de ellos? Los científicos Puigdomenech y Serrano no lo dudan: «Hoy es irreal pensarlo». «Sería retroceder en el tiempo, quien propone estas cosas no se da cuenta de que es una irresponsabilidad. Detener la experimentación animal retrasaría la llegada de futuras terapias», dice Serrano.
«Es un dilema -señala el presidente de la comisión de bioética del CSIC-… Queremos usar menos animales pero es urgente desarrollar nuevos tratamientos».
Si no se puede renunciar a ellos, al menos se piensa que se aliviará su carga con nuevas estrategias. Ya existen sofisticados programas informáticos que recrean la reacción del organismo a determinados fármacos, como si fueran reales. Hasta el punto de que en la pantalla de un ordenador se puede ver cómo un corazón virtual cambia su latido cuando se le trata la arritmia.
Las todopoderosas células madre también pueden ayudar. Hace unas semanas investigadores estadounidenses lograron reprogramar unas células de la piel y devolverlas a un estadio primitivo, similar al de las células embrionarias. La piel pertenecía a un grupo de pacientes que tenían en común el padecer una enfermedad originaria por una alteración genética. Lo que se obtuvo fueron líneas celulares que servirían como modelo de estudio de diez enfermedades genéticas tan complejas como el síndrome de Down, la diabetes tipo 1 o el párkinson. El comienzo para estudiar miles de patologías en una placa de Petri.
Otro trabajo reciente demostraba cómo con la misma técnica se podían conseguir neuronas a partir de la piel de una paciente con esclerosis lateral amiotrófica. Era el momento de estudiar la enfermedad directamente en neuronas genéticamente destinadas a desarrollar ese trastorno. La evolución de la enfermedad, en directo en una placa de laboratorio.
Técnicas de imagen
La tercera alternativa a la investigación animal son las técnicas de imagen. Los escáneres más avanzados ofrecen una oportunidad a la investigación menos invasiva. Con la resonancia magnética y otras técnicas de imagen se pueden estudiar dolencias en el paciente sin causarle ningún daño.
Adicciones y trastornos psiquiátricos ya se estudian comparando las imágenes del cerebro de voluntarios sanos y pacientes. Con resonancia también hay estudios en marcha que pretenden entender las causas genéticas y factores ambientales que determinan la obesidad. ¿Por qué con la misma alimentación, unos permanecen obesos y otras mantienen o su peso? ¿o por qué algunos obesos padecen diabetes tipo 2 y otros no? La resonancia magnética es una herramienta impresionante, pero no responde a todas las preguntas.
«Al final, siempre se vuelve a los animales», recuerda Pere Domenech. Después de los estudios con resonancia y de probar un fármaco con cultivos celulares, se ensayará en ratones y quizá en primates. Y sólo al final del proceso se dará a un paciente.

http://www.abc.es/20080824/nacional-sociedad/cobayas-papel-irreemplazable-20080824.html

Trasplantes y religión

Sábado 23 de agosto de 2008

Impresiona -y asusta- comprobar cómo se extiende el fundamentalismo islámico, incluso entre aquellas capas de la población de las que cabría esperar -por su formación y por su profesión- un espíritu más moderado, humilde y dialogante. Bajo disfraz de manso corderillo, con una justificación que éticamente no se sostiene, el director de la asociación médica egipcia acaba de informar de la prohibición de los trasplantes entre musulmanes y cristianos. Si fuera verdad que lo que se busca es «proteger a los musulmanes pobres de los cristianos ricos que les compran sus órganos y al revés», lo que habría que hacer es castigar severamente esa compraventa y exigir que los médicos que van a llevar a cabo el trasplante se cercioren previamente, con total seriedad y honradez, de la absoluta voluntariedad de esa donación de órganos. Para eso se ha desarrollado en todo el mundo la doctrina del consentimiento informado, para eso se han creado los comités de ética asistencial, para eso existen toda una serie de procedimientos legales de fuerte carácter garantista.
La decisión de los médicos egipcios denota, en todo caso, un paternalismo atroz claramente contrario a los postulados de la moderna ética médica (véase la Declaración Universal sobre Bioética y Derechos Humanos aprobada por la Unesco en el 2005); y, además, más parece poner en evidencia una deficiente moralidad de la clase médica egipcia, que no debe de ser muy sensible a preguntarse acerca de si las condiciones éticas en las que se ha obtenido el órgano que se va a trasplantar han sido las adecuadas, y simplemente parece tirar para adelante…
Lo miremos por donde lo miremos, estamos ante un claro ejemplo de instrumentalización de la medicina al servicio de intereses espurios, como ya ha ocurrido en otras ocasiones. Afortunadamente la serenidad y el sentido común han imperado entre los representantes de ambas religiones que, en una coincidencia poco frecuente y muy digna de elogio, han criticado la medida y solicitado su urgente anulación para no incrementar las tensiones religiosas, ya de por sí más virulentas de lo racional y espiritualmente deseable.
Pocos ejemplos de mayor bondad y solidaridad existen que donar vida más allá de la muerte sin reparar en quién va a ser el agraciado con nuestra generosa decisión. Medicina, ética y religión debieran estar siempre al servicio de la vida, y no al revés.

http://www.lavozdegalicia.es/opinion/2008/08/24/0003_7084233.htm

EE UU protegerá a los médicos contrarios al aborto

Los centros que no permitan objetar serán sancionados
DAVID ALANDETE – Washington – 23/08/2008

El presidente de Estados Unidos, George W. Bush, no ceja en su política conservadora ni en los últimos meses de su mandato. Su última iniciativa permitirá que el Ministerio de Sanidad rescinda la financiación pública a los hospitales y centros de salud (hay 584.000 en el país) que no atiendan a la objeción de conciencia de su personal sanitario ante el aborto. “Los trabajadores no deben ser forzados a participar en actividades que consideran moralmente erróneas”, dijo el secretario de Sanidad, Mike Leavitt.

Farmacéuticos, médicos y enfermeros podrán citar motivos personales, éticos o religiosos para negarse a tomar parte en cualquier fase del aborto. El uso de un lenguaje poco concreto permitirá que muchos de ellos se puedan negar incluso a administrar métodos anticonceptivos o a dar información sobre la interrupción del embarazo.

En julio, la Casa Blanca presentó una versión preliminar de esta ley en la que, por primera vez en la historia de EE UU, se definía el aborto a efectos legales. “Hay dos opiniones sobre cuándo comienza el embarazo. Algunos consideran que en la concepción (es decir, cuando el espermatozoide fertiliza el óvulo); otros defienden que en la implantación (cuando el embrión se coloca en el útero). Ambas opiniones son razonables”.

Los congresistas demócratas, en mayoría en las dos Cámaras legislativas, se opusieron ferozmente a un ardid argumentativo que implícitamente definía como aborto algunos métodos anticonceptivos, como el DIU o la píldora del día después, que impiden la implantación del óvulo fecundado. La senadora Hillary Clinton criticó que Bush “permita a ciertos proveedores de salud negarse a ofrecer métodos contraceptivos a mujeres que los necesiten”.

Según Cecile Richards, presidenta del grupo Planned Parenthood, que defiende que las mujeres accedan a medidas de planificación familiar, esta medida “supone una seria amenaza a la salud de las mujeres, ya que limita su derecho a recibir información y servicios adecuados”. “Es una propuesta politizada e ideológica”, añade.

En España, donde el personal sanitario ya puede negarse a practicar un aborto (menos de un 3% de las interrupciones de embarazo se hace en centros públicos), se está elaborando una medida que regule la objeción de conciencia. El objetivo es crear un registro y un procedimiento para hacerlo.

http://www.elpais.com/articulo/sociedad/EE/UU/protegera/medicos/contrarios/aborto/elpepusoc/20080823elpepisoc_6/Tes

¿Vida humana amenazada?

NOMBELA, Catedrático de la Universidad Complutense Sábado, 23-08-08

LA vida humana se materializa en la de cada ser humano que viene a este mundo. Naturalmente, la referencia a la vida humana puede desbordar lo estrictamente biológico. Pero, el conocimiento de la Biología de nuestra especie, extraordinariamente enriquecido por el avance de la Ciencia actual, resulta esencial igualmente para su valoración. Digo valoración, porque el verdadero progreso no supone otra cosa que asentar el valor de la persona, la dignidad de todos y cada uno de los individuos que integramos la familia humana. La especie humana es la única especie biológica dotada de inteligencia, capaz de reflexión y, por tanto, susceptible de un comportamiento ético.

La profundización en el ser biológico del hombre es esencial para nuestro conocimiento de la naturaleza, así como fundamento de la Medicina avanzada de la que hoy podemos disfrutar. Pero, los hechos demostrados y las teorías que los pretenden explicar e interpretar, son fácilmente distorsionados, por parte de algunos. No faltan quienes, con una visión reduccionista, pretenden que la nueva información biológica rompe o modifica los criterios de valor, establecidos a lo largo de tantos siglos. He aquí la primera amenaza, desproveer al hombre de lo esencial de su naturaleza. Cuando se asume que, a determinadas especies de simios se les deben reconocer derechos humanos, ya que su genoma puede tener más de un 98 por ciento de homología con el genoma humano, se incurre en una notable simplificación argumental. En muchos casos, cabe dudar de que quienes lo proponen sepan tan si quiera lo que significa la homología genética. ¿Acaso tendría sentido señalar que el ratón es un ser humano al 90 por ciento, porque su genoma muestra ese porcentaje de homología con el nuestro? Y, ¿qué hacer con muchos microbios que pueden llegar al 30 por ciento de homología con el genoma humano, tal vez reclamar para ellos el 30 por ciento de los derechos humanos?

Aunque la evolución biológica, en sus grandes patrones de emergencia de las especies, no sea demostrable experimentalmente, no cabe duda de que toda la información científica sí demuestra que la especie humana comparte los esquemas generales de la organización de los seres vivos y su evolución. Pero, igualmente prueba que constituye una especie diferenciada de las demás, la única dotada de inteligencia, de capacidad de prever las consecuencias de sus actos, y de elegir entre alternativas en función de su valor moral. La pregunta básica del ser humano, sobre el sentido de su existencia, ha tenido y seguirá teniendo respuestas variadas, porque la libertad para pensar, otra característica única, llevará a ello. Pero, los nuevos hallazgos de la Biología no se pueden invocar como axiomáticos para desproveer a la vida humana de su dignidad intrínseca. Frente a los planteamientos bioéticos que pretenden acabar con la especial valoración de la vida humana -para Singer es hora de suprimir la idea de que la vida humana es sagrada- o frente a quienes, desde un pensamiento débil, buscan reducir toda realidad a la interpretación que de ella se quiera hacer, es preciso seguir llamando la atención sobre cómo el conocimiento científico puede reforzar la apuesta por el hombre, por la dignidad de todos los individuos que integran la especie.

