Archivo de la categoría: Bioética en el cine y literatura.

El cine en AP, una vía para mejorar la comunicación

MÉTODO DOCENTE Y LÚDICO

El Centro de Salud de Colmenar de Oreja, en Madrid, inicia un ciclo para ampliar la atención del paciente a los aspectos emocionales de la patología.

Isabel Gallardo Ponce. Madrid | igallardo@diariomedico.com   |  10/12/2013 00:00

http://www.diariomedico.com/2013/12/10/area-cientifica/especialidades/medicina-de-familia/actualidad/cine-ap-via-mejorar-comunicacion

El cine como herramienta para abordar el suicidio

CURSO ‘CINE Y PSICOPATOLOGÍA’

El Ramón y Cajal dedica la XII edición de su curso ‘Cine y Psicopatología’ a mejorar la formación de los profesionales para prevenir la conducta autolítica.

Isabel Gallardo Ponce. Madrid | igallardo@diariomedico.com | 23/10/2013 18:25

http://www.diariomedico.com/2013/10/23/area-profesional/entorno/cine-herramienta-abordar-suicidio

Un estudio determina que el cine no trata de forma realista el cáncer

01/10/2012 – T.I

  • Luciano De Fiore, médico de la Universidad Sapienza de Roma, ha explicado en el 37º Congreso de Cancerología que no se tienen en cuenta las posibilidades terapéuticas de la enfermedad en el cine.
  • Se han analizado 82 películas en las que raras veces el enfermo se salva, además en 21 no se precisa que tipo de cáncer es

http://www.teinteresa.es/salud/enfermedades/manera-realista-cancer-estudio-medico_0_783522578.html

Cine, un recurso bioético para quien mira.

“ Y entonces descubrí algo inesperado y acaso aún más interesante ; que puede haber una “ antropología cinematográfica “ , porque el cine es , con métodos propios , con recursos de los que hasta ahora no se había dispuesto , un análisis del hombre , una indagación de la vida humana “. Julián Marías

Poco podría añadir a lo que D. Julián Marías expresaba en su discuro de toma de posesión como miembro de la Real Academa de Bellas Artes de San Fernando. Para descubrir hay que mirar y esa mirar atento es el que nos permite indagar en la vida humana.

El cine es pues un recurso valioso desde el punto de vista educativo de la bioética pues nos permite reflexionar sobre múltiples aspectos de la vida de los hombres, unas veces en sus luces, otras en sus penumbras o sombras, cuando no todas al mismo tiempo y en la variabilidad de circunstancias en la que se desenvuelve.

Quiero presentar aquí, como propuesta el comentario de varias películas recientes que pueden resultarnos de interés.

“El legado de Bourne” y sugerencias bioéticas, por Juan Pedro Rivero

http://divorciadosenlaiglesia.blogspot.com.es/2012/08/el-legado-de-bourne-y-sugerencias.html

La ética del silencio a través de “The artist”, por Gloria Mª Tomás y Garrido

http://www.aebioetica.org/bioetica-en-el-cine/la-vida-humana-a-traves-del-cine/621-la-etica-del-silencio-a-traves-de-the-artist.html

Elena, Redacción de Análisis Digital

http://www.analisisdigital.org/2012/07/23/elena/

La delicadeza, Redacción de Análisis Digital

http://www.analisisdigital.org/2012/07/09/la-delicadeza-2/

La estrella ausente, mirada Europea sobre China, por Manuel Carmona Rodríguez

http://rick-casablanca.blogspot.com.es/2012/08/la-estrella-ausente-mirada-europea.html

Y también como propuesta el blog de Fernando Alonso Barahona, http://fab1961.wordpress.com donde el lector encontrará elmentos interesantes respecto a esta propuests y de donde he tomado “prestado” la cita de Julián Marías que introducía este post.

Diferente tipo de cine, forma de abordarlo y autores con la vida humana como elemento común. Hagan acopio de palomitas si lo desean y miren la pantalla con atención para descubrir la vida.

 

 

‘El médico enfermo’ da el salto a la gran pantalla

El cine entra de lleno en el congreso que acoge a los facultativos de atención primaria en Oviedo y el profesional se hace un hueco en las pantallas. La Fundación SEMG-Solidaria preestrena hoy el documental El médico enfermo, la última producción de José Manuel Solla, en la que se narra la vida de cinco profesionales que padecen o han padecido cáncer de mama, cardiopatía isquémica, burnout, enfermedades degenerativas y adicciones.

A.S.L. – Jueves, 18 de Junio de 2009 – Actualizado a las 00:00h

Fundación Semg-Solidaria

Fundación Semg-SolidariaJosé Manuel Solla (Diario Médico)

El médico es persona, y por eso también enferma. Hoy se presenta en Oviedo el documental El médico enfermo, la última producción de José Manuel Solla, presidente de la Fundación SEMG-Solidaria. Con la sensibilidad de algo más que un aficionado, el que fuera presidente de la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia presenta hoy un aperitivo de lo que será este largometraje. En él, cinco profesionales cuentan de primera mano cómo sufren o han sufrido las consecuencias de cinco patologías representativas: cáncer de mama, cardiopatía isquémica, burnout, enfermedad degenerativa y adicciones. Nada más completo que una enfermedad vista desde dentro por el que más entiende.

  • El conjunto busca suscitar, según Solla, “un debate constructivo sobre el propio sistema sanitario”

El hilo conductor del documental son las cinco entrevistas con imágenes poéticas de vídeo arte intercaladas. El conjunto busca suscitar, según Solla, “un debate constructivo sobre el propio sistema sanitario”. De hecho, el preestreno tendrá lugar durante una mesa en la que participarán algunos de los médicos actores y en la que se contará también con la “inestimable participación de Albert Jovell”, presidente del Foro Español de Pacientes.

Un ‘quemado’ en directo
Una de las historias que se narra en imágenes es la de Jesús Domínguez, médico de familia desde hace 24 años que ejerce en el centro de salud Almozara de Zaragoza. Él es el ejemplo de un paciente de burnout, y también de superación de un síndrome cada vez más extendido entre la profesión.

Después de quince años en un primer nivel con excesivas deficiencias, en el año 200o Domínguez asume que padece esta enfermedad laboral. Percibe, gracias a sus compañeros y a su familia, que está especialmente predispuesto a los conflictos y que tiene “la autoestima por los suelos”. Tras lo que él llama “un consejo de guerra” de sus colegas, Domínguez se da de baja e inicia un periodo de introspección en el que se convierte en todo un experto en los desencadenantes y las salidas del síndrome del profesional quemado “que el sistema público ignora”. En 2007 logra romper el cascarón. Implicarse en la lucha por la mejora de la atención primaria desde la Plataforma 10 minutos “me ayudó bastante”. Además, mejorar su formación en comunicación con los pacientes fue un revulsivo para afrontar una nueva etapa profesional; por eso agradece también parte de su curación “al grupo de comunicación de la Sociedad Española de Medicina Familiar y Comunitaria (Semfyc)”. Sale del cascarón, “pero el entorno hostil y las circunstancias se mantienen”. Ha superado esta enfermedad “para siempre, pero con un coste: casi ocho años de lucha armada convierte a un profesional responsable e implicado en la mejora de su centro de salud, en la docencia y la investigación, en un médico que ahora sólo se desgasta con cada uno de sus enfermos. Soy el principal paciente de mi cupo”. Ya no hay darse más allá de lo exigido: es la consecuencia secundaria del burnout. Médicos cien por cien, pero para y por los pacientes, no por y para la Administración.

El cine, una ayuda para el médico y la sociedad

El documental que se preestrena hoy en la capital asturiana quiere ser un analgésico que ayude a los médicos de España y la sociedad. Estas son algunas de las propiedades curativas del cine de las que José Manuel Solla quiere servirse para enviar un mensaje de superación a sus espectadores. Con el lenguaje fluido de un médico de familia experimentado, el presidente de la Fundación SEMG-Solidaria muestra en imágenes “la peculiar manera que tienen los profesionales de afrontar las enfermedades”

Premios ‘Solla’

José Manuel Solla, productor de El médico enfermo, es un apasionado de la Medicina y de las cámaras de cine. Ya cosechó sus éxitos con Los anillos del alma, en la que se narran las desigualdades en salud de países desfavorecidos como Nicaragua, la niña de su teleobjetivo. Mientras termina el documental que presentará hoy en Oviedo, Solla aprovecha el tiempo para pensar el guión de Quemados, una iniciativa “a medio plazo en la que se cuenta la vida de niños quemados por dentro y por fuera”. Además, el presidente de la Fundación SEMG-Solidaria tiene la ilusión de filmar la historia viva “y heroica” de la medicina rural española de los años 30 al 60.

http://www.diariomedico.com/congresos/semg-2009/medico-enfermo-da-salto-gran-pantalla

In medio virtus

Azucena Couceiro Vidal

Profesora de Bioética. Universidad Autónoma, Madrid.

27 Febrero 2009

Tanto la novedad como el ímpetu con el que ha entrado el cine en el mundo de la enseñanza médica incita a reflexionar y a preguntarse, al menos, el por qué, el para qué y también el cómo debe ser utilizado.

