Archivo por meses: mayo 2008

“La omisión del consentimiento no constituye una infracción de lex artis”

Luis Martínez-Calcerrada, magistrado del Supremo, y Antonio García Paredes, presidente de la Sección VII de la Audiencia Provincial de Madrid, afirman que la omisión del consentimiento no es una vulneración de la lex artis, pues la segunda está relacionada con la técnica empleada por el facultativo y la información afecta al derecho de autonomía del paciente.
Marta Esteban 29/05/2008
Si en algo ha habido unanimidad en las sentencias que sobre responsabilidad han dictado los tribunales ha sido en la vinculación que se ha dado al consentimiento informado como parte de la lex artis ad hoc. Los jueces mantienen que la omisión de la información por parte de los médicos es una infracción de esa lex artis que debe presidir la actuación sanitaria. La falta de información al paciente, si produce un daño, es una vulneración de los derechos del enfermo y del deber de información que compete al facultativo, que con su omisión viola la buena práctica  profesional.

Esta opinión mayoritaria en los tribunales no es compartida por magistrados como Antonio García Paredes, que preside la Sección VII de la Audiencia Provincial de Madrid, ni por Luis Martínez-Calcerrada, magistrado del Tribunal Supremo. Así lo han puesto de relieve en el XII Encuentro de Responsabilidad Sanitaria organizado por Diario Médico y Expansión Conferencias con el patrocinio de Adeslas.

Ambos jueces entienden que la determinación de la lex artis se mueve entre los parámetros de las técnicas de la profesión médica, y el consentimiento informado es un exigencia adicional que no influye en la pericia sanitaria. Además, en ambos casos los bienes jurídicos son distintos, pues el primero afecta a la salud de los pacientes y el consentimiento a su dignidad e integridad.
En cualquier caso, Martínez-Calcerrada y García Paredes recuerdan que la falta de información no es por sí causa para generar el derecho a indemnización, pues ha de existir un daño provocado por la impericia profesional.

Comunicación directa
En el análisis que García Paredes ha hecho de la figura del consentimiento informado, el magistrado ha resaltado la regulación detallada de la Ley 41/2002, de Autonomía del Paciente, que en su artículo 8 establece que “toda actuación en el ámbito de la salud de un paciente necesita el consentimiento libre y voluntario del afectado”.

Según García Paredes, la ley “exige un diálogo constante entre el médico y el paciente”, y a través de la información el enfermo “se involucra en la asistencia sanitaria y el facultativo comparte con él sus conocimientos médicos”. El presidente de la Sección VII de la Audiencia Provincial de Madrid ha recordado también al profesional que “no basta con la existencia de documentos escritos de consentimiento, pues hay que demostrar que el paciente se ha enterado de la información que se le ha dado, que debe ser adecuada, lo cual es a veces muy difícil”.

Por su parte, Martínez-Calcerrada ha insistido en que el consentimiento informado “no es patente de corso, pues por muy meticulosa que haya sido la información hay responsabilidad si ha existido un daño causado por una mala actuación profesional”.
García Paredes ha abogado por la necesidad de que “la jurisprudencia perfile más las consecuencias de la falta de consentimiento, dándole la importancia que requiere en cada caso, es decir, como una falta de carácter deontológico, como un quebranto de la dignidad humana del paciente o como la asunción por parte del médico del riesgo del que no ha sido informado el enfermo”. Además, aconseja a los centros de salud “que mejoren los mecanismos de información como por ejemplo los soportes de las historias clínicas”.

http://www.diariomedico.com/edicion/diario_medico/normativa/es/desarrollo/1129094.html

La Comisión Deontológica de la OMC propone crear un sistema de validación de la objeción de conciencia



El presidente de la institución ha comentado que es “necesario encontrar las vías que permitan respetar todos los derechos cuando éstos entren en conflicto”.


Madrid (30-5-2008).- La Comisión Central de Deontología de la OMC ha propuesto crear un sistema de validación de objeción de conciencia que además garantizaría la confidencialidad. El presidente del Consejo general de Colegios de Médicos, Isacio Siguero, ha comentado que es “necesario encontrar las vías que permitan respetar todos los derechos cuando éstos entren en conflicto”. Una de esas vías pasa por la validación deontológica de los casos de auténtica objeción de conciencia, según ha formulado el presidente de la Comisión Central de Deontología de la OMC, Rogelio Altisent, “con ello se lograría dar mayor transparencia e información sobre los auténticos casos y, al mismo tiempo, reconducirse aquéllos que entran a formar parte de la denominada falsa objeción de conciencia”.

Por ello, la Comisión Central de Deontología propone un proceso de validación de objeción de conciencia que, reconocido por la autoridad sanitaria, “supeditaría la dispensa de la obligación legal al dictamen del Colegio de Médicos, realizado a partir de una evaluación de la sinceridad y la consistencia de la posición expuesta por el médico que desea acogerse a ella”, ha comentado Altisent. El presidente de la Comisión Central Deontológica ha asegurado que esta labor asignada al Colegio de Médicos es “perfectamente coherente con el concepto legal y constitucional que envuelve a la objeción de conciencia”.

Existen dos posturas extremas ante la objeción de conciencia, para unos, “se trata de un derecho humano primario del que el profesional siempre puede echar mano y ante el que cede la exigencia de cualquier otro precepto, ley o norma”, ha explicado el profesor Gracia. Otros, por el contrario, consideran que “la ley ha de poderse cumplir y que, por tanto, los ciudadanos tienen derecho a que los profesionales sanitarios satisfagan sus necesidades, incluso cuando éstas van contra su conciencia, siempre que no exista otro medio de hacer accesibles tales prestaciones”.

La objeción de conciencia es un derecho sin un marco legal claramente establecido

 

El debate va dirigido tanto a médicos como a pacientes que se ven afectados en los derechos y decisiones del profesional. En esta jornada se dará a conocer también una guía para orientar y buscar soluciones a estos problemas morales


Madrid, 29 mayo 2008 (mpg/AZprensa.com)

La objeción de conciencia es un derecho fundamental, sin embargo las leyes reguladoras en esta materia son escasas y la mayor parte de los países, entre ellos España, carecen de ellas. El derecho a la objeción de conciencia afecta tanto a médicos como a pacientes y, en ocasiones, puede surgir un conflicto cuando el paciente reclama la prestación de un servicio sanitario legalmente reconocido pero contrario a los valores morales del profesional.

Ante la necesidad de buscar soluciones que eviten la progresión de los conflictos y su derivación en procesos judiciales, hoy se celebra una Jornada sobre “Ética de la objeción de conciencia en Medicina” en el que se darán cita expertos en derecho sanitario, deontología y bioética para avanzar en uno de los temas de actualidad de la profesión médica que más controversia suscitan.

La objeción de conciencia es uno de los temas más debatidos y complejos. Los profesionales sanitarios se encuentran con frecuencia con un conflicto entre dos deberes, el de respetar las decisiones (de los pacientes, de los superiores o de las normas y reglamentos) y el de fidelidad a sus propias creencias y valores.

“La objeción de conciencia es un derecho constitucional, al igual que es un derecho para el paciente exigir la mejor prestación sanitaria. De ahí la necesidad de que las objeciones de conciencia se den a conocer de forma voluntaria y con anterioridad a los superiores, para poder organizar los servicios y atender de la mejor forma posible al paciente”, ha señalado el doctor Juan José Rodríguez Sendín, secretario general del Consejo General de Colegios de Médicos.

“Es un tema polémico y de gran importancia, por lo que inquieta a mucha gente”, ha apuntado el profesor Diego Gracia, presidente de la Fundación de Ciencias de la Salud. “Las enormes dificultades que plantea su desarrollo explicarían que las comisiones nacionales e internacionales de ética apenas hayan elaborado documentos sobre la objeción de conciencia en los profesionales sanitarios”.

En este encuentro a través de dos mesas de análisis y debate se abordará la objeción de conciencia desde la perspectiva del derecho, la deontología y la ética así como los supuestos prácticos más frecuentes (aborto, cuidados paliativos, etc.) con los que se encuentra el médico en el ejercicio de su profesión.

Semergen ofrece al médico una ‘web’ sobre bioética

La Fundación de la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (Semergen) ha presentado la nueva página web del Instituto de Bioética y Humanidades Medicas (IBH), www.institutobioeticahumanidades.es, informa Europa Press.
Redacción 30/05/2008
La página pretende “desarrollar aquellas facetas humanísticas del ejercicio profesional, ayudando a este colectivo a conocerlas, comprenderlas y potenciarlas”, según Javier Sádaba, filósofo y director asociado del IBH.

Este nuevo foro supone un intercambio de ideas que facilitan la comunicación entre las personas e instituciones interesadas e implicadas en proyectos de otras características, y permite la participación en proyectos diseñados para facilitar el desarrollo de las facetas humanísticas de la medicina.

El IBH tiene como objetivos principales “desarrollar el pensamiento, reflexiones y conceptos de la bioética aplicada a la medicina clínica y, en particular, al ámbito de AP; desarrollar las facetas humanísticas al igual que los valores éticos y profesionales de la práctica médica; detectar las carencias y las fortalezas, e implementar las medidas necesarias para conseguir los objetivos propuestos”, ha explicado Antonio Otero, director del IBH.

Dentro de la web se podrán consultar los cursos de formación realizados para los profesionales, y en especial para la atención primaria, en los campos de la Bioética y las Humanidades.

Por otro lado, existe un apartado dedicado al campus universitario, en el que se realizarán actividades de difusión, información y formación en universidades españolas y extranjeras. También se pretende introducir una biblioteca virtual, en la que se incluirán todas aquellas publicaciones más relevantes, entre las que se encuentran las propias del IBH y su fondo editorial especializado en bioética y humanidades. Además, dentro de la web se ha incluido el Museo Virtual del Médico Rural, que muestra un recorrido interactivo en el tiempo que abarca el siglo XIX y primera mitad del XX, en el que se describen las distintas teorías del modo de enfermar y las causas de ello, y cómo fueron influyendo en el ejercicio profesional del médico rural.

http://www.diariomedico.com/edicion/diario_medico/normativa/es/desarrollo/1129153.html

Se ofrece semen a la carta

El Instituto Valenciano de Infertilidad lanza en Internet un servicio con el que se puede elegir un donante según su color de ojos o de piel o su altura
JAIME PRATS – Valencia – 29/05/2008

“Caucásico, ojos azules, pelo ondulado castaño oscuro, color de piel pálida, 73 kilos, 1,74 metros de alto”. El Instituto Valenciano de Infertilidad (IVI) exporta muestras de semen a la carta, que se pueden elegir en Internet a partir de un listado de 110 donantes, todos ellos con su correspondiente descripción de color de piel, ojos, talla, peso, grupo y tipo sanguíneo y etnia, e identificados por un código.

En España es ilegal que las mujeres que se someten a tratamientos de fertilidad seleccionen las características físicas que quieren para sus hijos. Son los centros de reproducción asistida quienes, en función de los rasgos de los padres o la madre, eligen al donante más apropiado. “En ningún caso podrá seleccionarse personalmente el donante a petición de la receptora. El equipo medico deberá procurar garantizar la mayor similitud fenotípica [rasgos físicos] e inmunológica posible de las muestras disponibles con la mujer receptora”, como recoge la Ley sobre Técnicas de Reproducción Asistida, de 2006.

Sin embargo, hay países en los que no existe este impedimento. A ellos se dirige el Banco de Semen Internacional, según el IVI. “Hemos hecho 250 envíos de muestras desde que lo pusimos en marcha, hace unos siete meses, con destino a países como Suiza, Bélgica, Brasil o Panamá”, explica Nicolás Garrido, el jefe de andrología y del banco de semen de este centro privado asociado a la Universitat de València. Han tenido incluso una solicitud de Singapur. “Supongo que sería una pareja no oriental que buscaba rasgos occidentales para su hijo”, apunta Garrido.

Del centenar de donantes del banco del IVI, situado en Valencia, sólo hay dos afroamericanos. La aplastante mayoría tiene rasgos caucásicos, el pelo castaño y los ojos marrones. Una edad comprendida entre los 19 y los 25 años. La mayoría, destaca el IVI, universitarios. “Somos muy exigentes con los donantes”, indica Garrido, “si lo habitual es obtener 20 millones de espermatozoides con buena movilidad por muestra, nosotros elevamos el listón a 90 millones para incluirla en nuestro banco”. La ley española impide que el semen de un mismo donante se emplee para concebir a más de seis niños, de forma que muchas de las muestras son de estos padres biológicos de familia numerosa, que pueden seguir teniendo hijos, sin ellos saberlo, en el extranjero.

La petición, como relata Garrido, ha de proceder siempre de un centro de reproducción asistida, nunca directamente de la receptora. Una vez recibida la solicitud, se envía el semen crioconservado en hielo seco en un recipiente de unos 20 por 60 centímetros y 10 kilogramos. Cuesta 175 euros si va destinado a un tratamiento de fecundación in vitro y 250 si se trata de una inseminación artificial, ya que en este caso, se requiere más esperma.

Desde el IVI sostienen que, a pesar de que se describan características físicas de los donantes, este servicio respeta la ley. La página web del banco (www.bancodesemeninternacional.net) insiste en ello al indicar que se mantiene el anonimato del donante. Fuentes del Ministerio de Sanidad apuntaron ayer a este diario que están analizando este servicio por si colisionara con la legislación vigente.