La vida de cada uno tiene un comienzo y un final. A lo largo de la Historia, la interpretación de lo que ocurre en estas dos situaciones ha carecido con frecuencia de una base biológica sólida, que pudiera servir como punto de referencia para su valoración ética. Una valoración que exige dar el salto a ese contexto de valores, pero que no puede prescindir de la observación objetiva de la realidad. El comienzo de la vida de cada individuo de la especie humana -hoy bien lo sabemos- se produce con la fecundación de los gametos, óvulo y espermatozoide para dar el cigoto; es algo que no podía estar claro cuando ni siquiera se conocía la realidad de la célula, ni mucho menos de los componentes que la integran y del programa que dirige su desarrollo.

Pero, los avances científicos, desde el siglo XIX, especialmente en las últimas décadas, van perfilando un conjunto de datos que no se puede ignorar. Desde la concepción se va configurando el destino biológico del nuevo individuo. Su desarrollo embrionario supone, desde los primeros instantes, la activación de un programa -específico y único- con la expresión de genes, con la asociación funcional de sus productos (proteínas), con la especificación de compartimentos que determinan un patrón de desarrollo, y con la activación del programa de diálogo biológico con la madre que lo habrá de gestar. En medio de este conjunto de datos, tan sugerente y demostrativo de que el desarrollo comienza con la concepción y sólo terminará con la muerte, resulta difícil encontrar justificación a los esfuerzos de algunos por identificar estadios intermedios. Entre ellos están los de definir la sustantividad o suficiencia constitucional, como acontecimientos dentro del desarrollo embrionario humano, que deben modificar la valoración ética de la vida de quien va a nacer.

El problema es que la cuestión desborda lo que puede ser una mera discusión filosófica, para condicionar leyes y normas de convivencia. Sabido es que muchas sociedades occidentales han aceptado el aborto provocado como una opción de la propia mujer, como si la vida del nasciturus que se desarrolla en su seno fuera totalmente disponible a su decisión, al menos en algunas etapas de la gestación. La aplicación -sin duda, delictiva pero relativamente fácil- en nuestro país de leyes despenalizadoras, que ha llevado a las trituradoras a fetos de siete meses de gestación, despierta una profunda sensación de horror. Importa mucho, por tanto, señalar que la defensa de la vida del ser humano representa un auténtico imperativo de la especie. Las leyes abortistas, por muy establecidas que puedan estar en algunos estados, siguen sin contar con el consenso general, somos muchos los que nos oponemos.

La evolución cultural, y el desarrollo de la técnica, nos muestran que el hombre tiene una especial responsabilidad con la naturaleza. Esa responsabilidad comienza con su propia vida, como especie. No se trata de insistir en persecuciones penales, sino de encontrar un nuevo espacio de diálogo, para una mayoría social. Los que compartimos la idea de que la mujer que decide destruir al nuevo ser que lleva en su seno vive una auténtica tragedia. O la de quienes creemos que acabar deliberadamente con la vida humana, aceptando la eutanasia, supone un auténtico fracaso del progreso que hemos podido alcanzar. Los datos científicos cada vez nos ayudan mejor a definir la vida humana, su desarrollo, su comienzo y su (inevitable) final natural. Reforzar su valoración y conjurar sus amenazas es nuestra responsabilidad, como seres dotados de libertad.

http://www.abc.es/20080823/opinion-tercera/vida-humana-amenazada-20080823.html

Los fetos nacidos sin vida en Francia podrán ser inscritos en el registro civil

No tendrán, sin embargo, personalidad jurídica alguna
EFE – París – 22/08/2008

Las familias de los niños que nazcan muertos en Francia podrán inscribirlos en el registro civil y en el libro de familia, y darles un “tratamiento funerario decente”, ha informado hoy el Ministerio de Justicia y Sanidad. No obstante, no tendrán personalidad jurídica alguna.

El Gobierno ha decidido dar una “respuesta pragmática y humana” a las situaciones “administrativas complejas y traumáticas para las familias de un niño nacido muerto, que no pueden expedir acta de nacimiento ni de deceso”, han señalado la ministra de Justicia, Rachida Dati, y la titular de Sanidad, Roselyne Bachelot-Narquin, en un comunicado.

Dos decretos publicados hoy en el Boletín Oficial del Estado permitirán a las familias en ese trance “disponer de una mención simbólica de ese niño”, como “un nombre de pila”, en el registro civil y en el libro de familia, y otorgarle un “tratamiento funerario decente”.

El primero de los decretos prevé la posibilidad de inscribir al niño en el registro civil mientras que el segundo habilita a los “padres no casados, de los que el niño sin vida sea su primero”, a solicitar un libro de familia.

Diferentes asociaciones venían reclamando desde hace tiempo una medida en esta línea para los fetos de menos de 22 semanas muertos en el útero o que proviniesen de una interrupción médica del embarazo.

http://www.elpais.com/articulo/sociedad/fetos/nacidos/vida/Francia/podran/ser/inscritos/registro/civil/elpepusoc/20080822elpepusoc_5/Tes

Una sentencia obliga a Osakidetza a someter a fecundación ‘in vitro’ a una mujer a la que se le denegó por su edad

La Sala de lo Social del Tribunal Superior de Justicia del País Vasco (TSJPV) obliga al Servicio Vasco de Salud-Osakidetza (SVS-O) a proceder a la fecundación ‘in vitro’ de una mujer mayor de 40 años al considerar que no se le puede denegar “por razón de edad”. Además, afirma que “esta diferencia de trato por razón de la edad” en la sanidad pública “perjudica a las personas más débiles económicamente”.
Europa Press. Bilbao 18/08/2008
La sentencia confirma la resolución de un Juzgado de lo Social que falló contra el Departamento de Sanidad del Gobierno regional y el SVS-O, y declaró “el derecho” de la paciente, de 41 años en el momento de los hechos, a la realización de un tratamiento de fertilidad mediante la técnica de fecundación ‘in vitro’ en un centro sanitario público, al considerar que no se le podía denegar “por razón de la edad”.

El TSJPV señala que “aunque la edad de la mujer receptora es uno de los factores que condicionan la probabilidad de la gestación por medio de la FIV, esta técnica está en constante cambio y los avances que se han producido en los últimos años se han traducido en un aumento de las tasas de éxito terapéutico más allá” de la edad de 40 años.

“Resulta significativo que la Guía de recomendaciones en reproducción asistida elaborada en 2007 por la Mutualidad General de Funcionarios Civiles del Estado (Muface) a partir de pautas facilitadas por prestigiosos profesionales de la sanidad pública y privada, establece que la edad límite de la mujer para realizar la estimulación ovárica y aplicar las técnicas de inseminación artificial son 42 años, y la edad máxima recomendada es de 46 años para acceder a la técnica de fecundación ‘in vitro’ con donación de ovocitos y preembriones, así como para la transferencia de preembriones congelados sobrantes de ciclos FIV autorizados”, añade.

Asimismo, destaca “la mayor capacidad financiera del sistema, los cambios sociales producidos en los últimos años, al ser también notorios hechos como el crecimiento de la tasa de infertilidad, el retraso del momento elegido por las mujeres para ser madres, la creciente demanda de esta técnica y su concentración en personas cada vez más mayores, así como las propias sentencias del sistema, que determinan que, entre la primera cita por problemas de fertilidad y la fecha programada para la aplicación de la técnica puedan transcurrir varios años”.

No a los topes generales
En su opinión, ello “supone la aplicación automática y no personalizada de un tope de edad que puede llevar a situaciones de frustración de las expectativas creadas por el sistema y de denegación de la prestación legalmente reconocida, totalmente injustificadas”.

Asimismo, recuerda que, en este caso, además, “existe una indicación facultativa para ese tratamiento por parte del Servicio de Ginecología del Hospital de Txagorritxu, dependiente de Osakidetza, lo que presupone la existencia de posibilidades razonables de éxito”.

Para el TSJPV, “este organismo no puede denegarlo por el mero hecho de que la interesada tuviera 41 años cumplidos” porque la ley no contempla la edad como criterio de acceso a esa técnica “y el documento elaborado por el jefe de la unidad de Reproducción Asistida del Hospital de Cruces carece de fuerza vinculante”.

La resolución judicial destaca que las disposiciones legales apuntan a que “su indicación y aplicación deberá realizarse a la vista de las concretas circunstancias personales, médicas, biológicas y psicológicas concurrentes en cada caso, incluida la edad de la candidata y sus valores hormonales, que permitirán determinar las posibilidades de éxito y los eventuales riesgos para la solicitante y el feto”. Asimismo, cree que la edad de la paciente “es razonablemente efectiva para la aplicación de dicha técnica”.

De esta forma, cree que la decisión de rechazar su tratamiento, “además de carecer de base legal y suponer una diferencia de trato por razón de la edad que no aparece debidamente justificada ni en la forma ni en el fondo, perjudica en mayor medida a las personas más débiles económicamente, que carecen de medios para costearse el tratamiento en medicina privada”.

Voto particular
Uno de los magistrados de la sala, a través de un voto particular, manifiesta su disconformidad con la sentencia y cree que se les debe denegar el tratamiento de fecundación ‘in vitro’ en la sanidad pública a las mujeres mayores de 40 años.

En este sentido, apuesta por “no privilegiar el personal deseo de acceder a la maternidad por encima de cualesquiera riesgos expresos y advertidos -físicos, psicosociales y otros- con consecuencias indeseables -normalmente para el nacido- que puede conllevar el fenómeno de la maternidad tardía”.

“Todo aquello que protege o da cobertura en ámbito privado no puede ser exigible al público, merced a una mal denominada discriminación por su costeamiento o debilidad económica”, concluye.

http://www.diariomedico.com/edicion/diario_medico/normativa/es/desarrollo/1156194.html

Interrupción del embarazo; un derecho de género

ALBERTO MERCADO

Actualmente el Poder Legislativo estudia una iniciativa propuesta por la asociación Mexicanos por la Vida de Todos; con dicha iniciativa, esta asociación pretende que los diputados reformen los artículos 4 y 15 de la Constitución Política del Estado con el objetivo de reconocer y proteger la vida desde la concepción, es decir, que se plantea la prohibición constitucional a interrumpir el embarazo independientemente de la forma en que se haya realizado.