Referentes pedagógicos
Cada vez es más frecuente el empleo del cine como recurso pedagógico en el ámbito de la Medicina. Son muchos los artículos que explicitan cómo enseñar biología, farmacología, investigación, etc., a través del también llamado séptimo arte, y también contamos en nuestro entorno con una excelente revista, Medicina y Cine, especializada en esta área y editada en internet por la Universidad de Salamanca.
www.usal.es/~revistamedicinacine/

Tanto la novedad como el ímpetu con el que ha entrado el cine en el mundo de la enseñanza médica incita a reflexionar y a preguntarse, al menos, el por qué, el para qué y también el cómo debe ser utilizado. La primera pregunta, el por qué, hace referencia a qué entendemos por educar. Si bien antaño educar era sinónimo de transmitir conceptos, de generar en el discente un incremento del saber “lógico”, siempre teórico, cerrado y acotado, hoy los textos educativos incorporan otros conceptos: que educar supone interrelacionar mente y cultura; que el conocimiento, sea del tipo que sea, debe situarse en un contexto vivo; o que es importante utilizar recursos –lectura de documentos, páginas web, rol playing, juegos, debates, etc.– mediante los cuales sean los propios alumnos quienes generen conocimiento. Lo importante es que este conocimiento, así generado, no es sólo de tipo lógico, sino también emocional.

Saber simbólico, emocional y metafórico

En la medicina positivista, científica, no tenía cabida ese tipo de saber, más bien al contrario. El mundo de las emociones y los sentimientos ha constituido hasta ahora un espacio opuesto al de los datos objetivos, lógicos, analíticos y rigurosamente verificados. Sin embargo, nuestra cultura empieza a otorgar un significado distinto al mundo emocional. El saber simbólico, emocional y metafórico se nos muestra importante. Otro tipo de conocimiento, sí, pero tan necesario como el lógico o intelectual.

Quizás el descubrimiento es que no son opuestos, sino interdependientes. Sentimos con nuestras razones y razonamos con nuestras emociones. El oxímoron es más aparente que real, aunque para evitarlo podríamos hablar mejor de emociones razonables y de razones con sustrato emocional 1. De hecho, definimos el sentimiento como la elaboración reflexiva de una emoción primaria, elaboraciones que dan sentido biográfico a las personas, y que reconocidas por uno mismo conllevan una competencia emocional fundamental en la vida personal, pero también en la profesional 2,3.

De aquí la relevancia que ya se le reconoce a la educación y competencia emocional del profesional de la medicina 4, y también el valor que adquieren instrumentos pedagógicos, como la literatura o el cine, que generan ese tipo de conocimiento, al tiempo que una comprensión holística de la enfermedad. Los textos clásicos en medicina permiten conocer el hecho biológico, mientras que literatura y cine aportan la comprensión de las consecuencias personales de esas alteraciones 5.

Pero quizás lo que exija más detenimiento es el tercero de los interrogantes. ¿Cómo hacerlo? ¿Es suficiente con visualizar el film, hacer una lectura decodificadora del lenguaje audiovisual, y luego discutirla con los alumnos? Creo que no, y creo también que hay distintos usos de estos recursos en función de cuales sean nuestros objetivos.

Dos niveles complementarios

Tal vez podríamos hablar de dos niveles que no deben entenderse como jerárquicos sino como complementarios. En un primer nivel se pueden utilizar las narraciones para aportar una mejor comprensión de la enfermedad, de la relación clínica, de las instituciones en las que se prestan cuidados en salud, o de cualquier situación y/o personas en las que queramos profundizar.

Por ejemplo, en un excelente artículo de Iñigo Marzábal se nos muestra cómo podemos aprender sobre el fenómeno de la muerte a través de la película El paciente inglés 6. La narración –se nos dice– es una vía de acceso a la significación a través de la emoción; genera discursos y otorga significados; es una metáfora que nos aproxima al tiempo que nos ha tocado vivir.

Podemos quedarnos en este punto, y asumir que este descubrimiento de experiencias a través de la narración y el diálogo posterior que suscita en el espectador con las situaciones narradas es ya, de por sí, el objetivo educativo, que en el mundo de la ética es tan valioso lo universal como lo particular, y que las narraciones permiten el acceso emocional, o mejor, la generación de emociones reflexivas ante los dilemas concretos y particulares. Este es, probablemente, el uso más frecuente del recurso cinematográfico en el entorno clínico 7,8.

Pero podemos ir más allá y plantear un segundo nivel. La educación en Bioética requiere la adquisición de competencias, es decir, la capacidad para resolver conflictos morales, lo que supone poseer conocimientos y haber desarrollado determinadas habilidades 9. La percepción del conflicto desde la narración que me interpela es fundamental, genera conocimiento y habilidad emocional, pero a ese momento de “inmersión” en lo concreto le puede –y quizás también le debe– seguir un segundo momento de “distanciamiento”, en el sentido de aprender a resolver problemas con los dos niveles a un tiempo: lo particular y lo general.

Identificar valores y principios

Se dice en la literatura que el cine ayuda a identificar valores y principios profesionales, a desarrollar actitudes coherentes con los mismos y a vivenciar y reflexionar sobre realidades y valores que existen en el grupo o la sociedad 11. El problema de esta afirmación es que si sólo identificamos y dialogamos con lo que nos cuentan las narraciones, perderemos de vista un punto fundamental para el mundo de la ética, el de la universalización. Dicho de otra forma, la ventaja de la concreción de la narración no puede hacer perder de vista, en un marco docente, el momento de la universalización, desde el cual poder criticar con argumentos las propuestas narrativas, por definición concretas, metafóricas y gestadas desde referentes culturales.

Tomemos como ejemplo la película Las normas de la casa de la sidra, que puede ser un instrumento pedagógico de gran valor para trabajar el tema de las normas morales y las excepciones 12. Si nos ajustamos al primer nivel, la visión del film permite generar un diálogo con el espectador: lo sitúa en el contexto particular del protagonista de la película, genera en él unas emociones, una forma concreta de enfrentarse a la misma realidad que el protagonista narra, y de ahí pueden surgir sentimientos morales, significados reflexivos para el propio espectador que se sumerge en la situación.

Sin duda es éste un gran valor que el lenguaje audiovisual genera de manera muy completa. Aquí el cine ha servido para construir conocimiento emocional; ha servido para vivir y casi experimentar en primera persona el problema teórico, antes enunciado, de las normas y las excepciones, ha servido de instrumento- puente entre la realidad que se nos narra y nuestra construcción de la misma. Porque lo importante no es tanto descubrir los significados que nos ofrece el director cuanto la creación de sentido, de nuestros propios significados.

Ahora bien, la docencia en ética no debería descuidar el momento de la universalidad. Eso significa que más allá del valor intrínseco del cine en la presentación de lo particular, también puede utilizarse este recurso para trascender ese momento. ¿Qué haría el protagonista situado en otro contexto cultural? ¿Cuáles son sus presupuestos éticos, sus valores? ¿Hay algún elemento previo, que ya sería formal, para criticar constructivamente la narración que se nos ha mostrado, para buscar referentes con pretensión de universalidad?

Trascender la concreción

Esto se ve muy bien cuando entre nuestro grupo de alumnos contamos con personas provenientes de diversos entornos culturales –Iberoamérica, Europa del Este, Norte de Europa o Norte de África– , y surge el problema de equilibrar lo concreto y circunstancial que narra el film, los a priori que la cultura de cada uno les ha transmitido, con algún supuesto previo que permita trascender el momento de lo particular sin caer en relativismos injustificables, o en la tolerancia acrítica de todo aquello que provenga de una “tradición” cultural.

La narración interpela desde la concreción, pero también puede ser utilizada para trascender esa misma concreción. Las emociones razonables generan sentimientos morales, y pueden guiarnos hacia la generación de deberes en un trabajo inductivo de gran valor. Cada protagonista actúa desde unos presupuestos morales, y también es tarea del docente en ética inducir a los alumnos a descubrirlos, y plantear la necesaria interrelación entre teoría y praxis, universalización y concreción, normas y circunstancias.

Literatura y cine son poderosos instrumentos docentes en el conocimiento de lo particular, y sobre ello gira casi toda la literatura actual en torno a su uso docente. Este nivel ya sería más que suficiente para justificar su valor. Pero el riesgo está en olvidar el equilibrio ponderado de los dos momentos de la ética, y quizás convenga desarrollar estrategias docentes que utilizando estos instrumentos puedan transitar por los dos niveles. Como ya decía Aristóteles: in medio virtus.

“Literatura y cine son poderosos instrumentos docentes en el conocimiento de lo particular, y sobre ello gira casi toda la literatura actual en torno a su uso docente.”