Algunos de los bancos internacionales más importantes se encuentran en Estados Unidos, país donde se permite que los padres elijan las características físicas del donante. Uno de los más importantes es el California Cryobank, que también publica en Internet su listado. En este caso, además de las características que recoge el IVI, se ofrece la opción de elegir entre personas que tengan “al menos un antecesor de origen judío” o incluso su profesión. Otro de los grandes bancos es Cryos Denmark, en Dinamarca. Frente a éste, cuyos donantes son en su amplia mayoría de marcados rasgos nórdicos, o a los estadounidenses, que tienen “el inconveniente de la mezcla étnica, con antecesores de distintos orígenes”, Garrido destaca la estabilidad étnica de las muestras españolas, especialmente para el sur de Europa o los países latinoamericanos, de rasgos similares a la mayoría de los españoles.

http://www.elpais.com/articulo/sociedad/ofrece/semen/carta/elpepusoc/20080529elpepisoc_7/Tes

Las clínicas proponen retirar el consentimiento para los abortos de jóvenes de entre 16 y 18 años

La ACAI considera “incongruente” que se les exiga permiso a los menores
ELPAÍS.com – Madrd – 28/05/2008

Vota Resultado 8 votos
Las 31 clínicas acreditadas en España para practicar el aborto han anunciado hoy su propuesta de reforma legislativa, en la que abogan la reforma a la Ley del Aborto, para que se articule como una ley de plazos. Entre otros aspectos, la propuesta pide la supresión de la obligatoriedad del consentimiento de un tutor en la interrupción del embarazo de los menores de entre 16 y 18 años.

La ACAI, la asociación que integra estas clínicas, ha considerado hoy en un comunicado que es “incongruente” que a los jóvenes se les pida el consentimiento de un tutor para interrumpir el embarazo cuando existen otras normas legislativas que no lo exigen. El documento cita, por ejemplo, los tratamientos de quimioterapia, ligadura de trompas, el matrimonio y la maternidad.

“Resulta difícilmente sostenible que se reconozca capacidad suficiente para que una menor de 18 años pueda decidir libremente sobre estos aspectos y que, sin embargo, se restrinja su libertad en relación con la interrupción del embarazo”, añade la propuesta, que apuesta por el modelo vigente en Francia.

La reforma de la ley defendida por las clínicas propone que se considere, “no solo la voluntad de la madre para decidir sobre su embarazo, sino también la viabilidad del feto extrauterino”, es decir, que se definan científicamente los tiempos para interrumpir la gestación antes de que el feto pueda sobrevivir sin la madre. De este modo, sería la condición del feto, en casos de feto vivo y sano, los que determinarían la posibilidad de interrumpir o no el embarazo, mientras que en los supuestos de alteración grave fetal “no debería establecerse límite para interrumpir la gestación”.

Celia Herrero, una de las portavoces de esta asociación, ha informado que la semana pasada pidió sendas reuniones a los ministerios de Sanidad, de Justicia y de Igualdad, así como a la Vicepresidencia del Gobierno para dar a conocer esta propuesta, pero que aún no ha tenido “no ha recibido ninguna respuesta”.

La ACAI, aboga por que la Ley del Aborto, en vigor desde 1985, sea reformada y por que se articule como una ley de plazos en la que el aborto sea excluido del Código Penal, y que pase a ser considerado una prestación sanitaria y se permita a la mujer “decidir, libre de tutelas, si interrumpe o no su gestación”.

http://www.elpais.com/articulo/sociedad/clinicas/proponen/retirar/consentimiento/abortos/jovenes/anos/elpepusoc/20080528elpepusoc_9/Tes

La ecografía no requiere recabar un CI por escrito

La Audiencia de Castellón sostiene que la ecografía no exige que el paciente firme un documento escrito de consentimiento al no ser una prueba de riesgo ni invasiva. El fallo absuelve a una médico y un centro.
Marta Esteban 22/05/2008
La forma escrita del consentimiento informado es una exigencia legal reconocida en la Ley Básica 41/2002, de Autonomía del Paciente, y en las normas autonómicas que han regulado la información clínica y los derechos de los usuarios. Sin embargo, el médico no tiene la obligación de recabar siempre una autorización escrita del paciente, pues este documento se reserva para los procedimientos invasivos y que entrañen riesgos para el enfermo, tal y como establece el artículo 8.2 de la norma básica estatal.

Uno de estos supuestos en los que no es preciso el consentimiento escrito es la prueba ecográfica realizada en los embarazos. Así se desprende de una sentencia de la Audiencia Provincial de Castellón que ha absuelto a una médico y a una entidad de la demanda interpuesta por los padres de un niño que exigen una indemnización por no haber sido informados de las malformaciones que padecía el feto cuando se realizaron las pruebas ecográficas.

Según la demanda, la negligencia profesional grave se produjo cuando el informe de una de las ecografías apreció normalidad en las extremidades del feto cuando éste padecía una agenesia del brazo derecho. Y es que “resulta inasumible que se visualizaran dos brazos cuando había sólo uno”. Como consecuencia de esta impericia médica se privó a los progenitores de la “información adecuada a la que tenían legítimo derecho para poder optar por la interrupción voluntaria del embarazo”. Además, los padres alegan que no se les informó de los márgenes de error de la prueba diagnóstica.

Fiabilidad advertida
Los magistrados no admiten la demanda por varias razones. En primer lugar, sostienen que hubo información sobre la fiabilidad de la prueba, tal y como se desprende “de la carpeta que recibió la madre, que contiene una página dedicada a la ecografía obstétrica”.

La entrega de esa documentación “acredita que la facultativa informó a la paciente y que ésta pudo conocer que la utilización de la prueba no era definitiva en la detección de alteraciones morfológicas”.

En segundo término, la resolución judicial, facilitada por Aranzadi, aclara que la información a la paciente tampoco debía realizarse en documento escrito, ya que tanto la Ley 41/2002 como la normativa autonómica sobre documentación clínica y derechos de los pacientes “no exigen el consentimiento por escrito, salvo, entre otros casos, que se trate de un procedimiento diagnóstico invasivo con riesgo, que no es el caso de las ecografías”.

En cuanto al error en la valoración de una de las pruebas, en la que según la demanda no se apreció la malformación de las extremidades, la Audiencia Provincial del Castellón afirma que “el ecógrafo permite la detección del sesenta por ciento de las malformaciones del feto”, lo que significa que existe un “cuarenta por ciento que no se pueda detectar y más aún cuando se trata de una sola anomalía”. Y es que, según el dictamen pericial, cuando hay una sola malformación, la tasa de detección es más baja que en los casos en los que se asocian varias anomalías”.

La sentencia confirma la absolución dictada en primera instancia.

La ley exige la información verbal como regla general
La Ley 41/2002, de Autonomía del Paciente, respalda el uso primordial de la información verbal y deja la forma escrita para casos concretos, como intervenciones quirúrgicas y procesos invasivos o en los que haya riesgo. La validez del consentimiento verbal ha sido avalada por el Supremo (ver DM del 10-X-2005).

Fuera de plazo legal
El derecho de la gestante a optar por la interrupción voluntaria del embarazo es el telón de fondo de una reclamación que se basaba en un defecto informativo en los resultados de las pruebas diagnósticas.

La sentencia de la audiencia provincial aclara que, en cualquier caso, la ecografía que se aporta en la demanda es la correspondiente a las 24 semanas de gestación. Por tanto, en caso de que los médicos hubieran podido detectar la malformación del feto, el aborto no habría podido llevarse a cabo, pues no concurrían ninguno de los tres supuestos tasados en el Código Penal. En concreto, la ley permite la interrupción del embarazo por graves taras físicas si se realiza antes de las 22 semanas de gestación.

http://www.diariomedico.com/edicion/diario_medico/especialidades/salud_de_la_mujer/es/desarrollo/1126053_06.html

“La estructura del sistema sanitario está creando dilemas de índole ético”

La tesis doctoral realizada por Begoña Buil se desarrolla dentro de las líneas investigadoras del Grupo de Investigación de Bioética de la Comunidad Autónoma de Aragón. Según, Rogelio Altisent, la director de la tesis doctoral y profesor de bioética de la Facultad de Medicina de la Universidad de Zaragoza, “los resultados aportan una novedad importante y es que al preguntar a los médicos por las dificultades éticas a las que se enfrentan sorprendentemente no refieren los temas clásicos, sino que colocan en los primeros puestos cuestiones estructurales en las que los médicos tienen una limitada capacidad de actuación”.

M. Esteban 28/05/2008

Esta dato es importante si se tiene en cuenta que en el método empleado para la realización de la tesis “no se preguntaba a los profesionales sobre estos temas estructurales, sino que se les planteaba qué problemas detectaban; al cuantificar las respuestas de los médicos observamos que los primeros puestos estaban ocupados por cuestiones relacionadas con la organización sanitaria”. Las conclusiones del estudio demuestran la necesidad de “prestar atención a estos nuevos dilemas éticos desde el punto de vista de la formación y abordar en este campo materias tan importantes como la relación entre la atención primaria y la especializada”.

http://www.diariomedico.com/edicion/diario_medico/normativa/es/desarrollo/1128200.html

Las disculpas del médico benefician al paciente

Un editorial del periódico The New York Times señala que las disculpas de los médicos sobre un error cometido benefician a los pacientes. Esta nueva política de revelar rápidamente los errores, ofreciendo explicaciones serias y facilitando una compensación justa al perjudicado, ha sido adoptada por un puñado de prominentes centros médicos en Estados Unidos.

DM. Nueva York 28/05/2008

Según el artículo, las explicaciones de los profesionales parecen satisfacer a muchos pacientes y reducen los costes legales y los agobios que suponen los procedimientos judiciales. Además, “disminuyen las primas que hay que pagar por los seguros de responsabilidad en algunos casos”.

Menos enfadados
El editorial del periódico norteamericano aduce además que los pacientes parecen mucho menos enfadados cuando reciben una explicación honesta o una rápida disculpa por el perjuicio sufrido. “Admitir los errores es sólo el primer paso hacia la reforma del sistema de atención sanitaria”, señala el artículo, que añade que las reformas pueden ser más efectivas si los médicos son sinceros sobre cómo se han equivocado en su actuación.

http://www.diariomedico.com/edicion/diario_medico/normativa/es/desarrollo/1128194.html

LA PRIMATÓLOGA DEMANDA ENCONTRAR NUEVAS MANERAS DE INVESTIGAR

Goodall pide el Nobel para los científicos que no experimentan con animales

Jane Goodall, una de las más prestigiosas primatólogas del mundo por sus investigaciones sobre los chimpancés. (Foto: Quique García)
Actualizado miércoles 28/05/2008 17:04 (CET)
ELMUNDO.ES | AGENCIAS
MADRID.- La primatóloga inglesa Jane Goodall ha propuesto otorgar el Premio Nobel para los investigadores que realizan avances médicos sin experimentar con animales.

La científica, una de las más prestigiosas primatólogas del mundo por sus trabajos sobre los chimpancés, afirma que evitar la investigación con animales es “una meta que deben tener todas las naciones civilizadas”.

“Es necesario reorganizar nuestras mentes”, advierte Goodall, “debemos admitir que generar sufrimiento a seres que son capaces de sentir es un problema ético y que el asombroso cerebro humano debe encontrar nuevas maneras de probar y experimentar que no involucre el uso de seres vivos”, añade.

Goodall hará pública su petición en un evento organizado por diversas organizaciones que protegen los derechos de los animales y con el que buscan presionar a la Comisión Europea para que revise la directiva 86/609, que permite la investigación con animales en toda la Unión Europea.

“Los científicos deben apoyar activamente las investigaciones novedosas, a las que se deben dar más recursos. También es necesario dar premios, como el Nobel, a quienes las desarrollen”, señala la científica quien también pedirá la creación de un centro para adelantar alternativas diferentes de investigación.

Pocas probabilidades
Aunque los científicos argumentan que buscar maneras alternativas para experimentar ha generado muchos avances en diferentes frentes científicos, la propuesta de Goodall de un Premio Nobel que reconozca estas labores resulta poco probable. Desde la primera entrega de estos galardones en 1901, sólo ha sido añadido un premio nuevo a la lista, El Premio Nobel de Economía en 1968.

Michael Sohlman, presidente de la fundación que dirige estos premios, ha afirmado que añadir un Nobel por el uso de métodos alternativos a las pruebas con animales “está completamente fuera de alcance”.

http://www.elmundo.es/elmundo/2008/05/28/ciencia/1211973433.html

Hace unos 15 años, el expresidente de los Estados Unidos y ahora Premio Nobel de la Paz, Al Gore, sugirió un reconocimiento de este tipo para las contribuciones ambientalistas, que también fue rechazada por la organización.

De los principios a los valores

Antonio Casado da Rocha y Begoña Simón Cortadi

Investigador Ramón y Cajal. Universidad del País Vasco (UPV/EHU) y Comité de Ética Asistencial. Hospital Donostia. San Sebastián.

16 Mayo 2008

La evolución de la metodología en bioética

Diego Gracia se muestra hoy convencido de que el lenguaje originario de la ética no es el de los principios, ni tampoco el de los derechos, sino el de los valores: un lenguaje más complejo, pero también más rico y dúctil.

Referentes bibliográficos 
Procedimientos de decisión en ética clínica 
Esta obra de Diego Gracia expone diversos métodos para el análisis de los procedimientos de toma de decisiones éticas en la práctica clínica: planteamientos principalistas, casuísticos, narrativos, clínicos, sincréticos… Tras pasar revista a todos ellos, el autor analiza críticamente la fundamentación de los mismos a través del estudio de los límites de la racionalidad humana, la busca de un fundamento trascendental para la ética y la estructura del razonamiento moral. El libro concluye con la propuesta de un método que pretende ser útil para todos los profesionales que intervienen en este tipo de decisiones: médicos, gestores, enfermeras, asistentes sociales, etc. Una nueva introducción redactada en 2007 expone la perspectiva actual sobre este libro publicado originalmente en 1991.

En el prólogo a la segunda edición de sus Procedimientos de decisión en ética clínica1, Diego Gracia examina el método para el análisis de problemas morales en medicina propuesto en este libro, publicado originalmente en 1991, y lo sitúa en una tercera vía alternativa al “fundamentalismo” de los que sólo quieren aplicar unos principios inmutables y al “decisionismo” de quienes prefieren no ver más allá del caso particular.