El tema de la interrupción del embarazo o el aborto nunca ha sido un asunto fácil de tratar, debido a que implica aspectos de la más diversa índole: científicos, filosóficos y religiosos, desgraciadamente en el debate más que argumentos científicos, laicos o democráticos, suelen esgrimirse cuestiones relacionadas con las emociones, dogmas, fanatismos y concepciones moralistas. Así pues, el tema del aborto en nuestro estado deberá discutirse sin descalificaciones, sin presiones, bajo un marco de tolerancia y prevaleciendo los avances científicos y biológicos.

Contrapuesto radicalmente a la iniciativa presentada por esta asociación, el mundo progresa hacia la legalización del aborto, según la Organización Mundial de la Salud, de 193 países; 189 lo permiten para salvar la vida de la madre, 122 para preservar la salud física de la mujer, 120 lo permiten para preservar la salud mental de la mujer, 83 lo permiten en caso de violación o incesto, 76 en caso de deterioro del feto y 61 países lo permiten a solicitud de la mujer después de un determinado número de semanas. Esta última modalidad adoptada por 61 países y que en abril de 2007 se sumo el Distrito Federal, es la que permite la interrupción voluntaria del embarazo reconociendo el derecho que tiene la mujer de decidir sobre su cuerpo y sobre su vida, permite a la mujer a decidir con libertad, sin obligar a nadie.

En México, los datos estadísticos que tenemos sobre el aborto son disímiles de una autoridad a otra, esto es entendible, pues esta práctica es sancionada penalmente en nuestro país, además de los prejuicios sociales y religiosos que implica; sin embargo, la Comisión Nacional de Bioética estima que 40 por ciento de los embarazos son indeseados, de los cuales el 17 por ciento concluyen en un aborto y el 23 por ciento restante en un nacimiento de un hijo no deseado; asimismo, estiman que en 2005 se realizaron en nuestro país un millón 200 mil abortos, lo cual es sumamente preocupante.

Uno de los mitos más utilizados en el mundo por los grupos conservadores o extremistas es el que versa sobre la existencia de vida desde la fecundación, argumento que ha pasado a ser obsoleto ante los avances tecnológicos y científicos de nuestra era, que han demostrado que antes de las 12 semanas de gestación no existe actividad cerebral alguna en el embrión, pues aún no se ha formado su corteza cerebral, por lo cual no es ni un ser humano ni un individuo biológicamente caracterizado, es decir, que no existe en él “vida humana”. A diferencia de la “vida humana” tenemos el término vida que sí tienen las células, las plantas, las bacterias, pero que no podemos considerarlos como entes humanos. Aunado a esto, las cortes internacionales han llevado a cabo una ponderación de los bienes constitucionales en conflicto, es decir, que han sopesado cuál derecho constitucional es el que debe tutelar el Estado, a lo que han resuelto la ponderación de la vida y la salud de un ser humano plenamente desarrollado como la madre, por encima de la vida potencial de un embrión.

En países con altos niveles de desarrollo democrático, el tema del aborto está saldado, pues en un sistema democrático se respeta la autonomía de las personas, la democracia es sinónimo de laicismo, la democracia es sinónimo de tolerancia, la democracia es pluralidad, la democracia es contraria al fanatismo, la superstición y al pensamiento único, países tan católicos como Austria, Francia o Italia, países cristianos no católicos como Alemania, Grecia o Suiza y hasta países musulmanes como Túnez y Turquía han priorizado el respeto a los derechos humanos sobre sus creencias o dogmas religiosos.

El tema de la interrupción del embarazo debiera ser exclusivo de la mujer, con la obligatoriedad de continuar con un embarazo no deseado, se le está orillando a padecer dificultades sociales, económicas, profesionales que rompen con su derecho constitucional de igualdad. Rompen con su proyecto de vida. Si en Jalisco no avanzamos hacia la posibilidad de que algún día la mujer decida sobre su cuerpo, no debemos por ningún motivo retroceder con iniciativas como la que promueven grupos de ultraderecha, que con argumentos como el que una célula tiene vida y por lo tanto es una persona, no sólo atenta contra los derechos humanos de la mujer, pues también a los hombres nos pone en riesgo de que el día de mañana se prohíba constitucionalmente darnos autoplacer, pues con cada eyaculación que tengamos estaremos matando a millones de personitas inocentes.

Les recomiendo para adentrarse a este importante tema, la obra del doctor Jorge Carpizo titulada La interrupción del embarazo y la eutanasia, editada por el Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM y la cual he retomado para esta columna.

albertomercado.mx@gmail.com

Pere Barri: “Al embrión se le debe un respeto”

Fundó uno de los 8 equipos del mundo que en los años 80 lograron los primeros nacimientos de niños concebidos en probeta. Dirige el área de reproducción del Institut USP Dexeus.

Foto: GUILLERMO MOLINER ÀNGELS GALLARDO
–¿Cómo influye en Victòria Anna, la primera persona nacida en Catalunya por fecundación artificial, que se la conozca como bebé probeta?
–Bueno, ¡es que fue la primera niña probeta de España y América Latina! Está a punto de cumplir 24 años, y desde el primer momento incorporó con normalidad ese calificativo, aunque es cierto que el hecho de ser siempre noticia se le hace un poco pesado. Yo creo que se va normalizando el tema: hay tres millones de niños nacidos por fecundación in vitro (FIV) en el mundo, y esa forma de concepción ya no es una novedad.

–¿Cuántos en España?
–En España no hay registro oficial. Sí lo hay en Catalunya: creo que ahora se logra un millar de nacimientos al año. En principio, todos los centros estamos obligados a informar a la Generalitat de los embarazos conseguidos. Calculo que en España se hacen unos 40.000 ciclos de tratamiento al año, de los que un 30% logran un embarazo. Un 3% de todos los bebés que nacen en Europa se han concebido así.

–¿Se exagera el índice de éxitos?
–No se debería exagerar. Hay que informar a cada pareja de cuál es el porcentaje de éxito que puede esperar, que está en función del motivo por el que no tienen un embarazo espontáneo. Hay que decirles que, normalmente, tienen algo así como un 35% de posibilidades de conseguirlo. Si la mujer tiene 43 años, debe saber que el porcentaje de éxito es de un 15%. A partir de los 45, sus posibilidades serán cero.

–¿Y esas mujeres que son madres a los 50 o a los 65 años?
–Son embarazos en los que la gestante pone su cuerpo pero el óvulo es de una mujer joven. Con óvulos jóvenes, las posibilidades de lograr un embarazo superan al 50% de los intentos, sea cual sea la edad de la madre. Pero cuando oigo que se han logrado gestaciones de mujeres de 60 o 70 años, me parece aberrante. Ese niño apenas tendrá madre y la mujer corre un riesgo vital altísimo.

–¿Hasta qué edad lo aconseja?
–En nuestro instituto no tratamos a mujeres de más de 50 años, aunque la ley española no pone límite a la edad de las gestantes. Consideramos que no es éticamente prudente.

–¿Cómo fue el primer parto?
–Nos costó un año. Cuatro días antes de diagnosticar el embarazo de Dolors, la madre de Victòria Anna, habíamos perdido la que hubiera sido la primera gestación conseguida por FIV. Fue un embarazo ectópico. Al desánimo, siguió la alegría.

–¿Qué técnicas no han cambiado?
–El esquema conceptual de tratamiento para conseguir un embarazo artificial es el mismo que hace 20 años, pero las técnicas no tienen nada que ver. En los inicios, por ejemplo, para obtener óvulos de una mujer había que hacer una intervención quirúrgica, una laparoscopia, que es un acto agresivo. Ahora se hace por punción ecográfica transvaginal: cogemos el óvulo a través de la vagina, una forma menos agresiva y mucho más precisa.

–¿La probeta actúa como un útero?
–Si, porque lo que importa es el medio de cultivo de nutrientes en que se produce el embrión. Lo imprescindible es que las condiciones de temperatura y gases del lugar en que se encuentren el óvulo y el espermatozoide reproduzcan totalmente el ambiente del interior del útero y la trompa de una mujer. Si eso se consigue, la probeta funciona realmente como un útero.

–La Iglesia rechaza todo esto.
–Sí. Yo, que soy católico, me he preguntado siempre por qué es así. Tiene una visión simplista y sesgada de lo que ofrece y propone la ciencia.

–¿Poco informada?
–Han tenido oportunidad de estar bien informados. El tema me preocupa, y me ocupa. Miembros de la Iglesia, en grupos reducidos, me han reconocido que tiene todo el sentido del mundo que una pareja que no puede tener hijos por una enfermedad reciba un tratamiento y tenga descendencia. Muchas mujeres me han dicho: “Entonces, ¿yo no puedo ser estéril y católica? ¿Me condenan a que renuncie a mi religión?”. Es como si a alguien que tiene un infarto se le dijera que no se le puede tratar porque la Iglesia no lo aprueba.

–¿Son ustedes los desmitificadores de la concepción humana habitual?
–No. Tenemos la oportunidad de seguir el desarrollo de la vida humana desde sus inicios y, cuanto más se conoce, más se la respeta. Sabemos lo importante que es lograr una vida.

–¿Cuál es el lugar del embrión?
–Hay que encontrar un punto de equilibrio para no sacralizar el concepto de embrión humano. Un embrión de cuatro células no puede tener la consideración de una persona adulta, pero no hay que olvidar que cualquier persona un día fue un embrión de cuatro células. Tampoco se puede banalizar: un embrión no es igual que una célula del pelo o de la piel. Tiene el potencial de desarrollar a un ser humano y, por eso, al embrión se le debe un respeto.

http://www.elperiodico.com/default.asp?idpublicacio_PK=46&idioma=CAS&idnoticia_PK=536636&idseccio_PK=1006&h=

La indiscreción de los médicos blogueros

  • Las bitácoras ‘on line’ escritas por sanitarios a menudo desvelan datos confidenciales
(Foto: Reuters | Stoyan Nenov)(Foto: Reuters | Stoyan Nenov)

Actualizado lunes 18/08/2008 09:20 (CET)
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MARÍA VALERIO

MADRID.- Es difícil saber con exactitud cuántos de los 70 millones de blogs que existen en la actualidad en Internet están dedicados a la salud. Pero sí se puede asegurar con certeza que es una moda creciente a la que se han apuntado también los profesionales sanitarios, dispuestos a plasmar en estos diarios ‘on-line’ sus vivencias profesionales. Un análisis de varios cientos de ellos revela que esta práctica puede poner en peligro la confidencialidad de los datos de los pacientes.

Se calcula que cada día aparecen en la Red 120.000 nuevos blogs al día. Muchas de estas webs en primera persona están escritas por médicos y enfermeras, que utilizan estas nuevas bitácoras digitales para hablar sobre su profesión, sus problemas diarios, los casos que han pasado por sus manos… Pueden ser anónimos, con autor identificable; de actualización diaria, semanal; serios o humorísticos. Las posibilidades son infinitas.