Bibliografía
1. Damasio, A. En busca de Spinoza: Neurobiología de las emociones y los sentimientos. Ed Crítica: Madrid, 2005.
2. Goleman, D. Inteligencia emocional. Kairós: Barcelona, 1996.
3. Marina, JA. El laberinto sentimental. Anagrama: Barcelona, 1996
4. Borrell, F. “Competencia emocional del médico”. FMC 2007; 14(3):133-141
5. Baños, J. “El valor de la literatura en la formación de los estudiantes de Medicina”. Educ Med 2003;6(2):93-99.
6. Marzabal, I. “La muerte en el paciente inglés: ética, narraciones y metáforas”. En: Casado, A; Astudillo, W. Cine y Medicina al final de la vida. Sociedad Vasca de Cuidados Paliativos: San Sebastián, 2006; p.97-107.
7. González Blasco,P. “Medicina de familia y cine: un recurso humanístico para educar en la afectividad”. Aten Primara 2005;36(19):566-72. 8. Casado, A; Astudillo, W. Cine y Medicina al final de la vida. Sociedad Vasca de Cuidados Paliativos: San Sebastián, 2006.
9. Couceiro, A. “Enseñanza de la Bioética y planes de estudios basados en competencias”. Educ Med 2008;11(2):69-76.
10. Blanco A. “Bioética clínica y narrativa cinematográfica”. Rev Med Cine 2005;1:77-81.
11. Almendro C, Superviola V, Costa, AM. “Metodología de utilización del cineforum como recurso docente en Bioética”. En: Casado, A; Astudillo, W. Cine y Medicina al final de la vida. Sociedad Vasca de Cuidados Paliativos: San Sebastián, 2006; p. 77-86.
12. Couceiro, A. “Las normas de la casa de la sidra o las reglas de la vida”. JANO LXII, febrero 2002, nº 1418, p.71-72.

http://www.jano.es/jano/humanidades/medicas/azucena/couceiro/vidal/in/medio/virtus/_f-303+iditem-3514+idtabla-4+tipo-10

Literatura y medicina, formación para médicos

La literatura puede ayudar al médico a entender mejor el sufrimiento de los pacientes, a ver de cerca otras patologías y a realizar mejores historias clínicas, según Francisco Barbado, del Hospital La Paz.
Isabel Gallardo Ponce 29/10/2008
“La literatura es un recurso docente eficaz en la formación del médico”, según ha explicado a DM Francisco Javier Barbado Hernández, jefe de Sección de Medicina Interna del Hospital La Paz, de Madrid, a propósito de la charla Medicina y Literatura, que ha impartido dentro del ciclo de Conferencias Magistrales del Hospital Infanta Sofía, de Madrid.

“Desde mi punto de vista, las humanidades médicas deben ser inseparables de la actividad clínica. Hoy en día hay dos tendencias: la medicina científica, inexcusable y basada en la evidencia, y la humanística, basada en narrativas y valores. Ambas han de ir unidas”, ha añadido Barbado. La literatura es una gran fuente para permitir que el facultativo conozca los miedos, las preocupaciones y los conflictos emocionales de los pacientes ante su enfermedad, y poder transmitir esperanza y compasión. Pero su influencia va más allá, ya que “sirve para obtener habilidades comunicativas y poder redactar bien la historia clínica. Nos encontramos en el imperio de las siglas, y de la confusión. Según Fernando Pérez Peña, autor de Los últimos clínicos de San Carlos. Estampas y vivencias de la Facultad de Medicina de San Carlos, el uso de las siglas y el deterioro en la forma y el fondo de las historias clínicas (HC) repercuten negativamente en la relación clínica y el método. Para el psiquiatra José Lázaro, la HC es un género literario, una verdadera narración que se completa con la biografía del enfermo”.

Otra fuente muy valiosa de información son los relatos de los médicos enfermos, que le proporcionan al facultativo nuevas visiones de las pruebas, los síntomas y las sensaciones.

A lo largo de la historia se han descrito varias enfermedades en las obras narrativas. Así, la enfermedad ficticia lleva por nombre el síndrome de Münchausen, basada en las increíbles historias plagadas de mentiras sobre el Barón de Münchausen. En La insoportable levedad del ser de Milán Kundera se refleja la enfermedad de Tomás, el equivalente al burn-out actual, y Stendhal describió en Nápoles y Florencia. Un viaje de Milán a Reggio los síntomas que produce la sobredosis de belleza artística. Los papeles póstumos del Club Pickwick de Charles Dickens reflejan al obeso con apnea del sueño. El complejo de Edipo y de Electra, descritos por Sófocles, e incluso el de Peter Pan, siguen apareciendo en la medicina actual.

Recomendaciones
Para Barbado, La muerte de Iván Ilich y el Pabellón número 6 de Anton Chejov son esenciales para conocer al enfermo terminal. “Especialmente la primera; leerlo es casi mejor que hacer un taller de psicooncología”. Por otro lado, Mortal y Rosa de Francisco Umbral refleja la profundidad psicológica y el dolor ante la enfermedad y la muerte de un hijo. La enfermedad del doctor Sachs de Martin Winkler es un libro muy útil y muy conocido para los médicos de primaria, en el que se relata la relación y los casos clínicos de un médico rural francés.

“Las autobiografías de los autores también ayudan mucho. Morfina de Mijaíl Bulgákov es una autobiografía de un profesional de 24 años. Para los médicos recién licenciados es muy recomendable porque refleja la medicina pura. Además, la novela gótica de Frankenstein aplicada a la vida real es impresionante, ya que aparece el trasplante de órganos, el transhumanismo, la inmortalidad, la medicina regenerativa, los límites de la investigación. Las lecturas médicas pueden enseñar mucho”.

Las patologías infecciosas también están presentes en algunas obras como La Peste de Albert Camus, o Pabellón de reposo de Camilo José Cela, en la que se describe al paciente tuberculoso.

Los cuidados paliativos cierran las I Jornadas de cine y bioética en Sama

Langreo, L. CORTINA

El cine Felgueroso de Sama acogerá esta tarde, desde las siete y media, la clausura de las I Jornadas de cine y bioética, organizadas por el Comité de Ética para la Atención Sanitaria (CEAS) del área VIII. El tema que se abordará esta semana será el de los cuidados paliativos, con una mesa redonda y con la proyección de la película «Las invasiones bárbaras».

La jornada comenzará con una breve introducción a cargo de Pablo Ignacio Fernández Muñiz, presidente del comité organizador. A continuación, los asistentes visionarán la cinta en la que se trata este tema. Está previsto que la mesa redonda comience a las nueve y cuarto. Estará moderada por Cándida Díaz-Faes, trabajadora social y miembro del CEAS. Además del público asistente, intervendrán Bernabé Fernández González, médico especialista en cuidados intensivos y secretario del comité de ética; y Luis Gago Argüello, que es coordinador de atención socio-sanitaria del Servicio de Salud del Principado de Asturias (SESPA).

Las I Jornadas de cine y bioética se celebraron en la sala de Sama cada viernes de octubre y abordaron temas que suscitan numerosos debates en la actualidad, como la eutanasia o la experimentación en humanos.

http://www.lne.es/secciones/noticia.jsp?pRef=2008102400_38_688699__Cuencas-cuidados-paliativos-cierran-Jornadas-cine-bioetica-Sama

 

Los médicos afirman que en Europa no se practican experimentos con seres humanos

Las I Jornadas de cine y bioética abordaron este asunto en Sama y proyectaron la cinta «El jardinero fiel»

Rosa María Simó y Eva Álvarez, antes de la proyección de la película en el cine Felgueroso.  juan plaza

Langreo, Lucía CORTINA

Los campos de concentración nazis fueron pioneros en aplicar tratamientos médicos en humanos que, a modo de cobayas, soportaron duras torturas y efectos secundarios mortales. Este hecho histórico acontecido durante la Segunda Guerra Mundial desencadenó el nacimiento de la bioética, lo que los médicos describen cómo «la forma de unir el respeto por las personas y los avances científicos, o la ciencia con la conciencia». Así lo explicó ayer Rosa María Simó, magíster en este ámbito y presidenta del comité de ética asistencial del Hospital Universitario Central de Asturias, durante su intervención en el cine Felgueroso de Sama. En el coloquio también participó Eva Álvarez Darriba, geriatra y miembro del comité de ética para la atención sanitaria, organizador de las I Jornadas de cine y bioética, que ayer también incluyeron la proyección de la película «El jardinero fiel».

Desde la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948, Europa ha tratado de abolir este tipo de prácticas aunque, según indicó Rosa María Simó, «siempre puede haber algún equipo médico o entidad farmacéutica que se salte el protocolo». La encargada de regular estas conductas y evitar la experimentación en humanos es la Agencia Europea del Medicamento, de la que indicó que «se encarga de regular los ensayos clínicos en las investigaciones con pacientes». También destacó la figura equivalente a la agencia en Estados Unidos -la FDA-, que «incluso elabora listas negativas de los equipos médicos e industrias farmacéuticas que realizan prácticas no éticas y las hacen públicas en internet».

Para garantizar que estas investigaciones no perjudiquen a los pacientes, la Agencia Europea del Medicamento establece una serie de límites enumerados por Rosa María Simó en Sama. Según indicó, la normativa incluye «respetar a ultranza la autonomía de los pacientes, que tienen todo el derecho a negarse a probar nuevos tratamientos, y que éstos hayan sido primero contrastados con animales».