Durante toda la década de los 90, Gracia defendió en diversos foros y publicaciones ese método, que incluía los cuatro principios tradicionales de la bioética: no maleficencia, justicia, respeto por la autonomía y beneficencia. Se trataba de analizar los problemas éticos en toda su complejidad, ponderando los factores que intervienen en un acto o situación concretos con el objetivo de buscar una solución óptima, o, si esto no es posible, la más prudente o menos dañina.

Este método –que se ha usado en los Comités de Ética Asistencial para ayudar a estructurar la deliberación y controlar los sentimientos de miedo y de angustia ante los conflictos– requiere la escucha atenta, el esfuerzo por comprender la situación estudiada, el análisis de los conflictos de valor implicados, la argumentación de los cursos de acción posibles y óptimos, la aclaración del marco legal y el consejo2.

Cuando después de identificar todos los cursos de acción posibles llegaba el momento de hacer un juicio moral para elegir el óptimo, algo en ocasiones nada sencillo, Gracia proponía analizar cada curso de acción en cuatro fases; en la primera se recuerda el principio ético de igual consideración, en la segunda se contrasta cada curso de acción con los principios en juego, y en la tercera con las consecuencias previsibles; finalmente, en la cuarta fase se toma una decisión que tenga en cuenta todo lo anterior3.

Método principialista

Puede decirse que, al menos hasta comienzos de la década del 2000, Gracia asumió buena parte del método principialista como procedimiento en la toma de decisiones. Al asociarse con el conocido planteamiento de Beauchamp y Childress, parecía dar a entender que todos los problemas en bioética iban a girar en torno a la no maleficencia, la beneficencia, la justicia y la autonomía. Pero con ello, Gracia no quería decir que no hubiera otras cuestiones de valor, sino que –al menos en la bioética dominante, la de aquellos dos autores norteamericanos– todas se podían ordenar en torno a esos cuatro principios, que ejercían de “algo así como núcleos de confluencia de todo el universo de valores”4.

Esta posición sigue teniendo muchos defensores, que consideran que el enfoque de los cuatro principios es compatible con un amplio abanico de teorías morales –a veces incompatibles entre sí–, permitiendo cierto equilibrio entre la universalidad de los principios y su especificación o aplicación contextual5.

Pero el método de Gracia no se reduce a los cuatro principios. Para empezar, porque estos han de contrastarse con las particularidades de cada caso y con las consecuencias previsibles de los posibles cursos de acción, en un proceso de deliberación en el que pueden entrar en juego otros valores además de los expresados por los principios. Así, los hay que resumen el método detallando que “la deliberación determina primero los valores en juego, analiza los posibles cursos de acción de acuerdo con su habilidad para realizar los valores identificados, para finalmente observar las posibles consecuencias”, aventurando que de los cuatro principios sólo la no maleficencia es un principio en sentido estricto, por tratarse de una prohibición; el resto, dicen, sería más una lista de procedimientos6.

La importancia cada vez mayor que Gracia concede a la inclusión de los valores se hace también patente en la evolución de sus propuestas metodológicas. En el año 2001, plantea un método para el análisis crítico de casos bioéticos basado en ocho pasos que tratan de equilibrar las demandas de los principios de la bioética con la atención a las consecuencias y demás detalles de cada caso7. Dos años después, introduce un cambio e incorpora a ese modelo la determinación de los valores en conflicto8. En este esquema, que se repite en publicaciones posteriores9, plantea deliberar directamente sobre los valores, algo que posiblemente incluirá cuestiones de no maleficencia, justicia, autonomía y beneficencia, pero que en modo alguno se limitará únicamente a estos cuatro conceptos.

Podría aventurarse que esta recuperación del “lenguaje de los valores” en la metodología de Gracia podría ser un intento de adaptación al nuevo contexto para poder dar respuesta a las necesidades y retos de la bioética española del siglo XXI. Como hemos visto, corrían los años 70 y 80 cuando Gracia y otros comenzaron a impulsar la creación de Comités de Ética similares a los que habían visto en los hospitales en Norteamérica; desde la década anterior la sanidad española experimentaba una fuerte expansión de su sector terciario u hospitalario, priorizando el tratamiento de los pacientes agudos, y por lo tanto en muchos casos era necesario tomar decisiones urgentes y rápidas.

Cambio de contexto

Pero este contexto cambia a partir de finales del siglo XX. Mediante técnicas de trasplantes, diálisis, etc., los avances e investigaciones médicas habían prolongado la esperanza de vida, con el consiguiente envejecimiento de la población, y permitido vivir durante muchos años a pacientes con dolencias hasta hace poco mortales. Ello supuso un aumento considerable de pacientes crónicos, con dolencias que necesitan tratamientos muy prolongados en el tiempo. Todo esto unido a una conversión del centro sanitario en sociosanitario, en el que una parte de la patología tiene naturaleza social, con fenómenos de dependencia, estrés, adicciones, soledad, etc.

Este devenir histórico coincide con la concesión por parte de Gracia de una importancia cada vez mayor a los valores en la educación médica, lo que se hace patente en la evolución de sus propuestas metodológicas para la bioética. Así, en el nuevo prólogo a Procedimientos de decisión en ética clínica confiesa ser cada vez menos afecto a la teoría de los cuatro principios, pues la experiencia le ha demostrado que simplifica en exceso la riqueza de la realidad moral, convirtiendo con demasiada frecuencia el análisis en una mera contienda entre principios. Por ello, hoy se muestra convencido de que el lenguaje originario de la ética no es el de los principios, ni tampoco el de los derechos, sino el de los valores: un lenguaje más complejo, pero también más rico y dúctil.

La explicación de este cambio probablemente no responda a una sola razón, pero sí podría decirse que ambos procesos (el histórico con el peso cada vez mayor del paciente crónico, y el de la inclusión cada vez con más fuerza del lenguaje de los valores) corren paralelos, ya que, como afirma Gracia en ese prólogo, “la realidad nos empuja”. En general, el cambio podría responder a la búsqueda de criterios comunes para una metodología aplicable a los problemas éticos que surgen más allá del ámbito hospitalario, en un espacio sociosanitario en creciente expansión. Conceptos como la justicia o la no maleficencia podrían adquirir matices ligeramente distintos desde disciplinas como el trabajo social, cercanas al ámbito sanitario, pero con tradiciones y métodos propios. El propio Gracia afirma que el proceso de deliberación no puede circunscribirse a los límites de los hospitales y las facultades de medicina; en última instancia, la bioética trata necesariamente de los valores en juego en la salud y la enfermedad, en la vida y la muerte de los seres humanos. Por lo tanto, se trata de un proceso de deliberación sobre los fines individuales y colectivos de la vida humana10, lo que la relaciona con el ámbito tradicional de las humanidades, en particular con la filosofía, la literatura y las artes.

Evolución metodológica

En conclusión, podría decirse que la evolución metodológica de la bioética española está relacionada con algunas características que definen al paciente del siglo XX. Como hemos apuntado ya, el paciente agudo, que fue prioritario durante las décadas de los 70 y 80, requería en muchos casos decisiones urgentes y rápidas para su curación, es decir, el objetivo fundamental era restaurar su salud e intentar que volviera a su situación anterior. Esto cambia en el caso del paciente crónico, que es el propio de este siglo debido en gran parte a los avances científicos y al envejecimiento de la población. El objetivo es ahora mejorar o mantener en lo posible una “vida de calidad”, para lo que deberá seguir en tratamiento períodos de tiempo tan largos que en ocasiones se prolongarán durante toda la vida restante. Por ello, su estado de salud y el posible beneficio del tratamiento están en ocasiones estrechamente relacionados con su estilo de vida y con su sistema de valores. Lo mismo ocurre en los casos en los que se presentan patologías de naturaleza social. En este tipo de pacientes es especialmente importante que los profesionales sanitarios conozcan, tengan en cuenta y reflexionen sobre sus valores a la hora de tomar cualquier decisión relacionada con su salud. Y es en este contexto donde la medicina primaria, familiar y comunitaria adquiere más peso.

No podemos terminar sin abordar algunos problemas relacionados con este cambio de lenguaje. Los principios suelen ser limitados en número y rango de aplicación, con alguna jerarquía interna y susceptibles de conformar un sistema congruente. Por el contrario, los valores son mucho más numerosos, incongruentes y azarosos. ¿Es una verdadera ventaja promover el lenguaje de los valores, o supone abrir una caja de Pandora en la metodología bioética?

Una primera respuesta, general, es que los valores connotan el pluralismo y la diferencia de una manera más acusada que los principios, y que una constelación de valores parece una pintura más ajustada del paisaje moral contemporáneo que la proporcionada por un sistema de principios. El problema con esta posición es que trae consigo la posibilidad de conflictos irresolubles de valores, pues podría ser perfectamente imposible para un agente moral perseguir todo el conjunto de cosas valiosas con las que uno puede comprometerse.

Hay una segunda respuesta, más local. No se puede negar que el paisaje sanitario español es cada vez más rico y diverso; en un contexto pluralista, el lenguaje de los valores permite una mayor flexibilidad que el de los principios. Puede que el lenguaje de los principios posea cierta simetría o elegancia abstracta, pero bien podría tratarse de una ilusión, ya que nuestra vida moral es mucho más compleja y, en ocasiones, carece de esa coherencia formal. El lenguaje de los valores, por el contrario, nos permite movernos con más libertad entre la medicina basada en las pruebas y la basada en las narraciones11, “encontrando en las historias un significado que no puede ser categorizado en sistemas”12.

“Mediante técnicas de trasplantes, diálisis, etc., los avances e investigaciones médicas habían prolongado la esperanza de vida, con el consiguiente envejecimiento de la población, y permitido vivir durante muchos años a pacientes con dolencias hasta hace poco mortales.”

Bibliografía 
1. Gracia D. Procedimientos de decisión en ética clínica. 2ª ed. Madrid: Triacastela; 2007. 
2. Gracia D. La deliberación moral: el método de la ética clínica. Medicina Clínica. 2001;117:20. 
3. Gracia D. Planteamiento general de la bioética. En: Couceiro, editora. Bioética para clínicos. Madrid: Triacastela; 1999. p. 33. 
4. Gracia D. Ética y vida: Estudios de bioética. Fundamentación y enseñanza de la bioética. Bogotá: El Búho; 1998. p. 33. 
5. Gillon R. Ethics needs principles -four can encompass the rest- and respect for autonomy should be ‘first among equals’. Journal of Medical Ethics. 2003; 29:307-312. 
6. Rodríguez del Pozo P, Fins JJ. Iberian influences on Pan-American bioethics. Cambridge Quarterly of Healthcare Ethics. 2006; 15(3): 234. 7. Gracia D. Op.cit. 2001, p. 20. 
8. Gracia D. Ethical case deliberation and decision making. Medicine, Health Care and Philosophy. 2003;6(3):230. 
9. Gracia D. La deliberación moral: el método de la ética clínica. En: Gracia y Júdez, editores. Ética en la práctica clínica. Madrid: Triacastela; 2004. p. 27. 
10. Gracia D. The foundation of medical ethics in the democratic evolution of modern society. En: Viafora, editor. Clinical Bioethics: A Search for the Foundations. Dordrecht: Springer; 2005. p. 38. 
11. Lázaro J. Entre pruebas y narraciones. En: Lázaro y Baca, editores. Hechos y valores en psiquiatría. Madrid: Triacastela; 2003. 
12. Shiffrin JB. A Practical Jurisprudence of Values. Harvard Civil Rights-Civil Liberties Law Review. 2006;41(1):194.

 http://www.jano.es/jano/humanidades/medicas/antonio/casado/da/rocha/begona/simon/cortadi/principios/valores/_f-303+iditem-2803+idtabla-4+tipo-10

El Complexo Hospitalario participa en una novedosa revista de bioética

LR – OURENSE – 24-05-2008

El Área de Formación e Investigación de Enfermería del Complexo Hospitalario de Ourense ha puesto en marcha una novedosa revista científica especializada en la investigación de los cuidados desde la perspectiva bioética.

Dirigida por el supervisor del Área de Formación del CHOU, Angel Martínez Quez, ‘Ética de los cuidados’ se integra en el prestigioso proyecto de la Fundación Index, una entidad científica con gran repercusión nacional e internacional, responsable entre otras iniciativas de la base de datos de referencia enfermera ‘Cuiden’ o de la hemeroteca virtual ‘Cantárida’.

El primer número, de acceso libre dentro de la hemeroteca digital ‘Cantárida’, aborda temáticas específicas sobre el cuidado espiritual del enfermo, la dignidad en los cuidados de la salud, la relación clínica, ética asertiva y conflictos relacionales o la seguridad del paciente, entre otras.

Con Martínez Ques, que es coordinador del grupo gallego de Ourense del Observatorio de la Enfermería basada en la Evidencia de la Fundación Index, colaboran profesionales del Sergas, así como un amplio equipo de especialistas en las diferentes áreas de la bioética a nivel nacional e internacional, entre ellos, el jefe de redacción, el ourensano Pablo Simón Lorda, un reconocido experto a nivel nacional en bioética y en la actualidad, profesor de la Escuela Andaluza de Salud Pública.