Un equipo de la Universidad de Pensilvania (en EEUU) ha analizado 271 blogs médicos para comprobar si violan algunos principios éticos de la Medicina.

Pacientes reconocibles

Sus conclusiones señalan que, con demasiada frecuencia, los galenos revelan suficiente información de sus pacientes como para que estos sean reconocibles; en 42% de los revisados se describían casos particulares. En tres de los casos incluso se publicaron las fotos de los pacientes, y en otros ocho los médicos habían ‘colgado’ en su blog alguna radiografía (sin ningún otro dato personal adicional que permitiese identificar de quién se trataba).

El 56,8% de los blogs contenía información suficiente para reconocer a su autor, y también era fácil acertar su especialidad y la identidad de algunos colegas citados. En el 17,7% de los casos se hablaba de los pacientes en un tono negativo.

Otro de los puntos en los que fallaban, según el análisis que publica la revista ‘Journal of General Internal Medicine’, es en la declaración de conflictos de intereses. A diferencia de los artículos que publican en revistas médicas, en los que están obligados a declarar si reciben dinero de alguna compañía, algunos blogueros (un 11%, concretamente) incluían publicidad de productos y fármacos, o incluso los mencionaban en sus textos, sin aclarar si recibían algún tipo de compensación económica por esta especie de promoción.

Pero no todo es negativo en la blogosfera médica. Los autores del estudio reconocen que esta nueva forma de comunicación es una buena manera de acercar la medicina al público general y de dar a conocer puntos de vista que de otra manera nunca tendrían audiencia. Aunque eso sí, piden que las organizaciones médicas se impliquen para guiar los blogs en la buena práctica y afrontar los retos que plantean a la profesión médica. “Los profesionales deben asumir alguna responsabilidad”, concluyen.

Todo indica, auguran, que su importancia seguirá creciendo; por lo que sus autores deberán ser cuidadosos en proteger la identidad de sus pacientes y en el manejo de sus conflictos de intereses con la industria. Y deben hacerlo en la Red con tanto celo como harían en la más prestigiosa revista médica.

http://www.elmundo.es/elmundosalud/2008/08/14/medicina/1218727336.html

La muerte vivida

LA CALIDAD DE VIDA DE LOS ENFERMOS TERMINALES
¿Puede una sociedad que se niega a aceptar la muerte acompañar con calidez al moribundo?

Maricel Chavarría | Barcelona | 16/08/2008 | Actualizada a las 03:31h
A sus 83 años y con un cáncer de pulmón, el actor Paul Newman está dando una lección de vida. Es consciente y no quiere luchar contra un imposible: ha decidido pasar en casa sus últimos días de vida. El 80% de los europeos desea morir en casa, pero, ¿acaso puede tomarse esta decisión sin consenso familiar o una persona valiente al lado? ¿Y sin recibir información sincera sobre su situación?

Convertida en tabú en las sociedades occidentales, la muerte parece burlarse de nosotros. El papel de vulnerables recae a menudo en los otros, los acompañantes, incapaces de aceptar la finitud y la degradación física. El enfermo se disfraza, se maquilla y se pone peluca para que sus allegados se ahorren una desagradable realidad, mientras se espera que la ciencia haga el resto. Desnuda de ritos, nuestra avanzada sociedad se enfrenta al reto de tomar conciencia de la muerte para poner remedio a la torpeza con la que a veces nos despedimos los unos de los otros.

Contra la negación. Fue la reconocida psiquiatra Elisabeth Kubler-Ross quien sentó las bases de los modernos cuidados paliativos al publicar, en 1969, Sobre la muerte y los moribundos.Quería que el enfermo afrontara la muerte con serenidad y hasta con alegría. Había que romper con la barrera de negación profesional que prohibía a los pacientes expresar sus más íntimas preocupaciones. Y ayudar a la familia a apoyar al moribundo y a encajar la pérdida.

Tras ella, otros investigadores de la conciencia han alertado sobre el problema de sensibilización que existe a la hora de afrontar uno de los momentos clave de la vida. “Porque la muerte es parte de la vida. Se ha desnaturalizado. La medicina materialista la vive como un fracaso de la ciencia y, con todo ello, hemos perdido la posibilidad de prepararnos para dar ese paso con lucidez”, asegura la psicóloga Paloma Cabadas, autora de La muerte lúcida.Junto al origen y la sexualidad, la muerte es un tema sobre los que, decía Freud, no tenemos respuestas. Encierra un sinfín de miedos no resueltos, a perder la identidad, a lo desconocido…

El tabú por excelencia. “Hablar de ella provoca una sensación desagradable por el vacío intelectual, porque no se puede razonar. Y no hallar respuestas genera angustia, algo que, a diferencia del miedo, no puede asociarse a nada concreto”, explica la psicoterapeuta Maria Cecilia Caviglia desde su Buenos Aires natal, donde ha acumulado una larga experiencia en la atención a pacientes terminales. “La muerte, por otra parte, es el fracaso de la ciencia como ente y del médico como sujeto. No es raro – prosigue- que sea el médico el primero en sentir la imposibilidad de hablar de ella, pues le enfrenta con su propia finitud y la de su tarea. Luego están la familia y los seres queridos: no quieren que el paciente muera y hablar de ello es aceptar que sucederá. La gran carencia es la no aceptación de la muerte”.

En el hospital le curarán. Impotencia, culpas, aversión a la propia condición mortal… un cóctel de emociones rodea la punta del iceberg que es el dolor por la pérdida del otro. Delegar en el marco hospitalario puede ser un balsámo. “Cuando el familiar interna al enfermo terminal quiere pensar que lo hace porque en casa no puede darle los cuidados necesarios y, si bien puede ser así, sabe que, en realidad, lo interna porque no quiere que se le muera a él. Eso le enfrentaría una vez más con las culpas y las propias imposibilidades”, dice Caviglia.

Más cuidados paliativos. El sistema sanitario catalán ha dado en veinte años un salto excepcional en cuidados paliativos. El 75% de las personas con cáncer terminal son atendidas por esos equipos, el tercer porcentaje más alto del mundo. Hay recursos y cobertura geográfica para atender tanto a domicilio (70 equipos, los llamados PADES, 20.000 enfermos al año) como en hospitales. Sin embargo, la atención integral, que incluye la psicosocial, está poco desarrollada. Y muy concentrada en enfermos de cáncer.

¿Y atención en el duelo? Así lo explica el doctor Xavier Gómez Batiste, director del Centro Colaborador de la OMS para Programas Públicos de Cuidados Paliativos, y responsable de docencia del Institut Català d´Oncologia. “Las encuestas constatan que la gente se siente abandonada en el duelo. Hay que acercarse al modelo inglés, más comunitario, atento al área emocional y al sufrimiento, que incluye terapias alternativas, atención al duelo… La sociedad se ha quedado sin mecanismos como el luto para socializar y elaborar el duelo. Nos parece que con niños en casa no podemos tener a un enfermo terminal”, dice.

España es el décimo país en ratio de camas para paliativos.Pero la atención integral alcanza a una cuarta parte de las 150.000 personas que, entre las 384.000 que fallecen cada año, precisan esos cuidados. De ahí que la Obra Social La Caixa acabe de anunciar una inversión de 3,2 millones de euros en un programa de acompañamiento en el duelo que impulse un modelo de atención psicosocial a enfermos y familiares: 20 equipos interdisciplinares colaborarán con los de cuidados paliativos existentes en España. Y se impartirá un master en la materia.

Menos capacitados para cuidar. Director científico del programa, Gómez Batiste constata que las capacidades de las familias para cuidar han disminuido. “Era algo que resolvían las mujeres, pero su rol ha cambiado. Hay que trabajar para que el máximo de factores sea favorable al cuidado en domicilio”. Y ahí cuenta la red de seguridad (médico de cabecera, PADES y emergencias) y la capacidad del cuidador, su voluntad, conocimientos, fuerza física y psíquica… Y su logística, pues un minipiso no permite el confort de la tecnología hospitalaria.

“Sin prepotencia médica”. En el futuro, con más gente mayor, serán precisas más camas residenciales para paliativos.Y habrá dificultades logísticas, emocionales y culturales. En este contexto, Gómez Batiste destaca el déficit en información y comunicación que sufre la sanidad. “Hay que mejorar la formación de todos los médicos, pues la mayoría de las quejas tienen relación con la comunicación que mantiene con el enfermo y la familia. Sin formación bioética hay cierta prepotencia médica. El modelo que impulsamos rompe con el patrón vertical en el que el médico tomaba decisiones e informaba a la familia: ahora no vemos a un enfermo con una familia, sino a una familia con un enfermo. Y la incluimos en los equipos interdisciplinarios, junto con el psicólogo, la enfermera, el terapeuta… todos con el objetivo de mejorar la calidad de vida del enfermo, respetando sus valores”, explica.

Una clave para tomar conciencia. Redactar voluntades anticipadas o un testamento vital puede convertirse en un ejercicio para tomar conciencia. Conviene sentarse a pensar, reflexionar sobre otras muertes vividas, pasearse por hospitales, ser testimonio de otros procesos, tratar con otras generaciones, hacer voluntariado, cultivar la empatía…

http://www.lavanguardia.es/lv24h/20080816/53521021357.html

Nivel de muerte

ESTEBAN GRECIET Don Mariano Bermejo, ministro de Casi Nada, ha recibido a una asociación promotora de la eutanasia y del suicidio asistido, modalidad ésta que consiste en una especie de homicidio practicado por encargo del propio aspirante a muerto.

No hay que decir la simpatía con la que tan animosas propuestas son recibidas por el Gobierno que, afirma Bermejo, se encuentra sumergido en «un período de reflexión profunda». La propuesta es que hay que avanzar en la despenalización de ambas conquistas sociales, lo que sin duda se conseguirá una vez que el Gobierno salga de su letárgica reflexión, que es de esperar sea superada felizmente al final del verano.

Una de las revelaciones de este encuentro sobre los derechos funerarios ha sido que «se muere peor en Madrid que en Barcelona», índice, según esto, muy desfavorable para el nivel de muerte en la capital de España que, al contrario que el nivel de vida, parece que se disfruta mejor en Cataluña.

Coinciden tan esperanzadoras noticias con la que nos alerta de la preparación de sendos decretos dirigidos a «blindar» la práctica de los abortos provocados en cualquier plazo y supuesto, con objeto, al parecer, de proteger la intimidad de gestantes y abortorios, garantizando de paso la deseada muerte de la criatura sin mayores consecuencias.