El férreo control que Europa ejerce sobre la experimentación en humanos dista mucho de la frecuencia con que estas prácticas se llevan a cabo en los países del Tercer Mundo. La experta en bioética indicó a los asistentes en las jornadas que «en estos países se aprovechan de que no existe una Seguridad Social pública y, por tanto, logran que los pacientes acepten participar en los experimentos porque esto supone una medicación gratuita».

Respecto a los constantes avances médicos surgidos para lograr la cura del sida, opinó que «esta experimentación no se puede considerar paradigma de la mala gestión». Lo que argumentó para defender esta teoría es que «si sale un medicamento hay que probarlo inmediatamente, porque en el caso del sida, hay más probabilidades de beneficio que de riesgo». El problema que detecta en torno a estos tratamientos es que «son muy costosos y los países africanos no pueden pagar estas medicinas».

http://www.lne.es/secciones/noticia.jsp?pRef=2008101800_37_686629__Nalon-medicos-afirman-Europa-practican-experimentos-seres-humanos

 

Las jornadas de bioética llevarán mañana a Sama la experimentación en humanos

Langreo,

Lucía CORTINA

El cine Felgueroso de Sama acogerá mañana la tercera sesión de las I Jornadas de cine y bioética, que organiza el comité de ética para la atención sanitaria del área VIII. El asunto que se abordará, a partir de las siete y media de la tarde, será la experimentación en humanos.

Los actos comenzarán con una breve introducción al tema de esta semana a cargo de Alfredo Martínez Cañedo, miembro del comité organizador. A continuación se proyectará la película «El jardinero fiel», dirigida en 1996 por Fernando Meirelles y protagonizada por Ralph Fiennes y Rachel Weisz. La jornada dedicada a la experimentación en humanos continuará a las nueve y media con la celebración de una mesa redonda en la que intervendrán Eva Álvarez Darriba, geriatra y miembro del comité de ética para la atención sanitaria, y Rosa María Simón, magíster en Bioética y presidenta del comité de ética asistencial del Hospital Universitario Central de Asturias. Las jornadas, que comenzaron el pasado día 3 y que han abordado cuestiones como la eutanasia y los trasplantes, concluirán el próximo viernes, día 24.

http://www.lne.es/secciones/noticia.jsp?pRef=2008101600_37_685878__Nalon-jornadas-bioetica-llevaran-Sama-experimentacion-humanos

Literatura para ponerse en la piel del enfermo

Un novedoso método de aprendizaje basado en La muerte de Ivan Ilich, de Leon Tolstoi, es la propuesta de Pablo Rodríguez del Pozo, profesor de Ética Médica del Weill Cornell Medical College (Qatar), para que los médicos se acerquen a la experiencia subjetiva de los enfermos. El bioético explica que lo que más sorprende del libro es ver cómo médicos y pacientes pueden llegar a tener objetivos completamente distintos: el profesional se preocupa por el diagnóstico, mientras que el enfermo lo hace por el pronóstico.
Gonzalo de Santiago 18/09/2008
La muerte de Ivan Ilich es una de las obras más famosas del escritor ruso Leon Tolstoi y narra de forma magistral los últimos días de un enfermo terminal. La originalidad del libro radica en que Tolstoi cuenta la historia desde el punto de vista del enfermo; interioriza como escritor la experiencia de la muerte y la narra concienzudamente para trasladar al lector el sufrimiento y los pensamientos de un paciente cualquiera que pasa por dicho trance. El progresivo aislamiento y abandono de Ivan Ilich nos ayuda a reflexionar sobre la actitud que normalmente tomamos con estos enfermos.

La obra del escritor ruso es la mejor descripción posible que se ha realizado en literatura sobre el proceso que afronta un enfermo terminal. Tolstoi describe de forma precisa el proceso de un funcionario de la alta burguesía rusa, Ivan Ilich, desde los primeros síntomas hasta su muerte. “Tolstoi presenta un cuadro minucioso y universal del proceso de enfermedad y muerte, abarcando desde la vivencia subjetiva -y los planteamientos existencialesdel paciente a la dinámica social y familiar que la enfermedad desata a su alrededor. Esta narrativa está siempre presente, de una manera u otra, en cada paciente y en su historia personal, sólo que con frecuencia los médicos corremos el riesgo de que nos la eclipse una práctica diaria que es cada vez más más tecnificada y más vertiginosa”.

Así ha interiorizado el libro Pablo Rodríguez del Pozo, profesor de Ética Médica del Weill Cornell Medical College (Qatar), que ha diseñado un curso de aprendizaje de la Bioética apoyándose en la obra del escritor ruso. El objetivo es mirar la historia del paciente-protagonista como la mezcla de dos dimensiones inseparables en la realidad: la historia clínica y la historia personal y la narrativa. Para ello ha construido un caso clínico, que no es otro que el de Ivan Ilich, siguiendo los hechos médicos narrados por Tolstoi en su novela. Los alumnos reciben a lo largo de tres sesiones fragmentos de información a partir de los cuales tienen que elaborar hipótesis y estudiar bastante para desentrañar el diagnóstico y pronóstico clínicos. En otras palabras, “los alumnos se ven forzados a pensar en Ivan como si fuera su paciente”.

Antes de estas sesiones los alumnos ya han leído la novela y vuelven a ella para situar en cada momento de la narrativa los hechos médicos recogidos en el caso clínico. “Creo que al final se consigue muy bien la integración buscada. Los alumnos terminan el ejercicio con la clara noción de que la separación entre historia personal e historia clínica sólo existe en nuestras mentes, que en la realidad son una unidad, como el paciente mismo”.

Este método es necesario porque la simple lectura de la novela no sirve “para la enseñanza a todos los niveles, ya que requiere -para ser entendida en toda su dimensión- una experiencia clínica que no tienen, por ejemplo, los alumnos que cursan los primeros años de Medicina. De ahí la necesidad de complementar la novela con un ejercicio clínico inspirado en los hechos médicos -de inmenso realismo y coherencia- descritos en la novela”.

“Objetivos diferentes”
Lo que más le sorprendió al bioético del libro “fue ver cómo médicos y pacientes pueden llegar a tener objetivos completamente diferentes. En la novela los médicos sólo parecen interesarse por el diagnóstico, por resolver este caso tan interesante. El paciente, en cambio, sólo se interesa por el pronóstico, por si se va a recuperar, si va a morir o si va a sufrir”. En este sentido, y preguntado sobre si a los médicos les falta empatía, Rodríguez del Pozo considera que lo que no suelen tener más que nada “es tiempo e incentivos para desplegar empatía con sus pacientes. Pero la empatía también se enseña y se aprende, y se fomenta mediante la reflexión y las buenas lecturas”. ¿Se ha perdido el componente personal en la relación médico-paciente? El profesor de Ética Médica considera es muy frágil hoy en día.

“Ya Laín Entralgo señalaba que la medicina actual, basada en el paradigma científico positivista y fuertemente apoyado en el uso intensivo de la tecnología, corría el riesgo de transformar la relación médico-enfermo en un vínculo meramente objetivante-operativo, perdiendo de vista la dimensión personal, básicamente intersubjetiva de dicha relación”. Por eso, aconseja la lectura de esta obra, que “está tan lograda, que sería difícil para el lector -sea o no médico- no ponerse en la piel del paciente”.

“La mentira, esa mentira adoptada por todos, de que sólo estaba enfermo, pero que no se moría, que bastaba que estuviese tranquilo y se cuidase para que todo se arreglara, constituía el tormento principal de Ivan Ilich. Le constaba que, por más cosas que hicieran, no se obtendría nada, excepto unos sufrimientos aún mayores y la muerte. Lo atormentaba que nadie quisiera reconocer lo que sabían todos e incluso él mismo, que quisieran seguir mintiendo respecto a su terrible situación y lo obligaron a tomar parte en aquella mentira. La mentira, esa mentira que se decía la víspera misma de su muerte, rebajando ese acto solemne y terrible hasta igualarlo con las visitas, las cortinas y el esturión para la comida…, hacía sufrir terriblemente a Ivan Ilich. Y, cosa rara, muchas veces, cuando veía que trataban de seguir engañándole, estaba a punto de gritar: ¡Cesad de mentir! Vosotros sabéis, lo mismo que yo, que me muero. ¡Al menos, cesad de mentir! Pero nunca había tenido el valor de hacerlo”.

Este es un ejemplo de la profundidad psicológica de una novela, que, a pesar de su brevedad, muestra claramente los estados mentales que experimenta un enfermo que se enfrenta a su muerte. El escritor ruso narra la toma de conciencia del personaje sobre la vacuidad de su vida pasada, en lo que supone todo un resurgimiento espiritual. La narración plasma perfectamente el sufrimiento del hombre, la soledad que rodea al enfermo en sus últimos momentos y el olvido de sus familiares y amigos.

Bioética en la serie televisiva ER

Un estudio analiza los valores de «Urgencias»

ROMA, martes, 29 abril 2008 (ZENIT.org).- El trabajo y la familia son incompatibles, según la famosa serie televisiva estadounidense ER (Sala de Emergencias en Latinoamérica, Urgencias en España), ideada por Michael Crichton y producida por Steven Spielberg.