Los fiscales progresistas inspirarán las reformas de las leyes del aborto y la eutanasia

Ayer le correspondió al ministro de Justicia, Mariano Fernández Bermejo, reabrir un polémico debate, el del aborto, que había quedado aletargado durante el proceso electoral. Se sabía que, una vez ganadas las elecciones, sólo sería cuestión de tiempo que el Gobierno afrontará la renovación de la ley del aborto. Bernat Soria, responsable de Sanidad, ya apuntó hace un par de meses que el camino de la reforma podría ser el de la ley de plazos, con despenalización de la interrupción del embarazo hasta un número concreto de semanas, en torno a las 12, 14 o incluso más.
Ayer Bermejo apuntó más pistas durante la clausura en Cáceres del XXIII Congreso de la Unión Progresista de Fiscales (UPF). El responsable de Justicia confirmó que su Ministerio estudiará la posible reforma de las leyes que regulan la interrupción del embarazo y el derecho a una vida digna, porque, según expresó, las leyes, como todo, «envejecen y hay que renovarlas». Y que lo hará teniendo en cuenta las aportaciones de los fiscales «progresistas», que el ministro calificó de «muy interesantes» y merecedoras de ser «estudiadas muy atentamente», informa Ep.
Parece, por tanto, que Bermejo pretende utilizar las tesis de estos fiscales para inspirar sus reformas. Entre las demandas de la UPF destaca la petición de una urgente reforma legislativa de aborto y eutanasia por considerar que las leyes actuales no garantizan los derechos de los afectados.
En materia de aborto, la UPF exige que la sanidad pública garantice en todo el territorio la prestación sanitaria necesaria para la interrupción voluntaria del embarazo en los supuestos legales.Al mismo tiempo, denuncia la instrumentalización de la ley por sectores reaccionarios, «en ocasiones apoyados por alguna administración pública con la esperanza de eliminar el derecho de las mujeres a decidir, por motivaciones puramente ideológicas y religiosas incompatibles con el Estado laico»
Sobre la eutanasia estimado necesaria una reforma del Código Penal para que regule la despenalización de esta práctica, garantizando el derecho a una muerte digna. La UPF no perdió la oportunidad de criticar a la Comunidad de Madrid, como viene siendo tradicional desde el «caso Montes».
En relación a la discapacidad, este colectivo de fiscales llega a la conclusión de que los poderes públicos deben adoptar una acción decidida para la normalización de las personas con discapacida y que puedan acceder en igualdad de oportunidades a la educación, el empleo, a los entornos físicos, a la tecnología y otros servicios.

Tribuna. El giro de la terapia celular

Con el descubrimiento de las células pluripotenciales inducidas (iPS) se ha dado un giro a los avances en terapia celular, ya que se está investigando con un material de gran flexibilidad y disponibilidad que no plantea los problemas éticos que surgen con las embrionarias.
Natalia López Moratalla. Catedrática de Bioquímica y Biología Molecular de la Universidad de Navarra22/05/2008
“A new year and a new era”, afirmaba M. Pera en Nature. En efecto, este año 2008 se ha dado un giro importante en la investigación con las células madre, sus aplicaciones en la medicina regeneradora y la obtención de productos humanos, especialmente líneas celulares por parte de empresas biotecnológicas. De hecho, está siendo un año de avance espectacular en la biología de las células madre pluripotentenciales y su maduración natural en el organismo durante el desarrollo, especialmente en cómo se guardan estas células con capacidad regeneradora en los nichos específicos de cada órgano y tejido; es decir, las células madre de adulto.

El uso terapéutico de estas células es una posibilidad real que requiere mucha investigación básica y clínica. La creatividad científica ha permitido en menos de diez años algo espectacular.

Puede responder -y debe divulgar esas respuestas- a grandes interrogantes: ¿Cómo se van produciendo las células madre a lo largo del desarrollo embrionario y la vida? ¿Cuál es la función natural de las células madre de adulto y cómo ayudar para que se ejerza en el organismo sano y, sobre todo, en el enfermo? ¿Qué le aportan a la madre durante el embarazo las troncales del hijo que pasan a la circulación y perduran durante decenios y colonizan una variedad de órganos maternos? ¿Cómo circulan las células de la médula ósea y cómo vuelven a esa gran reserva para todo el organismo?

Los órganos y las lesiones degenerativas son muy diversos. Es obvio que, según sea el tejido dañado y el tipo de lesión, el proceso regenerador será más o menos complejo. Hay procesos de diferenciación celular, como el de formación de la sangre, que permiten autotrasplantes de células en enfermedades hematológicas.

Hay lesiones que se remedian transfiriendo al lugar afectado un tipo celular que aporta los materiales necesarios en el sitio adecuado, incluso en forma de una prótesis. Es el caso, por ejemplo, del uso de las células autólogas de la médula ósea en necrosis óseas y en lesiones del cartílago articular, que cuando se incorporan a los soportes adecuados sirven para tratar fracturas. Parece posible realizar una ingeniería celular en la que se pueda implantar directamente la prótesis con estas células.

El cerebro, por el contrario, tiene múltiples sistemas de maduración de células; y además las neuronas que se alteran, y el mecanismo patológico, es diferente en las diversas enfermedades neurodegenerativas.

En general, y especialmente en Parkinson, no basta estimular la formación de neuronas y células endógenas, sino que al mismo tiempo hay que impedir la muerte celular. Para esto se ensaya el trasplante de células madre manipuladas para expresar moléculas protectoras.

Se ha comprobado que el corazón no está diferenciado a término, sino que dispone de células madre capaces de madurar a los diversos tipos celulares que constituyen este músculo vital. Ahora bien, no es fácil asegurar la funcionalidad cardiaca tras un infarto.

El principal esfuerzo, en orden al uso terapéutico de las células madre de adulto, pasa por la identificación del potencial de cada tipo celular y su transferencia al paciente, al desarrollo de sistemas que aseguren su incorporación funcional al tejido afectado. De ahí que se estén probando sofisticadas manipulaciones previas al trasplante y el empleo de materiales para el transporte de las células y la utilidad clínica de estos procedimientos.

En la etapa inicial de la terapia regeneradora es necesario aislar las células, activarlas in vitro y transferirlas de nuevo al órgano dañado; sin embargo, para el futuro próximo se trata de inducir y potenciar in vivo la función que ya naturalmente poseen.

Un aspecto importante para la eficacia a largo plazo de la medicina regeneradora es conocer el envejecimiento de las células troncales.

Falta mucha investigación básica y clínica para conseguir el sistema regenerador específico para cada lesión, especialmente aquélla que exige eliminar la causa de la destrucción celular.

Y obviamente todas las normas legales, los pasos previos de investigación en modelos adecuados, etc. han de ser cumplidos con rigor.

Trabajos fracasados
Las células madre embrionarias provenientes de embriones generados por fecundación suelen fracasar como material celular para terapia.

También sucede algo similar con las buscadas células humanas provenientes de la transferencia del núcleo de una células somática a óvulos desnucleados. La posibilidad de conseguir líneas celulares con dotación genética elegida para investigación no se ha logrado por transferencia nuclear y si se lograra siempre arrastraría la incongruencia de meter como materia prima óvulos humanos.

Pues bien, ya disponemos de la alternativa perfecta para investigación y para obtener los productos biotecnológicos necesarios y de interés sanitario. Hoy se pueden manipular células humanas de adulto y generar células con pluripotencialidad inducida (iPS) que poseen el mismo potencial de crecimiento y diferenciación de las células troncales embrionarias. Sustituyen con creces a las posibilidades biotecnológicas soñadas para las embrionarias.

La reprogramación inducida en células hasta el estado embrionario abre perspectivas importantes tanto a la investigación básica como a la clínica.

El compromiso ético de Yamanaka, diseñador de esta tecnología, en relación con su uso hacia otros fines es un ejemplo de la responsabilidad del investigador y supone asumir que la ciencia triunfa al servicio del hombre sólo desde la ética.

El conocimiento de los procesos básicos no significa que la clínica actual con células troncales de adulto tenga que esperar para ir avanzando a que se haya entendido todo lo que ocurre in vivo.

Significa que no se puede dejar atrás la investigación básica sobre el desarrollo y la construcción de los órganos y los mecanismos para la regeneración del tejido. El avance es necesariamente lento, ya que requerirá conocer el proceso de maduración: las señales moleculares que lo ponen en marcha y las vías de señalización requeridas.

http://www.diariomedico.com/edicion/diario_medico/mi_dm/biotecnologia/actualidad/es/desarrollo/1126457_04.html

En los incentivos el dinero no debe primar sobre los valores

Los valores intrínsecos como la salud o el bienestar deben primar sobre los instrumentales como el dinero, según Diego Gracia, presidente de la Fundación Ciencias de la Salud. A su juicio, “incentivar al profesional basándose sólo en el ahorro es perverso y puede desmotivarle”.

Nuria Siles 23/05/2008
“El profesional sanitario se debe a los valores intrínsecos como la salud o el bienestar” y son estos valores los que deben primar en materia de incentivos sobre los instrumentales como el dinero, según Diego Gracia, presidente de la Fundación de Ciencias de la Salud. A su juicio, “no se puede pervertir la función de la medicina, cuyo objetivo directo no es el ánimo de lucro”. Así lo ha señalado en la jornada Ética de los incentivos a profesionales sanitarios en el IX Ateneo de Bioética que ha organizado la Fundación de Ciencias de la Salud en Madrid, en la que ha señalado que “incentivar a los profesionales sanitarios basándose sólo en el ahorro de recursos es perverso y puede llegar a desmotivarles”.

La compensación económica por objetivos cumplidos es cada vez más frecuente en el ámbito sanitario. Lleva aparejadas ventajas como la reducción de costes de hospitalización, de lista de espera, de farmacia, etc. y una percepción monetaria para los profesionales, pero, ¿qué hay de las deventajas? ¿cómo encaja todo eso desde el punto de vista de la bioética?

En relación con los incentivos se puede adoptar una postura de demonización o de trivialización. Según Diego Gracia, ninguna de ellas es de recibo. “Hay incentivos que son correctos, como el apoyo a labores de formación continuada por parte de la industria farmacéutica, y otros que no lo son. Cuando son perversos, los profesionales no los pueden aceptar”. No obstante, considera que “están reaccionando y empiezan ya a criticar a compañeros que se dejan comprar de algún modo por parte de otras instituciones”.

La Administración también debe reflexionar en torno a esta cuestión: “no se pueden establecer incentivos directos al ahorro”.

Cada una de las partes implicadas tiene que reaccionar y cumplir con su obligación. La industria farmacéutica tiene también su responsabilidad, “aunque ahora las cosas están mejorando un poco porque se están elaborando códigos éticos”. No obstante, a pesar de que se están haciendo algunos avances, aún queda camino por recorrer. Según Francesc Borrell, vocal del Consejo Consultivo de Bioética de la Generalitat de Cataluña y moderador del debate, “los profesionales nos tenemos que implicar más exigiendo un buen diseño de los incentivos. No basta con protestar por lo bajini; hay que decir las cosas si creemos que están mal.

Por su parte, los gerentes tienen que estar dispuestos a escuchar. “No vale decir esto es lo que hay, y si no quieren que no lo hagan”.

Los incentivos han entrado en el mundo de la gestión con mucha fuerza porque tienen una gran utilidad, pero el problema es que “se trata de una metodología que se está iniciando, y por lo tanto, tiene un grado de iatrogenia muy alto. Eso es lo que no se percibe desde el ámbito de la gerencia y es lo que los profesionales tenemos que destacarle y a veces no lo hacemos”, concluye Borrell.

“Esperaba más de un gobierno encabezado por una mujer”

Los intelectuales y el país de hoy

Lo dice Florencia Luna, experta en bioética

Miércoles 21 de mayo de 2008 | Publicado en la Edición impresa http://www.lanacion.com.ar/edicionimpresa/cultura/nota.asp?nota_id=1014239

“En la Argentina, la mortalidad derivada de complicaciones en el embarazo, el parto y los abortos inseguros es cuatro veces mayor que en Chile, y no tiende a bajar. Las políticas hacia las mujeres, sobre todo hacia las más pobres, están paralizadas, lo que implica una clara postergación. Por lo mostrado hasta aquí, puedo decir que esperaba más del gobierno de una mujer”, dice Florencia Luna.

Nacida en Suiza, hija del historiador Félix Luna, esta doctora en Filosofía, de 47 años, con un máster en la Universidad de Columbia y varios galardones internacionales, es especialista en bioética, es decir, en los temas morales que transitan por la delicada frontera entre la vida y la muerte.

Entre esos temas están la clonación, la reproducción asistida y el consentimiento de los pacientes que aceptan participar en investigaciones científicas. Luna es investigadora del Conicet, docente en la UBA y coordinadora del área de bioética de Flacso. Hasta 2005 dirigió la Asociación Internacional de Bioética. Además, ganó la beca Guggenheim y el premio de la Fundación Konex en Etica en 2006.

“Nuestro país se había comprometido con las Naciones Unidas a reducir la mortalidad materna, pero no está cumpliendo. Y la situación es más abrumadora aún en provincias pobres, como Jujuy, donde la mortalidad materna triplica la media nacional y donde muchas mujeres siguen muriendo, en pleno siglo XXI, por causas totalmente evitables. Mueren porque son pobres y no llegan a tiempo a los centros de salud que podrían darles una atención adecuada”, dice.

Junto con la filósofa norteamericana Arleen Salles, Luna acaba de publicar Bioética: nuevas reflexiones sobre debates clásicos , editado por el Fondo de Cultura Económica. Como especialidad, la bioética tiene apenas treinta años. Pero los problemas de la Argentina son, lo sabemos, más antiguos. “Nuestro drama es que viene un nuevo poder político y cambia todo lo que hacía el anterior. Y así no hay desarrollo científico posible.”

-El sentido común indica que las prioridades en bioética en países como el nuestro, donde conviven el primer mundo con el tercero, deberían ser distintas que en los centrales. ¿Qué agenda sugiere para la Argentina?

-Antes que eso, lo que más me preocupa es que no exista una política de Estado constante y coherente hacia la investigación científica y, como efecto de esta falta, que la ciencia se haya ido privatizando, de algún modo. Porque, hoy por hoy, son las compañías farmacéuticas las que llevan adelante las investigaciones científicas, y, como es lógico, para las empresas lo prioritario son los beneficios económicos. Sin embargo, no debería ser ése el eje en un país.

-Pero el actual gobierno creó un Ministerio de Ciencia e Innovación Tecnológica. ¿No cambia eso las cosas?