Noticias todas ellas que sin duda verá con buenos ojos ese original presidente de una sociedad de bioética, quien, en nombre de la ídem, reclama los mismos objetivos que los visitantes de Bermejo y que, en sus declaraciones a este diario, ha dado un titular que lo dice todo sobre su particular entendimiento del derecho a la vida: «No has pedido nacer y no te dejan morir como tú quieres». Queja que resume toda una filosofía.

http://www.lne.es/secciones/noticia.jsp?pRef=2008081500_52_666412__Opinion-Nivel-muerte

Respuesta al doctor Marcelo Palacios

03:10 VOTE ESTA NOTICIA

El pasado 28 de julio se publicaba en este periódico una entrevista con el doctor Marcelo Palacios de título «No has pedido nacer y no te dejan morir como tú quieres».
Produce muchísima preocupación leer que un médico se pregunte «¿por qué vamos a estar cuatro años con alzheimer si se puede evitar?» La simplificación posterior de decir «en vez de coger el tren de las ocho coges el de las siete y media» más que preocupante es absolutamente vergonzosa; si ésta es una muestra de su capacidad de razonamiento, los desvaríos generales y simplezas expresadas durante la entrevista dejan ya de ser tan sorprendentes.
Señor Palacios (omito ya el título de doctor por deferencia a los compañeros de profesión que aún recuerdan en qué consiste el ejercicio de la práctica médica) precisamente el hecho de estar aquí «sin haber pedido nacer» es prueba inequívoca de que no somos dueños de la vida que vivimos y si no somos quiénes para decidir cuándo nacemos, tampoco lo somos para decidir cuándo ponemos final a esa vida.
Sin duda puede hacer usted lo que le dé la gana con la suya (y lo hará), pero hágame un favor: dígame que a su edad ésta le ha parecido una forma muy «cool» de llamar la atención (de paso a lo mejor nos ganamos otro puestos de «algo» en algún sitio donde tampoco haya que profundizar mucho en nada), pero no me hable de dignidad (ni personal ni profesional) ni de ética, ni muchísimo menos de moral.
Teresa Martínez Flores
Avilés

http://www.lne.es/secciones/noticia.jsp?pRef=2008081600_74_666489__Cartas-al-Director-Respuesta-doctor-Marcelo-Palacios

«No has pedido nacer y no te dejan morir como tú quieres»

«Pido que se autorice la eutanasia y el suicidio asistido, pero con controles y requisitos muy concretos»

Marcelo Palacios.

Emma BERNARDO
El médico Marcelo Palacios Alonso clausuró el viernes un curso de verano de la Universidad de Oviedo titulado «Bioética, razón y acción: instrumentos para un nuevo siglo». Nacido en 1934, Palacios fue el fundador de la clínica deportiva del Grupo Covadonga, dirigió la Policlínica de la Casa del Mar de Gijón y ahora preside la Sociedad Internacional de Bioética (Sibi).

-¿Qué pasa con la eutanasia?

-La ley 143 del Código Penal que dice que se condena a la persona que ayude a morir a un enfermo terminal, aunque éste se lo haya pedido reiteradamente. En su momento era parlamentario y contribuí a aprobarla, pero por aquellos tiempos tampoco tenía mucho relieve. Es ley, creo que no puede seguir más tiempo ahí. Uno de cada tres enfermos terminales puede solicitar la eutanasia. Es en función del dolor. Y eso no es verdad. La gente empieza a teorizar, y alguien en un despacho diseña cómo se mueren los demás. Me he pasado 45 años en los hospitales viendo morir a la gente, cada uno se muere de manera diferente. El morir es un hecho tan personal… hay gente que muere feliz, que muere contenta, otros tienen unas ganas locas de morirse… La eutanasia no tiene que ir conforme al dolor, que básicamente se puede quitar a casi todo el mundo… ¡es la autoestima, la dignidad personal! El solicitar la eutanasia es querer vencer a la muerte, cuando la muerte le va a vencer a él. Adelantar la muerte me parece algo razonable. ¿Por qué vamos a estar 4 años con alzheimer, delirando, sufriendo y haciendo sufrir a los demás si se puede evitar? En vez de coger el tren de las ocho, coges el de las siete y media.

-¿Cómo tiene que ser el estado del paciente para pedir la eutanasia?

-La gente no entiende lo que puede machacar la dignidad de una persona al encontrarte ante una situación en la que tienes que lavarle todos los días sus genitales, darle la vuelta, meterle una sonda por la uretra, por el ano… No saben lo que es tener esta dependencia. Yo pido que se autorice la eutanasia y el suicidio asistido con controles y requisitos muy concretos, para que se acabe con injusticias. Hoy en España si no tienes antecedentes y cooperamos en una eutanasia, no vamos a la cárcel. No conozco ningún hecho bioético ni moral tan importante como el que se establece entre un moribundo y el médico que le ayuda a morir. Es curioso, tú no has pedido nacer, pero tampoco te dejan morir como tú quieres.

-Hay decisiones que no están en nuestras manos…

-Pero para las que sí lo están, en el plano de las decisiones personales, tenemos que mantener una integridad personal. Es una forma de expresar que en la vida, en la toma de decisiones, puedes estar condicionado. Vivimos en un mundo científico y tecnológico en el cual la toma de decisiones tiene que ser muy argumentada y cuando uno está en la idea que le asiste la razón no debe guardar silencio. Cuanto más difícil lo consideremos, más vamos cayendo en una maraña de pérdida de valores personales. El actuar coherentemente y en concordancia con nuestros propios criterios no significa que tengamos que contentar a todos. En tu ámbito de actuación: la línea editorial de tu periódico, de tu partido político… tú actúas, pero eso no quiere decir que tengas discrepancias, y en este caso debemos manifestarlas y actuar.

Médico, presidente de la Sociedad de Bioética (Sibi)

http://www.lne.es/secciones/noticia.jsp?pRef=2008072800_35_660470__Gijon-pedido-nacer-dejan-morir-como-quieres

El suicidio de un joven minusválido reabre el debate sobre la eutanasia en Francia

 El joven pidió a Nicolas Sarkozy un cambio en la legislación que despenalizase el suicidio asistido

AGENCIAS – París – 14/08/2008

Rémy Salvat tenía 23 años y estaba enfermo desde los 6 años de una rara enfermedad degenerativa que le estaba conduciendo a la incapacidad total. El pasado domingo Salvat se encerró en su habitación y tomó una sobredosis de medicamentos que acabó con su vida. Este caso ha vuelto a abrir en Francia de forma dramática el debate sobre la eutanasia. Todos los medios del país se hacen hoy eco de esta muerte después de conocerse que el joven pidió al presidente de la República, Nicolas Sarkozy, un cambio en la legislación que despenalizase el suicidio asistido.

“Por razones filosóficas personales”, le contestó el presidente, “creo que no nos corresponde, que no tenemos derecho, a interrumpir voluntariamente la vida”. Después de recibir esta respuesta el 6 de agosto, el domingo pasado Salvat decidió llevar adelante su voluntad. “Quisiera que se privilegie el diálogo en la cabecera de la cama del enfermo entre él, el médico y la familia para que se encuentre la solución más adaptada a cada situación”, escribía Sarkozy haciendo alusión “al proyecto de desarrollo de cuidados paliativos”, según interpreta las palabras del presidente el diario francés Le Figaro. El cuerpo lo encontraron sus padres, que desde hacía tiempo apoyaban el combate del hijo en favor de la eutanasia.

El joven, que sufría una minusvalía severa progresiva que le impedía ya andar, dejó un mensaje grabado a sus padres en el que les comunicaba que pretendía que “hubiese un verdadero debate sobre la eutanasia y el suicidio”. Antes de este mensaje había escrito una carta a Sarkozy. “Como Vincent Humbert, pido que se me permita morir para liberarme de mis sufrimientos”, escribía recordando el caso del tetrapléjico que en 2003 conmocionó a la opinión pública francesa. “Sé que en Francia”, continuaba Rémy en su carta, “no hay ley que permita a los equipos médicos practicar la eutanasia. Esto me impide vivir en paz… es necesario que la ley cambie”.

“No haga oídos sordos”

Su ruego al presidente terminaba: “El problema es que usted, señor Nicolas Sarkozy no quiere oír hablar del asunto. Yo, Rémy Salvat, le pido que deje de lado su convicción personal y no haga oídos sordos. Usted puede, si es usted el presidente de todos los franceses”. La posición del presidente quedó clara en otro caso similar reciente, el de Chantal Sébire, que pedecía un tumor incurable que le deformaba el rostro y le causaba dolores atroces. Falleció en marzo por una sobredosis de barbitúricos después de pedir sin éxito a la justicia el derecho a morir dignamente. Un caso que llevó al Gobierno a realizar una reevaluación de la “ley sobre el final de la vida” que debe publicarse antes de 2009.

Según amigos de la familia, Rémy no quería recurrir a los cuidados paliativos, se sabía condenado y había manifestado conscietemente su deseo de no acabar como “un vegetal”. “Rémy nos decía: mientras que pueda andar viviré. Pero desde hacía varios meses ya no podía utilizar sus piernas y sufría terribemente”, ha contado su padre, Jean-Pierre, según publica Le Figaro. Hace nueve años, la madre, Régine, en un momento de “hundimiento total” según explicó ella misma a la Justicia, intentó acabar con los padecimientos de su hijo, lo que le valió ser imputada de intento de asesinato, causa que fue sobreseída.

http://www.elpais.com/articulo/sociedad/suicidio/joven/minusvalido/reabre/debate/eutanasia/Francia/elpepusoc/20080814elpepusoc_4/Tes

La muerte de catorce bebés desata una polémica sobre los ensayos de una vacuna en Argentina

La muerte de catorce bebés sometidos a un protocolo para el desarrollo de una vacuna contra el neumococo ha desatado una polémica en Argentina sobre los métodos de captación de los niños.
Maricel Seeger. EFE. Buenos Aires 14/08/2008

Médicos, familiares de las víctimas y ex funcionarios denunciaron que algunos profesionales involucrados en esta investigación aplican la vacuna experimental sin facilitar suficiente información previa a los padres, utilizan recursos públicos y “no incorporan testigos imparciales durante el trámite de aceptación”, tal como exigen las normas sanitarias.

Se trata del protocolo Compas, del laboratorio GlaxoSmithKline (GSK), que estudia la eficacia de una vacuna contra los efectos de la bacteria del neumococo, como la neumonía. GSK rechaza de plano las acusaciones. El laboratorio, que también desarrolla el programa en Colombia y Panamá, pretende realizar pruebas con 14.000 niños argentinos.