En esta entrevista Paolo Braga, profesor en la Universidad Católica del Sagrado Corazón de Milán y autor de «ER Guión y personajes. Análisis de la serie que ha cambiado la televisión» (Editado en Italia por Franco Angeli Ediciones), ilustra cuáles son los valores que se esconden tras esta serie de gran éxito en la que la familia tradicional aparece poco representada.

–¿Cuáles son los valores, las emociones y los contenidos de una serie que ha creado escuela como ER?

–Braga: ER narra la vida laboral y privada de un grupo de jóvenes médicos en una sala de urgencias de Chicago. El valor del heroísmo para aliviar el sufrimiento ajeno se impone al público de la serie.

Junto a éste, otros valores son expresados por el telefilme, como la colaboración entre colegas y la amistad en un entorno laboral que solicita un esfuerzo muy fuerte.

Precisamente esta superactividad, en cambio, va en detrimento de la humanidad de los personajes y protagonistas que, tan absorbidos por el hospital, no tienen tiempo para llevar una existencia digna de este nombre.

También a causa de los errores irreparables a los que la superactividad expone a los protagonistas, el telefilme resalta por una característica mezcla emotiva: a la adrenalina de la emergencia y a la excitación del éxito médico subyace un sentido de profunda melancolía.

Y un sentido de predestinación sobre la imposibilidad de ser felices: como si los personajes tuvieran asignado combatir una batalla perdida contra la muerte y la enfermedad, y sin embargo tuvieran que luchar sin tregua.

–¿Cuál es la visión de ER sobre la vida, la familia y el mundo del trabajo?

–Braga: Para ER, familia y trabajo son incompatibles. Los personajes no logran defender la propia vida familiar de la presión laboral.

En este sentido, ER es expresión del estilo de vida del soltero vinculado a algunas profesiones contemporáneas de gente muy ocupada (directivos de empresa, operadores de los medios de comunicación, de la moda, etcétera). Sin contar que ER, por necesidad de espectáculo, aplica muchos esquemas de la narración propia de la telenovela como traiciones y celos.

Presenta así un cuadro en el que la familia tradicional está poco representada, es más, casi ausente entre los jóvenes médicos protagonistas.

Cuando una familia tradicional sana llega a urgencias para acompañar a un pariente accidentado, cuando un matrimonio anciano se presenta en el hospital porque la muerte de uno de ellos está a punto de concluir una vida de fidelidad, y cuando, sobre todo, el enfermo es una abuelita a cuya cabecera se recogen cariñosos hijos, nietos y bisnietos, el valor de la familia resplandece y nadie de entre los médicos de urgencias osa criticarlo.

El problema es que todo esto para ellos es algo irrealizable. Los médicos de ER ven a la familia normal como algo dolorosamente superado.

–En este panorama, ¿cómo se afrontadas las cuestiones bioéticas?

–Braga: Aborto, eutanasia, fecundación artificial… desde hace catorce años ER sonda con una asiduidad inexorable todas las cuestiones bioéticas candentes.

Con igual asiduidad, ER mantiene sobre tales cuestiones una posición liberal.

Con técnica de escritura superfina, sin dejarlo ver al espectador de modo evidente, por lo tanto sin poner el público a la defensiva, el telefilme sustenta la libertad individual como único y último parámetro ético para juzgar en materia.

Lo que quiere decir, por ejemplo, que en el hecho de abortar ER está por el derecho a decidir de la mujer, y no considera el derecho a vivir del concebido una instancia decisiva.

Por otra parte, los mismos guionistas declaran que buscan las historias médicas que narran en fundaciones y asociaciones a favor de la elección de abortar (pro choice).

–Usted habla de la frustración de los personajes favorables a la vida. ¿Por qué?

–Braga: A veces sucede que un médico de la serie se expresa como una voz fuera del coro: una voz, aunque no cristiana, al menos dudosa acerca de las instancias favorables al aborto.

Por lo general sucede que este personaje, poco a poco cambia idea. O que vaya más allá de lo permitido, emotivamente se exceda, a lo mejor poniéndose demasiado agresivo y, por lo tanto, resultando menos fiable para defender las propias ideas.

Por tanto es una pena que una serie tan buena desde el punto de vista espectacular no sea también más auténtica, o, al menos, más equilibrada e imparcial desde un punto de vista ético.

Por Miriam Díez i Bosch

http://es.catholic.net/laiglesiahoy/mundoarticulo.phtml?consecutivo=27137

 

Carlos Cristos, médico e inspirador de ‘Las alas de la vida’

Carlos Cristos, en un fotograma de 'Las alas de la vida'.Carlos Cristos, en un fotograma de ‘Las alas de la vida’.

Actualizado domingo 27/04/2008 20:32 (CET)
EFE

MADRID.- Carlos Cristos, el médico protagonista e inspirador del documental ‘Las alas de la vida’, falleció el 26 de abril a los 51 años en su domicilio de Sa Cabaneta (Mallorca).

Médico de familia comprometido con la sanidad pública, su visión humanista de la medicina le llevó a realizar también tareas de divulgación, con un espacio de salud en Radio Nacional que estuvo en emisión muchos años, hasta que el avance de la enfermedad que padecía, atrofia sistémica múltiple, le hizo muy difícil la locución.

Carlos Cristos contribuyó a la formación de diversas asociaciones profesionales de medicina familiar, participó como médico voluntario en Ruanda, fue miembro de la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (semFYC) y elaboró diversos artilugios para ayudar en su vida cotidiana a las víctimas de su enfermedad.

Sus manos y su paciencia le hicieron también experto en la recuperación de instrumentos de música tradicionales. Fue miembro de grupos de música popular gallega, tocó diversos instrumentos y compuso varias piezas, una de las cuales, “Chegando a mil”, es el leitmotiv de la banda sonora de “Las alas de la vida”.

Cuando fue diagnosticado de atrofia sistémica múltiple, rara enfermedad neurodegenerativa irreversible, se enfrentó a su situación con decisión y entereza. Mantuvo su actividad física e intelectual, investigó su propio padecimiento y se convirtió, por Internet, en consejero de enfermos de la afección de todo el mundo.

Carlos Cristos ideó y animó el largometraje “Las alas de la vida“, dirigido por su amigo Antoni P.Canet. El documental acompaña a Carlos Cristos durante sus últimos años, y da cuenta “no sólo de la experiencia humana” de la muerte, sino también “del estado de la investigación científica, de las esperanzas de los seres humanos, de su coraje, de sus preocupaciones, de sus éxitos y fracasos, de las reflexiones sobre la vida y su valor”.

Realizarlo supuso tres años de rodaje, de 2003 a 2006, con un reducido equipo que se trasladaba a la casa del matrimonio formado por Carlos Cristo y Carmen Font, una semana al mes, para grabar un testimonio cargado de “sinceridad, transparencia y dignidad”, como explicó el director durante la presentación del documental, al principio del cual Cristo “prometía al espectador que iba a hablar de la vida y de la muerte con una sonrisa”.

La película, que se utilizará como material escolar en Francia durante el curso 2008-2009, obtuvo el premio al mejor documental de la Seminci de Valladolid (2007).

“No he resucitado, he regresado”

ENTREVISTA: JOSÉ SARAMAGO

Escritor

JUAN CRUZ – Lisboa – 24/04/2008

El premio Nobel cuenta sus sensaciones después de la enfermedad que le puso al borde de la muerte y habla de su contradictoria relación con Portugal ahora que Lisboa acoge una exposición sobre su persona

Pocos de los que entonces, en diciembre último, le pudieron ver hospitalizado en Lanzarote hubieran pensado que el hombre que anoche asistía a la inauguración de una exposición sobre su vida era el mismo. En aquel momento, José Saramago, 85 años, premio Nobel de Literatura, se despedía de la vida; su mujer, Pilar del Río, su compañera desde 1986, la que le llevó a vivir a Lanzarote, se juramentó: “Ganaremos, ganaremos la primavera”. Y en primavera, saludable ya aquel hombre entonces final, vuelve a Lisboa como si hubiera protagonizado una resurrección. No fue una resurrección, dice él, “más bien fue un regreso”. Ayer, en la inauguración de la muestra (ya exhibida en Lanzarote) en el Palacio de Ajuda de Lisboa, a la que asistió el primer ministro portugués José Sócrates y el ministro de Cultura español, que llevó una carta de Zapatero al escritor, Saramago subrayó el emblema de su vida, que es una frase de Pessoa: “Para ser grande hay que ser entero”. Antes, en su casa tranquila y chiquita de la capital portuguesa, contó la experiencia a la que ha sobrevivido.

Pregunta. ¿Cómo se siente?

Respuesta. En términos relativos, y teniendo en cuenta lo que he sufrido en los últimos meses, extraordinariamente bien. Hay un término de comparación: me veo ahora y recuerdo cómo estaba antes, incluso encuentro una cierta dificultad en comparar estas dos personas, la que yo he sido y ésta que está aquí y ahora. La diferencia es de tal magnitud que llego a pensar que todo aquello fue un sueño. Más bien una pesadilla. Estoy muy bien. Sigo con mi recuperación y estoy trabajando, estoy escribiendo.