-Bueno, si estamos creando un Ministerio de Ciencia, antes que nada es importante que se fijen políticas públicas, prioridades en salud, prioridades en la investigación, y que tengan continuidad. Porque hoy lo que vemos en salud pública, por ejemplo, es que las políticas hacia las mujeres que había comenzado el ministro Ginés González García están paralizadas, a pesar de que tenemos un gobierno de mujeres.

-¿Sugiere que la ministra Graciela Ocaña no se está ocupando de las mujeres?

-Lo que digo es que las cifras de la mortalidad materna en la Argentina son preocupantes. Estamos muy atrás de Chile y Uruguay. Según cifras del Ministerio de Salud, en 2005 y 2006 creció más de 19% la muerte de mujeres a raíz de complicaciones derivadas de embarazos, partos o abortos inseguros. La mortalidad materna es cuatro veces mayor que en Chile. Ni que hablar de las provincias pobres, como Jujuy, que triplican la media nacional. El aborto inseguro, realizado en villas miseria, con agujas de tejer, es la primera causa de mortalidad materna en nuestro país…

-Con una mujer en la presidencia, ¿por qué tardan tanto en llegar las soluciones?

-Ser mujer no significa ocuparse de los derechos de las mujeres: eso está claro. También me gustaría señalar que existe cierta hipocresía sobre algunos temas.

-¿Qué nos trae de nuevo la bioética?

-La visión del paciente. La bioética democratiza una relación paternalista entre médicos y pacientes. Ayuda a pasar de un médico que “sabe” a un médico que puede orientarme a elegir la mejor opción de tratamiento.

-Denos un ejemplo concreto de ética vinculada con la investigación científica.

-Sin duda, el consentimiento informado de pacientes que, en los hospitales, participan de proyectos de investigación sobre un medicamento nuevo.

-Pero ¿cómo saber que la gente que va a un hospital realmente está consintiendo que experimenten con ella?

-Esa es la tarea de los comités de ética en los hospitales. Comenzaron a funcionar en los años 90; antes no había. Una de las tareas de estos comités esanalizar los protocolos de investigación de los productos nuevos: cuando se ensaya una nueva droga para el cáncer, para la gripe, una vacuna. Lo que hay que evaluar es el riesgo de las personas involucradas. Que, en definitiva, sea un riesgo comparable con los beneficios que se puedan obtener.

Por Laura Di Marco
Para LA NACION

Tribuna. Los mal llamados “embriones híbridos”

El autor explica por qué los embriones híbridos deben llamarse embriones somáticos aloplásmicos. Además, los reprueba éticamente y cuestiona su validez científica, dados sus efectos impredecibles.

Juan Ramón Lacadena
22/05/2008
La Cámara de los Comunes del Reino Unido aprobó el lunes, por 336 votos frente a 176, la autorización para obtener (evito el verbo “crear” tan en uso actualmente) los mal llamados “embriones híbridos”. Digo mal llamados porque en Genética el concepto general de híbrido corresponde a la descendencia obtenida por cruzamiento sexual entre dos individuos, macho y hembra, sean o no de la misma especie (híbridos interespecíficos). Y no es éste el caso, porque la noticia en cuestión se refiere a la posibilidad de transferir el núcleo procedente de una célula humana al citoplasma de un ovocito de una especie de mamífero, por lo que la forma correcta de llamar a la técnica sería transferencia nuclear interespecífica, y el producto obtenido, embrión somático aloplásmico. Es importante señalar que ya en enero de 2008, tras un debate público abierto durante el periodo abril-julio de 2007 la Human Fertilisation and Embryology Authority del Reino Unido había autorizado este tipo de técnicas.

En el contexto de la posible terapia celular autóloga de la medicina regenerativa del futuro, las técnicas de clonación por transferencia nuclear (clonación con fines terapéuticos) pueden jugar un papel relevante junto con las células troncales adultas (células AS) y las recientemente descubiertas células troncales pluripotentes inducidas por reprogramación celular (células iPS).

Desde hace unos pocos años se intenta la transferencia nuclear interespecífica mediante la transferencia de núcleos somáticos humanos a ovocitos de otras especies animales con objeto de estudiar el comportamiento del núcleo humano transferido y su capacidad de reprogramación (desdiferenciación y rediferenciación). Así, ya en 2003 Zavos e Illmensee utilizaron ovocitos de vaca en lugar de ovocitos humanos, obteniendo siete embriones somáticos aloplásmicos (citoplasma bovino-núcleo humano) que ellos llamaron “ovocitos bovinos reconstruidos por transferencia nuclear” de fibroblastos humanos (SCNT-reconstructed bovine oocytes). En China se realizaron también en la misma época otros experimentos de transferencia nuclear interespecífica utilizando ovocitos de vaca (Chang et al., 2003) y de conejo (Chen et al., 2003).

¿Qué decir desde el punto de vista científico? Puesto que la interacción núcleo-citoplásmica condiciona la fisiología celular, se comprende que los organismos aloplásmicos puedan mostrar algún tipo de anomalía en su desarrollo en relación con los individuos de la propia especie, dado que, desde el punto de vista genético, el desarrollo se puede definir como “el proceso regulado de crecimiento y diferenciación resultante de la interacción núcleo-citoplásmica, del ambiente celular interno del organismo y del medio externo mediante el cual se produce la formación del individuo adulto a partir de una célula inicial única: el cigoto”.

Justificación
La excusa ética que se maneja para justificar esta técnica es la de ahorrar la utilización de ovocitos humanos. Mi opinión ética es negativa porque, en definitiva, se pone una información genética humana en un “ambiente citoplásmico” de otra especie animal. Además, desde el punto de vista científico habría que tener en consideración que el embrión somático humano aloplásmico no es un embrión humano normal y que, por tanto, la validez científica de la utilización de las células troncales aloplásmicas es poco sólida, ya que la interacción núcleo-citoplásmica de tales células puede producir produzca efectos impredecibles.

En España, la Ley 14/2006, de Reproducción Humana Asistida, no hace referencia a esta técnica. Sin embargo, la Ley 14/2007 de Investigación Biomédica, dice en el apartado segundo del artículo 33 que “se permite la utilización de cualquier técnica de obtención de células troncales humanas con fines terapéuticos o de investigación, que no comporte la creación de un preembrión o de un embrión exclusivamente con este fin, en los términos definidos en esta ley, incluida la activación de ovocitos mediante transferencia nuclear.”

No paso a comentar críticamente este artículo porque ya lo he hecho en otro lugar, pero parece claro que entre la autorización incluiría la transferencia nuclear interespecífica lo mismo que ha sido aprobada en el Reino Unido. Si mi interpretación es correcta, ello significaría que, una vez más, España se ha adelantado a los demás países en la legislación de estos temas.

Profesor Emérito del Departamento de Genética. Facultad de Biología de la Universidad Complutense

http://www.diariomedico.com/edicion/diario_medico/mi_dm/biotecnologia/actualidad/es/desarrollo/1126055.html

Donantes para la investigación

Los biobancos con muestras de pacientes dinamizan los estudios biomédicos

CARMEN GIRONA – Madrid – 20/05/2008

Las muestras biológicas son imprescindibles para la investigación biomédica, pero algunos estudios precisan miles de ellas y pueden tardarse años en recogerlas. Los ciudadanos pueden agilizar este proceso y ceder su propio material biológico, procedente de biopsias, muestras de sangre y orina, a los biobancos de investigación. Así, la donación a estos centros, que almacenan y gestionan las muestras, convierte al ciudadano en un agente dinamizador y generador de investigación. Los biobancos facilitan el acceso de los científicos al mismo tipo de muestras, promueven el intercambio de información entre investigadores y potencian la investigación. La regulación de estos centros y la protección de los derechos de los pacientes quedan garantizadas por la nueva Ley de Investigación Biomédica.

“El que las muestras estén disponibles en un biobanco acelera la investigación y facilita la investigación cooperativa, es decir, permite que varios grupos científicos trabajen con las mismas muestras en el mismo proyecto, y amplía la información asociada a cada muestra. Ocurre, por ejemplo, con la artritis y la psoriasis, dos enfermedades diferentes con mecanismos comunes. El que haya muestras de estas dos enfermedades en un biobanco permite, además, que se pueda comparar una enfermedad con la otra, y que un grupo cooperativo se aproveche de la información que genera el otro, aunque sea de un área médica diferente”, explica Alberto Orfao, director científico del Banco Nacional de ADN.

De acuerdo con la nueva ley, los biobancos de investigación cuentan con un director científico; un responsable de ficheros, que garantiza el respeto de los derechos de los pacientes, de rectificación, cancelación, consentimiento y confidencialidad, y dos comités externos, uno científico y otro ético, que apoyan al director y controlan que los grupos de investigación cumplen los requisitos estipulados. El donante, al que informa de la donación el sanitario que extrae la muestra, es el propietario y puede revocar su decisión. El consentimiento informado, que antes apenas se utilizaba en investigación, se mantiene ahora a lo largo del tiempo.

“La ley aporta nuevas garantías para que no se trafique con las células. Y garantiza la igualdad de oportunidades de los investigadores para acceder a las muestras y para que la investigación se realice siempre con principios éticos y de respeto a los derechos de los pacientes. El paciente tiene que estar informado de los resultados del estudio y cada vez que se ceda la muestra. Eso conlleva un aspecto social muy importante, de tal forma, que acaba siendo cómplice y partícipe de la investigación”, dice Víctor González Rumayor, adjunto a la Subdirección General de Investigación en Terapia Celular y Medicina Regenerativa del Instituto Carlos III y uno de los redactores de la ley.

En la misma línea se pronuncia Fernando Liaño, del servicio de nefrología del hospital Ramón y Cajal de Madrid: “El sujeto activo se implica con su salud y ahora también puede ver el destino de su material biológico. Y esto supone que tiene derecho a la confidencialidad, a dar o no sus datos libremente, pero también genera la responsabilidad del ciudadano con el Sistema Nacional de Salud, con su salud y con la del prójimo. El ciudadano contribuye activamente al progreso de la investigación. Ya hay ejemplos muy claros con los donantes de sangre y de órganos. Y ahora puede ser generador de investigación para la salud”.

La mayor parte de los biobancos son temáticos, por patologías, como el Banco de Enfermedades Neuromusculares, el Banco de Cerebros de Esclerosis Múltiple, o el Banco de VIH del hospital Gregorio Marañón de Madrid, único en el mundo por las características de las muestras almacenadas. Pero también los hay que guardan el tipo de muestra, como el Banco de ADN. Todos se rigen por criterios de calidad, orden y destino. Pueden ser públicos o privados, nacionales y autonómicos, y son entidades sin ánimo de lucro. Los biobancos privados se financian con la venta del procedimiento que desarrollan.

Los mecanismos de acreditación y los registros se están elaborando actualmente. Los tres biobancos nacionales, que previsiblemente se acreditarán como tales, son el Banco Nacional de Líneas Celulares Embrionarias, el Banco de ADN y la Red de Bancos de Tumores. El primero guarda poblaciones de células de distintas patologías. Tiene tres nodos, y el central está ubicado en Granada. Es uno de los pocos biobancos que hay de esta materia en todo el mundo. El Banco de ADN almacena sangre de enfermedades cardiovasculares, oncológicas, metabólicas y neuropsiquiátricas, y el nodo coordinador está en Salamanca. El tercero es una red que se extiende por los hospitales de las comunidades autónomas, aglutina células de todo tipo de tumores y está coordinado por el Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas. Pasa por ser modélico en el mundo.

No se sabe cuántos centros autonómicos cumplirán los requisitos de biobancos de investigación. Muchos permanecerán como colecciones de muestras asistenciales y otros como colecciones del investigador. Mientras no haya registros, según la Guía práctica para la utilización de muestras biológicas en investigación biomédica, editada en 2006 por el Instituto Roche, se estima que el 80% de los biobancos pertenece a los hospitales, y de éstos el 40% corresponde a muestras del servicio de Anatomía Patológica; el 40% se dedica a estudios genéticos, y el 20% restante son colecciones de departamentos de investigación.

Este mes arranca el Biobanco de Fracaso Renal Agudo de la Comunidad de Madrid, ubicado en el hospital Ramón y Cajal. Su coordinadora e impulsora, la bióloga Ana Torres, explica que este biobanco tiene capacidad para almacenar 138.000 muestras de sangre y orina, que se destinarán a proyectos de investigación que busquen biomarcadores para identificar qué personas son susceptibles de sufrir fracaso renal.

Liaño, director del Biobanco, explica que su creación obedece a la continuación de la línea de trabajo del hospital en esta patología. En 1993, investigadores del centro madrileño, coordinados por Liaño, desarrollaron un sistema de pronóstico de la gravedad del fracaso renal agudo; en 1996 este experto dirigió un estudio epidemiológico, de referencia internacional. Y en 2007, Liaño y su equipo publicaron otro estudio sobre la historia natural de la necrosis tumoral aguda, un trabajo en el que se hizo un seguimiento de la enfermedad de 22 años.

Una referencia europea en ADN

Los responsables del Banco Nacional de ADN se citan esta semana con un diputado europeo, pues las instituciones comunitarias barajan la posibilidad de establecer un modelo de biobanco. Esta cita muestra hasta qué punto el banco español, a los cuatro años de su existencia, es una referencia europea en cuanto a organización, modelo de gestión de calidad y transparencia.

El banco almacena sobre todo muestras de sangre y la información asociada a ese individuo. Las muestras se dedican a proyectos de identificación de genes en enfermedades complejas, a trabajos que estudian cómo afectan otros factores en esas enfermedades y a los que impulsan la farmacogenómica, esto es, cómo influyen los genes en la respuesta a los tratamientos.