Desde el inicio de la tercera y última fase de la investigación, el año pasado, han muerto catorce bebés en el norte argentino -dos en San Juan, cinco en Mendoza y siete en Santiago del Estero-, donde más del 34 por ciento de la población vive bajo el umbral de pobreza.

“Lamentamos los fallecimientos que se han producido en el marco del estudio”, señaló el laboratorio, que destacó que las víctimas fueron evaluadas “exhaustivamente”, tuvieron “un diagnóstico médico concreto” y no se hallaron casos relacionados con la vacuna.

Además, según GSK, se observó “una reducción significativa” de la mortalidad en los participantes comparada con el índice de mortandad infantil del país.

“En Santiago del Estero hay un reclutamiento no ético: se aprovechan de madres pobres a quienes no les dicen que sus hijos van a ser sometidos a un protocolo. Las hacen firmar sin leer e incluso las amenazan si quieren abandonar el estudio”, denunció el presidente de la Federación Sindical de Profesionales de la Salud de Argentina (Fesprosa), Jorge Yabkowski.

La polémica llevó a los diputados Hugo Perié y Fabián Peralta a solicitar informes al Gobierno sobre las denuncias realizadas y los controles de la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (Anmat), encargada de regular la investigación médica.

Portavoces de la Anmat aseguraron que hasta el momento no detectaron irregularidades y descartaron la vinculación de las muertes con la investigación, aunque admitieron “algunas dudas” sobre la imparcialidad de los testigos.

De hecho, inspectores del organismo solicitaron “documentar la imparcialidad de los testigos” y la Anmat pidió al laboratorio información sobre cuántos bebés fallecidos fueron vacunados, ya que el estudio incluye un grupo de control que no recibe la aplicación, aunque el dato se mantiene bajo reserva incluso para los familiares.

“Ni siquiera los padres saben si sus chicos reciben la vacuna. No estamos contra la investigación, pero hay un mal manejo ético”, advirtió Ana María Marchese, del hospital Eva Perón de Santiago del Estero.

La investigación ya había afrontado inconvenientes en Córdoba (centro), donde hace cuatro años cesaron a catorce profesionales -médicos, enfermeros y bioquímicos- y se desmanteló el Centro de Desarrollo de Proyectos Avanzados en Pediatría, montado para el experimento, recordó el ex alcalde del distrito Luis Juez.

“Detectamos firmas de analfabetos, testigos que eran integrantes del experimento y el investigador principal formaba parte del comité evaluador”, advirtió Luis Jiménez, ex secretario de Salud de Córdoba.

Ambos afirmaron que los médicos utilizaban recursos del hospital municipal para los ensayos del laboratorio, que negó haber desarrollado el programa en Córdoba y que reconoció que abona a los profesionales entre 380 y 400 dólares por cada niño incorporado al protocolo.

“Los médicos trabajan para el protocolo en su tiempo extra y, para eso, se proveen recursos. Además, el niño que participa tiene beneficios extras, como vacunas que no están en el calendario oficial”, argumentó a Efe el director del área de Biológicos de la filial local de GSK, Ricardo Ruttimann, quien estimó que el nuevo desarrollo puede ser aprobado a finales de año.

Julieta Ovejero, tía de un niño fallecido en Santiago del Estero, indicó a Efe que su hermano recibió la visita de agentes sanitarios que prometieron beneficios médicos para el bebé si se incorporaba al estudio y ofrecieron “dinero para callar” sus denuncias.

“Cuando llevamos al bebé al hospital con neumonía -horas antes de morir- dijeron que no podían atenderlo porque era paciente del protocolo y tenía que esperar al doctor del programa”, para el cual “nunca le hicieron estudios previos”, denunció.

http://www.diariomedico.com/edicion/diario_medico/entorno/es/desarrollo/1155292.html

La búsqueda de la certeza

Azucena Couceiro

Profesora de Bioética de la Facultad de Medicina de la Universidad Autónoma de Madrid. España.

01 Agosto 2008

“Las iglesias suelen utilizar muy mal los argumentos científicos”

Entrevista con Diego Gracia, doctor filósofo, médico y siquiatra

Diego Gracia Guillén, reconocido internacionalmente como una autoridad en la bioética, es titular de la cátedra de Historia de la Medicina en la Universidad Complutense de Madrid, desde 1979, y es académico de número de la Real Academia Nacional de Medicina, donde ocupa el sillón 41, el de bioética. Nacido en Madrid en 1941, es heredero de una larga tradición de médicos humanistas, discípulo destacado de Xavier Zubiri y Laín Entralgo, y muy cercano a Ignacio Ellacuría. Dedicado a pensar el lado más humano de la medicina, ha encontrado en la bioética un puente para salvar la creciente grieta entre el progreso tecnológico y científico y la siempre más lenta reflexión sobre el ser humano. Esta entrevista, inédita, fue concedida durante su participación en el II Congreso Internacional de Filosofía Xavier Zubiri, desarrollado en la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas, del 21 al 24 de junio de 2005.

Élmer L. Menjívar / Colaborador
Fotografía tomada del sitio web
de la Real Academia Nacional de Medicina, España

cartas@elfaro.net
Publicada el 11 de agosto de 2008 – El Faro

Para Diego Gracia la vida es una realidad que no admite simplificaciones, por eso habla con la claridad de un científico, y entre citas de San Pablo, su pasión por la razón aflora cuando se trata de levantar y destruir argumentos. Habla de los debates más recios sobre la relación de la humanidad con la vida. El aborto, la eutanasia, la sexualidad humana y la obsesión por la salud son los temas en los que Gracia intenta argumentar con una finalidad clara, casi un dogma de su fe: “Hay que intentar hacer razonar a la gente. La gente cuando se vuelve razonable se vuelve muy tolerante”.

Alguna gente confunde la bioética con la ética médica.
La medicina en la tradición occidental, que comienza en Grecia con los médicos hipocráticos, ha tenido un cuerpo ético desde el principio. La bioética no tiene nada que ver con la ética médica. El término bioética apareció en 1970. Es un neologismo que introdujo en inglés un biólogo norteamericano (Van Rensselaer) Potter, que falleció en 2001. La bioética no es ética médica. La bioética es el intento de reflexionar sobre los problemas éticos que plantea el desarrollo de las ciencias biomédicas, la biología, la genética, la biología molecular, la ecología, es muchísimo más amplio. No es un nuevo nombre dado a la ética médica. Es, en el fondo, un nuevo modo de plantearse las cuestiones morales, que tiene que ver con el futuro de la vida, con las nuevas generaciones, con el medio ambiente, con los animales, con los seres humanos, con la investigación…

Este es Diego Gracia
  • Licenciado en Medicina y Cirugía (1970) 
  • Premio Extraordinario de Licenciatura (1970) 
  • Doctor en Medicina (1973) 
  • Diplomado en Psicología Clínica (1968) 
  • Especialista en Psiquiatría (1974) 
  • Colaborador Científico por oposición del CSIC (1974), en situación de excedencia voluntaria desde el año 1978. 
  • Profesor Agregado de Historia de la Medicina de la Universidad Complutense de Madrid (1978) 
  • Catedrático de Historia de la Medicina de la Universidad Complutense de Madrid (1979) 
  • Director del Departamento de Historia de la Medicina (1978-1983) 
  • Director del Departamento de Salud Pública e Historia de la Ciencia (1989-1994; 1998-2002) 
  • Director del Master en Bioética de la Universidad Complutense de Madrid (1988-) 
  • Director del Seminario X. Zubiri de la Fundación Banco Urquijo (1972-1988). 
  • Director de la Fundación Xavier Zubiri (1988-) 
  • Académico de Número de la Real Academia Nacional de Medicina de Madrid (1989-)
  • Académico de número de la Academia de Medicina de Santiago de Chile (2001-) 
  • Profesor honorario de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile (1997). 
  • Miembro del Comité Directivo de la Asociación Internacional de Bioética (1992-1995) 
  • Miembro del Consejo Asesor de Sanidad del Ministerio de Sanidad y Consumo (1993-2000) 
  • Miembro del Patronato de la Fundación de Ciencias de la Salud (1990-2003) y Presidente del mismo (2003-) 
  • Miembro de la Comisión Nacional de Reproducción Humana Asistida del Ministerio de Sanidad y Consumo 
  • Presidente de Comité de Bioética de Castilla y León, creado por Decreto 108/2002, de 12 de septiembre (BOCyL nº 181, de 18 de septiembre de 2002, p. 12121). 
  • Consultor de la Oficina Panamericana de Salud (1997-)
  • Miembro del Comité Científico de la Fundación de Ayuda contra la Drogadicción (2003) 
  • Premio Van Rensselaer Potter de la Federación Latinoamericana de Bioética (2003) 
  • Miembro de la World Commission on the Ethics of Scientific Knowledge and Technology (COMEST) de la Unesco (2004-2007) 
  • Vocal del Consejo Rector del Centro Nacional de Trasplantes y Medicina Regenerativa  
  • Profesor de Humanidades Médicas en la Universidad Carlos III de Madrid. 
  • Profesor del European Bioethics Course de la Facultad de Medicina de la Universidad de Nimega (Holanda). 
  • Miembro del Core Group del European Master in Bioethics (1999-2000) 
  • Académico Correspondiente de la Real Academia Hispano Americana de Ciencias, Artes y Letras de Cádiz (30 de mayo de 2002) 
  • Doctor Honoris Causa de la Universidad de San Marcos de Lima (2003) 

Vista así, la bioética es una necesidad reciente
Claro, es una necesidad reciente que tiene que ver con varias razones. Una  de ellas tiene que ver con la gran explosión tecnológica que se ha producido en la biología y la medicina en los último 40 años. Por ejemplo, la ingeniería genética: el hecho de que los seres humanos podamos ahora manipular la vida, cosa que nunca había sido posible, es un arma tremenda de doble filo que inmediatamente plantea el problema de si eso que ahora técnicamente se puede hacer, se debe hacer, y en qué condiciones. Sería la relación entre lo que se puede hacer y lo que se debe hacer: No todo lo que es técnicamente posible es éticamente correcto. Pero eso no solo para los médicos, sino también para los ingenieros, los políticos, los investigadores, los ecólogos.

Los aportes de todas estas ciencias que usted menciona están cambiando el concepto de persona, de vida, de humanidad…
Los desarrollos de la biología influyen también en la filosofía. El concepto de persona es un concepto filosófico, no es científico, evidentemente. Pero lo que sí es claro es que los desarrollos científicos obligan a replantear muchos conceptos filosóficos. Eso es igual a lo que pasó a principios del siglo XX con los descubrimientos de la física: la física nuclear y la teoría de la relatividad obligaron a la filosofía a replantearse los conceptos del espacio y del tiempo. La mecánica cuántica replanteó el tema de la materia. Y, claro, el espacio, el tiempo y la materia son conceptos filosóficos, pero no pueden elaborarse con independencia de los datos de la física. Pues aquí sucede lo mismo, el desarrollo de la biología ha hecho que los nuevos datos biológicos tengan que ser tenidos en cuenta en la discusión filosófica. No es que ellos van a resolver el tema, lo tiene que resolver la filosofía, pero la filosofía tiene que tener en cuenta esos datos.