P. Creímos que no lo iba a contar.

R. No llegué a pensar eso; pensé que estaba realmente malo, en un estado deplorable, pero tenía mucha confianza en mis médicos, en los que me cuidaron. Pero, en fin, en mis horas de soledad, que en el fondo eran casi todas, aunque Pilar siempre estaba a mi lado, admití como algo bastante natural que no saliera de aquello. O, peor, que saliera para irme al otro lado… Ahora bien, lo que para mí ha sido sorprendente ha sido la serenidad, la tranquilidad con que acepté sin miedo y sin angustias la hipótesis de no sobrevivir a la enfermedad. Y esa serenidad y esa tranquilidad no es que me haya reconciliado con la idea de la muerte, porque uno no ha de reconciliarse con la idea de la muerte, pero me ha ayudado a contemplar ese hecho como algo natural. Y además, ineluctable, no podía hacer nada contra ella. Puedes armarte de la fuerza que encuentras en ti para no ceder al pánico, al miedo, a la angustia de un posible final, y que además lo estés viviendo… Todo eso lo he vivido, pero como estoy bien ahora, no lo recuerdo como una situación que he pasado sino como una pesadilla. Y lo único que tenía que hacer era despertar de esa pesadilla. Me desperté.

P. ¿Qué vio al despertar?

R. No era como estar en la pesadilla de la que despiertas y luego recuerdas. Durante todo ese tiempo yo no era uno sino dos. Uno, que padecía una enfermedad, y otro que asistía a todo lo que le sucedía a ese enfermo. Yo estaba a la vez viviendo una pesadilla y asistiendo a ella.

P. Eso habrá creado una emoción muy fuerte dentro.

R. No lo sé. Yo me sentí en un estado de casi anestesia total. Es decir, lo vivía no con indiferencia, en absoluto, al contrario, pero podría incluso decirte que lo he vivido sin emociones. No recuerdo haber cedido al peso de cualquier sentimiento, de miedo, o de pena. No. Yo me examinaba a mí mismo con una frialdad casi científica. Desarrollé, eso sí, un sentido del humor muy activo, en las conversaciones con los médicos y con las enfermeras. Nunca he sido chistoso, pero ahí me mostré chistoso, hice bromas sobre lo que iba ocurriendo, desmitifiqué el drama. ¡Y yo nunca cuento chistes! Creo que eso me ha protegido de un sentimentalismo fácil, un poco llorón; nunca he sentido ese riesgo, pero en esta ocasión no lo padecí en absoluto. Jamás.

P. ¿Se siente rabia?

R. ¿Rabia por qué?

P. Por estar perdiendo la vida.

R. Pero la rabia es inútil si no se tiene un blanco. ¿Qué rabia sería? ¿Contra mí mismo? ¿Contra un poder superior que hubiera decidido que mi vida se acabara allí? Y aunque ese poder superior existiera, ¿cómo le llegarían los efectos de mi rabia? No, ninguna rabia. Morir, acabar, y sentir rabia, ¿para qué? ¿Quién se cree esa persona para sentir rabia? ¿Creía que tenía derecho a seguir viviendo? Yo creo que sí. Lo admito. Pero lo que me impresiona es la inutilidad de la rabia en circunstancias como ésas.

P. ¿Resignación tampoco?

R. No es resignación, es sencillamente una aceptación. Son dos movimientos distintos. Lo aceptas porque no tienes otra salida. La resignación es aceptación pero a la vez es renuncia. Y puede no haber renuncia en la aceptación.

P. Ahora esto es como una resurrección.

R. En cierta forma. Porque uno es testigo del despertar de un cuerpo dormido y ese cuerpo es tuyo. Los médicos están haciendo su trabajo, y el tuyo es el de ayudar a tu cuerpo, en ese proceso que se puede llamar de resurrección. Pero a mí me gusta más llamarlo proceso de regreso, es menos dramático y más claro. Estás regresando a ti mismo.

me quedé reducido a alguien que estaba allí y no tenía ánimo, fuerza ni ganas para la escritura. La única parte del cuerpo que no ha sufrido esa pérdida de tono creo que ha sido el cerebro, que demostró una actividad extraordinaria, que no puedo explicar. Nunca caí en esa soñolencia…, siempre estuve muy despierto, con capacidad de observación y de comentario. ¡Hasta de chistes!

P. Eso le salvaría.

R. Quizá sí… Y el estado excelente de mi corazón. Cuando el cuerpo parecía inclinado a renunciar, el corazón siguió peleando y ha ganado la batalla.

P. ¿Y la novela?

R. Era algo que podía terminar o no. O consigues salir y regresas a casa, o lo que estabas haciendo se queda inacabado. El viaje del elefante. Va marchando.

P. Muchos temimos que esta exposición que ahora se inaugura en Lisboa sería una exposición póstuma. ¿Cómo se siente en su propio pueblo asistiendo a ella?

P. Muy contento, muy feliz. No es que este viaje sea una especie de reconciliación con mi pueblo, no he estado nunca de espaldas al país donde nací. Siempre he vuelto; después de la enfermedad y de todo eso se dice que hay un reencuentro… Para un reencuentro se necesitan por lo menos dos, la patria y la persona, pero la patria es una abstracción, no se me presentó, ni ahora ni nunca, vestida no me imagino cómo, diciendo “yo soy la patria”, pero uno pertenece a un lugar, a una historia, a un idioma, y yo creo que eso es la patria. Yo soy muy crítico con la situación social y política en Portugal, pienso que el ánimo de la gente está decaído, parece haber renunciado al futuro… Estamos muy aborregados, pero este es mi país, y punto. No es el más hermoso ni el más inteligente ni el más inventivo, pero es mi país. Hace años, me preguntaron por las relaciones con mi tierra. Y yo contesté: Me gusta lo que este país ha hecho de mí. Porque tú puedes protestar contra esto y aquello, pero lo que no puedes negar es que lo bueno y lo malo es lo que te ha hecho a ti, y luego decides si te gusta o no. Pero si te gusta confiésalo. En el fondo, la cosa es muy sencilla: yo puedo criticar a Portugal, pero hay una pregunta: ¿Y quién sería si no hubiera nacido en este lugar del mundo?

P. ¿Y la respuesta es…?

R. ¿Sería más inteligente, habría escrito una obra más importante, sería reconocido por la gente en la calle, pondrían mi nombre a calles o a institutos? No lo sé. Se es lo que se es y punto.

http://www.elpais.com/articulo/cultura/he/resucitado/he/regresado/elpepucul/20080424elpepicul_5/Tes

“Puede parecer magia, pero hay experimentos con clonación que dan resultados positivos”

 

Dr. Nicolás Jouve de la Barreda
Última actualización 18/04/2008@13:13:20 GMT+1
Llevamos casi 10 años investigando con embriones y no se han obtenido buenos resultados con estas células. Es cierto que los embriones tienen células totipotentes –con capacidad para generar un organismo completo–, pero existe un problema de rechazo inmunológico y por otro lado tienen un crecimiento muy dinámico que tras el transplante, al tratar de restaurar los tejidos deteriorados pueden causar tumores, y esto no ayuda al enfermo a que van destinadas.
Nicolás Jouve de la Barreda es Catedrático de Genética y Director del Departamento de Biología Celular y Genética de la Universidad de Alcalá de Henares, UAH. Además, es Doctor en Ciencias Biológicas. En la actualidad, imparte cursos de Genética en la Facultad de Medicina y de Genética Evolutiva en la Facultad de Biología de la UAH. Fue Director de la Unidad de Biología Molecular de la UAH. Premio de Investigación del Consejo Social de la UAH en 1991 y Premio de Docencia del Consejo Social de la UAH en 1996. Fue Presidente electo de la Sociedad Española de Genética (SEG) desde 1990 a 1994 (600 socios) y cofundador y signatario de la Federación Europea de las Sociedades de Genética en Birmingham (Inglaterra) en 1984 (más de 20.000 federados). Tiene cerca de 200 publicaciones en revistas de su especialidad. Hablar con él es un auténtico placer, puesto que trata de explicar la complejidad de la genética y la clonación de forma sencilla. En Guadalajara, habló ante un atento auditorio que llenó el salón de actos de la Casa Diocesana.