Las muestras de los donantes sanos le llegan gracias a los acuerdos firmados con las consejerías de sanidad y los centros regionales de transfusiones y bancos de sangre. Las de los pacientes, agrupadas por enfermedades cardiovasculares, oncológicas, neuropsiquiátricas y metabólicas, por los convenios con los equipos médicos e investigadores de los hospitales. El banco también tiene convenios con la Red Española de Mastocitosis (una enfermedad rara) y con la Asociación de Fibromialgia y Síndrome de Fatiga Crónica. Una vez en el banco, la sangre se separa en sus distintos componentes. Se guarda el plasma, el ADN y, en algunos proyectos, también el ARN. En paralelo, se guarda una muestra de sangre en papel y células vivas para cultivarlas en caso de que se agote la muestra.

Buena parte del proceso está robotizado y se ha desarrollado un programa informático que controla todo lo que hacen los robots y el personal técnico.

“Mientras que las muestras estén en el banco están codificadas. Nadie puede ver a quién pertenecen, pero el médico sigue teniendo en el documento del consentimiento informado la unión entre la identidad del sujeto y el código. Cuando la muestra se cede al investigador lleva un nuevo código en el que ya no tiene ninguna unión la muestra con la identidad del individuo. Todos los procedimientos están certificados según el modelo ISO, acreditación que se obtuvo en 2006”, apunta Alberto Orfao, director científico del Banco Nacional de ADN.

http://www.elpais.com/articulo/salud/Donantes/investigacion/elpepusocsal/20080520elpepisal_1/Tes

Andalucía anuncia una ley de dignidad ante la muerte

María Jesús Montero, consejera de Salud de la Junta de Andalucía, anunció hoy que su departamento impulsará a lo largo de esta nueva legislatura la tramitación de una ley reguladora de la dignidad de las personas ante el proceso de la muerte, así como un plazo máximo de 180 días para técnicas de reproducción humana.
Europa Press 21/05/2008

Durante su comparecencia en la Comisión de Salud del Parlamento andaluz, María Jesús Montero, desgranó las cinco grandes líneas de acción que llevará a cabo para los próximos cuatro años. Entre estos ejes estratégicos se encuentra el impulso de una ley reguladora de la dignidad de las personas antes de la muerte”garantizando los cuidados paliativos y tratando de evitar el sufrimiento de las personas en el tramo final de su vida”. La consejería potenciará la atención sanitaria en el domicilio de estos pacientes o el refuerzo del testamento vital.

 

 

 

Igualmente, aludió al compromiso del Gobierno andaluz para  establecer un “sistema de garantía” que permita extender las técnicas  de reproducción humana asistida a todas las mujeres que lo precisen, “independientemente de su situación personal o de que tengan o no  pareja masculina”. Según adelantó, el establecimiento de la técnica de reproducción asistida comenzará antes de los 180 días, de su indicación por un profesional, si bien reconoció que aún no puede concretar cuando se hará efectivo este nuevo.

 

 

 

Además, indicó que establecerá un programa de sexualidad y fertilidad para lesionados medulares, al objeto de que se les ayude a concebir si así lo desean. Montero avanzó también su intención de incluir en todas las  áreas de maternidad planes de parto personalizados, que recogerán  las preferencias de cada mujer para la atención en el parto y el  puerperio, “así como el acompañamiento por sus parejas”.

 

 

 

En este capítulo, recalcó el compromiso de su departamento para habilitar en los hospitales con atención perinatal un Hotel de  Madres, “que permita fomentar la lactancia materna y reforzar el vínculo materno-infantil”. Dentro de este mismo ámbito, afirmó que se seguirá ampliando el número de patologías susceptibles de evitarse mediante el Diagnóstico  Genético Preimplantatorio, así como la extensión del derecho al consejo y asesoramiento genético.

http://www.diariomedico.com/edicion/diario_medico/politica_sanitaria/es/desarrollo/1125980.html

El aborto hace caer el síndrome de Down

El número de nacidos con la anomalía se reduce un 30%

MARUXA RUIZ DEL ÁRBOL – Madrid – 19/05/2008

 

“Su bebé será una niña, y tiene síndrome de Down ¿Quieren abortar o prefieren seguir adelante?”. De cada 750 concepciones en el mundo, una padece la trisomía 21, la discapacidad de los que tienen un cromosoma más, conocida como síndrome de Down. Es un dato universal, una regla que no distingue razas, culturas, ni clases sociales. Produce lentitud en el desarrollo del cerebro y además muchas veces va asociado a cardiopatías y otros problemas.

“Tuvimos que decidir si abortar en un minuto”, se queja una pareja

En España la ciencia y el cambio de la sensibilidad social, la prueba de la amniocentesis junto con la ley del aborto, han sido capaces de cambiar esta estadística. Según las estimaciones de la federación Down España en nuestro país uno de cada 1.100 niños nace con el síndrome del cromosoma 21. Un 30% menos que la regla general. La prueba de la amniocentesis, que se generalizó en el año 1983, y la ley del aborto, de 1985, abrieron una posibilidad que ha hecho que hoy estén desapareciendo los niños con síndrome de Down. Cada vez hay más parejas que responden “queremos abortar”. Hasta la semana 22 se permite la interrupción del embarazo cuando el feto viene con malformaciones y en 2006 se acogieron a este supuesto 2.875 personas, según Sanidad.

Por eso Sonia es hoy una niña excepcional, o más bien sus padres, Rafa y Toñi, dos malagueños que ese día de hace cinco años, frente al ginecólogo, respondieron “seguimos adelante”. El ginecólogo Bernabé Hurtado, del instituto ginecológico La Cigüeña, afirma que la experiencia en su clínica es que un 80% de las parejas que reciben la noticia deciden interrumpir el embarazo.

Un estudio de 1999 habla de 29.696 personas con esta discapacidad en España. Sobre el descenso de la anomalía, un informe de 2004 del Centro de Investigación de Anomalías Congénitas del Instituto de Salud Carlos III determinó que en el periodo 1980-1985 esta alteración era la segunda anomalía más frecuente: 14,78 casos por cada 10.000 bebés; en el periodo 1986-2001 la incidencia disminuyó a 11,73 casos por 10.000; y en 2002 se situó en 8,2.

La amniocentesis es un análisis que se realiza entre la semana número 13 de gestación y la 16. No sólo detecta síndrome de Down sino también otras cromosomopatías, aunque la trisomía 21 es la más frecuente. Consiste en extraer líquido amniótico de la bolsa fetal y analizar las células que desprende de la piel del feto. Esas células se cultivan para comprobar el número de cromosomas. Es gratuita en la sanidad pública pero no se realiza a todas las parejas, sino sólo a las que se consideran de riesgo. Si la madre tiene más de 35 años siempre se recomienda hacerla porque el óvulo comienza a envejecer. “Cuanto mayor sea la mujer, el riesgo de cromosomopatías aumenta exponencialmente”, explica Hurtado. Aunque el análisis es sencillo, romper el saco amniótico supone un 1% de riesgo de aborto.

El de Toñi y Rafa “fue un embarazo normal hasta la semana 21”, cuenta el padre de Sonia. Toñi, su mujer, tenía entonces 30 años pero los controles rutinarios detectaron que el suyo podía ser un caso de riesgo y los doctores les recomendaron que se hiciera la amniocentesis.

Quince días más tarde escuchaban el helador diagnóstico. “El doctor fue frío y seco y no nos dio más información. Niña y síndrome de Down. Lo decidimos en un minuto y medio, como quien decide si quiere medio kilo de pan o de colines. Así decidimos que queríamos tener a Sonia. No lo habíamos hablado nunca antes pero pensamos que no habría ningún problema”. Ahora Sonia tiene cinco años y una válvula en el corazón. El síndrome de Down suele ir asociado a cardiopatías que no se detectan en el embarazo, como tampoco se puede detectar el grado de discapacidad.

Rafa dice que su hija es una niña feliz. Pese a las dificultades están encantados. “Los niños con síndrome de Down son muy luchadores, sinceros y cariñosos y yo no cambio a mi hija por nada”. Sin embargo, la mayoría de los españoles prefieren no traer al mundo a hijos con síndrome de Down. Como dice Pilar, de la Fundación, es una decisión muy personal. La Federación Española de Síndrome de Down denuncia que la actitud seca de aquel doctor está extendida en la sanidad española y que la falta de información lleva al aborto en el 90% de los casos.

“Yo no me atrevería a recomendar a nadie que traiga al mundo a un síndrome de Down”, dice Pilar, miembro de la federación, “Eso es una decisión que tiene que tomar cada pareja. Lo que sí que pide la asociación es información. Esto supone hablar de los pros y los contras de tener un hijo así”.

La asociación habla de salud, calidad de vida e índices de integración. Y es que en los últimos 20 años ha aumentado en 20 años la esperanza de vida de estas personas. Si a finales de los años ochenta vivían una media de 55 años, ahora llegan a los 75. Además, las técnicas de estimulación temprana a través de ejercicios físicos, visuales y olfativos son capaces de activar en los primeros meses de vida partes del cerebro que hace 40 años estaban destinadas a permanecer dormidas para siempre.

Reino Unido, primer país que legaliza la creación de embriones híbridos

Actualizado lunes 19/05/2008 20:43 (CET)
CRISTINA DE MARTOS
MADRID.- La Cámara de los Comunes británica ha rechazado las enmiendas del Partido Conservador a la creación de embriones híbridos entre humano y animal. Con esta votación, que se ha saldado con 336 noes y 176 síes a la modificación del texto, Reino Unido se convierte así en el primer país en el que será legal crear estos embriones. Mañana los parlamentarios decidirán sobre otras cuestiones que contempla esta ley como la ampliación del periodo para interrumpir un embarazo.

En la primera jornada de debate en el parlamento británico sobre el proyecto de ley se suceden las críticas a la iniciativa gubernamental de aprobar intacto el texto, aunque la primera votación ha caído del lado laborista. El Partido Conservador, en la oposición, ha presentado numerosas enmiendas a una norma que auspiciará la creación de embriones híbridos para la investigación y relajará los requisitos para la fecundación in vitro –abriendo la puerta a las parejas de lesbianas- entre otras cuestiones.

La incertidumbre era máxima puesto que los diputados laboristas tienen voto libre en algunas de las cuestiones discutidas. Las quinielas apostaban por el respaldo a dos de los temas clave del día, los embriones híbridos y la selección genética de embriones para curar a un hermano y de momento no están muy desencaminadas.

Sin embargo, parece que la desaparición del requisito de un padre para la práctica de la fecundación in vitro, como se exige en la ley vigente, puede que no tenga suficientes seguidores.

A pesar de las críticas del torie Edward Leigh, que ha atacado duramente los planes del gobierno de permitir la creación de embriones con material genético de humanos y animales, los diputados han rechazado por 336 votos en contra frente a 176 a favor todas las enmiendas conservadoras a este punto.

El primer experimento de estas características se realizó en este país después de que científicos de la Universidad de Newcastle recibieran un consentimiento explícito para llevarlo a cabo. A partir de ahora, será legal inyectar el núcleo de una célula humana en un gameto animal y crear un cigoto que podrá crecer durante 14 días y después será destruido. El objetivo es desarrollar tejidos y estudiar enfermedades específicas como el Alzheimer, Parkinson o la diabetes.

Coto a los derechos reproductivos
El texto presentado por el Primer Ministro Gordon Brown y su partido trata varias cuestiones relacionadas con la reproducción que tampoco han pasado desapercibidas. En primer lugar, aspira a retirar la “exigencia de un padre” para que una mujer se pueda someter a un tratamiento de fertilidad.

Desde 1990, fecha en que nació la legislación actual, las clínicas de reproducción asistida debían exigir a sus clientas que demostraran la existencia de un padre para su hijo antes de practicarles una fecundación in vitro. El proyecto de ley debatido hoy omite esa figura y la sustituye por el concepto de “paternidad responsable”, sin mención explícita al sexo de los progenitores, lo que permitiría que las parejas de lesbianas pudieran tener hijos sin necesidad de una figura masculina.

Pero esta cuestión ha levantado numerosas quejas entre los conservadores que podrían haber calado también en el lado laborista, cuyos diputados pueden votar libremente sobre este tema –sin ceñirse a las directrices de su partido-.

También será el turno del aborto, también con voto libre. Aunque la futura norma no contempla cambios en este punto, los conservadores han pedido la modificación del texto para rebajar de 24 a 22 ó 20 semanas el periodo legal para interrumpir un embarazo.

Su petición se basa en un estudio sobre las posibilidades de supervivencia de fetos de 22 a 25 semanas, cuyas conclusiones fueron tergiversadas, según las acusaciones de algunos científicos.

Ayer, jornada de reflexión, el diario ‘The Observer’ publicaba un artículo de Gordon Brown titulado ‘Por qué creo que las investigaciones con células madre merecen nuestro respaldo’. El dirigente británico está muy implicado en la investigación con embriones, en parte porque es un tema que le afecta personalmente, ya que tiene un hijo con fibrosis quística.

http://www.elmundo.es/elmundosalud/2008/05/19/biociencia/1211220905.html

Los valores en la obra de Diego Gracia

Antonio Casado da Rocha y Begoña Simón Cortadi

Investigador Ramón y Cajal. Universidad del País Vasco (UPV/EHU) y Comité de Ética Asistencial. Hospital Donostia. San Sebastián.

09 Mayo 2008

No hay manera de eludir su estudio en medicina

La tesis general de que no hay hechos sin valores se hace especialmente visible en el caso de la salud y la enfermedad.

Referentes bibliográficos
Fundamentos de bioética
Ambicioso y magistral intento de fundamentar los juicios morales en el ámbito médico desde una doble perspectiva: la histórica y la sistemática. Éstos son sus grandes capítulos:

I. Historia de la bioética
1. La tradición médica y el criterio del bien del enfermo. El paternalismo médico.
2. La tradición jurídica y el criterio de autonomía. Los derechos del enfermo.
3. La tradición política y el criterio de justicia: el bien de terceros.