¿Podría comentarnos alguno de los datos científicos recientes a los que se refiere?
Por ejemplo, en el tema del desarrollo del embrión. Sabrá usted que en esto hay una polémica enorme, y que hay dos actitudes. Todo el mundo opina sobre esto, pero no todo el mundo tiene los datos biológicos auténticamente actualizados. La mayor parte de los biólogos lo que piensan es que la información de los genes —que es la información que se transmite con las dos células germinales al óvulo fecundado, que, por tanto está en el llamado cigoto, el embrión— no es toda la información que se necesita para que salga un ser vivo. Se necesita una enorme cantidad de interacciones del medio, de la madre… es una gran cantidad de interacciones. Y solo la interacción de todo eso acaba dando de sí una realidad que llamamos un ser vivo. Dicho de otra manera: un perro no es igual a los genes de un perro.
Los genes de un perro y un perro no son lo mismo. Y con los genes de un perro no sale un perro.

Esas ideas son parte del debate sobre el aborto.

Todo esto es crucial en el tema del aborto. La sociedad está dividida en este tema porque no solo influyen razones científicas, sino creencias también, y todo eso es respetable. Pero desde luego, lo que está claro es que en este momento no es posible pensar como mucha gente piensa: “Todo señor que no acepta que desde el primer momento el embrión es persona o un ser humano, o es tonto, o es un malvado”. Eso no es verdad. La sociedad está dividida y cuando eso pasa y cada uno cree que tiene razones de peso para defender la postura que defiende, lo que hay que hacer es respetar las posturas y no tratar de criminalizar a ninguna. A nadie le obligan a abortar pero tampoco está claro que los antiabortistas puedan obligar a los demás a no abortar.

Es un debate muy complejo por los actores que están involucrados.
Mire usted, en este momento, en el tema del aborto, el debate fundamental no es un debate dentro de las ciencias, es un debate entre ciencia y religión. Esto ya pasó en el siglo XIX con el evolucionismo y otros temas, que son debates que al final acaban resolviéndose. La Iglesia perdió el debate del tema del evolucionismo, después de estar anatematizando por décadas y décadas a los que defendían el evolucionismo. Aquí pasa un poco lo mismo. El debate del aborto es entre la gente que se dedica a este tema en el orden científico y la Iglesia, o las iglesias, que toman posturas muy numantinas, muy a la defensiva. Hay un autor norteamericano, (Richard) Rorty (1931), que dice que las guerras del aborto son las nuevas guerras de religión. No se puede ver el tema del aborto como una guerra científica, sino como una guerra de religión.

¿Científicamente ya está resuelto el tema del aborto?
No es que esté resuelto. Sigue habiendo científicos que opinan de ciertas maneras, pero el gran disenso no se produce dentro de las ciencias, sino que se produce entre ciencia y religión. Ahí, el futuro dirá. Yo creo que los datos de la ciencia van a ser cada vez más apabullantes a favor de la idea de que en el primer momento no puede considerarse que esté toda la información necesaria y suficiente para que surja un nuevo ser y que, por tanto, la aparición de un nuevo ser, que pueda considerarse una persona, necesita de espacio y de tiempo, un proceso constituyente, y luego, una vez constituido, se puede hablar de que es una persona. Pero la idea de que es una persona desde el primer momento irá perdiendo adeptos, ya ha perdido muchísimos, pero irá perdiendo más.

¿Y dónde se ubica el argumento de que en el primer momento, si bien no es una persona constituida, sí es una persona en potencia?
Eso ya es pura filosofía, son conceptos aristotélicos. Además, se entienden tan mal, incluso dentro de la apelación al mismo pensamiento de Aristóteles. En Aristóteles, y en la tradición escolástica, la potencia es siempre potencia de una sustancia, de una realidad ya constituida. Un grano de trigo tiene la potencia de ser una espiga, por tanto, hay una realidad ya constituida que tiene cualidades en potencia que luego se convierten en acto. Pero aquí estamos frente a una cosa distinta. Por ejemplo, un espermatozoide y un óvulo no son un cigoto en potencia, porque no han constituido una sustancia. ¿Qué quiero decir con esto? Que hay que distinguir lo que es potencia y lo que es posibilidad, es decir, antes de que se constituya una realidad los elementos que van a formar parte de ella tienen la posibilidad de ser esa realidad. Así, un espermatozoide y un óvulo no son un cigoto en potencia, porque no han constituido una sustancia, tienen la posibilidad de juntarse y formar un cigoto, pero no son un cigoto en potencia.

La tesis es que, si hay un proceso constituyente, una vez constituida esa realidad, sí que hay cualidades en potencia, pero antes no tiene sentido hablar de que hay un ser humano en potencia. Existe la posibilidad. Todo depende de que las informaciones que van a ser necesarias para que se constituya esa realidad entren en contacto entre sí, o no, y eso dependerá de otras cosas más allá de la voluntad del ser humano.

Otro punto que se discute es el aborto por deformaciones genéticas o por violación…
Las leyes del aborto son de dos tipos. Hay unas leyes que se llaman de plazos, y otras que se llaman de indicación. Las leyes de indicación admiten tres o cuatro indicaciones. Una indicación que admite todo derecho es la indicación de grave daño para la salud física de la madre, es decir, en caso de incompatibilidad entre la vida de la madre y la vida del niño, en general se admite la posibilidad del aborto, eso es tradicional, es antes de las leyes del aborto, se ha admitido en muchas legislaciones. Esa es la indicación médica.

La ley española, por ejemplo, admite dos indicaciones más. Una de ellas es la que se llama indicación moral: en caso de violación. Cuando a una persona la han violado tiene un periodo, que es de muy pocas semanas, porque uno se da cuenta de que lo han violado en seguida y no hay que esperar mucho, se admite el aborto en esas semanas. Esas semanas son un periodo absolutamente temprano, que no hay ni anidación, y en esa etapa es muy difícil hablar de aborto. En obstetricia y ginecología se entiende por aborto cuando se trata de un feto implantado, lo que sucede a las dos semanas. Últimamente se habla de aborto indiscriminadamente, pero médicamente no tiene sentido antes de las dos semanas. Luego hay otra indicación, la eugenésica, el aborto indicado por grave malformación en la estructura del feto, que tiene también un periodo.

Hay una cuarta indicación, esa no está en la española, que es la llamada indicación socioeconómica.  Es cuando un embarazo puede suponer un grave daño para la estabilidad económica y social de la familia.
Luego están las leyes de plazos. La ley norteamericana admite que durante el primer trimestre la mujeres no tienen que exponer ninguna condición, con tal de que lo pidan ellas mismas, y que se sometan a una reflexión para determinar que no es un capricho, y se les da apoyo sicológico para ver si se puede evitar de alguna manera. Porque lo que está claro es que para todo el mundo el aborto es algo negativo que debería evitarse los más posible.

Libros
  • Persona y Enfermedad. Una contribución a la Historia y Teoría de la Antropología Médica, Madrid, Universidad Complutense, 1973. 
  • Teología y Medicina en la obra de Miguel Servet. Villanueva de Sijena, Instituto de Estudios Sijenenses Miguel Servet, 1981; 2ª ed., 2004. 
  • Ética de la calidad de vida. Madrid, Fundación Santa María, 1984. 
  • Voluntad de Verdad: Para leer a Zubiri, Barcelona, Editorial Labor, 1986. 
  • Fundamentos de Bioética, Madrid, Eudema, 1989. 
  • Primum non nocere: El principio de no-maleficencia como fundamento de la ética médica, Madrid, Real Academia Nacional de Medicina, 1990. 
  • Introducción a la Bioética. Bogotá, El Búho, 1991. 
  • Procedimientos de decisión en ética clínica. Madrid, Eudema, 1991. 
  • Ética y vida: Estudios de bioética. Vol. 1: Fundamentación de la bioética. Vol. 2: Bioética clínica. Vol. 3: Ética de los confines de la vida. Vol. 4: Profesión, investigación, justicia sanitaria. Bogotá, El Búho, 1998. 
  • Como arqueros al blanco: Estudios de bioética: 1998-2002. Madrid, Triacastela, 2004. 
  • La deliberación moral. Madrid, Triacastela (en preparación)

¿Hay un momento a partir del cual se pueda hablar de ser humano?
No es nada fácil establecer el momento, pero en cualquier caso, el momento no es muy temprano, pasa bastante tiempo y, desde luego, antes que los órganos fundamentales que son esenciales para la vida no están constituidos, difícilmente se puede decir que se ha logrado esa suficiencia constitucional, término de Zubiri, para poder decir que hay un ser humano en acto.

¿Cómo retoman estos detalles académicos las leyes?
Muchas leyes del aborto —por ejemplo la ley española— son bastante protectoras. Probablemente se quedan antes de esa posible fecha, que en cualquier caso es un tema muy discutido, pero no parece que sea muy pronto que el embrión tiene esa  autonomía y suficiencia biológica para considerarse ya constituido y por tanto sujeto a la condición total de ser humano.

¿Pero cuál es el tiempo en el que más acuerdo existe?
Hay muchas posturas. Desde luego, no desde antes de la anidación, que es al final de las dos semanas. Hay otra teoría, mucha más defendida, que es al final del periodo embrionario, que acaba cuando termina algo que en embriología se llama organogénesis primaria y eso está entre la octava y la novena semana. Es más o menos entre dos y tres meses. Y luego hay autores que dicen que eso no puede lograrse hasta que no se logra una cierta madurez del sistema nervioso que es bastante más tarde.

Hay un axioma religioso que dice: “Solo Dios da la vida y nadie más  puede quitar”.
Ese axioma habría que replanteárselo. Empezando por ver qué se entiende por vida, porque hay una vida que es la vida biológica, donde uno se muere cuando deja de latirle el corazón. Pero la vida tiene otros sentidos, por ejemplo, la vida tiene un sentido biográfico. La vida es el argumento que todos vamos escribiendo a lo largo del tiempo. Como decía Ortega y Gasset, todos somos los novelistas de nuestra propia vida. Una novela o una biografía que acaba. La vida es una realidad con argumento, hay que vivirla humanamente. Hay muchas personas mayores que su vida biográfica ha acabado, que dicen: “Si yo ya en esta vida ya he acabado, ya hasta que quiera Dios”. Eso lo decía mi madre. Habría que decir que su vida biológica se prolonga más allá de su vida biográfica.