Pregunta: Dr. Nicolás Jouve de la Barreda ha acudido a Guadalajara para pronunciar una de las conferencias programadas dentro de la IV Semana de la Familia titulada “Todos fuimos embriones. Clonación humana y manipulación de la vida”. Muy relacionada con este tema es su colaboración con la cátedra UNESCO de Bioética y Biojurídica, ¿tienen mucho trabajo en este ámbito?
Respuesta: Mi participación en el curso de Doctorado de Bioética y Biojurídica que dirige la Dra. Vila-Coro se ciñe a los temas científicos y va dirigido a profesionales de todos los campos (científicos, humanistas, periodistas, juristas, etc.) que desean aclarar las dudas que hay en relación con la vida humana, sobre todo las surgen como fruto de una mala información sobre los avances de la ciencia. La información ofrecida por la ciencia respecto a la vida humana en su primera etapa no llega bien al público. Mi trabajo es coordinar el módulo de ciencia, donde un conjunto de profesores tratamos de resolver las dudas sobre los temas más básicos respecto a el inicio de la vida, qué es la clonación, qué es un embrión, la utilización de los embriones para otros fines que no son la propia vida, También, hablamos sobre temas de terapia génica, ensayos clínicos, transplantes de tejidos y órganos, bancos de cordón umbilical, fecundación in vitro, diagnóstico genético preimplantatorio, etc.
?
Cuando dice usar embriones para otros medios que no son la propia vida, ¿se refiere a investigación con embriones?
Efectivamente. El uso más peliagudo es el de la investigación con embriones, porque se ha hecho una campaña precipitada diciendo que los embriones son muy útiles para curar enfermedades degenerativas y, aparte de carecer de fundamento, supone la destrucción de los mismos. Se trata de extraer sus células madre para crear a partir de ellas líneas celulares por cultivo in vitro que en principio se pensó serían útiles para curar enfermedades como el Parkinson, el Alzheimer, la diabetes o el infarto de miocardio. Lo cierto es que llevamos casi 10 años investigando con embriones y no se han obtenido buenos resultados con estas células. Es cierto que los embriones tienen células totipotentes –con capacidad para generar un organismo completo–, pero existe un problema de rechazo inmunológico y por otro lado tienen un crecimiento muy dinámico que tras el transplante, al tratar de restaurar los tejidos deteriorados pueden causar tumores, y esto no ayuda al enfermo a que van destinadas.

No obstante, hay otras alternativas como las células madre no embrionarias, que se extraen del propio organismo adulto. Son muy parecidas a las embrionarias, pero más difíciles de obtener, aunque no crean problemas de rechazo inmunológico ya que se pueden extraer de un tejido sano del propio paciente. Incluso, hay investigaciones más actuales como es el uso de células diferenciadas que son reprogramadas genéticamente para que se conviertan en células jóvenes con capacidad de diferenciarse en cualquier tipo de tejido. Estas investigaciones consisten en obtener células diferenciadas de organismos adultos, como de la piel, por ejemplo, y reprogramarlas para que puedan ser transplantadas en tejidos enfermos para sanarlos. Se han llevado a cabo investigaciones con éxito en este sentido. Esto ha hecho que muchos investigadores hayan dejado de trabajar con embriones y hayan empezado a desarrollar otras alternativas, con lo que, afortunadamente, está perdiendo el interés por trabajar con embriones.

Por otra parte, hay otros frentes negativos que afectan a los embriones. Por ejemplo, los embriones producidos in vitro en los laboratorios de las clínicas de fertilización pueden ser objeto de selección. Esto obedece al llamado diagnóstico genético preimplantatorio, una tecnología destinada a elegir los embriones que estén exentos de genes defectuosos, pero que supone una puerta abierta a la elección de sexo o a la elección de niños a la carta, con determinados genes. De hecho, en los embriones, se puede ver el sexo antes de la implantación. Esta selección surgió, en principio, como una idea destinada a evitar enfermedades ligadas al varón como la hemofilia, pero que ahora, se puede aplicar para casi cualquier fin. Una cosa es que se use para liberar de enfermedades, que fue su origen y otra muy distinta, desde el punto de vista ético, es que aprovechando la falta de legislación se practique para llevar a cabo una selección de embriones. Esto no deja de ser una eugenesia –filosofía social que defiende la mejora de los rasgos hereditarios humanos mediante varias formas de intervención–.
?
¿Pero con esta selección no estaríamos derivando en una sociedad que llegase a convertirse en lo que nos mostraba la película futurista “Gattaca” donde sólo los válidos genéticamente podían alcanzar los mejores trabajos?
Ese es el riesgo. Si tenemos en nuestras manos la posibilidad de hacer selección de los embriones que hayamos producido antes de implantarlos, podemos elegir los que más nos interesen y ahí es donde está el grave riesgo: ¿Qué es lo que más nos interesa? Puede ser una cuestión médica, es decir, tener un hijo sin una determinada enfermedad. La cuestión ética que se plantea es la selección de unos embriones y el rechazo de otros en función de una enfermedad o de una cualidad menos deseada. Porque no deja de ser un hijo igual que otro, incluso si tuviese la enfermedad, hay muchas patologías que tienen curación. Se trata de un paso más en una sociedad que está dejando de lado la dignidad de la vida humana.
?¿Por qué dice que se está dejando de lado la dignidad de la vida?
Porque estamos en una cultura más bien ajena al carácter personal del individuo humano. El ser humano es una persona y se diferencia del resto de seres vivos de la naturaleza por nuestra superioridad intelectual y autoconciencia, unas cualidades muy especiales y únicas entre las especies de la naturaleza, que nos confieren un grado superior de dignidad. Desgraciadamente, con el uso de los embriones como si fueran objetos, no como vidas humanas en desarrollo, sino como si fueran cosas, esto tiende a olvidarse. Decimos elijo éste y dejo el otro, aunque cuando digo ‘dejo’ lo que haga sea congelarlo, –triste destino sin saber lo que va a ser de él–, o destruirlo, que es destruir una vida humana.
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Habrá quién se plantee cuándo comienza la vida…

La ciencia nos lo dice muy claro. Los estudios recientes de la Biología señalan que en el cigoto está todo el programa genético nuevo, inédito, diferente al padre y a la madre de esa nueva vida que acaba de configurarse. En el momento de la fecundación, queda establecido el genoma individual, que es del que va a depender el desarrollo de esa persona, de esa vida. Al fecundarse el óvulo, se pone en marcha el reloj biológico de esa vida, que es un continuo y que si se implanta en el útero materno dará lugar a un niño. Por el contrario si se destruye, lo que hacemos es cercenar el desarrollo de una vida. La genética dice que la información que hay en el ADN del cigoto es vida. La biología celular dice que una célula procede de otras células, nosotros somos un clon enorme de células: provenimos de una sola que es el cigoto. Y desde el punto de vista de la embriología, se explican las fases por las que transcurre la vida, que es un continuo, no hay una etapa y luego otra.

Desde que nacemos hasta que morimos mantenemos la misma información genética del cigoto (ADN), que es singular y distinta en cada persona y a lo que obedece la identidad biológica de cada ser humano. Estas áreas: Biología, genética, biología celular y embriología explican todo muy claro. Además, la genética del desarrollo, que es una ciencia muy moderna, explica cómo van produciéndose las distintas fases del desarrollo embrionario, mediante el cumplimiento de un programa de las actividades de nuestros genes en el espacio (cuerpo) y en el tiempo. Nuestras características personales son el fruto del genoma individual que ya estaba presente en el cigoto y que es el centro coordinador del desarrollo.

Todo esto está en vías de conocimiento porque es una rama muy atractiva y está dando lugar a muchas investigaciones.
?
Hay nuevas investigaciones en muchos sentidos, como la nueva ley inglesa que permite experimentar con embriones híbridos de células humanas y animales, ¿Qué opina de esto?
Es una cuestión que ha surgido hace unos meses y que se basa en el método Dolly, que consiste en hacer el trasplante de un núcleo procedente de una célula adulta en una ovocélula (gameto femenino) de una especie animal. En este caso, en lugar de fecundarla se trasplanta el núcleo de una célula humana (ADN humano) en una ovocélula de otra especie (al que se elimina el ADN). Se pretende transplantar un núcleo de célula humana a una célula animal de vaca, oveja u otra especie. La finalidad que persigue con estas investigaciones es tratar de crear células que proliferen del núcleo trasplantado para conseguir linajes de células que sean fundamentalmente humanas, para su utilización en la curación de enfermedades degenerativas.

En realidad son investigaciones enormemente arriesgas porque hay un ambiente citoplásmico de células animales alrededor de un ADN humano. No sabemos qué efectos pudiera tener el ambiente celular sobre la programación genética, ignoramos la posible incidencia de transmisión de zoonosis, etc. A parte de ser una aberración, porque nadie sabe qué se va a obtener, está siendo abandonada por muchos investigadores. Creo que va a ser un fracaso. Los investigadores, a pesar de que eso parece muy nuevo, ya lo estaban probando y han decidido dejarlo de lado y dedicarse a investigaciones más prometedoras, como la reprogramación de células de piel u otras procedencias a las que aludíamos antes con fines de transplante para regenerar tejidos deteriorados.?

Pero resulta sorprendente que sin ser útil esta línea de investigación hayan aprobado una ley, que es el resultado de que muchos lo hayan solicitado.