II. Bioética fundamental
4. Fundamentación de la bioética.
5. El método de la bioética.
6. Bioética mínima.
www.triacastela.com

Si hay un tema que acompaña la propuesta bioética de Diego Gracia desde sus comienzos es el de los valores. Ya en Fundamentos de bioética se hacía eco de la llamada a la responsabilidad planteada por Max Weber ante los conflictos de valores. Tras casi veinte años respondiendo a esa llamada, Gracia concluía una conferencia reciente proponiendo la deliberación moral como método para analizar los conflictos, buscar la ordenación más razonable de los valores en juego y así buscar su solución más prudente: “Aprender a deliberar es el gran objetivo de la bioética clínica. Y los comités de ética asistencial deben verse como comités de deliberación”1.

El punto de partida de Gracia es la inexistencia de hechos puros, libres de valores. Ambos conceptos aparecen siempre íntimamente unidos, porque ni hay ni puede haber hecho sin valor; por lo tanto, es insensato e ingenuo el empeño de reducir todos los problemas al primero de los niveles, el de los hechos. Si los hechos tienen importancia, mucha más tienen los valores, descritos como “lo más trascendental de nuestra vida, lo que la dota de contenido y la hace única, irrepetible y distinta a las demás”. Es en los valores dónde se expresa nuestra identidad personal, lo que hace que nuestra vida sea nuestra y de nadie más, “o que sea la de cada uno a diferencia de todas las demás”2.

La importancia del estudio de los valores como tales no siempre ha estado tan clara. El positivismo científico entendió el hecho, el dato objetivo, como valor supremo e intentó aplicarlo a todos los saberes, también a los humanísticos. Ello no quiere decir que se prescindiera de los valores, algo imposible hasta para un positivista, sino que se estudiaron los fenómenos culturales no como valores sino como hechos. Este positivismo llegó también a las facultades de medicina y se fue aplicando a la historia de la medicina, a la sociología o a la antropología médica3.

Tras la crisis del positivismo, Loren Graham afirma que la tarea actual es reconocer “lo erróneo de la ciencia libre de valores que prevaleció en generaciones pasadas, y el carácter igualmente erróneo del punto de vista contrario, el de que ‘todo en la ciencia está cargado de valores’”4. Sólo así la próxima generación podrá encontrar un método para vivir con las crecientes tendencias “expansionistas” sin huir al “restriccionismo” o, lo que es peor, produciendo un rechazo violento de la ciencia. Los restriccionistas ven la ciencia como algo autónomo y separado de los valores, mientras que los expansionistas sostienen que la ciencia tiene implicaciones inevitables para los valores y viceversa; esta última es la posición que Graham y Gracia juzgan más razonable, aunque también advierten del riesgo de que valores externos se introduzcan perniciosamente en la práctica médica. Por ello, Gracia defiende un “expansionismo crítico” en el que la filosofía ha de formar parte de la educación médica, para así juzgar apropiadamente los valores y proteger a la medicina.

Salud y enfermedad
No hay manera de eludir el estudio de los valores en medicina, porque la tesis general de que no hay hechos sin valores se hace especialmente visible en el caso de la salud y la enfermedad: esos fenómenos son hechos (anatómicos, fisiológicos, bioquímicos, etc.) pero también sucesos humanos llenos de valoraciones económicas, estéticas, éticas, jurídicas, religiosas, etc. Gracia considera imposible conocer una enfermedad o entender a un enfermo haciendo abstracción de todas esas dimensiones5 y considera ya “una opción de valor” que lo importante en la definición de salud y la enfermedad sean los “hechos biológicos”6. Por ello, el médico práctico no ha de atenerse sólo a los hechos, sino que debe tener en cuenta los valores de sus pacientes7.

La importancia de este tema es tal que Gracia llega a definir el respeto a los valores de los pacientes y su objetivación como la tarea más importante que afronta la medicina española, afirmando que la humanización de los profesionales de la salud consiste en incluir el mundo de los valores en su actividad. Si la bioética en general surgió en las sociedades occidentales en los últimos años sesenta como algo ligado al debate social sobre los valores, la bioética médica debe entenderse como el lugar de debate de los problemas de valor relativos a la gestión del cuerpo humano y de la vida. Su objeto será educar –tanto a los profesionales como a los usuarios de los servicios de salud– en las cuestiones de valor relativas a la gestión de la vida y del cuerpo, de la salud y la enfermedad8.

Sin embargo, a pesar de la importancia que tiene en la medicina el mundo de los valores, y por tanto la gran utilidad que para el profesional tendría su estudio, Gracia detecta un déficit en la formación de los médicos en este ámbito. Esto hace que en ocasiones dichos profesionales se encuentren ante situaciones “que nos dejan perplejos y ante las que no sabemos qué decisión tomar”9. En esos casos sería de gran ayuda la formación en humanidades médicas, que son las que se encargan del estudio de los valores en el ámbito de la medicina10. Estas humanidades engloban disciplinas tales como la antropología médica, la comunicación médica, el derecho sanitario, la economía de la salud, la educación médica, la estética médica (literatura y arte en general), la historia de la medicina, la psico(pato)logía, la sociología de la salud, la teoría y filosofía de la medicina, y, en general, la lógica, la filosofía de la ciencia, la axiología y la filosofía práctica; en particular, la ética11. Y dentro de ella, la bioética, ya que si ésta quiere ser algo “es, precisamente, una ayuda para el correcto manejo de los valores en la toma de decisiones sanitarias”12.

Diálogo: intercambio de razones
Un ejemplo del peso que tiene la filosofía en esta formación está en los métodos utilizados en el estudio del mundo del valor, que no son otros que los que siempre se han utilizado en esta disciplina. Gracia recuerda a Sócrates, que en las reuniones con sus amigos, contrincantes y discípulos en el ágora de Atenas no hacía otra cosa que discutir sobre valores, afirmando que su método era el diálogo entendido como intercambio de razones13. Sobre los valores se pueden dar razones, y además ese intercambio o diálogo puede aumentar nuestro conocimiento sobre el tema que se va a tratar, porque los valores “tienen su lógica” y, aunque en ellos tengan un papel factores no racionales, tampoco pueden ser completamente irracionales14.

Gracia recuerda a Sócrates como un buscador de la verdad que nunca creyó poseerla. Por ello afirma que “no se trata de que todos tengamos los mismos valores; se trata de que todos reflexionemos sobre nuestros valores y optemos por los mejores, aun a sabiendas de que nuestro punto de vista no es absoluto, que no los podemos defender de modo apodíctico, ni por tanto demostrar, y que los valores de los demás pueden ser tan buenos o mejores que los nuestros, y que si guardan una mínima coherencia merecen respeto”15.

Ésa es la base de la deliberación, la reflexión intelectual sobre los valores para, a través de un proceso de reflexión y ponderación, poder tomar decisiones prudentes. Esta deliberación es también la base de la responsabilidad, y por ello Gracia entiende que ser responsable no es sólo un problema de inteligencia o razonamiento formal, sino algo mucho más complejo que incluye también emociones, esperanzas, creencias, deseos, tradiciones y valores. La educación en la responsabilidad, es decir, en los valores y la deliberación, se presenta como la receta para muchos problemas (por ejemplo, el del consumo abusivo de drogas), y es por eso por lo que Gracia plantea la necesidad de promoverla desde la escuela primaria o incluso antes. “No hay otro enfoque radical que el de la prevención”, asegura. “Y ésta pasa por la educación en los valores y la promoción de la responsabilidad”16.

Finalmente, el estudio de los valores adquiere una importancia mayor en el contexto de la planificación de los cuidados de los enfermos crónicos. Al igual que buena parte de la bioética médica a partir de Beauchamp y Childress, Gracia asumió inicialmente el método principialista como parte del procedimiento para la toma de decisiones, complementándolo con la consideración de las consecuencias previsibles de los cursos de acción propuestos. Esto es bien sabido, pero además Gracia ha aportado razones para entender la gran rapidez y extensión de la aceptación de esta teoría. Como hemos visto, la bioética surgió en torno a las décadas de los sesenta y setenta del pasado siglo; la política sanitaria de esos años apostó por la hospitalización y tecnologización de la sanidad y por tanto dio prioridad al tratamiento de las enfermedades agudas en detrimento de las crónicas.

Lenguaje de los principios
El lenguaje de los principios y las consecuencias es el idóneo para las decisiones urgentes y la toma de decisiones rápidas propias de la medicina terciaria. Sin embargo, este lenguaje se muestra insuficiente cuando se trata de las enfermedades crónicas y de la medicina primaria, casos en los que el objetivo no es tanto el tratamiento de problemas puntuales, sino el trabajo a medio o largo plazo. El mundo de los valores tiene aquí mayor amplitud y complejidad que en el caso de la medicina terciaria, ya que ha de tener en cuenta no sólo los de un individuo, sino los de todo un contexto social17 e incluso, en el caso de las enfermedades crónicas, “tiene que ver muchas veces con la asunción por parte del paciente de nuevos criterios de valor”18.

Los valores, por tanto, no son entidades aisladas e inmóviles. Estudiarlos requiere atender a su dinámica, a la manera en que se transforman, tanto en el ámbito social como en el personal. En este último caso, es ilustrativo recordar las así llamadas “historias de valores” que a veces se incluyen en los documentos de voluntades anticipadas o directrices previas. Si tales documentos a menudo expresan lo que el paciente no quiere que se le haga, la “historia de valores” va más allá, recogiendo lo que el paciente quiere, es decir, haciendo explícito su sistema de valores. Como ha indicado el propio Gracia19, los documentos de esa clase –dentro de un proceso de planificación anticipada de los cuidados que ayuda a acordar con el paciente la asistencia sanitaria que se le va a prestar– son un instrumento llamado a desempeñar un papel muy importante en la asistencia sanitaria del futuro cercano.

“Gracia detecta un déficit en la formación de los médicos en este ámbito. Ello origina que en ocasiones estos profesionales se encuentren ante situaciones que nos dejan perplejos y ante las que no sabemos qué decisión tomar.”

Bibliografía

1. Gracia D. Ética y calidad asistencial. En: Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria, editores. Curso de Actualización Pediatría 2008. Madrid: Exlibris; 2008. p. 101.

2. Gracia D. Como arqueros al blanco. Estudios de bioética. Madrid: Triacastela; 2004. p. 345, 339.

3. Gracia D. Contribución de las Humanidades Médicas a la formación del médico. Humanitas – Humanidades Médicas [tema del mes on-line]. 2006 [citado 12 marzo de 2008]; 1:16,21. Disponible en: http://www.fundacionmhm.org/www_humanitas_ es_numero1/revista.htm.

4. Gracia D. Hechos y valores en la práctica y en la ciencia médicas. En: Lázaro y Baca, editores. Hechos y valores en psiquiatría. Madrid: Triacastela; 2003. p. 66.

5. Gracia D. Op. cit. 2006, p. 23.

6. Gracia D. Op. cit. 2004, p. 340.

7. Gracia D. Op. cit. 2003, p. 48.

8. Gracia D. Op. cit. 2004, p. 412, 91.

9. Ibíd., p. 98.

10. Gracia D. Op. cit. 2006, p. 24.

11. Lázaro J. Las humanidades médicas en la práctica clínica actual. Jano. 2000; 1326:76-7.

12. Gracia D. Op. cit. 2004, p. 329.

13. Gracia D. Op. cit. 2006, p. 25.

14. Gracia D. Op. cit. 2008, p. 100.

15. Gracia D. Op. cit. 2006, p. 26.

16. Gracia D. Responsabilidad ante las drogas. Conferencia de Clausura del IV Congreso Anual de la Fundación de Ayuda contra la Drogadicción “Sociedad, Familia y Drogas”. Madrid; 2006. p. 317.

17. Gracia D. Ética y vida: Estudios de bioética. Bioética Clínica. Bogotá: El Búho; 1998. p. 100.

18. Gracia D. Op. cit. 2004, p. 325.

19. Ibíd., p. 411.

http://www.jano.es/jano/humanidades/medicas/humanidades/medicas/antonio/casado/da/rocha/begona/simon/cortadi/valores/obra/diego/gracia/_f-303+iditem-2771+idtabla-4+tipo-10

¿Está justificada la mentira en política?

TRIBUNA: HANS KUNG

HANS KUNG 15/05/2008

Una pregunta ética fundamental para el sucesor del presidente estadounidense George W. Bush es ésta: ¿Debe mentir un presidente? ¿Hay alguna circunstancia en la que la mentira esté justificada?

El ex secretario de Estado norteamericano Henry Kissinger no tiene problemas para justificar las mentiras. Kissinger opina que el Estado -y, por consiguiente, el estadista- tiene una moral diferente a la del ciudadano corriente. Lo demostró en la práctica durante sus años en el Gobierno de Nixon y luego defendió esta opinión en su libro de 1994, Diplomacy, en el que menciona a figuras históricas que admira: entre otros, Richelieu, Metternich, Bismarck y Theodore Roosevelt.

Cuando le dije en una ocasión que esa visión del ejercicio del poder político me parecía inaceptable, él replicó, no sin ironía, que el teólogo ve las cosas “desde arriba” y el estadista “desde abajo”.

Le hice esa misma pregunta sobre la mentira y la moral política a un buen amigo de los dos, el ex canciller de Alemania Federal Helmut Schmidt, cuando pronunció una conferencia sobre ética mundial en la universidad de Tubinga en 2007: “Henry Kissinger dice que el Estado posee una moral distinta de la del individuo, la vieja tradición desde Maquiavelo. ¿Es verdad que el político que se ocupa de asuntos exteriores debe atenerse a una moral especial?”.

Schmidt me respondió: “Estoy firmemente convencido de que no existe una moral distinta para el político, ni siquiera el político que se ocupa de asuntos exteriores. Muchos políticos de la Europa del siglo XIX creían lo contrario. Quizá Henry sigue viviendo en el siglo XIX, no sé. Tampoco sé si hoy seguiría defendiendo ese punto de vista”.