Así como el principio de la vida, el final también es tema espinoso cuando se habla de la eutanasia.
Hay personas en las que el final de la vida biográfica no solamente se acaba porque ellos crean que se ha acabado, sino porque han perdido su capacidad intelectiva —como pasa en las demencias, en el Alzheimer muy evolucionado—. Esta gente, ¿está viva o no está viva? ¿Eestá humanamente viva o no está humanamente viva? ¿Tenemos las mismas obligaciones con esas personas que tenemos con los niños que hay en la calle? Ahí hay un problema.

Por otra parte, ¿pueden disponer los seres humanos de su muerte? ¿Puede uno decir “Si yo me encuentro en esas condiciones no quiero que se utilicen conmigo medios extraordinarios” o no? Se podrá decir lo que se quiera, pero la humanidad, a veces relativamente sensata, entiende que esas situaciones no son parangonables y que por tanto hay que aceptar que en esas situaciones los seres humanos puedan disponer sobre su vida y decir que no quieren más. También hay que tener en cuenta que las obligaciones morales dependen de la condición de las personas. Tenemos muchas más obligaciones morales con las personas que tienen enfermedades y condiciones sociales que los matan prematuramente, que con aquellas personas que consideran que ya han hecho todo lo que han hecho en la vida.

¿Calidad de vida?
No había querido introducir el tema porque es un poco complicado, pero podemos hacerlo. Se puede definir de varias maneras. De forma subjetiva, mi vida, y depende de los valores que uno tiene. El médico puede considerar que yo tengo una calidad de vida para seguir viviendo, puedo tener un Altheimer prolongado pero me cuidan bien y dice que mi calidad de vida es bueno, pero yo mismo no puedo considerar que no es buena. Una cosa que deteriora mucho la calidad de vida —eso en las personas cultas— es el hecho de depender de los demás, que le tengan que cuidar y ser una carga para los demás.
 

Otras publicaciones

Colaboración en más de 40 libros, de los cuales en varios he sido editor.  Ha publicado más de 150 artículos en revistas especializadas. Miembro del Consejo Editorial de las revistas:

  • Theoretical Medicine
  • Medical Humanities Review
  • Medicine, Health Care and Philosophy
  • NTM-Zeitschrift für Geschichte und Ethik der Naturwissenschaften, Technik und Medizin
  • Medicina Clínica
  • Revista Española de Salud Pública

Ha sido director de Investigación Clínica y Bioética.

Usted menciona a menudo la obsesión por la salud en esta época.
La cultura actual es una cultura basada en la salud, la religión ha perdido mucho de su fuerza, y lo que era antes la salvación se ha trasladado a la salud. De tal manera que estamos todo el tiempo pendientes de la salud y cuidando nuestra salud. Pero el cultivo obsesivo de la salud y la búsqueda obsesiva del bienestar produce malestar. Es decir, si yo me preocupo mucho por estar bien, esa misma preocupación me hace estar mal. Esto está promovido por muchas cosas, hay muchas empresas que tienen mucho interés en obsesionarnos con esto para que compremos cremas y paguemos cosas. La industria de la salud es una industria muy floreciente. La salud hay que gestionarla prudentemente, la prudencia es lo contrario de la obsesión, en el fondo si llegamos a tener un promedio de vida de 80 años y con una calidad de vida bastante buena, pues tendríamos que dar con un canto en los dientes porque somos la primera generación en toda la historia de la humanidad que tenemos esta fortuna. Pero la gente no está contenta, quiere más, a ver si en vez de 80, son 120, y además sin arrugas y me pongo pelo cuando me quede calvo.

¿En el fondo será no querer enfrentar la muerte?
Yo creo que hay que aprender a disfrutar de la vida y la salud pero razonablemente. Hay que saber que la vida tiene término y que uno tiene que envejecer y que vamos perdiendo fuerzas y que se va a morir y no tratar de ocultar estas dimensiones negativas que, al ocultarlas, se van al inconsciente y están ahí generando angustia. Es no querer enfrentar fantasmas. La muerte evidentemente genera angustias, pero ocultarla genera más angustia, y es irracional porque estamos luchando contra un fantasma que es conseguir una vida indefinida, una juventud eterna, y eso se volverá contra nosotros.
 
Otro tema que divide a la sociedad es la homosexualidad, y la ciencia y las iglesias también son debatientes enfrentados.
Las iglesias siempre actúan de la misma manera: consideran que la naturaleza ha creado solo dos sexos y eso no está nada claro. Las iglesias suelen utilizar muy mal los argumentos científicos. ¿Cómo se define un hombre y cómo se define una mujer? No está nada claro. En biología se distinguen los caracteres sexuales en cuatro niveles. Los caracteres primarios, que son los genitales; los secundarios, que son endocrinos; los terciarios, que son ciertas características morfológicas derivadas de lo anterior, y unos caracteres sexuales cuaternarios, que son sicológicos.

Todos esos niveles son realmente ambiguos. Por ejemplo, en la Olimpíada de Barcelona a mí se me planteó una cuestión. Hay que hacer correr en atletismo a los hombres con los hombres y a las mujeres con las mujeres. ¿A quién ponemos del lado de los hombres y a quién del lado de las mujeres? Lo que se les hace es un análisis genético: si tienen cromosomas XX sería hembra y si tiene XY sería varón. Es bien sabido que para ganar una prueba atlética lo más importante no es tener los genes masculino o femeninos, sino el nivel de andróginos, que son caracteres sexuales pero no primarios. Hay gente que tiene los genes femeninos pero produce una gran cantidad de hormonas masculinas. Hay una cosa que se llama testículo feminizado y que está en algunas mujeres. ¿Con quién tiene que correr, con los hombres o con las mujeres? Pues corren con las mujeres y son las que ganan las carreras. Pero esas señoras, endocrinamente, son hombres.
Todo esto es para decirte que yo creo que se simplifican las cosas, y pensar que la homosexualidad es una perversión moral es una teoría que mantiene cierta gente, pero eso no es verdad, es una cosa mucho más complicada  y, curiosamente, no está tan claro qué es eso de ser un hombre y una mujer.

Claro que hay cuestiones intermedias, y hay mezclas, y la homosexualidad se da en la naturaleza, en los humanos y se da en los animales, es decir que esto no es matemático, que somos el resultado de la evolución biológica, no es que Dios haya creado, como dice la Biblia, por aquí a los hombres y por allá a las mujeres, no es así, es mucho más complicado.
 
¿Hay alguna esperanza de que las iglesias u otros actores que configuran la mentalidad de la sociedad quieran y tengan acceso a esta información para reconsiderar todos estos conceptos y discutirlos racionalmente?
Yo le diré cómo actúo yo. Yo no confío mucho en que los que no quieren oír oigan, pero sí estoy convencido de que hay que trabajar dando argumentos y tratando de educar a la gente como si fueran a escuchar. Creo que no hay que perder la esperanza, como decía San Pablo: “Hay que esperar contra toda esperanza”. Y esa es la función, hay que intentar hacer razonar a la gente. La gente, cuando se vuelve razonable, se vuelve muy tolerante, porque la realidad es muy compleja, y los intolerantes suelen serlo porque no son capaces de ver la complejidad de la realidad, creen que lo tienen todo muy claro, y eso porque todo lo simplifican, nada más por eso.

http://www.elfaro.net/secciones/Noticias/20080811/noticias2_20080811.asp

Alertan sobre la falta de ética en algunos ensayos clínicos en la India

Las compañías farmacéuticas transnacionales están trasladando el negocio de los ensayos clínicos a la India, convirtiendo a este país en uno de los destinos más atrayentes del mundo para la realización de esta práctica.

06/08/2008

Este fenómeno se debe a que en la India la mano de obra está formada, los costes son bajos, existe una mayor disponibilidad de pacientes y un sistema de control de los fármacos permisivo.

Según la Asociación de Cámara de Comercio e Industria de la India,, el país está sacando provecho del negocio de los ensayos clínicos valorados aproximadamente en mil millones de dólares para el año 2010. Sin embargo, el factor económico no es lo único que cuenta, ya que el auge de esta industria está haciendo que se planteen problemas éticos debido a las irregularidades en algunos ensayos clínicos. El Registro de Ensayos Clínicos del país promueve la inscripción de todas las pruebas que se realizan en la India, dando transparencia al sistema y trabaja mano a mano con el Indian Journal of Medicine Research para impulsar la publicación de ensayos clínicos, de manera que no sólo se publiquen aquellos que han resultado efectivos.

Según Prathap Tharyan, miembro de la plataforma internacional de registro de ensayos clínicos de la OMS (ICTRP, siglas en inglés), el registro será imprescindible para aquellos investigadores que quieran publicar el resultado de sus ensayos en periódicos importantes y que se den a conocer a nivel internacional. Y es que la ICTRP ha realizado grandes esfuerzos para impulsar esta iniciativa de registro, que comenzó a funcionar en agosto de 2005 y se ha comprometido a realizar un registro global de todos los ensayos clínicos a nivel mundial. A pesar de que la India se encuentra en este programa, el registro de los ensayos clínicos en este país no es obligatorio y sólo resulta imprescindible si los investigadores quieren publicar los ensayos en iniciativas de editores del Indian Journal of Medicine Research, apunta Davina Ghersi, coordinadota de la ICTRP.

Por otra parte, el Registro de los Ensayos Clínicos en la India contiene los 20 datos de registro obligatorios como nombre y dirección del investigador, duración del ensayo, lugar y fase en que se encuentra, además de un resumen breve del mismo.

Pero todavía quedan muchos retos por afrontar. Por ejemplo, muchos colegios de médicos, instituciones de investigación y control de medicamentos y ONG involucradas en estos ensayos creen inadecuados los pasos a seguir en el proceso de registro voluntario. Chandra Gulhati, miembro del Monthly Index of Medical Specialities advierte de la necesidad del registro obligatorio en el Departamento General de Control de Fármacos de la India antes de llevar a cabo un ensayo clínico y de revelar los comités éticos del hospital donde se realicen los ensayos, ya que según Gulhati muchos carecen de independencia y organización. Una muestra de esto es que existen sólo 40 comités éticos en la India en activo, lo que provoca inseguridad en los ensayos clínicos.

A todo lo anterior, se suma el problema de los hospitales pertenecientes a compañías farmacéuticas; en éstos los ensayos clínicos deberían contener una declaración formal que muestre la relación entre ambas partes.

http://www.diariomedico.com/edicion/diario_medico/normativa/es/desarrollo/1153328.html