Estamos hablando de Gran Bretaña y en España no vamos a la zaga, porque con la Reforma de la Ley de Reproducción Asistida de hace un par de años, y la Ley de Investigación Biomédica aprobada nos colocan en una situación muy similar a la británica. Lo que ocurre casi siempre es que la legislación va por detrás de la investigación, es decir, que cuando las leyes son aprobadas, los investigadores pueden haber abandonado esas líneas de experimentación. Los investigadores, aunque se diga que no están pendientes de asuntos éticos, sino del resultado de sus investigaciones y de que éstas sean útiles, también piensan en la ética de lo que hacen. En general, prefieren investigaciones más directas para sus objetivos, pero también menos arriesgadas y más éticas. En conclusión, lo que ocurre es que cuando por fin se aprueban las leyes, pueden estar desfasadas con respecto a las nuevas líneas de experimentación, porque la investigación va por delante. Lo que se ha decidido en Gran Bretaña no tendrá ninguna utilidad, puesto que ya se está realizando una investigación más útil con la reprogramación de células diferenciadas.
?
Para los científicos todas estas diferenciaciones están claras, pero para el conjunto de sociedad es incompresible la distinción entre una línea de investigación y otra…

Sí, es verdad, nosotros lo vemos claro y nos gustaría poder hacérselo comprensible a la sociedad. La divulgación científica es difícil. En la Cátedra de Bioética de la UNESCO, tratamos de aclarar las dudas que puedan surgir a los profesionales que se han de enfrentar con los problemas éticos de que hemos estado hablando
?
Dentro de estas dudas, ¿Le han preguntado en alguna ocasión si hay alguna línea en la investigación genética y en la clonación que sea positiva y no vaya ligada a la polémica?
Si hablamos de clonación con embriones, debe quedar claro que hay polémica por razones éticas y técnicas y que no se han obtenido los resultados esperados. No obstante, hay investigaciones con células madre somáticas que no están sujetas a ninguna polémica. Estos experimentos clínicos consisten en clonar células somáticas de la misma persona enferma. Se extraen de partes sanas de la persona y se clonan para implantarlas en la zona enferma o dañada.

Esto es clonación y está teniendo éxito. Los investigadores que comenzaron con embriones casi todos se están pasando a otras estrategias de investigación que persiguen el mismo fin pero eluden la utilización de los embriones. Se obtienen líneas celulares de procedencia somática que no plantean problemas éticos. Son muchos los investigadores que confiesan que no les gusta trabajar con embriones y prefieren trabajar con otras células madre, con las que están alcanzando resultados positivos.

¿Quizá no quieren tener el complejo de Dr. Moreau y optan por otras líneas de investigación menos polémicas?
Sí… Hay investigaciones bonitas y atractivas para los investigadores que pretenden encontrar solución a enfermedades degenerativas, que se están llevando a cabo con ensayos clínicos con células somáticas y que han obtenido resultados, mientras que en las investigaciones con células embrionarias no ha habido resultados útiles. En definitiva, lo que el investigador busca es obtener resultados útiles para las personas, para la sociedad. Hay algunos investigadores, incluso el mismo ministro de Sanidad, Bernat Soria, que han confesado que los trabajos con células adultas son útiles, al tiempo que van trabajando, ven que en las investigaciones con células embrionarias no están obteniendo nada de lo que pretendían o buscaban.
?
La mayoría de las investigaciones, como usted ha dicho, parece que están enfocadas a buscar la cura de enfermedades degenerativas, ¿es la genética la panacea?
Hay que desmitificarlo. La genética es preciosa y tiene unas perspectivas muy positivas, pero otras que no lo son. La terapia génica, por ejemplo, es muy positiva. Consiste en corregir in situ un defecto genético (en el ADN) causante de una enfermedad. Se reemplaza un gen defectuoso o se añade una pieza de ADN que restaure la función genética alterada. El proceso consiste en detectar dónde se encuentra el error del ADN y tratar de corregirlo introduciendo un gen corrector. Es una terapia que se está abriendo paso y con unas perspectivas enormes en los próximos años, aunque de momento solo para determinadas enfermedades causadas por un solo gen.?

¿En un individuo adulto?
Puede ser en un embrión o en un niño. Ya se han hecho algunos protocolos con ‘niños burbuja’, que no cuentan con sistema inmunitario porque les falta la enzima adenosina desaminasa, ADA. Esto les deja absolutamente indefensos contra cualquier agente patógeno y tienen que vivir en un ambiente absolutamente estéril. En estos casos, se conoce y se ha clonado el gen implicado que se inserta en células de la médula ósea, con una curación efectiva en la práctica totalidad de los casos.

Los experimentos indican que el tratamiento génico de algunas células extraídas a los enfermos y su posterior reinserción, una vez introducido el gen corrector, está siendo eficaz, ya que, los niños así tratados adquieren defensas de las que carecían, al poseer la enzima de les faltaba.

Eso es casi magia….

Puede sonar a magia, pero se ha hecho. Es verdad que ha habido casos con muchas complicaciones, incluso un niño falleció. Todas estas investigaciones hay que hacerlas con mucho cuidado y siguiendo unos protocolos de investigación, llamados ensayos clínicos. Primero se hace con modelos animales y cuando se ha visto que funciona en el laboratorio, se piden voluntarios que quieran probar la nueva técnica, lo que supone muchos años de trabajo. Es decir, estamos hablando de un futuro, pero no muy inmediato, sino más bien a medio y largo plazo.?

¿Quiere añadir o destacar algo más?
Simplemente, me gustaría hacer hincapié en que protejamos un poco más la vida. Que entendamos que los embriones son vidas y que respetemos su dignidad. El embrión tiene un genoma que contiene toda la información para el desarrollo de una vida que empieza a funcionar en ese momento y que si la cortamos, estamos cercenando una vida humana que tiene el mismo derecho a vivir que cualquiera otra.
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En cierto modo, ¿es como un aborto?
Sí, es equivalente, pero antes de la implantación del óvulo fecundado en el útero. Estamos hablando de terminar con la vida en sus primeras fases, antes del 14º día que es cuando se culmina la implantación del embrión en el útero. A efectos de la vida es lo mismo, porque la vida es un continuo. El ciclo vital tiene un inicio y un final. Creo que nadie duda del final, pero debería estar igual de claro el inicio, lamentablemente parece que nos olvidamos del dato biológico, que está claramente explicado, y me interesa resaltarlo, el programa genético de la nueva persona existe desde el principio de la fecundación (todos fuimos al principio un cigoto y durante unos días fuimos embriones).

http://www.guadalajaradosmil.es/noticia.asp?ref=26674

¿Vencedores o vencidos? (El juicio de Nuremberg)

¿Vencedores o vencidos? (El Juicio de Nuremberg)Traigo esta película, recordada por el fallecimiento de Abby Mann, guionista de la misma.

Adjunto el comentario de la misma por Óscar Cantero para MuchoCine.net y la ficha en IMDB, junto a información del propio guionista

  

 «¿Vencedores o vencidos?», otra manera de juzgar

«¿Vencedores o vencidos?», otra manera de juzgar

 

Abby Mann _ Guionista de cine y televisión

ABC

El guionista Abby Mann, ganador de un Oscar en 1961 por la adaptación del filme «Juicio de Nuremberg», conocida en España con el título de «¿Vencedores o vencidos?», ha muerto en Beverly Hills, California a los 80 años debido a un problema cardiaco. Mann obtuvo grandes éxitos como guionista de cine y televisión, entre ellos la creación de la popular serie «Kojak», que dio fama a su protagonista Telly Savalas.

La película que le dio el Oscar fue «Juicio de Nuremberg», dirigida por Stanley Kramer con Spencer Tracy, Burt Lancaster, Richard Widmark, Maximilian Schell, Marlene Dietrich, Montgomery Clift, Judy Garland, Edward Binns, William Shatner en los papeles principales, cuenta el desarrollo del proceso de 1945-1946 cuando el juez americano Daniel Haywood (Spencer Tracy) preside el juicio contra cuatro juristas alemanes acusados de «legalizar» atrocidades nazis. La cinta obtuvo dos Oscar, al mejor actor concedido a Maximilian Schell, y a Abby Mann al guión adaptado. El fallecimiento de Mann se conoció 24 horas después del fallecimiento de Richard Widmark, uno de los principales actores de la película, rodada en 1961.

Escritor de guiones con contenido social para películas y televisión, Mann también ganó múltipes premios Emmy, incluyendo uno en 1973 por «The Marcus-Nelson Murders», que creó a un detective de la policía de Nueva York llamado Theo Kojak. A la cinta, protagonizada por Telly Savalas, le siguió la serie de televisión «Kojak», que permaneció largo tiempo en pantalla.

En una carrera que se extendió más de cincuenta años como guionista y productor, Mann recurrió en repetidas ocasiones a temas de contenido ético, realizando películas para televisión sobre asuntos como la vida de Martin Luther King Jr., el activista por los derechos humanos Simon Weisenthal y Jimmy Hoffa, presidente del gremio de camioneros Teamsters.

«Grandes productores como Herbert Brodkin ayudaron a Abby a prosperar, pero él tenía su propia pasión. Desde sus inicios como escritor le guió una brújula moral que nunca osciló», manifestó Del Reisman, ex presidente del Gremio de Guionistas de Estados Unidos y buen amigo suyo.

Hijo de inmigrantes judíos rusos, Mann nació en Filadelfia (Pensilvania) el 1 de diciembre de 1927 y según publicó el diario «Los Angeles Times», durante su carrera se forjó una firme reputación por crear proyectos innovadores y en sus trabajos se mostró especialmente crítico con el sistema de justicia de los Estados Unidos.

Fuente: ABC (También en El Mundo, EL País)