Por lo visto, sí. Al recomendar, hace poco, más participación militar en las guerras de Irak y Afganistán, Kissinger ha demostrado que sigue siendo un político que piensa desde el punto de vista del poder y en la tradición de Maquiavelo. Aunque por otro lado, ha dicho que está en favor del desarme nuclear total. ¿Es una contradicción o un signo de la sabiduría que da la edad?

En las reuniones del Consejo Interacción de ex jefes de Estado y de Gobierno, del que soy asesor académico, se discuten problemas de ética. Recuerdo que en 1997 no hubo ninguna cuestión relacionada con la Declaración Universal de las Responsabilidades Humanas del consejo que se debatiera con tanta intensidad como la de “¿No mentir?”. El artículo 12 de la declaración trata sobre la veracidad, y dice: “Nadie, por importante o poderoso que sea, debe mentir”. Sin embargo, inmediatamente sigue una puntualización: “El derecho a la intimidad y a la confidencialidad personal y profesional debe ser respetado. Nadie está obligado a decir toda la verdad constantemente a todo el mundo”. Es decir, por mucho que amemos la verdad, no debemos ser fanáticos de la verdad.

Pero no exageremos. Los políticos también son seres humanos, e incluso una persona veraz puede mentir cuando se encuentra en una situación difícil. No hablo de las mentiras que se cuentan por diversión ni de las mentiras piadosas, sino de las mentiras deliberadas. Una mentira es una afirmación que no coincide con la opinión de la persona que la hace y que pretende engañar a otros en beneficio personal. O como dicen los Diez Mandamientos en Éxodo 20:16: “No darás falso testimonio contra tu vecino”.

Una vez, el ex ministro de Asuntos Exteriores de un país del Sureste Asiático me contó, con una sonrisa, que en su ministerio corría esta definición de embajador: “Un hombre al que se envía al extranjero para que mienta”. Pero hoy ya no puede construirse ninguna diplomacia eficaz a partir de esa idea. En la época de Metternich y Talleyrand, dos diplomáticos podían decirse mentiras a la cara. Pero hoy, en la diplomacia secreta, es necesaria la franqueza, por más que se emplee todo tipo de tácticas astutas en la negociación.

El juego sucio y los engaños no salen rentables a largo plazo. ¿Por qué? Porque minan la confianza. Y, sin confianza, la política constructora de futuro es imposible.

Por consiguiente, la primera virtud diplomática es el amor a la verdad, según dice el diplomático británico sir Harold Nicolson en su clásica obra de 1939, Diplomacy, que, por cierto, Kissinger menciona a regañadientes en su libro, en la página del copyright, pero luego no vuelve a citar en ninguna parte.

Eso significa que algunos estadistas como Thomas Jefferson tenían razón: no existe más que una sola ética sin divisiones. Ni siquiera los políticos y hombres de Estado tienen derecho a una moral especial. Los Estados deben regirse por los mismos criterios éticos que los individuos. Los fines políticos no justifican medios inmorales.

O sea, la veracidad, que está reconocida desde la Ilustración como condición previa fundamental para la sociedad humana, no sólo es un requisito para los ciudadanos individuales sino también para los políticos; especialmente para los políticos.

¿Por qué? Porque los políticos tienen una responsabilidad especial respecto al bien común y además disfrutan de una serie de privilegios considerables. Es comprensible que, si mienten en público y faltan a su palabra (sobre todo, después de unas elecciones), luego se les eche en cara y, en las democracias, tengan que pagar el precio, en pérdida de confianza, pérdida de votos en las elecciones e incluso pérdida de su cargo.

Las mentiras personales, como las que contó el ex presidente estadounidense Bill Clinton durante el caso de Monica Lewinsky, son malas. Pero lo peor es la falsedad, que afecta al fondo de las personas y sus actitudes esenciales (como puede verse en la actitud del presidente George W. Bush durante los cinco años de la guerra de Irak). Y lo peor de todo es la mendacidad, que puede impregnar vidas enteras. Según Martín Lutero, una mentira necesita otras siete para poder parecerse a la verdad o tener aspecto de verdad.

Ahora bien, por supuesto que también existen políticos y estadistas honrados. Yo conozco a unos cuantos. Además de la virtud de la sinceridad, tienen que practicar la sagacidad. Sobre todo, deben ser perspicaces, inteligentes y perceptivos, estrategas hábiles e ingeniosos y, si es necesario, astutos y ladinos, pero no maliciosos, intrigantes ni canallas.

Deben saber cuándo, dónde y cómo hablar… o callarse. No todos los circunloquios y exageraciones son mentiras en sí mismos. No hay duda de que, en determinadas situaciones, puede haber conflictos de responsabilidades en los que los políticos deben decidir de acuerdo con su propia conciencia.

“Muchas veces era difícil: no podíamos decir toda la verdad y, con frecuencia, debíamos ocultarla o permanecer callados”, me dijo el ex presidente estadounidense Jimmy Carter tras una sesión del Consejo Interacción. Y me impresionó profundamente cuando añadió: “Pero, durante mi mandato, en la Casa Blanca no mentimos nunca”.

Hans Kung es catedrático emérito de Teología Ecuménica en la Universidad de Tubinga (Alemania) y presidente de la Global Ethic Foundation (www.global-ethic.org). Traducción de María Luisa Rodríguez Tapia.

La insatisfacción de la atención primaria

ANDREU SEGURA Y A. MARTÍN ZURRO 13/05/2008

Vota Resultado 28 votos
Los profesionales sanitarios de la primera línea del sistema público manifiestan un profundo malestar. Consideran que sus condiciones de trabajo no son dignas, y que la dignidad es imprescindible para mejorar y aliviar la salud de sus pacientes. Exigen limitar el número de visitas diarias, es decir, más recursos para atender la creciente demanda del cada vez mayor número de usuarios. Pero la mayoría reconocen que buena parte de la demanda que atienden no es pertinente. En bastantes casos, porque las razones que llevan a la gente a la consulta tienen que ver con el malestar, pocas veces patológico, que resulta de los conflictos domésticos y familiares, laborales y sociales, es decir, situaciones que provocan ansiedad.

La noticia en otros webs
webs en español
en otros idiomas
Aumentar el número de profesionales puede acelerar la medicalización y crear falsas expectativas
Se trata de una señal de alarma que estimula a enfrentarse con los problemas y tratar de solucionarlos. Los ansiolíticos actúan como anestésico más que como bálsamo, de manera que el conflicto persiste a la vez que se incrementa la dependencia, se provocan adicciones y se expone uno a los efectos adversos de los medicamentos. Lo mismo se puede decir para la tristeza, una reacción normal que facilita la adaptación frente a los infortunios de la vida cotidiana. Las sociedades humanas han afrontado la ansiedad y la tristeza mediante el recurso a los amigos y familiares, las redes de apoyo social que la atención sanitaria no puede sustituir, aunque sea de agradecer el apoyo profesional.

Aumentar el número de profesionales no parece, pues, que pueda solucionar una insatisfacción provocada por la impertinencia. Más bien se corre el riesgo de acelerar la medicalización y fomentar expectativas irreales. Desde el sistema sanitario se debe poner de manifiesto esta limitación y, en sintonía con la comunidad, contribuir a buscar una alternativa mejor.

El acelerado incremento de la demanda de atención sanitaria no se corresponde con un aumento de las necesidades susceptibles de satisfacerse mediante asistencia médica. Luego se necesitan cambios profundos en la orientación, los propósitos y la organización del sistema sanitario en su conjunto y del papel que debe desempeñar en la sociedad actual. Cambios más radicales que la limitación del número de visitas diarias, el establecimiento de un tiempo mínimo para cada visita o incluso el recurso a poner barreras a la accesibilidad como los tickets moderadores del consumo, medidas que, si se permite la analogía, son sólo un tratamiento sintomático que no modifica las causas del problema.

Aun cuando mejorara la comodidad laboral -a costa de un esfuerzo económico notable-, difícilmente aumentaría la pertinencia, la efectividad, la eficiencia y la equidad de la asistencia. Parece conveniente, pues, que más allá de acogernos a lemas contundentes de gran efectismo, analicemos la responsabilidad del propio sistema sanitario como generador de demandas de efectividad incierta. Porque directa o indirectamente inducimos muchas de las actividades que se llevan a cabo, en gran parte mediante la promoción de la prevención individual. Por ejemplo, los programas del niño sano, que prescriben un considerable número de consultas de incierto beneficio; o el control de factores de riesgo como la hipertensión arterial, las dislipemias, la osteoporosis y tantos otros que generan una carga de trabajo desproporcionada si tenemos en cuenta que contribuyen muy poco a disminuir la frecuencia de los comportamientos poco saludables entre la población.

Muchas de ellas son actividades ineficientes que consumen muchos recursos en términos de esfuerzo asistencial, de análisis de control y de fármacos. Y eso que muchas de las medicaciones profilácticas se adquieren pero no se toman, como puede comprobarse al analizar los envases que se depositan sin abrir en los contenedores de las farmacias y los centros de salud. Son además actividades poco equitativas, porque los que más las consumen no son quienes más las necesitan.

No es que haya que renunciar a la prevención, sino que se debería plantear de otra forma. Las actividades clínicas preventivas deberían formar parte de programas comunitarios más amplios en los que se adoptaran iniciativas destinadas a modificar los estilos de vida de las personas mediante intervenciones políticas y sociales, puesto que las conductas no sólo vienen determinadas por la información y el consejo, sino que dependen de las condiciones de vida, de cómo y dónde se trabaja y se reside, de dónde se come, etcétera.

Desde que nuestra sociedad ha asumido la importancia de la prevención del tabaquismo y ha aceptado regulaciones que limitan su consumo, ha disminuido la proporción de fumadores. La contribución asistencial debe verse, pues, como un elemento más, pero no el único, de una política preventiva. Lo cual valdría seguramente para controlar el consumo peligroso de bebidas alcohólicas, conseguir una alimentación más saludable o mantener una actividad física suficiente.

Claro que hay otras cuestiones que agravan la presión. Por ejemplo, el hecho de que los equipos sean más bien un conjunto de profesionales que un grupo con objetivos, intereses, estrategias y actividades compartidas; o las dificultades para simplificar las tareas administrativas y burocráticas que, según la percepción de muchos profesionales, resultan demasiado engorrosas y no siempre está claro que sean útiles. Y la relación, a menudo subordinada, con la atención especializada. Son situaciones que sólo se pueden solucionar si se mejora la organización.

Estos aspectos de la práctica asistencial requieren una reorientación profunda de las actividades sanitarias, que, en cierta forma, promueven iniciativas como el Programa de Actividades Comunitarias en Atención Primaria (PACAP) o el proyecto Actuando Unidos para la Salud (AUPA). Cualquier incremento de los recursos sin acometer una drástica transformación será como aumentar el caudal de agua en un recipiente agujereado.

Andreu Segura es profesor de Salud Pública de la UB (asegurabene@ub.edu ) y Amando Martín Zurro es doctor en Medicina y especialista en Medicina Familiar y Comunitaria.

http://www.elpais.com/articulo/salud/insatisfaccion/atencion/primaria/elpepisal/20080513elpepisal_4/Tes/

Los ataques a la seguridad de la información suelen venir de empleados autorizados

Carlos Alberto Sáiz, socio de Écija Abogados ha participado en la jornada Nuevo Reglamento sobre Protección de Datos sobre En su intervención, ha señalado que “en muchas ocasiones los ataques a la seguridad de la información sanitaria son internos. Proceden de empleados de las entidades, no de hackers informáticos”.
N.S. 15/05/2008
Según el letrado, “los usuarios del sistema de información (médicos, enfermeros, y en general, todo el personal que usa y trata datos de salud) son los grandes olvidados de las entidades. Muchas veces éstas se gastan grandes cantidades de dinero en hacer un proyecto de seguridad, en buscar ayuda externa, en nombrar personas especializadas, etc, y se olvidan de que tienen cientos o miles de personas tratando información todos los días”.

Sáiz ha explicado que “todos los estudios que se realizan demuestran que hay siempre una determinada cantidad de empleados que se dedican a boicotear a la entidad. Se trata de personas autorizadas, que tienen acceso legal a la información”. El problema es el uso que se hace de ella, de ahí la importancia de que se establezca controles -como hace el nuevo reglamento- para saber qué hace un usuario autorizado con la información. “Los centros que tienen historia clínicas o datos sensibles han de implantar un registro de accesos”, pero, como sostiene Sáiz- “no sirve de nada esa medida si luego no se hace un informe para ver qué amenazas reales hay y qué accesos extraños se han producido”. El abogado ha insistido en que es vital concienciar a trabajadores y directivos sobre la importancia de la confidencialidad de los datos.

Deber de secreto
Además, ha recordado que “todos los empleados que tienen acceso a la información deben guardar secreto sobre ella. Muchas veces a las entidades se les olvida esta baza, la cuestión no es pedir a sus trabajadores que cumplan este deber, sino recordarles que están obligados por la ley a hacerlo”.

Asimismo, Sáiz ha destacado que una de las mayores novedades del reglamento es el establecimiento de medidas para los ficheros en papel, ya que hasta ahora sólo había regulación para los digitales.

También ha subrayado que la normativa facilita al usuario la toma de decisiones sobre la finalidad de sus datos. Antes en el momento de la firma del contrato el afectado no podía negarse a que se usaran para un determinado fin, algo que ahora sí es posible. Además, “el reglamento quiere que la persona pueda ejercitar su derecho de acceso, rectificación o cancelación de datos en cualquier servicio de atención al cliente que tenga la entidad, es decir, que si alguien contrata un seguro de salud por teléfono, también puede hacerlo para cancelar los datos”.

http://www.diariomedico.com/edicion/diario_medico/normativa/es/desarrollo/1123329.html